PASION

Capítulo 18 - Te amo

Dio dos pasos hacía atrás mientras su mano descansaba pacientemente en su cabeza, de repente había notado como todo le daba vueltas y aunque era muy extraño que sintiera estos síntomas de debilidad, ahora mismo se había vuelto más flojo de ánimos. En su cabeza seguía rebotando las palabras del Oni y eso era el culpable de su estado lamentable.

Se tropezó con la mesa y al final optó por sentarse sobre ella y masajearse la sien, en un vago intento de normalizar su sufrimiento. Aunque parecía que estaba ausente de todo lo que le rodeaba, podía escuchar la respiración acelerada de su amada Tokio, podía notar como la mirada de ese microbio estaba clavada fijamente en su persona e incluso podía escuchar como el corazón de Cho latía de forma apresurada, sinceramente este momento había sido increíble, en el sentido de que ningún hombre en su sano juicio le hubiera retado por el amor de su Loba.

Tokio avanzó hacía su marido pero él levantó una mano enfrente y le detuvo en su camino, no quería la compasión de su esposa, es más, no quería que nadie viera su sufrimiento. Ni siquiera la luz de su vida.

-¡No Tokio!..-soltó bruscamente..-¡aléjate de mi!.

Los ojos almendrados de la Loba se llenaron de lágrimas y en un intento en vano de impedir que saliera de su control, el agua comenzó a surcar por su bella mirada, se llevó las manos a los labios para poder sellarlos e impedir que escupiera un gemido de dolor. Y ese gesto solo consiguió que se abriera un enorme boquete en el corazón del Lobo.

"¡Maldita sea, ella es mi debilidad!".

-No llores Tokio..-susurro suavemente Shiro al avanzar y pasar su dedo por el contorno de sus ojos..-no debes llorar por un hombre.

Pero ella no le escuchó y deteniendo su mirada en la suya, sus ojos nuevamente se llenaron de lágrimas y aunque pensó que jamás llegaría a hacer este gesto, por una vez su orgullo femenino había quedado destrozado y sin detenerse en ningún momento ante su futura acción, decidió escapar de este infierno.

Salió corriendo del despacho, pasó el pasillo y se esfumó de la vista de los hombres. Tanto Cho como el resto de los enamorados de la mujer se habían quedado perplejos por su acción y aunque esta actitud era normal en una mujer, en ella no pegaba nada. Siempre había sido una mujer con un carácter muy fuerte y ahora mismo parecía frágil.

¿Dónde estaba la verdadera Tokio?, ¿Aquella que había dominado por completo a Hajime Saito?.

Pero Shiro no se detuvo en ningún momento a pensar en eso y sin más fuerza que la propia del amor, salió detrás suya, dejando más aturdido al Lobo, que permanecía sentado en la mesa y presenciaba la huída de su esposa con su no-amante. Sus ojos se abrieron totalmente al ver como su felicidad matrimonial había quedado destrozada por su estupidez a la hora de jugar con los sentimientos de los demás. Es cierto que había actuado con malas intenciones, pero en ningún momento esas intenciones llegaban al plano sexual.

Agachó la cabeza y se tapó el rostro con la manos y nuevamente la sorpresa quedaba reflejada en el rostro de Cho al ver el estado tan catatónico de este SUPER hombre. Decidió avanzar y "consolarlo", pero su temor a ser culpado o golpeado para calmar su estado de ánimo pudo más con su primera intención. Así que permaneció completamente estático en la entrada del despacho, viendo como su jefazo se consumía en la desgracia.

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Tokio bajaba apresuradamente las escaleras del edificio y aunque se chocaba continuamente con todos los que pasaban por su lado, en ningún momento tenía pensado disculparse, solo quería salir de este infierno y desaparecer, o mejor matar el amor que tenía en su corazón. Y aunque podía escuchar perfectamente los gritos de Shiro, no tenía intenciones de detenerse y abrazarse a su amigo.

Ahora mismo lo único que necesitaba era escapar.

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-¡Vete Cho!..-ordeno con frialdad el Lobo..-¡quiero que me dejes solo!.

-¿Seguro?..-soltó con desconfianza..-en situaciones así más vale no estar solo.

Hajime Saito levantó su rostro hacía su subordinado y con los ojos relampagueantes de furia, escupió al suelo con mala gana. Gruñó con ferocidad y apretando con firmeza su espada, clavó con más determinación su mirada.

-¡VETE!..-le gritó con ferocidad.

