Pasión

Capítulo 1.

El trecho que los separaba se estaba haciendo nulo y aunque era ajena ante los pensamientos que tenía sobre su persona, podía estar convencida que eran sentimientos muy fuertes, sabía que ella lo amaba y no era tan ciego como mucho habían pensado, simplemente quería mantener la distancia apropiada, quería alejarle de su persona y evitar cualquier contacto y más sabiendo, el tipo de reacción que le provocaba en su cuerpo cada vez que ella estaba a su lado. Endiabladamente la deseaba como jamás pensó que desearía a una persona, era el sentimiento más fuerte que había experimentado aparte de las batallas, el contacto de su cuerpo con otro que no fuera en pleno combate, marcaba la soledad que habitaba en su interior.

Sus pasos eran cortos y pensativos, tenía que dejar de sentir eso que le quemaba en su interior. Era una relación imposible, ¿y por qué?, él era más mayor que ella y la había criado, curvó sus labios ante estos pensamientos, se suponía que en el amor no había edades y si no, que se lo explicarán a Kenshin Himura. Se levantó las manos hasta la altura de su vista y las vio temblar, tampoco era su padre, era alguien que se hizo cargo de ella durante un tiempo, así que su amor no podría ser fraternal, si no, jamás la desearía y sentiría la fuerza que vibraba dentro suya. Así que sin darse cuenta, él mismo colocaba sus pros y contras ante lo que hervía en su interior.

Tragó saliva y definitivamente tenía que romper eso que le unía con ella. Volvió a colocar sus manos en los costados de su cuerpo y levantó su mirada hacía su frente para quedarse estático ante lo que estaba viendo. Allí estaba ella, la diosa de sus pensamientos y la maldad de sus sentimientos, su vista tan azul e imposible de descifrar, estaba mostrando uno de sus oscuros pensamientos.

El deseo.

Siguió sigiloso en ese estado, viéndola entrenar con furia y tenacidad. Escuchaba sus gemidos de reproche cuando una Kunai no daba de lleno en el centro de la diana, veía sus movimientos ágiles y rápidos, y sobretodo observaba cada músculo de su cuerpo, cada gesto que soltaba su rostro para ver en ellos la voluntad que debía caracterizar a la Okashira de los Onis.

La amaba.

Sin darse cuenta su cuerpo comenzó a responder ante ella y aunque no era consciente de esa reacción, él solo deseaba estrecharla entre sus brazos y no dejarla ir nunca de su lado. Avanzó dos pasos y se detuvo, allí contempló como ella le miró de reojo y deteniéndose, se pasó el dorso de su mano por su frente para quitarse el sudor, se movió hacía él para verle con más claridad y lo que consiguió fue su propia extrañeza.

Allí estaba él imponente Aoshi Shinomori, mirándola fijamente, sin apenas pestañear y con un extraño brillo en su mirada, si no lo conociera podría pensar otra cosa, pero esa actitud la confundió. Alzó una ceja para adivinar o por lo menos, saber que podía estar pasando por su mente, pero como siempre ocurría, jamás llegaba a adivinar sus pensamientos. Avanzó hasta su amado, aunque él desconociera ese adjetivo y carraspeando, le sonrió con dulzura.

Le necesitaba.

Y como había pasado antes, todo su cuerpo se convulsionó ante ese gesto tan característico de ella. Le fascinaba saber que esa sonrisa estaba destinada a él y que cada vez que veía como le sonreía, más ganas tenía de hacerla suya y permanecer unidos hasta el fin de los días. Desvió su mirada a ambos lados, para cerciorarse de que no había nadie cerca y Misao le siguió con la mirada, realmente su curiosidad ante este comportamiento le estaba matando.

-¿Aoshi-sama?..-preguntó confundida..-¿ocurre algo?.

Ese tono de voz le obligó a devolverle la mirada y alzando su mano, hizo un movimiento extraño para él pero vital para ella. Le acarició la mejilla mientras seguía firme con su mirada. El corazón de la comadreja estaba latiendo con fuerza y sentía como su piernas iban a desfallecer por esta cercanía y por esta sensación tan deseada.

Sus mejillas estaban sonrojadas y cada músculo de su cuerpo estaba reaccionando con fuerza ante esta caricia, levantó nerviosamente sus ojos hacía el hombre que amaba y lo vio impasible. Su rostro no reflejaba sentimiento alguno, aunque había un destello en sus ojos que la descolocaba por completo.

Le quería.

-¿Aoshi-sama qué..?..-volvió a insistir con su pregunta, pero fue cortada en plena ejecución.

