Está cayendo una tormenta que parece que se está cayendo el cielo, así que pensé que sería un buen momento para actualizar esta historia. Este capítulo todavía no ha sido publicado en inglés. Hacía tiempo que no publicaba una primicia por acá, así que aquí tienen ésta. Espero que les guste, ya que me divertí mucho escribiéndola.

Toaneo07, qué bueno que te gustó el capítulo anterior. Gracias por comentar :o)

Dantasia, gracias por tus muy acertados comentarios. Qué buena línea te aventaste: Megatron no logró acostumbrarse a Starscream…. Wow, te la voy a robar en algún momento si no te molesta, je je je. No, no es cierto, si llego a hacerlo te pido permiso antes :oP Entre las muchas cosas que caracterizan al buen Screamer, ser inestable e impredecible siempre han sido sus marcas personales, tanto como lo son ser ambicioso y arrogante. Pero parece que encontró una manera original de atacar a Megatron; habrá que ver cómo reacciona el líder Decepticon después, porque aunque cambiamos de escenario todavía no terminamos con él. Por ahora, es turno de los Autobots. Es cierto que Starscream le pelea el puesto a Megatron como el Decepticon más odiado entre las huestes de Prime, pero habrá que ver cómo le hace frente a un grupo de enemigos que quieren verlo hecho pedazos.

Nancy, concuerdo contigo en ese pensamiento sobre el Energon recorriendo cierto cuerpo plateado…. Cambiando de tema, la repuesta a cómo tomará Optimus Prime la huelga de hambre de Starscream se empieza a delinear en este capítulo, pero todavía falta por decidir si es una suerte que el buen Prime no tenga cabello, je je je. Me encantó eso de que Starscream es un 'mal necesario' para Megatron, así es exactamente como lo veo yo también. Habrá mucha tensión entre esos dos, pero se necesitan mutuamente para funcionar. ¿Será que se empezarán a extrañar? Ya veremos.

R.V. Helsing, gracias por comentar. Sip, yo también compadezco un poco a los Autobots :oP Espero que te agrade este capítulo, sacado de los archivos confidenciales de El Arca. Por cierto, si eres la misma de las traducciones de los cómics, te extiendo otro agradecimiento más. ¡Muy buen trabajo!


Capítulo 9

- Muy bien… explícame esto como si yo tuviera diez vorns de edad – dijo Ironhide, apelando a toda su paciencia y haciendo su mejor esfuerzo para no rociar de ácido la odiada figura del Segundo al Mando Decepticon.

El maldito en cuestión sólo sonrió. –Podría intentarlo, pero creo que sería mejor para tus oxidadas células cerebrales si intentamos con la versión para los cinco vorns. ¿No estás de acuerdo, viejo?

Las placas faciales de Ironhide crujieron cuando hizo una mueca, sintiendo crecer el cosquilleo de derretir el bonito rostro del Decepticon con su Pistola Líquida.

-¡Vas a cerrar ese agujero que tienes por boca, payaso! – espetó Brawn mientras golpeaba a Starscream en la cara, mandando al Seeker al suelo.

Starscream regresó calmadamente a su anterior posición, sentado en el suelo y con la espalda apoyada en la pared, aunque el movimiento le costó algún trabajo debido a las esposas de estasis que mantenían sus brazos inmovilizados atrás de su espalda. Normalmente habría reaccionado con insultos y gritos, pero permaneció inusualmente tranquilo, una actitud que a la vez sorprendió y decepcionó a sus captores.

-Ah, violencia… el recurso del tonto y del ignorante – dijo Starscream. -¿Qué más podía esperarse de ustedes los amantes de la guerra?

-¿Amantes de la guerra? ¿Tú te atreves a llamarnos así? – repitió Ironhide, incrédulo.—Ahora es oficial… creo que se te acaba de freír el último circuito funcional, escoria Decepticon.

Starscream sonrió angelicalmente. –Y lo dice el que no sabe la diferencia entre un cable rojo y uno verde… Te evitaré la humillación de entrar en detalles, Autobot.

