Perdon por la tardanza, mi compu está loca, gracias a : Xarito Potter, LaDOTT, Tabata Weasley, Susigabi y Skuld Darck.

Dividí el capitulo entre Harry y Tori, es que en los proximos libros aunque si se incluye mucho de Sirius creo que ellos llevan lo mejor de la historia...pero no dejare de incluir al animago no se preocupen...una aclaracion mas, espero que ya sepan que solo incluyo cosas que, espero sean diferentes de los libors ya que Harry tiene una familia, pero lo demas sucede totalmente igual.Y lo que suceda con Cedirc es porque, Tori y George no siempre van a estar felices, eso pues me lo reservo para los proximos capitulos.


El Torneo 2

-Escuché por allí que Diggory casi se lleva una de las mejores chicas -comentó Fred sentándose al lado de su gemelo.

-A si... ¿Quién? -preguntó George sin levantar la vista del ensayo que estaba copiando, porque solo así los dos gemelos trabajaban, un día antes de entregar sus tareas y solo si estas eran bastante importantes para que pudieran perder su tiempo con ellas, si es que tenían algo mejor que hacer.

Fred se cruzó de brazos y se recostó más al sillón, una risita traviesa apareció en sus labios, esto iba a ser como una jugarreta más -Tori le dicen, no se cual es su nombre en realidad -George detuvo lo que estaba haciendo, pero no dijo ni hizo nada, solo fingió que eso a él no le importaba. Fred sonrió aun más y continuó -pero no importa como se llame, has visto ese cuerpecito. ¡Hermano...si Diggory no pudo quizás yo tenga alguna oportunidad! -exclamó poniéndose de pie fingiendo ir directo a la pelinegra que, en el otro extremo de la sala común copiaba un ensayo con Harry.

-NO...-gritó George ganándose algunas miradas de todos los demás a su alrededor.

Fred sonrió, pero esta vez victoriosamente. Regresó a su asiento, justo al lado de George -no voy a invitar a la chica que le gusta mi gemelo, además que ella no es mi tipo -George aun no dijo nada, simplemente fingió como si esa conversación no era con él -escuché que la besaste ¿Porqué no la has invitado al baile? ¿Te da miedo Harry? -preguntó al borde de la risa.

A George no le pareció nada gracioso, por primera vez en su vida no rió por algo con su gemelo. Tenía sus razones por las cuales no había invitado a Tori al baile y no era que no quería, es más, se había dado cuenta de que le gustaba mucho. Pero no es el punto, él siempre quedaba un tanto opacado con las chicas, porque la mayoría prefería a Fred, cosa que él no sabía por qué. Esa era la razón de la porqué aun no le había contado a Fred, además de que no iba a pelearse con su gemelo solo porque le gustaba mucho, muchísimo una chica. Tori o Victoria para él, era una chica tímida, no quería que ambos fueran el centro de atención de alguna manera solo porque él es mayor que ella, podría arrepentirse y dejarlo. O simplemente, ella podía decir no como a todos los demás que ya la habían invitado.

Fred le dio una palmada en la espalda -invítala, antes de que se canse de esperar y acepte a alguien más -se levantó señalando con un movimiento de la cabeza el lugar en donde la pelinegra hacia sus deberes -oh...la próxima vez que quieras subir a Ron a los postes de Quiddicth me avisas -le dijo Fred risueño -yo lo hubiera colgado de los calzoncillos pero dejarlo allí dormido no estuvo mal.

George se río con él y Fred lo dejó solo una vez más, observó a Tori por varios minutos, indeciso de que hacer.

/…./

Harry estaba muy nervioso, al igual que Ron, aunque como él mismo había dicho, sería menos vergonzoso que Harry apareciera en el baile sin pareja que Ron, cuando él, uno de los campeones que abriría el baile no tenía pareja con quien hacerlo. Siempre estaba Myrtle la llorona, le había dicho Tori bromeando más de alguna vez y él también lo había dicho como excusa por su falta de coraje. Pero ahora a tan solo unos días del baile, puede decir que ya no bromeaba igual.

El problema era que cada vez que miraba a Cho, durante un descanso, la merienda y una vez en Historia de la Magia, siempre estaba rodeada de sus amigas. ¿Qué nunca iba a algún lugar ella sola? ¿Podría tal vez preguntárselo antes de que fuera al baño? Pero no...Hasta a ese lugar llevaba una escolta de cuatro o cinco chicas. Y claro si no lo hacía pronto, alguien más podía invitarla.

