Hola a todos…

¿Qué tal están? ¿Ya repuestos de las celebraciones de año nuevo?

Siendo la primera semana del año cuelgo la última parte de esta historia, este epílogo es largo, y espero que lo disfruten, hay mucho más slash que en todos los capítulos anteriores, pero creo que nuestros chicos se lo merecen…

Siempre tengo una sensación extraña cuando cuelgo un último capítulo, esperando que a todos les guste y que todos queden contentos con la forma como queda todo… Espero que así sea y sobre todo que me lo hagan saber…

Disclaimer: "Todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling, no se pretende lucrar con ellos en este fic"

Adevertencias: Esta historia contiene relaciones chico/chico implícito, si es que no te gusta eso, no te agrada o te fastidia no es recomendable que leas

Nota 1: Fic escrito para el FEST "If wishes were fics..." Dedicado especialmente a: andthemutants, cuyo deseo intento cumplir.

Nota 2: Este fic luego de ser presentado ha sido re editado, tiene algunos cambios, escenas añadidas y muy pocas borradas, pero el argumento básicamente siguió siendo el mismo, al igual que el final

Nota 3: Final re-re editado, por que he conseguido una beta *Pao da saltitos* Gracias a Tinuviel Simbelmyne por corregir el capítulo (y eso que era inmenso) y pasármelo con tanta rapidez, lamento la demora en colgarlo ya corregido. Un beso.

Y sin más que decir, espero que disfruten… ¡A leer!

"CRÓNICAS DE UN RESCATE"

ALGO MÁS QUE UN EPÍLOGO:

"6 MESES DESPÚES"

Las vacaciones de navidad habían terminado, y Draco había vuelto a ver a Harry algunas veces más, la primera fue en la fiesta de cumpleaños que sus hijos habían organizado para Harry, él fue con Astoria y Scorpius y cumplió con saludarlo, pero había demasiada gente, amigos y amigas del "Gran Héroe", así que en realidad no pudo conversar mucho con él, solo se dedicó a observarlo a lo lejos, luego de eso los demás encuentros habían sido demasiado cortos, una que otra vez se habían cruzado en el ministerio, o durante la salida o la llegada del tren de Hogwarts, pero la última vez fue la que mas agradó a Draco, Durante un almuerzo/cena (pasaron toda la tarde y parte de la noche juntos en la mansión Malfoy) que organizaron los chicos, el día después de navidad, estaban todos, incluyendo a los padres de Jacke y Eve, a los cuales Draco y Astoria ya conocían y que congeniaron muy bien con Harry, Granger y Weasley.

Hubo dos cosas que sorprendieron a Draco de toda la reunión, la primera ya casi se la esperaba, Astoria apareció de la mano de un muy sonriente Seamus, ¿en que momento comenzaron a salir? Draco no se había dado cuenta, aunque sí había notado los pequeños cambios en su ex mujer en los últimos meses, en el fondo se alegró por ella, y según le había dicho Scorpius a él también le alegraba, aunque claro, parecía haber alguna especie de moda con respecto a los Gryffindor, primero su hijo, con Albus, luego Astoria con Seamus, y ahora…

La segunda cosa que lo asombró fue que descubrió algo demasiado perturbador, le gustaba Harry Potter, parecía imposible, pero ya lo había admitido, luego de pasar por la etapa de negación y de considerar seriamente en ir a un terapeuta por que estaba perdiendo la razón, lo había aceptado.

¿Que era raro? sí, lo era, ¿increíble de creer?, también, pero luego de tantos meses donde habían tenido pequeños encuentros, siempre rodeados de gente, algo se había removido en su interior, no sabía bien qué, pero cada vez el hombre se veía mejor que antes, mucho más recuperado, y atractivo, pero donde finalmente había terminado convenciéndose había sido durante la última gran reunión que organizaron sus hijos, recordaron algunas de las cosas vividas durante el secuestro de los niños, y aunque parecía mentira habían terminado riendo de algunos detalles, como, según Harry (porque había insistido que ahora lo llamara Harry), lo pálido que se había puesto al entrar en el sub mundo de la calle 59, o lo borracho que había quedado luego de los tres vasos de licor que habían tomado con Alertes.

Harry había reído mucho aquella noche, y Draco se la pasó intentando patearse mentalmente cada vez que se descubría pensando en que la risa de Harry era bastante interesante, o cómo se le aceleraba la respiración cuando Harry le agarraba el brazo para llamar su atención, podía estar imaginando cosas, pero algo le decía que durante esa noche, Harry se había dedicado a coquetear con él.

Después de darle vueltas al asunto durante algunos días y luego de que los chicos regresaran a la escuela, finalmente se encontraba de pie en la puerta de la casa de Harry, tocando el timbre a la manera muggle, y esperando a que hubiera alguien en casa. Después del segundo intento pensó que si las cosas no se daban era por algo, y sin poder negarse que se sentía ligeramente decepcionado dio la vuelta para retornar a la mansión, pensando que enviar una lechuza sería buena idea.

— ¿Draco?— dijo una voz detrás de él y Draco se giró rápidamente, delante suyo estaba Harry, jadeando ligeramente, traía de la correa a un gran perro, un bóxer de color marrón muy oscuro con una gran mancha blanca en el pecho, según le había contado en navidad, sus hijos se lo habían regalado.

—Harry, hola…

—Hola… ¿Me buscabas?

—Eh…— Draco sonrió mirando al gran bóxer y estuvo a punto de decir que en realidad venía a visitar al agradable animal que lo miraba atentamente mientras meneaba su casi inexistente cola de un lado a otro pero Harry se le adelantó

—Claro, es obvio que me buscabas— dijo Harry con una risita ahogada, casi ya imaginando las bromas de Draco sobre su tonta pregunta.

—Sí, te buscaba…

—Pasa entonces— dijo Harry mientras jalaba al perro y abría la puerta —No te preocupes, no te morderá

—¿Disculpa?— Draco parpadeó confuso, lo cierto es que se había entretenido en observar la parte trasera de Harry y no había prestado demasiada atención a lo que le decía.

— Zahîr— dijo Harry apuntando hacia el perro que miraba alternativamente a su amo y a Draco y seguía agitando la cola como si se encontrara demasiado feliz. —Dije que no mordía, es que parecías preocupado y pensé…

—Ah— Draco soltó una pequeña carcajada —No, no pasa nada, no les temo además…— dijo sintiéndose mas relajado, siguió a Harry hasta la pequeña sala y se acomodó en uno de los sillones mientras Harry metía al gran Zahîr dentro de la cocina.

—¿Y cómo has estado?— preguntó Harry mientras se sentaba delante del rubio

—Bien… ¿Y tú?

—Supongo que bien, ¿Todo está en orden?— preguntó ligeramente nervioso, la verdad es que Draco en su sala no era algo que se esperara, después del secuestro de los chicos se había pasado pensando en él varias veces, en él y ese beso, ese beso desesperado que le había dado Draco, y que él había correspondido.

Durante las veces que se habían visto posteriormente al rescate ninguno había mencionado nada de eso, y habían hablado de la manera más amigable y cordial, como dos antiguos compañeros felices de verse, ¡inimaginable! A Harry aún no dejaba de sorprenderle que ahora pudieran hablar de aquella manera y tenía que admitir que sí le gustaba hablar con él, sus bromas y sus comentarios.

En aquella reunión que habían organizado los chicos se la había pasado genial con él, y su mente empezó a darle vueltas al asunto más seguido que antes, ¿será que acaso realmente le podía empezar a gustar un hombre?, y para más señas, ¿Draco Malfoy?

—Claro que todo está bien— afirmó Draco rápidamente, —es sólo que yo… estaba recordando que tú prometiste que después de que todo acabara nos tomaríamos una copa y me contarías algunas cosas de tu trabajo…— tentó mirando inocentemente hacia Harry.

Harry le sonrió recordando aquella conversación— Y tú me dirías como es que sabes tanto de muggles…

—Así que pensé… ¿Por qué no ahora?

Harry se encogió de hombros —Sí, por que no ahora…

***0o0***

Para ser un miércoles el bar estaba abarrotado de personas, pero finalmente pudieron conseguir una mesa, estaban en un bar muggle, del oeste de Londres, era la primera vez que Harry iba allí, y le pareció un sitio bastante agradable. Luego de pedir sus bebidas ambos se quedaron en silencio por un momento, la música sonaba suavemente, haciendo que fuera fácil el conversar.

—Entonces…— murmuró Draco dándole vueltas a su vaso de whisky.

—Aquí estamos… ¿Quién lo diría no?— preguntó Harry dándole un sorbo a su vaso de whisky.

—Sí, Potter y Malfoy, en un bar tomando un trago

—Bueno, no puedes negar que hemos hecho cosas mas intrépidas que beber un par de tragos— dijo Harry y al segundo se arrepintió, esperando que Draco no pensara que se refería al beso en el despacho.

Draco arqueó una ceja —Es cierto— dijo sin tratar de mostrarse confundido.

Harry bajó la mirada, entretenido en el reflejo de las luces sobre su propio vaso. —Creo que una investigación de rescate es bastante intrépido— murmuró.

—Por supuesto— concordó Draco, de pronto se sentía mucho mas seguro, Harry estaba nervioso, nervioso por él y su instinto no le fallaba nunca, estaba nervioso por que de alguna manera no le era indiferente tampoco a él.

—Y bueno, ¿Me contaras como es que tienes tanto conocimiento de los muggles?— preguntó Harry cambiando el tema radicalmente.

—Pues, por necesidad, y no es que ahora dé la vida por ellos— aclaró Draco —Pero me caen bien, dentro de todo

—¿Necesidad?— preguntó Harry confundido, aunque en realidad estuvo a punto de preguntar si había oído bien y Draco le había dicho que los muggles le caían bien.

—Sí, el ministerio se llevó casi toda la fortuna Malfoy al terminar los juicios, de algún sitio tenía que sacar oro, pues sabía que lo que me quedaba no era mucho para asegurar la tranquilidad de una futura familia, el mundo mágico no me quería, y menos sin oro, así que me mudé un tiempo al mundo muggle, allí nadie me conocía y con el oro que nos dejaron no fue difícil iniciar un negocio por aquí y otro por allá, incluso estudié algunos años en la universidad…— dio un suspiro como recordando algo— después de algunos años tenía ya una buena cantidad de dinero, así que decidí empezar a invertir en el mundo mágico, mucho más cautelosamente, claro está… poco a poco logré abrir las empresas que ahora tenemos… aún no he llegado a reunir la cantidad que teníamos antes de la guerra pero no me puedo quejar.

—Vaya… es por eso que desapareciste del mapa— dijo en tono pensativo Harry —Pensaba que te habías ido a Francia con tus padres

—¿Me buscabas acaso?— preguntó insinuante Draco.

Harry entrecerró los ojos con falso fastidio —Claro que no.

—Oh, bueno, yo sólo preguntaba.

—Ya…

—Ya te dije mi parte, te toca a ti, Milos.

Harry sonrió y empezó a contarle algunas de las cosas que Draco quería saber, como por ejemplo el hechizo que había usado para sacarle información a Obelix, Draco le había dado una mirada asombrada cuando le reveló que se trataba de un hechizo de magia negra, ilegal en muchas partes del mundo y que sólo usaba si es que no tenía otra opción o tiempo para el legeremens. Para decepción de Draco, Harry se negó a contarle donde lo había aprendido y por supuesto, a enseñárselo. También le contó algunas anécdotas de cómo había logrado infiltrarse en ese mundo, la de veces que había ido a parar en la cárcel del ministerio fingiendo ser uno más de los implicados. El tiempo se les pasó bastante rápido entre historias, chistes, y diversos datos que desconocían uno del otro. Sobre todo de cuando Draco había estado viviendo en el mundo muggle y la cantidad de amigos que había hecho allí.

Cuando se dieron cuenta ya era de madrugada y ambos estaban notoriamente achispados,

—Si llegamos a mi casa podrás usar la red flú— le dijo Harry ya en medio de la calle y ajustando su abrigo un poco más por el viento helado que corría.

—Pero para llegar a tu casa, o a la mía tendremos que aparecernos, y no creo que sea recomendable, no quiero pasar la noche en San Mungo mientras juntan mis pedazos— se quejó Draco maldiciéndose por no haber metido una bufanda o guantes en los bolsillos de su abrigo.

Harry rió y negó con la cabeza —¿Alguna vez te has escindido?

—Sí…— murmuró Draco —Y no fue agradable

—Oh… yo no— replicó Harry con orgullo para luego sacarle la lengua.

Draco se quedó congelado, con una sola cosa en la mente, debería besarlo, y besarlo ahora, ya mismo, dio un paso hacia delante para acortar la distancia con Harry mientras éste se sacaba algo del bolsillo.

—Tengo un traslador, pero sólo nos llevará a mi casa— informó Harry para luego jalar a Draco de un brazo y pegarlo un poco a él —Vamos— dijo señalando el pequeño encendedor plateado. Draco asintió, se sentía ligeramente frustrado, no sabía si Harry se había o no dado cuenta de lo que había estado a punto de pasar. Pero estar abrazado a Harry no era nada desalentador tampoco.

Un tirón en el estómago (siempre desagradable a su parecer) y una sacudida y ambos cayeron sentados en el piso de la sala de Harry, Zahîr levantó el rostro y les dio una mirada aburrida para luego volver a esconder la cabeza entre las patas, aparentemente durmiendo.

—Vaya perro guardián— masculló Harry mientras estiraba las piernas y se sentaba mejor en el piso.

Draco rió de nuevo —¿En serio esperas que él te cuide?

—No… pero está en su instinto, debe protegerme— explicó Harry con aire ofendido y acomodándose las gafas que habían resbalado un poco.

—¿Y de qué se supone que debe protegerte?— preguntó Draco con voz insinuante y gateando hacia Harry, sabía que tal vez estaba apresurando las cosas, que tal vez podía haber mal interpretado las señales, pero realmente se veía tan sexy, y tan guapo e incitante que Draco simplemente no lo pudo dejar pasar.

Harry se empujó un poco mas hacia atrás, su espalda chocó contra el sofá, sabía lo que iba a pasar, la boca de Draco estaba demasiado cerca ya, un aroma de whisky y tabaco lo invadió justo antes de sentir esos tibios labios posarse sobre los suyos, y no hizo nada para impedirlo, pronto se encontró participando en el beso de manera mucho mas activa de lo que había imaginado sería capaz. Las manos de Draco estaban ahora alrededor de su cuello y no fue hasta que sintió la dureza de Draco sobre la suya propia que notó que el rubio se había sentado sobre él, con las piernas a los lados de su cadera.

