Disclaimer… Los personajes pertenecen a JKR Para gran alegría suya; yo solo juego un poco con los personajes. :P

Hace mucho desde la última vez que escribí de este fic, el cual en realidad ya está terminado, pero tenía en mente este capítulo extra, de hecho ya tenía la mitad escrito, y como ayer salí de vacaciones no sé, tenía muchas ganas de escribir :) iba a hacer un one-shot de James/Lily pero me decidí por terminar este ^^ espero que les agrade, esta un tanto... bueno ya se enterarán :D

Disfruten!


CAPÍTULO 12

—Rose, para ya, que me vas a poner nervioso.

Rose se alejó de la ventana y se sentó en la cama junto a Albus.

—¿Cómo es que tu puedes estar tan tranquilo? —preguntó regresando al mal hábito de morderse las uñas; el cual, supuestamente, había dejado años atrás.

Su primo se encogió de hombros restándole importancia al asunto.

—Simplemente no me preocupa porque sé que todas las atenciones estarán en Scorpius.

Rose quiso golpearlo. Fuerte.

—¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?

Albus rodó los ojos como si fuera tonta solo por preguntarlo. Lo cual le hizo ganarse una mirada asesina, aunque él no la vio.

—Porque la abuela jamás permitirá que alguno de mis tíos le falte al respeto a una mujer —la mirada de Albus brilló—, sin importar su apellido —se puso de pie y caminó hasta la ventana del pequeño cuarto que habían ocupado sus padres durante años—. Además, en realidad todos van a estar ocupados molestando a tu novio.

Rose bufó y se dejó caer en la cama.

Todo era horrible.

Se suponía que aquella iba a ser una reunión normal de domingo, una comida familiar; sin embargo más bien parecía una fiesta a la cual toda la familia Weasley había sido convocada, algo así como una boda o inclusive navidad. A pesar de lo que hubiera dicho Hugo, ella no creyó que en verdad hubiera hecho tantas llamadas. Y ahora toda su familia estaba ahí.

Cuando se enteró de que Scorpius estaba invitado en realidad no sintió temor, pero eso fue a causa de que pocos minutos antes de eso ellos habían logrado enfrentarse a su padre y salir victoriosos. En realidad si en ese momento le hubieran propuesto cualquier cosa inimaginable, como lograr la paz mundial por ejemplo, ella se habría sentido capaz de lograrla. En ese momento el mundo se sentía en la palma de su mano.

Desgraciadamente, de eso habían pasado algunos días en los cuales tuvo tiempo de pensar; era su maldición eso de poder pensar (o más bien el no poder dejar de pensar), ahora todos los escenarios inimaginables rondaban en su cabeza, desde posibles heridas, hasta llegar al punto en que Scorpius decidía abandonarla después de conocer al resto de su familia.

—Ya llegó el tío Charlie —dijo Albus sacándola de sus pensamiento.

Su primo estaba parado en la ventana con la mirada en la entrada de la casa.

—¿Está aquí? —preguntó Rose alarmada. El tío Charlie solamente visitaba a la familia en reuniones especiales como navidad y los cumpleaños de los abuelos.

El que él estuviera ahí…

—Seguramente James le habló —dijo Albus—. Es el único quien logra contactarlo.

Rose gimió y volvió a dejarse caer sobre el colchón.

—Ahora nada más falta que la tía Muriel venga y entonces si estaremos absolutamente todos.

—Pues…

Rose gimió, se hizo un ovillo sobre la colcha y agarró una almohada que uso para taparse la cara.

—No me lo digas por favor.

Entonces Albus soltó la carcajada y Rose supo que se estaba burlando de ella, por lo tanto no se midió cuando agarró la almohada que estaba utilizando de tapadera y se la aventó a su primo.

Desgraciadamente era jugador de Quidditch, y uno realmente bueno tenía que admitir. Simplemente se agachó en el momento justo y su almohada salió volando por la ventana.

Albus paró de reír y fue hasta la cama para acostarse a su lado.

—Solo fue una broma.

—No estoy de humor para bromas —se quejó.

—Pues tendrás que estarlo, presiento que es lo que vamos a tener toda la tarde.

Rose agarró otra almohada que estaba a su espalda y se la aventó a Albus; esta vez la cercanía impidió que hiciera algún movimiento.

—Esto es tú culpa —le dijo.

Albus maldijo un poco por la almohada, pero logró sobrevivir a ello y preguntó:

—¿Por qué mía?

—Porque tú mamá fue quien invitó a Malorie a la reunión y por consiguiente Scorpius también fue invitado —dijo malhumorada.

Albus suspiró y se recostó a un lado de ella.

—Esto tendría que pasar tarde o temprano.

—Hubiera preferido que fuera más tarde que temprano. Muchas gracias —farfulló enfadada.

Ella amaba a su familia, incluso daría su vida por ella y todos lo sabían. Pero los conocía muy bien, sabía perfectamente que todos sus tíos y primos estarían más que preparados para hacerle frente a un Malfoy como al peor de los rufianes y no porque fueran a lastimarlo, sino porque tenían cuenta abierta en Sortilegios Weasley, lo que significaba un surtido inagotable de bromas para hacer uso contra Scorpius.

Gimió de nuevo y deseó poder evitar todo aquello, pero sabía que era imposible, y como había dicho Albus, eso tendría que pasar tarde o temprano.

—No te preocupes, Rose, todo saldrá bien.

Se sentó en la cama y suspiró.

Ella no veía cómo todo saldría bien, en verdad que no lo veía.

Antes de que pudiera decírselo a Albus, la puerta se abrió y Hugo entró agitado cargando una caja que dejó en el suelo rápidamente y enseguida se dio la vuelta para cerrar la puerta casi por completo, tan solo dejando unos cuantos centímetros que le permitían ver al pasillo.

—¿Qué…? —empezó Rose, pero su hermano la mandó callar de inmediato.

—¡Shhh! —susurró.

—¿Pero qué demonios te pasa, Hugo? —preguntó con ganas de golpearlo, en realidad se lo merecía por meterla en ese problema.

Su hermano no le contestó hasta que dejó su vigilancia, entonces cerró la puerta suavemente y suspiró.

—¿Qué sucede, Hugo?

Antes de que su hermano pudiera decir cualquier cosa, Albus lo interrumpió.

—¿Para qué es todo esto?

Albus había abierto la caja que había dejado Hugo en el suelo y estaba confundido viendo el interior, pero probablemente no pudo ver demasiado ya que Hugo se la quitó de su alcance y la hizo terminar en la esquina del cuarto.

—¿Por qué están aquí? —demandó Hugo un tanto alterado—. ¿No se supone que iban ir a esperar a Scorpius y a Malorie?

Hugo se traía algo entre manos, Rose lo podía oler a una milla de distancia.

Albus, sin embargo, no se percató de su actitud, o no le hizo caso e intentó responder, pero Rose se lo impidió.

—¿Qué sucede, Hugo?

Se bajó de la cama y se acercó a su hermano.

—¿Qué sucede de qué, Rose?

—Es lo que yo estoy preguntando.

—Y no tengo idea de a qué te refieres.

—¿Ah no? —preguntó alzando una ceja y viendo directamente a su hermano a los ojos.

Hacía años había entendido, practicado y mejorado la mirada Weasley-Granger, una mirada que su madre había utilizado durante años para intimidar a su padre y a su hermano para conseguir las respuestas que buscaba.

Una mirada que ella utilizaba con su hermano cada vez que era necesario, como en ese mismo instante.

Miró fijamente a su hermano e hizo una mueca mientras se cruzaba de brazos y hacía una mirada aun más pesada sobre los ojos de Hugo y entonces durante un segundo, como en cámara lenta, vio como su hermano volteaba su mirada a la caja que había llevado consigo.

Rose no tuvo que pensarlo dos veces, se abalanzó por la caja y evitó que su hermano se hiciera con ella y la abrió.

Entonces gimió.

Se enfureció.

Y le arrojó un zapato que encontró junto a la caja.

—¡Rose!

La caja, si es que no lo sospechó desde antes, contenía en su totalidad artículos de broma de la tienda de su tío.

—Escúchame bien, Hugo —dijo acercándose de nuevo a su hermano, pero esta vez con la varita en la mano—, porque lo voy a decir una sola vez —cuando llegó hasta él sencillamente murmuró—: no te vas a meter con Scorpius el día de hoy. No hoy.

—Pero Rose… —gimió su hermano y escuchó la risa de su primo detrás de ella.

—No.

—Pero…

—Ya es suficiente con que mis tíos y los demás lo vayan a molestar. Tú no lo harás.

