Ley del hielo

Primera parte, capítulo IV

Abrió los ojos al sentir esos brazos tibios envolverla, pero los cerró inmediatamente para simular que continuaba dormida. Todas las noches buscaba quedarse dormida en cualquier sitio para que cuando él llegara la llevara a la habitación.

Sé que estás despierta, Misao.- le dijo una voz ronca, y más ronca aún para ella que la sintió vibrarle en el pecho. – vamos, cámbiate para dormir.- dijo sentándola en el futon y alcanzándole la ropa.

¿Vendrá a darme las buenas noches, Aoshi-sama?-

sabes que sí, ¿por que lo preguntas?- ella le sonrió y él solo le acarició la cabeza despeinándola un poco.

Tanteó una puerta en la oscuridad. Golpeó débilmente y aguardó.

Entra.-, oyó que le decía desde el interior. Corrió el shoji apenas lo suficiente para poder pasar y con trabajo volvió a cerrarlo. - ¿Qué ocurre?-

Está lloviendo, Aoshi-sama…y los truenos. Les tengo miedo.-, le explicó jugando con sus deditos

No puedes temerles toda la vida, Misao.- dijo con firmeza. La niña asintió con tristeza.-… esta será solo una excepción.-

¡Gracias Aoshi- sama!- exclamó arrojándose sobre él.

Ya, Misao. Cúbrete.-, ordenó intentando escapar de su efusivo abrazo al tiempo que la metía bajo las cobijas.

La pequeña se hizo un ovillo escondiendo la cabeza en el pecho del, en ese entonces, okashira, justo bajo el mentón, y sintiendo su respiración en la cabeza permaneció quieta unos instantes. Sentía como el frío de sus pies y espalda se iba desvaneciendo, ese invierno si que era frío. Frunció el seño intentando recordar como había sido el anterior, pero no lo logró. El movimiento lento que hacía el tórax de su tutor cuando respiraba la distrajo, entonces notó una cicatriz que se asomaba por el cuello de la yukata del joven y apartándose un poco lo miró a la cara.

¿le duele Aoshi-sama?-, le preguntó al apoyar su pequeña manito sobre ella.

No, ya está sana.- le respondió sin siquiera abrir los ojos.

¿me cuenta como se la hicieron?-

las historias sobre batallas no son para niñas, duerme.-, respondió el joven casi en un susurro y con los ojos aún cerrados, pero absolutamente despierto.

¿y para las ninjas?-, insistió la pequeña totalmente desvelada.

Duerme.-

No tengo sueño.- se excusó haciendo un puchero que él no vio por que continuaba intentando dormir.

Por que estás hablando.-

No, no es eso.- se llevó la mano al mentón, como si estuviera pensando.- Es por que no me dio un beso.-

Sí que te di. Cuando te dejé en tu habitación.-, la miró extrañado de que no lo recordara

Pero ya me desperté.-

¿me prometes que te dormirás después?-

lo prometo.- y levantó la mano a modo de juramento.

El joven le besó la frente y volvió a taparla.

Ahora duérmete, y ya no te destapes, Misao. Te enfermarás.-

¿usted nunca se enfermó Aoshi-sama?-

prometiste que te dormirías. Cumple.-

La pequeña suspiró

¿me lo responderá mañana?-. Él se hizo el dormido. – Que tenga bonitos sueños, Aoshi-sama- susurró muy bajito acomodándose contra su pecho y finalmente, se dignó a dormir.

Despertó en un futon que no era el suyo, en una habitación que desconocía. El aire olía embriagadoramente exquisito, pero la angustia que sentía en el pecho logró hacerle derramar una lágrima.

Recordó cuando por la noche Aoshi la dejó en ese futon, en ese lugar extraño en donde habían pasado unos días. Lo recordaba bien, aunque había simulado estar dormida. Aoshi la había arropado con particular esmero y permanecido allí un instante, observándola. Había sentido deseos de arrojarse a sus pies, de rogarle que no se marchara, de llorar…, pero él no debía verla así, necesitaba que su Aoshi-sama supiera lo fuerte que era. Le hubiese gustado despedirlo con una sonrisa, pero no podía fingir tanto ¿cómo verlo marcharse? ¿cómo sonreír cuando sientes que la desesperación no te deja respirar?. El shoji sonó apenas al cerrarse.

Se había ido.

Ese sonido que en sueños había parecido ahogado y seco logró sobresaltarla. Qué gran dolor sentía en la espalda, y qué frío. No pudo más que entreabrir los ojos para ver una puerta cerrarse dejándola en una oscuridad extrema.

Desesperada y sin comprender intentó pararse. Notó que no podía mover los pies, tampoco las manos. Estaba atada.

Entonces recordó todo, la oscuridad del bosque, la conversación con sus amigos Onis, la lluvia, …la mano cubriéndole la boca, el olor penetrante de ese guante, y el entumecimiento acelerado de sus músculos, la debilidad, la oscuridad.

Había sido secuestrada… y nadie lo sabría, por que había escapado, por que el único capaz de salir a buscarla estaría en esos momentos con su prometida, jurándole amor, su amor… Y ella estaba sola.

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Apretó los puños con fuerza y miró por el rabillo del ojo.

Ya les advertimos que guardaran respeto por los okashiras. Sus restos aún no han sido despedidos.-

Delante de él un anciano con ropa ninja en posición de ataque, dispuesto a lanzar sus shuriken. Aoshi lo observó un instante con la ceja en alto.

Si piensa luchar conmigo al menos lleve a un lugar seguro a esa niña.- dijo sorprendiendo al anciano, quien de inmediato bajó sus armas y se acercó al ex okashira haciendo una seña para que también fuera liberado de la espada que le apuntaba al cuello.

Shinomori-san!!!.- , exclamó el anciano.- lo lamento, no sabía que era usted. –

Matzuno.- Aoshi hizo una inclinación de cabeza a modo de reverencia.- ¿qué está pasando aquí?-

El anciano se desanimó al pensar en todo lo que ocurría. Dos jóvenes y una niña se aproximaron.