"Glup" fue el único ruido que se permitió expulsar antes de salir corriendo de la presencia de su jefazo. La verdad es que tenía que haberse ido cuando Shiro y Tokio habían abandonado el despacho, pero su responsabilidad de permanecer al lado de su jefe había sido más fuerte. Y ahora huía como un vulgar ladrón, aunque era mejor permanecer alejado de él en estos momentos.

En cuando la cabellera rubia de su subordinado se había esfumado de su vista, se permitió el lujo de hacer un gesto tan simple y tan humano, pero que alguien de su nivel no podía actuar de esa forma, sus ojos comenzaron a humedecerse y gimió con más dolor, aunque antes no lo había pensado, ahora entendía la actitud de su Tokio, si ella hubiera actuado de la misma forma que había echo él, su actitud hubiera sido mucho peor.

Después de todo nadie se ríe de Hajime Saito y ahora él se había reído de su Loba. Pero aunque no tenía en mente hacerla sufrir con su acción, lo había echo por una buena causa. Estaba hasta las narices de ver la actitud muerma del cubito de hielo y más de ver como Misao iba arrastrándose por el suelo para obtener la atención de ese proyecto de hombre.

Por que un verdadero hombre hace lo imposible para estar con la mujer de su vida y no empieza por seducirla y dejarla tirada al suelo después de haberla usado, y aunque podía intuir que Aoshi Shinomori no era de esos hombres que solo buscan placer, también tenía que afirmar que la comadreja se había vuelto en una joven atractiva y que no pasaba desapercibida bajo la mirada de ningún hombre. Y que encima la actitud de la pequeña dejaba mucho que desear para el orgullo femenino, así que él mismo decidió meterse dentro de la relación para incentivar al palurdo a actuar como debía hacerlo y con los honores que se merecía Misao Mackimachi, pero su fantástica idea se había truncado ante la visita sorpresa de su amor.

-Maldita sea, no debí meterme dentro de esa estúpida relación infantil..-murmuro con pesadumbre.

-Si no te hubieras metido yo no estaría aquí y todo sería aburrido en mi fantástico mundo de soledad..-pronunció con humor una voz.

Abrió con sorpresa sus ojos para girar su rostro y ver quién estaba apoyado en la puerta y le miraba con diversión. Tragó saliva con vergüenza al verse descubierto con la guardia baja, pero es que ahora mismo su actitud dejaba mucho que desear y no se parecía en nada al poderoso Lobo de Mibu. Se levantó de la mesa para dirigirse hacía la ventana y dejar que sus ojos abnegados de lágrimas observaran el exterior y así evitar que su intruso tuviera más poder sobre él.

-¡Pobre Lobo, llora por una mujer!..-exclamó con más humor la visita..-¡increíble que alguien tan rudo como tú, sea un cordero bajo los dominios de la mujer!.

-Cállate rarito.

Kamatari sonrió con picardía ante su tono de voz y avanzando con delicadeza hacía el interior del despacho, alzó su mano y comenzó a moverla por el aire, su rostro se contrajo de desgana y meneando la cabeza con negación, volvió a hablar con la sabiduría del amor.

-Siento como rabia gobierna el ambiente de tu despacho helado..-comentó..-el desamor fluye por todos los rincones de este lugar y encima el amor también fluye por el..-sonrió con malicia..-aunque ahora noto corazones rotos..-le miro fijamente..-¿tú corazón está roto Lobo?.

Un tic comenzó a atacarlo con ferocidad en el rostro ante las palabras de Kamatari.

-La verdad es que este ambiente no es bueno para el cutis..-se cruzó de brazos mientras asentía a sus palabras..-te van a salir más arrugas por el sufrimiento y encima haces un doble esfuerzo innecesario..-le miro con inocencia al obtener la mirada enfurecida del Lobo..-cabrearte y alegrarte son dos tareas muy duras..-se llevó una mano a la frente..-además aquí se te van a formar las arrugas más vistosas.

-¡Me molestas payaso!..-le grito con rabia..-¿no te das cuenta qué quiero que te vayas inepto?.

-Lo sé, ¿y?..-soltó con ignorancia..-¿por qué te crees qué continuo aquí?, para verte sufrir..-negó con la cabeza..-mira que eres bobo para algunas cosas.

Kamatari volvió a ignorar la actitud de Hajime Saito y se dirigió hacía la gran butaca del Jefe de policía, sonrió con entusiasmo al pasar su mano por el contorno de ese objeto tan poderoso y sin pedir permiso por su acción, se sentó y apoyó la cabeza con calma, mientras cerraba los ojos y se dejaba llevar por la sensación de poder sobre si misma. Esta butaca te transmitía el orgullo y el coraje de un alto cargo como Hajime Saito y eso era una sensación única, podía sentir como todo su cuerpo se colapsaba ante este cúmulo de fuerza y eso le llenaba de felicidad.

