Ley del hielo

Aclaración: los personajes, por más que me pese, no son míos. Pertenecen al magnífico Nobuhiro Watsiki.

Primera parte, capítulo I

De lo único que estaba segura era de que uno no elige de quien enamorarse.

De ser así hubiese elegido a un hombre que se comunicara fluidamente, como lo hacía ella. Que fuera cariñoso, comprensivo, sin remordimientos del pasado, accesible, dulce, apuesto (bueno, de eso no podía quejarse ¿no?), compañero, y …

Mentira.

De poder elegir lo hubiese elegido una mil veces. Sabía que nadie era tan distinto a ella y a la vez tan complementario como él, y que nadie necesitaba tanto la alegría que todos decían ella tenía como él. Por eso continuaba con la misma energía del primer día, por eso aún se preocupaba, por eso perdonaba cada uno de sus silencios y le regalaba todas las atenciones que podía.

Pensaba en él cuando desde el pasillo oyó:

- …me alegra mucho que así sea.- comentaba Okón

-Si, a pesar de sus defectos, se merece ser feliz ¿no?-

- Además creo que ya era hora de que se casara. Ojalá sea una mujer que…-

- ¿Quién va a casarse?- interrumpió Misao al entrar a la cocina donde conversaban ambas kunoichis.

- ¿De que hablas?-

- ¿Quién se casa?- preguntaron haciéndose las desentendidas.

- no soy tonta, chicas, las oí.- La okashira las observaba con las manos en la cintura. – Olvídenlo, tengo cosas más importantes que hacer.- Acabó diciendo mientras ponía agua a calentar.

- Si lo dices por el té de Aoshi, él no está.-, dijo Omasu.

- ¡¿No está?! ¿Y a donde fue?-, preguntó alterada dejando caer la tapa de la hervidora al suelo

- No lo sé, pregúntaselo a Okina.-

- ¡¡Jiya!!- interrumpió ferozmente Misao en la habitación del anciano.

- OH! Mi dulce ángel…-

- Dime dónde está Aoshi-sama.-

- Misao, mi niña, no te pongas así…- intentó contenerla el anciano al verla hecha una furia.

- ¿A dónde lo enviaste, Jiya? ¿Acaso no sabes que Aoshi-sama no está en condiciones de ir a una misión? Necesita descansar.-

- …no te preocupes por eso, Misao. Aoshi no está de misión.-

- ¿Ah, no?- preguntó asombrada y dejando la ira de lado, pero con gran curiosidad.- ¿y donde está entonces? ¿Por qué se fue?-

- Fue a Kumamoto, por un asunto personal. Él te explicará luego, no te preocupes.-

- ¿Un asunto personal? ¿A Kumamoto?-, se preguntó la jovencita verdaderamente preocupada.

- No demorará mucho en regresar. No te preocupes.-, dijo el anciano dejándola sola en la habitación.

L E Y / D E L / H I E L O

Estaba entrenando con Shiro y Omasu. A esos dos si que les gustaba golpear a la chica, pero no se la llevarían de arriba. La okashira vio la oportunidad para tumbar a los dos de un solo golpe: saltó contra Shiro haciendo pie en él al mismo tiempo que lo derribaba y justo cuando iba a asestarle un buen rodillazo a Omasu…

Flash back

La noche ya había caído, iluminaban el dojo con unas lámparas de aceite.

Misao agitada, sudada, en el suelo. Aoshi parado junto a ella, con la respiración acelerada y tan serio como siempre. El azul de su mirada resaltaba increíblemente con el negro de su traje ninja. Sus ojos estaban fijos en su protegida, que aún los mantenía cerrados, como tomándose un minuto para reponerse.

Le tendió una mano enguantada para ayudarla a ponerse de pie mientras le ordenaba que se levantara.

Quedaron nuevamente uno frente al otro.

- ¿Sabes en que fallaste?-, le preguntó de forma apacible.

- No.-, respondió la jovencita mirándolo con atención.

- Cuando golpeas al primer enemigo debes girar tomando la dirección del segundo oponente. Ni antes ni después, en ese preciso momento. ¿Entiendes?-

-Si, Aoshi- sama.-

Fin del flash back

Cayó al suelo.