Encontró muy difícil concentrarse en el examen que tenía con Snape. Pero no le importaba, estaba muy preocupado reuniendo su coraje para lo que tenía que hacer. Cuando la campana sonó, tomó sus cosas y corrió fuera del calabozo. Él solo tenía que pedirle a Cho que hablara con él en privado...corrió por los pasillos hasta que la encontró.

-Cho... ¿Puedo hablarte un segundo? -le preguntó un tanto nervioso, ella asintió y lo siguió, lejos de los oídos de sus amigas y sus risitas que hacían que Harry se pusiera más nervioso. Todo lo que había planeado se le olvidó en ese momento, solo se quedó allí parado mirándola. Ni siquiera ese gigantesco pergamino, que el pobre Hedwing casi ni pudo traer, que le escribió su papá sobre chicas y cómo hacer para conseguir una cita podía ayudarlo, porque su mente estaba en blanco. Y sin que se diera cuenta, las palabras salieron de su boca -Cho... ¿Irías al baile conmigo?

Cho se sonrojó tanto. Curiosamente y para su mala suerte él también se sonrojó con ella -yo lo siento mucho Harry, pero alguien más me ha invitado ya, y le eh dicho que si -y por su rostro Harry supo que sus palabras eran verdad, de verdad lo sentía.

-Descuida, está bien -respondió Harry encogiéndose de hombros -¿Con quién iras? -preguntó con una sensación de tristeza o soledad en el estómago.

-Cedric, Cedric Diggory -Harry asintió levemente -lo siento -le dijo Cho antes de irse.

A Harry se le fueron las ganas de cenar, subió de una sola vez a la sala común, que estaba casi vacía en ese momento. Se tiró a uno de sus sillones favoritos, de esos que están muy cerca del cálido fuego de la chimenea. No podía creer su mala suerte y justo cuando Diggory le empezaba a caer bien. Ya había olvidado eso que le había ganado en Quiddicth, que invitara a Tori al baile lo tenía sin cuidado, ella iría con quien quisiera ir, que él le haya ayudado a deshacerse de algunas citas es simplemente que su hermana era demasiado tímida para hacerlo. Pero que invitara a Cho antes que él era, como dicen los muggles, la gota que derramó el vaso. ¡Qué se cree ese niño bonito de Diggory!

-Harry -llamó la voz tranquila de Tori poniendo uno de sus dedos en su frente para llamar su atención, medio le sonrió, pero según él, ella también no se miraba tan contenta -¿Te encuentras bien? -Él se encogió de hombros, con un sonido sordo Tori se dejó caer en el sillón, Harry usó sus piernas como almohada y le contó lo que había sucedido. Lo cual ahora no solo se sentía mal él, sino que ella también -quizás no debí haberle dicho a Cedric que no, al menos los dos tendríamos una cita -le dijo despeinando más a Harry.

Harry la miró por unos segundos y negó con la cabeza -mejor uno de esos de Dumstrang que te invitan tanto -ella se sonroja por el comentario, habla de todos esos que ella a penas y entendía que si pedían ir al baile con ella, su pronunciación no era la mejor - Son...Merlín Tori no se que son pero a muchas chicas les gustan -Harry ríe y ella le roda los ojos, dándole un empujón que casi hace que Harry caiga al suelo -Diggory no me gusta...y no es porque me ganó en el Quiddicth -dijo como autodefensa.

-Pero de Dumstrang...

-Está bien no de Dumstrang -continuó Harry.

Ambos rieron -si te da consuelo, a mí no me gusta Cho para ti, es una de esas corazonadas que tengo sabes.

Harry le dio una mirada de susto, desde ese año de la cámara de los secretos él había dicho que cuando tuviera una de esas corazonadas él le haría caso. Solo que ahora, ahora parecía más difícil cuando su vida no corría peligro por ello. Solo por esa vez, haría una excepción y no la escucharía -avísame entonces cuando encuentres a la adecuada -le dijo en son de broma -Tori asintió y la atención de ambos se desvió a Ron, que entraba más pálido que nunca y casi sostenido por Ginny, Hermione venía tras ellos -¿Qué pasó? -le preguntó Harry haciéndole espacio para que Ron se sentara.

