13. El duelo

Pero antes de ver cómo se desarrolla el duelo entre Íñigo Montoya y Valkian (o mejor, de Íñigo con la sombra misteriosa, que al fin y al cabo, es quién está "al mando" del joven mago), deberíamos ir no demasiado lejos de la cueva de Grendel, de Noruega a Islandia, al interior de una pequeña cabaña en medio de una violenta tormenta... ¡De acuerdo!, no es que Noruega e Islandia estén la una junto a la otra. Pero al fin y al cabo, sólo están separadas por algo más de 1.400 kilómetros (o, lo que es lo mismo, aproximadamente 880 millas) y desde luego, están bastante más cercanas que, por ejemplo, España y Australia (¡que distan una de otra la friolera de 15884.42 kilómetros! O, diciéndolo de otra manera, 9870.14 millas), ¿no sé si me explico?...

Bien, pues justo en el mismo instante en que Valkian (la sombra) ha propuesto hacer un duelo, Fezzik ha aceptado que le maten, pero sólo un poquito...

XXXXoooXXXX

Rose estaba aterrada. Tuvo que sentarse en un banco, ya que las rodillas le temblaban violentamente:

-¡Es una locura, Fezzik! Esto no puede salir bien...

El gigante le sonrió con placidez, tomando asiento junto a ella.

-Lo hago por Íñigo. Sé que él lo haría por... - Se calló cuando vió que ella lloraba. Entonces extendió la mano y le limpió una lágrima de la mejilla con delicadeza. -No te preocupes por mí, Rose... ¡Todo saldrá bien!

-¿Seguro? -Quiso saber ella, hipando desconsolada.

-¡Claro que sí! Estaré de vuelta en un rato... ¡Te lo prometo!

La confiada sonrisa del gigante la hizo dejar de llorar.

-Te estaré esperando. Por favor, Fezzik, no tardes. –Y le dio un beso en la boca que dejó a todos los presentes (incluido a él) totalmente sorprendidos. Pero ella no hizo ningún otro comentario, sólo se levantó y se dirigió a Valnyrd.

-¿A qué esperáis, Señor? ¡No tenemos tiempo que perder!

El interpelado consiguió cerrar la boca, abierta por la sorpresa, y se dirigió al gigante alzando un pequeño tubo hacia él.

-Este brebaje es un derivado de la Yocaína que yo he conseguido destilar y purificar. No os matará como el veneno original… Al menos no os matará totalmente. O eso creo… -Esto último no lo dijo en alto, sino que lo murmuró para sí. –Es mejor que os sentéis en el suelo para tomároslo.

Fezzik así lo hizo. Después, asintió muy serio y cogió el pequeño recipiente que le tendía el ermitaño, bebiéndose su contenido de una sola vez. No pudo evitar una mueca de disgusto. ¡Aquello sabía horrible!

-Pensé que la yocaína no sabía a nada… -Comentó con un escalofrío involuntario. –¿Cuándo creéis que me hará efec…

Y se cayó hacia atrás sin poder terminar la frase, golpeando la cabeza con las tablas del suelo ruidosamente.

-¡Fezzik! –Gritó horrorizada Rose, corriendo hacia él. Valnyrd ya estaba arrodillado a su lado y tenía la oreja pegada a su musculoso pecho, para comprobar los latidos del corazón.

-¿Cómo está? –Inquirió el profesor acercándose a ellos. Su hija, mientras tanto, le había puesto a Fezzik unas telas dobladas debajo de la cabeza, a modo de almohada improvisada, y le acariciaba el rostro ceniciento con infinita delicadeza.

Valnyrd se incorporó y miró hacia el profesor y su hija con una sonrisa encantada:

-Sí, ya está casi muerto… ¡Seguro que la Muerte del Mar no tardará mucho en venir a por él!

XXXXoooXXXX

Y ya que estamos de viaje por el mundo, hagamos otras dos paradas más antes de volver a Noruega, al interior de la cueva dónde está a punto de iniciarse un terrible duelo con espadas mágicas…

La primera parada será en la frontera de dos reinos que actualmente están en guerra, en la cubierta de un gran barco que espera, preparado para la batalla, con todos los cañones cargados y las velas prestas a desplegarse a la menor señal de su capitán.

