Notas iniciales de capítulo:

Áróoooooooo. No estoy muy segura de como poner comentarios aquí, así que lo haré así, simplemente. Si alguien quiere explicármelo se los agradecería mucho. Bueno, bienvenids a una nueva historia!!! Quiero decir que no por escribir ésta historia abandonaré la otra que tengo por ahí... nunca he abandonado una historia y no planeo comenzar ahora. Es sólo que estoy cansada de repostear aquella una y otra vez, es fastidioso, y ya me la sé prácticamente de memoria, así que quise subir un poco de material fresco. Recién terminé Ouran High School Host club y estoy leyéndome el manga, y me apetecía escribir un poco sobre mis personajes favoritos, los gemelos Hitachiin ^^. Hitachiincest y twincest ya están muy usados, así que lo llamaremos Hitachtwincest!!!! xDDD... sólo bromeo, no me hagan caso. En fín. Aquí les dejo el primer capítulo. Lo idee mientras me duchaba y recién lo escribí, espero que les guste, que yo me enamoré de él n.n

Saluditos: Cordel

En lo más profundo
por awix, angel del caos, a.k.a cordel-azul

Capítulo 1:Hikaru

¿Cómo era que habían llegado a esto? se preguntó seriamente el mayor de los gemelos mientras atrapaba suavemente entre sus labios el labio inferior de su hermano menor, con el que tenía cierta fijación, una y otra vez, raspando a penas con la punta de los dientes la suave piel que al final quedaría, como siempre, un poco enrojecida por el contacto. Pero no quería parar. Se dedicaba a atraparla una y otra vez, de vez en cuando robándole un beso fugaz y casi casto justo antes de capturar de nuevo su labio inferior para continuar probandolo una y otra vez. Simplemente no quería parar jamás.

Deslizó calladamente una mano por entre las blancas sábanas, mientras con la otra acariciaba suavemente la mejilla de su hermano. Se movió entre la suave seda procurando ser imperceptible, para que Kaoru no se diera cuenta cuando apagara el despertador en su lado de la cama. Aquella máquina infernal era siempre la señal de que debían parar, y esta vez, no quería parar.

¿Cómo habían llegado a aquello? las cosas no habían salido exactamente como resultaría lógico.

Aún recordaba, con temible claridad, su propia infancia. Aquellos años de tristeza infinita, de tremenda soledad compartida, aunque no por eso menos solitaria. Habían nacido juntos, para tragedia o gloria, y ese había sido su irrevocable destino: estar juntos.

Aún lo recordaba con dolorosa claridad, el deseo de ser tratado como uno más. El deseo de valer tanto como cualquier otro. Pero no era así. Para el mundo, Él no era uno, era sólo una mitad. Era sólo la mitad de un ser, del ser que conformaban él y su hermano. Para el mundo, él no era una persona, ni siquiera merecía un nombre. Era sólo un pedazo. Uno de los hermanos Hitachiin.

Nadie más, nadie más podía reconocerle, verle como persona. Kaoru y él eran lo mismo, no seres individuales con sentimientos e ideas propias, y, por eso, ni siquiera hacía falta diferenciarlos. Cualquiera era igual. Era sólo "uno de los dos". Daba lo mismo el uno que el otro.

Pero Kaoru, y sólo Kaoru, era el único que era capáz de verle diferente. Kaoru sabía quien era, lo conocía hasta la médula, hasta el fondo de su alma. él podía verle como toda una persona, aunque en realidad, muy en el fondo, ambos se sentían parte de uno mismo.

Extendió la mano sobre el despertador, dispuesto a apagarlo antes de que emitiera su infernal anuncio de que el momento debía acabar, dispuesto a quedarse todo el día, toda la semana, toda la vida, en cama, devorando ávidamente los labios de su hermano.

Pero una mano, de la misma talla y forma que la suya le detuvo en el intento. Kaoru le había pescado con las manos en la masa.

-no...- se le escapó a Hikaru en un susurro apagado dicho con voz torturada, en el exacto mismo instante en que el despertador emitía su particular pitido.

Su hermano esbozó una sonrisa pícara mientras, con un último beso, se escurría de debajo de su idéntico gemelo y se bajaba de la cama.

Hikaru se quedó ahí, tirado, sin intención de moverse pero sin razón para quedarse ahora que aquello que le hacía desear quedarse siempre en cama lo había dejado sólo ahí tumbado. Enterró la cabeza en la almohada, frustrado, con un gemido de dolor ahogado por la almohada al sentirse súbitamente sólo, completamente sólo. No podía soportar ese dolor, el dolor de saberse separado de la única persona que le entendía, que le apreciaba. Aunque no tenía ningún Аnimo de salir de la cama, fué el no poder soportar más ese dolor lo que le obligó a bajarse del apetecible lecho, con una sensación de opresión en el pecho que no sabía como desaparecer.