La vergüenza se mezcló con la ira mientras Ironhide recordaba el incidente en la planta de energía. Se había propuesto olvidarse de él, pero parecía una tarea imposible debido a la bizarra actitud del Comandante Aéreo Decepticon. Ironhide había vivido mucho en verdad; había visto más cosas que la mayoría de sus camaradas, como por ejemplo los inicios del arrogante tetrajet cuyo delirio de grandeza sólo era igualado por su velocidad. Despreciable como era, en todos esos milenios Starscream había sido sorprendentemente leal a su ambición y a su falta de control, lo que apuntaba a una sola explicación para su presente actitud.

-¿Qué tan borracho estás, Decepticon cretino?

Starscream frunció el ceño ante la pregunta de Ironhide, dejando que la ira se apoderara de él momentáneamente. -¡¿Por qué insistes en preguntarme eso? ¡Es todo lo contrario, Autobot estúpido!

-¿Con quién crees que estás hablando, pila de chatarra? – gruñó Brawn, sujetando a Starscream por un ala y levantando un puño.

Starscream se tranquilizó a velocidad increíble, honrando su fama de ser un mecanoide altamente voluble. Le sonrió a su agresor. – ¿Vas a golpearme otra vez, Autobot? Hazlo. Ustedes los brutos parecen compartir todos el mismo lenguaje.

-¡Ya veremos si sigues hablando así cuando termine contigo, maldito!

-Brawn, retrocede.

Dos palabras. Fue todo lo que le tomó a Brawn para soltar, aunque con desgano, a su candidato para saco de boxeo. Pero claro, no habían sido las palabras, sino quien las había pronunciado.

Starscream se dirigió al recién llegado con la misma sonrisa que le habría dedicado a un objetivo en su radar. –Vaya… pero si es el líder de los Autobots en persona. Es bueno que finalmente hayas aparecido, Optimus Prime. Tengo un interesante número de observaciones sobre los modos violentos de tu comité de bienvenida. Espero que haya un buzón de quejas decente en El Arca.

Las palabras de Starscream no parecieron impresionar a Optimus Prime; estaba bastante familiarizado con su ironía, después de todo. –Ahórrate los comentarios sarcásticos, Starscream, y procede a explicar la razón de tu presencia aquí.

-Mi presencia voluntaria aquí, querrás decir. No olvides que fui yo quien se entregó a tus tropas, y sin ninguna violencia de mi parte, debo añadir. Tus Autobots, en cambio…

-¡Oh, aquí va de nuevo! – espetó Brawn. –La señorita no puede romperse una uña sin hacer un escándalo.

-El acoso verbal es otra manera de violencia. ¿Crees que no puedo ver el miedo que se esconde atrás de tus brutales arrebatos, Autobot?

-¿Cómo te atreves, basura—

-Brawn, dije que era suficiente – Optimus Prime dijo severamente, poniendo un alto inmediato a Brawn con un solo movimiento de su brazo antes de dirigirse de nuevo al prisionero. –Mi tiempo es limitado, Starscream. Te hice una pregunta y demando una respuesta inmediata.

Los ópticos de Starscream se estrecharon malignamente. -¿Qué es tan difícil de entender? Me rendí voluntaria y pacíficamente a tus valientes fuerzas, Optimus Prime.

-¿Tienes idea de la cantidad de basura que puedo escuchar en tus palabras, escoria Decepticon? – gruñó Ironhide, tan ansioso como Brawn de golpear al Decepticon hasta convertirlo en chatarra. –Lo que Prime quiere saber es dónde rayos está el truco.

-¿Truco? – se rió Starscream. – No hay ningún truco, Autobot, te lo aseguro… Sólo me entregué a ustedes, mis nobles y antiguosenemigos, siguiendo mis nuevas y pacifistas convicciones. Ya terminé con la violencia y, en consecuencia, con la guerra.

Ironhide tomó a Optimus Prime del brazo y torpemente lo sacó de la celda. –¿Lo ves? – le dijo en voz baja. –Te dije que estaba actuando muy raro… Debe estar tramando algo. Eso, o el virus que lo estaba afectando en la planta de energía ya terminó de freírle los circuitos.