Hugo sencillamente se dejó caer sobre la cama sin hacerle caso a la varita que lo apuntaba, aunque había que ser realista, ella en realidad no iba a lanzarle algún hechizo, y él lo sabía, al fin y al cabo durante toda su vida cada vez que peleaban siempre fue cuerpo a cuerpo o broma a broma, nunca con magia.

—¿Por qué no?

—Porque ya permití que ustedes dos lo molestaran suficiente en la escuela —dijo muy energéticamente—. Y esto también va para ti, Albus —agregó.

—Eh Rose, —dijo Albus dejando de lado su sonrisa— que yo estoy de tu lado, no me apuntes con la varita —fue en ese momento que se dio cuenta que había hecho un movimiento y quedó con su varita apuntando directamente al pecho de su primo.

Rodó los ojos y guardó su varita.

—Sabes que nunca te atacaría con la varita.

—En tus cinco sentidos sé que no, pero en este momento no creo que te encuentres… —se detuvo seguramente buscando la palabra adecuada para describirla— …bien —optó por decir.

Ella bufó. No, claro que no estaba "bien".

¡Por Merlín! ¿Cómo ella iba a poder estar bien? Su reciente novio (con el cual no había cumplido siquiera una semana) se iba a presentar frente a toda su familia al pleno (una familia que odiaba a la familia de su novio, por cierto) e iba a presentarse como su novio formal. Su primer novio. Si con Victoire había sido horrible, con ella sería peor.

Por lo menos al novio de Victoire no lo odiaban.

Y aquello en realidad fue horrible.

O por lo menos lo fue hasta que el novio resultó no ser el novio y Teddy la reclamó como suya.

Eso había sido realmente gracioso, en realidad.

Aunque no creía que lo de esa tarde terminara para nada bien.

Se cruzó de brazos y pateó la estúpida caja de bromas que seguramente era solamente una del cargamento que su tío George había traído a casa.

—Eh Rose, cuidado con eso —empezó Hugo, pero probablemente la mirada asesina que le lanzó le hizo desistir de seguir con esa línea.

La puerta nuevamente se abrió, pero esta vez fue Lily quien entró sin mayor ceremonia.

—Hugo, ¿no crees que tú escondite es malísimo?

Su hermano sencillamente se encogió de hombros.

—Ya no importa.

—¿De quién te estás escondiendo? —preguntó Albus.

—De nadie —dijo Hugo; al mismo tiempo que Lily contestaba—: De mi mamá.

Lo que causó que Hugo se tensara.

—¿Tía Ginny me está buscando?

—¿No te escondías de mi madre? —preguntó Albus, a lo cual Hugo negó repetidamente.

—No, me escondía de la mía.

—¿Mi tía también te está buscando? —preguntó Lily.

Hugo hizo una mueca.

—Algo así.

—¿Por qué te escondes de mamá? —preguntó Rose enarcando una ceja.

—Por la misma razón que papá.

—¿Mi tío Ron está escondido? —preguntó Albus divertido.

Hugo asintió, también divertido.

—Junto con mis tíos.

—¿Por qué?

—Porque —empezó Lily— mi tía Hermione está tratando de descubrir qué es lo que tienen planeado contra Scorpius para detenerlos.

—Y mi papá y mis tíos —dijo Hugo— le tienen tanto miedo a mamá que decidieron desaparecer.

Rose iba a aclarar que no es que le temieran, pero mejor se abstuvo de responder, en realidad pudiera ser que si que le temían un poquito, aunque probablemente era mejor que aclararan cuentas con su mamá, porque si era la abuela quien… hablaba, en su mayor parte, probablemente todos saldrían bastante lastimados.

Una sonrisa empezó a formarse en los labios de Rose. ¿Por qué no lo había pensado antes? ¡Por supuesto! ¡La abuela! ¡Ella podría ayudarla!

Empezó a reír sonoramente.

—¿Qué tienes, Rose? —preguntó Albus, al mismo tiempo que Hugo decía: —Me espantas, Rose.

Lily, por su parte, sonrió.

—Creo que acaba de tener una buena idea.

—¡Sí! —exclamó y se acercó a su hermano para darle un sonoro beso en la mejilla.

—¡Rose! —se quejó tratando de apartarse, pero a ella no le interesó.

—¡Tengo que irme! —y sin mayor ceremonia salió del cuarto para intentar salvar a su novio.


—Eh Malorie, ¿segura que deberíamos estar tan cerca? —preguntó Scorpius siguiendo a su hermana por un camino de grava.

Estaba a solo algunos metros de la puerta de la casa los abuelos de Rose, lo cual le hizo pasar saliva muy dolorosamente.

Su hermana se giró y le sonrió.

—No te preocupes Scorpius, todo estará bien.

En realidad, él no estaba seguro de que aquello fuera a resultar bien. Catastrófico, horrible, esos si eran adjetivos para esa situación.

Y entonces su hermana hizo algo que provocó que su cara se pusiera blanca. Llegó hasta la puerta principal y levantó la mano para tocar.

—¡Eh, Malorie, espera!

Su hermana, gracias a Merlín, lo escuchó y se detuvo.

—¿Qué sucede?

—¿No deberías hablarme primero a Albus para decirle que estamos aquí?

Su hermana suspiró y se acercó a él.

—Temía decirte esto desde hace un rato, Scorpius, pero al parecer no hay recepción aquí. He intentado llamarlo, pero simplemente no puedo.

Estúpidos, estúpidos celulares. Por más que los muggles y algunos magos dijeran que esas cosas eran un utensilio básico de vida, él muy fácilmente podía catalogarlos de tonterías. Si no podían funcionar en una emergencia, entonces su lugar era el basurero. Por supuesto que sí.

—¿Y lo único que se te ocurre es tocar el timbre y preguntar por ellos?

Su hermana asintió.

—¿Estás loca o algo por el estilo?

Su hermana gruñó y se cruzó de brazos.

—¿Propones alguna otra cosa?

Sí, regresar a casa. Se cruzó de brazos y desvió la mirada. Todo eso no sería tan malo si Hugo no le hubiera mandado una carta hacía dos días en la cual le pedía que no se olvidara de llevar ropa extra, además de llevar, si era posible, un ungüento para los golpes, porque en casa de su abuela el último bote ya se había acabado.

Lo cual le dio mucho en que pensar.

Ungüento, ropa extra. Eso solo podía significar una cosa.

Golpes.

Probablemente por parte de cada uno de los miembros Weasley. No estaba seguro de cómo sabía eso, pero él sencillamente lo sabía; probablemente terminaría sangrando y manchando su ropa. Lo cual no era un pensamiento para nada agradable. Lo único que le quedaba era rogar porque Rose pudiera evitar que fueran demasiado salvajes. En realidad no le importaba hacerse valer para ser el novio de Rose, simplemente quería que no fueran muy bruscos con él, o por lo menos que le permitiera seguir caminando sin demasiado dolor y que no le partieran el labio o de lo contrario iba a ser bastante complicado besar a Rose.

Se toco sus labios y sintió la sonrisa creciendo en ellos.

En esos días había descubierto que le gustaba besar a Rose, o en dado caso que ella no estuviera con él (como fue el caso desde que la vio en su casa) era genial recordar a qué sabían sus besos.

Amaba a esa chica.

Mucho.

Suspiró.

Y esa era precisamente la razón por la cual tendría que entrar a esa casa y enfrentarse al mismísimo infierno por ella. Al fin y al cabo si lo herían, bien su novia podría ejercer de enfermera.

Fue solamente ese pensamiento el que hizo que su ánimo subiera un poco.

Volteó la mirada con su hermana, quien tenía una ceja levantada esperando a ver qué proponía él.

—Toca el maldito timbre de una vez.

Su hermana sonrió y fue a hacer lo que le mandó.

Scorpius, por su parte, empezó a rezar.

O por lo menos lo hubiera intentado, si recordara cómo empezaba la maldita cosa.


—¿Creen que sea demasiado si lo convierto en rata?

Ron observó a George mientras sacaba frascos y cajas de un maletín que tenía toda la pinta de haber llevado de contrabando hasta la casa. Estaba todos sus hermanos y Harry en el cobertizo a la esperando a la inminente visita para la cual todos habían sido convocados, y tal vez solo un poco evitando a sus esposas mientras George traía su cargamento desde el coche.

—¿Por qué, en nombre de Merlín, querrías convertirlo en rata? —preguntó Percy desde la esquina del cuarto, mientras intentaba tranquilizar a Lucy, su pequeña y escurridiza hija de dos años.

George se encogió de hombros y siguió revisando las etiquetas de las cosas que iba sacando.