Caminó hacia el baño de la habitación. Su hermano había salido del cuarto, a saber porqué. Decaído, se miró al espejo, para encontrarse con una imagen que aunque sabía de antemano que encontraría, se sorprendía siempre de ver.

Era la cosa más extraña... ver su reflejo era siempre desconcertante, porque siempre, no importaba cuantas veces lo hiciera, le parecía que era Kaoru a quien veía. Kaoru con un aire especialmente cansado esa mañana, que le hacía desear decirle que se quedara en cama todo el día. Le costaba creer que no era Kaoru moviéndose a su compás como acostumbraban hacerlo. Le costaba creer que cuando hablara no oiría la voz de Kaoru hacerle coro a la suya.

-Hola...- como todos los días, no pudo evitar hacer la prueba. El espejo, insonoro, no le coreó con ninguna voz, y tuvo que aceptar que aquél no era Kaoru, aunque lo pareciera. Kaoru haciéndose el mudo. Deprimido,se acercó al grifo y se empapó la cara en agua, esperando sentirse más vivo. No funcionó.

Volvió a mirar al espejo, pensando en el reflejo nuevamente, sin dejar de pensar que parecía Kaoru. A veces, cuando él y su hermano se veían juntos al espejo, tenía la impresión de que se parecía más al reflejo de Kaoru que al suyo, que Kaoru se parecía más a su reflejo que él mismo.

Talvez en la planeación original las leyes de la física se habían equivocado, talvez Kaoru y él habían debido ser originalmente reflejo el uno del otro. Talvez Kaoru era su reflejo, siempre mirándole de reojo para copiarle bien. Talvez el verdadero Kaoru se había quedado atrapado al otro lado del espejo.

-...Como una gota de agua del lado incorrecto del vaso...- musitó sin prestar mucha atención a lo que decía.
-¿Cómo?- preguntó Kaoru, colgandose de los hombros de su hermano, sonriendo mientras cubría la espalda de Hikaru con su propio pecho, parandose de puntitas para acomodarse bien sobre su hombro.- ¿Sola? ¿o resbalandose?- adivinó al azar.

Hikaru esbozó una sonrisa, pensando en las palabras de su hermano. Eso era lo que obtenía por usar con analogías hechas al vuelo.

-Andas muy pensativo hoy.-dijo Kaoru, apoyando la barbilla sobre el hombro de su hermano y observando también su reflexión en el espejo.- ¿ocurre algo?-

¿Algo? se preguntó Hikaru. ¡Mucho! Demasiado para lo que su pobre cabeza (o su pobre corazón, aunque no fuera a admitirlo nunca) podía soportar.

Cerró los ojos, intentando relajarse, sintiendo el conocido peso de su hermano colgarse de él. Era agradable. Toda esa sensación de haber estado sólo y frustraado se marchaba con tan sólo sentir el peso de su hermano. No quería que se acabara nunca. Pero debía contestarle pronto a Kaoru si no quería que se preocupara. Y eso, por encima de todo, era lo que menos quería en el mundo.

-No tengo Аnimos.-dijo, dándose la vuelta sin soltarse del agarre de su hermano para poder verlo a la cara directamente, ver la perfección de ese rostro que se movía independientemente o idéntico al suyo según lo decidiera su dueño.- quedémonos en casa, Kaoru. Digamos que no nos sentimos bien y no hagamos nada en todo el día-
-Mandarían traer al médico.- dijo Kaoru con una sonrisa, mirando a su hermano fijamente.
-Pues engañémosle.- dijo Hikaru sin más.- no sería la primera vez, ¿o sí?-
-No.- dijo Kaoru con una risita.- Podría ser.- dejó su mirada vagar por el rostro de su hermano, recorriendo las finas facciones que conocía de memoria. -¿Pero qué hay de Tamaki-sempai? No le haría mucha gracia, es primer día en semana de cosplay. ¿Y Kyouya? seguro que manda un regimiento de médicos hasta que nos encuentre curados para no perder clientas-
-A la mierda con el Host Club.- dijo Hikaru, enterrando la cabeza en el hombro de su hermano, sintiéndose frustrado, aunque sólo hasta que percibió el delicioso olor de la piel de Kaoru embriagarle los sentidos, haciéndole sentir nervios en el estómago.- No tengo Аnimos de ser social.-

Kaoru soltó una risita, jugando entre los dedos con el cabello de su hermano, a quien la caricia le pareció deliciosa.