-Conociendo a Starscream como lo conocemos, debe tener un plan. Dile a Ratchet que tenga lista la Sala de Reparaciones. Quiero que él y Wheeljack le apliquen un examen completo a Starscream, tanto de sus condiciones estructurales como mentales. Es claro que no podemos confiar en nada de lo que nos diga y que sólo obtendremos la verdad por nosotros mismos. Y dile a Prowl que redoble la vigilancia. Me temo que Megatron acaba de lanzarnos su más nuevo y torcido plan.


Starscream no recordaba la última vez que su frágil paciencia había sido forzada hasta el punto de quiebra. Corrección, sí la recordaba. Estaba sucediendo en ese mismo momento.

Era cierto que había sido empujado hacia la locura muchas veces en su vida, pero al menos entonces había tenido la oportunidad de pelear o de oponer algún tipo de resistencia. Pero ahora, mientras yacía atado a una plancha metálica y estaba siendo tocado por asquerosas manos Autobots, estaba seguro de que su punto de quiebra estaba a punto de hacer eso, romperse en el colapso nervioso más memorable de su gloriosa existencia.

Pero entonces recordó lo que estaba en juego y, como siempre, sus prioridades encontraron una salida. Había encontrado una manera única de resistencia, y aun cuando iba en contra de todas sus convicciones, estaba probando ser tan simple como gratificante. Simplemente la mirada de confusión en los estúpidos rostros de los Autobots, por ejemplo, era altamente satisfactoria. Si no hubiera sido porque tenía que ahorrar su energía, habría grabado esas imágenes en sus bancos de memoria para recurrir a ellas siempre que quisiera una buena carcajada.

-Hemos terminado – dijo Ratchet, acercándose a Optimus Prime con una mirada que reflejaba claramente que el médico Autobot preferiría estar tratando con scraplets que con el Segundo al Mando enemigo. – Y no encontramos nada. No hay bombas, ni dispositivos espías, ni virus, nada… incluso su procesador está funcionando normalmente. El maldito está tan limpio como el día en que algún lunático tuvo la brillante idea de construirlo.

-Se los dije – dijo Starscream, tratando de ignorar la impotencia de estar completamente indefenso. –Se habrían ahorrado toda esta pérdida de tiempo si me hubieran escuchado desde el principio. Su desconfianza no habla nada bien de sus honorables principios.

-Hay algo, sin embargo – dijo Ratchet, ignorando a Starscream. –Sus niveles de Energon son muy bajos. Yo diría que no se ha energizado en días.

Starscream sonrió con malicia. Había llegado el momento de establecer su posición y dar principio a su diversión. -¿Y cuánto tiempo les tomó, científicos Autobots, llegar a esa conclusión? ¿Casi quince breems? Estoy sorprendido.

-Megatron es muy capaz de matar de hambre a sus tropas – Ironhide dijo con una mezcla de desprecio y burla. –No vas a hacer que lo energicemos, ¿verdad, Prime? Sería un desperdicio de Energon.

-No podría estar más de acuerdo contigo al respecto, viejo – dijo Starscream. –No aceptaré ni una sola gota de su Energon, pueden estar seguros de eso.

Ratchet se volvió hacia el Seeker y alzó una mano armada con una llave inglesa, pero Optimus Prime caminó hacia al prisionero y se interpuso entre el proyectil y su objetivo. –Te preguntaré esto una última vez, Starscream. ¿Qué está pasando aquí?

Starscream tuvo que hacer un gran esfuerzo para no echarse a reír. –Empecé una huelga de hambre.

Fue como si hubiera hablado en un lenguaje que ningún Autobot podía computar. Únicamente Optimus Prime no parecía haber sido golpeado por el puño de Unicron.

-¿Huelga… de qué? – preguntó Wheeljack estúpidamente, los alerones de su cabeza parpadeando en confusión.

Starscream hizo una mueca de enfado. -¿Justo cuánto tiempo su patético grupo ha estado en este planeta, sin mencionar en contacto constante con los gérmenes humanos y su cultura, y aún así no lo saben? Dije que empecé una huelga de hambre. Las razones no les conciernen, pero deben saber que he decidido expandir mi protesta a su territorio.