—Simplemente pensé que sería divertido —hizo una pausa mientras sacaba un bote lleno de un líquido verde que tenía una pinta bastante asquerosa—. Además, aun no lo he probado en humanos, y pensé que este sería un momento perfecto para hacerlo —sonrió ampliamente.

—¿Por qué no simplemente le damos una paliza —preguntó Charlie mientras tomando un trago de licor— y le informamos que si le llega a hacer algún tipo de daño a Rose lo mataremos?

—Eso no suena divertido —intervino George.

—¿Y si mejor lo amenazas con soltar una de tus pequeñas mascotas sobre él? —preguntó Bill bastante más emocionado de lo que debería sonar.

Charlie pareció pensarlo durante un minuto.

—Esa amenaza ya la utilicé el año pasado y no quisiera repetir, ya sabes, siempre hay que ser original.

—¿Y una paliza es algo original? —preguntó Bill, al mismo tiempo que Percy preguntaba: —¿a quién amenazaste con eso?

Charlie le hizo una señal nada agradable a Bill y prefirió responder a Percy.

—Al novio de Victoire, por supuesto.

—¿Al farsante o al verdadero? —quiso saber George.

Tuvo que pensarlo un minuto antes de contestar.

—Me parece que a ambos, aunque no creo que siquiera hiciera temblar a Teddy.

—Tal vez eso se deba —intervino Bill— a que durante años le enseñaste exactamente cómo tratar a los dragones.

—En realidad no entiendo por qué amenazarías a Ted —dijo Percy.

—Tenía que hacerse, y no vi a ninguno de ustedes levantar la mano para hacerlo.

—Porque es Ted —dijo Harry interviniendo por primera vez en la conversación.

—¿Eso le otorga privilegios?

Harry estuvo planteándose la pregunta durante demasiados minutos, según opinión de Ron, pero finalmente decidió su respuesta.

—No es que le otorgue privilegios, simplemente que había que darle crédito por finalmente afrontar lo que sentía por Victoire y decirlo enfrente de todos sabiendo lo que podía pasar. Eso es algo verdaderamente difícil de hacer —dijo con una sonrisa—, considerando toda la familia Weasley.

Entonces Ron recordó la vez que fue el turno de Harry de hablar de sus intensiones con su hermana, enfrente de todos sus hermanos. Por un segundo Ron había pensado que Harry sencillamente se iba a desmallar y que Ginny iba a tener que dar la noticia de que ya eran novios, aunque en realidad eran terribles guardando apariencias, y toda la familia ya sabía de su relación oficial desde semanas antes.

—¿Entonces? —inquirió George— ¿Qué vamos a hacer?

George y los demás voltearon a verlo esperando que él respondiera.

—Yo vengo preparado —anunció George, como si las cajas y más cajas que habían entrado a la Madriguera desde muy temprana hora no hubieran sido una declaración en toda regla.

—Yo lo cierto es que no —dijo Charlie—, pero estoy dispuesto a unirme a cualquier plan que tengan.

—Yo también me apunto —dijo Bill.

Percy los ignoró y Harry sencillamente lo observaba esperando su respuesta.

Ron sopesó la idea y simplemente no creyó que Hermione aprobara cualquier cosa que se les ocurriera, y su hija mucho menos. Además, el chico ya había tenido bastante con la tarde en que se habían conocido; y tenía que reconocer algo, al final del día, el chico no le había caído tan mal. Mucho menos teniendo en cuenta que después de que se fuera Rose simplemente había estado sonriendo a todas horas desde ese momento.

Por eso había que darle crédito al muchacho, además tenía que decir que era valiente al haber aceptado asistir al domingo familiar. Además, y por sobre todas las cosas, Hermione había sido muy clara al respecto: Scorpius tenía que salir intacto de ese día.

—Creo que deberíamos dejar al muchacho tranquilo, ya sufrió suficiente —en cuanto salieron esas palabras todos dejaron de hacer cualquier cosa en la que estuvieran prestando su atención y clavaron su mirada interrogativa sobre él.

—¿Te sientes bien, Ron? —preguntó George.

Ron hizo una mueca, incluso para él su respuesta había sonado… extraña.

Asintió. Charlie, por su parte lo observó mientras se cruzaba de brazos.

—¿Esto tiene que ver con Hermione, no es cierto?

—Definitivamente tiene que ser eso —dijo Bill—, eso sonó a Hermione.

—O tal vez —dijo Percy— Ron ha llegada a madurar suficiente para darse cuenta de que algunos cosas sencillamente no son correctas.

Ron sonrió y estaba seguro de que Harry quería soltar una carcajada; George, Bill y Charlie, por su parte, observaron a Percy como si le hubiera salido un tercer ojo o algo así.

Las miradas regresaron a él y sencillamente tuvo que dar una respuesta.

—Hice una promesa.

Sus mayores, excepto Percy, soltaron un gemido de irritación. Lo bueno fue que omitió decir que la promesa se la había hecho en parte a sí mismo y en parte a Hermione. En realidad él sabía que era lo correcto, pero tampoco se los mencionaría. Ya tendría bastante con lo que iba a recibir por aceptar lo de la promesa.

—Esperen —interrumpió George los quejidos— que la promesa no nos involucra a nosotros, ¿o sí? —preguntó a nadie en particular—, seguramente podremos probar algunas de las cosas que traje, por lo menos algunas, ¿no?

Ron sonrió ligeramente, George simplemente quería probar sus nuevos productos, había encontrado el candidato perfecto y no estaba dispuesto a dejarlo pasar, no tan fácil por lo menos.

—¿Y si solo lo hacemos sufrir un poco? —propuso Bill.

—¿Solo un poco? —inquirió Charlie, nada contento.

—Un poco, es mejor que nada, y eso es seguro —contestó Bill.

Y Ron lo pensó un momento. En realidad él no quería hacerle daño; sin embargo, tal vez solo un poco de daño simplemente como una pequeña advertencia tal vez no sería mala idea, solo una o dos bromas del repertorio de George, tal vez algo que lo hiciera cambiar de color, o que lo convirtiera en animal un rato, tal vez eso podría ser aceptable.

Sonrió.

Tal vez solo un poco estaría bien.

—Prometemos que Hermione no sabrá que tú sabías.

Eso se iba poniendo cada vez mejor.

Él en realidad no quería privar de la diversión a sus hermanos, y es que verdaderamente parecían emocionados, además de que hacía mucho tiempo que no hacían bromas en casa de su madre y tal vez sería buena idea pulir un poco sus viejas habilidades.

Sonrió y sus hermanos correspondieron. Excepto Percy que fruncía el seño y Harry que simplemente negaba.

Entonces pensó en la pequeña Lily y en la misma Lucy, y en cada una de las hijas de sus hermanos. Algún día tendrían que tratar con sus novios, y había que prepararse continuamente para ello, tal vez con algunos no sería necesario, pero definitivamente siempre tendrían que estar preparados, y no iban a tener muchas oportunidades para intentarlo.

Esa iba a ser una tarde perfecta para practicar.

Sonrió y entonces…

—Tengo una idea…


Rose estuvo cerca de diez minutos corriendo por toda la casa y sus alrededores antes de conseguir encontrar a su abuela, y cuando al fin la encontró sencillamente sonrió. Todo iba a estar bien.

—¡Abuelaaaaaaaaa!

Su abuela estaba justo al otro lado de la casa, en el jardín trasero donde se iba a llevar a cabo la fiesta familiar, sus tías Audry, Fleur y Angelina estaban todas poniendo las mesas en la posición adecuada, mientras que Dominique y James acomodaban las sillas. Su tía y su mamá probablemente estaban adentro juntos con sus demás primos encargándose de la comida. Sin embargo no parecía haber ningún rastro aparente de sus tíos, ni de su papá.

Oh no…

Volvió a gritar por su abuela mientras corría hasta quedar justo a su lado.

—¿Qué sucede, Rose? —preguntó su abuela alarmada.

Rose trató de hablar, pero sencillamente estaba demasiado agitada para que cualquier palabra saliera de su boca.

Su abuela enarcó una ceja y sostuvo su mirada esperando a que se tranquilizara. Lo cual le llevó sus buenos dos minutos.

—¿Qué sucede? —repitió cuando al fin se tranquilizó.

—Tienes que ayudarme.

—¿En qué?

—Creo que mis tíos están planeando algo.

Su abuela rodó los ojos y limpió sus manos con el trapo de cocina que había sobre la mesa.

—¿Por qué crees eso?

—Sorprendí a Hugo cargando una caja llena de artículos de broma del tío George, y creo que hay más en la casa, aunque no estoy segura.