—Draco…— gimió bajito mientras sus manos le acariciaban la espalda. Una parte de su mente (la menos influyente, aparentemente) luchaba por detenerse, mientras la otra solo lo incitaba a seguir por más. Los labios de Draco resbalaron desde sus labios hasta su cuello y mordió suavemente, una pequeña descarga de sensaciones invadió su cuerpo y dejó caer la cabeza hacia atrás mientras Draco continuaba ahora mordiendo y lamiendo en su manzana de adán —Draco…— repitió una vez más. Se impuso el deseo a la razón.

—Harry… — dio una lamida larga antes de subir hasta la oreja, con los dientes atrapó el lóbulo y lo mordió, las manos de Harry se apretaron más a su espalda mientras un ronco gemido escapaba de sus labios y Draco sonrió complacido, Harry se mostraba mucho más colaborador de lo que había imaginado.

—Mmm— Harry sintió una de las manos de Draco enviando lejos las gafas, y luego haciendo un recorrido por su pecho, esas caricias se sentían bastante bien, algo diferente a todo lo que había experimentado antes, pero bastante bien en conclusión, los labios de Draco volvieron a su boca y lo besaron profundamente, su lengua exploró y lamió, y sus dientes mordieron su labio inferior, una mano empezó a desabotonar uno a uno los botones del abrigo, mientras él seguía acariciando simplemente la espalda de Draco, casi sin saber exactamente qué hacer.

—Vamos… arriba— le dijo Draco entre susurros al oído, Harry sintió todo su cuerpo temblar con anticipación, estaba realmente excitándose con todos los besos y caricias de Draco, y estaba seguro que Draco lo estaba también, lo cual quería decir que de alguna manera ambos tendrían que descargar esa excitación, o sea… —Oh…— la mente de Harry hizo contacto, la razón volvió a dominar la situación y las ideas encajaron, bien aquello también era algo diferente, pero… no sabía aún si estaba listo, es más casi no tenía la menor idea de lo que debía hacer, la idea de quedar en ridículo delante de Draco no le agradó para nada, sin contar todas las demás implicancias a las que acompañaría una noche como esa.

—Espera…— pidió cuando Draco ya lo había jalado y puesto de pie.

—¿Qué…?— murmuró distraídamente Draco mientras sus labios volvían a atacar el cuello de Harry, había un punto en particular que le parecía por demás delicioso, sobre todo por como el cuerpo de Harry se estremecía cuando lo mordía.

—Es que yo… y tú…— empezó a balbucear, poniendo las manos en el pecho de Draco para separarlo un poco, le era imposible hilvanar una frase entera si es que esos labios y dientes seguían haciendo lo que estaban haciendo.

Draco se detuvo, las manos en el pecho eran una resistencia, dejó de besar y acariciar y encaró a Harry —¿Sí…?— su respiración aun estaba acelerada y se sentía muy acalorado.

—Eh… lo siento…— dijo Harry sonrojándose hasta la punta del cabello y agachando la cabeza —Yo creo…

—Ya…— Draco dio un paso hacia atrás. —No importa— casi llora de frustración y rabia al mentir de esa manera, ¿¡no importa!? ¡Un cuerno!, estaba excitado, muy excitado y caliente, por culpa de Harry, y además Harry también lo estaba, era estúpido y absurdo, pero él no estaba acostumbrado a rogar, y no empezaría con Harry.

—Te has molestado…— afirmó Harry dando un paso hacia Draco.

—No lo he hecho— Draco caminó hasta la chimenea, feliz de que su voz no haya sonado decepcionada sino fría y neutra. Encontró el pequeño saquito con polvos encima de la chimenea —Nos vemos— murmuró hacia Harry a la vez que lanzaba los polvos en la chimenea ya encendida.

—No, espera…— pidió Harry ahora ligeramente aterrado de que Draco se fuera en realidad.

—A la Mansión Malfoy— dijo con los dientes apretados, y se metió al fuego

—Yo no quise decir que te fueras…— casi gritó Harry mientras el cuerpo de Draco desaparecía.

***0o0***

—¡Joder!— gritó fuerte, agradecía que finalmente no hubiera nadie en la mansión (excepto sus elfos, claro) de esa manera podía gritar toda su frustración sin temor a que alguien le preguntara por lo que pasaba. Lanzó el abrigo sobre el piso de la recamara y continuó con la chompa y la camisa, cada prenda cayó sobre el piso, acompañada de toda la variedad de insultos que se sabía, no solo en francés (su idioma favorito) también en búlgaro y alemán, hasta que finalmente quedó sólo con los bóxer puestos, encendió un cigarro y empezó a dar vueltas alrededor de la habitación, tal como hacía en situaciones difíciles para aclarar la mente, aunque era la primera vez que lo hacía por algo como el rechazo de un amante.

¿Por qué estaba tan molesto? Se preguntó, y la respuesta fue muy fácil, porque Potter (Oh, sí, nada de Harry por ahora, gracias) lo había dejado besar, saborear y luego se había apartado, es decir le había dejado con la miel en los labios. Pero, ¿Por qué estaba tan molesto? Debía ser honesto consigo mismo, no era la primera vez que alguien lo rechazaba, al final, por lo general, lograba su objetivo, pero no se sentía así cuando otro u otra lo rechazaba, esta vez era diferente, se trataba de Potter, el grandioso-niño-que-vivió-y-venció, el que había rechazado su amistad a los 11 años, con el que se había pasado peleando la mayoría del tiempo en la escuela, el que había luchado en el bando contrario y aun así le había salvado un par de veces la vida, y que ahora, tras tantos años e incluso haber limado asperezas, lo había vuelto a rechazar.

Eso era entonces, tenía un sabor diferente por eso, por que era un recordatorio de lo que había pasado cuando niños. Dio una calada mas al cigarro, mientras su mente seguía trabajando. No. Había más. Harry (sí, volvemos a llamarlo Harry ahora), le gustaba, y le gustaba desde que lo había visto en la estación aquel día de retorno de curso, antes del secuestro de los chicos, él lo había pensado ese día, había pensado que se veía sexy, luego habían pasado tiempo juntos por los chicos y el secuestro, los pequeños y accidentales encuentros posteriores, la cena, y ahora esto, le gustaba, por que le había visto de varias formas, triste en la estación, y le pareció sexy. Trabajando por recuperar a los chicos, esa mirada y ese temple, le había parecido atemorizante y a la vez atractivo, lo había besado en el despacho por un impulso incomprensible, pero era obvio que debía haber sentido algún tipo de atracción, igual que en la cena, el Harry repuesto y alegre, que bromeaba y se burlaba a expensas de él, que también reía en complicidad con él, en una reunión como la de navidad, junto a sus amigos y familia, le gustaba eso, tener alguien alrededor con ganas de reír y hacerlo reír… No, mas bien le gustaba tener a Harry alrededor, haciéndolo reír y riendo… —¡Oh mierda…! — murmuró estrellando el cigarro en uno de los ceniceros. —No… eso no es así— tomó aire y se sentó en la cama, sujetándose la cabeza entre las manos —No puedo creer que me he enamorado de él o algo por el estilo, no es posible por que en realidad nunca he estado enamorado de nadie, ¿Entonces como puedo saber que no es eso? ¿O que si lo es?— soltó una carcajada —Estoy demasiado cansado, confuso, caliente y molesto, mañana… mañana las cosas serán mas claras, solo estoy frustrado… — se dijo finalmente, sin embargo se quedó sentado allí, entretenido mirando la alfombra mientras su mente seguía buscando la razón por la cual estaba tan molesto, cuando uno de los elfos tocó la puerta bastante despacio.

—Pasa.

—Señor, lo siento, Yalex no quería despertarlo, pero el señor Potter no se quiere mover de aquí y…

—¿Harry está aquí?— preguntó asombrado.

—Llegó hace unos minutos y dijo que era necesario e importante que hablara con usted.

—Vaya…— murmuró Draco mientras se acomodaba el cabello.

—Y que lo esperaría el tiempo necesario.

Draco estuvo a punto de decir vaya nuevamente, pero cerró la boca a tiempo, estaba actuando como un completo estúpido. —Dile a Harry, que iré en un momento — Ordenó mientras sacaba del armario una bata para cubrirse.

***0o0***

Dos cigarros después, con las ideas al parecer mucho más claras Harry entró a la mansión por la red flú, después de dejar en claro que no se marcharía de allí sin hablar con Draco se acomodó en uno de los sillones de las salas de visitas y esperó, retorciéndose las manos y mirando con atención el reloj de la pared, eran ya cerca de las dos de la mañana cuando Draco entró vestido solo con una bata color verde Slytherin, su mirada reflejaba que aún estaba molesto.

—Draco— dijo poniéndose de pie.

—¿Ahora qué es lo que pasa, Potter?— preguntó cruzándose de brazos.

—Yo…— pasó las manos por su cabello y acomodó sus gafas —Tenía que hablar contigo…

—No pasa nada, en serio, no me voy a morir por que no quisiste acostarte conmigo— respondió Draco rápidamente, si había que pasar ese trago amargo, mejor rápido.

—Yo no he dicho eso… no es eso a lo que vine.

Draco frunció el ceño —Pues, sea lo que sea dilo de una buena vez, ya es tarde…

Harry tomó aire y se aclaró la garganta —Estaba pensando…— Draco puso los ojos en blanco y apretó los labios conteniendo las ganas de replicar, realmente desesperado por que Harry terminara con aquel rechazo y lo dejara volver a su habitación a seguir rumiando su enojo y su confusión —¿Me vas a escuchar?— le preguntó Harry enfadado.

—¡Te estoy escuchando!— replicó Draco molesto.

—Ya… yo creo que mejor me voy, esto no está saliendo como pensé— dijo finalmente Harry encogiéndose de hombros, dio un par de pasos hacia la salida pero Draco lo tomó de un brazo y lo hizo girar.

—No, Potter, no puedes venir hasta aquí a esta hora y no decirme qué demonios quieres— reclamó Draco sintiéndose cada vez mas molesto.

—Vale, suéltame— contestó Harry jalando su brazo para soltarse, mientras controlaba su agitación, tener a Draco tan cerca solo le recordaba lo mucho que quería seguir besándolo. Dio unos cuantos pasos hacia atrás, creando una gran distancia entre ambos y tomó aire —Esta noche la pase genial contigo y en navidad también, siempre la he pasado bien contigo, pero yo no estoy acostumbrado a tener el tipo de relación que tu quieres tener…— empezó a recitar a toda velocidad lo que tenía ya preparado, pensó que era la mejor forma, antes que se volviera a desanimar.

—Entiendo—Draco se dio la vuelta y caminó hacia uno de los sillones —Había pensado que tal vez te gustaban los hombres y…

—No me refiero a eso específicamente— le cortó Harry inmediatamente, cayendo en el error del rubio.

—¿Entonces sí te gustan los hombres?— preguntó más interesado Draco.

—No, bueno, no lo sé…— Draco arqueó una ceja, ahora sí que estaba completamente perdido, Harry se acomodó en uno de los sillones delante de Draco. —Ginny y yo hemos estado juntos desde la escuela… luego de que ella…

—Terminó contigo— le ayudó Draco.

Harry asintió —Yo no he estado con nadie realmente y…— inclinó el cuerpo un poco hacia delante, podía sentir como sus mejillas ardían por tener que mantener una conversación tan íntima con Draco, con el que se había estado besando y toqueteando poco antes —Me conozco lo suficiente para saber que no me acostaré con alguien sólo por una noche y luego pasaré a otra cosa— dijo mirando fijamente a Draco.

—¿Insinúas que yo sí?— Harry le dio una mirada de incredulidad —Bueno, puede que sí, pero ¿Cuál es el punto aquí, Harry?— preguntó impaciente.

—¡Ese es el punto!— replicó exasperado Harry —que nosotros no podemos hacer algo así por que hay muchas otras personas alrededor que pueden salir lastimadas…

—¿Cómo los chicos?— preguntó Draco con calma.

—Sí, Al y Scorpius son novios, mis hijos y sobrinos son amigos de tu hijo… y nos lo ocultaron porque pensaron que nos llevábamos tan mal que no lo toleraríamos, si empezamos a llevarnos mal nuevamente porque una noche nos acostamos y a la siguiente no nos hablamos ellos de alguna manera terminaran afectados— explicó Harry mientras sacaba un paquete de cigarros del bolsillo y encendía uno.

Draco extendió la mano y Harry lanzó el paquete hasta él, que también encendió uno —¿Quieres decir que no puedes acostarte conmigo por que temes que los chicos salgan lastimados?

—Sí— Harry casi suspiró de alivio recostándose más relajadamente en el sillón.

—O ¿Por qué crees que TÚ saldrás lastimado?— preguntó con voz más dura de la que había estado usando hasta ese momento, Harry se sobresaltó ligeramente y lo miró confundido. Si Harry pensaba que lo iba a agarrar por el lado de los chicos estaba muy equivocado, ¿quería mantener una conversación real acerca de lo que casi pasaba aquella noche? Pues tendría que sacarle todas las verdades, doliera a quien doliera.

—Yo no he dicho que…

—Por favor, Harry, no tenemos quince años, no somos un par de adolescentes dominados por sus hormonas y sentimientos confundidos…— Draco le dio una calada mas al cigarro —Sé honesto ¿Quieres? No te querías acostar conmigo o por que soy un hombre o por que soy Draco Malfoy, o, y esto es lo mas probable, por que temes salir lastimado de todo esto.

—Yo…— Harry lo miró un momento quedándose en silencio, sin saber muy bien qué decir —Yo no he dicho que no me quería acostar contigo— murmuró casi tímidamente.

—¿Ah no?, explícame entonces por qué estamos en la sala conversando, en lugar de estar haciendo otras cosas más… interesantes.

Harry se sonrojó y tuvo que desviar la mirada.

—Allí lo tienes, si no tienes ganas de ser honesto conmigo no lo seas, pero no vengas aquí con tus tontas justificaciones, ya te he dicho que no pasa nada, no se me va acabar el mundo por que tú no quieras tener sexo conmigo.