Shinomori-san, él es Akio.-, dijo señalando a uno de los jóvenes.- Nuestro nuevo okashira.-

Es un honor conocerle, Shinomori-san. Pido que nos disculpe por atacarlo. Son momentos de tensión los que estamos viviendo.- explicó cordialmente.- Ella es mi hermana Nakiara- le presentó a la niña que se ocultaba tras él.-… y mi amigo y hombre de confianza, Shisure.- el mencionado hizo una reverencia.- Puede confiar en nosotros ya que lealmente obedeceremos a las voluntades que el antiguo okashira le ofreció a usted y a los oniwabanshu.-

Jóvenes, no creo que sea conveniente continuar aquí ¿Por qué no conversamos en el templo? – sugirió el anciano.

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¡¿Entonces quiere decir que el cubo de hilo se escapó con la comadreja?!-, dijo Chou descruzando los brazos y abriendo ambos ojos de tan asombrado que estaba.

No, idiota. No creo que Shinomori sea de los que huyen por amor.- le dio una pitada al cigarrillo.- Además creo que nadie le pondría objeción, en ese lugar todos están locos.- y cruzó los pies en la orilla del escritorio.

¿y que haremos ahora, jafazo? Si Shinomori…-

Ya deja de hablar del maldito hielo que comienzo a sentir frío.- gruño Saito molesto.- Si no contamos con su ayuda, pues entonces nos las arreglaremos solos, él no es indispensable.-

¡¿Qué?!¡¿Nos las arreglaremos?! ¿quiere decir que también me hará trabajar en esta?.-

no te pago para que ordenes papeles,…- largo el humo con lentitud.- …Además eres mi subordinado, y harás lo que te pido.-

Maldición!- gruñó por lo bajo antes de prepararse mentalmente para la agonía que sería esa misión.

No insultes, maldito idiota. Y vete a trabajar. Necesitaré cincuenta hombres listos para el combate.-

¿cincuenta? Pero…¿no son muchos?- Saito le lanzó una mirada dorada… y asesina. El cabeza de escoba tragó apretando los dientes.- ¿para cuando?-

Dos horas.-

¡¿dos horas?! Es muy poco tiempo.-

Esta bien, esta bien.-, dijo el lobo despreocupadamente.- Hora y media.-

El pobre de Chou quería morirse allí mismo con tal de no tener que continuar bajo las desconsideradas órdenes del maldito lobo mibu. Se limitó a asentir con desgano y salir cerrando la puerta.

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Despertó, no sabía cuantas horas llevaba allí, ni que hora era, y mucho menos donde estaba.

Se sentó aun con las manos y los pies atados e intentó divisar algo, cualquier cosa para poder saber que tan grande era ese lugar. Era imposible.

Pasó sus manos unidas por la cuerda por debajo de las piernas y las pasó a su espalda. Con dificultad, hurgó en el obi, pero no encontró nada, la habían desarmado.

Con paciencia y sin poder ponerse de pie siquiera, se deslizó unos dos o tres metros, aunque a ella le parecieron muchos más. A cada movimiento descubría lo húmedo del suelo y el frío sepulcral que le subía por los huesos. Chocó contra algo enorme y duro, una pared. No le hizo falta tantea con las manos, cuando la tocó en el brazo ya sabía que era de rocas, y posiblemente, en algún sitio, alguna tuviera un relieve filoso.

Tanteó un poco más y encontró uno. No era precisamente un relieve filoso, pero le serviría. Frotó la cuerda contra dicho filo. Con cada movimiento sentía la soga le iba cocinando, arrancando trocitos de tejido de las muñecas. Continuó.

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Cincuenta hombres… ¿acaso no eran capaces de permanecer ocultos sin hacer tanto ruido?

Saito ya estaba fuera de sus casillas, ¿Quién rayos había elegido a esos hombre tan latosos?

Chou!!-, gritó. – ve aquí maldita cabeza de escoba.-

El mencionado hizo un movimiento de hombros como si de pronto el mundo le cayera encima y respiró con desgano.

¿qué quieres, Saito?-

regresa al Aoiya, y fíjate si Shinomori ha vuelto.-

¡¿quiere que regrese toda esa distancia para traer a Shinomori, jefe?!- preguntó desahuciado ante el abuso del lobo

no quiero que lo traigas, solo fíjate si está.-

¡¿Qué?! ¡y para que quiere que haga eso?-

solo ve, y has lo que te digo. Recuerda que eres mi subordinado y me debes obediencia.- Encendió otro cigarrillo.- En quince minutos ya habrá amanecido y los ninjas ya no tendrán ventaja sobre nosotros, por lo menos en lo de la visión. Nos moveremos de forma conjunta y en una sola fila hacía ese lugar.- dijo señalando un cuartel no muy grade que constaba de una cerca de madera que rodeaba el perímetro y de unos dos metros de altura, una casa pequeña y más alejados de esta, dos calabozos o celdas.- infórmaselo a los hombres. Diles que estén atentos a mi señal.- Chou asintió y se disponía a realizar la segunda tarea encomendada cuando…- Cabeza de escoba…- el aludido volteó a velo.- olvida lo de Shinomori y acompáñame en el frente.

L E Y / D E L / H I E L O

Aoshi cabalgaba a toda prisa. Matzuno era un hombre de palabra y entre ambos clanes siempre había habido afinidad, no tenía por que desconfiar de él, pero el hecho de que Misao no estuviera allí lo preocupaba, y mucho.

Flash back

…descubrimos que Niriaki estaba engrosando sus filas con asesinos que sacaba de prisión bajo el consentimiento de un funcionario. Nuestro okashira envió un mensajero a Kyoto, a su base. Creyó que lo más conveniente, ante nuestra incapacidad numérica, sería acudir a los Onis.-

Ningún mensaje de ese tipo llegó a Kyoto.- dijo Aoshi con su tono habitualmente frío.

El okashira y su señora esposa…- dijo el joven Akio que permanecía junto a Matzuno. En su voz se reflejaba un gran dolor, pero miraba al frente como si eso no importara.-…fueron hallados muertos hace dos días. Regresaban de una visita al templo Fuji, en la cima del monte Fuji-san. Sobre el cuerpo del okashira se encontraba la cartera que el mensajero llevaba en el momento de partir. Dentro estaban sus manos y esta nota.-, el joven le tendió el papel.