El Orgullo de Florín era uno de los cuatro barcos más veloces de este reino, junto con La Gloria de Florín, La Alegría de Flórin y La Fuerza de Florín. El propio príncipe, perdón… ahora es el rey Humperdink, les había puesto el nombre cuando aún era un joven heredero, obsesionado por la caza, la conquista y las riquezas. Cómo veréis no es que fuese particularmente ingenioso siendo un niño… En fin, sea como fuere, estas eran las cuatro embarcaciones más veloces del reino de Florin, aquellas que hace una eternidad el propio Humperdink le había prometido enviar a su entonces prometida, Buttercup, en busca del amor verdadero de esta, el pirata Roberts… ¿Os acordáis?

Pues, como os decía, El Orgullo de Florín se mecía en las apacibles aguas del canal que separaba las dos naciones enfrentadas, totalmente preparado para la batalla. Y en su puente de mando, junto al capitán, se erguía orgullosa la figura del recién nombrado soberano del país Florinés.

Humperdink esperaba pacientemente. Era un consumado cazador, así que sabía que la paciencia es una virtud necesaria y bastante útil para dar caza a cualquier presa, sea un ciervo, un león, un hombre o, incluso, un país.

-Mi prínc… -Empezó a hablar el capitán, antes de darse cuenta de su gran error y carraspear violentamente, esperando que Humperdink no decidiese tenerlo en cuenta. Este no pareció haber escuchado nada, así que el capitán continuó hablando, con más cuidado esta vez. –Mi rey… Las tropas ya han desembarcado en las playas de Guilder. También hemos mandado la partida de asesinos y espías a los Acantilados de la Locura, tal como nos pidió. Pero les está llevando demasiado tiempo escalarlos, me temo…

Humperdink alzó los ojos hacia él y el capitán sintió que se le secaba la garganta al instante.

-Capitán, no quiero excusas, sino resultados. Me consta que hay gente que ha sido capaz de escalar esos acantilados… ¿Acaso me estáis diciendo que nadie en mi bello y amplio país es apto para hacerlo?

Dejó en el aire sus últimas palabras, como si fuesen un cuchillo en la garganta del hombre frente a él. Este apenas fue capaz de hacer más que mascullar millones de disculpas aterrorizadas.

-Bien… -Continuó el rey, haciendo caso omiso a sus explicaciones. -Informadme pues cuando los espías y asesinos estén en su puesto.

La cabeza del hombre casi rozó las maderas de la cubierta, cuando el tembloroso marino se dobló completamente en una exagerada reverencia.

-Y capitán… -Añadió fríamente Humperdink antes de que este se alejase de él. –Si volvéis a confundiros entre rey y príncipe…

Dejó ahí la frase, inconclusa, suspendida y congelada frente a su atemorizado subalterno, todavía más amenazadora que la anterior. Temblando violentamente y con la espalda tan doblada como si se hubiese roto de hacer reverencias, el capitán abandonó el puente de mando lo más deprisa que se lo permitieron sus estremecidas piernas. Humperdink sonrió fríamente para sí mismo. "Muchas veces, la mente de estos seres inferiores es capaz de elaborar los más horribles castigos, sin necesidad de tener que pensarlos uno mismo", se dijo con satisfacción.

Además, pronto podría invertir su capacidad de hacer daño y aterrorizar en sus verdaderos enemigos: el reino entero de Guilder y su maldita soberana Noreena, ¡esa bruja calva!

Y por supuesto, lo que más disfrutaría: Hacer todo el daño posible a esa maldita zorra de Buttercup y a su condenado amante, Westly.

¡Oh, cómo disfrutaría haciéndoles sufrir a ambos lo indecible, para vengarse de lo que le hicieron ellos en el pasado!

"¡Nadie se burla de mí!", pensó con una rabia salvaje. Pronto, su mejor aliado estaría de vuelta con lo que le había prometido y, entonces, ambos obtendrían lo que más deseaban en este mundo: ¡Una justa y total venganza!

