Mi mejor amigo, el casanova.

Summary: AU: Todos humanos. Bella está acostumbrada a ver como su mejor amigo, Edward, engatusa a un montón de chicas; sin embargo a ella no le importa. Pero, ¿qué ocurre cuando Edward comienza a sentir cosas por Bella? Traducción.

"Edward... ¡Edward!" Grité en voz alta. Intentaba hacer que Edward Mason parara de besar a Lauren, la abeja reina de las animadoras. No me sorprendía encontrar a Edward haciéndolo en el escritorio de un profesor durante el tiempo libre entre una clase y otra. Él estaba con una chica diferente cada día, seducir chicas era su hobby número uno; un hobby que me parecía sucio y malvado.

Finalmente él se dio cuenta de que yo estaba a su lado, viéndolo todo. Hizo una mueca, soltando la cintura de Lauren y alejándose de ella. Suspiré impaciente; ¡Tenía que ir a clase ya mismo!

"Lo siento Lauren, tenemos que irnos," dijo con su voz de terciopelo, guiñándole un ojo y palmeando su costado. Ella río nerviosa, sonando como una hiena demente.

"Está bien. Adiós, Eddie," dijo con una mueca. Me dirigió una mirada asesina antes de partir a su clase. Yo me limité a rodar los ojos e ignorarla. Estaba acostumbrada a que las chicas me odiaran porque Edward era mi mejor amigo y sólo mi amigo. Era probablemente la única chica en toda la escuela que no había estado con él. Era increíble, pero aún así verdad.

Lo miré escéptica. "¿Lauren? ¿No tienes un poco más de dignidad como para estar con ella, Edward? Es la rubia más estúpida en la faz de la tierra." le recriminé enfadada.

"Eh, eso no importa. Es buena besando," replicó sonriendo de lado, una sonrisa que hacía que a cualquier chica le temblaran las piernas, excepto a mí. Hice una mueca de dolor, odiaba cuando Edward usaba así a las chicas; sólo por placer. Se me revolvía el estómago.

"Tenemos que ir a clase antes de que Sr. Basso nos saque la cabeza," le dije, ganando. Odiaba cuando Edward me hacía llegar tarde a clase sólo porque tenía que informarle que la clase estaba a punto de empezar; era algo diario para mí. Tenía que buscar a Edward, sólo para encontrarlo apretujándose con una chica. Podía ser en un escritorio, en un armario, o en cualquier pasillo.

Llegamos a clase a tiempo, gracias a Dios. Si hubiera tenido otro retraso hubiera tenido que matar a Edward, y luego de eso todas sus fans me atacarían. No era un plan demasiado bueno.

Edward y yo nos sentamos uno junto al otro en esa clase. Él no es demasiado bueno en biología, por lo que tengo que ayudarlo. Si desaprobara esa clase ya no podría pertenecer al equipo de fútbol.

¿Que cómo él consiguió un cuerpo tan perfecto? Simple, está en el equipo de fútbol. Practicaba cada día a la salida del colegio y luego me llevaba a casa, puesto que yo tenía el comité del anuario.

Nosotros dos somos vecinos, por eso nos conocimos. Hemos estado juntos desde la escuela primaria. Si no hubiéramos vivido tan cerca, probablemente no seríamos amigos. Odiaba a los chicos como Edward, los casanovas, pero el es mi mejor amigo. Tenemos un montón de cosas en común, como la música, las películas, y las materias predilectas. Por eso es por lo que siempre estoy con él, y por eso es también por lo que todas las chicas de mi escuela me odian.

Nuestra relación no es nada más que de amistad. Él no me gusta como más que un amigo, y lo sabe. Soy la única chica en la escuela que no pisa el suelo por donde él camina. Si las chicas conocieran a Edward como yo, también les gustaría sólo como un amigo, pero desgraciadamente no es así.

En realidad a ellas no les importa en verdad una persona por lo que realmente es. Todo lo que pueden ver es su magnífica sonrisa y sus dientes perfectamente blancos. Para mí, Edward es mi mejor amigo; siempre logra hacerme reír; siempre logro hacerle reír. Habíamos estado ante todas juntos. Nuestras familias se conocen muy bien desde que somos vecinos, y siempre han habido un montón de chicas queriendo arruinar esa hermosa amistad.

Para mí, Edward es el mismo niño pequeño que comía plastilina cuando el profesor no miraba. Es el mismo niño molesto que me hacía caras burlonas y al cual luego yo acababa golpeando.

Sin embargo Edward no es mi único amigo. Tengo un montón de amigos además de él. Como Jessica, o Angela. Somos realmente buenas amigas, pero aún así eran chicas y tenían inevitablemente sentimientos hacia Edward; aunque ellas no me odiaban como el resto de chicas.

Jessica siempre habla de Edward; es su tema de conversación favorito. Ella siempre me dice lo cuánto que ama la forma en que sus ojos verdes chispean en la luz y cómo su corazón late con fuerza cuando él sonríe. Por una parte me pone enferma oír eso, pero sé que él es un verdadero adonis, aunque aún así yo no sintiera nada hacia él; en absoluto.