"Cuatro reyes caídos, cuatro parcelas debajo de mi. Con la caída de la emperatriz construiré el resto del imperio. Y el más grande se unirá a mí"

Fin del flash back

"¿Qué rayos es eso? ¡Maldito acertijo!"- pensó el ex okashira sin apartar los ojos del camino.

Faltaba poco para el dojo Kamiya, y el día ya comenzaba a despuntar. Entre los árboles distinguió un sendero que le resultó familiar y recordó la tumba de los Onis.

"Seguramente se detuvo aquí a pasar la noche. ¡Que idiota, por qué no lo pensé antes!" – se dijo a sí mismo. En su rostro no se movió un solo músculo, sin embargo, la esperanza brillaba en sus ojos ante la certeza de encontrar a Misao.

Desmontó y se adentró entró en el bosque llevando el caballo de tiro. Le llevó unos minutos, pero cuando oyó el ruido del agua proveniente de una pequeña cascada, supo que estaba cerca. Se apartó del sendero y después de unos cuantos metros de espesa hierba chocó de frente con las tumbas. Amarró el caballo a un árbol y respetuosamente saludó a sus hombres caídos. Después de permanecer unos instantes en silencio, recordando antiguos viajes y misiones, se despidió y se dirigió a una casucha un poco más alejada en medio de un claro.

A cada paso sus pies se hundían en el lodo amortiguando el sonido. Desde afuera podía oír como aún goteaba en el interior de la casa. Realmente estaba en ruinas.

Abrió la puerta lentamente. El lugar se encontraba bastante oscuro, pero no significó ningún reto para sus experimentados ojos ninja. No había señales de que alguien hubiera estado allí recientemente. La recorrió ya desilusionado, y salió de allí aún peor. Mientras recorría esos pasillos polvorientos un sentimiento de ahogo lo tomó por asalto. Se sintió profundamente angustiado, como si algo malo estuviese a punto de ocurrir.

No sabía por que, pero comenzó a correr. Cuando fue a desatar el caballo vio junto a la roca que representaba la timba de Hannya algo que llamó su atención.

Se acercó sin dudarlo y lo tomó del suelo, ensuciándose la punta de los dedos con lodo.

Metió la otra mano en el gi y sacó otro cordón, pero en excelente estado. Los comparó, y salvando las diferencias del uso y el lodo, eran iguales.

Flash back

Meditaba en el templo, como siempre.

Los primeros días de calor realzaba el olor a pino y a flores que inundaban fugazmente el ambiente cuando la brisa soplaba. Oyó que alguien se aproximaba a la carrera y salió del trance.

La puerta se abrió y Misao apareció allí con una sonrisa impresa en los labios y siendo perseguida por el perfume del exterior.

Aoshi-sama, disculpe que lo interrumpa, pero…- se sentó frente a él.

Era tal la alegría que tenía la chica que tuvo que tragarse el regaño que le había prometido cuando la oyó correr.

mire.- dijo enseñándole un cordón tejido a mano con hilos de ceda. Él no entendía que era lo que tenía que ver.- Lo hice yo, Aoshi-sama. La señora del mercado me enseñó. Dijo que es de la buena suerte, y que si se teje para otra persona…- Se cayó repentinamente. Él continuaba viéndola, esperando a que acaba de explicarle.

¿y bien?-, le preguntó

Es para usted. Para que no tenga pasadillas y esté protegido de los malos espíritus.-, le dijo ago titubeante y agachando la cabeza. Se había sonrojado. ¿Por qué le tenía vergüenza?

También tienes una. – dijo intentando parecer entusiasta, pero la frialdad en su vos parecía infranqueable, sin embargo ella sonrió nuevamente.

¿quiere que…?-, le preguntó dispuesta a amarrarle la pulsera. El asintió y le tedió el brazo, pero cuando fue a enroscarla alrededor de su ancha muñeca resulto ser corta.

Sintió pena al ver como la sonrisa se desdibujaba de su rostro y con ella toda la alegría de la jovencita.

Misao, - le dijo.- no importa, la guardaré.-

La chica negó con la cabeza.

No tiene sentido, olvídelo.- le sonrió nuevamente.- Lamento haberlo molestado. En un rato le traeré el… té.- lo miró extrañada cuando él, viéndola desprevenida, tomó el cordoncito que aún colgaba de su mano.

Tal vez con el pueda dormir mejor.- La chica sonrió.

Fin del flash back.

Era definitivo, algo malo le había ocurrido, y él estaba allí perdiendo el tiempo. Apretó los puños con rabia y se marchó.

L E Y / D E L / H I E L O

Hacia rato que sentía la sangre correrle por las manos, la cuerda aún no se cortaba.

El sonido del silencio le resultaba ensordecedor aunque pareciera irónico, y más irónico era que ella, una ninja que vivía en un cuartel con otros ninjas, no estuviera acostumbrada al silencio.

La puerta se abrió repentinamente y la luz del exterior le cegó. Un tipo alto, y de quien no distinguía más que la silueta por tener la luz en contra la observó divertido.

¿hace mucho despertaste, muñeca?-, le preguntó apoyándose en el marco de la puerta.

Misao lo miraba asustada, el tipo era bastante grandote,… y vulgar. No puedo evitar sentir miedo de lo que pudiera ocurrirle.

No seas tímida...preciosa.- dijo acercándose a ella y acariciándole el rostro con sus sucias manos.

La okashira no pudo evitar hacer un leve respingo, en parte para alejarse de él, y en parte por la sorpresa de que por fin la cuerda se había cortado.

Sonrió con maldad.

No lo soy.-, le dijo sin titubear y con una mirada ¿sensual? - pero estoy un poco incomoda, ¿Qué opinas de quitarme las cuerdas?-

El maldito y asqueroso pervertido sonrió.

No lo sé… soltarte puede ser peligroso….- Fijó sus ojos en los labios de la chica.- …tal vez si me dieras una garantía de que no harás nada, o me compensaras por ello…-

Claro, ven, acércate.- le dijo igual de seductora.

El sujeto no resistió la tentación y se aproximó a ella para besarla. Misao se arrepintió de sus palabras, pero ya era tarde.

cierra los ojos.-, le dijo fingiendo una sonrisa. – " ¡por Kami-sama, si que tiene mal aliento!"- pensó.