Como veis, la situación en este aparentemente calmado canal está a punto de saltar por los aires. Pero, por ahora, dejemos al rey Humperdink relamiéndose anticipadamente con sus futuras victorias y vayamos a otro lugar, también rodeado por el agua del mar.

XXXXoooXXXX

Nuestra segunda y última parada, antes de volver al duelo de Íñigo y Valkian (la sombra), es en una isla en la que ya hemos estado antes. No puedo deciros exactamente dónde se encuentra porque, cómo ya sabréis, la mágica Ávalon se mueve a voluntad por todos los mares del mundo…

Allí hay dos mujeres a las que nos convendría hacer una pequeña visita, porque dentro de poco verán cómo las personas que más les preocupan en este mundo, van a estar en un serio peligro. Pero eso es adelantaros acontecimientos y no puede ser... ¡Cada cosa, vendrá a su tiempo!

De momento, os diré que ambas mujeres, que además son magas, están utilizando sus grandes poderes desde hace tiempo, para poder observar a sus respectivos aprendices. Y como poco, habría constatar que ambas están bastante sorprendidas de cómo se han ido desarrollando los acontecimientos en que dichos jóvenes están actualmente metidos hasta el cuello.

Circe apretó los dientes con rabia mientras caminaba por el pasillo como si fuese una tempestad sin control. ¡Esto era terriblemente irregular!... ¿A qué estaba jugando ese maldito Valkian?

Ni siquiera se molestó en llamar a la puerta de Hela antes de abrirla para entrar, aunque esto fuese bastante descortés y, además, no carente de cierto peligro, dado el condenado carácter de la semidiosa vikinga... Claro que Circe, en esos momentos, tampoco se quedaba lejos de ella en cuanto a "capacidad de ser temible".

-¡QUE DEMONIOS PRETENDÉIS TÚ Y ESE CONDENADO CRÍO! -Gritó así, sin más.

Hela apenas se volvió hacia ella, desde su posición delante de un gigantesco espejo que había encantado hace tiempo y que le permitía ver cosas muy distantes en cualquier lugar de la tierra.

-Circe, querida... Pasa. ¡Qué agradable visita inesperada! -Ironizó fríamente, volviéndose otra vez hacia el espejo con despreocupación, como si la otra maga no estuviese ahí delante, casi desprendiendo rayos por los ojos. - ¿A qué debo el honor de tu siempre apreciada presencia en mis aposentos privados?

La maga griega hizo caso omiso a sus puyas. Avanzó hacia ella, hasta quedar a su lado, y miró fijamente el espejo, señalando hacia él con furia.

-¡Sabes bien por qué he venido, Hela! No te hagas la inocente conmigo, que nos conocemos bien... ¿Qué trampa está preparando Valkian con este ridículo duelo de espadas? ¿No es acaso mago tu aprendiz? ¿No debería entonces demostrarlo, peleando con magia en lugar de con una espada? ¡y contra Aurora que es su oponente en la prueba del Aquelarre!

Por un segundo, Hela se volvió hacia ella y a Circe le pareció ver cierto destello de duda en sus ojos. Pero no podía estar del todo segura, porque en seguida apartó la mirada y respondió con su habitual frialdad.

-La culpa la tenéis tú y tu discípula por haberos buscado un ayudante espadachín... ¡Deja que Valkian se divierta con él! Ya tiene la caja ganada...

-¡Eso es lo que tú te crees! -Cortó tajante Circe. Puede que Hela no lo supiera, pero Íñigo Montoya era uno de los mejores espadachines de la tierra. Le daría una lección a ese mocoso de Valkian...

En ese momento, en la superficie del espejo mágico, los dos oponentes se pusieron en guardia y se oyó el ruido metálico de las hojas de ambas espadas al chocar. El duelo había comenzado.

XXXXoooXXXX

Volvamos pues al interior de la cueva en Noruega, donde ante los ojos sorprendidos de Grendel y su hija, va a llevarse a cabo un singular duelo de espadas. Aurora aprieta las mandíbulas cuando ambos oponentes se ponen en guardia.