Hajime Saito achicó su mirada al ver la actitud del rarito y eso le molesto mucho, desconocía por completo el tramado plan que había ejercido Aoshi Shinomori en alguien tan neurótico como este ejemplar y si en este momento se estaba efectuando su venganza contra él, el cubito de hielo le ganaría con facilidad, no se sentía con la fuerza anímica de continuar este juego de celos y diversión. Suspiro con desgana y volvió a centrar su atención en la ventana.

-¿Duele, verdad?..-le preguntó con calma Kamatari..-sentir como tu mundo se desmorona por culpa de este sentimiento tan débil..-ahora mismo la atención de Saito se estaba concentrando en su visita..-pero te puedo asegurar que todo esto pasará, aunque mientras siga te irá destrozando sin control.

-¿Qué quieres Kam?..-le preguntó con más calma.

Las mejillas de Kamatari se sonrojaron al escuchar como el psicópata se dirigía con un diminutivo de su nombre y se sintió muy halagada por este gesto tan bonito. Aspiró con nervios el aire que parecía que le iba a fallar y juntando sus manos entre si, entrecerró su mirada con una mueca divertida.

-He venido a ayudarte..-Saito alzó una ceja con sorpresa..-¡he escuchado tus súplicas amorosas y he decidido acudir a tu rescate!.

-¡¿QUÉ?!.

-Bueno te confesaré un secreto..-se llevó un dedo a los labios..-he estado escuchando tu bronca matrimonial y me ha parecido muy dolorosa y como odio el desamor pues he acudido a abrirte el camino correcto.

-¡¿POR QUE?!.

-Si..-asintió..-soy una gran cotilla.

-¡¿COMO?!.

Los ojos de Hajime Saito se habían abierto perplejos por las palabras de su invitada no deseada.

-¡Tú trabajas para Shinomori!..-le corrigió con veracidad.

-¿Y?..-encogió los hombres..-sigo trabajando para él a cambio de mi sueldo deseado..-curvó sus labios..-pero contigo es distinto, has conseguido dejarme flipada con tus sentimientos enamoradizos que he decidido ayudarte.

-¿Por qué?.

Un brillo de malicia paso por sus ojos.

-Por que te amo.

Todo su cuerpo se congeló ante su confesión y notó como la sensación de vomitar se hacía persistente en su interior, un sudor frío pasaba por su frente y solo el calor de su corazón latiendo apresuradamente le impedía dejarse llevar por la oscuridad. Mientras la mirada sensual de Kamatari Honjo le estudiaba completamente sin detenerse en ningún rincón de su cuerpo.

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La Okashira llegó a la taberna dispuesta a solucionar las cosas por su propia mano y por una vez iba a enfrentarse con su abuelo para conseguir la aprobación a su unión. Alargo su mano con determinación para abrir la puerta que le separaba de la presencia de Okina, cuando unos brazos la abrazaron por detrás para estrecharla con fuerza.

Podía sentir el aroma varonil de su Aoshi Shinomori y girando su rostro cubierto de felicidad hacía su carcelero de brazos, sonrió con ternura al ver esa mirada tan profunda. Suspiro con la emoción de una enamorada y se sintió en las nubes, hacía un par de horas que no lo veía y por culpa de eso creía que toda la alegría que la embargaba al saber de sus sentimientos eran productos de una endemoniada fantasía.

-¿Qué haces aquí?..-le preguntó aún cubierta por sus brazos.

-He venido a hablar con Okina..-le respondió con dulzura al besar fugazmente sus labios.

-¿Entonces...?..-se mordió los labios al momento de separarse de su cuerpo..-¿permite nuestra unión?..-enfatizó con una pizca de incomodidad..-es decir, tu y yo podemos estar juntos y yo no...-se mordió los labios..-estoy prometida con Saito.

Aoshi Shinomori apretó con fuerza sus manos al escuchar la palabra prometida y aunque deseaba que eso fuera mentira o en todo caso, se hubiera resulto para beneficio suyo, desgraciadamente seguía prometida a ese Lobo. La mandíbula del ninja se tensó al pensar en el Lobo y suspirando con desgana, curvó sus labios.

-Desgraciadamente sigues prometida a Saito..-vio el dolor reflejado en ese rostro que tanto amaba..-no puedo romper esa unión al menos que...

-¡Pero no estamos prometidos de verdad!..-exclamó con rabia..-¡es solo un juego de ese asqueroso Lobo, además está casado!.

-Ya pero..-encogió los hombros..-los hombres podemos hacer eso..-soltó con frialdad.