—Oh, pero yo sí. Esos hijos que dicen llamarse hombres siguen igual de inmaduros que cuando tenían seis años.

Su abuela siguió diciendo otras frases, más para ella misma que para Rose. Se quitó el mandil que llevaba, lo dejó sobre la mesa y empezó a caminar rumbo al garaje. Rose simplemente la observó dudosa de qué hacer.

—¿Vienes?

No lo pensó dos veces. La siguió.

—¿Por qué vamos al garaje?

—Porque ahí es donde tus tíos deben estar escondidos

—¿Escondidos?

—De sus esposas.

Rose sonrió.

—¿Por qué?

—Porque desde un rato los han estado buscando para advertirles. Se supone que yo no debería meterme, porque ahora cada uno de ellos es responsabilidad de tus tías, pero…

Hizo una mueca mientras apretaba los puños y susurraba algunas cosas un tanto extrañas. Rose simplemente la seguía lo más veloz que podía.

—¿Entonces ellas ya les habrán advertido?

—Probablemente no los han encontrado.

—Pero si están en el garaje, no puede ser tan difícil.

—Pero tus tías están ocupadas con la comida, no creo que hayan tenido realmente el tiempo suficiente para encontrarlos. Y en dado caso de que ya les hayan advertido, jamás está de más una advertencia extra.

Rose sonrió mientras llegaban al garaje y entraban.

Efectivamente todos sus tíos, junto con su padre, estaban ahí simplemente hablando, pero en cuanto las vieron callaron. Lo cual no resultó para nada buen augurio. Todos estaban alrededor de una mesa con una caja al centro, excepto su tío Percy que estaba sobre la alfombra con Lucy.

Todos sus tíos quitaron la sonrisa que habían tenido sobre su rostro y se pusieron de tal manera que la caja que habían estado inspeccionada quedara escondida.

Su tío Harry fue el único que se alejó de ellos y puso las manos sobre su cabeza. Algo gracioso en realidad. Su tío Percy por su parte se puso de pie y tomó a Lucy en sus brazos.

—Yo no tuve absolutamente nada que ver con lo que sea que hayan hecho ellos, —aseguró su tío Percy— lo juro.

Todos los demás empezaron a maldecir solamente el tiempo justo hasta que recordaron que la abuela estaba en la misma habitación con ellos y decidieron callar. Ella los comprendió simplemente echando un vistazo a su abuela. No parecía feliz, ni siquiera tranquila, y mucho menos de su lado.

Todos sus tíos empezaron a hablar a la vez, diciendo cosas parecidas a explicaciones bastante extrañas de lo que estaba haciendo y por qué.

Su abuela sencillamente los hizo callas con un hechizo silenciador y empezó a hablar.

—Diría que no puedo creer que siendo adultos sigan comportándose como niños, pero en realidad sí que lo creo, ustedes jamás han sabido cómo comportarse, a pesar de todos mis esfuerzos por reformarlos, así que iré directamente al grano y sin rodeos. Si alguno de ustedes se atreve a planear algo contra el pobre muchacho al cual ni siquiera conocen revelaré algunos secretos que han guardado durante mucho tiempo.

La expresión que llenó la cara de sus tíos sencillamente no podría ser olvidada en mucho tiempo. Rose en verdad adoraba a su abuela.

—Charlie…

La expresión de su abuela era bastante seria, mientras que la del susodicho sencillamente pasó por varios matices desde el miedo hasta llegar al terror.

—… le diré a Eloise lo que en realidad le pasó a su vestido purpura favorito.

Su tío abrió muchísimo los ojos y entonces su tío Bill soltó algo que sonaría como una burla, si no fuera porque la abuela tenía el hechizo sobre ellos.

—Bill —su tío perdió los colores del rostro mientras su madre no se tentaba el corazón para hacer sus amenazas—, le diré a Fleur cuál fue la causa principal por la que no pudieron tomar el traslador a tiempo para ir con sus padres las fiestas pasadas.

Su tío probablemente estaba empezando a suplicar acerca del silencio que quería que guardara su abuela, pero ni siquiera le prestó atención mientras pasaba a su siguiente víctima.

—George, ni siquiera tengo que mencionar el hecho de que conozco lo que le pasó a la pequeña Roxanne las vacaciones pasadas para que se pusiera verde… y en realidad así puedo seguir toda la tarde con cada uno de ustedes —su abuela se detuvo, removió el hechizo y sonrió—. Cada uno sabe a lo que se atiene si no dejan al muchacho en paz, primero debemos conocerlo.

—¿Y si es un idiota?

Su abuela fulminó con la mirada a George.

—Sabes que no me gusta que utilices ese lenguaje.

—Sí, sí, lo sé, pero ¿y si lo es?

Una mirada muy parecida a la que adquiría su hermano Hugo antes de hacer una travesura se instaló en sus ojos.

—Ya nos ocuparemos de eso a su debido tiempo; mientras tanto no los quiero haciendo nada malo.

—Pero mamá… —su padre intervino, pero no hubo mucho que pudiera decir.

—Es mi última palabra, Ron. No voy a permitir que ese muchacho adquiera una mala impresión de toda la familia simplemente por problemas que tuvieron con su padre en el pasado. No, no y no.

—Esto no es por su padre.

—¿Ah no? —inquirió su abuela cruzándose de brazos.

—Por lo menos no en su mayor parte, es simplemente…

—No quiero explicaciones. Simplemente quiero su palabra de que no van a hacer nada.

Cada uno de ellos a regañadientes aceptaron mientras que su tío George simplemente observaba melancólicamente la caja donde seguramente guardaba algunas de sus bromas.

Rose observó a sus tíos y después a su abuela, mientras sonreía para sí misma, fue entonces que decidió que algún día, cuando fuera mayor, quería ser exactamente como su abuela.

Después de las advertencias su abuela salió del garaje sin esperar alguna otra palabra de sus hijos. Rose se quedó ahí con una sonrisa tonta en el rostro escuchando a sus tíos hablar al mismo tiempo.

—No puedo creer que aun le tengamos miedo —dijo su tío Charlie.

—Yo no me puedo creer que sepa todo eso acerca de nosotros —dijo su tío Bill.

—Yo ni siquiera puedo creer que ustedes creyeran en verdad que pudieran planear algo sin que mamá lo supiera —aseguró con una sonrisa su tío Percy mientras jugueteaba con Lucy en sus brazos.

—Yo lo que no puedo creer es que mi propia hija nos delatara —dijo su padre y la sonrisa que había estado en la cara de Rose se esfumó.

No había considerado el hecho desde ese punto, pero tenía que admitir que su padre tenía razón. Sencillamente lo había acusado con su abuela. Lo cual no se escuchaba para nada bien.

—Yo… en verdad lo siento, papá —su padre simplemente se cruzó de brazos y enarcó una ceja; pero en realidad estaba diciendo la verdad, se avergonzaba por haberlo acusado, pero estaba bastante feliz de haber logrado evitar que se enseñaran con Scorpius cuando en realidad ya había tenido suficiente con la visita a su casa—. Era necesario…

Iba a agregar algo más, pero sin que se diera cuenta James había entrado y estaba a su espalda llamándola con un liguero golpe en el hombro. Se volteó y lo vio. Algo estaba pasando. Lo sentía.

—Eh… Rose —habló suavemente mientras era incapaz de contener la risa.

—¿Qué sucede, James? —preguntó intrigada, incluso su corazón empezó a bombear con más fuerza. Sintió a todos sus tíos a su espalda, expectantes.

—Creo que deberías entrar a la casa un momento.

—¿Por qué?

—Creo que es mejor que lo veas por ti misma.

Algo dentro de Rose se sintió muy feo.

—¿Qué sucedió?

—Entra que alguien te está esperando.

James simplemente soltó una carcajada mientras se daba la media vuelta y corría de regreso a la casa.

Oh no.

Escuchó la risa detrás suyo y algo muy dentro de ella se tensó.

—Vamos a ver qué sucede —dijo su tío George mientras la pasaba y seguía el mismo camino de James. Todos siguieron su sugerencia y se fueron. Excepto su padre.

Rose sencillamente no se movió, en realidad no quería saber, porque probablemente entonces se iba a sentir con unas tremendas ganas de asesinar a sus tíos, a su padre y seguramente también a sus primos y hermano; en verdad lo iba a lamentar porque los quería mucho.

Y tendría que hacerles daño.


Scorpius estaba seguro de que algo raro estaba pasando. Aunque no tenía ni idea de qué era. Se sentía bastante extraño. Aunque esa no era una gran novedad. Desde que tocaron el timbre y nadie salió supuso que algo iba a ir mal, y fue entonces que Malorie tocó suavemente la puerta y se dio cuenta de que estaba abierta.