Cuando el tipo cerró los ojos y preparó los labios para ser besado, Misao le asestó un buen golpe un la nuca con un pedazo de roca que se había desprendido de la pared.

El tipo cayó al suelo inconsciente. Sin duda el golpe había sido bueno, muy bueno.

Al verse las muñecas comprendió el porqué del dolor. Cada una era envuelta por una franja de unos cinco o siete centímetros de ancho en carne viva, y las manos, también estaban un poco sangradas por el roce permanente contra las rocas.

Rápidamente echó mano al tipo desmayado que tenía al lado.

Ahora que lo observaba… era un ninja…¿quién demonios era el maniático pervertido ese que no sabía que ella era okashira de los Oniwabanshu? Cuando saliera de esas haría que lo desterraran.

Tenía que tener cuidado de no tocarlo o moverlo por que podría despertarlo.

Le sacó un cuchillo que llevaba oculto en el brazo y se liberó de las ataduras de los pies.

Con esa misma soga amarró las muñecas del sujeto con tanta fuerza, que las manos comenzaron a ponérsele negras y frías por falta de irrigación sanguínea.

Era increíble, el tipo no se despertaba ¿ lo habría matado?. Sintió un frío recorrerle el cuerpo cuando esa idea cruzó por su mente, pero lo vio respirar y volvió a "tranquilizarse".

Continuó revisándolo, así se hizo no solo del cuchillo, sino también de unos cuantos shuriken, otra daga pequeña, y lo más importante, un juego de kunais.

Le cortó parte del traje para atarse las muñecas aun sangrantes y, de paso, atarle los pies al tipo. Sabía que no le daría mucho resultado, pero obtendría tiempo.

El tipo empezó a despertar. La muchacha empuño la daga y se posicionó frente al tipo, le apoyó el filo frío en el cuello y le dijo casi en un susurro.

Muévete un poco y te vas al infierno.- , el sujeto no comprendía nada, pero al oírla decir esas palabras permaneció quieto.

Muy bien. Eres un buen chico. Ahora dime...¿donde estamos? ¿Quiénes son ustedes? Y ¿Por qué me secuestraron?.-

El tipo guardó silencio y miró hacia otro sitio.

hey, te pregunté algo. Respóndeme.- dijo apretando levemente la daga contra el cuello del ahora víctima.

El sujeto no respondió.

vamos, dilo o te mataré.-

Con cara de desesperación, el ninja la miró a los ojos y se sentó en un impulso que Misao no pudo prever. La daga se enterró un su cuello e inmediatamente la sangre comenzó a fluir.

La sintió atravesar los tejidos blandos al tiempo que la sangre tibia le chorreaba por la mano. Lo vio cerrar los ojos en una rápida agonía y luego desplomarse en el suelo.

Sentía como todo el cuerpo le temblaba y no podía mantenerse en pie.

Ella no lo había asesinado, él se había suicidado para no decirle nada, pero…

Una silueta apareció en la puerta y la sacó de sus cavilaciones, aunque no de su estado de shock.

¡¿Qué has hecho, maldita perra?! Como te atreviste…- le gritó el tipo, levantándola del suelo por el cuello del traje y asestándole un golpe en el estómago que la hizo gritar.

Sufre. Acabaré contigo al final, pero antes te haré desear no haber nacido.-

Aún continuaba en el suelo, no podía siquiera llevarse una mano al estómago de lo dolorida que estaba. Jamás la habían golpeado de una forma tan dura.

El tipo la tomo del la trenza, la enroscó en sus manos y la sacó de allí a la rastra. Misao pataleaba y luchaba, intentaba ponerse de pie, pero todo era inútil, cuando estaba lográndolo el sujeto la pateaba para que cayera, y aún después, cuando ya estaba en el suelo sin poder defenderse.

….

Saito y Chou permanecían ocultos entre los matorrales. Detrás de ellos el resto de los hombres (en otros arbustos, claro).

hasta ahora he contado siete, jefe ¿cree que haya más?- preguntó Chou en un murmullo.

¡¿cómo rayos quieres que lo sepa?!- le contestó de mala manera mientras continuaba fumando de espalda a la escena en cuestión.- Mira y no preguntes que no te pago para que me pidas opiniones sino para que trabajes, maldito cabe…-

jefazo, miré!!!!- exclamó sorprendido a sobre manera- ¿no es la comadreja?- Saito volteó a ver. La chica era arrastrada por el suelo, lucia ya cansada y bastante dolorida. El tipo que la sometía a semejante castigo la puso de pie y la arrojó dentro de una carreta.

Rápidamente impartieron nuevas órdenes a los policías de la forma más discreta posible. Y una vez todo estuvo solucionado, pusieron en marcha su nuevo plan.

Misao ya no resistía más. Agradecía que la hubiesen dejado en la carreta, por lo menos allí no estaban golpeándola.

Desde donde estaba, vio a alguien de traje naranja y cabello rubio alborotado salir de entre los árboles.

"¿Chou?"- se preguntó.

El sujeto en cuestión desplegó su Hakuchi Notachi (la espada- látigo), en dirección al ninja que vigilaba la carreta. El ataque fue evadido por un salto impecable que alejo al ninja lo suficiente como para preparar sus shuriken y lanzarlos a los puntos vitales de Chou, pero la espada fue agitada y las estrellas desviadas del objetivo.

Otro ninja, desde el techo de la casa disparaba con flechas mientras el primero se aproximaba al peleador a paso firme y esquivando exitosamente todos los ataques.

"Saito ¿Dónde rayos estás?"- pensó – "maldito policía me envió para que me ejecuten"-

Se sentía realmente mal. El dolor del estómago era el peor de todos. Ya no resistía, ya no podía continuar con los ojos abiertos…

Hey, comadreja…no te duermas- le dijo una voz conocida, pero no amistosa.

Abrió los ojos con gran esfuerzo.

Saito ¿Qué quieres? ¿Qué haces aquí?- preguntó volviendo a cerrarlos.

Oye, niña. Trátame con respeto. He venido a sacarte de aquí.-

¿tu?- , le preguntó arqueando una ceja, pero manteniendo los ojos cerrados.

