Disclaimer: Naruto y cía. pertenecen a Masashi Kishimoto, la idea del fict pertenece a mi cabeza. «S pertenece a S» xD


Capítulo 002: ¿Inmune?


El silencio que se hizo en la oficina de la Hokage fue mortal.

–Sasuke-kun... no me dejes – dijo la rubia, colocando las manos enlazadas a la altura de su barbilla al momento que su expresión era angelical y ensoñadora.

Neji sentía que el párpado izquierdo le temblaba. ¿Con qué pervertido se quería involucrar su prima?

Sasuke dio dos pasos hacia su mejor amig...o, y mandando al demonio su sentido de caballerosidad, le dio un certero golpe en el rostro, provocando que Naruto perdiese la transformación y cayese algunos metros más allá.

–¡¿Qué demonios crees que haces, dobe?! reclamó Uchiha con las venas de los puños brotadas –¿Qué te crees que soy? ¡Eres un hombre!

Solamente quería ayudarte, dattebayo replicó Naruto colocando la quijada en su lugar Al desaparecer la transformación, no volvías a ver a la chica.

La mayoría en el fondo admitió que la idea de Naruto tenía algo de lógica. Pero tenía un detalle que el mismo Uchiha Sasuke lo había dicho: Por muy buena que sea su transformación, en el fondo seguía siendo hombre.

Tsk soltó Sasuke, completamente irritado, colocando las manos en los bolsillos de su pantalón, y bordeando un chakra azul peligroso. Él no se atrevió a ver a nadie, clavando la mirada en el piso, notando cómo los pies automáticamente se abrían ante él para darle paso.

«Astuto» fue lo que pasó por la mente de la Godaime «Entiendo el por qué lo quieres»

No transcurrió ni un minuto cuando Karin corrió detrás de Sasuke, a pesar de los intentos de Ino por detenerla. La rubia lo lamentaba profundamente, una cosa era coquetearle a Uchiha para intentar hacer reaccionar a un idiota, y otra muy distinta era que él se enamorase perdida e irremediablemente de cualquiera en un azar del destino.

–Sakura... ¿Por qué demonios no estás aquí? – se dijo a sí misma, proponiéndose de paso evitar que aquella tipa descarada se aprovechara de las circunstancias.


Karin se esforzó al máximo al visualizar a un joven de melena negra, y se apresuró a tomarlo del hombro, provocando que los ojos azabaches se fijaran en ella.

–Sasuke-kun... Karin susurró lo más seductora que pudo –¿Ya estás enamorado de mí?

El joven la miró fijamente por unos instantes, y luego abrió la boca, para expresar en el mismo tono de ella.

–Claro que sí... desde aquella vez que te fui a buscar a la guarida de Orochimaru.

Los ojos de la pelirroja brillaron de emoción. Ino, a la distancia, no pudo si no lamentarlo por su mejor amiga. Va a ser un duro golpe para Sakura, irse en una misión a la Aldea de la Arena, y volver para encontrarse a Uchiha enamorado de aquella malnacida.

¿En serio? ¡Oh! ¡Cariño! ¡He esperado tanto tiempo para escucharlo! – las manos de la pelirroja se deslizaron alrededor del cuello del de cabellos azabaches, al momento en que se ponía en puntillas.

Por supuesto... ¿Quién no se enamoraría de una zorra-zanahoria?

–¿Eh?

Humo envolvió al de cabellos negros, volviéndolos blanco, y con una odiosa sonrisa típica en él, por haberle frustrado por centésima vez el absurdo juego de seducción.

¡Eres un maldito! bufó Karin intentando soltarse de Suigetsu.

Y tú una voluble... ¿Ya nada de cariño?