Ratchet avanzó hacia Starscream. A diferencia de su anterior gruñón y de alguna manera infantil humor, el médico parecía realmente molesto esta vez. -¿Sabes al menos lo que es una huelga de hambre, patán insolente? ¿Cómo te atreves a bromear con algo tan serio? ¡Muchos humanos han muerto debido a las huelgas de hambre, maniático descerebrado! ¡Y también están los miles que mueren diariamente porque no tienen alimentos para energizarse!

-Vaya, vaya… - se burló Starscream. –Qué trágico, estoy conmovido... ¿Me creerías si te digo que mi chispa vital está siendo destrozada por esas imágenes, doctor? Sí, no pensé que me creyeras… Pero es la verdad, honestamente. Y sí, sé perfectamente lo que es una huelga de hambre y sus posibles consecuencias. Esa es otra razón por la que te aseguro que esto no es una broma. No soy alguien que suela jugar con su vida.

-Pero vaya que te gusta jugar con nuestro tiempo, ¿cierto, maldito? – gruñó Ironhide. -¿Por qué no nos dijiste esta tontería de la huelga de hambre desde el principio?

-¡Ciertamente no lo hice porque quisiera ser manoseado por todos ustedes, montón de perdedores! ¿Han escuchado la expresión 'acoso sexual'? ¡Es otra expresión humana que encontrarían interesante! – gritó Starscream, elevando su voz sólo para bajar su tono de inmediato. – Pero ahora que lo mencionas, hay una razón atrás de mi discreción inicial. ¿Puedo atraer a tu atención, oh honorable Optimus Prime, el párrafo 716, sección Axis, del no menos honorable Código Autobot?

-¿Y a ti qué te importa nuestro código, chatarra? – dijo Ironhide, amenazando a Starscream con el puño.

-No necesito ningún recordatorio del código que nos hace a los Autobots lo que somos. Es una de las cosas que separan a los seguidores de la paz y la justicia de aquéllos que sólo son guiados por la ambición – Optimus Prime dijo severamente. Starscream fue invadido por la satisfacción cuando notó que el líder Autobot ya había entendido su siguiente jugada.

-Sí, me doy cuenta de cuánto amas la paz. Por cierto, el tuyo es un buen rifle, Prime, muy acorde con tus pacíficas convicciones…. Pero no voy a desviarme del punto que quiero aclarar. ¿Estoy en lo correcto cuando digo que el párrafo 716 de la sección Axis del Código de Honor Autobot especifica que un desertor Decepticon no puede ser tratado como un soldado de dicha facción bajo ninguna circunstancia?

-Pareces conocer bien nuestro código, Starscream, tanto como le sirva a tus torcidos intereses, por supuesto – dijo seriamente Optimus Prime.

Starscream se echó a reír. – Me juzgas con dureza, Prime, pero no te voy a devolver la cortesía. Supongo que tienes derecho a tener una opinión equivocada sobre mis… propósitos, considerando lo que ha pasado entre nosotros en el pasado. Lo que importa ahora es que ya no soy un Decepticon, y por lo mismo el protocolo a seguir respecto a mi captura debe ser adecuado a mi nuevo estatus.

-¿Y cuál es ese estatus? ¿Demente? – preguntó Ironhide con voz huraña, incapaz de dejar de insultar a un prisionero al que pronto no podría tocar.

-Civil – contestó Starscream seriamente, aunque la palabra le dolió más de lo que había pensado. – O Empty, como comúnmente nos referimos a aquellos Cybertronianos sin facción.

-¿Desertaste, entonces? – preguntó Optimus Prime. Para enojo de Starscream, el maldito Prime no parecía estar impresionado por su discurso.

-Sí. Renuncié hace tres ciclos solares a mi posición de Comandante Aeroespacial y Segundo al Mando del Imperio Decepticon.

Prime asintió lentamente. –Cuando dices renunciar asumo que te refieres a que fuiste degradado… por Megatron, claro.

