Disclaimer: Naruto y cía. pertenecen a Masashi Kishimoto, la idea del fict pertenece a mi cabeza. «S pertenece a S» xD

Este fict originalmente iba a ser para Takeru Takaishi, luego lo reestructuré para Harry Potter, pero había ideas que no terminaban de encajar. Revisando mis proyectos, me di cuenta que encaja perfectamente para Sasuke Uchiha. Pobrecito.

Las referencias de un trío de personajes no tienen relación alguna con este fict, solamente es por darle origen, no hay un crossover completo ni nada por el estilo. Incluso el título es idéntico a uno de los OVAs pero la trama no tiene relación alguna.

¿Spoilers? Nah! Estoy con la cabeza enredada con ellos, así que paso. Digamos que Sasuke arregló sus asuntos y volvió a Konoha (Tiene muchos asuntos pendientes – risa maquiavélica –) su equipo Taka/Hebi le siguió, cada quien por sus propios intereses. Y quien quiera meterse con el sobreviviente Uchiha, que se atenga a las consecuencias xDD


Proyecto: Sasuke, mírame

Capítulo 001: Maldito


Día común y corriente en la Aldea Oculta de la Hoja.

Suigetsu estaba hecho un charco en el piso, dejando el sonido de su carcajada resonara por los alrededores, mientras una pelirroja, causante de más conflictos de lo que quería admitir, aprisionaba los puños hasta que las venas le brotaran.

Karin bufó fastidiada, intentando controlarse por enésima vez en aquel día. Si fuese un poco menos orgullosa bien pudo ir hacia el Jōnin que llevaba medio rostro cubierto y el cabello encrespado (quien no despegaba la mirada de su libro) y seguramente él le hubiese respondido que el «No» a secas del de cabello negro no es dedicado con exclusividad a ella.

Todas las chicas de Konoha podían dar fe de ello.

Pero la pelirroja no se atrevía a indagar en voz alta sus inquietudes, y tenía que soportar las burlas del otro de pelo blanco (quizá por el color de cabello, ella no se acercaba a Kakashi), o al menos intentaba soportar el sarcasmo y la risita jocosa e irritante de Suigetsu.

Para cuando Karin logró controlar su mal carácter, Sasuke estaba siendo arrastrado por una atrevida rubia hacia quien-sabe-dónde. La irritación en la pelirroja no le dejó ver que Uchiha le dedicaba una mirada asesina y que intentaba soltarse por todos los medios.

– Sasuke-kun, siempre tan atento – Ino expresó con toda la fuerza que le permitieron sus pulmones, lo cual era bastante para tratar de dejar al mencionado sordo. El aludido gruñó fastidiado en respuesta, sacudiendo nuevamente su brazo del de Ino. Sasuke murmuró algo y la rubia atinó a reírse con ganas, provocando otro bufido marca Uchiha.

Impasible a poca distancia, y concentrado en uno de sus pergaminos, Sai sonreía como siempre, tan indescifrablemente, mientras realizaba rápidas anotaciones en sus dibujos.

Kakashi Hatake murmuró «Falta medio día más» cuando la pareja pasó cerca de él, provocando que Sasuke soltara el aire por medio de los apretados dientes.

–¡Hey! ¡Teme! – gritó a la distancia el rubio Uzumaki.

Sasuke atinó a rodar los ojos, sin poder imaginarse qué era lo que estaba pasando por la mente del dobe. Los de cabello dorado simplemente le sacan de casillas, y coincidencia o no, los ojos eran azules.

–Hn.

–Prometiste pagarme el ramen del día de hoy. – Naruto completó su oración al estar cerca de su mejor amigo.

«No le mates antes de tiempo... Se supone que es tu amigo...»

–Mogollón de cerdo a la barbacoa y mínimo cinco porciones.

Sasuke frunció el entrecejo, en su ya acostumbrada forma de responderle sin palabras. Un claro «Abusivo» pasó por su mente.

–S..Sí... Lo recuerdo – respondió finalmente Sasuke sin siquiera soltar la presión en sus dientes. «Debo conseguirme otro mejor amigo»

–Ne, Naruto – protestó Ino con su mejor mirada asesina –Ayer también fue lo mismo, y el día anterior, y el anterior a ese... ¡Qué has hecho por Sasuke-kun para que él te pague con ramen de por vida?