—¿Eso es lo que quieres entonces?— le preguntó Harry con voz molesta encarando nuevamente a Draco —¿Que sólo tengamos sexo?

—Pues…— Draco no sabía cómo responder a eso en realidad

—¡A eso me refiero!, no soy capaz de tener sólo sexo contigo, o con nadie, no quiero acostarme contigo para que luego me des una patada en el culo y me mandes lejos— se puso de pie —No me he acostado con otro hombre, jamás, y sólo hasta que empecé a tratarte fue que se me cruzó esa idea por la cabeza y me costó mucho el aceptarla…

—Harry…

—No te estoy pidiendo matrimonio, o algo por el estilo, solo que entiendas que no puedo hacer algo así si es que no sé qué es lo que va pasar luego…— se frotó los ojos bajo las gafas cansadamente. —Lo siento…

—Pero… — Draco se puso en pie, empezaba a entender por donde iba todo el problema, pero, ¿acaso él podía contestarle que era lo que iba a pasar luego? ¿Acaso el quería algo mas que una noche de sexo? —Yo no te puedo decir qué pasará luego.

—Lo sé, y no te estoy pidiendo que me lo digas… o exigiendo nada… solo quería dejarte eso en claro, no es que no me gustaría hacerlo… bueno, no es que sepa mucho sobre como hacerlo en realidad, —murmuró lo último mas para él mismo, que para Draco —pero… prefiero dejar las cosas por la paz, que luego mandar al diablo todo por un error de cabezas calientes— hizo una pequeña reverencia de despedida hacia Draco —Nos veremos por allí.

—No… espera— al diablo todo, pensó, le gustaba Harry ¿no? Le gustaba pasar tiempo con él… No siempre se tenía que pensar tanto las cosas… por una vez podría simplemente ver qué pasaba… arriesgarse un poco más —Cena conmigo mañana.

Harry se detuvo en seco y giró a ver a Draco con tal mueca de incredulidad en el rostro, que Draco estuvo a punto de reír, se mordió ligeramente el labio inferior evitando la risa.

—¿Contigo? ¿Cenar? ¿Qué quiere decir eso?

—Sí, cenar, es decir en la noche vamos ambos a un sitio y…

—Sé a lo que te refieres— le cortó Harry y la sonrisa de Draco se ensanchó —Me refiero a ¿Por qué quieres cenar conmigo?

Draco se encogió de hombros — Tal vez nos podemos tomar las cosas con calma.

—¿Con calma?

—Sí, es decir… ya has admitido que sí te gusto…— sonrió mas.

—¿En serio lo hice?— preguntó Harry cruzándose de brazos y arqueando una ceja.

—Oh sí, claro que lo hiciste, y tú me gustas también, pero no te puedo prometer nada más que eso.

—¿Qué es lo que me estas prometiendo exactamente?

—Vernos más seguido, salir… ver qué es lo que pasa…— Draco se sentía medio tonto pidiéndole a alguien salir con él, no recordaba haberlo hecho siquiera en la escuela, pero tratándose de Harry… —Si tú lo quieres.

—¿Por qué exactamente…?— empezó a preguntar Harry.

—Potter, deja de hacer eso ¿quieres? No sé por que te lo estoy pidiendo, solo es algo que me gustaría; acéptalo y supéralo— lo cortó Draco.

—Este… Bien, eso estaría bien— afirmó Harry mirando hacia el piso y sintiéndose ligeramente incomodo y avergonzado

—Genial…— murmuró Draco y alcanzó a Harry, acarició con una mano su mejilla suavemente —Genial— repitió antes de darle un suave beso en los labios, uno muy pequeño y corto, uno de los que él sabía dejarían a Harry con ganas de más.

Cuando se alejó Harry parpadeó algo confuso antes de sonreír —Creo que debo irme ya es… ¡Oh, vaya… las tres de la mañana!— dijo mirando hacia el reloj —Debo trabajar mañana…

—También yo…

Un par de besos después, Harry desapareció por la chimenea y Draco subió las escaleras de la Mansión aun alucinado por lo que acababa de pasar, le había dicho a Harry que saldrían… ¿que lo tomarían con calma?… —Vaya…— murmuró una vez más, para luego darse un golpe en la frente, pensando seriamente en encontrar algún hechizo que lo hiciera dejar de sonar tan estúpido.

***0o0***

Harry se terminó de poner el pijama y se metió en la cama, sabía que era realmente tarde, por lo general nunca se quedaba hasta tan tarde despierto, pero al menos había terminado de arreglar todo con Draco. Cerró los ojos y se giró a un lado cuando de pronto su mente se aclaró. Abrió los ojos mirando a la nada —¡Joder!— ¿Le había dicho a Draco que iban a salir? No había pensado regresar de la conversación con Draco con una cita para la noche siguiente.

Se preguntó si ya sería muy tarde para cancelar la cita, aunque Draco había sonreído tanto, y de esa manera que a él le gustaba mucho… Dio un suspiro, —Bueno, que sea lo que tenga que ser, entonces— se dijo con resignación, aunque en el fondo su corazón se aceleraba de solo imaginar pasar tiempo con Draco una vez mas. —¡Pero con calma!— Se recordó antes de cerrar los ojos.

***0o0***

—Mmm… Draco…— Gimió Harry mientras sentía cómo las manos de Draco se abrían paso por su camisa hasta acariciarle el pecho.

—No… sólo un poco más…— medio gruñó Draco mientras pasaba las palmas de las manos sobre los pezones de Harry, rogando por que esta vez Harry no lo detuviera tan pronto.

—Ah…— Harry lanzó la cabeza hacia atrás, presa de la excitación, tomó una bocanada de aire, sus manos apretaron más la alfombra sobre la que estaban recostados, Draco seguía acariciando su pecho mientras mordía su cuello, y Harry gimió más sonoramente cuando esos dientes apretaron con fuerza un punto en su cuello, con una mano sujeto el cabello de Draco. —Si no paras…

Draco no lo dejó terminar, sus labios se apoderaron de su boca y su lengua entró agresivamente, explorando todo el interior, posesivamente, entonces agitó sus caderas inconcientemente contra las de Harry.

Harry apretó la nuca de Draco con más fuerza, estaba muy caliente y la culpa la tenía Draco. De pronto apartó el rostro de Draco y lo miró a los ojos.

Draco tragó, esos ojos verdes (las gafas se habían ido volando ni bien aterrizaron en el despacho de Draco) lo miraban de una manera fiera, de una manera diferente a como lo habían mirado antes.

Harry no dijo nada, simplemente atacó sus labios con fuerza a la vez que apretaba sus manos alrededor de la cintura de Draco, cuando lo tuvo seguro, lo levantó con fuerza y lo hizo girar, quedando él encima.

Draco abrió los ojos de golpe al sentir como era levantado y luego el piso en su espalda, pero no tuvo mucho más tiempo de protestar, de pronto una lengua lamía su cuello mientras las manos de Harry le abrían los botones de la camisa, pero no se demoraron en acariciar, siguieron de largo hasta el cinturón, con un poco de dificultad lo logró desatar, en cuanto escuchó el sonido del cierre de su pantalón bajando, su erección dio un tirón de anticipación, no pudo evitar soltar un ronco gemido cuando sintió una mano sobre su miembro, simplemente estaba allí, no hacía ningún movimiento se había quedado quieta mientras la boca de Harry empezaba a descender por su pecho, dio un par de mordidas por sus tetillas y siguió bajando. —Harry… ¿Qué…?... ¡Oh…Joder!— terminó gimiendo sonoramente cuando la lengua de Harry rondó su ombligo antes de introducirse en él varias veces.

Harry se sentía por demás extraño, el cuerpo de Draco era mucho mas firme que el de una mujer, no había curvas, había músculos marcados. Sin embargo Draco lo estaba poniendo a mil, pensó que hacer eso con un hombre no sería tan diferente que con una mujer, por lo menos no hasta ahora, que tenía a Draco culebreando y jadeando debajo de él, su mano no soportó mas estar pasiva sobre esa erección, la sentía crecer y endurecerse a cada mordida que daba, lentamente, con sus dedos la recorrió de arriba a abajo, no se sentía para nada desagradable saber que Draco se estaba poniendo tan duro por lo que él le estaba haciendo, detuvo sus besos justo en la cinturilla del oscuro bóxer y levantó el rostro para ver a Draco, tenía los ojos cerrados, sus labios mas rojos que de costumbre, y sus mejillas, ¡oh si!, sus mejillas estaban sonrojadas, le pareció no haber visto nada tan sexy antes, no pudo resistir la tentación y se levantó lo suficiente para besarlo, lenta y tranquilamente, disfrutando del momento.

—Harry...— gruñó Draco cuando los labios de Harry se apartaron —Pensé que lo querías tomar con calma— le murmuró medio divertido mientras enredaba sus dedos en los cabellos de la nuca de Harry.

—Tu tienes la culpa— le recriminó Harry mientras hundía su cabeza en el cuello de Draco, disfrutando de su olor, su mano había vuelto a dar muy suaves e insinuantes caricias en su miembro.

—Yo…— no pudo terminar, su cadera se empujó contra la mano de Harry, tratando de encontrar más contacto, de poner más velocidad

—Me pones tan caliente y…— le dio otro beso en los labios —Vamos a tu habitación— lo último sonó a una orden más que a una petición y Draco no se negó, abrazó más fuerte a Harry y se apareció en su habitación, sobre la cama.

—Demonios— murmuró Harry tomando aire, la aparición le había tomado por sorpresa —La próxima vez avísame antes de hacer eso— dijo mirándolo al rostro y Draco sonrió.

—Sí… la próxima vez— dijo antes de besar nuevamente a Harry, sus manos acariciaron la tela de la camisa antes de tirarla hacia abajo, dejando al fin el torso de Harry al descubierto, se entretuvo acariciando sus brazos mientras Harry seguía repartiendo besos por todo su cuello, sentía la erección del moreno presionada sobre su pierna y empujó sus caderas un poco hacia arriba, la fricción lo hizo soltar un gemido ahogado.

Harry se levantó un poco —Desnúdate—dijo en voz baja pero firme, y Draco se incorporó un poco y se deshizo de la camisa, mientras Harry jalaba sus pantalones, bóxer, zapatos y medias y los hacía volar por todos lados, se detuvo a observar unos segundos el cuerpo marcado de Draco, la tremenda erección, definitivamente ahora las cosas sí eran diferentes a estar con una mujer, pensó.

—Tu turno— le dijo Draco con una mirada cargada de deseo, y rápidamente Harry ya estaba desnudo sobre él una vez más, besándolo y mordiéndolo, sentía toda su tibia piel sobre él.

—Te deseo…— le murmuró Harry roncamente mientras con sus piernas se hacía un sitio entre las de Draco.

—Sí… — replicó Draco casi inconcientemente mientras sentía la erección de Harry rozando debajo de sus testículos —Sí…— repitió una vez más.

Harry siguió besando su cuello y pecho mientras con sus manos empezaba a acariciar la parte interior de los muslos de Draco, su erección era tal que hasta dolía, necesitaba a Draco, y lo necesitaba ya, dio una última mordida en el pecho de Draco antes de levantarse un poco.

Draco apenas registraba lo que pasaba, estaba tan excitado, tan envuelto en las sensaciones que las manos y labios de Harry le daban que no se dio cuenta hasta que Harry le levantó las piernas y posicionó su miembro en su entrada. Abrió los ojos rápidamente —Harry espera…— pidió, pero fue tarde, Harry se hundió en él con fuerza —¡MIERDA!— gruñó apretando los dientes a la vez que sentía como todo su interior era desgarrado por el caliente y pulsante miembro de Harry.

—¡Oh Dios!— gruñó Harry dejando caer su cabeza sobre el cuello de Draco, tratando de controlar sus respiraciones, estaba seguro que si se movía un solo centímetro terminaría vergonzosamente rápido. Nunca se había sentido así, entrar había sido difícil, todo era mucho mas apretado y caliente de lo que jamás había sentido.

Draco apretó los ojos y trató de tomar aire, dolía, demonios, dolía, maldito Potter, pensó tratando de relajarse, clavó sus uñas con fuerza en la espalda de Harry, sabía que le dejaría marcas, pero no le interesó en lo absoluto, su mente solo seguía repitiendo una y otra vez, maldito Potter y dolor.

Harry sintió cómo el cuerpo de Draco se ponía cada vez más rígido, cómo sus uñas se clavaban en su espalda, causándole cierto ardor, mientras el interior de Draco lo apresaba con fuerza, había escuchado el grito ahogado del rubio pero lo había atribuido a la excitación del momento, aunque ahora ya no estaba tan seguro, algo preocupado levantó el rostro, apoyando sus manos en la cama, y al hacerlo se movió un poco, Draco emitió un audible quejido y apretó con más fuerza su espalda, —¿Draco qué…?— empezó a preguntar tratando de incorporarse pero las manos de Draco lo mantuvieron en su sitio.

—Ni se… ni se te ocurra— dijo Draco su voz sonaba quebrada, y apretaba los dientes al hablar.

—¿Qué pasa…?— preguntó empezando a sentir demasiado temor.

—No te muevas— ordenó Draco con voz dura mientras volteaba el rostro a un lado, ya se estaba sintiendo mejor, aunque no estaba seguro del todo como para que Harry empezara a moverse, además que sabía ya por descontado que el dolor no lo dejaría sentarse en varios días. Maldito Harry. Hacía demasiado tiempo que no hacía algo así, se sorprendió al darse cuenta que habían pasado años desde la última vez que había estado en esa posición. Sí, definitivamente debió tomarse las cosas con más calma

—Draco— llamó Harry dándole un beso en el cuello —¿Qué está mal?— se sentía culpable por no dejar de sentirse excitado pese a toda la situación. Su miembro aún acogido por ese lugar caliente y apretado le instaba a moverse, pero Draco le había dicho que no lo hiciera y trataba de obedecerlo.

—Nunca estuviste antes con un hombre, ¿cierto?— preguntó Draco sin darle la cara.

—No yo…— Harry se levantó un poco más, lo suficiente para ver mejor a Draco, que ahora se veía mucho mas pálido, ya no sonrojado.

—Ni con una mujer hiciste algo así…— afirmó Draco, Harry iba a contestar pero Draco continuó hablando antes de permitírselo —Se te olvidó usar algo extra— le dijo respirando con más normalidad.