Ino suspiró tranquila al escuchar la carcajada del de cabellos blancos, dejándolos a solas al momento en que buscaba a Uchiha. Quizá proponiéndole una tregua en la cual ella le ayudaría a espantar a la pelirroja (Claro está, hasta que llegue la frentona)


«Vieja, aprovechada, borracha» Sasuke colocó los brazos detrás de la cabeza y visualizó el despejado cielo azul de Konoha. Curiosamente hasta unos meses atrás jamás hubiese imaginado que volvería a estar así en su aldea natal, aún así esta vez no tenía la serenidad suficiente para admirar este detalle de su vida, sino que seguía refunfuñando contra la Hokage «Y lo hizo con todas las ganas del mundo... Arpía»

Muy en el fondo, Uchiha admitía que algo de responsabilidad él tal vez pudo haber tenido. La Godaime no le tiene mucha paciencia y por todos los kages del mundo que era mutuo, sino fuese por Sakura, quien intercedió por él, y claro está, por el dobe Uzumaki que aseguró que cuando él sea Hokage va a superar a los blah, blah, blah... y que entonces Sasuke no tendría problema alguno con el Hokage de la Aldea Oculta de Konoha.

Tsk.

Claro, jamás tendrían problemas. ¡Cómo no! Y lo de hace unos instantes fue una clara y sana manera de cultivar la amistad.

«¿Por qué demonios tuviste que irte? Sakura» Sasuke soltó el aire entre los dientes, sintiendo el acelerado latir en su pecho. Inconscientemente él le atribuyó esto al hecho de que apenas salió del despacho de la Hokage, corrió como pocas veces lo ha hecho en su existencia. «Calculo que volverá en unas tres a cinco horas»

¿Y entonces qué?

Bueno, que Haruno Sakura haga gala de sus conocimientos médicos y le encuentre la cura a lo que demonios sea le esté ocurriendo. Sasuke sabía que Sakura es la única persona en todo el mundo en quien podía confiar y jamás se aprovecharía de las circunstancias.


Encontrar a Uchiha fue un tanto complicado, en especial con lo experto que es Sasuke en escabullirse. No obstante, luego de algunas horas (en las que se encontraba con Karin) Ino finalmente logró dar con él, hallándolo en lo más alto de la rama de un árbol, mirando hacia el cielo.

La rubia calculó si la rama sostendría el peso de ambos, y en un ágil movimiento trepó.

–Espera, Sasuke – se apresuró a hablar Ino al ver que Sasuke estaba listo para desaparecer al notarse descubierto –Vengo a ayudarte.

Hn.

La rubia frunció el entrecejo, deseando saber qué demonios significaba esa palabra (si acaso podría llamársele siquiera sílaba)

Como sea, primero es lo primero.

Siento mucho haberte usado como pretexto para intentar tener alguna reacción del idiota de Sai dijo Ino antes que nada e inflando de manera automática sus mejillas al recordar al shinobi impasible Ese imbécil no se inmuta por nada del mundo.

Sasuke arqueó una ceja, aunque por obvias razones se negaba a mirarla.

¿Y eso a mí qué me importa?

El desdén engancha a las chicas por una temporada pero, si siempre es así, a cualquiera le mata el gusto. O al menos a cualquiera con una pizca de cerebro, cosa que Sakura Haruno pareció perder en alguna parte de su travesía con este muchacho.

Ino suspiró cansinamente. En el fondo deseando que su amiga llegase pronto. Sería todo un suceso ver a Uchiha suplicando una mirada de la de ojos esmeraldas hacia su persona, e Ino quería estar en primera fila, disfrutando de ello.

Desde que se enteró de lo que le ocurría a Uchiha, la mente maquiavélica de Ino deseó profundamente que la mujer que Sasuke viera fuera Sakura: No existía venganza más perfecta. La frentona debía ser quien se desquitara del desdén que Uchiha había hecho saborear a todas las ninjas de la Aldea de Konoha (que ingenuamente creyeron poder conquistarlo) y hasta la de las de las aldeas de más allá.

La rubia intentó nuevamente ganarse la confianza del shinobi, exponiendo aún sus disculpas.

Sé que no debí actuar así... al menos sin preguntarte continuó hablando Ino, deslizando los dedos por su rubia melena Aunque igual te hubieses negado.

Sasuke no respondió, e Ino tampoco esperaba que lo hiciera, por lo que ella atinó a abrazar sus propias piernas recogidas.

–Pero… no quieres enamorarte de tu amiga. ella observó, fijando la mirada en los nudillos de sus manos féminas entrelazadas alrededor de sus piernas.