Por unos instantes el silencio reinó en un alrededor de dos metros a la redonda.

–Es que soy increíble, 'ttebayo.

Ino sacudió la cabeza ante tal respuesta. Naruto se llevó los brazos detrás de su nuca dorada mientras su amplia sonrisa zorruna hacía aparición.

– Usuratonkachi – Sasuke intentó sonar más indiferente, pero Naruto se gana con suma facilidad su irritación. – Cuatro horas.

El rubio exasperante soltó una carcajada descarada.

–Son seis y no comas ansias. Comeré ramen, mucho ramen.

–Yo iré también – dijo Ino ansiosamente. Si parecía que los rubios exasperantes se multiplicaban como plagas.

–Yo... Yo también quiero ir – replicó la pelirroja que no estaba tan lejos.

Y hablando de plagas...

–No es mala idea, una comida en grupo. – dijo Suigetsu apareciendo junto a Karin – Por los viejos tiempos.

–Hn.

–Falta Sakura-chan –dijo Naruto con un notable tono de nostalgia, luego pareció ocurrírsele la mejor idea de todos los tiempos. –¿Y si comemos hasta q...

–¡Ni hablar! – le cortó Uchiha aprovechando de paso, como todo buen shinobi ante las oportunidades de oro, el descuido de Yamanaka para permitir que la sangre volviese a circular por su brazo. –Si no, en vez de ramen, estarás a punta de vegetales.

Naruto no puso objeción alguna. Pero la sonrisa seguía presente en su cara al halar a Sai al extraño grupo que se formó.

Bueno, definitivamente no un día tan normal que se dijera.

Kakashi sonrió detrás de su máscara, quizá por algo interesante que leyó en su libro.

El improvisado grupo iba rumbo Ichiraku, el sitio favorito del dobe. Seguro que el negocio prosperaba solamente por darle de comer a Uzumaki y al zorro ese que habita en su interior. Con razón el rubio parecía un pozo sin fondo. Quizá en vez de nueve colas, el Kyūbi realmente tenía 9 estómagos.

A pocos metros del sitio se encontraron con los primos Hyūga. Sí, Hinata estaba detrás de Neji, seguramente esperando a que Tenten termine con sus últimos reportes para la abusiva de Tsunade.

Claro está que Tenten nunca denominaría así a la Godaime, siendo una de sus más fervientes admiradoras. Lo de abusiva era el calificativo de Sasuke, aunque la Hokage también tenía unos apelativos muy cariñosos para el Uchiha.

Naruto apenas había vaciado un cuarto del plato de ramen, cuando el ambiente tuvo que volver a su normalidad, esto significando mujeres fastidiosas.

–Sasuk...

–Ne, Sasuke-kun – Ino interrumpió a Karin, intentando pegarse al brazo de Uchiha – ¿Podrías ayudarme con mi entrenamiento?

Para mayor impacto en sus palabras (o al menos así Ino lo creía) la rubia le guiña un ojo y le da la sonrisa que ella denomina «seducción total.»

–No – fue la seca respuesta de Uchiha, provocando que cierta pelirroja sonriera ampliamente.

–Ino-chan, podrías pedirle ayuda a Sai – comentó Naruto –Sasuke-teme está bastante ocupado con cumplir sus objetivos.

–Prefiero pedirle ayuda a Neji-kun. – contestó la rubia con desdén. El mencionado arqueó una ceja, preguntándose en silencio si estos ninjas saben que primero deben preguntar si uno quiere ser o no ayudante. Tenten aprisionó los palillos quebrándolos al instante.

–¡Hey, Hinata! Si quieres otro plato, pide con confianza – comentó Naruto, ganándose una mirada asesina de parte de Uchiha. –Es como si yo lo pidiese, y hoy puedo permitírmelo.

–N..no… Gracias – contestó la otra, escondiendo un poco el rostro en los largos mechones oscuros de su cabello. – Así… así está bien.