Misao retrocedió unos cuantos pasos para golpearse la espalda contra la pared de la taberna, sus ojos seguía perplejos por las palabras de su ninja y aunque era cierto lo que le había contado, no dejaba de doler. Desgraciadamente este mundo aún seguía siendo machista y las acciones de ellos estaban bien vistas, sus ojos se abnegaron de lágrimas y un nudo se formó en su garganta. No quería acabar con Saito, es más, estaba convencida de que lo había planeado todo con un claro objetivo y era meterse en la vida de los demás para no aburrirse con la suya.

-Escúchame Misao..-le susurro el ninja con suavidad..-no voy a permitir eso y aunque tenga que fugarme contigo a otro País, no te voy a dejar aquí, ¿me oyes bien?..-le dijo con cariño al momento de acariciarle el rostro..-es más no voy a perder esta batalla, por que me juego a la dueña de mi corazón..-le guiñó un ojo..-pero debemos hacer las cosas correctamente y esas son luchar a muerte contra Hajime Saito.

-¿Y eso es bueno?..-preguntó con desconfianza.

-Si, por que él morirá..-sentenció con crueldad.

-¿Y cuando será el momento?..-le preguntó con temblor.

-Me voy hacía la comisaría para hablar con él por las buenas y si no atiende a ellas..-encogió los hombros..-escogeré mi segunda opción.

Misao se colocó de puntillas y con sus manos rodeo el cuello de Aoshi para poder llegar hasta esos labios que tanto amaba y deseaba.

Sus mejillas se sonrojaron ante esa escena y volviendo hacía el interior del pasillo, sujetó con fuerza el pañuelo que tenía enganchado a su boca. Realmente adoraba a esta pareja, pero su sentimiento de protección hacía su nieta le impedía pensar con frialdad y actuaba como el abuelo protector que era, bueno, mejor dicho que tenía que ser, por que desgraciadamente él no era un ejemplo a seguir. Adoraba tanto a las mujeres que su corazón estaba dividido en miles de trozos dirigidos hacía ellas, son tan bellas y frágiles que no podía evitar enamorarse como un simple quinceañero.

Pero su plan estaba funcionando como debía ser y ahora sabía que lo primero para Aoshi Shinomori sería siempre su niñita.

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Aún seguía en estado de schock ante la confesión del rarito y por culpa de eso no se dio cuenta de que se había plantado enfrente suya y aunque poseía unos buenos reflejos, en estos momentos le habían dado la espalda.

Kamatari tuvo el tiempo suficiente para levantar su mano y estrellarla con firmeza en la mejilla de Hajime Saito. Y colocándose de acto seguido las manos en las caderas, le guiñó un ojo al momento de pasar con sensualidad la lengua por sus labios.

-¡¿A qué esperas bobalicón para recuperar a tu dichosa mujer?!..-le exigió con rabia..-¿quieres qué se vaya con Shiro?, pues déjame decirte que estás dejándole el camino libre a ese ninja..-puso morros ante la perplejidad del Lobo..-aunque antes de ir a por tu esposa, debes luchar contra Shinomori y de este modo cobraré mi sueldo acordado.

Pero por primera vez en mucho tiempo se había quedado sin palabras.

-Venga bobo no te retrases más y soluciona las cosas que has perjudicado..-se cruzo de brazos..-ya sé que es muy divertido meterse en la vida de los demás, pero cuando se meten en la tuya no hace ni pizca de gracia, ¡que gente más cotilla!.

-¿Estás es tu ayuda?..-preguntó curioso.

-Si, ¿qué otra clase de ayuda te iba a ofrecer?..-le preguntó al momento de subirse con picardía la parte de abajo de su ropa..-¿o prefieres otra clase de ayuda más cariñosa?..-le lanzó un beso. Pero justo en ese momento le enseño su mano transformada en puño y con los ojos llenos de furia, se encaró con el Lobo..-¡déjate de chorradas y ves a recuperar aquello que estás a punto de perder por tu estúpida motivación a la hora de meterte en problemas sentimentales!.

Y nuevamente la sorpresa le dejó pasmado.

Continuará.

Hola, cuanto tiempo sin actualizar pero la calor me agobia mucho y ahora mismo paso más tiempo allá que acá, (cosa que no debería ser así).

Después de pensar mucho sobre la participación de Kamatari Honjo, al final me decanté por esta. Os aseguro que había pensado un montón de ideas, pero creo que esto es la acertada.

Ante todo muchas gracias a TODOS los que habéis sido pacientes con el : Misao Koinshikawa, Natsumi Niikura, Cindy-Jhonny, Pami Anderson, Lorena, Junengrey.

Un saludo enorme.