Entonces fue que sonrió y lo incitó a que entraran. No pasará nada, dijo bastante segura de sí misma. Scorpius quiso apelar, pero antes de que fuera capaz de decir algo ella ya había abierto la puerta y estaba entrando a la casa. Él en verdad desearía esperar afuera a que alguien los recibiera, no pasaría nada si esperaban unos cuantos minutos o unas horas, por él no habría ningún problema. Pero su hermana al parecer no pensó de esa manera.

—Deja de estar pensando tanto y entra —pidió Malorie algo exasperada, pero vamos no podía culparlo, después de todo era a él a quien los hombres Weasley iban a querer matar.

Tragó saliva.

Desgarrar.

Golpear.

Destripar.

Y podía seguir con adjetivos de lo que podrían querer hacerle, eso descontando todos los hechizos mágicos a los cuales también podían recurrir para acabar con él. Lo cual probablemente debería tenerlo muy preocupado, después de todo había dos aurores en la familia, dos domadores de dragones, y eso solo describiendo a los más importantes hechiceros de la familia, pero de manera general todos poseían poderes y habilidades más allá de su conocimientos, y podían simplemente hacerlo explotar si querían.

Tragó saliva.

Entonces Malorie lo obligó a entrar y mientras en su cabeza se repetía que era una pésima idea dio un paso dentro de la casa Weasley y el infierno se desató.

Primero empezó en la punta de los dedos de sus pies, y empezó a recorrer todo su cuerpo de tal manera que se sintió arder cada pequeña parte de su ser, su cabeza empezó a doler y sus manos se sentían bastante extrañas.

—Oh no… —murmuró Malorie, pero Scorpius no pudo ser capaz de comprender esas palabras.

Lo único que supo era que algo malo le estaba pasando.

Y cuando trato de voltear a ver a Malorie y se dio cuenta de que tenía que levantar la mirada para verla supo que algo había ido muy, muy mal.


Rose entró por la puerta lateral de la sala y fue sorprendente como la mayor parte de su familia: su padre, sus tíos, sus primos, inclusive su hermano podían estar tan juntos en ese pequeño espacio que por lo regular nunca se utilizaba cuando estaban todos porque no cabían, aunque en ese preciso momento y de forma espectacular todos se habían organizado de tal manera para que nadie tuviera que abandonar la habitación. Algunos estaban sobre los muebles o en las escaleras, la barandilla o inclusive casi arriba de algunos mismos, la situación era que todos querían observar lo que fuera que hubiera en un rincón de la casa junto a la puerta de entrada, la cual estaba completamente abierta. Lo cual no pasaba muy a menudo, de hecho casi nadie ocupaba esa entrada.

No estaba segura de por qué, pero así era.

Toda su familia estaba intrigada, admirando determinadamente algo que ella no era capaz de distinguir ya que todos estaban tapando la visión de lo que fuera que los tuviera tan concentrados. Y divertidos, porque no había modo posible de que aquello que se escuchaba no era otra cosa que risas.

—¿En serio funcionó? —escuchó que uno de sus tíos preguntó.

—Lo que me gustaría saber es: ¿por qué hasta ahora?

Rose no estaba entendiendo ni una sola palabra de lo que hablaban sus tíos, pero una opresión se instaló en su pecho al ver a Malorie preocupada junto a Albus, con la mirada algo perdida y temblando.

Oh no…

—¿Malorie?

—¿Rose?

—¿Qué pasó?

—Oh… yo…

Se mordió el labio inferior mientras su mirada se clavaba en lo que fuera que viera su familia. Rose sencillamente tuvo un malísimo presentimiento que iba agravándose por minutos.

Rose alcanzó a ver a Hugo al centro de todo junto con James, quienes estaban riéndose abiertamente mientras sus tíos inspeccionaban algo con enormes sonrisas en sus rostros. Como pudo se abrió camino entre sus tíos y primos hasta llegar al centro de todo el asunto. Al llegar sus tíos le lanzaron sendas sonrisas que le provocaron escalofríos.

—¿Qué sucede? —preguntó con una pequeña esperanza de que la situación no fuera tan mala como se la imaginaba.

—Espero que no tenga alguna fobia —susurró alguno de sus tíos aunque no pudo definir quién.

Se acercó hasta su tío George quien estaba de espaldas justo al centro de todo. Le dio un golpe en el hombre llamando su atención y cuando se dio la vuelta fue capaz de observar qué era lo que tenía a todos tan entretenidos.

En el piso, en medio de una pequeña montaña de ropa había…, había… ¡Oh, por Merlín! Eso sí que no podía estar pasando.

—Díganme por favor que él no es quien creo que es y que esto es solo una equivocación de mi cerebro.

Su tío se pasó una mano por su cabeza, desordenando su cabello mientras sus primos evitaban su mirada y su familia estallaba en pequeñas carcajadas a sus espaldas.

—Espero que te guste el color verde, prima —dijo James burlándose y Rose sencillamente reaccionó.

No lo pensó ni siquiera un segundo.

Se enfureció.

Gritó.

Sacó su varita.

E hizo volar a James contra la pared.

Se sintió bastante bien de hecho. Probablemente al día siguiente tendría que pedir disculpas tanto a él por hacerle daño tanto como a su abuela por destrozar una hermosa pared. Pero eso ya lo solucionaría al día siguiente. En ese preciso momento lo que tenía que solucionar era esa situación.

Se dio la vuelta para enfrentarse a su familia la cual estaba completamente enmudecida y con la mirada clavada de tanto en tanto en ella como en James quien empezaba a quejarse sonoramente a causa de sus huesos.

—Alguien podría explicarme esta situación, por favor —pidió de la manera más atenta posible, aunque sabía perfectamente que la varita en la mano no daba precisamente esa impresión, pero no lo importó.

Todos siguieron callados, aunque tal vez la mejor descripción sería que estaban estupefactos.

—Alguien —repitió lentamente mientras su enojo iba aumentando minuto a minuto— podría explicarme por qué mi novio es una rana.

Porque no había ninguna otra alternativa. No había otra posible alternativa a que hubiera sobre un montón de ropa de hombre una rana de color verde con unos extraños cabellos amarillos sobre su cabeza.

—¿Alguien va a hablar? —repitió mientras sonría lo mejor que pudo aunque sintiendo que estaba lanzando dagas con su mirada.

—No hay ninguna duda que es hija de su madre —susurró alguien a sus espaldas.

—Y peor aún, tiene ese aura de mamá —dijo tío Charlie— que realmente me pone los pelos de punta.

—¿Tío George? —se decidió Rose, alguien tenía que hablar.

—Eh… —volvió a pasarse una mano por la cabeza mientras observaba la indefensa criatura que era su novio y a la cual quería agarrar y alejar de todos ellos antes de que le hicieran algo más, pero entes tenía que obligaron a deshacer lo que fuera que hubieran hecho.

—¿Tío?

—¿Quieres la versión larga o la versión corta?

—Corta.

—Tú novio es una rana.

Rose estuvo muy, muy, muy, pero muy tentada de lanzarle un hechizo. Y también a toda su familia la cual empezó a reírse a su espalda.

—Podrías por favor explicarme cómo es que llegó a ser una rana.

—Mmm… no estoy seguro.

—Tío…

—¡Es verdad!

Rose bufó y volteó con su tío Charlie.

—Tío Charlie…

—Yo no sé nada, pregúntale a Bill.

Enarcó una ceja.

—¿Tío Bill?

—No me gusta para nada ese todo de incredulidad jovencita, crees acaso que yo no soy capaz de hacer algo así, por favor…

—¿Tú lo hiciste? —preguntó probablemente con mayor ímpetu y enojo del que hubiera sido aconsejable.

—Eh… —su tío lo pensó un momento, pero en realidad no había escapatoria—. Bien, en realidad sí, pero no era para él.

—¿Ah no?

Su tío negó.

—Era para el novio de Victoire.

—¿Para el novio de Victoire?

Eso era todo muy confuso.

—¡Maldita sea Rose! —exclamó James al fin saliendo del hueco de la pared— ¿Por qué tuviste que hacer eso?

—Porque te lo merecías, James, y ahora será mejor que cierres la boca.

Regresó su atención a su tío mientras observaba como James se tiraba en un sillón y Lily lo ayudaba a acomodarse, aunque tenía una extraña mirada y una sonrisa que bien podía ser de satisfacción.

Regresó su atención a sus tíos.

—¿Y bien? ¿Por qué querían convertir a Teddy en rana? —preguntó bastante confundida.

—No queríamos hechizar a Teddy —repuso Charlie.