Neji sacudió con la cabeza, al momento que le entregaba a Tenten otros palillos para que ella siguiese comiendo. Y el primo de Hinata estuvo a punto de decir un par de cosas, pero se vio interrumpido por una pelirroja.

–Para cumplir con sus objetivos, Sasuke-kun me... me parece que sabe que nos tiene – replicó Karin, mordisqueando un lado de sus gafas, intentando sonar experta en el tema.

Naruto se llenó la boca de fideos y tardó menos tiempo en tragársela, seguro sin haberla masticado adecuadamente. El cómo no le hacía competencia a Chōji seguía siendo un verdadero misterio.

–Él tiene la palabra en esto último – dijo el rubio entre risas mientras Sasuke rodaba los ojos. ¿Acaso era normal hablar de él en su presencia, tomándolo como ausente?

Karin frunció el entrecejo, mentalmente repasando todo lo que Sasuke-kun había dicho sobre sus objetivos, lo cual no era mucho trabajo que se pueda decir, solamente había dicho matar a Itachi Uchiha, luego destruir Konoha.

Analizándolo bien, no habían hecho esto último. ¿Estaría Sasuke-kun pensando en dar un golpe secreto? Como sea, para Karin era una buena oportunidad para hablar con Sasuke, puesto que en los últimos meses (y a duras penas lo había visto), con suerte habían cruzado un par de palabras. La pelirroja sospechaba seriamente que la Hokage quería verlo muerto, con tantas misiones altamente secretas que lo enviaba a realizar.

Naruto estaba pidiendo su quinta porción de ramen cuando Sasuke aprovechó para levantarse de su sitio.

–La cuenta la cancela el teme que se larga – dijo el rubio antes de comenzar a devorar el ramen.

–¡No te puedes ir! – soltaron dos féminas al mismo tiempo.

–¡Dobe! ¡Voy a matarte! – soltó Sasuke.

–Yo también me retiro – dijo Neji, aliviándose en el fondo que por decir eso nadie gritaría. Una pequeña sonrisa, apenas perceptible, se formó en el rostro de Hyuga al dirigirse a su prima, intentando sonar lo más normal posible – No te apresures, si gustas, volveré por ti en un par de horas.

–Pe... pero... Neji-kun...

–Eso si todavía sobrevive – replicó Neji haciendo un gesto hacia el rubio que no se enteraba de nada de lo que decían los Hyuga.

–¡Sasuke-kun, espérame un instante!

–¡Hn!

Neji se volvió hacia Tenten para preguntarle si lo acompañaba, cuando la descubrió observando fijamente a Uchiha siendo acosado por la rubia Yamanaka.

–¡Yo iré con él! – espetó la pelirroja.

–¡Yo también!– refutó la rubia.

–Sasuke-kun... Ahora recuerdo que Kakashi-sensei deseaba hablar contigo respecto a la misión del día 15 – inesperadamente un joven habló, haciendo notoria su presencia. Sasuke volvió sus ojos negros hacia Sai, quien mantenía su sonrisa. –Dijo que ya habían transcurrido dos semanas de soles y lunas, agregándole los 2 puntos de tensión, el resto tú lo sabes.

Sasuke asintió.

–Si gustas, te acompaño – dijo Karin, dándole su porción de comida a Suigetsu quien miró el plato con la sensación de que probablemente la pelirroja le echó cianuro.

–No.

–¿Qué es eso de los soles, las lunas y los puntos de tensión? – Ino le preguntó a Naruto, sabiendo que no tenía que esperar mucho para que el rubio le respondiera.

–Significa que el teme está pasándolo muy mal.

Y curiosamente esto tenía de buen humor a Uzumaki.

–¡Urusai! – soltó Uchiha ante la carcajada de Naruto, luego respiró profundamente, recuperando el control en su voz –Tsk... Usuratonkachi.

–Pero uno muy, muy, muy feliz, no lo dudes, teme – replicó el rubio apresurando su plato de ramen –¡Otro más, por pavor!

–Me voy – anunció Tenten levantándose de su sitio. El tono de su voz cambió a uno bastante divertido al continuar hablando – Nos vemos luego, Hinata. Luego me cuentas todo.

La mencionada enrojeció hasta la médula.

