Dislcaimer: No, no vivo en Inglaterra- por lástima-, ni soy dueña de este chico con lente y maravillosos ojos verdes. Pero a veces uso el personaje por entretención, sin otra intención… ¡gracias JK Rowling!.


Bienvenidos a este experimento.

La canción que le puso el nombre al capítulo- todos los capítulos tendrán el nombre de una canción- es de Christina Aguilera, de su álbum "Mi reflejo".

Espero que les guste la Introducción.

Un beso,

Ember.


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"Paseando entre fantasmas"

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Capítulo uno: Pero me acuerdo de ti.

Una mujer de mejillas sonrosadas y labios pintados me sonríe desde el reflejo del espejo. En su cabello cuidadosamente amarrado lleva un broche con una flor, y en sus pestañas enroscadas no se ve rastro de una posible lágrima rebelde que pudo haber escapado, en ese momento u otro.

Hoy es uno de aquellos días en los que debo tomar una decisión fundamental que cambiará mi vida para siempre. Un paso nuevo que me decantará por un camino serpenteado o recto, de subida o bajada. Un estero que desembocará en las caudalosas aguas del mar o en la superficie de una cueva subterránea. Y temo tomar la decisión incorrecta.

Los fantasmas de mi vida me han ido acechando desde que entré a Hogwarts. En cada esquina del castillo, en cada risa o llanto yo podía escucharlo a él, porque todo lo que sucedía en aquella época giraba en torno suyo. Él era el salvador, el ángel guardián por el que todos vivirían. Era él a quien la comunidad mágica le debía un profundo respeto, y ni yo podía alzarme sobre ello.

Ya cuando cursaba segundo año me di cuenta que mi relación con Harry era mucho más que una simple amistad. Aquellos secretos que compartíamos, así como esas miradas cómplices iban mucho más allá de una simple sonrisa de muy buenos amigos. Ambos sabíamos que la relación que llevábamos se podía mal entender, pero éramos niños todavía, y por ende, no le temíamos al amor ni a los desastres que puede dejar a su paso.

- ¿Qué pasa, Herms?- me preguntaba Ginny con sus ojos café chocolates abiertos-. ¿Por qué te sonríes así?-.

Y yo no podía más que confesarle a mi mejor amiga la razón de mi sonrisa.

- Porque estoy enamorada, Ginny- le respondí, sonrojándome de inmediato y cubriendo mi rostro con mi cabello enmarañado.

Su boquilla rosada se abrió, y de un salto se sentó junto a mí, en la cama improvisada que hacíamos en la Madriguera cuando yo me iba a alojar con los Weasley.

- ¿De quién, Herms?, vamos, confía en mí- me imploraba, abrazándome por el cuello.

Yo volví a reír, y me acerqué a su oído para decirle mi más preciado secreto.

- De Harry, Ginny- susurré-. Creo que… que lo amo-.

Y es que en esa entonces Harry se había transformado en mi primer amor, el único chico por el cual había sentido una cadena de sensaciones que iban más allá de toda lógica y racionalidad.

Él era mi razón para bajar a desayunar por las mañanas, parr hacer mis tareas en las tarde y, por incluso, ver las prácticas de quidditch cuando se notaba que de un momento a otro el cielo se caería a pedazos.

Pero yo no podía permitir que Harry se enterara de ello, porque no tenía ni la más remota idea qué podía sentir él, y no quería arriesgarme a perderlo del todo: como amigo y compañero, el mejor amigo que una chica podría tener.

Con el paso de los años mi sentimiento se fue haciendo más fuerte, pero supe mantenerlo a raya. Cada día que pasaba podía sentir que el mutuo cariño que Harry y yo sentíamos se volvía más fuerte, siendo una marca imborrable en nuestra forma de vivir.

Ron hacía las veces de mediador y de equilibrio entre ambos, logrando con ello que de la relación que llevábamos no se pudiera imaginar que había un profundo amor de mi parte, o por lo menos, no había mayor muestra de que fuera de la suya también.

Y todo trascurrió más o menos normal hasta la llegada de cuarto año, y con ello, el Torneo de los tres magos.

He aquí donde realmente comenzó todo.

Ya era tarde, alrededor de las siete. La biblioteca estaba más o menos vacía, y sólo un pequeño grupo de alumnos parecían estudiar en una esquina de la misma. El olor a libro viejo me parecía reconfortante, y mi mente se estrujaba en encontrar alguna pista para ayudar a Harry en la segunda prueba que se llevaría a cabo. Él se merecía la victoria.

- Hola… Herrrmione- me saludó una voz ronca que ya se me hacía familiar. Mis mejillas se sonrojaron al contacto de su cálido aliento en ellas y sonreí.

- Buenas noches, Viktor- lo saludé de lo más normal, corriendo mi mochila a un lado para permitirle tomar asiento en la silla que estaba junto a mí.

El chico de cejas espesas asintió, y tomó asiento con cuidado de no romper nada. Por su tamaño parecía un joven más bien torpe, aunque su agilidad era formidable en lo que a quidditch se trataba.

- Te quería hacer una pregunta… Herrrmione- dijo, exagerando las erres de mi nombre. Y a mí el mundo me parecía hermoso cuando pronunciaba mi nombre con tal rudeza.