—Lo siento…— murmuró Harry aún algo confundido porque en realidad no sabía lo que pasaba, sólo entendía que lo había hecho mal, y eso lo hizo sentir demasiado frustrado para continuar, había temido eso, quedar en ridículo con Draco… pero su erección al parecer seguía pensando diferente, el interior de Draco se apretaba en torno a él y se sentía tan cálido que no quería que terminara, pese a eso se levantó más y trató de salir de Draco, sus manos lo jalaron nuevamente hasta pegarlo a su pecho.

—No… aún no…— le pidió —Quédate quieto

La mano de Harry le hizo girar el rostro y le miró interrogante.

—No puedes sólo entrar así…— le reclamó Draco sintiéndose de pronto algo avergonzado por mantener con Harry una charla informativa en un momento así.

Harry cayó en cuentas rápidamente —Te he lastimado— dijo sintiéndose muy culpable, no se le había pasado por la cabeza siquiera recordar que las cosas eran diferentes en ese aspecto cuando se estaba con otro hombre.

Draco no contestó, solo cerró los ojos y tomó aire una vez más, pensando en lo ridícula que se debía ver la situación, y lo tonto que se oía, quejándose como una chica adolorida.

—Merlín, Draco, lo siento…— continuaba diciendo Harry mientras le daba pequeños besos en el rostro —Lo siento, lo siento tanto yo…

—Está bien— le respondió Draco —Ya está bien…

—No, soy un bruto… no me di cuenta, no sabía.

—Está bien— afirmó Draco abriendo los ojos y luego jalando a Harry lo suficiente para darle un beso —Espera…— dijo mientras jalaba la varita que estaba a un lado sobre la mesa, murmuró algo entrecortadamente y Harry sintió cómo algo frío se esparcía por su erección, la sensación lo hizo jadear.

—¿Qué haces?

Draco soltó un suspiro y dejó caer la varita distraídamente en el suelo, —Es un hechizo lubricante…

—Oh…

—No te preocupes, luego te enseñaré a hacerlo…

— ¿Luego?— preguntó Harry ligeramente confundido, casi esperaba que Draco simplemente lo echara a patadas de su cama.

—Sólo… hazlo despacio— le pidió Draco

—¿Aún quieres…?— se sintió culpable porque su preocupación se haya deslizado ahora a si es que Draco aún querría tener sexo con él.

—Despacio— le reiteró Draco agitando sus caderas un poco, para darle confianza a Harry.

Harry sintió cómo las caderas de Draco se balanceaban y su erección dio un tirón de placer —ommm— gimió antes de empezar a moverse, tal como le había pedido Draco, lentamente, aunque le costaba mucho hacerlo, se sentía a cada instante más caliente, cada vez que el interior de Draco lo absorbía y envolvía, más aún con el hechizo que Draco les había lanzado, ahora era tan resbaloso, tan fácil el entrar y salir.

—Así… sí…— le murmuró Draco levantando una pierna y enroscándola en la cadera de Harry, tratando de encontrar más comodidad.

—Draco…— gruñó Harry, sentía el cuerpo de Draco cada vez más relajado y se incorporó un poco, con una de sus manos empezó a acariciar el pecho de Draco y repartir pequeños besos en el rostro —Draco… ¿eso está bien?— le preguntó con la voz entrecortada por la falta de aire.

—Sí…— gimió Draco nuevamente, y cuando Harry cambió el ángulo una vez más lo encontró al fin, rozó su próstata —¡Merlín así!— casi gritó.

Harry lo miró confundido y embistió una vez mas, recibiendo un nuevo gemido de parte de Draco mientras su cuerpo se arqueaba y se sentía delicioso, tener a Draco jadeando de esa manera, moviendo la cabeza de un lado a otro, murmurando entrecortadamente, sonrojado nuevamente.

—Así… Harry… así…— empezó a gruñir Draco mientras con una mano bajaba hasta su propio miembro que ya recuperaba su excitación y empezaba a masturbarse, Harry sonrió y embistió una y otra vez, cada vez más rápido y fuerte, animado por los gemidos y gruñidos de Draco, casi al borde del orgasmo cerró su mano alrededor de la de de Draco y lo ayudó a masturbarse con más fuerza.

—Draco… Oh Draco… esto es… estoy…— empezó a murmurar ya casi inconcientemente.

— Más, Harry, más fuerte— ordenó Draco mientras su espalda se arqueaba y un hormigueo le recorría desde la punta de los pies —Oh joder Harry… ¡Harry!— gritó con fuerza mientras sentía su orgasmo explotar entre sus dedos y el líquido caliente de Harry en su interior.

—¡Dios!— Harry apretó los dientes y lloriqueó mientras se desplomaba sobre el cuerpo de Draco, con la respiración agitada y el corazón latiéndole con fuerza, no recordaba la última vez que había estado así de relajado y feliz… tomó un par de bocanadas de aire y se incorporó de golpe, para mirar a Draco que respiraba agitadamente, con los ojos cerrados, y el rostro perlado de sudor.

—¿Estás bien…?— le preguntó mientras salía de su interior todo lo lento que podía, y le daba un beso en la frente, Draco gruñó y asintió, pero Harry no le creyó del todo. Se dejó caer a un lado e hizo girar el rostro de Draco para verlo mejor.

—Estoy bien…— le murmuró Draco.

—No, no lo estas, te he lastimado— afirmó Harry.

—No importa… son cosas que pasan— contestó Draco aún con los ojos cerrados y cansado, apenas registró que Harry se movía a su lado, sintió unas manos separándole las piernas y chilló cerrándolas nuevamente, aún asombrado de que Harry hubiera hecho eso—¿Qué haces…?

—Te he lastimado— afirmó Harry nuevamente, mirando las sábanas manchadas de algo más que lo suyo.

—Déjalo— dijo Draco mientras murmuraba un accio a su varita, con un solo pase ambos se quedaron completamente limpios, al igual que las sábanas.

—Draco…

—Quédate esta noche— le pidió rápidamente Draco antes de que Harry siguiera con ese tema, y antes de que él mismo se echara para atrás, por lo general no dejaba que nadie se quedara a pasar la noche con él, y nunca jamás en la mansión, pero se trataba de Harry, y ya había aceptado que con él las cosas siempre eran diferente a como estaba acostumbrado, además quería hacer que Harry se sintiera mejor, que dejara de culparse aunque… tal vez era su propia culpa, después de todo el escándalo que había hecho por eso. Sintió más vergüenza aun. Realmente algunas veces podía exagerar tanto las cosas.

—Sí, claro que sí— dijo Harry abrazándolo un poco, con cierta timidez, no muy seguro de los límites con Draco.

Draco soltó un pequeño suspiro y amoldó su cuerpo al de Harry, después de todo se sentía de maravilla, la pereza posterior al orgasmo, las manos de Harry acariciándole la espalda, el cuerpo tibio y suave de Harry, su preocupación por todo… —Oh…— murmuró cayendo en cuenta de algo, y elevó el rostro lo justo para poder ver a Harry, pesé a la penumbra lo podía ver con los ojos abiertos, mirando hacia el techo, pasó una mano suavemente por su mejilla, Harry se sobresaltó ligeramente y lo miró a los ojos —Ha estado muy bien…

Harry le dio un gesto de incredulidad

—Lo ha sido… — reiteró antes de darle un suave beso en los labios. —¿A tí te ha parecido bueno?

—Merlín, sí… claro que sí— le dijo sonriendo —Lamento… lo de antes…

Draco puso los ojos en blanco y se apartó un poco para quedar recostado de lado, Harry lo imitó, y ambos quedaron frente a frente, las manos de Draco viajaban por las caderas de Harry estremeciendo a su paso la piel del hombre —Has sido tosco, y yo no lo esperaba, fue cosa del momento…— posó una mano sobre los labios de Harry que quería replicar —Y sí, me dolió y dolerá mañana también, seguramente, pero no es algo que me vaya a matar, o que no haya sentido nunca, sólo me pilló de sorpresa… y hay hechizos que curan eso— Harry atrapó entre sus labios los dedos que Draco usaba para silenciarlo y le dio una pequeña mordida, Draco sintió un pequeño hormigueó de placer —además ya se me ocurrirá la forma en que me recompensarás— le dijo con una sonrisa que a Harry le recordó al Draco Malfoy de la escuela, al Draco Malfoy de la escuela cuando planeaba algo muy, pero realmente muy malo.

—¿Debo asustarme por eso?— preguntó Harry antes de darle un beso en la nariz a Draco, este arrugó la nariz algo ofendido, para luego sonreír más ampliamente —¡Oh, demonios! sí debo preocuparme— dijo con voz preocupada y Draco no pudo evitar soltar una carcajada.

—Vaya primera cita ¿eh?— dijo Draco luego de que las risas se hubieran detenido.

—Tu empezaste…— le dijo Harry mientras le clavaba un dedo en el pecho —Haciendo todas esas cosas obscenas con tu postre y la cuchara… y ese pie bajo la mesa ¡Demonios, ese pie!

—Y eso que no has visto realmente la cantidad de cosas obscenas que soy capaz de hacer…— le ronroneó mientras se lamía los labios. Draco fue conciente de cómo Harry enrojecía aun en la oscuridad y su respiración se agito. —¿Quieres que te las enseñe?— preguntó con voz inocente.

Harry solo asintió rápidamente y Draco soltó una carcajada —No es justo, ¡Por eso mi culo y yo estamos sufriendo tanto! ¡No me advertiste lo fácil que eras de calentar!— siguió carcajeándose

—Hey… ¡eso no sonó agradable!— le reprendió Harry aún no sabiendo si reír o enfadarse.

—Mañana… — le susurró en voz insinuante —cuando te tenga debajo mío verás que sonará agradable— la mano de Draco se aventuró y dio una suave y rápida caricia a la piel expuesta del trasero de Harry y sintió inmediatamente la tensión en él.

—Draco… yo— la boca de Draco lo hizo callar, sintió las manos de Draco recorriéndole el costado hasta la cintura y luego bajar hasta las caderas, su lengua se introdujo en su boca y empezó a lamer, mientras sentía cada vez más cerca el cuerpo caliente de Draco, la mano seguía haciendo caricias, esta vez mucho más lentas, apenas un roce con la punta de los dedos, iban de un lado a otro de su cadera, hasta que bajaron por una de las nalgas, Draco le mordió el labio superior, para luego hacer un camino con la punta de la lengua hasta la mandíbula y el cuello, la mano en su trasero siguió colándose sutilmente y de pronto lo apretó pegándolo mas al cuerpo de Draco, Harry jadeó con fuerza, levantó el rostro de Draco y buscó sus labios para besarlo mientras la mano se apretaba nuevamente en su trasero, e incluso se aventuraba un poco más adentro, pero aquello no le importaba, se sentía demasiado bien todo el conjunto, los besos, las caricias, Draco, todo.

Draco sonrió dentro del beso cuando fue conciente del grado de excitación en el que ya se encontraba Harry y se alejó un poco, mirando lo sofocado que había quedado después de aquella pequeña demostración —Hasta mañana, Harry— dijo sonriéndole de oreja a oreja y dejándose caer completamente sobre el colchón.

—¿Eh?— preguntó algo confundido Harry —No… Draco no puedes…— empezó a murmurar jalando a Draco, sentía como su erección estaba despertando nuevamente y Draco que pensaba dejarlo de esa manera…

—Lo dicho, te calientas muy fácil— le reprochó Draco sacándole la lengua, pero esta vez Harry no se ofendió, jaló con sus manos el rostro de Draco y lo empezó a besar con fuerza, de manera demandante, empujando su cuerpo sobre el de Draco hasta quedar encima nuevamente, en su abdomen podía sentir el miembro de Draco, que ya empezaba a sentirse excitado nuevamente. Empujó un poco sus caderas y su propio miembro hizo fricción contra la piel tibia de Draco, suspiró de placer.

—Mmm… puede que tengas razón— le murmuró Harry empujando sus caderas nuevamente contra las de Draco.

—Oh joder— gimoteó Draco arqueando su espalda y buscando más contacto, llevó una mano entre los dos cuerpos y tomó la erección de Harry y empezó a masturbarlo lentamente, mientras Harry empujaba sus caderas contra su mano.

—Sí… sí…— gimió Harry, de pronto la mano de Draco se alejó un poco e iba a protestar cuando sintió la dura erección de Draco empujarse contra la suya, el contacto fue electrizante, y se empujó una y otra vez contra ella.

—Harry… — gruñó Draco, empezó a morderle el hombro con fuerza mientras sus caderas se seguían empujando más y más, hasta que estuvo ya cerca de terminar nuevamente. Dejó caer la cabeza hacia atrás, su cuerpo ya se movía solo, rápido y fuerte.

—Dios… Dios— empezó a lloriquear Harry mientras enterraba la cabeza en el cuello de Draco. —Ya… Draco… Ya—

—Sí… Sí… sísí— Draco siseaba y se movía con más fuerza hasta que ambos a la vez estallaron en un nuevo orgasmo, se abrazaron pegando todo lo posible sus cuerpos mientras compartían los últimos espasmo de placer.

Harry se dejó caer a un lado aún sin soltar el cuerpo de Draco y ambos, enredados en piernas y brazos se quedaron dormidos rápidamente.

***0o0***

—¡Oh Harry! — murmuró Draco golpeando con su aliento la nuca de Harry, que se estremeció completamente mientras aferraba con mas fuerza las sábanas.

—Mmm.

—Esto te va gustar… en serio…— dijo en un susurro antes de terminar de voltear a Harry y dejarlo completamente boca abajo.

Harry quiso protestar, negarse, pero todo pensamiento coherente abandonó su mente cuando la lengua de Draco empezó a recorrerle la columna, su miembro, ya completamente erecto por las caricias previas, estaba atrapado entre su cuerpo y las sábanas, y la fricción era deliciosa, esa lengua seguía bajando lentamente, cada vez más cerca de su trasero y por un momento tuvo una idea de lo que Draco quería intentar aunque no… no creía que Draco fuera a hacerlo realmente ¿o sí? —Dra… Draco qué…?

—Shh… te va encantar— prometió una vez más Draco con voz ronca mientras su lengua llegaba al final de la columna, se arrodilló mejor entre las piernas de Harry y las separó un poco, notó cierta resistencia pero no le importó, decidido a seguir adelante. —Solo relájate.