Si, dime ¿está aquí el cubo de hielo?- ella no respondió.- hey, comadreja…- nuevamente no recibió respuesta.

Fue entonces que se detuvo a observarla. Su estado era lamentable, le hubiese gustado ver la reacción de Shinomori con esos ninjas al verla así.

Negó con la cabeza aún teniendo el cigarrillo en los labios, y tomó a la muchachita en brazos.

Le costará caro esto a Shinomori.- dijo con una sonrisa mientras escapaba de allí.

En el combate contra Chou ya había tres ninjas, y una kunai le había alcanzado el brazo y una mejilla. Esto no estaba siendo tan fácil como parecía en un principio.

Solo hacía falta que ellos salieran del campo de batalla para que los hombres de Saito abrieran fuego, pero ¿cómo iban a hacerlo?

Ya faltando poco para que Misao y el lobo llegaran a los arbustos oyeron que algo golpeaba el suelo, y a continuación una gran explosión los aventó por los aires.

Ya despeinado y con cara de fastidio Saito se puso de pie. Misao permanecía en el suelo, a unos pasos de él, pero desde allí podía ver perfectamente como le sangraban los oídos y no reaccionaba.

La lucha comenzó: Saito con su gattotzu, el ninja con su habilidad de trasladarse de un lado a otro y otro ninja que se sumó después con ataques frontales cuerpo a cuerpo. La batalla estaba siendo muy despareja, y los ninjas utilizaban muchos trucos sucios.

Chou logró envolver al ninja que estaba sobre el tejado y hacerlo caer. No sabía si continuaba o no con vida, así que cada vez que podía le daba una cortada por aquí y otra por allá. De pronto, vio una hoz que venía hacia él. No alcanzó a esquivarla y consiguió un corte en el brazo que se lo inutilizaba.

Estaba perdido. Y ya se resignaba a ser atravesado por mil y una estrellas ninja cuando alguien lo arrojó al suelo. Antes de poder ver quien era, vio la funda una espada caer al suelo.

"Shinomori"- pensó sonriendo.

Si te mueves te matan.- le dijo con la vista fija en el frente y con una codachi en cada mano.

Avanzó esquivando hábilmente todas las armas que le eran arrojadas y cuando estuvo cerca del oponente, cruzo las espadas en su cuello a modo de tijera de una forma demasiado veloz. El sujeto cayó muerto al instante.

Saito se las estaba viendo negras. El ataque cuerpo a cuerpo era medianamente parejo, pero el estar esquivando agujas y veneno no era fácil.

Repentinamente, y sin saber bien como, quedó atrapado en una llave imposible de deshacer. El otro ninja se acercó con una daga en la mano dispuesto a ensartarlo cuando una kunai se le clavó en la mano haciendo que la arrojara al suelo. Saito golpeó con la funda de la espada la entrepierna del ninja que lo tenía sujeto del cuello por detrás logrando librarse.

El ninja intentaba sacarse la kunai de la mano.

Misao observaba a Saito justo en el momento en que su propia kunai está siendo dirigida a ella.

Repentinamente, una espada corta atraviesa al ninja de lado a lado y la kunai se desvía en el último momento.

Al ver a Aoshi, el rostro de la golpeada okashira se llenó de luz aunque sonrió apenas.

Finalmente, Saito volteó quedando de frente a su oponente que aun permanecía agachado por el dolor. Lo miró con desprecio y sonrió. Ante ese gesto el ninja no supo que hacer, y eso se reflejaba en su rostro.

El lobo mibu le plantó una buena parada en la frente haciendo que queda desparramado en el suelo. Le puso la espada al cuello y chasqueó la lengua.

¿tienes un último deseo?-

El ninja lo miró con odio.

Bien, entonces… Adios , amigo.-, dijo cortándole la yugular.

De inmediato la sangre comenzó a hacer un charco a su alrededor.

Solo faltaba esperar que Aoshi acabara con ese y estrían a salvo.

Saito ayudó a una maltrecha Misao a ponerse de pie, y aunque la chica se negaba, acabó sacándola del campo de batalla.

Chou también salió en cuanto pudo, pero Aoshi no acababa ¿Qué rayos le ocurría? ¿sería el cansancio y la falta de entrenamiento?

En un movimiento indescifrable, logró sujetar a su rival por el cuello y acto seguido, sin titubear y sin pensarlo, le hundió la espada en el costado.

Cuando lo vio en el suelo ya muerto agitó la espada para que la sangre se desprendiera y se dirigió hacía donde había estado peleando Saito en búsqueda de su otra codachi.

Unos diez ninjas aparecieron. Y él… solo, en medio del campo de batalla, con una sola espada y el cansancio de esa largísima jornada.

Buscó a Saito entre los matorrales y no tardó en encontrarlo. A su lado estaba Misao, viéndolo sumamente preocupada. Aoshi clavó sus ojos en los de ella y luego los cerró un pequeño instante, apenas más que un parpadeo, como si fuera una señal.

La okashira no encontró ningún mensaje en ello, pero sintió que el corazón se le estrujaba y una gran angustia la invadió.

Vio que asentía mirando a Saito. El lobo como respuesta solo sonrió, y levantó una mano.

FUEGO!!!!- gritó cerrando el puño con fuerzo.

Misao sintió que el tiempo se detenía allí mismo, que por más que lo intentara no lograba abrir lo suficiente el pecho como para que el aire entrara, que la vida se le estaba yendo y que no podía hablar.

Para cundo volvió a mirar el campo de batalla, que no fue después de una pequeña fracción de segundo, Aoshi estaba en el suelo, y los cuerpos de los ninjas eran sacudidos en el aire por los disparos hasta que finalmente caían.

Se llevó las manos al rostro. Quería gritar y sin embargo su garganta no le respondía.

Saito vio la expresión de horror en su rostro y por primera vez, después de mucho tiempo, recordó lo que era la desesperación de la muerte del ser amado.

todo estará bien, comadreja.- le dijo en un tono muy pasivo.

En cuestión de segundos, ya todos los ninjas habían caídos y el fuego se había detenido. Misao corrió desesperada hacía Aoshi, que comenzaba a salir desde debajo de los cuerpos.

A…Aoshi-sama?.- dijo al verlo con vida. Y se arrojó sobre él aún muy pálida y temblando.