¿Y para qué demonios quiero enamorarme de ella o de nadie? ¿Para qué dañar una amistad de años por una emoción meramente pasional? Con lo que me costó soportar sus impertinencias y con lo que le costó a ella darse cuenta que pegada a mí no iba a conseguir nada.

Ino abrió los ojos desmesuradamente, no solamente por el hecho de haber escuchado más de cinco palabras de corrido a Sasuke, sino ante el obvio hecho de que él no estaba hablando de la pelirroja que lo acosaba.

Sasuke estaba pensando en...

¡¿Y me acusabas a mí de zorra?! bufó Karin irritada a lo lejos –¡Sasuke! ¡No la mires!.

–Tsk.

No puedes ocultar tu naturaleza replicó Suigetsu siguiéndola de cerca.

Sasuke dio dos ágiles saltos para irse rumbo a donde-sea, cuando repentinamente sintió un hilo envolverle los pies.

Maldijo mentalmente por quinceava vez.

A esta infeliz no hay que darle oportunidad observó Ino saltando del árbol, para empujar a Suigetsu al pasar junto a él, y tratar de que la pelirroja que se hace llamar Karin no alcance su objetivo.

En esta ocasión Karin incluso se las arregló para no ser aprisionada a la distancia por Suigetsu (quien perdió el equilibrio a causa de cierta rubia) y se movió con agilidad, cayendo sobre Sasuke, para voltearlo con cierta brusquedad.

¡Mírame!

Y él la miró.

–Kuso. soltó el de cabellos blancos.

Los mismos pensamientos de Ino.

Karin no pudo evitar sonrojarse como una adolescente al sentir los orbes negros clavados en ella, y se mordisqueó el dedo índice.

Ino volvió sus ojos azules hacia una distancia de un metro más allá de la pareja, lamentando profundamente el ver a su mejor amiga haciendo su aparición. Si tan sólo Sakura hubiese llegado diez segundos antes, o cinco al menos.

–Hn – soltó Sasuke, aún con la mirada arisca. Al ver que Karin no le entendió, Uchiha decidió ser benevolente y explicarle palabra por palabra lo que había querido decirle ¿Te me quitas de encima?

Karin le hizo caso, de manera lenta, mientras no comprendía la situación. Se supone que él debería estar ya pidiéndole matrimonio.

Uchiha se levantó, y se sacudió el polvo de la ropa, mirando siempre al piso y bendiciendo su suerte, pero la sensación de triunfo no le duró porque aceleró el paso al escuchar que Karin gritaba «Los lentes» (y de paso seguro que ella se los quitaba) al momento en que Ino soltaba «¡Ten cuidado!»

Sasuke creyó que la advertencia era para él. Y en definitiva, si Karin lo miraba sin los lentes, entonces él estaba en aprietos. Uchiha sintió un malestar desagradable en la boca del estómago de solamente pensar en estar yendo detrás de la pelirroja.

Por inercia Sakura cerró los ojos, como si con esto el golpe hubiese sido menos doloroso. Sasuke maldijo entre dientes al caer de una forma absurda que ni cuando comenzó su vida como shinobi le ocurrió. ¡Demonios! ¡Seguro que ni cuando dio sus primeros pasos cayó de esta manera tan ridícula!

–Sasuke-kun– el mencionado escuchó en un murmullo, al momento en que él abría de manera automática los ojos, notándose entonces reflejado en el verde claro de los orbes de la kunoichi. –¿Daijoubu ka?

Uchiha apretó los dientes. Ella le preguntaba si él estaba bien, cuando era ella quien había aguantado el peso de ambos.

–Hn.

Sakura sonrió.

¡Qué bien! dijo ella casi imperceptible. – Pero deja de estarme diciendo «idiota» que si vamos con esas, no fui yo quien cayó encima de alguien por no estar viendo por donde caminar.

Sasuke curvó un lado de su boca. Sakura se sintió más relajada sabiendo que con aquel gesto Uchiha le estaba dando la razón.