–Sasuke-kun, puedo acompañarte – la voz de Karin casi sonaba a súplica, al tiempo en que Suigetsu se levantaba.

–Si ella va, también iré yo.

Sasuke le agradeció en silencio. Era uno de los motivos por los cuales se llevaba bastante bien con Suigetsu, porque él se mostraba razonable en ciertos aspectos, disgustara a quien disgustara.

–No te entrometas – masculló Karin.

–Yo no lo hago – replicó el de cabellos blancos con una media sonrisa.

Sasuke se encogió de hombros, sintiéndose liberado de la pelirroja, mientras avanzaba.

De pronto todas las miradas se enfocaron en un enano, no, un viejo, no, un viejo enano que se abalanzaba hacia Tenten mientras gritaba pidiendo auxilio.

Automáticamente el puño de Hyuga Neji se estampó contra el rostro de aquel ser quien entre lágrimas y en tono lastimero comenzaba a quejarse de las agresiones a un indefenso ancianito.

–¡Neji-kun! – exclamó Tenten agachándose hacia el hombrecito – ¡No te creí capaz!

Hyuga atinó a desactivar su Byakugan mientras soltaba un bufido.

–¡No lo hagas! – replicó la voz masculina de un hombre que llevaba por vestuario extrañas ropas, haciendo que Tenten retrocediera bruscamente y que el anciano cayese en el aire.

Ante la invasión de aquellos dos individuos, shinobis y kunoichis se congregaron alrededor de ellos, mirando de cierta manera incrédulos al ver cómo aquel extraño de cabello negro estampaba contra el piso al viejo, y no tenía reparo alguno en aprisionarlo con todas las fuerzas posibles.

–¡Lo va a matar! – soltó alarmada Ino ante tanta muestra de fuerza bruta.

El joven de cabellos negros soltó una maldición por lo bajo al notar que su víctima ya no estaba bajo sus pies.

–No le den oportunidad a ese pervertido – replicó mientras buscaba con la mirada algún escondite para aquel mal-llamado maestro de las artes marciales. Bueno, sus méritos los tenía en lo que eran técnicas de defensa y ataque, pero esa horrible manía de manosear los pechos de cada mujer que se le cruzaba por el camino. Al imaginarlo lejos de la zona, al menos por unos instantes, el chico se volvió hacia Tenten. – Es una suerte que tu novio te haya protegido a tiempo de...

–No es mi novio – soltó automáticamente Tenten, con voz bastante tensa.

Los ojos azules del chico se abrieron y cerraron un par de veces, en señal de extrañeza y confusión.

–Pero es que él... bueno... quiero decir... – con un sonrojo en sus mejillas el joven no lograba formar las palabras – Es verdad... no porque te defienda significa que te interesa ni que aceptes casarte. Es sólo por detener al viejo mañoso.

Por su forma de expresarse parecía que a quien daba explicaciones era para sí mismo.

Sasuke aprovechó la confusión para ir en busca de Kakashi-sensei, aunque ya se imaginaba por dónde iba la conversación con su maestro, pero eso era preferible a aguantarse cualquier estupidez más que estuviese por ocurrir. Y considerando que Naruto estaba cerca, era lo más seguro.

–¿Y quien eres? ¿A qué aldea perteneces? – preguntó Neji, cruzándose de brazos.

–¿Eh? ¿Aldea? ¿Tan lejos hemos ido? – el otro se rascó la barbilla pensando en el tiempo transcurrido – Actualmente vivo en Nerima...

Uchiha ya estaba a un par de metros cuando se escuchó un alarido, peor que las fangirls de Sasuke, que gritaba a todo pulmón «¡No huir de Shampoo!»

–Demonios – masculló el joven, desapareciendo en un dos por tres ante la vista de los ninjas de Konoha.

Sasuke observó la sombra de aquel joven sobre él al momento en que el extraño golpeaba una pequeña bolsa de cuero que aquella escandalosa había lanzado en su contra.

«Kuso»

Tosiendo, Sasuke intentó que el oxígeno llegara a sus pulmones, sintiendo que todo su interior ardía, comparando la sensación de unas milésimas de segundos antes de realizar la técnica del ave-fénix. Pero esta sensación duraba, y no era nada agradable, aparte esa horrible sensación de millones de hormigas recorriéndole por todo el cuerpo.