Los primeros movimientos de los contendientes parecen casi vergonzosos, muy sutiles. Los hombres se estudian atentamente, al intercambiar unas rápidas estocadas. Es entonces cuando Íñigo se percata que su oponente sabe algo de esgrima.

"Bien", piensa para sí, no demasiado preocupado, "esto hará las cosas más interesantes..."

Y así, siguen intercambiando fintas y estocadas. Avanzando uno hacia el otro, deteniendo los golpes de su oponente, atacando con rapidez para después retroceder, buscando más sitio libre para moverse, esquivar o preparar un nuevo ataque.

Parecen salir chispas de los filos de las espadas. Ambos oponentes se mueven con rapidez y precisión. Ninguno da cuartel al otro y ninguno lo pide, porque ambos quieren ganar a toda costa... Aunque por muy diferentes motivos.

"¡Voy a acabar contigo, maldito español!... Como debí haberlo hecho cuando eras sólo un condenado crío.", Pensó con frialdad la sombra dentro de la cabeza de Valkian. Y este se encogió horrorizado, al tiempo que un horrible y negro pensamiento empezaba a formarse en su interior: Ese ser, esa sombra, buscaba este enfrentamiento desde el principio... Él quería hacer daño al español desde que empezaron a perseguirle a él y a Aurora. ¡Le había utilizado para llegar hasta su objetivo! Valkian sólo había sido un instrumento para cumplir su venganza particular contra ese Íñigo Montoya. Y ayudarle de forma tan aparentemente sumisa, no había sido más que una forma de alcanzar ese ansiado objetivo final.

Mientras, Aurora permanece en un completo silencio, al lado de Grendel y su pequeña hija. La joven maga se siente incapaz de apartar la vista del duelo que está teniendo lugar ante sus ojos. Respira con dificultad y siente el estómago convertido en algo encogido y frío, que tira de su garganta como si una mano invisible le apretara el cuello con fuerza. Esa molesta sensación de que algo no está llendo bien, no deja de resonar en su cabeza como una sirena atronadora.

De pronto, Íñigo resbala con la arenilla fina que cubre como ceniza el suelo de la cueva y tiene que adelantar su espada para detener a duras penas un golpe directo a su cuello, parándolo por muy poco. Entonces afianza los pies y se lanza con rabia hacia delante, intentando alejar un poco a su oponente. Obtiene muy poco respiro. Enseguida el joven vuelve a atacar con rabia, poniéndole en nuevos aprietos.

Valkian sonríe al ver en sus ojos que el español ha descubierto que algo no va bien. La verdad es que debe reconocer que cuenta con una ventaja primordial, y es que ha tenido mucho tiempo para ensayar mentalmente este duelo. Porque eso era lo que más le sobraba en la oscuridad del otro mundo: tiempo, eterno y aburrido, que parecía alargarse hasta convertirse en una eternidad. Una eternidad que ha pasado planeando su venganza y deseando que llegase hasta él una forma de llevarla a cabo. Una eternidad odiando a Íñigo Montoya por matarle y condenarle a ese agujero aburrido y sombrío...

Una de sus rabiosas estocadas consigue pasar la férrea defensa de Íñigo y toca su brazo izquierdo. La visión de sangre caliente y roja le hace soltar una fría carcajada.

-¡No eres tan temible sin tener la venganza de tu parte, Íñigo Montoya!... -Dice con frialdad, al parar la estocada que este le lanza para apartarle.

-¿Cómo conoces mi nombre? -Pregunta el español saltando hacia un lateral y dando un par de pasos para alejarse de él, antes de volver a ponerse nuevamente en guardia.

Valkian sonríe como una hiena antes de contestar.

-La verdad es que lo ignoré durante la mayor parte de mi vida... ¡Pero tú, Íñigo Montoya, has pensado en mí gran parte de la tuya!

El espadachín español siente hielo trepando por su columna. ¿Es posible que sea él? Intenta ganar tiempo y aclarar sus ideas, moviéndose en círculos con la espada ante él, preparado para detener cualquier ataque o movimiento de su enemigo. Pero Valkian, sonriente, parece estar disfrutando de lo lindo. Se queda observándole tranquilamente, con un detenimiento no exento de cierto placer cruel. Quiere que él sepa la verdad antes de matarle.

