From my sky / Capítulo7: "Acercamiento"

Personajes: Edward Elric / Alphonse Elric (Elricest)

Alter fic: "Desde mi cielo" - Annie-chan Diethel ( s/4690595/1/Desde-mi-cielo)


En algún momento Edward debió poner de nuevo la vieja cerradura porque al introducir la llave, ésta se deslizó con soltura y cedió con un sutil movimiento. Cuando entré me golpeó de lleno la penumbra y el silencio que invadían la estancia.

- ¿Edward? - pregunté para asegurarme de que estaba solo.

Desde el salón escuché un ruido metálico y reconocí el sonido de la silla de mi hermano acercándose.

- Alphonse… ¿Q-qué haces aquí?

Mentiría si dijera que tenía buen aspecto. A simple vista, estaba algo más delgado y unas oscuras ojeras adornaban su mirada dorada.

- Vengo a recoger algunas cosas, no tardaré demasiado…

- Ah, entiendo… - respondió casi en un susurro.

Más allá de mi hermano pude visualizar el salón, aquella habitación donde habíamos discutido. Estaba desordenada, con libros esparcidos por el suelo y cuadros rotos, por lo que seguramente el suelo estaría lleno de cristales.

- Ha pasado un terremoto por aquí en mi ausencia, por lo que veo…

- Ah, eso… Ya me conoces...

Evité su mirada y me acerqué para recoger lo único que a simple vista se había salvado de la furia de Edward. Nuestra foto.

- Me parece un milagro que esto haya sobrevivido - dije observándola.

La sonrisa de aquellos Edward y Alphonse me daba cierto sentimiento de pena pues vivían ajenos a todo lo que les depararía el futuro. Si hubiéramos sabido lo que iba a ocurrir, ¿qué habríamos hecho al respecto?

- Lo intenté, pero no pude.

- Teniendo en cuenta que también es mi casa podrías tener la amabilidad de cuidarla un poco mejor - respondí molesto mientras visualizaba el estado completo de la habitación.

Mi hermano se acercó hasta mí y me arrancó el retrato de las manos.

- Haré lo que me dé la gana, ya que tú preferiste largarte - masculló.

- Claro, porque tú me dejaste muchas opciones, ¿verdad? - respondí - Te recuerdo que tus últimas palabras antes de marcharme fueron que estaba muerto para ti.

- Y yo te recuerdo a ti que antes de eso tú me culpaste de todo lo que nos ocurrió a partir de que nuestra madre muriera - dijo él, evidentemente molesto - Como si tú fueras un santo que nunca cometió ningún error.

- ¿Seguir soltando veneno te ayuda a sentirme mejor al respecto? - pregunté.

- ¿Te ayuda a ti?

Suspiré y salí de la habitación para recoger aquellas cosas que había venido a buscar y acabar con todo aquello lo antes posible. Al cabo de unos minutos escuché la silla dirigirse hacia donde me encontraba.

- ¿De verdad me culpas de todo eso? - preguntó desde la puerta.

- Sabes que no, simplemente estaba enfadado y lo último que quería decir fue todo lo que te dije.

- Y tú sabes que no estás muerto para mí - respondió.

Entró y se acercó a mí en silencio.

- De hecho, soy yo el que está muerto desde que te fuiste… - dijo.

- Yo tampoco he estado bien desde ese día…

Me senté en una silla cercana para quedar frente a él.

- ¿Por qué nos empeñamos en hacernos tanto daño? - preguntó.

En su tono de voz pude apreciar la tristeza que había sentido todos los días que duró mi ausencia.

- Supongo que al final todo se resume a la teoría del intercambio equivalente - respondí - No podemos ser simplemente felices sin ofrecer algo a cambio.

- Yo creo que ya hemos dado bastante, ¿no crees?

- Supongo que no. O quizás sí. - dudé - No lo sé, Edward, yo no puedo darte la respuesta.

Noté el sutil movimiento de detenerse ante la idea de querer sujetar mi mano con la suya.

- ¿Desde cuándo dejé de ser "niisan"? - preguntó clavando su mirada en la mía.