¡Misao! ¿que ocurrió?-, le preguntó observando el estado en el que se encontraba la jovencita.

Shinomori…. -, interrumpió Saito, y luego se detuvo a encender un cigarrillo.- llegaste tarde. Igualmente gracias por tu ayuda.-, dijo con el cigarrillo en la boca y dándose la vuelta.

Gracias a ti, Saito.-

Me la debes, Shinomori. Sino pregúntale a la comadreja.- dijo ya de lejos.

Aoshi la miró aún preocupado y ella asintió a las palabras del lobo

… evitó que me llevaran a otro sitio y que siguieran golpeándome.- acabó diciendo con la cabeza gacha.

Chou puso una manta sobre los hombros de la chica.

Te ves muy mal, comadreja. Úsala para que la gente del camino no se asuste.-,bromeó.

Oye ¡¿Qué dices?!- le riño Misao.

L E Y / D E L / H I E L O

Oiga jefe… ¿Por qué tengo la sensación de que esta misión no acabará aquí?- , preguntó sin dejar de contemplar el cielo

Por que no termina.- murmuró entre dientes. – esto solo fue una base ninja, la próxima vez será la fortaleza y espero que Shinomori y la comadreja no estén ocupados. Además…- lo miró.- …tu prepárate, deberás buscar a algunas personas para que formen un cuerpo de combate fuerte.-

…Maldición!!!-

que no maldigas.- se escuchó desde lejos. –maldito idiota,- concluyó en voz baja.

L E Y / D E L / H I E L O

Se aseguró de que las heridas estuvieran medianamente incondiciones para continuar viajando, y una vez acabado es trabajo le dijo:

ya es hora de que regresemos ¿no lo crees?-

-…Aoshi-sama…yo…- Agachó la cabeza.- …no regresaré al Aoiya. Me quedaré con el Kenshin gumi.-

No podrás regresar una vez que comience el invierno y Okina querrá que festejes el año nuevo en Kyoto.-, le dijo él considerando imposible lo que la chica le pedía ¿se lo pedía o se lo informaba?. Ella negó dulcemente y lo miró a los ojos. Se despediría con una sonrisa esta vez.

No hay lugar para mi en el Aoiya. Los visitaré en primavera.- la sonrisa estaba dibujada en su cara firmemente, era sincera. Al ver que Aoshi continuaba observándola agregó: - vamos, Aoshi-sama. Debe darse prisa. Están esperándolo.- Aoshi continuaba con la cabeza levemente echada hacía atrás como si quisiera tomar un poco de distancia para comprender y observándola con una ceja en alto.

Ante esa mirada se vio reflejada en los ojos profundamente azules. Flaqueó. Todos sus esquemas se desmoronaron, se vio en un pozo. Sintió el vacío desmedido de la incertidumbre en el estomago y para entonces, su sonrisa ya titubeante no era más que una mueca vacía.

¿Aún sigues con eso?-

¿eh?- Intentaba reaccionar, ¿Cuánto tiempo había estado perdida? ¿por qué comenzaba a sentir que el cuerpo se le helaba y el rostro le hervía?

¿escapaste por que crees que no hay lugar para ti, Misao?-

-…pues… yo…- decía con la cabeza lo más baja posible. Y…qué decirle? Lo amaba profundamente y él iba a casarse con otra mujer, lo amaba como a nadie más en el mudo y él no confiaba en ella ni como para contárselo junto con los demás ¿acaso tenía miedo que le arruinara la boda si se lo decía antes?. Él continuaba esperando una respuesta.

Misao, - dijo con paciencia sentándose en un tronco.

La chica lo conocía, y sabía que cuando el ex okashira tomaba asiento en cualquier sitio era por que hablaría durante unos cuantos minutos y sobre cosas siempre buenas, pero que en ese momento no quería escuchar. Se sentó a su lado, pero guardando las distancias. Cada vez se le hacía más difícil fingir que estaba bien, y él se daba cuenta.

Las personas… tienen distintos lugares en nuestra vida, y la llegada de otras nuevas no puede cambiarlo. Para ti Omasu tiene un significado especial, que no lo tiene Okón ni Shiro ¿verdad?- la chica asintió.- Pues… ¿crees que Kaoru pueda ocupar un día su lugar?-

Kaoru es muy buena, pero Omasu es como mi hermana, Aoshi-sama.- el joven asintió.

Eso se debe a las cosas que han compartido, y no importa cuanto lo intentes, las cosas que has vivido con una persona no puedes repetirlas con otra. Además, el cariño es distinto. No es mayor ni menor, solo diferente. Existe el afecto hacía los hermanos, hacía los padres, hacía los hijo, hacia la pareja… y ninguno de todos estos es comparable con los otros.- Explicó. Era extraño oír hablar de afectos y esas cosas en una voz tan fría y sin embargo tan apacible. Misao continuaba observando el suelo.

Ella lo entendía, pero… ¿en que cambiaba las cosas? Ella ocupaba el lugar de hija en la vida Aoshi, ni siquiera de hija, pero era a lo que más se aproximaba, y Nusui no iba a ocupar ese lugar. Iba a quedarse con todo Aoshi para ella, a convertirse en su nueva prioridad, en su amada. La cara de Misao cada vez reflejaba más la ira y tristeza contenidas. Él apartó la vista del camino y la posó sobre ella

¿comprendes?-

Asintió con un gran nudo en la garganta. Él continuó observándola un instante.

Misao… ¿no crees que ya le ha dedicado demasiado tiempo a los oniwabanshu y que ya es hora de que Okina sea feliz?-

¿Okina? ¿por él va a casarse, Aoshi –sama? No creo que deba hacerlo. Es cierto que él lo educó, pero también a mi, y también es cierto que usted cometió un error, pero no creo que complacerlo de esta forma sea lo correcto. Él debe comprender que…- decía Misao acelerada y algo enredada con sus propias ideas ya de pie frente a él mientras agitaba las manos como si con ellas fuera a explicar más que con palabras.

Aoshi la interrumpió. Tenía el seño fruncido y una ceja arqueada. Claramente no estaba comprendiendo nada.