-Misao! ¿Te encuentras bien?-, le preguntó Omasu asomándose a su campo visual cuando la chica pudo abrir los ojos.

-Si, estoy bien.-, respondió sentándose mientras se frotaba la espalda dolorida – Creo que me distraje en el último momento.-

-Pues… has estado muy distraída hoy.-, agregó Shiro mientras junto con Omasu la ayudaban a ponerse de pie y observaban que no estuviera herida.

-¿Estabas pensando en Aoshi?- inquirió la kunoichi con picardía. Misao se sentó con desgana bajo la sombra del árbol.

-Aún nadie me ha dicho a qué fue a Kumamoto, y van cuatro días desde que se marchó. Me preocupa que algo malo le haya sucedido-, confesó cabizbaja.

-Misao…- Shiro no sabía si contarle la verdad. Si lo hacía Okina y Aoshi lo matarían, además no sabía como reaccionaría la jovencita, y eso le infundía temor a cualquiera. Por otra parte, no soportaba ver a su amiga en ese estado. - …Aoshi estará bien. – resolvió con una sonrisa el castaño.

-¿Eh? ¿Y tu cómo lo sabes?-, preguntó la okashira con esperanzas renovadas. Omasu le echó al joven una mirada asesina por abrir la bocota.

-Pues… solo por qué él es muy fuerte y…-

-Dime lo que sabes antes de que te atraviese el corazón con mis kunais, Shiro.- lo amenazó la jovencita violentamente saltando encima de él y posicionándose sobre su pecho.

-No sé nada, lo juro.- intentó defenderse.- Solo lo dije a modo de consuelo…-

- Dime, - interrumpió la kunoichi intentando desviar la atención de Misao antes de que Shiro acabará contándole todo,- tu temes que Aoshi no regrese ¿verdad, Misao?-

La chica olvidó al castaño y volvió a sentarse tristemente como en un principio.

- No es que dude de él, pero…-

- Deberías darle la oportunidad de demostrarte que cumplirá su palabra. Te prometió que no volvería a irse ¿verdad?- interfirió sabiamente el muchacho.

Flash back

Era de madrugada. Misao permanecía sentada en la escalera que se dirigía hacia las habitaciones, y después de mucho llorar se había quedado dormida.

Hacía días que Aoshi debía haber regresado de una misión, pero lo único que había llegado era un mensaje que notificaba que todo había salido bien, de él, ni rastro.

Antes de marcharse había pedido que cuidaran de Misao. Ella lo había oído sin querer, y en ese momento había creído que se lo pedía a Okina por un estado gripal que la había afectado en los últimos días. Solo con su ausencia se dio cuenta de que lo había hecho por que no regresaría. Pensó en ir a buscarlo, pero su salud no mejoraba y no se le haría fácil seguirlo ya tan entrado el invierno.

Fue extraño sentir esa mano en su hombro. El calor de ésta traspasaba la tela del guante, pero los dedos que quedaban al descubierto estaban fríos.

Abrió los ojos sin saber por que despertaba, e inmediatamente volvió a llorar.

Los dedos fríos se apoyaron del revés sobre su mejilla, y antes de que la joven pudiera mirarlo, él estaba de cuclillas frente a ella, buscando sus ojos.

- ¿por qué nadie te cuida aquí?- dijo más para él que para ella y suspiro con pena.- Tienes fiebre, ¿qué haces levantada?- su tono dulce, poco habitual en él, y esa mirada preocupada fueron suficiente para que ella se arrojara a sus brazos en un llanto ya incontenible.

El ex okashira la envolvió en un abrazo cálido y paternal apretándola contra su pecho, y le dio un beso en la cabeza, como si aún fuera una niña pequeña.

- Temí que no regresara.- susurró la chica aún escondida en su pecho luego de lograr cesar, al menos en parte, su llanto.

- No volveré a irme, te lo dije cuando regresé la primera vez.-

- Lo sé, y lo lamento, Aoshi-sama. Yo…- El ninja la ayudó a ponerse de pie, y aún frente a ella, le dijo:

- ¿Si te doy mi palabra te quedarás más tranquila la próxima vez?- , la chica aún apenada asintió cabizbaja. Él le elevó el rostro desde el mentón para que lo mirara a los ojos. – Misao, tienes mi palabra. No volveré a dejarte.-

Fin del flash back

Una sonrisa se dibujó en sus labios al recordarlo. Aún sentía una especie de electricidad recorrerle el cuerpo fugazmente al pensar en ello y no podía evitar sentirse feliz.