Starscream se encogió de hombros, o al menos eso intentó. Estar atado a una plancha metálica hacía muy poco por su movilidad, y mucho por su claustrofobia. –Ya conoces a Megatron. Puede ser bastante… temperamental.

-No tanto como tú puedes ser una aberración – gruñó Ratchet, jugueteando con la llave inglesa, más ansiosa que nunca de abollar metal de Seeker.

Starscream recuperó su sonrisa; la satisfacción de molestar a sus enemigos hizo que su confianza subiera como impulsada por un propulsor. –No dejes que la rabia te nuble el juicio, buen doctor. ¿Cómo te juzgaría la historia si te olvidas de tus antiguos principios Autobots y lastimas a un civil que ya no defiende el emblema de tus enemigos? ¿Cómo te juzgaría Primus?

-¡Cierra el pico! – gritó Ironhide, incapaz de seguir escuchando más. -¿No crees que todos sabemos que todo esto no es más que tu maldita idea de lo que es una broma enferma? ¡No vamos a caer en tu juego, escoria Decepticon!

-Escoria nada más, abuelo. Recuerda que ya no soy un Decepticon. Mi destitución fue hecha por el Comandante Supremo Decepticon en persona, lo que hace el asunto tan oficial como es posible. Soy un civil, graba eso en tu oxidado procesador. ¡Tus celdas no son para mí!

-Aunque clames ser un civil, eso no borra los crímenes de alta traición que has cometido en contra de Cybertron y sus habitantes – dijo Optimus Prime. –Venir aquí fue un movimiento atrevido, Starscream. Puedo entender tu desesperación por no tener ningún lugar a dónde ir después de que Megatron te expulsó, pero tu historial criminal permanece igual. No esperes un trato privilegiado porque no lo tendrás.

-Oh, pero la cuestión es que sí lo espero, Prime – sonrió Starscream, dejando que la malicia obscureciera sus facciones. –Como dije, no puedo ser tratado como un Decepticon ordinario, sin importar los crímenes que se me imputen. Su amado Código Autobot, verán, contiene una interesante y no tan pequeña cantidad de fallas. Una de ellas es la falta de regulación sobre el protocolo a seguir con un prisionero civil. ¿Qué harás entonces, Optimus Prime? ¿Imponer tu autoridad por medio de la fuerza y encerrarme en una celda hasta que me oxide, lo que te haría igual a Megatron? Sería una lástima. Tenía una mejor opinión de ti… de ti y de tus métodos pacíficos.

¡Atrapado! El ratón acababa de caer en el laberinto, por mucho que supiera lo que se avecinaba. Prime no era ningún tonto, pero estaba empezando a darse cuenta de que sus principios se convertirían en su perdición. Starscream no pudo evitar sentir lástima por los Autobots, incapaces de violar sus pequeñas zonas de honor debido a su absurda ética. Los Decepticons, por el contrario, no tenían más límites que los impuestos por su propia ambición.

Todos aclamen a Megatron… pensó Starscream con cierta nostalgia. No pienses que no agradezco tus enseñanzas, mi líder, pero de todas formas vas a sufrir…

-Permanecerás encerrado en una celda hasta nuevo aviso, Starscream – dijo Optimus Prime finalmente. –Considérate libre de juzgar mi decisión como injusta, pero soy el Comandante Supremo Autobot y tengo la autoridad moral y militar para decidir en casos que no contempla el Código de Honor Autobot. Sin embargo, debes saber que mi decisión no es definitiva. Pero no dejes que eso te dé falsas esperanzas. Decepticon o no, eres un prisionero de guerra y serás considerado como tal en todo momento.

-¿Qué hacemos respecto a sus niveles de energía, Prime? – preguntó Ratchet, incapaz de esconder su preocupación por una vida, por más despreciable que la considerara. Starscream sintió la necesidad de purgar sus tanques de combustible, pero se contuvo. No podía darse el lujo de desperdiciar el vital líquido, ni siquiera en manifestaciones de asco causadas por esos Autobots tontos y su patética bondad.