-¿Porqué no te haces pasar por mí?-preguntó el menor. -Te dejarían un poco más tranquilo-

Hikaru estalló en carcajadas irónicas, levantando la cabeza pero dejándola aún sobre el hombro de su hermano.

-¿para qué?- preguntó cansinamente.- Si para el mundo eso no cambia nada.-

Kaoru lo separó de sí. Hikaru no tenía Аnimos para mirarlo, así que dejó pasear su mirada por el cuarto de baño buscando algo especialmente interesante en el decorado de mosaico.

-Para mí lo hace.- dijo Kaoru, inclinando la cabeza para buscar la mirada de su compañero.

Hikaru levantó la mirada y la fijó intensamente en los ojos miel de su hermano, que le sostuvo la mirada con la misma cantidad de descición. Sintió un impulso tremendo de devorarle los labios otra vez, pero se contuvo.

¿Cómo habían llegado a esto? Algunas cosas las recordaba demasiado bien, pero otras estaban borrosas.

Recordaba esos momentos de su infancia en que se protegían el uno al otro, en que él, secretamente, esperaba a que Kaoru se durmiera antes de permitirse dormir, sólo para asegurarse de que el otro dormía tranquilo, recordaba los momentos en que casi se sentía desfallecer del dolor de ser una y otra vez herido, en los que sólo tenía a su hermano para apoyarse, recordaba esos momentos en la secundaria cuando ambos, esperanzados, bajaban al encuentro de cada una de sus pretendientes, una tras otra, haciéndose pasar por su hermano, engañándolas diciéndoles que se olvidaran de su hermano (de sí mismos) ya que el no parecía interesado, diciéndoles que ellos si lo estaban, preguntándoles si no preferían salir con ellos en su lugar, deseando, en el fondo de su corazón, que alguna dijera No.

O que al menos los pusiera a prueba.

Pero aquello no había sido mas que decepción tras decepción, dolor sobre dolor, ahondar en la herida abierta, lastimarse en lo más profundo, sentir de nuevo un dolor que uno llegaba a creer que ya no podía sentir... pero seguía ahí, y era tal la confusión en que les dejaba, que ya ni siquiera estaban seguros de si aumentaba o disminuía con el tiempo.

No había nadie que entendiera la importancia de reconocerles, nadie interesado en comprenderles, mucho menos en conocerles. Sólo se tenían a sí mismos para respaldarse, aunque en aquellos tiempos, le había parecido insuficiente

Hasta que habían conocido al Host Club.

Sí, era verdad, Tamaki era un idiota, nadie les comprendía de veras y sus actuaciones cada día no habían sido mАs que aquello: actuaciones. Pero en el proceso de pretender habían descubierto cosas que no se imaginaron jamás posibles. La simple coordinación de ambos de todos los días se había convertido en una danza, en un continuo roce, en una serie de contactos a los que Hikaru no estaba acostumbrado.

Para Kaoru parecía haber sido pan comido demostrar así el cariño desde el principio. Pero Hikaru había abandonado esa clase de contacto desde la infancia. Hacía mucho que no usaba aquellas reacciones para demostrar cariño. Era rápido, y no había tardado en agregarlas a su modo de comportarse, sin embargo, tenía la sensación de que aquello seguía representando más para él de lo que representaba para su hermano.

Demostrar cariño de tal modo le había parecido extraño en un principio. Pero tardó muy poco en volverse dependiente de ello. El cariño que le demostraba Kaoru una y otra vez le había hecho darse cuenta, sentir, que no necesitaba nada más. Por una vez en su vida había tenido la sensación de que no les faltaba nada, que ellos mismos se bastaban, que eran suficiente el uno para el otro y nada más. A raíz de sus juegos, habían desarrollado un cariño aún más profundo. Ya no era sólo que se respaldaran en los momentos de necesidad y que conocieran todo el uno del otro, ahora además realmente disfrutaban el tiempo juntos, enredando a todos a su alrededor en un juego que sólo ellos comprendían, siendo por fin felices de no ser uno con el mundo. Lentamente, aquél sentimiento se había vuelto más y más grande, hasta sentir que se desbordaba todo el tiempo dándoles energía de sobra para lo que fuera.