…Misao detente.- La chica congeló sus movimientos y lo miró. - ¿de que estás hablando? ¿quién va a casarse por complacer a quién?-

pues… como no sabía de la existencia de la señorita Nusui con anterioridad, pues yo creí que usted no la amaba y que iba a casarse por complacer a Okina, para enmendar sus errores del pasado, pero si usted la quiere… está… bien- Explicó. Ya no sonreía la mirada sería e inexpresiva de Aoshi fija sobre ella comenzaba a hacerle dudar de lo que estaba diciendo.

Misao, siéntate.-

¿eh?-

Siéntate.- la observó sentarse obedientemente y con la cabeza gacha.- ¿quién te ha dicho eso?-

Nadie, por eso me sentí tan molesta. Nadie fue capaz de decirme nada, todos lo sabían y me lo ocultaban, pero no tengo por que culparlos. Con quien debo enojarme es con usted, pero no puedo hacerlo. Fui una chiquilla tonta y creí que algo así de importante usted me lo diría.- lo miró a la cara con tristeza- Tenía derecho a enterarme junto con los demás ¿sabe?-

Aoshi dejó de verla y regresó su mirada al camino. Suspiró, pero le hubiese gustado sonreír ante esa cara de preocupación. ¿por qué esa niña siempre entendía todo mal?

No voy a casarme.- , dijo firme ante la mirada perdida de la chica trayéndola de regreso.

¡¿Qué?!-

La señorita Nusui es la prometida de Okina, Misao.-

¡¿Eh?!- la pobre comadreja no se lo podía creer. Tanto asombro que sentía era incapaz de ser reflejado en un solo rostro.- Pero…Aoshi-sama, yo…-

Tu,- le dijo mirándola.- oíste la mitad de las cosas detrás de una puerta y te imaginaste el resto ¿verdad?-

Bueno…yo no estaba oyendo detrás de una puerta, solo que alcance a oír y cuando pregunté me desmintieron todo, y… y después usted que había salido, entonces yo…- la pobre estaba tan confundida y avergonzada que no podía acabar de contar todo lo que había ocurrido.

Se quedó callada cuando Aoshi la cubrió con la manta diciendo:

Ya, Misao. Entendí. Será mejor partir…-, la levantó por la cintura y la sentó de lado sobre el caballo -…aún quedan unas horas de luz y mucho camino hasta la casa.

N/A: Esto es una especie de corte comercial. El último poquito más abajo.

Hakuchi notachi, la espada de Chou aparece en la batalla que este tiene contra Himura en el episodio nro 40, cuando ambos luchan por la última espada de Shaku Arai.

Y aquí se terminó. Este sí fue un capitulo largo, pero dividirlo en dos no me pareció.

Espero que haya sido de su agrado y que nadie se quede decepcionado, aunque sé que en el final esperaban alguna muestra más de cariño. Es que… tienen que entender: Aoshi es alto, y derretir tanto hielo lleva su tiempo.

Hablando seriamente, me pareció bueno ir viendo como los sentimientos de Aoshi van surgiendo así, lenta, pero profundamente, y siempre gracias a los esfuerzos de Misao.

Un saludo especial y mi enorme agradecimiento a :

Natsumi Niikura

Bruja

Mego

Misao89

Amai Kaoru

Gaby hyah

Wendy

Mel

…por su apoyo que es de enorme importancia, por seguirme y perdonar mis errores (que de seguro son atroces). Y gracias también a todos los que leen ,pero no dejan review

ya saben, mi correo esta en mi perfil, y si no, dejen reviews, o las dos cosas.

Un beso super super grande y Gracias eternas a todos.

Prometo para el próximo más personajes, más conflictos, (y tal vez, aún no lo sé) algo un poquito más extenso.

…Si quieren

Alegria: La autora no habla más.

La puerta se abrió repentinamente y la figura de Misao apareció provocando la sorpresa y alegría de todos. Detrás de ella Aoshi, con su habitual semblante, pero esta vez con el pecho hinchado, victorioso de haberla traído sana y salva.

La jovencita se adentró en la cocina para ser recibida por los onis, esperando abrazos, besos y todas esas cosas que le hacían recordar por qué estaba devuelta; pero una bofetada la agarró de improviso tirándola al suelo y provocando el asombro de todos.

¿tienes una idea de lo que nos has hecho pasar?- le dijo Okina aún teniendo la mano en el aire.

Misao no comprendía nada, se quedó viéndolo desde el suelo con el labio partido y los ojos húmedos.

No te le acerques.- le ordenó el anciano a Okón, que fue la primera en atinar a ayudarla haciendo que la kunoichi se quedara en el lugar.

Aoshi le hecho una mirada llena de significado a Okina y se aproximó a Misao aún manteniendo los ojos fijo en el anciano. Le tendió una mano y la ayudó a ponerse de pie.

ve a tu cuarto.- le dijo en un tono sereno. La chica ni siquiera lo miró. Solo asintió con la cabeza gacha y así se marchó. – Omasu, prepara agua fría para Misao.-, dijo el ex okashira en el mismo tono y si dejar de mirar con rabia contenida al anciano. Hizo un movimiento con la mandíbula inferior hacía un lado, como si estuviese meditando cuál sería la forma en que mataría al viejo.

¿Qué Aoshi? ¿piensas atacarme de nuevo?- le desafió Okina.

Jamás hizo algo para merecerse un golpe, mucho menos de ese tipo.- entrecerró los ojos, la furia se reflejaba en ellos.- ¿eres ciego que no ves el estado en el que vino?-

Esa chica acabará destruyéndonos por su irresponsabilidad.-

No me hables de irresponsabilidad. Todo esto fue tu culpa. Misao pensó que era yo quien se casaba.-, Aoshi comenzaba a imprimir más fuerza en sus palabras, y sus puños estaban cerrados con tanta presión que los nudillos estaban blancos.

Eso no cambia las cosas. Me preocupé mucho por ella.-, se excusó el anciano

Si las cambias. Te hace responsable de todo. Se marchó por algo de suma importancia que no le contaste.- ya su tono de vos comenzaba a elevarse.