-¡Mis niveles de energía no son de su incumbencia! – gritó el Seeker con enojo, sacudiéndose entre sus ataduras. -¡Pueden llamarme criminal y hacer lo que quieran conmigo, pero privarme voluntariamente de Energon es mi derecho y mi decisión! ¡No pueden obligarme a energizarme!

-¿Insistes en jugar con tu vida, patán? ¡Estás más loco de lo que creí! – gritó Ratchet, perdiendo toda su paciencia.

-Si el maldito no quiere energizarse, yo digo que lo dejemos – dijo Ironhide. –Si muere, yo no seré uno que llore por él. Una escoria menos por la cual preocuparse.

-Oh sí, puedes tener razón respecto a eso, Autobot, pero te estás olvidando de algo muy interesante.

-¿Ah, sí? ¿Y qué sería?

Starscream sonrió con malicia. –Que si esta escoria muere, será practicando una forma válida de resistencia pacífica… y que esa muerte sucedería en tu base.

Ironhide se quedó con la boca abierta. Y no fue el único que estaba sin palabras, ya que todos los Autobots presentes perdieron momentáneamente la capacidad de hablar.


Optimus Prime tenía que admitir que los Decepticons eran muy organizados en lo referente a su protocolo de comunicaciones, aunque seguramente eso se debía más a que Soundwave era el Oficial de Comunicaciones a que Megatron le diera alguna importancia a ese sector de su Imperio.

El líder de los Autobots no solía llamarle a su malvado enemigo con frecuencia, pero ciertamente estaba aliviado de que comunicarse con Megatron no fuera una tarea imposible, considerando, por supuesto, que el líder Decepticon quisiera ser encontrado. Pero en materia de protocolo, Soundwave era muy respetuoso cada vez que Prime accesaba frecuencias Decepticons (respetuoso como sinónimo de silencioso y falto de emociones) y siempre lo comunicaba con Megatron sin demora, justo como había ocurrido en esta ocasión.

-Prime – dijo Megatron con voz cansada. Todavía había señales de la reciente batalla en el casco del ex gladiador. –No eres del tipo que llama para vanagloriarse de sus victorias. ¿Qué quieres?

Optimus Prime se enderezó en su silla; su mirada estaba fija en la imagen de su enemigo mortal desplegada en la pantalla. –Debería hacerte la misma pregunta, Megatron, ya que tengo en mi posesión algo que te pertenece.

Megatron no pareció entender las palabras de Optimus Prime, pero su confusión no duró más que unos pocos astrokliks. –Ah… ¿así que la pequeña cucaracha terminó en tu base? Debí haberlo imaginado… Pero insisto, ¿cuál es el propósito de tu llamada? ¿Esperas que te felicite por la adquisición de tu nueva mascota?

-Quiero saber qué es lo que está pasando – Optimus Prime dijo severamente, con un humor mucho peor de lo que reflejaba su fachada. –Starscream viene aquí, se rinde y proclama que ha empezado una huelga de hambre. ¿Qué clase de plan torcido y enfermo estás tramando esta vez, Megatron?

-No estoy tramando nada, te lo aseguro. Si quieres respuestas, te sugiero que vayas y le preguntes al huelguista en persona.

-Ya lo hice, pero Starscream no ha sido claro.

El rostro de Megatron se relajó y la burla comenzó a tomar forma en sus facciones. –Tal vez no hayas sido suficientemente persistente. Si quieres las respuestas adecuadas, deberías empezar a preguntar las preguntas correctas.

Optimus Prime sintió como su incomodidad crecía. Usualmente ignoraba las constantes disputas entre Megatron y su inestable Segundo al Mando, pero cuando él mismo y sus Autobots quedaban atrapados en medio de cualquiera que fuera el juego enfermo que el Alto Mando Decepticon estuviera jugando, por supuesto que tenía que tomar un interés personal en el asunto.

-Starscream dijo que lo expulsaste de las filas Decepticons.

-Y no mintió.

-¿Fue debido a su… huelga de hambre?