¿Cuánto llegaste? preguntó Sasuke, moviéndose un poco para darle espacio a que la fémina se reincorporara.

Tendré como unos cinco minutos, estaba buscando a Sai para entregarle un libro Sakura buscó al mencionado con la mirada, reflejando bastante extrañeza en su voz Naruto me dijo que estaría por aquí.

Sasuke siguió sentado en el piso, observando cómo Sakura esbozaba una sonrisa que se convirtió en una carcajada. Entonces él sintió que el corazón le dio un vuelco.

–Seguro que él estaba pensando en el siguiente platillo de ramen. –Sakura siguió diciendo, luego pareció reparar en las demás personas –¡Hey! ¡Ino-cerda!

–Ya era hora que llegaras, Sakura – replicó la otra a la distancia, con una sonrisa de bienvenida y con un claro tono de voz aliviado – Pero conociéndote primero llegó tu frente.

Sakura estuvo por contestarle, pero notó a alguien a espaldas de la rubia y le saludó con ganas agitando la mano. La pelirroja aprisionó los dientes, sabiendo a la perfección que el imbécil de Suigetsu le contestaría, solamente para sacarla de casillas.

–¡Bienvenida, Sakura-san! – expresó el de cabellos blanco, haciendo gala de su velocidad como shinobi y colocándose frente a ella en menos de diez segundos, para entonces proceder a darle un fuerte abrazo – Te hemos echado tanto de menos. ¿Verdad, S...?

Los ojos del joven se quedaron en un espacio vacío en donde antes había estado Uchiha Sasuke.

–¿Eh? ¿Dónde se fue? – preguntó Sakura completamente extrañada. No tuvo más tiempo de indagar en ello puesto que Ino corrió hacia ella y la sacudió con ansiedad.

–¡Dime que te vio! ¡Dime que te vio!

Suigetsu sonreía amigablemente mientras se cruzaba de brazos. Definitivamente Uchiha Sasuke la vio.

–¿De qué hablas? ¿Quién me vio?

Ino suspiró, aparentemente resignada por la lentitud de su amiga para procesar las cosas y en un dos por tres le comentó todo lo que había ocurrido previo a su llegada.

Sakura por su lado atinó a reírse a carcajadas. Suigetsu buscó con la mirada a cierta pelirroja, notándola a poca distancia y con una mirada que él notaba que ella anhelada que fuese mortal, seguro que sus víctimas hubiesen sido dos kunoichis y un shinobi.

–No puedo creer que creas en esos absurdos – replicó Sakura apenas pudo detener sus risas.

Ino arqueó una ceja en clara señal de incredulidad.

–Pero...– comenzó a contradecir la rubia –Tsunade-sama fue quien dijo que eso pasaba con Sasuke-kun.

Estas palabras fueron suficientes para que Sakura reconsiderara sus opiniones.

–Es que... – Sakura pensaba bien sus palabras, ella no se atrevía a contradecir una teoría de la rubia Hokage, mentalmente anotó ir a platicar con ella sobre aquellos polvos – En el dado caso de que Sasuke-kun esté bajo algún encantamiento, y si estos fueron polvos... Podríamos quitárselos de su organismo como si de veneno se tratase.

–¿Estás pensando en una cura? – preguntó la rubia mirándola como si Sakura le hubiese dicho que Shino era el hombre más excitante y divertido en todo el mundo.

–Claro que sí – respondió Sakura con naturalidad – ¿Eso no es lo que se supone que debemos hacer?

Ino volvió a suspirar cansinamente.

–Es la oportunidad de oro: ¡Enamorar a Sasuke Uchiha! S. a. s. u. k. e. – deletreó al final su nombre por si Sakura no le había comprendido – ¿Y tú piensas en curarlo?

Las mejillas de Sakura se entibiaron.

–Si Sasuke-kun se enamora de esa manera... No sería real.

Punto para Haruno.

–Y yo que tenía puesta mi fe ciega en ti – dijo Ino, entonces recordó un detalle que ella consideró importante. Sakura puede estar en total desacuerdo de aprovecharse de Sasuke de esta manera pero esto no significa que él no haya caído en el encantamiento – Pero... Sasuke-kun te vio ¿verdad?