-Invitó a Fluer al baile -respondió Ginny por él que parecía reprimir una carcajada, pero se mordía los labios para evitarlo. La sorpresa apareció en el rostro de todos -fue bastante extraño.

Ron asintió -¿Te dijo que sí? -preguntó Harry y las tres chicas lo miraron con horror, sabiendo que eso estaba de más preguntarlo.

-¿Qué hay de ti Harry? -preguntó Ron tratando de que el tema de conversación se desviara de él.

-Invité a Cho -contestó Harry encogiéndose de hombros, esa sonrisa que Ginny había querido retener todo ese tiempo se desvaneció en ese momento, y apareció de nuevo cuando Harry agregó -va a ir con Diggory.

-¡Ese idiota! -exclamó Ron, Hermione negó con la cabeza, Ron la miró desesperado -¿Me dirás con quién irás al baile?

Y esa discusión que había tenido ese par todos esos días comenzó una vez más.

-Iré a ver si todavía hay algo de cenar -dijo Ginny cuando los dos comenzaron a gritarse cosas.

Y justo en ese momento la proposición de Ginny sonaba muy encantadora -espera Ginny, vamos contigo -gritó Harry tomando la mano de Tori y corriendo hasta la menor de los Weasley, que lo esperaba con una sonrisa.

Tori lo siguió con rapidez, se dio cuenta en ese momento de quien era la adecuada para su hermano, solo que él no lo sabía aun. Pero si bien lo sabe ella, Ginny Weasley es una chica astuta, sabrá cómo hacerse notar.

/…/

Tori no sabía que pensar ese día, las clases habían terminado y justo en ese fin de semana se llevaría a cabo el baile y ella aun no tenía pareja. Se sentía como una tonta, haber rechazado a tantos solo por esperar a alguien que aparentemente ni siquiera se acordaba de ella. Se sentía triste y decepcionada porque aunque tenía el pensamiento anterior, se preguntaba una y otra vez que era lo que había hecho mal. Repasaba en su cabeza lo que había sucedido, pero no con la misma alegría como recordaba su primer beso los primeros días, sino que tratando de encontrar una pista que le indique porque la cruda indiferencia de George hacia ella. Quizás ella era mala besando, quizás no era tan bonita como las chicas de la misma edad que George, o era todo en conjunto.

Pero ese día trató de animarse a sí misma, habían abierto una salida a Hogsmade para que los alumnos hicieran sus compras navideñas. A ella le gustaba ir a Hogsmade, en especial cuando está cerca navidad y hay nieve por todos lados. Compraría regalos de navidad para sus hermanas en Zonko con Harry. No podía estar siempre triste, tenía que madurar y olvidarse de todo aquello, por muy difícil que fuera. Lo que necesitaba era conseguirse una cita para el baile, si esa era la solución. Si Harry había conseguido una para Ron, que sin ánimo de ser grosera pero eso requiere bastantes agallas considerando el olor del traje de gala de Ron. Entonces... ¿Por qué no podía conseguir ella una cita si medio Dumstrang la ha invitado? Hermione irá con Krum, claro eso solo ella y Ginny lo saben, Ginny irá con Neville, por lo tanto si sus dos amigas van ella también irá, con o sin George Weasley. Si tan solo fuera un poquito menos tímida, no Merlín, si tan solo no fuera tímida para nada, tiene el plan perfecto en mente para que Cedric deje a Cho y la lleve a ella. Pero su mente y su coraje no llegaban hasta ese nivel.

-¿Y cómo le harás? -le preguntó Ginny interesada, en voz muy baja para que nadie más las escuchara. Hermione peleaba una vez más con Ron sobre su cita y Harry parecía ocupado riéndose de ellos y devorando su desayuno.

Tori soltó un suspiro -le diré que si al primero que me pregunte, no es como si me quedaran muchas opciones –le contestó casi con pesadez y aun así mucha decisión en su voz.

Ginny no le dijo nada cuando la pelinegra se levantó decidida, ella no perdía nada, él que perdía era George si no se apuraba y la alcanzaba, antes de que alguien más la invitara, pero de eso ya se encargaría ella. Dejó que le dijera a Harry que lo vería luego y cuidadosamente se movió en la mesa hasta estar al lado de Fred y George.