-¿!Qué locuras estás diciendo, Valkian! - Grita Aurora, avanzando un paso hacia él. -¡Nunca habías visto a Íñigo antes! Y dudo que él te conociese... ¿O no?

Y mira hacia el español desesperada, intentando comprender algo de lo que está pasando. Este le hace un gesto con el brazo herido, para indicarle que no se acerque a ellos. No entiende cómo es posible, pero ahora está totalmente seguro de quién es su oponente en el duelo. Y también sabe lo que eso significa...

-No sé cómo, -Confiesa vacilante. -pero estoy seguro de que tú eres Rugen... El hombre que mató a mi padre y del que yo me vengué.

Valkian ríe sin gracia. Al fin están las cartas sobre la mesa. Ahora ya se puede tomar su venganza sin más esperas.

-No sufras, Íñigo... ¡Pienso mandarte con tu amado padre AHORA MISMO!

Y al mismo tiempo que lo dice, da unos rápidos pasos hacia delante, lanzando la espada hacia su vacilante enemigo en el mismo movimiento, pillándole totalmente por sorpresa.

-¡ÍÑIGOOOO! -Aurora no es consciente de estar gritando su nombre, sólo sabe que el hombre al que ama está en peligro de muerte. Pero Grendel le agarra fuertemente del brazo, para evitar que eche a correr hacia él.

-¡Espera!... -Dice tajante, permaneciendo inamovible a sus tirones y ruegos. -No puedes meterte entre ellos y sus espadas. ¡El chico te matará!

-¡Suéltame! ¡Tengo que ayudarle! -Se enfrenta a él con rabia, pero Norna ayuda a su padre hasta que logran inmovilizarla entre los dos. Al final, Aurora se rinde y vuelve los ojos hacia Íñigo, desesperada e impotente, sintiendo lágrimas ardientes correr por sus mejillas.

Parece cosa de magia (tal vez sea por la espada de su padre), pero Íñigo ha conseguido desviar el terrible golpe de Excalibur. Mantiene los dientes apretados con fuerza, mientras responde a todos los movimientos de su enemigo. Aunque de momento, está demasiado afectado por la revelación como para poder atacar. ¿Cómo es posible que ese chico sea Rugen? Le mató hace años, consiguió vengarse de él... ¿¡Cómo es posible que haya vuelto de la muerte!

-La venganza es curiosa, ¿no crees, Íñigo? - Valkian habla fríamente, aprovechando un breve momento en que ambos duelistas intentan recuperar el aliento. -Durante mucho tiempo, mientras me aburría terriblemente en las sombras de la muerte donde tú me mandaste, me estuvieron persiguiendo tus malditas palabras... -Imitó entonces la voz de Íñigo. -"Hola, me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir" -Hizo una finta que el español amagó, apartándose nuevamente de él. Luego continuó hablando, como si nada. -Pues bien, Íñigo Montoya. Tú me mataste a mí y también quiero mi venganza... Creo que es lo justo... ¡DISPONTE A MORIR!

Ahora Valkian también conoce la verdad sobre la sombra. Dentro de su propia cabeza, se revuelve inútilmente. "No. ¡No te dejaré convertirme en un asesino!", le grita. Pero la sombra del que un día fue el Conde Rugen le ignora cruelmente. Está disfrutando demasiado de su próxima venganza como para dejarse distraer por el joven e inútil mago. Él solo ha sido una forma de llegar a este momento. Y ahora será un instrumento para llevar a cabo su plan. Valkian, desesperado, hace acopio de toda su fuerza de voluntad y busca un sólo resquicio para poder detener al que le controla de manera tan férrea.