Yo sonreí mientras notaba como me sonrojaba ligeramente.

- Después de lo que han visto y oído estas paredes debería sonarte muy pecaminosa esa palabra - respondí.

- Pecaminosa o no, cuando me llamabas así podía sentir que me querías…

- Supongo que viene de lejos.


- ¡Devuélveme mi juguete! - gritaba Alphonse mientras Edward se burlaba de él levantándolo más allá de la altura de su hermano.

- No es tuyo - respondió el mayor con tono de burla - Te recuerdo que te lo cedí cuando me cansé de jugar con él… De todas maneras, si logras cogerlo te lo daré para siempre.

- ¡Pero está muy arriba!

- No es mi problema que seas un enano, Al.

- Algún día te prometo que seré más alto que tú y de aquella sí que te vas a enterar… ¡Mientras tanto dejaré de llamarte "niisan" porque la familia no se roba juguetes entre sí!

Edward rió.

- ¿Y cómo vas a llamarme, si puede saberse?

- Edward. Edward Elric. Don Edward Elric.

- ¡Pues mejor, yo tampoco quiero ser hermano de un llorica como tú!

Alphonse se marchó corriendo hacia el río mientras Edward tiraba el juguete con rabia y se sentaba a la sombra de un árbol.

"Era tan estúpido…" - pensaron los dos al unísono del otro.


- Lo importante no es el nombre, sino el sentimiento que hay detrás.

- ¿Y qué hay detrás? - preguntó dubitativo.

- Edward…. Lo siento.

- ¿Qué sientes qué?

- Esto.

Acorté los pocos centímetros que nos separaban y junté mis labios con los suyos durante unos segundos. El tiempo justo para que sintiera la vida volver a mí de nuevo con aquel contacto. Cuando nos separamos, nuestros labios se quedaron a escasos centímetros.

Casi rozándose de nuevo.

- A-Al, por qué...

- Porque cada día que pasamos separados lamentaba no poder hacerlo - susurré.

Esta vez fue Edward el que me besó con tanta fuerza que perdimos el equilibrio y los dos terminamos en el suelo. Mi cuerpo sobre el suyo. Y aquello, lejos de incomodarle como otras veces, se aferró aún más a mí y continuó besándome como queriendo recuperar el tiempo perdido.

- Te he echado de menos… - le susurré al oído cuando sus labios recorrieron la piel de mi cuello.

- Yo también a ti… Cada segundo sin ti era un tormento… Pensé que no sobreviviría.

- ¿Por qué no llamaste? - pregunté.

Edward se detuvo unos instantes y esbozó una sonrisa triste.

- Tenía miedo de empeorar las cosas, de enfrentarme de nuevo a todo ese odio… Jamás quise decirte todas aquellas cosas, me he arrepentido muchísimo todos estos días. No puedo pasar ni un minuto lejos de ti sin sentirme un desgraciado…

Pasó los dedos entre mi cabello provocándome un escalofrío de placer. Luego me atrajo hacía sí de nuevo para continuar donde lo habíamos dejado mientras sus manos se deslizaban por debajo de mi ropa.

- Te necesito, Al… Te necesito tanto…

Y cuando fui consciente del tacto de su piel contra la mía y de sus últimas palabras dichas un relámpago de culpabilidad cruzó mi mente.

- Espera, no puedo… Así no - dije mientras me separaba con suavidad de su cuerpo.

- ¿Qué te pasa? - preguntó confuso - ¿He hecho algo mal?

- No, se trata de mí... - respondí.

Me aparté totalmente de su lado para sentarme a la vez que él se incorporaba para quedar a mi misma altura.

- ¿Qué ocurre? - preguntó mirándome.

- He estado con otra persona - respondí evitando el contacto con su mirada.

- ¿Qué… estás diciendo?

- Fue con Winry - dije.

- ¡¿Que te has acostado con Winry?!

Asentí lentamente mientras buscaba las palabras apropiadas.

- Estaba destrozado. Ella me dio su apoyo, y entonces fue cuando te vi riéndote con Roy. No pude soportarlo. Se me fue de las manos.