Tori ni siquiera tenía una idea exacta de lo que iba a hacer, la verdad es que solo estaba caminando por allí, esperando que alguien se dignara a decirle algo. Si se lo preguntaba se sentía patética, pero es que ya era muy tarde para ir a casa para navidad y aceptar una derrota. No se dio cuenta de cuánto caminó, ni siquiera por donde, daba lo mismo si todos estaban en el Gran Salón tomando su desayuno. Necesitaba algún tiempo a soplas quizás, antes de que el afortunado se cruzara en su camino y le hiciera la pregunta que había estado esperando. Se rindió después de un tiempo y decidió que lo mejor era salir del castillo, tomar algo de aire fresco.

Sintió que su corazón dio un vuelco y que su ritmo cardiaco se aceleró de momento cuando vio que George iba caminando hasta ella. Era la primera vez después de su beso que se encontraban a solas, antes solo habían sido miradas y él había esquivado cualquier oportunidad de volver a estar solos. Tori quería darse la vuelta y correr, porque parte de ella le dolía que él la hubiera prácticamente ignorado. Pero no pudo, fue como si sus pies se hubieran pegado al suelo, al verlo acercarse hasta ella y no quitarle la mirada de encima, estaba nervioso se le notaba porque no dejaba de pasarse una mano por el cabello.

-Hola -le dijo George en una voz suave y sus mejillas se tornaron un tanto rojas con el silencio de ella. Pero es que Tori no encontró palabras para contestarle, quería preguntarle porqué hasta ahora le hablaba. ¿Qué hizo ella para ganar su desprecio? George soltó un suspiro, rendido, lo último que quería era lastimarla a ella y aparentemente era lo único que había hecho -lo siento, eh sido un idiota. Yo no quería...esto es raro y no era que yo no quería era que...bueno tu sabes...

-George -lo llamó y todas sus incoherencias se detuvieron -no entiendo lo que estás diciendo.

George río bajito, pero no su risa divertida que es muy común en él, sino una risa de nerviosismo -soy patético -y allí fue cuando Tori le sonrío, curiosamente ella creía ser la patética -lamento no haber hablado contigo, lo lamento mucho, prometo no volver a ser idiota aunque quizás lo patético se quede un rato, es muy difícil saber qué hacer cuando...cuando estoy contigo -Tori se sonrojó una vez más por su culpa -¿Irías al baile conmigo?

Tori asintió, sintiéndose tan roja como cuando él se había acercado a besarla -me encantaría -por no decirle, por supuesto, ¿No sabes cuánto eh esperado porque me preguntes eso?

George le sonrío aliviado y un silencio se hizo entre los dos, no tan incómodo como podía parecer. Le extendió un brazo, ofreciéndole su mano -¿Puedo acompañarte? Ibas a esperar a los demás para ir a Hogsmade ¿No? -ella puso su mano sobre la de él -seré un buen chico lo prometo.

Tori comenzó reír justo cuando comenzaban a caminar -¿Vas a ser un buen chico?

-Sabes a qué me refiero -le dijo riendo él también, se sentía mucho mejor después de saber que ambos irían juntos.

/…/

La navidad según Sirius Black, desde hace algunos catorce años en que se convirtió en padre de familia, piensa muy fielmente que es una época para disfrutar a sus hijos. Y teniendo que dejar que dos de sus hijos pasen extremadamente lejos de él, es algo que lo tiene con mal genio desde que recibió la lechuza con la carta de Harry y de Tori. No es que no le gusta pasar tiempo con Lily y Lyra, lo que pasa es que se siente incompleto, no quiere pensar que muy pronto, Harry y Tori ya no van a necesitar de él. Extraña al par de niños traviesos que correteaban por la casa, no es que Lily y Lyra no hicieran eso, es que quería ser útil tanto como es indispensable para sus gemelas. Así como sus gemelas lo esperan cada vez que llega a casa, saltan sobre él y nunca está lo suficientemente cansado para jugar con ellas. Lo llaman a mitad de la noche y se quedan con ellas hasta que vuelven a conciliar el sueño, lo necesitan para tantas cosas que si las dejara sabe que serían incompletas.