Los ojos comenzaron a picarle, obligando a cerrarlos, al momento que escuchaba un «Shampoo lo lamenta» de parte de la gritona, pero era la gritona extranjera. Porque la gritona pelirroja comenzaba con lo suyo.

–¿¡Qué demonios le hiciste!?

–Ranma huir – soltó la otra en respuesta.

Sasuke solamente escuchaba voces mezclándose. La más familiar era la de Naruto, quien lo ayudaba a incorporarse.

–¿Dejaste de comer ramen? – ironizó Sasuke, poniendo a prueba su fuerza de voluntad al no restregarse los ojos.

–¡Qué va! ¡Debes seis platos de ramen! ¡Ah! ¡No! ¡Espera! Son siete contando con el de Hinata– replicó el rubio en tono burlón apenas conteniendo la risa – Esto se ve bastante grave, pero no lo suficiente para que esperes unas seis horas más. Así te puede ver una especialista.

–¡Hn!

–Hechizado... yī jiàn zhōng qíng– Sasuke escuchó la voz de la joven extraña mientras le apuntaba con firmeza en el pecho, provocándole un escalofrío que le recorrió toda la médula. –ài qíng.

–¿Eh? ¿Qué dices? – preguntó Naruto extrañado.

Tenten soltó entonces una risita, provocando que todos la miraran.

–Está hablando en chino – explicó ella, aunque esto no aclaró el por qué de su burla. Sasuke sentía que las venas de su cabeza comenzaban a latirle, por lo que inconscientemente se pasó la mano por la sien. – Será mejor que no abras los ojos.

–¿Qué le hiciste a Sasuke?

Se escuchó como si alguien hubiese hecho caer un saco de arena, y el ambiente adquirió un aroma a humo.

–¡Escapó! – volvió a decir Karin, en el mismo tono de reclamo. Sasuke sintió que alguien se le prendía al cuello. Por la cercanía de la voz dedujo que era Karin, y no se equivocó. – Yo te curaré, Sasuke-kun, vamos.

–No sabes lo que tiene ¿Cómo puedes curarle? – preguntó Ino, provocando que a Sasuke el cuello le doliese cuando la rubia haló a la pelirroja– Yo sí soy profesional de la medicina.

–Tengo mis métodos.

–Ajá– replicó cínicamente Suigetsu. Karin jamás pensó que una palabra pudiera decir tantas cosas al mismo tiempo.

–Naruto, sácame de aquí – dijo Sasuke, inconscientemente preguntándose si luego de aquel día no iba a quedar sordo.

–¿Dos semanas de ramen?

–...

Y eso que el rubio se jactaba de ser su mejor amigo.

–Y con la libertad de elegir la cantidad de porciones.

–Yo decidiré cómo compensarte – soltó Uchiha, agarrándolo de la camisa, a la altura del cuello –Y lo más probable sea que te deje con vida.

–Uy... Amanecimos ansiosos ¿No? Como falta poco tiempo.

–No vas a ser Rokudaime.

Naruto se encogió de hombros, a pesar de que Sasuke no podía verlo.

–Luego me las cobraré, teme – El rubio hacía todo lo posible por esconder la risa pero era bastante difícil – Veamos si baa-chan te puede ayudar.

–Hn.

Los dos amigos se marcharon, escoltados por Karin e Ino, y no es que las dos se pusieron de acuerdo para ir juntas. Tenten dijo que les acompañaba para darle cierta información a Tsunade-sama, notándosele el entusiasmo por serle de utilidad a la Hokage. Suigetsu también iba rumbo al despacho de la Godaime, más por ayudar a Sasuke por si se presentan problemas con ya-saben-quien.

Efectivamente, otro día normal en Konohagakure no Sato.

–¿Otra misión? – exclamó Tsunade sin despegar la vista de los documentos que estaba revisando – Uchiha, tendrás que esperar o ir en búsqueda del gato tigre de Madame Shijimi.

–¿Otra vez? Ese animal sí que es mañoso, dattebayo.

