Disclaimer: Nada, nada, nada es mío.


Sala Común

n. el mejor lugar para observar (fijamente) y no ser vista.

Rose observaba a Scorpius.

Scorpius lo ignoraba.

Rose intentó no chillar cuando alguien pasó por enfrente de ella y bloqueó temporalmente su vista de Scorpius. Él estaba estudiando para su ÉXTASIS de Transformaciones y ella hubiera estado feliz de ayudarlo si se lo hubiera pedido.

Más que feliz de ayudarlo…

Estaba decidido a aprobar aquella asignatura que se le daba tan mal, que ella sólo pudo admirar su dedicación. Cualquiera admiraría eso, por supuesto. Scorpius parecía perfecto por fuera, pero Rose sabía que era reservado respecto a su apellido y que se convertía en un manojo de nervios antes de cada examen de Transformaciones. Rose sabía que le tenía un miedo mortal a los palos de escoba desde antes de segundo año. Él y Albus habían recibido consejos de Teddy Lupin y los dos estarían agradecidos de por vida (aunque Scorpius no lo fuera a decir en voz alta).

Ella sentía que tenía derecho a observar a Scorpius Malfoy, después de pasar tanto tiempo junto a él y saber cómo pensaba, aunque no estaba segura de que Scorpius estuviera de acuerdo.

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Scorpius le echó un vistazo a Rose.

Rose no tenía idea.

Scorpius intentó suprimir el extraño sentimiento que su corazón intentaba atascar en su garganta. Era muy incomodo, así que apartó la vista. No era como si la estuviera observando ni nada (claro que no). Sus ojos simplemente vagaron hacia ese lugar.

Vaya, no hay que pensar así…

Intentaba concentrarse en Volver ratones en hombres y de regreso por Salamandra Vescos y publicada por Libros de Texto de Teoría Mágica de Transformaciones. Scorpius había estado absorto en él hasta que notó que Rose había entrado a la sala común y ahora se veía ocupado echando vistazos hacia ella y luego moviendo su mirada hacia el reloj que estaba frente a él para intentar ocultar el hecho de que había estado mirándola. Se encontraba realmente distraído y dudaba estar prestando atención del todo cuando bajó la vista a su libro y comenzó a leer algo sobre la comparación de los hábitos de los ratones y los hombres.

Scorpius no pudo evitar preguntarse cuánto se parecía el cabello de Rose al rojizo cielo en las primeras horas de la mañana y las últimas horas después de la cena. Tenía tantas sombras de rojo, dorado y marrón, que Scorpius no estaba seguro de ser capaz de listar todos los colores ni en un millón de años. Talvez estuviera exagerando, solamente un poco, porque probablemente tomaría al menos una década.

Le gustaba pensar que sabía qué era lo que le hacía tener a Rose un tic. Sabía que le temía a los insectos. Le daba miedo casi cualquier animal con más de cuatro patas. Scorpius también sabía que Rose odiaba el cliché de usar su nombre como regalo para fiestas o cumpleaños. Él le había regalado una rosa que había encantado para que fuera de color naranja fosforescente para el día de San Valentín, en cuarto año. Ella la había puesto en una poción de conservación y la tenía guardada en algún lugar en su habitación actualmente.

Él no la estaba observando. Scorpius Malfoy no observa a nadie ni a nada. Estaba mirando (echando un vistazo, viendo, admirando).


Sé que dije que talvez todos los días iba a subir capiulo, pero ya ven, no fue así. Lo que no pueden negar es que subí relativamente rápido. En fin, le prometo que en menos de una semana tendrán el capítulo siete.

Recuerden que un fic (aunque sea traducción) con reviews es un fic feliz!