Y ese es el problema, ya no tiene a su conejita y al pirata que solía pedir dulces en cada Halloween. Tenía un campeón del Torneo de los tres magos y no un pirata de cabello revuelto que le robaba chocolates a Remus cuando se quedaba en la casa. Tenía una joven hermosa y si Kathy no lo hubiera amenazado con hechizarlo si llegara a poner un pie en Hogwarts por ver quién invita a su hija al dichoso baile, seguro que más de algún alumno no sobreviviría a su varita (pero Merlín que no se rindió, confiaba en Harry para que cuidara de ella), pero de todas formas ya no era su tímida conejita, la que planeaba como quitarle los chocolates a su tío y luego mandaba al pirata en su nombre.

¿Cómo es que habían pasado catorce años tan rápido? Un par de años más y va a tener que enseñarle a Harry como andar en motocicleta, un par de años más saldrán de Hogwarts, en un par de años más quizás le digan abuelo.

Un poco melodramático quizás, pero para él era la realidad. Pero es que Sirius nunca se imaginó que tendría que envejecer tan rápido, años atrás le preocuparía su aspecto físico, ahora aunque siempre le importaba, le preocupaba más sus hijos, como siempre. Era papá, ese era su trabajo ¿No?

-¿Qué te pasa cariño? -preguntó Kathy que se sienta en la mesa al lado de él, lo besa en la mejilla, deja un conjunto grande de cajas en la mesa y comienza a escribir un par de pergaminos.

Sirius sacude la cabeza tratando de alejar todos esos pensamientos de la cabeza, Kathy lo mira de lado, conociéndolo bastante bien para saber lo que está haciendo -nada querida, ¿Qué es todo esto?

-Esos...-le dice Kathy apuntando a la pila más grande de paquetes, que hasta ahora Sirius se da cuenta que son regalos -Son los regalos que Harry y Tori mandaron para las niñas -y eso -le dijo apuntando al resto -son cosas que los chicos me pidieron, las galletas que les hago para navidad, el traje de gala de Harry -y en un tono más bajo y casi imperceptible -el vestido de Tori.

-Mmmm...-fue la respuesta simple de Sirius cuando revisaba lo que se iba a mandar a Hogwarts -¿Dijiste el vestido de Tori? ¿Para qué quiere un vestido? Se supone que Harry se iba a encargar de que... -y guardó silencio y puso su mejor sonrisa de inocencia cuando se hubo delatado él solo, hasta ese momento Kathy no sabía todo lo que Sirius había hecho para que Harry jurara cuidar de que su hermana: NO TUVIERA UNA CITA CON NINGUN IDIOTA. Y allí fue cuando empezó a gruñir y maldecir internamente, claro como si no conociera esa terrible mentecilla de sus hijos, él tenía que haberle dicho a Harry: que no tenga ninguna cita. Apuesta y no pierde a que Harry se aseguró de que no fuera "idiota", el único problema es que cualquiera que quisiera algo con su hija, si quiera verla era un idiota. -Harry James Potter -gruñó por lo bajo, como si tuviera al joven frente a él.

Kathy se levanta, divide los paquetes en dos y deja una carta en cada uno -¿No quieres agregarle nada? Las amenazas y castigos a Harry están prohibidos -añadió con rapidez con una sonrisa divertida.

-Ya les mandé sus regalos -le dijo rendido, cuando Kathy amenaza no tiene nada que hacer él.

Kathy lo besa en la mejilla una vez más -se bueno y lleva todo eso al árbol, hay dos tuyos allí.

Sirius se encoje de hombros, rendido, ya pensará cuando ese par regrese de Hogwarts para que le den los detalles de ese dichoso baile, porque si ese idiota se atreve siquiera a tratar de besar en la mejilla a su hija, no vivirá para su próxima navidad. Besa a su esposa y mejor sale de allí con todos los regalos -espero que ese vestido no tenga ningún escote.

-Solo un poquito -le dice Kathy y Sirius casi tira todos los regalos al suelo -era broma cariño.

-Pues no me parece gracioso -asegura Sirius en un gruñido.

Su sala está la mitad llena de regalos y de todos ellos está muy seguro que solo algunos cinco de ellos pertenecen a él y a Kathy. De allí hay regalos dobles de todo, desde un par de triciclos hasta juegos enteros de muñecas, peluches, ropa, pelotas, etc. Todo, todo en rosado. Casi ni había lugar para sentarse, esa iba a ser una navidad muy interesante.