Edward bufó.

- No puedo creer que estés intentando decirme que te has acostado con nuestra mejor amiga de la infancia por el simple hecho de verme reír con otra persona. ¿Te hubieras sentido mejor si me hubieses visto devastado? Si hubiese estado llorando como todos y cada uno de los minutos desde que te fuiste, ¿entonces no te hubieras metido en su cama?

- ¡No se trata de eso! - respondí - No hemos tenido contacto en semanas y la primera vez que te veo es al lado del coronel Mustang. Me sentó mal y reconozco que me enfadé, quizás en exceso. Dices que has estado devastado y triste, ¿como te crees que me sentía yo? Sin saber nada de ti, ni una mísera llamada y cuando por fin te veo… ¡Estás riéndote en compañía mientras sales de un bar a plena luz de la tarde!

La expresión de Edward se tornó en un profundo enfado.

- ¿Y qué esperabas? - preguntó - ¿Qué despreciara a la única persona que se ha interesado por mí? Roy ha sido un apoyo muy importante mientras tú no estabas aquí.

Solté una carcajada. ¿Un apoyo importante? ¿Mustang?

- ¿Ah, sí? ¿Y puede saberse que ha hecho el magnánimo de Mustang por ti? ¡Venga, Edward, no me hagas reír!

- Cuando peor estuve vino a buscarme, me escuchó, me comprendió y…

Guardó silencio.

- ¿Y? - pregunté inquieto.

- Estuvimos bebiendo… - susurró - Yo me sentía completamente roto. No sé qué pasó en mi cerebro, nada tenía sentido. Sólo sé que quería estar contigo y sentirte, pero…

Le miré a los ojos y puse mis manos sobre sus hombros.

- Edward… Dime que no lo has hecho.

Y el silencio fue su única respuesta.

Me levanté con brusquedad mientras él acercaba la silla hasta donde estaba y subía con un ágil movimiento.

- No me lo puedo creer… ¡Eres imbécil! - grité mientras tiraba con furia todas las cosas que había en mi mesa.

Edward observó los cientos de folios levitar por la habitación para caer al suelo junto con el resto de cosas de mayor peso.

- Lo siento mucho, sólo ocurrió una vez, y nunca más. Hablé con Roy y le dije que jamás se repetiría… Podemos decir que estamos en igualdad de condiciones.

- No, no lo estamos - respondí tajante.

- ¿Por qué?

- Porque Winry es nuestra amiga… Pero no creo que Roy sea tan maravilloso como tú te piensas.

- ¿Qué quieres decir? - preguntó sin comprender.

- Digamos que influyó bastante en el hecho de que estés en esa silla.

Por la expresión de su rostro, Edward comenzó a darse cuenta de la magnitud de mis palabras.

- ¿Cuánto es bastante? - preguntó con un hilo de voz.

- El tiro que te dejó tullido provino de su arma. ¡Y tú vas y te acuestas con él!

- No puede ser… Me estás mintiendo.

- ¿Mintiendo?

Abrí con furia el cajón donde guardaba todos los documentos que me había hecho llegar la Teniente Hawkeye en relación a la guerra y se los tiré a Edward en el regazo.

- ¡Lee, a ver si te estoy mintiendo o no!

Él leyó sin entender muy bien lo que esperaba encontrar. Pero al cabo de minutos lo vio. Dejó caer los papeles al suelo y la humedad se coló en su mirada.

- Si hace tanto tiempo que lo sabes, ¿por qué nunca me lo has dicho? - preguntó.

- Porque nunca pensé que fueras tan iluso de meterte en la boca del lobo voluntariamente y disfrutando en el proceso.

- Roy nunca me dijo nada…

- Porque se supone que él no lo recuerda - reí con toda la ironía que me fue posible - Maldito bastardo mentiroso, que no lo recuerda dice…

Edward no articuló sonido alguno más y comenzó a mover la silla para salir de la habitación. Me di cuenta del impacto que le debían de haber causado mis palabras y rápidamente me situé frente a él impidiéndole la salida.