—¿Entonces…?

—Pusimos el hechizo el año pasado para el "novio" de Victoire —explicó su tío Bill interrumpiéndola y ella supuso que se refería al novio que su prima llevó un año atrás a casa, un novio que no volvió a esa casa, no después de que Teddy prácticamente lo hubiera echado de ahí—. Se suponía que en cuanto entrara un hombre que no fuera de la familia Weasley este se convertiría en rana, era bastante sencillo.

—¿Por qué no sucedió esto el año pasado?

Su tío hizo una mueca.

—Porque él nunca entró por esa puerta, siempre se apareció en el jardín.

—Y como nadie que no fuera un Weasley había entrado por esa puerta antes, el hechizo jamás se utilizó —lanzó una mirada a la rana— hasta ahora.

—Supongo que el hechizo simplemente jamás se desvaneció —dijo Bill.

—Bien, quítenselo, ahora —exigió Rose.

—¿Acaso no crees que así se ve bastante… bien? —dijo Hugo, quien estaba agachado viendo detenidamente a la Scorpius.

—Hugo aun puedo lanzarte también a ti a la pared.

—Estás demasiado estresada el día de hoy, Rose, deberían pensar en tranquilizarte un poco.

Bufó mientras se cruzaba de brazos. Cómo es que creía posible que alguien podía tranquilizarse con una familia como la suya tan, tan sobre protectora. Nop, era absolutamente imposible.

—Hugo —lo llamó mirándolo fijamente y teniendo serias intenciones de golpearlo con una descarga de magia— cierra la boca.

Dirigió su atención hacia el resto de su familia.

—Ahora, si alguien me hace el favor de deshacer el hechizo…

—Pero Rose, yo también opino que se ve bastante… —su tío George hizo una muy buena elección al callarse antes de terminar esa frase.

Rose los fulminó a todos con la mirada y se agachó hasta donde estaba Scorpius, la rana, Malfoy. Era bastante desagradable y humillante, no lo que él era si no el hecho mismo de que su propia familia hubiera planeado algo así, no importaba que literalmente no hubiera estado planeado para él, sencillamente el que su familia lo planeara, bien, era… Suspiró. ¿a quién quería engañar? Era muy propio de su familia, de sus tíos sobre todo, planear algo así. Tal vez algún día se los reconocería, pero no dentro de los próximos diez o veinte años.

Suspiró mientras lo observaba.

—Lo siento mucho —le dijo, y estaba bastante segura de que él entendía perfectamente toda la situación porque acarició su mano—. No te preocupes, todo saldrá bien —le prometió con una sonrisa. Aun y cuando era una rana, tenía los ojos maravillosos, enormemente maravillosos, los cuales le dijeron sinceramente cuanto confiaba en que ella podría arreglar esa situación.

Se puse de pie, y repasó la mirada de todos y cada uno de los integrantes de su familia. Su papá, sus tíos, Hugo, James, Albus, Lily, pero se centró más que nada en sus tíos, aquellos quienes habían sido los que pusieran en primer lugar ese hechizo.

—Lo pido por última vez. ¿Le quitarían el hechizo a Scorpius, por favor? —Lo pidió amablemente y con una sonrisa en sus labios.

—Esa voz me preocupa aun más que si nos estuviera gritando —dijo tío George a los demás quienes asintieron.

Rose sonrió más ampliamente.

—Si quieren me pongo a gritar, pero si continúo lo más seguro es que mamá, la abuela e inclusive mis tías vengan inmediatamente a ver qué sucede; aunque de hecho me parece que no deben tardar demasiado en venir aquí, después de todo ya hemos hecho bastante escándalo, o puede ser que simplemente ya nos estén buscando para comer. En todo caso, el punto es que pueden revertir el hechizo por las buenas o puedo gritar y hacer que venga la abuela y entonces sí que se va a desatar el caos. Es su elección —su sonrisa fue aún más grande que la anterior mientras entrelazaba sus manos y las ponía en su regazo.

Era bastante bueno que hubiera tomado un curso de psicología en línea simplemente por diversión. En ese momento si que se estaba divirtiendo a lo grande.

—No puedo creer que hayamos peleado más batallas con todos estos chiquillos juntos —dijo Charlie— y aún así nos estén ganando en esta situación.

Bill suspiró.

—Bueno, no sé tú, pero yo prefiero luchar y perder contra ella, que luchar y perder contra mamá.

Todos hicieron un silencio rotundo antes de suspirar y asentir de común acuerdo.

—Charlie, Bill, George y yo nos quedamos —dijo Ron— los demás se van.

—¿Por qué? —inquirió Malorie, antes de que Rose pudiera ser capaz de hacer ella misma esa pregunta.

—Porque sí —dijo Ron.

—¿Quién eres tú, por cierto? —preguntó tío Bill bastante confundido.

—Malorie Malfoy —respondió orgullosa.

—¿Pariente de ese Malfoy? —quiso saber tío George apuntando a Scorpius.

Ella asintió.

—¿Y tú qué haces aquí? —Tío Charlie enarcó una ceja esperando una respuesta.

—Ella… —empezó Hugo, pero Albus le cortó la frase.

—Es mi novia —terminó tomándola de la mano y sonriendo.

Empezó una serie de cuchicheos entre todos los miembros de la familia que desconocían esa situación y segundos después empezaron las carcajadas.

—No me lo puedo creer que los dos hayan terminando siendo familia de Malfoy —dijo tío George lanzando una mirada a papá y a tío Harry.

Ambos gruñeron y dijeron algo inteligible que sonó algo así como "jamás seré familia de ese hurón" aunque Rose sencillamente no entendió a qué se refería y prefirió no prestar atención; mejor los obligó a todos a regresar al asunto que a ella le interesaba.

—Estamos en medio de una situación aquí lo recuerdan, Scorpius, es lo que hay que solucionar.

—Y para eso tienen que salir todos los demás —repitió su padre.

—De ninguna manera voy a dejarlos solos con Scorpius.

—Y yo de ninguna manera voy a dejar que estés aquí mientras lo convertimos de nuevo.

—¿Por qué?

—Rose, se que eres sumamente inteligente así que no me hagas decirlo, y ahora por favor los demás salgan.

Ella estaba sin entender la situación, así que se quedó de pie justo en el lugar en el cual se encontraba mientras todos iban saliendo poco a poco de la habitación. Rose seguía con una mirada sobre Scorpius no quería dejarlo solo a merced de su familia, en su primer paso dentro de su casa ya le había pasado eso, qué más podía pasar en el resto de su estadía no quería ni imaginarlo.

Todo eso no debería de haber sucedido de esa manera y eso era lo único que ella podía pensar en ese momento.

Su padre la observaba obligándola con la mirada a que saliera del salón, pero ella no quería obedecer porque nadie le daba una razón lógica para salir, gracias a Merlín su tío Harry se apiadó de ella y se acercó.

—Eh Rose, puede ver sobre qué está Scorpius.

Asintió, eso era bastante obvio.

—Ropa.

—Y, ¿de quién es esa ropa, Rose?

Se encogió de hombros, cómo quería que ella supiera de quién era esa ropa, parecían una pantalones de hombre así como una camisa; en esa casa había demasiados hombres no sabía por qué su tío Harry creía que ella podía saber de quién exactamente eran y tampoco iba ir a ver detenidamente la ropa, sobre ella estaba Scorpius y…

Oh…

OH….

Oh, por Merlín.

—¡Por Merlín, Rose! —gruñó su padre—. Es que quieres escuchar con todas su letras que el muchacho va a estar desnudo cuando lo transformemos y que de ninguna manera voy a permitir que tu lo veas así.

Rose se ruborizó.

—No es como si lo pudieras evitar, Ron —dijo burlonamente George—, al fin y al cabo ellos…

Rose ni siquiera quiso escuchar cómo terminaba esa frase, sencillamente salió corriendo de la sala mientras sus mejillas ardían y estaban rojas al puro estilo Weasley. Lo último que escuchó al salir fue un golpe por el cual no quiso preocuparse.


Fue tan sencillo como un parpadeo, y cuando menos se dio cuenta era de nuevo él mismo. Gracias a Merlín, y también, por desgracia, gracias a su suegro; además tenía que decir también que les agradecía que lo hubieran transformado y justo después se hubieran dado la vuelta para permitir que volviera a ponerse su ropa. Y mientras él hacía su tarea ellos empezaron a pelar.

—No entiendo por qué me golpeaste —insistió George Weasley mientras se agarraba la mandíbula.

—Lo que yo no entiendo es por qué es que tú no lo comprendes.

—Pues no, no lo hago. Yo simplemente dije…

—Ni siquiera se te ocurra.