Harry sólo asintió y se dejó hacer, tratando de calmarse un poco, hasta que sintió cómo la lengua de Draco empezaba a recorrer entre sus nalgas —Merlín…. Dios… Draco…— lloriqueó escondiendo la cara en el colchón, aún alucinado porque Draco realmente iba a hacer aquello.

Draco sonrió y con sus manos separó un poco más las nalgas de Harry, que esta vez ya no puso ninguna resistencia, su lengua empezó a recorrer desde arriba hasta llegar a los testículos, el cuerpo de Harry era ya una gelatina, temblaba y se estremecía mientras gimoteaba con voz ahogada, su lengua volvió a hacer el mismo recorrido solo que esta vez se demoró un poco más en su entrada, haciendo círculos alrededor, tentando a entrar, Harry abrió un poco más las piernas y levantó las caderas, tratando de darle más acceso, la lengua de Draco siguió dando vueltas alrededor, dio una mordida en una de las nalgas y Harry gimió más fuerte levantando aún más sus caderas, pasó su mano por debajo y lo hizo levantarse hasta quedar completamente de rodillas, separó sus nalgas y esta vez la lengua fue de frente hasta la pequeña entrada, introdujo la punta un poquito y el cuerpo de Harry se agitó.

Harry simplemente gemía y se retorcía, no podía pensar en otra cosa que no fuera más, más y más y así se lo hizo saber a Draco, entre gemidos y gritos ahogados.

Draco puso mucho más empeño y empujó su lengua lo más profundo para luego salir y volver a entrar, mordía y lamía hasta que sintió que Harry estaba en tal estado que no se opondría a cualquier cosa que le planteara, casi en un murmullo hizo el hechizo de lubricación, jugueteó un poco mas con su lengua y dientes, luego introdujo un dedo, muy lentamente, Harry simplemente siguió gimiendo y culebreando, hizo lo propio con otro dedo más, empujando y saliendo lentamente, reemplazándolos por momentos con su lengua, hasta que Harry, completamente descontrolado, ya sólo se empujaba contra esos dedos, entonces supo que era el momento.

—Draco… no te pares… por…— empezó a quejarse Harry con voz agitada cuando Draco detuvo sus caricias, estaba tan excitado que sentía que de un momento a otro podría terminar, y sin siquiera haberse tocado.

—Harry…— le murmuró Draco cerca al oído, antes de empezar a darle pequeñas mordidas en uno de los hombros, Harry empujó sus caderas hacia atrás, esperando, buscando mas contacto. —Ahora te voy a follar— le informó, levantándose un poco y posicionando su miembro contra la entrada de Harry.

—Sí… sí… ya…— gimoteó Harry sabiendo lo que seguía, no se detuvo a pensar en el dolor o el temor, o lo que estaba haciendo, simplemente estaba ya tan caliente que realmente necesitaba a Draco.

—Te dije...— jadeaba Draco presa de la excitación — que te calentabas muy rápido— dijo mientras se acomodaba detrás de Harry, que sólo soltó una pequeña carcajada, demasiado metido en la sensibilidad y la excitación de su cuerpo para contestar cualquier cosa.

Draco sujetó las caderas de Harry y empujó su miembro lenta pero firmemente hacia el interior, sabía que era la primera vez que hacía algo así y eso solo lo excitaba más aún, pero trató de recordarse que debía hacerlo bien, que debía ser realmente bueno para Harry.

Estaba tan estrecho y caliente que tuvo que hacer todo acopio de dominio para no empezar a embestir como poseso, cuando por fin pudo entrar por completo dejó descansar su cabeza en el hombro de Harry mientras trataba de calmar su respiración, y le daba tiempo a Harry de adaptarse.

—¡Oh!— gruñó suavemente Harry, se sentía cierto dolor, y ardor y era extraño, muy extraño, pero no estaba siendo ni remotamente doloroso a lo que había pensado que sería, el aliento de Draco le golpeaba la espalda, mandando pequeños escalofríos a su columna.

—¿Listo?— le preguntó Draco antes de hacer girar el rostro de Harry lo suficiente para darle un agresivo beso. Cuando se separaron Harry asintió apresuradamente, y Draco comenzó a entrar y salir lentamente, esperando que Harry se terminará de acostumbrar y tratando de encontrar aquel punto que lo haría enloquecer.

La fricción le provocaba cierto ardor y fastidio, pero era aguantable y de cierta manera agradable. De pronto Draco tocó algo en su interior y un fuerte espasmo se extendió desde su interior al resto del cuerpo, su columna se arqueó —Ahhh… Siiiiiiiiiii— gimió con fuerza y Draco sonrió.

—¿Es allí, Harry?— le preguntó a la vez que golpeaba nuevamente en ese punto.

—Sí… sí sí sí— gritó Harry ya sin ningún tipo de pudor y mientras Draco empujaba una y otra vez, él estaba perdido en las nuevas y maravillosas sensaciones. Una mano se cerró alrededor de su pene y empezó a masturbarlo con fuerza, al mismo veloz ritmo al que habían llegado ya las embestidas.

—Harry… estás tan… ¡oh joder!— gruñó Draco aumentando más la velocidad de sus embestidas y su mano sobre el resbaloso miembro de Harry —delicioso y…

—Draco… — escondió la cabeza en el colchón e incluso mordió las sabanas mientras gritaba su propio orgasmo, apenas y sintió como Draco se derramaba en su interior dando un grito ahogado. Las piernas y brazos no lo pudieron sostener mas, menos con el peso del rubio, que se había desplomado sobre él, y ambos cayeron sobre el colchón, aun jadeando, sudando, y satisfechos.

Luego de aquella "primera cita" no salieron de esa habitación hasta 3 días después, y fue por que a ambos les fue imposible seguir sin asistir al trabajo.

Pero desde esa primera noche, Harry durmió en la mansión Malfoy todas las noches, Y Draco siempre durmió abrazado a él.

Así fue como pasaron, casi sin que se dieran cuenta, 5 meses más, entre largas noches en la cama, cenas y almuerzos en lugares muggles, cines, salidas a algún bar, siempre alejados del mundo mágico y de lugares donde los pudieran reconocer… y conversaciones, muchas conversaciones, sobre el pasado, que no incluían la guerra, sobre sus hijos, y sobre el presente… aunque había una en particular, que, para sorpresa de Draco, Harry evitaba a toda costa, hasta el punto de colmar su paciencia.

***0o0***

—¡Creo que pediré dar clases en la escuela de Aurores!— Gruñó Harry entrando a la habitación de Draco, mientras se sacaba la túnica y la dejaba caer en el piso, Draco levantó la vista y con un movimiento aburrido de la varita la hizo levitar hasta una de las sillas cercanas.

—Hola…— dijo tranquilamente.

—¡Creo que ya no los entrenan como deben!— siguió despotricando Harry, dio una mirada a Draco e hizo una mueca de disculpas se acercó hasta la cama, en donde Draco estaba sentado de piernas cruzadas y con un libro en la mano —Hola— dijo suavemente y le dio un beso en los labios.

—Hola— repitió Draco observando a Harry con atención, lo había estado esperando por cerca de una hora para poder hablar con él. —Escucha…

—¡Puedes creer lo que ha hecho ese grupo de tontos novatos?!— Draco ya lo conocía, cuando Potter estaba cabreado (por que volvía a ser Potter para él, si es que estaba cabreado) no lo escucharía, pero ahora era realmente importante, necesitaba aclarar aquello cuanto antes, y no tenía ya mucho tiempo.

—Escucha, creo que necesitamos hablar…— empezó a decir Draco.

—¡Desaparecieron todo un edificio muggle! ¡En mitad de Londres!— dijo Harry interrumpiendo a Draco, ambos se quedaron en silencio un segundo, procesando las palabras del otro.

Draco iba a protestar por la interrupción pero lo que le contaba Harry llamó mas su atención por el momento —¡¿Que hicieron qué?!— preguntó asombrado

—¿Dijiste que necesitamos hablar?

—Sí, pero dime qué pasó con los muggles y el edificio.

Harry hizo un gesto con la mano para quitarle importancia —No hubo ningún herido y los del Departamento de Accidentes Mágicos y Catástrofes ya lo arreglaron, y créeme que ahora nos odian como no tienes idea— se sentó en la cama delante de Draco —¿Qué es lo que pasa?

Draco tomó aire —Los chicos terminaran el curso en un par de semanas y…

—Oh, eso— murmuró Harry bajando la cabeza, allí estaba de nuevo aquel tema, el que no quería tocar, pero que sabía que tarde o temprano lo tendría que enfrentar.

—Si, eso— replicó Draco algo molesto por la interrupción —Lo has evitado cada vez que he intentado hablarlo…

—…

—Harry— Draco dio un suspiro de exasperación —Sabes que esto no puede seguir así ¿cierto?

—¿Por qué no?

Draco negó con la cabeza y se puso de pie —¿Por qué no?— preguntó ofendido mientras caminaba hacia el armario, lo abrió de par en par —Todas tus cosas están aquí, Harry— acusó.

Harry se encogió de hombros sin saber muy bien qué responder.

—El baño tiene tus cosas de aseo, en mi despacho hay un sitio donde están algunos de tus trabajos, en mi jardín juega y duerme Zahîr, duermes y pasas todo el tiempo aquí, ¿no crees que los chicos notarán tu ausencia en casa?

—Yo… sí, claro que lo notarán…

—Ya te digo, Potter— dijo Draco con voz fría y Harry ya sabía que esos eran problemas, cuando usaba ese tono, y esa forma de hablar, cuando lo llamaba Potter era por que se avecinaba una gran tormenta —No me tendrás de "querida" ni a escondidas, al principio fue bueno, porque necesitábamos estar solos y sin presiones, pero ahora que los chicos vuelven no pienso andar escondiéndome.

—¡Tú no sabes cómo reaccionarán los niños, o incluso Scorpius por esto!— le recriminó Harry.

—Por Merlín, no son niños, Al y Scorpius terminaron el colegio este curso, Lily entra a 7mo y James vive en el campus de la universidad de Alemania, ¿Qué tanto miedo te da?

—Yo… bueno, no lo son, pero sí me importa su reacción.

—¿Y crees que a mí no acaso? — Draco se cruzó de brazos y le dio una dura mirada a Harry.

—Yo no he dicho eso, no pretendas engañarme con tus juegos de palabras— reclamó Harry.

—¡Ja!— contestó Draco, cada vez mas molesto —Juego de palabras un cuerno, tu fuiste él que dijo que quería algo más que una noche de sexo conmigo, y te lo di, ¿para qué?, para meternos en esto y ahora que ya…— se mordió la lengua, no se sentía seguro de querer decirlo aún, menos en un momento así —que ya los chicos vuelven, me quieres mantener a escondidas?

—Solo pido tiempo, eso es todo…— dijo Harry en tono más conciliador, lo cierto es que había estado tan cerca de decírselo a Ron y Hermione en más de una ocasión, o escribirle a sus hijos, pero siempre había tenido cierto temor, temor a que los demás se enojaran, a que sus hijos reaccionaran de mala manera, incluso Al, y que le dieran a escoger, sabía que no podría apartarse de sus hijos, pero tampoco de Draco, y sobre todo sabía que no estaba listo para afrontar el tener que tomar esa decisión.

—Llevamos juntos casi 6 meses, ¿en serio necesitas más tiempo?

—Tal vez…

—¡Pues yo no!— dijo Draco. Se sentía cada vez más molesto, furioso y harto, pero había un sentimiento mayor que lo empezaba a dominar, se sentía engañado —Te lo digo ahora, Potter y que te quede claro, no pretendo que saques un anuncio en el profeta, pero tampoco que nos veamos a escondidas como si estuviéramos haciendo algo malo.

Harry se acercó a Draco y le puso las manos en los hombros —Draco… yo jamás he dicho que hiciéramos algo malo… solo necesito…— Draco dio un paso hacia atrás y se soltó del agarre de Harry.

—Voy a salir, tengo que atender unos negocios fuera, en Saint-Brieuc…

—¿Francia?

—Sí, Harry eso queda en Francia, he estado evitando este viaje durante semanas y creo que ahora es el mejor momento para hacerlo— afirmó Draco mientras sacaba del armario su capa de viaje.

—Un momento, ¿cuándo te vas?— preguntó Harry

— Ahora mismo, te estaba esperando para hablar y…

—¿Tan rápido?— le preguntó Harry acercándose al armario donde Draco terminaba de colocarse la capa —¿Por qué no te quedas hasta mañana y yo…— empezó a murmurar mientras empezaba a dar unos muy suaves besos en el cuello de Draco.

Draco cerró los ojos y estuvo a punto de llorar de rabia de todos los sentimientos encontrados que tenía en su pecho en ese momento, tomó aire y se apartó de Harry —Es lo mejor ahora…— se giró para darle la cara a Harry —Vuelvo en una semana, para entonces espero que hayas tomado una decisión…

—¿Qué es lo que estás haciendo? ¿Te vas para hacerme decidir?— le preguntó Harry cruzándose de brazos y con el ceño fruncido.

—Sí, me voy para que tú puedas decidir, ya te dije, no puedo evitar esto, lo he estado retrasando durante mucho tiempo, si decides al final no decirle nada a nadie, entonces no te preocupes por esperar mi regreso, yo entenderé.

—Me estás diciendo que si no…— la respiración de Harry se hizo mucho mas agitada —¿Que si no le digo a los demás, que si no admito que tenemos una relación…

—Ya no tendrás nada que ocultar, piénsalo— completó Draco

—No puedes presionarme así… ¿que tal si aún quiero mantener una relación contigo pero no estoy listo para andar diciéndoselo a todo el mundo?— replicó Harry algo molesto.

—Sí puedo, Harry porque no pienso seguir así, ya te lo he dicho, no le oculto las cosas a mi hijo, y no creo que él quiera ocultárselas a su novio… ¿Quieres que siga o ya entendiste la explicación?

—Tu siempre tan…— murmuró Harry, ofendido por la forma de hablar de Draco.

—Sí, yo, Harry, yo, tienes tiempo para enumerar la gran cantidad de defectos que, según tú, poseo, ya te lo he dicho, tal vez tú no estés listo aun, lo cual quiere decir que si después de casi 6 meses no lo estás, no lo estarás nunca y yo…— Draco cerró los ojos un momento, tratando de calmarse, de evitar que se le escaparan las palabras que había temido pronunciar por tanto tiempo.