– Pues... – Sakura analizó la situación, recordando verse a sí misma por medio de los ojos de Sasuke –Sí, él me vio a los ojos.

Ino estuvo a punto de danzar de felicidad. Sakura se percató de ello, por eso se apresuró en agregar un «Sin embargo...»

–¿Sin embargo qué?

–Él no mostró reacción diferente a la de siempre – dijo Sakura, intentando sonar lo más calmada posible – Así que no funcionó.

Ino se cruzó de brazos pensando en algunas opciones.

–¡Demonios! Tanto ajetreo en vano. – se lamentó la rubia.

Suigetsu ladeó ligeramente la cabeza, pensando en algunas cosas pero no atreviéndose a decirlo en voz alta hasta que estuviese completamente seguro.


Sasuke Uchiha tenía una arrogante sonrisa en su rostro. Observó por igual a kunoichis y amas de casa, y ninguna le provocó emoción alguna.

¡Hn! ¡Y él preocupándose por estupideces como el amor. Rotundamente demostrado, él es inmune a ese mal. Aunque claro está, primero iba a ver a la Hokage, en parte para echarle en cara un error inmenso, por otro para reclamarle el hecho de que le tire a esas locas kunoichis.

Luego de ello iría por Sakura, para que lo revisara y averiguara qué mismo es lo que tiene, porque ese palpitar en su pecho, el fuego dentro de sí no eran signos normales, y mal podrían afectar en su desempeño como shinobi.

El joven Uchiha estuvo a punto de ingresar al despacho de la Hokage cuando la risa de una fémina lo detuvo. A Sasuke le costó identificar quién reía con tantas ganas, pero sea quien sea, esto aparentemente tenía enfadada a la vieja.

Sasuke sonrió por ello.

–Cuando permití que Sakura fuese a su aldea, no fue con esas intenciones. – Temari no dejó de reír – ¿Se puede saber qué es tan gracioso?

–Es que pareces una madre preocupada. – Tsunade soltó un resoplido. – Pero así son las cosas, Hokage. Gaara y Sakura están enamorados.

Enamorados.

–Aún tengo que esperar el informe de Sakura sobre el entrenamiento de las kunoichis médico en su aldea, y entonces sacaré a relucir el tema.

–Me parece que eso corresponde a la vida íntima de Sakura.

Y de Gaara.

Sakura y Gaara.

No. Eso no es posible.

–Y me parece que estás especulando sobre ella.

Así es. Ellos no pueden estar enamorados. Ella no puede estar enamorada del pelirrojo de pacotilla.

–Con todo respeto, Hokage, yo misma los escuché hablar del amor, matrimonio e incluso hijos.

¿Hijos? ¡Sakura es muy joven para ser madre! Claro está, a menos que ella quisiera...

–¿Hablaron de eso en tu presencia? – el tono de la Hokage demostraba total incredulidad.

–Etto... La verdad es que me enteré de todo esto sin querer. – Temari intentó excusarse.

–Es muy horrible escuchar a escondidas.

¡Y qué mierda con eso! Sakura NO puede irse a la Aldea de la Arena.

–¿Entonces Sakura no fue a la Aldea de la Arena a dar indicaciones relacionadas con la medicina sino para que fuese galanteada por el Kazekage? – refutó la Godaime.

¡Eso es! ¡Reclama! ¡Ese es un maldito tramposo! ¡Declaremos la guerra a los de la Arena!

–No fue así – protestó de inmediato Temari en defensa de su hermano – Las cosas simplemente se dieron, más en la noche, a la hora de merendar. Querían comer a solas. E incluso escuché cuando Gaara le proponía matrimonio a Sakura.

Un golpe se escuchó a la par que la oficina de la Hokage temblaba. Pocos segundos después una enorme grieta se visualizaba y la rubia de ojos castaños casi podía jurar haber visto a cierto shinobi malgeniado desaparecer a la velocidad de la luz.

Para sus males, Tsunade por primera vez estaba de acuerdo con el pensar de Uchiha (o al menos es lo que denotaba el nada agradable y estético hueco a la casi entrada a su despacho).