Megatron se inclinó hacia adelante. Su rostro había adquirido sus niveles de dureza normales. –No. Lo eché porque la chatarra traicionera reveló información confidencial al enemigo. ¿O qué? ¿Acaso esperabas que creyera que tu victoria de hoy fue el resultado de tus brillantes estrategias de combate? ¡Por favor!

-No voy a negar que recibimos un mensaje codificado confidencial con la información sobre tu ataque a esa planta de energía… - dijo Optimus, bajando la voz.

-Bueno, ahora ya sabes a quién agradecerle por eso. Ahora, si eso es todo lo que querías…

-¡Espera! – dijo Optimus Prime antes de que Megatron cortara la comunicación. –La razón por la que me comuniqué contigo es porque quiero llegar a un acuerdo respecto a Starscream. No puedo tenerlo en esta base en estas condiciones.

-¿Y por qué no? Es tu prisionero ahora, ¿o no? Oh… ya entiendo lo que quieres decir. Como ya no es un Decepticon, no puedes aplicarle las reglas de tu obsoleto código con la severidad que querrías… Pobre Prime, yo diría que tienes un gran dilema entre las manos. Deberías ahorrarte problemas y simplemente destruir a tus prisioneros sin importar sus alianzas. Un disparo a la cabeza y te evitarías toda esa basura demagógica. No hay duda de que perderás esta guerra si te empeñas en mantener las mismas políticas obsoletas de nuestra querida Era Dorada.

Optimus Prime encontró muy difícil ignorar las últimas palabras de Megatron, pero lo consiguió. -¡Estoy hablando de la huelga de hambre de Starscream, Megatron! A pesar de las enfermizas razones que pueda tener, su huelga es seria, como lo demuestran sus bajos niveles de Energon. No puedo permitir que se muera de hambre en mi base, especialmente si la causa es la práctica de un método de resistencia pacífica creado por los humanos.

Megatron sonrió. -¿Y qué esperas que yo haga, Prime? ¿Que te lo quite de encima? Una petición bastante inusual, considerando lo que somos. No recuerdo la última vez que me pediste un favor, pero sobre todo, no recuerdo la última vez que te lo concedí.

-En cambio, yo sí puedo recordar el primer caso. En cuanto al segundo, evítame la vergüenza de recordarte el gran mentiroso que has sido cada vez que he tratado de llegar a un acuerdo contigo.

-Ahora me acusas de tirano… Está bien, tú ganas. Haré una excepción por esta vez y de hecho voy a hacerte un favor. Sin insignias Prime, y definitivamente sin trucos. ¿Quieres mi ayuda? Bien, aquí la tienes. Voy a darte un consejo, un consejo amistoso, por más bizarro que suene. Síguelo y te salvarás de una innecesaria cantidad de problemas. Ignóralo, y encontrarás tu perdición.

Optimus se cruzó de brazos. Cualquier cosa que contuviera la palabra 'amistoso' viniendo de Megatron era más que bizarra, en verdad, pero Prime conocía a su enemigo encarnizado lo suficiente como para saber cuando le estaba hablando con la verdad.

-Te escucho, Megatron.

La sonrisa de Megatron se tornó más malévola. –Golpéalo.

Eso definitivamente no era nada que Optimus Prime estuviera esperando. -¿Qué? – preguntó, descruzando los brazos.

-Golpéalo – repitió Megatron como si estuviera hablando de la cosa más normal del Universo. –Golpea a Starscream antes de que establezca sus condiciones, porque créeme, lo hará si se lo permites. Una buena paliza en el momento exacto puede significar la diferencia entre mantener al miserable bufón bajo control o dejarlo que gane poder. Starscream es hábil con las palabras y las convertirá en su ventaja, sin importar cuánto lo odien tus Autobots.

-Eso… - dijo Optimus Prime, negando con la cabeza. –Ni siquiera me molestaré en decir lo que creo de tu… consejo. Debí saber que me propondrías esa clase de solución. ¿Por qué tiene que ser la violencia la que guíe cada uno de tus pasos, Megatron?

Megatron se echó a reír. –Ahora suenas como Starscream… Tal vez hizo lo correcto acudiendo a ti. ¿Quién sabe? Tal vez encontró a su Autobot interno.