—¿Y tú qué?— le preguntó Harry.

Draco negó con la cabeza y avanzó hasta darle el alcance, —Estaré en esta dirección de red flú, por si es que ocurre algo malo durante mi ausencia, volveré en una semana— Harry seguía con los brazos cruzados, rehusándose a recibir el pequeño pergamino que Draco le entregaba, como si de esa manera pudiera evitar su partida.

Draco dio un suspiro de impaciencia y tomó a Harry de los brazos, antes de que él pudiera hacer alguna otra protesta lo besó, con fuerza y con rabia, con desesperación, con toda la desesperación que estaba sintiendo en ese momento, los brazos de Harry se soltaron de su agarre y lo jalaron de la cintura, contestando con entusiasmo al beso, que al llegar al final se hizo lento, suave, muy suave hasta que sus labios se separaron y ambos se miraron a los ojos, a Draco no se le quitaba de la piel la sensación a despedida que tuvo ese beso —Te …te extrañaré— dijo dándole un beso en la frente, muy cerca de la cicatriz.

Harry asintió y cerró los ojos —También yo, Draco.

—Piensa en eso mientras decides…— dijo alejándose un poco, Harry no contestó, solo lo miró de una manera extraña, —Sí, Harry, lo decía en serio… cuídate— dejó el trozo de pergamino con los datos de donde se iba a quedar sobre la cama y ya sin dar una mirada más a Harry salió de la habitación.

Harry se quedó de pie, estático mirando a la nada, luchando con todos sus temores y con lo que sentía por Draco. Había aplazado demasiado las cosas, lo sabía, no era un juego ni un pasatiempo el estar con Draco, desde su famosa primera cita no habían pasado un día sin estar juntos, conversar, encontrarse para cenar, compartir la cama… no se dio cuenta en que momento todas sus cosas terminaron en la Mansión, ni recordaba la última vez que había ido a su propia casa, solo recordaba las conversaciones que había tenido con Draco junto a la chimenea mientras bebían una copa luego de un largo día de trabajo, o las largas conversaciones luego de hacer el amor, el compartir la ducha por las mañanas, el salir a pasear por los jardines de la mansión con Zahîr, las veces que se habían ido a tomar un trago fuera, pero sobre todo, lo que mas recordaba era que lo último que escuchaba en las noches era la voz de Draco, mientras se acurrucaban uno junto al otro. —Joder…— gimió y caminó hasta la cama, dejándose caer en ella, hasta las sábanas le recordaban a Draco, cerró los ojos, tratando de descansar, aun tenía una semana para arreglar todo, para decidir, como le había impuesto Draco.

***0o0***

Draco llegó finalmente a su hotel, en una calle céntrica de la ciudad de Saint-Brieuc, sus maletas, tal como había pedido ya estaban en la habitación, les dio una mirada desinteresada y se dejó caer en la cama, aún era de madrugada y al día siguiente arrancaba con las reuniones de directorio a las 8 en punto de la mañana, le esperaba unos días muy ocupados y eso le parecía bien, dejaría de pensar en Harry y todas sus excusas y sobre todo aclararía sus sentimientos, esos que se había descubierto, creciendo cada vez con más intensidad en las noches que hacían el amor, o las tardes que se podían juntar a almorzar, o en el final de la tarde, cuando en su despacho miraba hacia el reloj con insistencia adivinando que Harry estaba terminando de gritar a uno de los aurores o firmando un informe de última hora, y de pronto aparecía con una gran sonrisa y un beso.

Harry, desde el principio le había sabido tan diferente a cualquier otra cosa que hubiera tenido antes, se había enamorado de él, lo tenía aceptado, la pregunta era ¿qué tanto? si cuando volvía a Londres Harry ya no estaba en la mansión, ¿Lo dejaría todo allí? O ¿sería capaz de tocar la puerta de Harry y aceptar sus condiciones? Por lo general él no cedía, los sentimientos estaban guardados bajo 7 llaves, reservados y guardados para un muy pequeño grupo, pero ahora Harry se contaba en ese grupo. Recordó todas las veces que había querido hablar con Harry de eso, decirle que lo quería, escuchar que le correspondía, pero siempre estaba ese pequeño obstáculo, que Harry no estaba listo, que no quería aún que nadie se enterara que vivían juntos desde hacía meses, que sus hijos supieran que tenía una relación con él, que sus amigos no supieran que ahora le gustaba Draco Malfoy.

***0o0***

Después de dar demasiadas vueltas en la cama Harry se puso en pie y caminó hasta el gran balcón de la habitación, abrió las puertas de par en par y levito un cenicero y su paquete de cigarros, encendió uno y se entretuvo mirando como el humo formaba una pequeña columna que ascendía hasta extraviarse en el oscuro cielo, las estrellas estaban presentes y una pequeña porción de la luna también. Recordó aquella noche, muchos meses atrás, una noche con el cielo muy despejado, cuando ambos habían estado sentados allí, uno al lado del otro fumando tranquilamente, en silencio, en aquel reconfortante silencio, después de un rato Draco le había mostrado un par de constelaciones, para terminar con la de Draco.

Flash Back

Sabes, soy tan maravilloso que hasta nombraron una constelación en mi nombre— le dijo con ufanía Draco aquella noche, Harry bufó y negó con la cabeza.

¿Estás seguro que no te diste un golpe camino a casa esta tarde?

Idiota.

Tú lo eres más— afirmó Harry rápidamente.

Draco entrecerró la mirada y se cruzó de brazos por un par de segundos antes de sonreír —Entiendo… estás celoso.

¿Celoso?— preguntó Harry sorprendido, había esperado cualquier acusación menos la de celos.

—Sí, porque yo tengo una constelación y tú no— respondió suelto de huesos Draco mientras señalaba al cielo.

Harry se le quedó mirando un instante antes de empezar a reír fuerte, en algunas ocasiones, ocasiones que le encantaban, ambos podían llegar a comportarse de una manera tan inmadura…—Es en serio, Harry, mira allí está— le reprendió Draco con un golpe en el pecho para que le prestara atención, Harry trató de ahogar las risas y empezó a ver los dibujos que Draco trazaba en el aire con su varita, dibujando la constelación Draco, su constelación.

Fin del Flash Back

Dio una calada que al cigarro, y apartó la vista del cielo, "los jardines" de la mansión (los cuales Harry pensaba deberían llamar bosque, un bosque muy bien cuidado) estaban alumbrados por pequeñas antorchas, vio la casita de Zahîr, entre los árboles, Draco había dicho que era el mejor lugar para el animal, que tendría espacio y privacidad, lo había dicho con un aire tan solemne que Harry no había podido reprimir una carcajada, secundada por Draco, ambos finalmente habían coincidido en el gusto por salir a jugar con Zahîr durante las noches, después de la cena, esos también habían sido momentos agradables, casi todo había sido agradable con Draco, incluso las peleas lo habían sido. Descubrir cada manía del rubio, cada gesto, cada expresión, saber cuando algo andaba mal, escuchar todo lo que tenía que decir cuando llegaba furioso después de un mal día, mientras se paseaba en ropa interior de un lado a otro de la habitación fumando y descargando todo lo que tenía encima, o la manera como escuchaba todo lo que Harry tenía que decir, como era capaz de recordar todos los problemas que le había contado sobre el trabajo, y además darse la molestia de preguntar días después si lo había solucionado.

Se puso en pie y decidió que no se podía quedar allí, no esa noche al menos, necesitaba dormir un poco, descansar, esa era la única manera de tener algo en claro, cogió un poco de ropa del armario y se desapareció, para caer en su propia sala, en la sala de la casa en la que se supone él debía vivir, dio una mirada alrededor, tratando de ajustar sus recuerdos, la última vez que había estado allí probablemente había sido un mes atrás, quizá un poco mas, no lo sabía y ya no le importaba, caminó hasta su habitación, agradeciendo la sugerencia de Draco de poner hechizos anti – polvo, ya que no quiso aceptar que los elfos fueran a limpiar, se dejó caer en su cama, y dejó a un lado todo el grupo de ropa que había cargado. Ya en su cama se sentía diferente, cerró los ojos y tardó un poco más de tiempo en quedarse dormido, pero finalmente lo consiguió.

***0o0***

Habían pasado ya dos días, se la había pasado gritándole a todos los encargados de sus empresas en Francia, e incluso los había amenazado con reducirlos hasta el cargo de mensajeros si no hacían un buen trabajo, la gente a su alrededor temblaba, y asentía rápidamente, se estaba comportando de la peor manera, y lo sabía pero no le importaba, deseaba que la semana terminara ya para acabar con toda la incertidumbre que lo envolvía, Se preguntaba una y otra vez ¿en qué maldito momento se le había ocurrido darle ese ultimátum a Harry?

Si cuando volvía a casa Harry ya no estaba allí sería su culpa y se arrepentiría de ello por el resto de su vida. Desde su llegada no había podido dormir bien una sola noche, imaginando a veces a Harry, solo en la enorme mansión extrañándolo, y otras en su propia casa, solo, decidido a seguir guardando el secreto.

—¿Señor, cenará esta noche?— le preguntó uno de los mozos del hotel en cuanto cruzó las puertas de vidrio.

Draco miró al hombre un momento y luego negó con la cabeza, no sentía nada de apetito, en silencio y cabizbajo subió por el ascensor hasta su habitación, sin prender las luces se dejó caer en la cama, dispuesto a una noche más en blanco, a una noche más pensando y recordando a Harry.

-----0o0o0-----

—¿Harry?— dijo una muy sorprendida Hermione, en la puerta estaba Harry, sonriendo ligeramente.

—Hola…

—Pasa… ¿Y ese milagro? Hace meses que no te caes por aquí de sorpresa, siempre tenemos que andar buscándote— le reprochó ella mientras lo hacía pasar a la sala de visitas.

—Ya ves… de vez en cuando me gusta sorprenderlos.

—Amigo, genial, justo tenía ganas de tomar un par de copas— dijo Ron con una gran sonrisa mientras entraba al salón y le daba un ligero abrazo a Harry.

—Suena genial— sonrió Harry.

Hermione puso los ojos en blanco —Siempre y cuando se controlen— dijo mientras hacía levitar una botella de whisky de fuego y tres vasos.

—Oh, vamos amor, no tenemos 20 años…

—Gracias a Dios— murmuró ella mientras el rubio líquido caía en las copas que luego volaban a las manos de los tres.

—¿Y por qué tan feliz?— preguntó Harry mientras sujetaba su vaso.

—Cerramos un gran negocio esta tarde, con una compañía alemana.

—Sí… y ya estuvo celebrando con George

—Pues salud por eso entonces…— dijo Harry levantando el vaso, los tres brindaron y dieron un sorbo a su bebida, pronto se enfrascaron en una animada conversación, ya eran cerca de las 11 de la noche cuando Harry decidió que debía irse, le había hecho tan bien conversar con ellos, sentir su amistad, amistad que había durado tantos años, que había soportado tantas cosas y que pese a eso aun prevalecía, mucho mas fuerte que a los 11 años. Amistad que sabía no lo defraudaría ahora. Apareció en la sala de su casa y se sintió fuera de lugar, entendió que por más tiempo que había vivido allí ese sitio ya no podía denominarse hogar para él, no más.

Caminó hasta la chimenea y por red flú llegó hasta la Mansión Malfoy, en cuanto entró a la habitación se desplomó en la cama y se abrazó a la almohada, aun olía a Draco, suspiró y se quedó rápidamente dormido ayudado por el licor que había bebido, su último pensamiento fue hacia Draco.

***0o0***

Cerró la carpeta con fuerza, mientras terminaba de gritar todos los cambios que se debían realizar en la organización de la empresa, el directorio asintió en silencio, aún algo asombrados y asustados y se fueron retirando uno a uno hasta que finalmente se quedó solo, se dejó caer en el respaldo de la silla, mientras se frotaba los ojos con cansancio. —Al menos esta noche podré dormir— se dijo antes de ponerse en pie y caminar hacia la salida.

Pero se equivocó, ya en su cuarto, con la habitación a oscuras vio pasar una a una cada hora, lenta y tortuosamente, mientras su mente sólo le recordaba que al día siguiente en la tarde llegaría a la Mansión. La idea de llegar y no encontrar más a Harry le corroía la mente, ¿Qué haría entonces? Tal como había sucedido el primer día, aquella noche tampoco decidió lo que sucedería luego de que descubriera que Harry había decidido dejarlo.

***0o0***

—Héctor— llamó Harry desde su despacho a su asistente, al que había reemplazado a Vivian desde ya casi un año atrás.

—Diga jefe— dijo el hombre, entrando con cierto temor a la oficina, y es que durante la semana su jefe había estado tan explosivo que ya muchos se resistían a entrar a esa oficina a menos que no existiera otra opción.

—Necesito que me consigas la lista de los trasladores que llegan hoy desde Francia, con los nombres de los magos o brujas que llegan— le pidió Harry sin levantar la vista del grupo de informes que leía y corregía, marcando preguntas a los bordes, preguntas que luego tendrían que responder los aurores con un nuevo informe.

—¿Francia, señor?— Harry levantó la vista y frunció el ceño —Sí, claro, inmediatamente, señor— respondió Héctor rápidamente antes de salir del despacho, sin saber qué nueva idea se le había metido en la cabeza a su jefe, pero apurado por cumplirla antes de ponerlo de peor humor y jugarse el puesto.

***0o0***

Odiaba viajar con trasladores, odiaba todo el proceso de ir hasta la central de transportes en el ministerio Francés, siempre abarrotada de gente que llegaba y partía, hacer la enorme fila para luego llegar a la central de Inglaterra, dos veces mas abarrotada aun, todo el trámite que tenía que hacer, hasta por fin poder llegar a la chimenea que lo llevaría a casa, un pequeño dolor de cabeza se había instalando en su cabeza desde que había salido del hotel aquella mañana, y ahora, ya en la sala de la mansión se había convertido en un gran fastidio.

El ligero "pop" de un elfo apareciendo lo hizo girar —Señor Malfoy, bienvenido— le dijo Yalex mientras tomaba la capa de viaje y la pequeña maleta de Draco.

—Gracias, ¿cómo esta todo por aquí?

—Muy bien señor.

Su garganta se oprimió ligeramente, no queriendo dejar salir la siguiente pregunta, hasta que finalmente lo consiguió —¿Harry se encuentra en casa?