Sintió como esos labios se aferraban a los suyos con posesión, si al principio estaba asuntada o petrificada por esta acción, todo se esfumó en unos segundos. Él comenzó a devorarla con ansías, quería apagar ese sentimiento que explotaba en su interior cada vez que la tenía cerca, pero desgraciadamente solo conseguía incrementar el deseo que nacía en su interior. La aferró a su cuerpo para estrecharla entre sus brazos, mientras seguía probando el néctar de sus labios. La deseaba y la amaba, más a que su vida misma.

Misao rodeó sus brazos alrededor de su cuello y se enterró más en la profundidad de ese beso tan deseado y esperado. Y todo lo de su alrededor dejó de tener importancia para ellos.

Detuvieron ese beso para seguir con los labios pegados en el otro, abrieron los ojos para mirarse fijamente y sonrió con malicia, ella, la joven que le había robado el corazón desde hacía mucho tiempo estaba sonrojada y acariciando su mejilla con suavidad.

-Tanto tiempo esperando para perderme esto..-susurro con seriedad.

Las palabras no salían de sus labios, no podía articular palabra alguna ante lo que estaba experimentando. Su Aoshi tenía sus labios pegados a los suyos y podía sentir como su cuerpo desprendía ese aroma tan masculino. No quería salir de ese sueño, por que sentía que no podía ser real. Tragó saliva para bajar su rostro con vergüenza, podía sentir aún la calidez de sus labios con los suyos y quería que se volviera a repetir, pero..

El cuerpo de Shinomori se tensó con rabia y desviando ligeramente su mirada hacía un lado, podía escuchar los pasos y las voces de los demás Onis. Se mordió los labios al contemplar como ya no estaban solos y que pronto tendrían testigos de esa unión. Volvió a mirar a Misao para ver como también tenía la misma sensación. Gruñó al sentir como invadían su intimidad y sujetándola con fuerza, comenzó a andar hacía un rincón del jardín en donde la pasión seguiría latiendo con fuerza.

La empotró con suavidad en la pared y notando como su corazón estaba revolucionado, depositó sus labios en la frente de la Okashira, luego le besó en la punta de la nariz, inclinó su rostro hacía la comisura de sus labios para hacer el mismo gesto y finalmente los estrelló contra esa boca que le estaba volviendo loco. Y está vez, el beso lento y pausado de antes, comenzó a subir a varios niveles.

Quería probar más cosas de ella, sentirla más cerca de su cuerpo y quería experimentar la totalidad de estos sentimientos que en un principio se había negado pero que ya estaba cansado de ocultarlos. Le acarició los contornos de su cuerpo y sintió como ella también quería la totalidad de él, la entrega perfecta y única. Se separó y le volvió a mirar.

-¿Qué quieres hacer?..-le preguntó Aoshi con la excitación del momento..-si continuo no podré parar, pero si llegó hasta el final serás mía para siempre.

Misao sonrió con picardía y acercando sus labios a la oreja del ninja, le dio un leve mordisco. Y su cuerpo tembló.

-Eres mío Aoshi Shinomori..-susurró con sensualidad..-del mismo modo que yo soy tuya..-le besó en la mejilla..-como te detengas no querré saber nada de tí, ¿me oyes ex-Okashira?.

Esbozó una sarcástica sonrisa al escuchar las palabras de la joven, si continuaba sería suya, su mujer, su compañera y la madre de sus futuros hijos, pero si se detenía, ella podría pertenecer a otro y nunca volvería a tenerla a su lado. Entrecerró su mirada al imaginar eso, su Misao, sería la esposa de otro y tendría hijos con otro hombre.

-Como ordenes Okashira..-murmuró con humor, al momento de lanzarse a sus labios y comenzar a devorarla.

La subió un poco sobre la pared y él se pegó más a ella, pasó sus manos por las piernas desnudas de la comadreja, y ella metió las suyas dentro del gi de su futuro marido. Podía notar las cicatrices que habían dejado las batallas del pasado y eso lo hacía más apuesto. Pasó sus labios por el cuello de la joven, mordiendo cada parte de su piel, dejando su huella en ella. Su lengua se movía por cada centímetro de su piel y seguiría haciéndolo hasta fabricar esa barrera invisible que evitaría que alguna se acercará a su propiedad.

Tan enfrascados estaban entre esos jadeos de placer, que no se percataron de la presencia de una sombra. Que ocasionó que su mundo se volviera negro.

Continuará.

Holas! Un nuevo mini fic, que constará de dos capítulos.

Esta vez ha sido Aoshi el que ha dado el primer paso, ya era hora, por que siempre tiene que ser Misao.

En el próximo veremos el final y sabremos quién es la persona y si seguirán sintiendo como esa pasión los va desgarrando.

Gracias y saludos a todos.