¿tienes una idea de lo que sentí cuando supe lo que pasaba en Chiba? ¿sabes lo que les pasa a las mujeres que son secuestradas por esos clanes, Aoshi?- el anciano estaba totalmente alterado, cuando dijo esto gritaba y agitaba un papel frente al ex okashira como si allí estuviese la verdad de todo.

Tendrías que estar agradecido de que solo la golpearon, Okina. Misao estubo secuestrada toda la noche y tu la recibes así.

El anciano guardó silencio ante el golpe que le provocaron las palabras del ex okashira

Te disculparás con ella. Con todo lo que tuvo que pasar no se merece ni un castigo, pero si así fuera, déjame decirte, que no se lo darás tú.- resolvió el joven recuperando la compostura.

¿la reprenderás cómo has hecho hasta ahora?- preguntó con sarcasmo.- ¿Qué pudiste reprenderla si jamás te has hecho cargo de ella?-

No es de tu incumbencia, me hago cargo de ella ahora.- dijo quitándole el papel de la mano y pasando a su lado.

Los demás onis observaban la escena absortos. Aoshi pasó entre ellos y le quitó amablemente el cuenco de agua que Omasu se disponía a subir.

Misao abrazaba sus rodillas sentada frente a la ventana y observaba el exterior. La noche estaba oscura y el cielo intensamente estrellado. Alguien llamó a la puerta, pero no tenía ganas de responder. Se mantuvo en silencio. Oyó el shoji abrirse, y luego cerrarse. Una cubeta a su lado.

Déjame verte.-

Al oír la vos de Aoshi se sorprendió muchísimo. No esperaba que él fuera a verla después de lo ocurrido. No sabía por que, pero se sentía absolutamente responsable y hasta creía justo lo que estaba pasándole. Lo miró aún con los ojos mojados.

Estoy bien, no es nada.-, y fingió una sonrisa que para él no fue más que eso: una mentira.

Estará hinchado mañana.-, le dijo mirando con detenimiento el labio aún sangrante mientras le elevaba el rostro por el mentón con el revés de la mano. Después escurrió el paño que tenía dentro de la tinaja con agua helada y se lo apoyó suavemente sobre la boca. Misao se hizo cargo de sostenerlo.- Tenemos una misión.-, anunció buscando dentro de su gi, y le tendió un papel.

Me gustaría poder no ir, no estoy de ánimos.- se quejó dolorida mientras fruncía el seño y alejaba el paño de su rostro.- ¿De que se trata?- preguntó sin tomar el papel que él le alcanzaba y enjuagando el paño para ponerlo nuevamente sobre la herida.

Es por la disolución del clan de Chiba.-

Los Oniweabanshu no tenemos nada que ver con eso ¿cierto? Nos declaramos imparciales.-

… a no ser que se esté infringiendo alguna ley y alguno de los afectados solicite nuestra intervención como mediadores.- explicó el ex okashira con paciencia.

… y nos están llamando.- "adivinó" la jovencita con algo de pesadez. Aoshi asintió.

Déjame verte.-, le dijo mientras le apartaba la mano.- No se ve tan mal. Estarás bien mañana.-

Sinceramente, no es lo que más me preocupa. Además, me lo merezco por tonta.-, sonrió adolorida y tomando el paño nuevamente.

No tenía derecho a golpearte, y menos hoy. Pero estaba nervioso, preocupado. Seguramente mañana hablarán y todo se solucionará-

Había demorado bastante en bañarse con tantas heridas a las que prestarle atención.

Después Omasu se había ocupado de curarla. Cada vez que se miraba con vendas por doquier recordaba a Shishio. Y finalmente le habían llevado la cena. Para cuando acabó de revolver la comida que ni siquiera había probado ya era más de media noche.

No podía dormir. Pensaba en todo lo que había ocurrido y ahora el sentimiento de culpa se hacía más angustiante, mucho más. Alguien golpeo a la puerta. Se aclaró la voz casi imperceptiblemente para que no notaran el nudo que tenía en la garganta y dio permiso para entrar.

lo siento, no sabía que ya estabas descansado.-

no importa, Aoshi- sama. Pase.- , dijo sentándose en el futon.

Este es el tratado que firme en Shimabara. Te recomiendo que lo leas antes de partir. Si no entiendes algo me preguntas, es importante que estés bien al tanto de todo. Y este es el mensaje requiriendo tu presencia hace dos días. Llévalos.- dijo dejando ambos papeles sobre una mesa bajita en un rincón de la habitación.

Mhm.- asintió sin hablar, ya no podía contener el llanto. Por la luz que entraba desde el pasillo Aoshi pudo ver como una lágrima resbalaba por la mejilla de chica. Se quedó allí observándola, pequeña, delgada, con el cabello aún mojado y las rodillas contra el pecho. Se acercó a ella y le acarició el cabello como si fuera una niña.

Duerme, partiremos en la mañana después del desayuno.-, y cuando fue a retirar la mano, ella lo sujeto tomándolo por sorpresa.

Aoshi-sama…- lo miró con los ojos repletos de lágrimas y dejando que una de ellas corriera por su otra mejilla. – se quedaría un rato conmigo?.-

Sin responder, Aoshi se soltó de su mano y camino hacia la salida. Cerró la puerta dejando la habitación totalmente a oscuras y se sentó a su lado en el futon. Buscó su mano entre la sombras y la atrapó entre las suyas. La chica se hizo un ovillo y apoyó la cabeza en su regazo.

El joven ex okashira, sin saber bien que hacía ni por que, le alejó con la yema de los dedos el flequillo de los ojos y luego acaricio su cabeza.

Duerme, Misao. Ya pronto te sentirás mejor.- susurró

N/A: Les pido disculpas, sé que se merecen un final como la gente, algo más digno de ser leído, y les juro que lo intenté, pero en este momento llevo veitiseis horas levantada y le estoy errando a las teclas.

Sé que hay algunas incoherencias entre verbos y cosas como esas, faltas de ortografía y algunos otros muchos errores imperdonables, pero voy a estar ocupadísima hasta mediados de diciembre y no quería dejarlos abandonados tanto tiempo.

Gracias por estar, por leer, por no eviarme tomates bonba, y ese tipo de cosas para darme muerte.

A punto de dormirme sobre sobre el teclado me despido hasta la segunda parte de esta historia del deshielo.

un beso y Adio!!!!!