Y había sido una tarde, ensayando partes de su actuación para su presentación diaria en el club, que Hikaru talvez se había dejado ir... demasiado. Y en lugar de quedarse a unos centímetros de la boca de su hermano, como acostumbraba hacer, había cerrado la distancia que los separaba en un beso suave, espontáneo, que no estaba muy seguro de donde había salido. Y había probado por vez promera el suave sabor, tan parecido al suyo, aunque un gramo ligeramente más dulce, delicioso.

Se había apartado tras el instante más largo de su vida, con el sabor de la boca de su hermano cosquilleándole en los labios, sin entender en absoluto la extrañísima sensación de paz que se había apoderado de él tras el primer beso de su vida... y la de su hermano, hasta donde sabía. En el momento impulsivo ni siquiera había tenido tiempo para preocuparse por la reacción de Kaoru.

Se miraron, estáticos, con sorpresa idéntica en sus rostros idénticos, en un silencio que, extrañamente, no era tan incómodo como debía haber sido. Parecía que al silencio también lo habían tomado por sorpresa. Kaoru no parecía molesto, sólo sorprendido. Y Hikaru, por su parte, estaba igual de sorprendido, pero curiosamente, tranquilo. Más que nunca antes.

Se miraron fijamente a los ojos, y supieron de inmediato, comprendieron al instante, lo que el otro sentía. Para Kaoru había sido una sorpresa que aquél juego subiera de nivel imprevistamente, pero Hikaru, por su parte, sólo había sentido el deseo de hacer patente el gigantezco cariño que le tenía. Ninguno supo ponerlo en palabras, aunque se encargaron de ello después, pero en ese instante fué suficiente con verse los rostros para saber lo que las acciones del otro significaban.

Y nadie puso peros.

Así había empezado. Pero de haber seguido así, éste nunca hubiera sido el sitio al que hubieran venido a parar. Dormir abrazados por las noches, y robarse besos fugaces de vez en cuando, cuando nadie observaba, se había vuelto parte del panorama, de la situación que sólo ellos, entre todos, comprendían, aceptaban, disfrutaban. Así habían pasado lo que restaba del año, se habían graduado, habían entrado finalmente a la sección superior del instituto, completamente distintos a su propia imagen un año atrАs. Y entonces, a penas a un par de meses de haber entrado, había sucedido

Un intruso. O mejor dicho, una intrusa. Haruhi se había metido, sin que nadie lo pidiera, hasta niveles muy profundos de la relación de los gemelos.

Qué fastidio. Años, años habían deseado que alguien llegara hasta esos lugares, y habían esperado, primero con los brazos abiertos, luego más alertas pero esperando poder recibir a alguien pronto, y en eso años, no había llegado nadie. Y ahora que ya no lo necesitaban, ahora que todo, por fín, estaba como debía de estar, venía Haruhi a entrometerse donde no le llamaban. Hikaru estaba molesto.

Por una parte, le halagaba. Que alguien, además de ellos mismos, los viera como personas, demostraba que eran importantes, que valían la pena, y le hacía sentir apreciado, valioso. Pero no sólo le fastidiaba el hecho de que fuera el momento menos oportuno, si no el desastre que tal situación estaba causando. Los estaba volviendo parte del mundo, sí, pero talvez ser parte del mundo no era algo tan bueno que digamos. Sin nadie que los diferenciase, Kaoru y él eran una unidad a veces, seres separados en otras ocasiones, según desearan, pero en el momento en el que alguien comenzara a notar lo distintos que eran, ya sólo podrían ser dos entes separados. No habría vuelta atrás. Nunca más serían uno solo.

Eso no era lo que Hikaru deseaba.

No le desagradaba Haruhi, en absoluto, le gustaba su compañía. Pero no podía permitir que nadie, no importaba quien fuera, le separara de su hermano. No ahora que lo necesitaba más que nunca, que lo quería más que nunca, que disfrutaba más que nunca. Tras todos los malos ratos, no iba a permitir que eso pasara. Quería que Haruhi se quedara con ellos, pero no quería más intrusos, ni uno más. No quería otro ser que lo separara mís de Kaoru. Podía permitir cierta separación, pero no tanta. No dejaría que su hermano se alejara. Las palabras que le habían dicho a Haruhi en Karuizawa podían haber sonado mal, pero lo había dicho en serio. La querían como una de ellos, pasar el resto del tiempo en compañía como ellos se habían acompañado toda la vida. Pero separarles más era algo que Hikaru no podía permitir.