—Pero es que…

—Basta.

George suspiró fastidiado.

—Es algo con lo que tendrás que lidiar algún día.

—Mi Rose será virgen en mi mente hasta el día en que yo muera.

—Es lo mismo que dijiste siempre de Ginny —dijo Bill divertido.

—Es lo que sigue siendo para mí.

—¿Y cómo es que llegaron los niños? —inquirió Charlie.

—Los trajo la cigüeña.

—¿La cigüeña?

—Aja, es una historia que los muggles les cuentan a sus hijos cuando preguntan de donde vinieron los niños y es lo que yo voy a creer con respecto a mi hermana, es lo único que me tengo permitido pensar.

Los demás lanzaron tremendas carcajadas mientras que Scorpius se ruborizaba al entender enteramente toda la situación. Ellos en verdad estaban hablando acerca de él y Rose, ellos juntos, juntos, lo que se dice juntos.

Bien, no era una idea en la cual quisiera pensar justo en esa habitación con dos aurores presentes, aunque sencillamente fue inevitable, así como la mueca de disgusto que apareció en la cara del señor Weasley al darse la vuelta (gracias a Merlín, justo después de que él hubiera terminado al fin de vestirse) y observarlo fijamente.

Scorpius eliminó cualquier pensamiento que hubiera tenido sobre Rose en una fracción de segundo y pensó en multiplicaciones. Eso ayudó bastante a dejar su mente despejada.

—Buena idea —aprobó el señor Weasley y Scorpius sonrió suavemente.

Aun había algo que se le escapaba, y no estaba seguro de qué era, aunque presentía que se enteraría en los próximos minutos.

—Muy bien —dijo el señor Weasley—, me alegra que al fin podamos tener algunos minutos para nosotros solos.

Oh, no…

Tragó saliva, pero se mantuvo en su lugar.

—Cuando fuiste a mi casa frustraron nuestra conversación —empezó el señor Weasley mientras sus hermanos se daban la vuelta y lo rodeaban.

Se sentía como un criminal siendo atrapado en pleno de delito.

Lo cual no era en realidad algo genuino. Él no había hecho nada malo. Simplemente se había enamorado. ¿es que era tan difícil entenderlo?

—Ron, deberías apresurarte —dijo Bill observando la puerta—, no creo que nos permitan quedarnos mucho tiempo aquí.

—Solo necesito un minuto.

George asintió y sacó su varita.

—Yo puedo hacer que no quede ningún rastro.

—Oh, vamos, por favor —dijo Ronald Weasley con autosuficiencia—, en ese caso yo puedo hacer que él desaparezca sin que nadie se dé cuenta jamás de que él hace falta.

El señor Potter simplemente se rió.

—Sip, pero ya nos amonestaron por hacer eso, otra más y perdemos la licencia.

El señor Weasley lo meditó un momento.

—En eso tienes razón.

—Yo puedo traer dragones —dijo Charlie— como había sido mi plan original si es que lo recuerdan.

—Yo propuse eso —objetó Bill— y tú lo desechaste.

Scorpius tragó saliva, ¿en verdad esa conversación estaba sucediendo? ¿Realmente? Parecía total y completamente irreal. Aunque en cierto sentido bastante… graciosa.

—Bien, bien, dejemos esa situación —pidió el señor Potter—, en realidad quien tiene que decidir qué vamos a hacer es Ron —se encogió de hombros—; al fin y al cabo es su hija de la cual estamos hablando.

Todos asintieron y simplemente esperaron la sentencia del señor Weasley, inclusive Scorpius y estaba sumamente nervioso. Ya había pasado por eso una vez anteriormente y seguía sintiendo que él sencillamente podía decidir acabar con él y alejarlo de Rose definitivamente.

Lo cual bien podía hacerlo en un segundo. Aunque no era como si él pudiera largarse sin luchar.

Suspiró y supo que tendría que pelar por su derecho de amar a Rose tanto como quería.

—Quiero declarar algo que parecer ser que no se está tomando en cuenta en esta situación. Rose ya me eligió a mí. No sé qué fue lo que hice bien para merecerla, pero sea lo que sea por lo cual hayamos logrado terminar juntos no voy a ponerme a debatirlo, simplemente voy a aceptarlo y haré lo que sea que tenga que hacer para que estemos juntos todo el tiempo que ella así lo decida. Aunque por mi parte, y si está en mis manos, estaremos juntos toda la vida.

Bill Weasley bufó.

—Pretencioso el muchacho.

Él negó.

—Lo único que sucede es que sé perfectamente cuánto la amo y lo que daría porque ella esté conmigo siempre.

—¿Y qué es lo que darías por ella? —inquirió George.

Scorpius sonrió y respondió de inmediato, no tenía que pensarlo ni un segundo.

—Todo, señor, lo daría todo.

Los cinco hombres que estaban a su alrededor con los brazos entrelazados, la mirada penetrante sobre él y con la expresión que hablaba de muerte segura de repente sonrieron y se relajaron. Scorpius sintió aún más temor que si hubieran sacado sus varitas.

—Tardó mucho menos que Harry —dijo Bill revisando su reloj.

—Aunque no rompió el record de Teddy —aseguró George echando un vistazo también al reloj.

Scorpius no estaba entendiendo absolutamente nada de esa extraña situación, pero en realidad no estaba seguro de que quisiera saber de qué iba.

—Tenemos que salir de aquí —afirmó Harry.

Todos asintieron y se encaminaron a la salida.

Ron fue el último en salir, aunque se esperó un momento y volteó a verlo.

—¿Vienes? —preguntó amablemente, demasiado amablemente para ser el señor Weasley—. Vamos a empezar con el partido de Quidittch y tú participarás.

Scorpius entendió la orden implícita dentro de esa oración y asintió. No había otra cosa que pudiera hacer. Aunque pensó que después de lo que había pasado nada podía ser peor; y es que vaya que ser rana (aunque solo hubieran sido diez minutos) no había sido una experiencia para nada agradable.

Él supo que su participación era algo que no iba a poder negar aunque lo intentara, aunque no pensaba intentarlo. Era como su iniciación dentro de la familia Weasley y no se lo perdería por nada.

Asintió y siguió a su suegro.

No alcanzó a ver la sonrisa del señor Weasley, aunque sus palabras no pudieron ser más que aterradoras.

—Esto será muy divertido.

Scorpius tragó saliva y por un segundo se preguntó si esa no había sido la peor idea que había tenido nunca.


Después de una hora de juego, así como golpes que fueron inevitables y algunos otros intencionales, Scorpius estaba seguro que ese partido de Quidittch había sido una estupenda idea.

Le dolía casi todo el cuerpo, lo único que no le dolía probablemente era el cabello, aunque se lo estaba pensando muy seriamente…

—Aww… —se quejó mientras Rose aplicaba el ungüento que había llevado sobre su mejilla.

—Debes quedarte quieto un momento —le sonrió mientras acariciaba su mejilla y él no pudo hacer otra cosa que corresponder su sonrisa.

Sip, había sido una buena idea ese partido. No porque él hubiera acabado hecho picadillo, o porque al fin los hombres Weasley lo habían aceptado dentro de su círculo al afirmar que era un estupendo cazador, o que todas las tías, inclusive la abuela de Rose, también lo hubieran aprobado después de ver cómo trataba a la propia Rose.

Todo eso había sido realmente agradable y esperaba ya no tener que temer las próximas visitas a la Madriguera, porque seguramente las habría, no era tan tonto como para creer que no se relacionaría más con esa familia. Eran los Weasley, simplemente no podían estar alejados, y como él no podía estar alejado de Rose, bien, la conclusión era obvia.

Pero volviendo al punto, por lo que el partido había sido una grandiosa idea es que él había quedado hecho picadillo, pero gracias a ello ahora él estaba acostado en el pasto, bajo un árbol con su cabeza sobre las piernas de Rose mientras ella lo curaba de todos los golpes que había recibido, y nadie de su familia podía decir algo al respecto porque ella sencillamente lo estaba ayudando, a causa de los golpes que ellos le infligieron.

Era maravillosa esa situación, sumamente maravillosa.

—¿Por qué sonríes? —preguntó Rose curiosa, mientras lo observaba enarcando una ceja.

—Simplemente soy bastante feliz en este momento —respondió tomando la mano que Rose tenía sobre su hombro.

Ella sonrió y se acercó a él hasta que sus labios estuvieron a solo centímetros.

—Yo también estoy bastante feliz —aseguró antes de darle un pequeño beso en los labios.