—No, señor, el señor Potter no está.

El alma se le fue a los pies, asintió distraídamente y subió por las escaleras, sólo a confirmar lo que ya sabía, que las cosas de Harry no estaban allí, que todo había terminado de aquella manera, que la próxima vez que lo viera, tal vez en la estación de tren, actuarían como si nada hubiera pasado entre ellos durante todo ese tiempo, que lo carcomerían las ganas de besarlo y abrazarlo, y que finalmente terminaría por buscarlo una vez mas, incapaz ya de estar sin él, sin importar las condiciones. —Yo y mi maldito ultimátum— se dijo con pesar mientras llegaba a la puerta de su habitación, abrió la puerta lentamente, con temor, cuando por fin entró a la habitación no se fijó en si las cosas de Harry seguían o no allí, sólo en el sobre que flotaba sobre la cama, era un sobre rojo, rojo Gryffindor.

—Genial, una nota de despedida— se dijo con el corazón latiéndole con fuerza, cuando tomó el sobre notó como las manos le sudaban, no le habían sudado de esa manera desde hacía muchos años, desde que era un chiquillo. —Lo dicho, Harry me hace actuar de maneras inesperadas— se dijo soltando una pequeña carcajada, más por los nervios que por otra cosa, torpemente trató de abrir el sobre mientras se sentaba en la cama, por fin lo hizo y sacó un pequeño pergamino, estaba escrito en tinta verde, y era la letra de Harry, no había más que una línea escrita:

En mi casa, ahora.

Draco leyó la misma línea demasiadas veces, sonaba a una orden, pero aun así no lo entendía con claridad, ¿Para qué Harry lo quería allí? ¿Prefería terminar con él en su casa? ¿O tan solo trataría de convencerlo de que aun necesitaba más tiempo? Finalmente se puso en pie y se metió a la ducha, si Harry quería terminar con él de esa manera, mejor que viera bien lo que iba a dejar, o tal vez de esa forma lo convencería de no dejarlo y hacer pública su relación.

Luego de media hora, Draco se puso en pie delante de la chimenea encendida, acomodó sus ropas una vez mas, la camisa de color oscuro en juego con el pantalón ajustado, todo perfecto, dio un suspiro, preparado a encontrar cualquier cosa al otro lado, tiró los polvos flú en la chimenea y aterrizó en la sala de Harry, estaba oscuro, y en silencio, miró alrededor pero no había señales de nadie.

—¿Harry?— llamó suavemente, pero nada, —¿Harry?— llamó una vez mas, esta vez mas fuerte.

—En la cocina— dijo la voz de Harry.

—Bien…— murmuró Draco para si mismo, —En la cocina será entonces— se dijo mientras caminaba, con pasos lentos y tratando de calmarse, hasta la puerta, la empujó suavemente y allí estaba Harry, de pie, apoyado en uno de los estantes, con los brazos cruzados y mirándolo atentamente.

—Wow…— murmuró Harry al ver a Draco, se veía realmente muy bien, Draco sonrió, pensando que al menos había logrado el efecto deseado.

—Hola…— dijo Draco en voz que trató de sonar no demasiado entusiasta

—Pensé que llegarías más temprano— le dijo Harry sin moverse

—Ya sabes… las burocracias del ministerio— dijo entrando a la cocina y mirando alrededor, se dio cuenta que en tanto tiempo juntos jamás había entrado a esa habitación en la casa de Harry, en realidad, ahora que lo pensaba solo conocía la sala y el dormitorio de Albus.

—Sí, me lo imagino…— Harry se descruzó de brazos y avanzó un poco hacia Draco que se había quedado pegado en su sitio, mirando a Harry y aún sin saber qué esperar ¿Una despedida? ¿Una re negociación del ultimátum?

—Estaba pensando…— empezó a hablar Harry mientras se seguía acercando a Draco —Que en todos los meses que llevamos juntos nunca has dejado que cocine para ti.

Draco parpadeó y le dio una mirada confusa, Harry agitó su varita y delante suyo descubrió una mesa con un par de platos cubiertos, una botella de vino y unas copas —¿Cocinar?

—Sí, en la mansión no se puede, los elfos son muy celosos, no me dejaron entrar nunca a la cocina— tomó de la mano a Draco y lo jaló hasta la mesa, Draco caminaba casi sin notarlo, su mente seguía dando vueltas en medio de la incertidumbre —Y ahora que venderé esta casa se me ocurrió que sería una pena nunca haber usado su cocina, y privarte de las delicias que sé preparar— Harry le señaló una silla a Draco para que se sentara, pero este se quedó en pie, mirando primero hacia la mesa y luego hacia Harry.

—¿Vender la casa?— preguntó suavemente, las piezas empezaba a encajar, pero quiso contener su alegría hasta estar seguro.

—Claro, supongo que seguiremos viviendo en la mansión, a menos que quieras mudarte aquí…

—¿Qué…? no… espera...— pidió Draco confundido —¿Estás diciendo lo que pienso que estas diciendo?

—Es algo difícil para mí saber lo que estás pensando ahora— le respondió Harry medio en burla.

Draco frunció el ceño —¿Te quedarás en la Mansión?

—Sí— dijo Harry sonriendo —Si es que tú lo quieres, claro.

—Y… ¿Se lo dirás a tus hijos…?

—Mmm Sí— dijo Harry moviendo la cabeza afirmativamente.

—¡Harry…!— dijo Draco entrecerrando los ojos algo molesto —¿Por qué no me lo dijiste en la Mansión? ¿Por qué me hiciste creer…?

Harry, por precaución retrocedió un paso antes de hablar —No fue divertido que me soltaras una amenaza de ese tipo antes de irte, he pasado una semana horrible por tu culpa— le recriminó.

—Tú…— dijo Draco apuntándolo con el dedo —¿Esta es tu venganza? ¿Hacerme creer que de verdad te irías?

Harry se encogió de hombros —¿Ha funcionado?

Draco dio un paso hacia él, lo suficientemente rápido como para atraparlo por los brazos y luego lo pegó a su cuerpo —Yo también he tenido una semana horrible… no sabía qué pasaría…

Harry se acercó un poco más a Draco y le dio un beso en los labios, lento y cariñoso, Draco suspiró de alivio en el abrazo, cuando se separaron se miraron a los ojos

—Te quiero… — le murmuró Harry antes de darle un beso en la punta de la nariz —Es mas, te amo… — Era la primera vez que Harry se lo decía y se sentía fantástico escucharlo.

Draco se abrazó con fuerza a Harry mientras sentía cómo su pecho se llenaba de algo cálido, todo lo reprimido durante esa semana se desbordó y apretó mucho mas el cuerpo de Harry mientras sentía como la emoción se revelaba en pequeñas lágrimas que caían suavemente por sus mejillas, ¡aún no podía creer que estuviera llorando!, Harry le había dicho que lo amaba y ¿él solo podía llorar?... debía ser un síntoma por andar con tantos Gryffindor.

Las manos de Harry le acariciaron la espalda de manera reconfortante —Todos estos días… pensé que no te volvería a ver… yo…— empezó a decir entrecortadamente, porque la garganta se le había cerrado completamente.

—Lo siento…— le murmuró Harry —lamento haber demorado tanto en darme cuenta…— se separó un poco del abrazo para verlo a los ojos, Draco puso algo de resistencia pero finalmente levantó el rostro, aún habían un par de lágrimas sobre la mejilla y Harry se asombró de que Draco reaccionara así, con cariño las limpió con una caricia.

—Te amo… — le murmuró Draco antes de sonreír, aun con un par de lágrimas asomando por sus ojos. También sonaba fantástico decirlo, pensó.

***0o0***

La cena quedó olvidada mientras las manos de Draco se deshacían de lo que quedaba de la ropa de Harry, él hacía rato que ya había perdido toda su ropa, ayudado por Harry y ambos desnudos se dejaron caer sobre el piso de la cocina, besándose y acariciándose con la ansiedad de no haberse visto por una semana y por el nuevo paso que habían dado en su relación.

—Harry, no sabes cuánto te he extrañado— dijo Draco con voz grave mientras hacía un camino de besos por el pecho hacia abajo.

—Y yo… todas las malditas noches…— Harry se arqueó cuando Draco tomó con una mano su erección y le dio una larga lamida —¡Oh sí!

—No volveremos a separarnos tanto tiempo— prometió Draco.

—No, ya nunca— respondió Harry levantando el rostro para ver a Draco y sonreírle, Draco correspondió a la sonrisa y acarició el miembro suavemente subiendo y bajando, Harry se arqueó nuevamente y se dejó caer completamente.

— ¡Merlín!— gimió cuando Draco atrapó con su boca todo su miembro, sus labios presionaron contra la cálida piel mientras su lengua aún jugueteaba sobre la punta, Draco siempre conseguía llevarlo hasta un estado de semiinconsciencia cuando le hacía una mamada, en realidad todas sus caricias lo dejaban en ese estado. Empujó sus caderas contra esa boca mientras seguía gimiendo cada vez más sonoramente, —Draco…— llamó mientras sus dedos se enredaban en la lacia cabellera rubia —Draco… voy a…— y entonces Draco presionó con fuerza sus dedos en la base de su miembro y alejó su boca, Harry pudo gritar de frustración por lo cerca que había estado y por la forma como Draco lo había detenido.

—Eres demasiado impaciente— le dijo Draco serpenteando hacia arriba, hasta quedar a la altura de sus labios —Y jodidamente sexy, ya que estamos

Harry soltó una pequeña carcajada, que fue interrumpida por los labios de Draco presionándose contra los suyos, esa lengua y esos dientes dominando su boca de manera enloquecedora, pasó sus manos sobre los hombros de Draco y lo jaló más cerca de él mientras separaba las piernas para darle más comodidad, podía sentir la erección de Draco frotándose contra su cadera y las manos de Draco apretando sus caderas —Draco, te necesito… ya— pidió cuando Draco se apartó y comenzó a besar su cuello y mandíbula.

Draco le sonrió suavemente y acarició su mejilla, poniéndose de rodillas entre las piernas de Harry, estiró la mano jalando la varita y pronunció los hechizos lubricantes mientras Harry jadeaba por la sensación de frío en su entrada —Te amo, Harry… no tienes idea de cuánto— dijo acercándose a sus labios una vez más, besándolo con fuerza, con ansiedad.

—Y yo… mucho— Harry dejó caer la cabeza hacia atrás nuevamente mientras sentía a Draco levantándole las piernas, tomó una bocanada de aire mientras sentía la resbalosa punta sobre su entrada.

Draco empujó despacio, pero sin detenerse, el primer instante, cuando se introducía en él y todo su miembro era acogido por esa estrechez siempre se quedaba sin respiración, con el corazón demasiado acelerado. Era una sensación magnífica. Se inclinó hacia delante y alcanzó a darle un beso más, Harry correspondió con entusiasmo y entonces se empezó a mover.

Habían pasado tantas noches juntos, sabía y se conocía ya de memoria el cuerpo de Harry, dónde besarlo para excitarlo, dónde para volverlo loco y dónde para desesperarlo, y le encantaba el hecho de que pese a eso no se cansara de explorar cada centímetro una y otra vez, todos los días, siempre maravillándose. —Harry— gimió entrecortadamente mientras empujaba una vez más y Harry se arqueaba de aquella manera tan deliciosa.

—Draco… no te detengas— Harry se aferró con fuerza a los brazos de Draco —No te detengas— pidió una vez más mientras Draco aumentaba su velocidad más aún.

—No lo haré— resopló Draco inclinándose hacia delante lo suficiente para sostenerse en el piso con una mano y con la otra empezar a masturbar a Harry, que clavaba sus uñas en sus brazos, aquel ardor le era ya tan conocido, cuando Harry se sujetaba a él con tanta fuerza…

—Draco… ¡Oh Dios!— gritó Harry arqueándose completamente, Draco sintió como el interior del moreno lo apretaba con fuerza y hacía que le fuera imposible controlarse más, su mano se llenó de una sustancia caliente mientras él se empujaba un par de veces más, culminando en su propio orgasmo.

Harry sintió el peso de Draco sobre su cuerpo y dejó caer las piernas a los lados, —Ouch…— se quejó suavemente

—¿Estás… Estás bien?— preguntó Draco aún sintiendo los espasmos en sus músculos por el orgasmo.

—Sí… es sólo que el piso es algo duro— replicó Harry suavemente antes de girar el rostro lo suficiente para besar a Draco en la mejilla.

—Si no fueras tan impaciente, podríamos haber llegado a tu cama, o a la mansión— le regañó divertido Draco

—¡Oh! Pero aún podemos llegar a mi cama… y luego a la mansión

***0o0***

—¿Y como crees que lo tomen?— preguntó Harry recostado sobre el cuerpo desnudo de Draco, ambos estaban en la habitación de Harry, disfrutando de la tranquilidad de la noche, luego de haber hecho el amor por segunda vez, de manera lenta y cariñosa.

—Pues… estoy casi seguro de cómo serán las reacciones de todos— afirmó Draco con orgullo.

—¿En serio?— preguntó Harry incorporándose un poco para ver el rostro de Draco, aún seguía ligeramente sonrojado y no pudo evitar darle un suave beso en los labios.

—Sí— respondió Draco sonriendo

—¿Y cómo será eso?

—Fácil— dijo Draco sentándose un poco y jalando a Harry con él —Lily llorará de emoción y hará todo un alboroto abrazándonos a ambos y augurándonos mucha felicidad.

—Puede ser…

—Albus y Scorpius se darán miradas divertidas y dirán lo mucho que se alegran, y empezaran a fantasear lo genial que será que ahora vivirán juntos por que nosotros viviremos juntos.

—Cierto…

—James dirá que ya era tiempo de que salieras con alguien, Granger nos mirara a ambos y tardará un rato en reaccionar, tratando de encontrar la lógica a lo que le hemos dicho.

—Te los conoces muy bien ¿no? — picó Harry.

—Sí, pero lo mas gracioso será Weasley.

—¿Gracioso?

—¡Oh sí!— Draco sonrió aun mas, como disfrutando por adelantado el momento —se abalanzará sobre mi, antes o después de tratar de descubrir si te he lanzado algún hechizo de magia negra, tratando de defender tu honor…

—Vamos, Ron no…

—Y entonces Granger le dirá "Ronald, compórtate", con esa vocecita suya que tiene y que da miedo… ¿Sabes cuál no?— preguntó hacia Harry que contenía las ganas de carcajearse por la buena imitación de Draco y asentía —Y entonces se quedará quieto, dándole miradas ofendidas a su esposa por detener sus ganas de ajusticiamiento.