No fue fácil hacerlo, piensa la sombra burlona, aparecerse en los sueños de Merlín y Morgana para inspirarles la prueba que tendrían que realizar los aprendices, lo de buscar una espada para enfrentarse a un enemigo peligroso y casi imposible de vencer. De la misma manera, aprovechó su condición de sombra entre sombras para "sugerir" a Aurora y a Hela quién podría ayudarles a ambas con ese enfrentamiento. Aunque debía reconocer que el destino también fue de gran ayuda, colocando cada pieza en su lugar, haciéndolas coincidir y funcionar juntas a la perfección, y dando al conjunto la imagen de curiosa e inocente casualidad. En cualquier caso: ¡Ha valido la pena el esfuerzo! Valkian lo entiende con desesperación. "¡Tú lo preparaste todo!", grita rabioso dentro de sus pensamientos. La risa fría y cruel de Rugen le responde. "Siempre he ido un paso por delante de todos vosotros, joven mago. ¡Ya te dije que los magos erais muy predecibles! Y ahora, a menos que quieras acabar atravesado por la espada del español, ¡déjame concentrarme en el duelo!"

-¡Íñigo, cuidado! -Grita Aurora, cuando Excalibur pasa rozando el pecho del español. Este se aparta rápidamente, mientras improvisa un nuevo ataque que pilla desprevenido a Valkian, haciéndole retroceder unos pasos. Íñigo incluso consigue herirle en el costado. Apenas es un roce, nada importante. Pero Rugen grita con rabia. ¡Después de tanto esfuerzo para llegar a esto, no va a permitir que ese condenado español vuelva a vencerle otra vez!

Y entonces el conde echa mano de sus nuevas ventajas: utiliza la magia. Ahora que domina a Valkian de manera tan férrea, consigue utilizar sus poderes mágicos para hacer levitar unas pequeñas piedras y golpear por la espalda a su enemigo. Distraído por el golpe, Íñigo le esquiva a duras penas cuando lanza la siguiente estocada. Pero sí que consigue zafarse sin problemas de un libro que vuela directo hacia su cabeza. Se agacha mientras el grueso volumen se estrella violentamente en la pared.

-¡No creo que el uso de la magia sea justo, Rugen! -Grita Íñigo, pegando la espalda a la pared. Así, aunque pierda capacidad de movimiento, por lo menos sabrá de dónde le vendrán los siguientes ataques.

-Tal como yo lo veo, no tengo la culpa de tener todas las ventajas de mi lado, Íñigo... -Contesta él riendo, con una cruel frialdad. Y arroja hacia el espadachín español un par de libros y trastos más. Pero esta vez, los libros parecen estallar en el aire y las piedras se desvían. Rugen se vuelve hacia Aurora, cuando Valkian piensa en ella. La maga tiene los brazos extendidos hacia él y una determinación absoluta en su rostro.

-¡Puede que no sepa nada de esgrima! Pero te aseguro que en magia no permitiré que nadie me gane... Valkian... O Rugen... ¡O quién quiera que seas!

"De acuerdo", piensa Rugen fríamente, mientras el joven mago, dentro de su cabeza, parece saltar de alegría ante su decepción y rabia. "Es mejor que no nos entretengamos más, joven amigo... La sorpresa es nuestra mejor baza y la estamos perdiendo por momentos... ¡Ya he disfrutado suficiente de la venganza!"

Sin embargo, a partir de ahí, el combate está demasiado igualado. Superada la sorpresa inicial, Íñigo no se muestra dispuesto a perder y Aurora colabora activamente con sus propios poderes mágicos. Tan sólo Grendel y su hija se mantienen al margen.

"Vamos a perder. Será mejor que te rindas…" piensa Valkian, sintiendo por primera vez alegría ante una inminente derrota. El rugido exasperado de Rugen en su cabeza le hace gracia. "¡No voy a rendirme después de tantos esfuerzos para llegar hasta aquí!…", Responde Rugen rabioso. "Al fin y al cabo, joven mago, ¿Qué me pueden hacer?...", Continúa después irónico. "Ya estoy muerto: No me pueden volver a matar, ni atrapar… ¡Pero sí a ti!".

Y diciendo eso, baja el filo de Excalibur de manera intencionada, de manera que la espada de Íñigo se clava limpiamente en su hombro, haciéndole gritar de dolor.

"¿Ves Valkian?... ¡Más te vale colaborar o haré que te maten!". El joven mago gruñe frustrado, antes de responder. "¡Haz lo que quieras! Al fin y al cabo, yo no tengo nada que decir… ¡No puedo manejar mi propio cuerpo!", Las carcajadas de Rugen resuenan estruendosas en su propia cabeza, haciéndole encogerse dolorido.