Tsunade alzó dirigió sus ojos castaños al dúo... que venía seguido, aparentemente, por todo Konoha.

–¿Ahora qué? – preguntó la Godaime, arqueando una ceja.

Inevitablemente Naruto comenzó a reírse, mientras Tenten se abría paso entre la multitud para darle su informe a la Hokage, al momento en que Karin comenzaba a reprocharle a Naruto por su burla fastidiosa contra Sasuke, y de paso, casi pidiéndole permiso a Uchiha para darle su merecido a ese atrevido.

La rubia posó una mano en Tenten, agradeciéndole por la información. Se dirigió entonces a Uchiha y le ordenó que abriese los ojos.

Refunfuñando al hecho de hacerle caso a una mujer, Sasuke intentó abrir sus párpados, pero sentía que su visión estaba bastante fotosensible y no lograba enfocar, además de que volvió la sensación hormigueo por la piel.

Tsunade invocó una cantidad considerable de chakra y la pasó por el rostro de Uchiha, notando entonces la rubia cómo unas partículas parecían reacias a abandonar el cuerpo del joven y se adentraban con mayor velocidad, utilizando incluso las fosas nasales de él, provocándole asfixia.

–Resiste un poco – expresó la rubia, aprisionando los dientes al no poder tomar una muestra de aquel polvo. En el fondo, y no por él, esperaba que aquello no fuese veneno. La Hokage se dirigió entonces hacia la joven de cabellos y ojos castaños –¿Dijiste que hablaba en chino?

–Sí, Tsunade-sama – respondió Tenten.

Una vez que Tsunade terminó de quitar las partículas de los ojos de Uchiha, lo guió hacia el otro cuarto, diciéndole que se enjuagase el rostro. De paso le entregó una toalla. A ciegas, Sasuke tanteó hasta encontrar un recipiente con agua.

–Hay demasiadas personas aquí – replicó la Hokage mirando específicamente a Ino y Karin.

Suigetsu se encogió de hombros mientras Hinata enrojecía nerviosamente. Neji bufó al ver la cadena que se había formado. Sasuke había sido ayudado por Naruto, siendo perseguido entonces por Ino y Karin, Suigetsu perseguía a Karin... ¿O acompañaba a Sasuke? Sai quien sabe por qué demonios estaba ahí, quizá para animar a todos con su sonrisa congelada. Tenten tenía que darle información a Godaime y él... pues él estaba por Hinata, pues ella era su prima. Nada tenía que ver el hecho de que Tenten estuviese entusiasmada con el Uchiha.

Sasuke salía del cuarto secándose el rostro con la toalla. Tsunade fue de inmediato hacia el joven y le mantuvo la toalla en el rostro.

–¿Puedes respirar? – indagó la Hokage.

–Si me deja mover la toalla... sí – respondió Uchiha lo más alto que podía con la tela dificultándole el habla.

Por unos instantes la rubia estuvo a punto de quitarle la toalla para que Uchiha la viese y entonces... él ya se enteraría.

Pero no, ella tuvo que contenerse. Con la toalla en el rostro, llevó a Sasuke hacia un punto apartado de los demás e hizo que él les diese la espalda a todos, con cuidado le quitó la toalla.

–¿Puedes ver?

Sasuke abrió los ojos, formas ligeramente borrosas de una de las paredes de la oficina de la Hokage, torres de documentos, todo cobrando forma nítida.

–Sí – respondió Uchiha – No estoy ciego.

–Yo no diría eso – replicó Tsunade con un toque de ironía, luego adoptó un tono muy típico de Godaime, como si estuviese encomendándole una misión de altísimo riesgo – Por tu propio bienestar, ten cuidado a quien miras.

Sasuke se tensó al instante, y estuvo a punto de volverse, ganándose tremendo golpe en la cabeza por parte de la rubia. Decidido, los de melena dorada no estaban en la lista de preferidos de Uchiha.

–¡¿Estás sordo o qué?! ¡A mí no! ¡Lo que menos necesito es a un crío baboseándome!

–No estoy sordo – protestó Uchiha – Aunque con ese grito estoy a punto.

–Sordo y ciego – replicó la otra, y una sonrisa se formó en su rostro, aunque nadie la pudiese ver –Sa-su-ke...te-me

–¡Hn!