—Estás completamente loco— le dijo finalmente Harry ya no pudiendo contener las risas.

—Puede ser… pero amas a este loco, no lo puedes negar— le dijo Draco mientras lo empujaba en la cama y se ponía sobre él, con Harry aún riendo.

—No, no lo puedo negar— contestó finalmente Harry antes que Draco lo besara.

***0o0***

"No quieras conocer a los Potter cabreados…" El recuerdo de aquella frase en la cabeza de Eliot resonaba mientras estaba tendido en aquella cama de San Mungo, pensando en por que demonios no se tomó la amenaza en serio, no solo había conocido a los Potter cabreados, también a los Weasley y a Malfoy, todos juntos:

Flash Back

La música de la orquesta sonaba bastante fuerte, aun había un gran grupo de invitados bailando en la pista, pese a que los novios ya se habían marchado, a lo lejos pudo observar a Albus, estaba con el chico Malfoy, el que decían que era su novio, rodeados de sus hermanos y primos, Eliot le dio un trago mas a su copa, pensando en qué demonios podía ver Albus en ese rubio paliducho. Durante toda la tarde y noche lo había estado observando con atención, pero en ningún momento lo había podido atrapar, siempre andaban todos juntos. Hasta que por fin lo vio, caminando entre los demás invitados, parecía buscar a alguien, y mientras lo hacía se fue alejando, hasta que finalmente decidió entrar a la casa, entonces Eliot sonrió, allí estaba su oportunidad. De haberlo sabido antes, nunca lo hubiera seguido.

Albus caminaba buscando a sus tíos, quería decirle que los chicos y él ya se querían ir, iba de mal humor porque habían decidido mandarlo a él, y como todos habían insistido, no le quedaba de otra que ir, ¡Ni siquiera Scorpius lo había querido acompañar! Los buscó alrededor de toda la pista de baile, sin embargo no aparecían por ningún lado, hasta que Luna le comentó que los había visto entrar en la mansión, al parecer tenían que cumplir con un encargo de de Ginny.

Caminó hacia el interior de la mansión sin percatarse de cómo un hombre de 25 años lo seguía de cerca.

***0o0***

Ya no le veo…— murmuró Lily con preocupación mientras Scorpius, James, Hugo y Rose giraban en todas direcciones.

Tampoco veo ya a Al— dijo Scorpius con algo de frustración, querían aprovechar el librarse de Albus un momento para ir a encarar al idiota de Eliot, el hermanastro de Albus, que desde que habían llegado no hacía mas que lanzarle miradas insistentes a Albus y de rencor a Scorpius, que ya sabía algo acerca de cómo el chico andaba tras su novio, se lo había contado James, y aunque al principio se había enojado ligeramente con Albus por no contárselo, ahora entendía que simplemente su novio no había querido ocasionar problemas.

¿Tu crees que lo haya seguido?— preguntó Hugo hacia Scorpius que no paraba de mirar entre la gente, ahora de pie sobre una silla.

¿Pero a dónde?— preguntó Rose.

Sabía que esto era mala idea— gruñó James hacia Scorpius.

Vamos, dentro de la casa, es el único sitio que falta por ver— dijo el rubio con aire decidido.

Los cinco chicos caminaron entre los invitados a toda prisa, con las varitas listas en los bolsillos por si era necesario.

***0o0***

Hermanito…— dijo una voz arrastrando las palabras, Albus dio un suspiro de fastidio, sabiendo de quien se trataba y giró para encarar a Eliot, que tenía los ojos vidriosos.

Estás borracho— le respondió Albus mirándolo con cierto desprecio.

Sí… tal vez, ¿Por qué no me acompañas a descansar un poco entonces?— le dijo Eliot mientras le sujetaba del brazo.

Ya lárgate— le gruñó Albus a la vez que se soltaba del agarre y daba un par de pasos hacia atrás.

Eres un niño muy mal educado… ¿te lo ha dicho tu madre?— Eliot trató de alcanzarlo una vez más.

Sí, lo cierto es que sí, varias veces en realidad…— le contestó Albus dándose la vuelta para seguir caminando, esta vez los brazos de Eliot sí lo alcanzaron y lo hicieron girar, Albus forcejeó un poco hasta que por fin pudo tener su varita en la mano, le dio un fuerte empujón, aprovechando que ahora que el hombre estaba borracho era más débil.

Wow— gritó Eliot tratando de acercarse a Albus una vez más —Te gusta duro ¿eh?

Idiota.

Anda ven, ya deja de actuar, tu noviecito no tiene por qué enterarse— le dijo tratando de alcanzarlo una vez mas, Albus le dio una mirada de asco y lanzó un hechizo Depulso, que le dio de llenó en el pecho, pero al mismo tiempo vio como otros cinco rayos de colores le daban al hombre en la espalda, el cuerpo se elevó en el aire y dio una curva graciosa antes de caer nuevamente, Albus le dio una mirada de asombro antes de reparar en los demás atacantes.

Con eso tendrá— dijo Scorpius con voz desdeñosa mientras daba una mirada evaluadora al hombre, o lo que quedaba de él en ese momento, pues entre los forúnculos que tenía en la piel a la vista, las babosas que estaba vomitando y los moco murciélagos daba un aspecto de cualquier cosa menos de ser un hombre.

¿Scorpius?— preguntó Albus mientras le daba miradas de reproche a sus hermanos, estaba seguro que habían sido ellos lo que le habían contado a su novio lo que pasaba. Scorpius solo miraba con una mezcla de asco y desprecio el cuerpo de Eliot, si poner mayor atención en su novio.

Creo que deberíamos llamar a alguien para que lo saque de aquí— dijo James mirando a Eliot con diversión en los ojos.

Le dimos muy fuerte… ¿Y si le pasa algo?— preguntaba Lily hacia Hugo, que sólo se encogía de hombros reprimiendo una sonrisa.

¡Scorpius!— volvió a llamar Albus, enfadado por que su novio no le hacía caso.

Scorpius dio un suspiro y saltó sobre el cuerpo de Eliot, conciente de lo que sucedía alrededor, pese a todo. —Dime— dijo con una sonrisa de inocencia.

¿Por qué…? ¿Quién te dijo?

¿Había algo que decirme?— le preguntó con falso rostro de incredulidad —Nosotros solo veníamos a buscarte y nos encontramos con esto— mintió Scorpius con total tranquilidad.

O sea… ¿Nadie te dijo nada?

¿Qué tenían que decirme?— preguntó nuevamente Scorpius un poco mas enojado.

Nada… no creo que Eliot quiera molestar de nuevo…— se agachó para quedar a la altura del hombre, que tendido en el piso estaba siendo rodeado de babosas que vomitaba con expresión de asco. —¿No es así?

Apenas Eliot pudo hacer un ligero asentimiento con la cabeza antes de que un nuevo espasmo lo hiciera vomitar más babosas.

James se agachó un poco hacia él —Te dije que no querrías conocer a los Potter cabreados.

Mucho menos a los Weasley — le dijo Hugo envalentonado con una sonrisa.

Y por si te queda duda, tampoco al noviecito ese, o sea a un Malfoy— continuó Scorpius antes de ser jalado por Albus, que junto con los demás ya salían del lugar, darían el aviso, pero no se quedarían a ver lo que pasaría luego, sabían que Eliot no los acusaría, por que si lo hacía tendría que decirle a su padre y a Ginny el por que del ataque, y eso no le convenía para nada.

Una vez fuera los chicos al fin encontraron a Ron y Hermione, luego de contarles lo que habían visto y jurar que no sabían nada de cómo habían pasado, se fueron todos juntos a la Mansión Malfoy, se quedaron mucho más rato despiertos, conversando de la boda de Ginny y Manek, de los planes para el verano, y riendo de rato en rato, recordando la forma en la que Eliot había quedado.

Fin del Flash back

Eliot pasó dos semanas en el hospital, no hubo ninguna secuela ni cicatriz del ataque, pero si aprendió la lección y, aun muchos años después, cada vez que veía a Albus con Scorpius y los demás un escalofrío le recorría la espalda por el recuerdo y se alejaba lo más rápido posible.

***0o0***

La noche en que los chicos volvieron de la escuela planearon una cena en la mansión e invitaron a todos, se contuvieron durante toda la comida, y cuando los postres aparecieron entonces se decidieron a hablar, Harry lucía incómodo y sonrojado y aunque Draco no lo quisiera admitir también estaba nervioso.

Draco acertó en casi todos sus pronósticos sobre las reacciones, excepto en uno; Ron no trató de golpearlo simplemente se les quedó mirando con la boca abierta durante tanto tiempo que temieron por su salud, hasta que soltó una gran carcajada

—Venga ya, fue una buena broma— dijo entre risas, todos se miraron sorprendidos, pero cuando nadie mas lo acompañó en sus risas ni aceptó que se trataba de una broma simplemente se puso en pie y salió del comedor de la Mansión, solo para volver mucho mas rato después, tanto que Hermione ya planeaba ir a buscarlo, lucía mucho mas serio.

—Si le haces algo, Malfoy…

—Ya lo sé, me torturaras hasta la muerte— le respondió Draco con tono aburrido.

—Es bueno que lo tengas claro— le dijo Ron extendiéndole la mano, Draco parpadeó un poco sorprendido, pero la apretó con la misma fuerza con la que Ron se la apretaba, luego volteó a Harry y le dio un torpe abrazo.

Lily seguía llorando de emoción mientras sus hermanos y Scorpius sonreían complacidos y ya hacían planes sobre lo bien que la pasarían en la mansión, Hermione aun los miraba con una sonrisa, asombrada, parecía que aún trataba de asimilar la información.

Lo que mas sorprendió a Harry fue el hecho de que nadie dijera nada como "!Wow ¿Harry eres gay?!" o algo por el estilo, era como si ya todos se lo esperaran, solo que no que se emparejara con Draco Malfoy.

Cuando se lo preguntó a sus amigos, estos solo le dieron miradas divertidas y no contestaron nada, se preguntó si es que, para variar, él había sido el último en enterarse, hasta de eso.

Cuando Astoria se enteró los felicitó a ambos y le dijo a Harry que se alegraba de que Draco encontrara a alguien que lo hiciera feliz, que ya estaba sospechando que se quedaría solo por el resto de la vida, Draco se ofendió mucho por ese comentario, pero el enfado no le duró tanto.

Ginny fue un caso diferente, hizo todo un gran escándalo cuando se enteró, no felicitó a Harry ni a Draco, todo lo contrario, trató de convencer a Harry de que investigara a Malfoy, que lo más probable es que hubiera usado algún hechizo de magia oscura. Incluso trató de poner a los demás miembros de su familia en su contra, argumentando que la sola idea de Harry con Malfoy era ridícula, para complacencia de Harry ninguno de los Weasley le siguió el juego. La señora Weasley se había enojado mucho con ella argumentando que sólo estaba herida por que había pensado que Harry seguiría llorando por ella el resto de su vida y que el que Harry ahora rehiciera su vida la hería más que nada en el orgullo.

Ginny pasó mucho más tiempo sin dirigirle la palabra a Harry, y realmente eso a Harry no le interesó, tenía lo que necesitaba, a Draco, sus hijos y sus amigos, no necesitaba su aprobación para ser feliz.

***0o0***

No hubo nunca más un ultimátum entre Harry y Draco. No volvieron a pasar una noche separados.

La noticia se extendió por el mundo mágico en cuanto empezaron a asistir a diferentes lugares juntos, como pareja, se habló de ellos por semanas, hasta que un nuevo escándalo, el de una estrella de la música, los desplazó a un tema olvidado, aunque de vez en cuando publicaban una foto de ellos saliendo de alguna fiesta o algún lugar, solo para recordarle al mundo que aún seguían juntos.

Las lechuzas con cartas de amigos de Harry y algunos de Draco, cuestionando seriamente su salud mental, llegaron a la Mansión por semanas, hasta que después de un tiempo, (en algunos casos hasta años) todos tuvieron que aceptar que no se habían vuelto locos del todo, ni que se habían tomado por error una poción de amor en mal estado, que se amaban y que aquello iba a durar. Lo más probable, como ambos argumentaban, para siempre.

***0o0***

FIN

Notas mías:

Muchas gracias a todos los que han llegado hasta aquí, por leer y por cada uno de sus comentarios y sugerencias, disfruto leyendo cada cosa que me escriben, por mas pequeña que sea, por que demuestran que hay alguien mas al otro lado de la pantalla.

Este fue el primer fic que escribí con la pareja de Albus/Scorpius, y que incluye el epílogo (El cual dicho sea de paso yo arrancaría de mi libro #7) al no tener mayor información acerca de cómo eran en carácter los hijos de Harry, Draco, Hermione y Ron creé mi propia versión de ellos, que espero les haya agradado.

A: aghata malfoy uchiha; Shijiru Posible; Tinuviel Simbelmyne; mila22; Fran Ktrin Black; darkwolfhp; xxIsisxx; Niku Black; DUO V.P.V.M; Alexander Malfoy Black; Alejandra Black-Potter (Hey… que fuiste la primera en comentar ¡!! XD) ; veroboned; loves harry; Ed Gyllenhaal; remula black; Leslie Rebeka Black Snape; Nancy; Sayuri Hiro; Cindy; holly wow potter

A todos ustedes que leen las locuras que se me andan ocurriendo no solo desde este fic, si no desde antes, muchas gracias, me hace sentir especial el saber que esperan mis actualizaciones los lunes, y que disfrutan leyendo y que además se dan el trabajo de dejar escrito algo…

Por ahora estoy aun trabajando en varias ideas que tengo, espero poder colgar algo pronto, como les dije antes, aun tengo algunas ideas en la cabeza y planeo plasmarlas todas, hasta que ustedes se cansen de leerme…

Como siempre creo que me cuesta despedirme… de estos personajes y de la historia (Siempre termino escribiendo un montón en las notas finales del último capítulo) pero ha llegado el momento.

Que tengan lindo día y linda semana, el año recién inicia y estoy segura que será una gran aventura, llena de muchos éxitos y alegrías…

Un gran abrazo desde Perú

Pao

Y no se olviden… ¡Que viva el Slash!