No obstante, un pensamiento ha empezado a formarse en la mente de Aurora: Si Íñigo mata a Valkian, ciertamente vencerá a Rugen, pero al mismo tiempo, habrá asesinado al joven mago… El español también ha pensado en eso.

-Rugen, ¿desde cuándo es justo que otros luchen tus batallas?… ¡Deja libre al chico! ¡Esto es entre tú y yo! No le metas…

Rugen ríe salvajemente, dando una rápida y violenta estocada que hace retroceder al español, dejando ambas espadas trabadas. Mientras se enzarzan ambos, empujándose mutuamente con los dientes apretados, Rugen murmura con rabia, utilizando la gélida voz de Valkian.

-¿Desde cuándo la vida es justa, Íñigo Montoya?... Sólo es más justa que la muerte. Es todo.

Cuando consiguen separarse, ambos caen hacia atrás perdiendo el equilibrio, pero Rugen se recupera primero. Entonces se echa hacia delante con la espada extendida para darle el golpe de gracia a su enemigo. Sólo gracias a años de luchas y entrenamientos, Íñigo reacciona a tiempo. Rueda por el suelo y el filo de Excalibur se hinca profundamente en la roca, donde antes estaba su cuerpo.

-¡Maldito español!… Sí que eres difícil de matar… -Murmura Rugen tirando con rabia de la empuñadora para liberar la espada.

Íñigo se incorpora jadeando. Esta vez se ha librado por muy poco. Se siente tremendamente cansado y las heridas que tiene le molestan muchísimo. No sabe cuánto más será capaz de aguantar.

Rugen también siente que el cuerpo de Valkian se resiente. Aunque es más joven que el español, la herida del hombro parece bastante grave y pierde sangre rápidamente, haciéndole debilitarse. "Tal vez no deberías haberme castigado, Rugen", ríe Valkian. "¡Al final tu lección te ha perjudicado más a ti que a mí!" El conde no le responde, se limita a gruñir sintiendo rabia y frustración a partes iguales.

-¡DETENED EL DUELO INMEDIATAMENTE! –La voz, fría y autoritaria, les hace volverse a todos hacia el resplandor que aparece repentinamente en el medio de la cueva. Íñigo se protege la cara con el brazo, sintiéndose repentinamente deslumbrado.

Valkian sonreiría si Rugen le dejase, porque ha reconocido la voz de su maestra. Hela y Circe aparecen, juntas y majestuosas, delante de todos, de pie en medio de la caverna de Grendel.

Sin embargo, Rugen reacciona antes que los demás. ¡No puede permitir que todos sus esfuerzos hayan sido en vano! Así que, lanza una estocada a Íñigo, que le alcanza en el costado, haciéndole caer. Después se da la vuelta y corre hacia Grendel, arrebatándole la caja de entre las manos con un violento tirón que le manda al suelo.

-¡Me llevaré esto! Gracias… –Y con la caja sujeta en una mano y la espada en la otra, se vuelve nuevamente hacia Íñigo, que está arrodillado, apretándose con fuerza la herida del costado. Valkian extiende el brazo con la espada manchada de sangre, para señalarlo amenazadoramente. –¡Volveremos a vernos, español! Esto aún no ha terminado…

Sus palabras quedan en el aire tras de sí, cuando desaparece de la cueva, usando una vez más los poderes de Valkian.

-NOOOOOOOOOOOOOOO –Grita Grendel, poniéndose en pie. Pero Rugen ya ha desaparecido, llevándose la caja con él.

-¡Íñigo! –Aurora es la siguiente en reaccionar, y corre para arrodillarse junto al español para comprobar su estado. -¿Estás bien?

-Viviré… -Consigue decir él con un hilo de voz dolorida, mientras sigue apretando la herida para evitar que salga demasiada sangre.

Circe avanza hacia ellos.

-Lo vimos todo… Pero no pudimos llegar antes, lo sentimos. – La maga griega pone una mano sobre el hombro de su aprendiz.

Hela está muy, muy furiosa.