Sin embargo, aparentemente Kaoru no pensaba igual. Le hacía pasar tiempo con ella, le impulsaba a alejarse más de su lado. A veces Hikaru se preguntaba si lo querría lejos. Sabía que era tonto, pero eso sentía. Y en el tiempo que pasaba lejos de él no podía hacer sino recordarlo, sentir su ausencia todo el tiempo, la falta que le hacía a su lado. Todas las energías que parecía producirle la presencia de su hermano en un par de instantes se drenaban en ese tiempo alejados uno del otro, y el cansancio hacía presa suya, drenándole la energía, la vida, dejándolo como un zombi. Ahora mismo no tenía muy buen aspecto, y donde aquello continuara, no iba si no a empeorar. Pero la verdad era que, por una vez en su vida, por única vez en su vida, no entendía lo que Kaoru quería, lo que pretendía alejándolo de sí. Y últimamente, ya no podía dar rienda suelta a esos sentimientos como antes, se los tragaba, preguntándose si lo incomodarían de algún modo, si tal vez habían resultado demasiado, si no estaría asfixiándolo. Pero la verdad era que, como la situación siguiera así, un díА de estos la situación iba a drenarle todas las fuerzas que le quedaban, y, simplemente, ya no sería capáz de levantarse.

Aunque como fuera, prefería eso que incomodar a Kaoru. Así que se tragó las ganas de volver a devorarle los labios y simplemente tragó saliva al sentir reseca la garganta y miró hacia otro sitio, preguntándose todavía, aunque tuviera clara la respuesta, cómo habían llegado a ésto, a este momento de separación donde ya ni siquiera podМa decirle a su hermano lo que sentía. Tembló un poco, en silencio absoluto, ante la mirada insistente de su hermano, que parecía taladrarlo con la mirada, buscando un secreto que, por una vez, Hikaru no iba a dejarle obtener. Aunque el simple hecho de pensar en ello le puso los ojos brillantes, amenazando con derramar lágrimas.

-Me voy a desayunar.- dijo, librándose de pronto del agarre de Kaoru y poniéndose algo decente para bajar a la planta principal
-¿No vas a ducharte?-

No había nada que Hikaru deseara más que ducharse junto a él, abrazarlo bajo la caricia tibia de las gotas, sentir el vapor abrirle cada poro y hacerle sentir, aunque fuera por un instante, que todo estaba bien. Pero si Kaoru realmente necesitaba espacio, él le daría lo que fuera que necesitara, aunque eso le quitara la paz que deseaba con toda el alma.

-No. Dúchate tú. Yo lo haré al regreso.-

Y sin más, abandonó el cuarto dejando a Kaoru de pié justo al lado del lugar donde, un segundo antes, había estado su gemelo. Se sentía más decaído que nunca, como si llevara el mundo en sus hombros. Se relamió los labios en un intento de aferrarse al poco sabor que quedaba de la boca de Kaoru en la suya propia, aunque se desvanecía rápidamente, y tras el desayuno, seguro que se iba del todo. Cómo hubiera deseado que la mano de su hermano no lo hubiera detenido, que la suya hubiera alcanzado su cometido, que el despertador nunca hubiera sonado y que justo ahora, pudiera sentir aún en la boca aquél sabor. Pero la acción de su hermano no era si no otra prueba de que lo alejaba, de que por alguna razón, quería que estuviera apartado de él un tiempo.

Hikaru suspiró. No deseaba borrar ese sabor de sus labios.

Talvez sería mejor posponer el desayuno.

Notas finales de capítulo:

Weno, weno, que me ha salido un capítulito excepcional. Y encima laaaargo.... usualmente no hago capis tan largos (no soy tan buena) pero hoy venía inspirada. Si regreso a mi estado normal, lo más probable es que duren la mitad de lo que mide éste, talvez incluso menos. Es sólo que por alguna razón desconocida éte capítulo fué milagroso xDDD... en fín, espero que les guste y si sigo con ésta inspiración en una de esas me vuelvo novelista millonaria :P.... Si claro... No estaría mal... :P. Por lo pronto espero que les haya gustado, y recuerden, amen el Hitachtwincest!!!! xDDD... I canten mucho Bokura no Love Style para los ánimos. Espero seguirlos viendo por acá y que el fic les guste. Soy medio irregular para subir capis, de pronto no subo nada y de pronto subo tres de una sentada... depende del tiempo y la inspiración, pero nunca he dejado un fic abandonado. Hay algunos que nunca he acabado, pero es porque se han alargado, sigo escribiéndolos. A lo mejor eso me hace un poco difícil de leer pero intentaré mi mayor esfuerzo y ojalá les guste. Un beso

Hasta la próoooooxima vez.

Cordel