-Es cierto.-, dijo olvidando toda preocupación. Su alma por fin se sentía reconfortada. - Ahora, muchachos, prepárense, por que…- se puso de pie de un salto.- soy Misao Makimachi, líder de los oniwabanshu, y les enseñaré lo que es bueno.- dijo con vos triunfante. Y el pobre Shiro recibió un buen golpe incluso antes de pararse.

Con la promesa de Aoshi en mente, Misao logró mantenerse alegre lo que restaba del día, pero al llegar la noche, en la soledad oscura de su habitación, su ausencia se convertía en un inmenso vacío que le devoraba el corazón; y le arrancaba un par de lágrimas entre sueños.

-Misao, despierta.-

- ¿Qué quieres, Okón? Es temprano, regresa luego.- respondió la Okashira cubriéndose el rostro con las cobijas del futon.

- No es temprano, jovencita. El desayuno ya casi está listo.- y la destapó dejando que el sol que entraba por la ventana ahora abierta dañara los ojos de una adormilada Misao. Los apretó con fuerza.

- No tiene sentido que me levante hasta que no regrese Aoshi- sama.-

- Llegó hace rato, tonta. Está esperándote para desayunar con todos los…- la jovencita ya estaba de pie junto a la puerta con la ropa en la mano.

- ¿Por que no lo dijiste antes, Okón? Me daré un baño. Estaré ahí en diez minutos.-, se le oyó decir esto último ya corriendo por el pasillo.

- De decírselo desde la cocina me hubiese ahorrado el trabajo.-, pensó en voz alta la kunoichi aún inmóvil del asombro.

- Este día no podría haber comenzado mejor.- dijo metiéndose en la tina de agua, y paralizándose momentáneamente al sentir lo fría que estaba. Pero no había tiempo que perder - ¡Aoshi-sama está de regreso!- dijo con una sonrisa, y se sumergió por completo.

Salió del baño con el cabello suelto y mojado, llevaba mucha prisa como para entretenerse con ese tipo de pequeñeces.

Desde el pasillo podía oír el bullicio del comedor. Bajó las escaleras a toda velocidad y lo vio allí, sentado donde siempre, con la mirada perdida en algún punto incierto y el traje ninja negro que usaba para entrenar o viajar aun que no estuviera de misón.

- Es…perfecto.- pensó Misao emocionada, y manteniendo sus ojos fijos en él se dirigía a su lugar, es decir, junto a él, como había sido siempre, entre Aoshi y Okina, pero… Momento… ¿quién ocupaba su lugar? ¿Quién era esa mujer? ¿Qué hacía sentada junto a Aoshi?

Su sonrisa se borró. No comprendía nada. Estaba parada en medio del comedor y sentía que no había lugar para ella, pero no solo en la mesa, sino allí, en la vida de Aoshi.

Sin comprender por qué recuerdos de los últimos días le vinieron a la cabeza: "Casamiento" "…a pesar de sus defectos, merece ser feliz" "no está de misión (…) fue a Kumamoto por un asunto personal. Él te explicará luego"

…y ahí quedó…por ahora. Supongo que la semana que viene subiré el capítulo siguiente.

Esta primera parte creo que va a constar de tres capítulos. Y si les gusta, entonces escribo la segunda que ya la tengo pensada, pero que todavía no la escribo por falta de tiempo.

Respecto al título "La ley del hielo", bueno, no sé cual sea el significado concreto de la expresión. El título original iba a ser algo así como "sin darse cuenta" o "ignorándolo", pero sonaba horrible, y buscando sinónimos apareció eso y me pareció ideal para la historia en la que mi iceberg favorito es protagonista.

Siendo mi primer fic, espero sinceramente que les haya gustado, si fue o no así por favor, dejen reviews. Acepto críticas crueles, críticas constructivas, consejos, tomatazos, huevazos, abucheos, etc.

Un beso y hasta la próxima semana.