-Se ha llevado a Valkian… ¡Mataré a ese maldito Rugen!

-Pero, yo creía que ya estaba muerto… -Murmura Norna al lado de su padre. Hela mira hacia ella con su horrible rostro muerto, que parece aún más terrorífico debido al gesto de rabia y la joven hija de Grendel guarda un silencio atemorizado.

-No lo entendéis, hechiceras… ¡Todos estamos perdidos! –Solloza entonces su padre, con las manos sobre el rostro. –Se lo ha llevado…

-¿De qué hablas, monstruo? –Espeta Hela, avanzando amenazadora hacia él.

Grendel la mira, retirando las manos de su cara descompuesta. Tiene lágrimas en los ojos grises, lágrimas de terror.

-¡Ese hombre se ha llevado con él la caja!

Circe, aún junto a su discípula, su vuelve hacia él sin comprender.

-¿A qué te refieres, Grendel? ¿Qué pasa con la caja? ¡Explícate! –Exige.

Él encoge los hombros al responder.

-Dentro de la caja estaba el Anillo… El Anillo de los Nibelungos. Y ese hombre maligno... ¡se lo ha llevado!

XXXXoooXXXX

Tenía que reconocer que ahora se alegraba de ser tan perfeccionista con sus planes. De lo contrario, además de haber perdido la oportunidad de vengarse de ese maldito español, habría tenido que huir de esa maldita cueva con las manos casi vacías.

Los dedos de Valkian apretaron la caja, mientras ante sus ojos aparecía la cubierta de un barco de guerra. La cara fría y cruel del rey Humperdink también estaba ante él. El monarca florinés desenvainó su espada y se puso en guardia.

-¿Quién sois? –Le dijo amenazador, dando varios pasos en su dirección.

Valkian sonrió. Bueno, en realidad, fue Rugen quién lo hizo.

-Vamos, mi señor Humperdink. Supuse que trataríais mejor a un antiguo amigo… ¡Sobre todo, cuando trae valiosos presentes para vos! -Y extendió hacia él a Excalibur y la caja, con una leve reverencia.

(Continuará)


PD: Supongo que habréis visto la película de Disney de Aladdin. La verdad es que el comienzo de este capítulo (con el narrador llevándonos en persona de un lado para otro) pretendía ser una especie de "homenaje" al comienzo de esa película, que además tiene uno de mis malos Disney preferidos.

Bueno, pues para terminar definitivamente con las preguntas y elucubraciones, queda desvelada la identidad de la sombra. Aunque me consta que ya había dado suficientes pistas sobre ella para que tuvieseis algo más que sospechas sobre quién era este personaje en particular (¡Te has apuntado un tanto Valdemar! Je je je).

Por cierto, una de las frases del personaje de Rugen (la de que la vida es no es justa, sólo es más justa que la muerte) es una referencia directa al libro de La Princesa Prometida. Un homenaje más que justo, porque es un libro fantástico que os recomiendo a todos encarecidamente.

Y, ¿qué os ha parecido el duelo?... Me ha costado mucho escribirlo y espero que haya quedado lo suficientemente dramático.

Una anotación a la que posiblemente haga referencia más adelante, pero que quería dejaros claro: Los magos no se pueden trasportar mágicamente con nadie, sólo a ellos mismos; Razón por la cuál, Aurora no lo podía utilizar para llevar a Íñigo a ninguna parte "de manera mágica". En el caso de Rugen, como físicamente no está en ningún sitio, sino que "forma parte" de Valkian al estar en su interior y controlarle, va donde vaya él. Y también por eso mismo es capaz de hacer magia, con el cuerpo del mago... Es como si fuesen una sóla persona, en realidad, lo malo es que el que tiene el mando (desgraciadamente porque Valkian se lo ha permitido) es Rugen.

En fin, ¡pues ya queda menos para el desenlace!… Y bueno, antes de despedirme, decir para los admiradores de Westly y Buttercup que, como habréis sospechado al terminar de leer, recuperaremos a estos personajes en próximos capítulos (Al final tenías tú razón, Valdemar. ¡Otro tanto más para ti! Je je je)

¡Hasta prontitoooooo!

Cirze