Disclaimer: todo lo que vean y sea conocido para ustedes, es de la genialísima Stephenie Meyer, que nos deleitó con la historia de amor más fabulosa del siglo XXI. Simplemente me adjudico la historia que la hago sin ánimos de lucro; solo para una "conocida" de Fanfiction que está de cumpleaños y quise darle este fic :).

Bueno, aquí vengo con otro fic de mi demente cabeza. Se me ocurrió durante la clase de Filosofía, que estaba aburridísima, y me inspiré con la canción "Flower in the shade" de "The micht hansen band". Puede que no sea la canción adecuada, pero me encanta la melodía.

El fic va dedicado a por sus dulces 15. (¿Ves?, te lo dije. Felicidades, ya-no-tan-pequeña niña xD; ya eres una pequeña mujer :D).No sé si será de tu gusto, pero es lo que salió en el momento. Felicidades y espero verte en el foro de Twilightchile y en el msn (para seguir discutiendo nuestras preferencias masculinas O.O)

Summary: Se vieron durante dos meses; pero en aquel tiempo las cosas y el mundo se veía de otra forma ante sus ojos. Durante ese tiempo muchas cosas se cumplieron y prometieron. Pero ya ha pasado mucho tiempo... ¿Seguirá de pie aquella promesa, después de tantos años? AUXAH. Bella/Edward

Una Promesa

(by Insensible Swan)

Phoenix. Verano de 1996.

Querido diario:

Hoy es un día hermoso. Despejado, por supuesto, y con un calor abrasador. Papá vendrá en unos días más a visitarme. Mamá trabaja, obviamente, y me tiene al cuidado de tía Charlotte, una prima de mamá. En unas horas más tengo clases de Ballet, pero no tengo ánimos de ir; me duelen mucho mis pies. Ayer, estuvimos practicando parte de la obra "El Cascanueces" para la presentación de Septiembre y madame Giselle quiere que todo salga perfecto. Peor para mí, que cada vez que trato de hacer uno de los saltos, caigo y madame Giselle se enfurece conmigo. Al parecer seré la última en esta presentación también...

-¡Bella!-gritaron desde el primer rellano-¡es hora de comer, pequeña!

...me llaman a almorzar. ¡Nos leeremos más rato!

Tuya, Bella.

Guardé mi diario debajo de la almohada y salí de mi alcoba corriendo. Al llegar al último peldaño de la escalera salté hasta el piso, imitando pobremente un salto de Ballet. Tía Charlotte me miraba con reproche.

-¿Qué te he dicho de saltar, Bella? ¿No ves que te puedes caer y torcer un tobillo?-iba diciendo mientras caminábamos a la cocina.

-Lo sé, tía Charlotte-respondí-no lo volveré a hacer-dije sentándome y tomando un vaso de jugo de uva.

-Está bien, Bella. Toma, aquí tienes-dijo pasándome un plato-y recuerda que a las cinco tienes ballet.

-Sí, tía-respondí cansinamente

Comí con desgana el pollo con arroz que tía Charlotte había hecho para mí, mientras que ella veía la telenovela de la tarde, exclamando de vez en cuando o soltando un bufido de desaprobación cuando no pasaba lo que ella quería. Al decir verdad, no tomaba en cuenta lo que ocurría en la televisión, estaba más pendiente de mis propias cavilaciones.

Cuando hube terminado, dejé los platos en el fregadero y me fui a mi habitación sin saber que hacer.

Me tendí en la cama sin ganas de dormir o colorear alguno de los tantos libros que tenía. El tener cinco años no significa tener una imaginación espléndida y ser hiperactiva. Más bien era pasiva e introspectiva; con mis compañeros del Kindergarden no hablábamos mucho y solo tenía dos amigas; Marie, que vive a cinco casas de la mía, se había ido de vacaciones a Florida con su familia. Y Catherine, que es mi vecina, se había ido a Los Ángeles por todo el verano. Todas esas variables me reducían mis panoramas a cero.

Decidí que un rato en el parque, que está cerca de casa, no sería malo. Tomé mi gorro blanco, mi muñeca y el cochecito de ella. Bajé y le pedí permiso a tía Charlotte.

-Está bien, anda. Pero tienes que volver diez minutos antes, recuerda que tienes clases.

-¡Bien!-dije un poco más animada.-nos vemos, tía.- le vi hacer un asentimiento con su cabeza y siguió mirando la televisión.

La seca brisa que corría en ese momento no hizo nada por refrescarme. Tenía más calor que cuando estaba en casa.

La plaza estaba solo a unas cuadras de casa y tenía un par de juegos de colores muy chillones. Al llegar sólo habían unas cuantas personas durmiendo bajo la sombra de los árboles.

Me senté en el césped seco y saqué a mi muñequita, llamada Lizzie, de su cochecito y empecé a jugar con ella un rato. La vestí, le di de comer y le di un paseo por el parquecito. Decidí que usar los juegos de la plaza un rato no seria mala idea.

Estaba balanceándome en el columpio, rompiendo mi record de altura, cuando una ráfaga de viento hizo volar mi gorro.

Salté de de una gran altura, ni siquiera sentí el dolor en mis pies al estrellarse contra el piso, ni la torcedura que me debí haber dado. Mi gorro volaba por los aires y tenía que recogerlo; Mamá se enojaría conmigo si no llegaba a casa con él. Mientras corría por el parque, tratando de no caerme o tropezar, me fijé que mi sombrero era atrapado por un par de blancas manos en un ágil movimiento en el aire, cosa que yo no hubiera podido; primero por la altura y segundo por mi descoordinación.