Yo le sonreí de vuelta y le presté absoluta atención, sin preocuparme de que de pronto nos quedábamos solos en la biblioteca.

- ¿Quierrres irr al baile conmigo?-.

Sus ojos oscuros brillaban emocionados sobre su nariz dura. Todas sus facciones eran toscas, como si estuviera siempre enojado u aproblemado por algo. Mas era aquello lo que le daba ese atractivo especial: ¿Qué estará pensando el famoso jugador que sea tan importante?

En mi mente imágenes de Viktor comenzaron a correr. Y a ellas las continuó la mirada de Harry posada en mí, rogándome que le diera el espacio de tiempo para atreverse a invitarme, para hacerse las agallas para pedirme ser su pareja. Pero yo ya había perdido la esperanza de que mi amigo se le ocurriera siquiera pedirme tal cosa, y por la mezcla entre resignación y emoción del nuevo sentimiento que brotaba en mí hacia alguien distinto a mi amor de infancia, decidí aceptar.

- Me gustaría mucho, Viktor- respondí, elevando los ojos hacia su expresión sobrecogida-. Gracias por invitarme-.

En un arrebato espontaneo posó sus manos en mis mejillas, y me miró delineando una sonrisa sincera en sus labios. Se acercó y besó cada lado de mi rostro con infinita ternura, y se alejó, algo avergonzado por su actuar tan ligero.

- Grrracias a ti, Herrrmione- susurró alejándose un poco, sin dejar de mirarme-. Has hecho de mi estancia en Hogwarrts lo mejorrr que me ha sucedido en años- me confesó.

Y yo no pude más que reír ante tales palabras: por fin yo era importante para alguien, y por ese alguien estaba sintiendo algo especial, algo que era correspondido.

En los días siguientes el tema del baile iba de boca en boca. No importaba la casa o la edad, los chismes acerca de las parejas hacían revuelo en todo Hogwarts, y mis compañeros no se quedaban atrás en ello.

- ¿Con quién crees que irá Cedric?- preguntaba Lavender en el desayuno, soltando una mirada de soslayo hacia la mesa de los tejones-. Es tan guapo, me encantaría que me invitara-.

Parvati rió nerviosa, mirando hacia el muchacho de cabello trigueño que portaba orgullosamente el uniforme de franjas amarillas.

- A quién no- comentó con un suspiro-. Pero dicen que está de novio con Cho Chang, así que seguramente ella será su pareja para el baile-.

Ron y Harry no le prestaron mucha atención a la conversación que era llevada por mis compañeras, aunque al parecer ellos también estaban cavilando acerca del baile.

- Y tú, Harry, ¿con quién irás?- preguntó Lavender, clavando sus ojos azules en el cuarto competidor del torneo.

Harry arrugó el labio. Detuvo su mirada en ella y luego la posó sobre mí, sonriendo de aquella maravillosa manera que es capaz de derrumbar montañas con su encanto.

- No sé, creo que aún no estoy seguro si la chica que espero sea mi pareja quiera ir conmigo- su respuesta la dijo sin dejar de mirarme, tomando finalmente un sorbo de su zumo de naranja.

Yo me sonrojé de inmediato, queriendo abofetearlo por sus palabras. No entendía a qué se debía aquella indirecta, porqué no era capaz de simplemente decirme las cosas de frente… ¿A qué quería jugar?.

- ¿Y tú, Hermione, ya te invitó alguien?- me interrogó Parvati, todavía espiando la mesa de los tejones, y arrugando el ceño al ver a Cho Chan acercándose a Cedric y susurrarle algo al oído.

Mi corazón latió más fuerte en mi pecho, y escondí mi mirada perturbada de aquellos ojos verdes que parecían demasiado atentos a mi respuesta. No sabía por qué ahora me sentía traicionando a Harry, como si mi contestación pudiera derrumbarlo en la tristeza.

- Sí- respondí sin mayor ánimo, volviendo a mirar el cuenco con cereales que ya estaban demasiado remojados por la leche como para ser comibles.

Pero sin importar cuánto quisiera esconderme tras mi capa de cabello alborotado, no podía dejar de sentir esa intensa mirada verde que debía estar decepcionada. No necesitaba mirarlo para saber que sus ojos estaban posados en mí, y no tuve necesidad de responder ninguna otra pregunta antes de que él rompiera el silencio.

- Parvati- llamó Harry haciendo caso omiso de mi última afirmación-. ¿Quieres ir al baile conmigo?-.

Y antes de que mi compañera de casa saliera de su asombro y respondiera que sí, yo sentía como mi corazón se trisaba en uno y mil pedazos tras su tono seductor. Porque con aquel acto Harry Potter me demostraba que yo no era más que un pedazo de mujer desechable… y que ahora entrabamos a un juego donde sólo el más astuto sería el vencedor.

Juego en el que yo no sabía que me estaba arriesgando a salir con mi corazón roto para siempre.

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Espero que les haya gustado este primer capítulo.

Les puedo adelantar que desde aquí para adelante se aleja de los demás libro, tomando la historia vida propia. También les advierto que es un fic de amor, desamor, lágrimas y dolores de aquel primer amor tormentoso.

Será un HHr principalmente, pero habrán cambios, giros, vueltas… así que no se sorprendan.

Espero sus comentarios para ver si sigo con el fic o no.

Gracias por leerme.

Ember.