–Disculpe... Hokage – replicó Karin, dando unos pasos hacia ella (Y Sasuke, por supuesto) deteniéndose al ver la mirada ceñuda de la rubia – ¿Qué es lo que sucede con Sasuke-kun? ¿Por qué no puede ver a nadie?

Tsunade miró a la pelirroja. No era que precisamente le cayera mal, pero tampoco era una persona de su agrado. La rubia no se arriesgaba en apostar en que la chica no conseguiría sus objetivos sólo porque esta vez sí importaban las consecuencias.

–Yo no he dicho que él no puede ver a nadie. – contestó la rubia de ojos castaños, volviendo hacia su escritorio, dando por finalizada su explicación – Ahora, si no les importa, necesito hablar a solas con Uchiha, quien no se va a mover de su posición.

Karin se cruzó de brazos, dando una media sonrisa que a Tsunade no le dio un buen presentimiento.

–¡Entonces estás bien! – la pelirroja se abalanzó hacia Sasuke, deseando envolverlo entre sus brazos – Sasuke-kun... ¡Me alegro tanto!

Tsunade hizo gala de su velocidad como sannin y estampó el rostro de Uchiha contra el suelo, dejando a Karin con los brazos abiertos al aire mientras Ino estaba a escasos pasos de la pelirroja.

Ninjas tenían que ser. Sabían que algo anormal estaba aconteciendo en Uchiha.

–Kuso – soltó Sasuke con fastidio.

–¿Qué pasa con Sasuke-kun? – Sin una pizca de gentileza, Karin exigió saber. –¿Acaso te interesa?

Tsunade fijó su mirada en la melena negra de Uchiha.

–¡Ja! – soltó ella al tiempo que Sasuke murmuraba un claro «Prefiero la muerte» –Te he escuchado, Uchiha. Y estaba dispuesta a ayudarte pero mi paciencia contigo es escasa. Te la apañarás tú mismo.

–Tsunade-sama ¿Qué quiere decir con eso? – preguntó Ino poniéndose al mismo nivel que Karin.

La rubia quitó su mano de Sasuke, por si a éste le daba el arrebato de huir. Jujuju eso será bastante divertido.

–Lo que esa extraña chica le lanzó a Uchiha fue un encantamiento. Y no cualquier fue hechizo, sino uno bastante potente.

–¡Hn!

–La próxima mujer que Uchiha Sasuke vea a los ojos, será de quien él se enamore irremediablemente.

Dicho esto, la Godaime se hizo a un lado, mientras las féminas del sitio procesaban la información.

Una mirada, de esos profundos ojos negros.

...

Y él estaría a sus pies de por vida.

–¡Sasuke-kun! ¡Mírame!

El grito de Karin estuvo por dejar sorda a Ino, quien alcanzó a halarla del pie para hacerla caer.

–Eso ni de chiste, maldita zorra – reclamó la rubia de ojos azules –Él no va a ser tuyo de ninguna manera.

–Hinata-sama, quédate detrás de mí – replicó Neji, colocándose frente a su prima quien buscó protegerse más en él. Los ojos grises del chico se posaron fríos sobre Tenten, quizá retándola a que aprovechase la oportunidad de oro que se le presentaba.

Naruto soltó un suspiro entre aliviado y resignado. Como siempre, el rubio iba a tener que salvarle el pellejo a Sasuke-teme.

Ino y Karin seguían lanzándose palabras impropias de damas, ignorando a Uzumaki Naruto que pasaba entre ambas, Sasuke pensando seriamente en hacer un inmenso hueco en una de las paredes del despacho de la Hokage, aunque quien sabe cómo se desquitaría luego de la susodicha.

–Henge– soltó repentinamente Uzumaki al momento que una inmensa cantidad de humo lo envolvía.

De dorada melena, curvilínea, seductora y completamente desnuda, cubriendo sus partes por aquel humo que se desvanecía lentamente.

Sasuke se topó con la mirada seductora que los ojos azules y brillantes le brindaban, mientras una voz susurrante y ansiosa le hablaba.

–Sasuke-kun... Mírame.

Continuará...