Lo que siempre había caracterizado a Uchiha Sasuke como uno de los shinobis más peligrosos de la generación actual era su mente despiadada y ansias de sangre. Y lo que siempre había caracterizado a Uzumaki Naruto como uno de los shinobis más arriesgados de la generación actual era su despreocupación al encarar a la muerte aunque ésta le mordiese la nariz, aún así nadie se atrevía a afirmar si era neta valentía o simplemente falta de la cantidad suficiente de neuronas para sentir miedo.

–¡Hey! ¡Teme! ¿Viste ya a Sakura-chan? – indagó el shinobi más escandaloso de todos los tiempos mientras colocaba sus brazos alrededor de su melena dorada. También había que recalcar que dentro de él no cabían los rencores por lo que simplemente ya se había olvidado del golpe en la oficina de la Hokage... o más bien, lo recordaría a la hora de su siguiente platillo de ramen.

El recuerdo de Haruno provocó un torbellino de sentimiento en Uchiha, la mayor parte de ellos relacionándolos con alta traición, decepción y resentimiento. ¿Cómo era capaz de dejarse galantear por el psicópata ese que una vez trató de matarla? Y eso de manera literal, aprisionándola en su arena, asfixiándola, amenazando con destrozarla célula por célula.

Y en honor a la verdad, Uchiha Sasuke se habrá comportado como un maldito bastardo, en todo el sentido de la palabra, pero lo máximo que le ha hecho a Sakura es dejarla inconsciente para que no le hiciera dudar más en su objetivo.

Sí, vacío, absurdo e incoherente objetivo.

Pero cuando uno es un crío, hace estupideces cada dos por tres, esto agregándole la maldición de un shinobi demente obsesionado con la inmortalidad.

Pero jamás de los jamases Sasuke intentó matar a Sakura.

No, ni siquiera esa vez que se reencontraron luego de tres años. Ella lo sabía, por eso fue bien confiada a darle su merecido, rebosando en seguridad al saber que él no la lastimaría.

Si no fuese por el maldito bastardo que no le llega ni a los tobillos a Kakashi-sensei, esa vez al menos hubiese podido tocarla sin que nadie malinterpretase sus acciones. Claro está, Sakura sí pudo hacerlo en el Bosque de la Muerte... pero Sasuke trata de hacerlo y se meten todos en su paso.

¡Maldición! ¿Por qué demonios lo recordaba? ¿Y qué mierda tiene que ver eso ahora?

–Hn.

–¿Eh? ¿Eso fue un sí? – indagó Naruto extrañado cruzándose de brazos, con muchos signos de interrogación inundando su cabeza.

–Tsk.

¡Vaya respuesta!

Naruto se rascó la barbilla en un claro gesto de meditación. Un monosílabo y Sasuke desapareciendo luego de expresar el mismo, significa que... ¿Está irritado? ¿Cansado? ¿Fastidiado? De seguro que «Te invito a comer ramen porque eres mi mejor amigo» no significa.

–No sé cómo Sakura-chan entiende esos monosílabos, 'ttebayo. – de momento el rubio dejó a un lado el tema Uchiha al ver a los primos Hyūga caminando por la acera del frente. –¡Hey! ¡Hinata! ¡Neji!

Uzumaki iba a medio camino de encontrarse con los primos Hyūga cuando se percató que Neji estaba con un genio de los mil demonios.

–Naruto-kun – expresó Hinata a manera de saludo mientras una automática sonrisa asomaba a sus labios – ¿Lograste encontrar a Sasuke?

Naruto ladeó la cabeza ligeramente, observando la expresión ceñuda en Neji.

–Hai, Hai – y disimuladamente el rubio se acerca más a Hinata, provocando que las mejillas de ella se entibiasen, mientras en murmullos preguntaba «¿Qué le pasa a Neji?»

–Etto... Neji-kun... – habló Hinata en el mismo tono que Naruto – Parece que tiene un pequeño inconveniente con Tenten-chan.

–Otro teme más a la lista. –observó Naruto atinando a reír entre dientes.

Continuará...