Me fijé en la persona que tenía mi sombrero. Era un chico alto y muy blanco, tenía el pelo color cobre y era algo desgarbado. Al tomar mi sombrero me miró fijamente con sus ojos verdes.

-¿Esto es tuyo?-dijo con voz suave. Le miré algo idiotizada por unos momentos

-Sí…-logré decir con un hilo de voz

-Toma-me dijo y me tendió el sombrero. Por el breve instante que nuestras pequeñas manos se rozaron, pude sentir una extraña corriente que me llenaba desde la cabeza a los pies. Su piel era muy suave, como la camisa de seda que tenía mamá.

-Gracias- y le sonreí. Me devolvió la sonrisa más linda que había visto. Así como las que daban los actores de las teleseries de tía Charlotte.

Me estaba dando la vuelta para ir a buscar el cochecito con Lizzie, cuando la voz de aquel niño me llamó.

-¡Espera!-dijo y se puso delante de mí. Me miró con esas profundas orbes que me hacían sentir rara-Te vi jugar con tu muñeca…-empezó

-Es mi hija y se llama Lizzie-le respondí con enojo. Quise sacarle la lengua en forma de burla pero me aguanté. Él rodó sus ojos y prosiguió.

-Te vi con Lizzie y pensé si te gustaría jugar conmigo, ya que te vi columpiándote sola…

-Estando sola estoy bien. Gracias-le respondí cortante e hice un ademán de seguir andando.

-Pero, ¡ni siquiera sé tu nombre!-gritó mientras caminaba. Me giré y le encaré.

-¿Y para qué quieres saber mi nombre?-pregunté confundida.

-Si es que te vuelvo a ver, me gustaría jugar un rato contigo…-dijo apenado. La sensación que sentí en ese momento no me gustó nada. Era algo entre emoción y compasión.

-Me llamo Isabella, pero todos me dicen Bella-le respondí algo más calmada.

-Mi nombre es Edward ¿Vives aquí?-un consejo de mamá hizo recuerdo en mí "no hables con extraños nunca". Pero al parecer, en este momento, Edward no era ningún extraño para mí.

-Sí. A ti no te había visto nunca ¿Eres nuevo en el vecindario?-le pregunté mientras caminaba a recoger a Lizzie e irme a las clases de Ballet.

-No, vengo de vacaciones a la casa de un familiar de mi papá. Estoy con mis primos y mis hermanos.

-Ah…-logré mascullar-¿Te quedas todo el verano aquí en Phoenix?-

-Sí. Es primera vez que a mi papá le dan tanto tiempo de vacaciones.

Ya habíamos llegado hasta donde había dejado a Lizzie y tenía que irme a Ballet. Una extraña sensación me inundó cuando miré fijamente las orbes de Edward.

-Tengo que irme-dije algo apenada-tengo clases de ballet y tía Charlotte se enojará conmigo si no llego ahora-me miró con una extraña emoción en sus ojos. Algo parecido a la pena y a la frustración.

-¿Mañana vendrás a jugar?-preguntó.

-Creo, ¿Por qué?-

-Me gustaría mañana jugar contigo…-mi corazón aumentó sus latidos abruptamente- si te parece, en casa me aburro mucho. Alice y Rosalie juegan a vestir y desvestir las millones de Barbies que tienen. Y Emmett y Jasper juegan en el Nintendo todo el día. Prácticamente estoy solo en esa casa.

-Me parece una buena idea. Yo paso todo el día con tía Charlotte y me aburro mucho en casa.-

-¿Estaría bien que nos viéramos mañana a la misma hora?-preguntó con voz algo suave, me sentí muy rara en ese momento. Simplemente logré asentir con mi cabeza.-¡Nos vemos, Bella!-gritó mientras se alejaba de mí-¡Que te vaya bien en Ballet!-dijo y siguió su camino hasta llegar a una calle y de allí desapareció.

Me quedé un rato mirando la nada, hasta que recordé que tenía clases de Ballet. Tomé a Lizzie que estaba en el cochecito y me fui a casa con una extraña sensación de que él día de mañana llegara.

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Es algo raro, pero va veremos como se va dando la relación de Edward y Bella. Quería hacer un fic diferente, pensar como hubieran sido cuando pequeños y se me antoja tan cute!!!, pero OJO!!! No en todo el fic van a ser pequeñitos. Se suponía que era un One-Shoot, pero le voy a poner tres o cuatro capis más, no va a ser muy largo.

Algunas aclaraciones del fic:

-Creo que la mayoría de las mujeres cuando somos niñas, nos regalan una muñeca a la cual tratamos como una hija nuestra (lo digo por experiencia propia). Y quise poner que Bella tenía una 'hija', es tierno y dulce.

-Se puede apreciar a una Bella madura a sus dulces 5 añitos. Pero en el libro sale que Renné le decía que había nacido con 35 años y que cada día se volvía más vieja...por eso se aprecia que Bella, al hablar, pareciera que tuviera 16 en ves de 5. Aparte que es difícil pensar como ella a tan temprana edad. Y quise seguir la estética que tiene el libro.

¿¿¿Les gustó???, ¡si!, ¡NO!, ¡Ándate a la ·$&/%/$"%! (bien, eso no es bueno xD)

Me despido sin más:

Srta. Insensible Swan

Pd: dedicado a ^^, que el día 30 de noviembre cumplió sus dulces 15. ¡Felicidades pequeña!