Y eso iba a seguir siendo siempre así.

Luego de que mi comité del anuario acabara, esperé fuera de los vestuarios de hombres como siempre. Él salió con su cabello todo mojado por la ducha, y con una sudadera y un suéter. Al verme su rostro se iluminó.

"Hey," dijo su musical voz, mientras se colgaba en la espalda la mochila de deporte.

"Hola," respondí simplemente. Comenzamos a caminar hacia la salida para subir al Volvo que su padre le había regalado en su decimosexto cumpleaños. Me senté en el asiento para pasajeros y puse mi mochila en el asiento trasero. Edward hizo lo mismo con su mochila de deportes. Se sentó en el asiento de conductor y estaba a punto de girar la llave para encender el vehículo cuando su teléfono celular comenzó a sonar.

Lo sacó de su bolsillo y miró el identificador de llamadas. Hizo una mueca cuando vio que era Lauren. Suspiré y giré la cabeza para mirar por la ventana mientras Edward hablaba con ella.

En todo el camino hacia casa se la pasó hablando con Lauren. Estacionó el coche frente a su casa, aún al teléfono con ella.

Estaba a punto de bajarme cuando él me sostuvo por el brazo.

"Sí, son muy buenas noticias Lauren; pero tengo que colgar porque acabo de llegar a casa. Te llamo más tarde, ¿de acuerdo?" Guardo el teléfono nuevamente en su bolsillo y me soltó el brazo. "¿No quieres venir un rato?" me preguntó.

"Hoy no, tengo un montón de tarea por acabar, y puesto que tú no la haces no puedo hacerla contigo," respondí con voz severa. Él sonrió de lado, mostrando algunos de sus dientes blancos.

"Iba a preguntarte algo, pero no tuve oportunidad porque Lauren llamó," me dijo.

"Suéltalo."

"Está bien, ¿vendrás a verme jugar este viernes, no?" inquirió.

"Siempre voy a tus juegos," exclamé. Desde que Edward estaba en el equipo de fútbol solía tener muchos partidos, y yo siempre iba para animarlo.

"Voy a dar una fiesta en mi casa luego del partido. ¿Vendrás, cierto?" preguntó con tono inocente.

"¡No! ¿Recuerdas lo que pasó en la última de tus fiestas? ¡No voy a ir Edward!" le dije, prácticamente gritando. Sabía que odiaba ir a sus fiestas. En la última de estas, creí que estaba bebiendo ponche cuando en realidad se trataba de cerveza. Bebí tanto que me emborraché y Edward tuvo que llevarme a casa. Hice una mueca al recordar esa horrible noche.

"Sí, lo recuerdo, pero no habrá cerveza ésta vez. Por favor Bella, eres mi mejor amiga, ¡necesito que estés allí! Por favor, hazlo por mí," me rogó con cara de cordero degollado.

"No te aburrirás sin mí," respondí, diplomática.

"Podría." suspiré, adivinando quién estaba a punto de ganar esa batalla.

"De verdad no quiero ir Edwad, por favor no me obligues," le imploré.

"¡Vendrás y punto final!" dijo enfadado. No respondí, sólo me limité a salir del auto con mi bolso y caminé hacia mi casa, aún alterada. Lo escuché seguirme.

"¡Bella no seas egoísta! ¡Yo sólo quiero que estés ahí!" me dijo con el tono de voz elevado. Yo me giré para mirarlo.

"Nunca voy a tus otras fiestas, ¿qué tiene ésta de especial?" sonsaqué.

"Van a ver juegos muy divertidos, una comida genial, y vendrá un montón de gente. ¡Sólo quiero que vengas!" me dijo exhausto por mis excusas. Me crucé de brazos, todavía pensando en ir o no.

"Está bien, pero no me quedaré mucho tiempo." exclamé finalmente. Edward sonrió, y corrió hacia mí para darme un abrazo de oso.

"¡No puedo respirar!" chillé. Él se rió y me dejo ir, aún sonriendo de oreja a oreja.

"¡Muchísimas gracias Bella! Créeme que no te arrepentirás, nos la pasaremos genial," dijo entusiasmado.

"Ya me estoy arrepintiendo," musité por lo bajo; por suerte él no me escuchó. Siguió sonriendo, y luego de pronunciar nuestros respectivos saludos, cada uno se fue a su casa.

Con suerte nada sucedería en la fiesta esta vez.

Con suerte, nada sucedería.

N/T – Segunda traducción publicada. Este es un capítulo sencillo, como suelen ser los primeros, pero la trama más interesante no tarda en comenzar.

Bien, los personajes de este fic pertenecen a Stephenie Meyer, y la escritora original de esta historia (My best friend, the player) es humaax3.

Apenas pueda subo el capítulo dos, esta semana tengo vacaciones así que puedo adelantar algo.

Muchos besazos y los veo en el capítulo dos.

Laguna Negra.