/…../

A Harry no le gustaban los bailes para nada, principalmente porque no creía que fuera un buen bailarín. Además de que no solo era eso, la chica con que él quería ir la había invitado alguien más, que suerte tuvo ese Diggory que la primera prueba fuera antes de eso, porque de lo contrario Harry está muy seguro que no le hubiera dicho sobre los dragones. De todas formas se cambió a su ropa de gala sin mucha gracia, solo lo necesario, no era como si necesitara impresionar a alguien. Pero es que eso no era todo, esa noche estaba destinada según él a no ser la mejor, para aumentar sus desgracias allí estaba él, en la entrada del Gran Salón esperando a que todos los alumnos entraran para que los cuatro campeones iniciaran el baile. No faltaba con que él se sintiera torpe bailando, sino que ahora tenía que demostrárselo a toda la escuela y a dos más invitadas.

Deja salir el aire de sus pulmones tratando de calmarse, no quiere dejar de pensar que de ser campeón esa es la peor tarea que le han puesto. Mire descuidadamente hacia un lado, Cho se ve muy hermosa, si él fuera Diggory no le quitaría los ojos de encima en toda la noche. Pero... ¿Qué o a quién está viendo Diggory? Que poco le falta para empezar a babear el suelo. Harry dirige la mirada hacia donde cree que Diggory está viendo, y por primera vez tiene ganas de actuar como un hermano celoso y que su padre, muy lejos está muy orgulloso de él. ¿Quién diablos se cree Cedric Diggory para estar viendo así a su hermana? Bueno tiene que ser honesto, no es el único que la ha quedado viendo, pero no importa, a quién necesita motivos para tirarlo a merced del calamar gigante es Diggory.

Cruza una mirada con Tori, que le sonríe y niega con la cabeza, como si no se conocieran bastante como para saber que él está molesto por algo. Y Harry le sonríe de regreso, se ve muy hermosa. Lleva un vestido negro, que hace que su delicada piel se mire mucho más blanca. En rara ocasión la había visto con el cabello recogido, porque Tori siempre oculta su rostro con su cabello. Pero esa noche no ocultaba el color intenso que había en sus mejillas cuando muchas miradas se posaron en ella.

George Weasley se acercó hasta ella y le extendió su brazo, Tori se encogió un poquito de hombros, como tratando de evitar que estaba más roja que un tomate fuera más visible en el momento en el que tomaba la mano de George. Harry le asintió al pasar, George estaba bien, George no era un idiota.

Hermione fue la segunda en bajar y la segunda en llamar la atención de los pocos que quedaban por allí, si se miraba muy hermosa y además de eso su acompañante de la noche iba a ser Victor Krum. Pobre Ron...su ídolo iba a caer.

Cruzó los dedos al formarse para entrar, pero su suerte no le falló tanto al bailar, no fue perfecto pero las lecciones que Tori le había dado habían funcionado. La comida fue buena y aunque perdió su compañera lo abandonó por un chico que Tori había despreciado, Harry estaba tranquilo, se había imaginado que las cosas pudieron haber sido peores.

-¿Te diviertes? -le preguntó Tori sentándose un momento junto a él y ofreciéndole una copa de ponche que le había traído.

-Podría estar peor -respondió Harry con sinceridad -¿Y George? -le preguntó con una sonrisa traviesa. Tori se sonrojó y le señaló a George un poco cerca de ellos, que con Fred le decían cosas inteligibles para ellos dos -Así que tú y George...

-Me invitó al baile Harry, nada más por ahora -pero la mirada subjetiva de Harry hizo que ella le diera un leve empujón y los dos rieran -no me gusta verte aquí solo sentado, ¿Seguro que estás bien?

-Diviértete -responde Harry sonriente -yo te diré lo que pasa cuando Ron y Hermione se peleen de nuevo.

Tori le sonríe de regreso, le revuelve el pelo a Harry y se levanta. Camina hacia donde George la espera, le da una sonrisa y antes de que pueda devolvérsela Cedric se aparece frente a ella, quitándole la visión.