Todo lo que tenían permitido dado que su familia en pleno los observaba de tanto y tanto. Aunque Rose ya había hablado acerca de un granero en el cual podrían perderse en un rato más, en cuanto los demás empezaran a encargarse de sus asuntos y los dejaran en paz.

Lo cual él esperaba con ansias.

—Qué bueno que traías este ungüento contigo —dijo Rose aplicando una nueva capa sobre algunos moretones de su brazo—. La semana pasada Hugo se terminó el de la abuela.

—Así que era verdad —comentó en un susurró Scorpius, maldiciendo interiormente a Hugo.

—¿De qué hablas?

—Nada, olvídalo. Tú sigue haciendo tu trabajo.

Cerró los ojos, y sonrió. La vida era realmente exquisita cuando estaba en los brazos de Rose.


Después del juego, comieron, fueron al lago (lo cual explicó por qué Hugo insistió en que llevara ropa extra), hicieron guerras en el agua, hubo unos cuantos otros golpes, pero esa vez Rose participó y en algunos casos pudo devolverlos por él con mayor intensidad de lo que él lo hubiera hecho, lo cual fue perfecto.

Al fin, después de todo ese tiempo en el cual estuvieron rodeados de su familia, Rose pudo lograr que se escabulleran sin que nadie los viera y lograron llegar al granero. No era muy grande, y en realidad no estaba seguro de por qué lo llamaban granero si en realidad lo que tenía era muchos… ¿accesorios muggles?

—Es el refugio del abuelo —explicó Rose, seguramente al ver al expresión de su rostro.

Scorpius asintió, y sencillamente se olvidó de ese asunto. Tomó la mano de Rose entre las suyas e hizo lo que había deseado desde el momento en el cual la había visto y sencillamente no había podido con toda su familia observándolos. La atrajo contra su cuerpo y la abrazó. Simplemente la abrazó hasta que pudo sentir todo su cuerpo pegado al suyo.

Exhaló el aire que había retenido todo el día y sonrió. Era maravilloso sentirla contra él.

—Siento mucho todo lo que has pasado este día, en verdad lo siento —dijo Rose muy suavemente con la cara enterrada en su cuello.

—Yo no —aseguró Scorpius.

Rose se separó solamente lo suficiente como para verlo a la cara.

—¿No?

Él negó.

—Yo sabía que todo esto pasaría, al fin y al cabo es de tu familia de la cual estamos hablando, necesitaban saber que estoy preparado para hacerles frente a lo que sea y que en verdad estoy comprometido con esta relación.

Hizo una mueca reflexionando sobre la situación.

—En un extraño universo incluso entiendo su postura.

Rose se rió muy bajito.

—¿Inclusive lo de convertirte en rana?

—Definitivamente eso hubiera preferido que no sucediera.

—Te veías muy lindo como rana —dijo burlándose de él.

—Entonces me hubieras besado y entonces tal vez se rompería el hechizo.

Rose soltó una risa.

—Pensé que no conocías historias muggles.

Scorpius frunció el ceño.

—Sabes que no las conozco, ¿Por qué lo dices?

Ella sonrió y acarició su cara.

—Por nada, olvídalo.

Él supuso que había algo que no le decía, pero no creía que fuera realmente importante y prefirió sonreír mientras ponía sus dedos sobre su mentón y la obligaba a levantar la cara para poder verla directamente a los ojos.

—Lo logramos, ¿no es cierto? Sobrevivimos.

Una enorme sonrisa se instaló en su cara.

—Me parece que sí. Inclusive escuché que mi abuela te adora.

—¿Por qué?

—No estoy segura. Pero no me pondría a cuestionar mucho sus decisiones, si la abuela da su aprobación no hay más que aceptarla.

Scorpius aceptó sus palabras y prefirió hacer la segunda cosa en la cual no había podido dejar de pensar desde que se sintió a salvo de todos los Weasley.

Lentamente bajo su cabeza hasta sentir la respiración de Rose en su rostro y entonces toco sus labios con los suyos.

Justo como lo recordaba. Era el cielo.

La sensación de tener al fin a Rose en sus brazos, saber que era suya y que nada se interponía entre ellos era perfecto. No había más batallas que luchar, ni dragones a los que enfrentarse, ahora si estaban ellos dos simplemente intentando disfrutar de estar juntos.

Por siempre.

La besó lentamente, sintiendo los movimientos de su boca en sincronía con los suyos. Pero no era suficiente para él, ni para ella. Sus movimientos se volvieron frenéticos, Rose pasó sus manos por su cuello y empezó a juguetear con el nacimiento de su cabello y fue la locura. Él no pudo más que poner sus manos sobre su cintura y acercarla aún más a su cuerpo mientras sus lenguas mantenían una batalla campal. Era la gloria. Rose era suya, algo que deseaba desde mucho más tiempo desde que él mismo se había dado cuenta. Quería a esa chica por ser exactamente la persona maravillosa que era, y también por ser completamente desesperante, desquiciada y en algunas ocasiones bastante terrorífica. Pero al final, y a pesar de todo, perfecta. Sencillamente perfecta, en su mayor parte…

Quiso reír ante ese pensamiento, pero estaba mayormente ocupado en besarla, profundamente.

Aunque también se percató de que debía calmarse. Estaba a solo algunos metros del resto de la familia y no quería otra escenita más que provocara que nuevamente lo amenazaran, ya había tenido suficiente por un solo día.

Empezó a besarla muy lentamente, a detener la intensidad de ese beso hasta convertirlo en una simple caricia.

—Te amo —dijo Rose, seguido de un—: ¿lo sabes, verdad?

Scorpius sonrió mientras acariciaba la mejilla de su novia.

—Lo sé, porque yo también te amo.

—Perfecto —asintió—, entonces entenderás que preferiría que la visita a tu padres esperara mínimo hasta el próximo mes; ya tuve suficientes ataques cardiacos para toda la vida.

Scorpius sonrió.

—En realidad no tienes nada por lo cual temer esa visita; ya que al igual que en tu familia, mis padres no estarán preocupados por ti, en realidad tendrán un ojo sobre Albus.

Una señal de entendimiento se filtro sobre las facciones de Rose.

—Había olvidado por completo a Al.

—Lo supuse, así como la mayor parte de tu familia olvidaron a Malorie.

—No es verdad —repuso ella contrariada.

—Por lo menos los hombres de tu familia lo hicieron.

Ella le restó importancia al asunto con un movimiento de su mano.

—Eso fue porque era más divertido molestarte a ti, si hubieran siquiera tenido el pensamiento de molestar a Malorie mi abuela los hubiera hecho pedazos y servido para la comida.

—Entonces, ¿yo no merecía que alguien me salvara?

Eso le valió un pequeño golpe en el hombro.

—¿Qué no fui yo quien te salvó de mi familia?

Tuvo que darle la razón justo antes de volver a besarla.

—Gracias por eso.

—De nada.

Sonrió.

—Ahora con respecto a lo de tu familia…

—Si quieres —la interrumpió— lo posponemos para el próximo año.

—Oh, no —una mirada bastante maliciosa se instaló en su mirada—, en realidad estaba pensando que debería ser la próxima semana —sonrió ampliamente—, y deberíamos ir acompañados de Albus.

Scorpius soltó una pequeña carcajada.

—Eres realmente mala.

Se encogió de hombros mientras sonreía.

—Simplemente creo que sería divertido.

—Muy, muy mala —aseguró.

—Pero así está bien, ¿no crees?

Él volvió a besarla.

No solo estaba bien, estaba perfecto. Sencillamente perfecto.

FIN!

...

o no?


:P

¿Qué les pareció?

Me hubiera gustado escribir más de cómo fue la interacción de toda la familia con Malorie y Scorpius, pero uff! ya llevaba demasiadas hojas para algo que debía de ser simplemente de la mitad de toda la sarta de tonterías que escribí! xD

pero espero que aún y cuando hayan sido tonterías, y que tal vez en algunas partes no tengan ni pies ni cabeza les haya gustado :)

Por cierto, si hay orrores de ortografía o de sentido en las oraciones deben disculparme, pero es que en realidad lo acabo de terminar y no pienso volver a leerlo para hacer correcciones porque eso normalmente provoca que me diga a mi misma que no está bien y no publico nada, así que por esa situación preferí publicarlo así.

Espero les haya gustado y muchas, muchas, muchas gracias a todas aquellas personitas que me siguieron en este proyecto.

este fue para ustedes ^^

Hasta el próximo proyecto!

y a aquellas que también me siguen en una chica normal, debo asegurar que no lo olvido, simplemente que de repente no se presenta el momento oportuno para seguir, pero tengo vacaciones! así que quién sabe, puede que también pueda pasarme por ese fic en estas semanas :D