Llaves

El camino del mercado a su casa era largo, pero esa vez se le había hecho extremadamente corto.

Estaba recreando en su mente una lista de lo que haría esa noche:

1. Saldría a comer

2. Saldría a beber con los chicos

3. Volvería a su casa temprano para al otro día ir a trabajar

Sí, todo eso iba a realizar esa noche.

Exhaló un suspiro de cansancio y siguió su camino como hacía a diario. La bolsa con las compras pesaba un poco, pero nada que no se pudiera aguantar. Él era un hombre fuerte, y lo suficiente como para aguantar el peso un poco más.

Estando ya cerca de su casa, colocó la bolsa que estaba en su brazo izquierdo sobre la del lado derecho. Con la mano libre abrió y cerró la verja de su casa y continuó su camino hasta la puerta, lugar en el que se detuvo para buscar las llaves que abrían su hogar.

Metió la mano en el bolsillo de su lado izquierdo, comenzó a buscar calmadamente adentro. El guante izquierdo no le servía, el reloj de bolsillo tampoco, los fósforos menos, el bolígrafo… ¿por qué tenía un bolígrafo en el bolsillo…? Continuó con su búsqueda hasta que se comenzó a preocupar por no encontrar la dichosa llave.

Bien, en el bolsillo izquierdo no estaba, tal vez en alguno de los fundillos del pantalón… No, tampoco. En ninguno de los bolsillos traseros del pantalón se encontraba. En la chaqueta militar no tenía nada, así que el único lugar que le quedaba era el bolsillo opuesto, o sea, el derecho.

Suspiró con pereza y comenzó a tomar las bolsas para intercambiarlas de brazo, pero por querer hacer todo a la ligera, una de las bolsas comenzó a resbalársele entre los brazos. Estaba dicho, si se seguía moviendo se le caería la bolsa con los víveres.

Haciendo un esfuerzo sobrehumano, el coronel logró dejar todo en el suelo para revisarse bien los bolsillos que componían su uniforme. Se revisó bolsillo derecho e izquierdo dos veces, los de la chaqueta militar otras tantas, en el gabán tampoco estaban… ¿Sería que acaso ese día olvidó meterlas en sus bolsillos antes de irse a trabajar…? Muy posible.

- Claro, siempre dejo las ventanas abiertas… - rió con pena y se dirigió a cada una de las ventanas de la casa, pero al parecer ese día quiso hacer de adulto responsable y cerró todo muy bien.

Maldijo por lo bajo. Riza siempre le reprochaba que era una persona irresponsable, y ese día por hacerle caso se quedaba fuera de su casa.

- Talvez dejé abierta la puerta… - meditó unos instantes la opción y al fin la dio que así era. Se dirigió sonriendo a la puerta principal, colocó su mano en el pomo de la puerta, la giró y su rostro hizo una mueca al ver que ésta no cedía. No importaba mucho, a lo mejor la trasera sí estaba abierta… Con una nueva idea rodeó la casa hasta la parte superior, pero nada, la puerta posterior también estaba cerrada…

Comenzó con un tic nervioso, pasó a desesperación y ahora se tironeaba los pelos de su cabello sin saber qué hacer. Harto de todo eso, tomó una piedra del camino y sin dudarlo dos veces la lanzó a una ventana. Debía entrar en la casa.

- ¿Coronel…? - escuchó a sus espaldas cuando se disponía a entrar por la ventana.

- ¿Qué quiere…? – preguntó mirando a la persona con cara de pocos amigos. Al descubrir que era Riza se disculpó y sonrió con nerviosismo.

- Olvidó sus llaves en el Cuartel… - le sonrió la rubia.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Vaya, me salió un poquito largo el drabble… ñ.ñ

En fin, díganme que no les ha pasado… Bueno, a mí sí, pero la puerta trasera de mi casa es súper fácil de abrir teniendo un palito a mano, así que nunca llegué a romper un vidrio… xD

Bien, espero que les haya gustado el drabble y dejen algún RR…

Bye y se cuidan!!

n.n