-Tori, ¿Puedo hablarte un segundo? -le pregunta Cedric con el mismo tono cortés con el que le pidió que fuera al baile con ella -quería hablar con tu hermano pero...ya no está. -ella se gira para comprobar que en efecto, Harry ya no está en el lugar en donde ella lo había dejado. Se voltea de nuevo y se sorprende demasiado cuando ve que Cedric ha recortado la distancia y ahora está demasiado cerca de ella, la pone nerviosa de repente –Harry me contó sobre la primera prueba, te vi con él antes de que me lo dijera así que supongo que estabas enterado de eso ¿verdad? –ella asiente, la voz de Cedric es casi un susurro, mira hacia todos lados y luego se inclina un tanto más hacia ella antes de decir –nunca pude agradecerle, dile que se tome un baño y se lleve su huevo –se retira un tanto y luego regresa y se vuelve a poner mucho más cerca –dile que mejor use el baño de prefectos del quinto piso, la contraseña es "pino fresco".

Y diciendo eso y dándole un ya característico, según Tori, guiño con su ojo izquierdo, la deja allí de pie bastante confundida. Es que recuerda las últimas palabras de Cedric el día y el hecho de que ahora ella esté en el baile con George le deja un mal sabor de boca. ¿O es simplemente estaba resentida porque George no la había invitado antes? Tendría que ser eso, porque la verdad es que Cedric no la hacía sentir de la misma forma en que George cuando estaba cerca de ella, Cedric la incomodaba y George le daba una sensación cálida y extraña que deseaba nunca volver s alejarse de él.

-Extraño –dice Tori más para sí misma que para alguien más, porque no espera encontrarse con la sonrisa traviesa de George cuando piensa que él aun está a unos pasos lejos de ella.

-¿Qué quería Diggory? –le pregunta George con rabia, aunque ella no sabe que él está enterado de que Cedric la ha invitado al baile, tiene ese instinto femenino para saber que George está celoso.

-Hablar con Harry, pero dijo que no lo encontró –respondió Tori.

Ella lo tomó de la mano para llamar su atención. A George se le olvidó en ese momento que Cedric Diggory existía, pero es que cuando esos dos ojos plata lo miraban en su mente sabía que no había nada más hermoso. Su mano libre se enrolló en su cintura y la atrajo hasta él, Tori colocó su mano en su pecho. Alrededor y en una pura coincidencia, una canción suave comenzó a sonar, como para darles pie para que ambos siguieran bailando hasta que el baile terminara.

/…/

-¡HALLY! –fue el grito en perfecto coro de sus dos hermanas menores el que lo arrojó al suelo, y lo único que el pobre Harry pudo ver fue borrosamente una melena pelirroja y negra que lo abrazaban con fuerza. Ni siquiera se dio cuenta cuando sus anteojos salieron prácticamente volando de su rostro. Era el día de última prueba y al estar exento de hacer exámenes, los familiares de cada campeón tenían permitido visitarlos y quedarse a ver el último evento. Cuando Harry fue esperaba ver a su papá con su mamá, pero lo último que se esperaba era que nada más pusiera un pie en el salón, de la nada Lily y Lyra le saltaran encima.

-Niñas –vino la voz de su madre a salvarlo antes de que muriera asfixiado. De mala gana las dos gemelas se levantaron, dejando que Harry recuperara sus anteojos, que afortunadamente Kathy los había ganado en el aire y tuviera una mejor visión de las tres mujeres que habían llegado a visitarlo. Abrazó a Kathy y esta le dio un beso en la frente –tu padre vendrá directamente a la prueba, Molly nos comentó de lo bien que te fue con el dragón. Y como podemos pasar contigo el día las niñas quieren conocer Hogwarts.

Harry se giró a ver a las dos niñas, que lo miraban con una sonrisita traviesa y la mejor carita angelical que pudieron poner – ¿Qué quieren ver primero?

-Todo –contestan las dos en perfecto coro.

-La sala común puede ser un buen comienzo –le dijo Kathy –prometieron portarse bien –añadió y con eso, rió un poco con Harry.

De la mano de Harry recorrieron un poco el castillo, quedaron maravilladas cuando Harry le presentó a Sir Cadogan que pasaba por allí para desearle a Harry suerte en la última prueba. Dobby les llevó dulces a la sala común de merienda y para el almuerzo derribaron a Tori en el Gran Salón de la misma forma en que habían saludado a Harry. Juguetearon con Fred y George en la mesa, donde los gemelos les enseñaron algunos de sus juguetes para su posible tienda de bromas. Y no fue, hasta que Harry vio que el atardecer ya se acercaba, cuando realmente recordó lo que tenía que hacer y comenzó a sentirse nervioso.