Optimus Prime estuvo a punto de estrellar su puño contra la consola de su computadora. -¡Esto no es una broma, Megatron! Te digo que no quiero lastimar a Starscream, ¿y todo lo que tienes para decirme cuando te propongo que lleguemos a un acuerdo es que le haga daño?

Megatron dejó de reírse, pero conservó su sonrisa maliciosa. –Todo lo que digo es que si quieres que Starscream te escuche, vas a tener que ganarte su respeto. Y sé de lo que hablo cuando te aseguro que la única manera de incrustar el respeto en su fallido procesador es a través del miedo. Haz que te tema y entonces tendrás la batalla ganada.

-Estoy empezando a entender por qué Starscream empezó esta huelga de hambre, Megatron…

-La razón principal es porque es un niño estúpido, y tú serás aún más estúpido si caes en su patético juego. Pero ahora que lo pienso, esto puede ser muy interesante…

-¿Así que encuentras todo esto divertido? ¿El mecanoide que ha sido tu Segundo por milenios se está matando de hambre y lo encuentras divertido?

Megatron sacudió la cabeza lentamente. –No, lo que encuentro divertido es que te hayas convertido en el nuevo experimento de Starscream. Te compadezco Prime, realmente te compadezco.

-Debí saber que hablar contigo no sería más que una pérdida de tiempo – dijo Optimus, alargando el brazo hacia el botón que terminaría la comunicación.

-Habla por ti mismo. Yo, al contrario, creo que esta conversación fue bastante entretenida. Te agradezco por alegrarme el día, Prime. Debo admitir que mi humor no era el mejor antes de que me llamaras.

-Tendrás mi respuesta a tu gratitud en el momento propicio, Megatron, y en la forma adecuada. ¿Tienes algo más de sabiduría para compartir conmigo antes de que me olvide que tuvimos esta plática? ¿Tal vez otro consejo amistoso?

-¿Consejo? ¿Te refieres a algo como ser cuidadoso cuando seas irónico porque sólo exhibes lo furioso y falto de recursos que estás? No es lo que esperaría de ti.

-Megatron, te lo advierto…

-Está bien, está bien. ¿Consejo, dijiste? ¿Qué tal si pongo a tu consideración una certeza en lugar de eso?

-¿Y qué certeza sería esa?

Una de las sonrisas más malévolas que el líder Autobot hubiera visto se formó en el rostro de su enemigo mortal. –Starscream es tu responsabilidad ahora. Está en tu base, un civil sin nada que esperar mas que las decisiones que tomes respecto a su vida. Si se muere de hambre, será porque tú lo permitiste. Tú lo dejaste entrar, Prime, ahora enfrenta las consecuencias.

Algo frío recorrió la espalda de Optimus Prime, alcanzando el núcleo de su chispa vital.

-No lo olvides: Starscream es tu problema ahora – habló Megatron una vez más antes de terminar la comunicación.

La carga del liderazgo siempre había sido pesada para llevar, pero de repente se había convertido en algo muy, muy incómodo.

Continuará.


Los Scraplets son pequeñas criaturas que se alimentan de metal y que pueden devorar a un Transformer en cuestión de minutos. Si alguien está viendo Transformers Prime, aparecieron en el episodio 'Scrapheap'. Si no la están viendo, por favor búsquenla en internet y vean la serie que POR FIN iguala a nuestra querida G1. Hay lugares donde se consigue con subtítulos en español, así que no hay pretexto para perderse esta maravilla.

Volviendo a lo nuestro, y bue, parece que el juego de Starscream tomó un matiz muy interesante. Pregunta con voz de narrador de Batman – la serie no animada con Adam West de hace mil años: ¿Serán capaces los Autobots de soportar a su incómodo huésped? La respuesta a esta pregunta en nuestro próximo episodio. Se vienen cosas buenas. El vacío que tuve por mucho tiempo respecto a esta historia terminó abruptamente cuando el otro día me vinieron a la cabeza un buen montón de ideas.

Espero que hayan disfrutado el capítulo y por favor dejen un comentario.