Se despidió de sus amigos y su familia, todos les desearon mucha suerte. Antes de que entrara al laberinto, le sonrió a su padre que orgulloso lo observaba desde el público y con una palmada en la espalda del Profesor Moody su última prueba comenzó. Al principio no lo podía creer, había resultado tan fácil caminar un poco y llegar a deslumbrar la copa al final, era como si alguien lo estuviera ayudando, hasta que se topó con Diggory luchando con Krum y algo en su interior le dijo que las cosas no estaban bien. Si cabe aclarar que en su interior no estaba en las mejores relaciones con Diggory, pero tampoco iba a dejarlo allí, así que lo ayudó. Muy poco le importaba a Harry el premio, así que compartirlo con Diggory no sonaba mal.

-La copa era un traslado –le dijo Cedric cuando ambos la hubieron soltado.

Harry examinó el lugar, había estado allí antes y en eso, su cicatriz comenzó a dolerle con fuerza –Cedric, toma la copa rápido y pide ayuda –Cedric dudó en ese momento, porque no entendía porque Harry debía quedarse y él no. Harry dio un gruñido, si Cedric se quedaba moriría y si Cedric se iba él tenía más posibilidades de salir vivo de esa –dile a Dumbledore –le ordenó antes de que con su varita le arrojara la copa al pecho. Y lo último que Cedric Diggory vio fue la leve imagen de Lord Voldemort junto a Harry, antes de desaparecer.

/…/

El expreso de Hogwarts disminuía su velocidad hasta detenerse por completo, lo que significaba para todos los alumnos que llegaban en ese momento era que estarían en sus casas muy pronto. Afuera de su compartimiento, Tori recibió un casto beso en los labios, de aunque ella no podía creerlo todavía, su novio. Como si fuera una costumbre se sonrojó y George sonrió triunfante, porque era algo que le gustaba ver.

-Te escribiré –le aseguró George antes de robarse un beso más de sus labios antes de que el pasillo a su alrededor comenzara a llenarse de estudiantes queriendo salir.

Con una sonrisa Tori siguió a sus amigos fuera del tren. Una mano se posó en el hombro de George y cuando su novia ya no era visible su sonrisa se borró de su rostro, en la de su gemelo tampoco había ninguna, lo cual significaba que ralamente algo andaba mal.

Harry salió del compartimiento cargando una bolsa un tanto pesada, las leyes decían que él y Cedric deberían de compartir el premio, pero por haberlo salvado Cedric abandonó todo el derecho a tener el dinero. Harry no quería ese dinero, no se sentía bien teniendo y si era mucho más sincero él no lo necesitaba. Quería tirarlo por allí y deshacerse de él, pero cuando vio a Fred y George recordó lo que Ron les había contado sobre su tienda de bromas y como habían perdido el dinero para poder iniciarla. Que no hubiera signos de alegría en sus rostros decía que realmente necesitaban más que Harry ese dinero.

-Tomen es para ustedes –les dijo arrojando la pesada bolsa a los brazos de George –los voy a hechizar si no lo aceptan –dijo en cuanto los dos gemelos se hubieron dado cuenta del contenido de la bolsa –yo no lo quiero y ustedes lo necesitan.

-Pero esto es mucho dinero –le dijo Fred realmente sorprendió.

-No podemos aceptarlo –añadió George.

-SI pueden –dijo Harry tranquilo –considérenlo como un socio, pero no tienen que pagarme, Tori dice que tienen buenas ideas. Y…yo creo que en un futuro, nos hará falta reír. Solo háganme un favor, cómprenle unas ropas formales a Ron, unas que no huelan tan raro.

Con una sonrisa Fred y George dijeron al mismo tiempo –Hecho.

-Harry, ¿no te arrepentirás si George termina con tu hermana no? –le preguntó Fred al borde de la risa.

-No –le respondió Harry riendo con Fred –tendrás cosas peores de que preocuparte cuando se entere mi papá.

Y cuando George tragó saliva y Fred aun riendo le dio una palmada en la espalda, los tres salieron del tren a buscar a sus familias.