- Perdóname - susurré mientras me ponía de rodillas para mirarle a los ojos - No quise decírtelo antes porque sabía que te iba a doler… No debí decírtelo en este momento y de esta manera, soy un imbécil…

- Me has estado mintiendo todo este tiempo… -susurró - Yo creía que podía confiar en ti, que nunca me ocultarías nada, que luchabas por protegerme, ¡y resulta que me estabas escondiendo las cosas más importantes!

Le sujeté la cara con las dos manos con suavidad.

- No, ¡no!... Trataba de protegerte, Edward, no estabas bien y saber esto solo te iba a hacer más daño… Dudé mucho, de verdad que sí, pero… ¿cómo podía decírtelo cuando él era lo único bueno que sacaste de esa maldita guerra? Yo no sabía, ni se me habría pasado nunca por la cabeza imaginar que intentarías algo más… íntimo con él.

- No fue algo que yo buscara…- respondió.

Se llevó las manos a la cara para rozar las mías.

- Eso me es indiferente - dije - Los dos hemos hecho cosas de las que nos arrepentimos, pero sé que esto es algo con lo que te he herido del todo. Perdóname, debí decírtelo desde el principio o buscar un momento más adecuado…

- Alphonse… Tú eres lo más importante que tengo en la vida. Este tiempo sin ti ha sido una tortura contínua, porque siempre he tenido la seguridad de que a tu lado todo está bien. Siempre he depositado mi confianza en ti, y todo mi valor siempre ha surgido de saber que tú estabas a mi lado… No sé cómo encajar esto. Me siento solo y vacío, porque sigo necesitándote pero no te veo la misma persona que la que dejé aquí cuando me fui a la maldita guerra…

Le besé con suavidad en los labios.

- Soy el mismo… - dije - Soy el mismo, niisan. Tu regreso ha sido algo que nos ha cambiado la vida a los dos y quizás no hemos sabido llevarlo de la mejor manera posible. Sé que ha sido difícil para ti pero entiende que también lo ha sido para mí porque el Edward que se marchó tampoco es el mismo que regresó. Pero podemos arreglarlo, aún estamos a tiempo si dejamos esta puta manía de hacernos daño por querernos hasta la locura.

Su cuerpo se dejó caer contra el mío y nos fundimos en un fuerte abrazo.

Él buscaba sentirse querido.

Yo buscaba quererlo para siempre.

- Te quiero… Te quiero tanto que duele… - susurró.

- Pues eso va a cambiar, a partir de ahora entre nosotros ya no habrá más dolor.

Los labios de Edward capturaron los míos con fuerza mientras sus manos se aferraban a mí, como si estuviera intentando fusionar su alma con la mía. Mis manos comenzaron a recorrer su cuerpo, aquel que por mucho que sufriera, me seguía llevando a la más extrema demencia. Cuando llegué a la altura de la cintura se detuvo el movimiento por su parte y sus ojos se clavaron en los míos.

- Alphonse, ¿puedo pedirte un favor? - preguntó en un susurro.

- Sí.

- Hazme sentir.

Y le besé una vez más para firmar el trato.


El blablabla de la autora - IMPORTANTE

¡Cuánto tiempo!

Que ilusa fui al pensar que sería posible subir un capítulo semanal... Creo que a partir de ahora se actualizará cuando nos sea posible a Annie-chan y a mí (porque no se trata solo de escribir, es buscar un hueco para coincidir y planear el capítulo juntas para que tenga sentido en ambas partes). No obstante, las dos tenemos en mente terminar la historia así que con más o menos rapidez iremos subiendo nuevos capítulos n_n.

No obstante, ¡hemos tenido una idea para comprobar la cantidad de personas que siguen el fic!

El siguiente capítulo está escrito y prometo que es bastante... interesante para los/las fans del elricest :). Pero sólo lo subiremos antes de tiempo si nos llegan 10 reviews (o favoritos) a cada fan fic. Si no, habrá que esperar un poco más antes de poder leerlo.

La dirección del de Annie-chan es (añadiendo la dirección de fan /) "/s/4690595/1/Desde-mi-cielo".

Somos malvadas pero nos puede la curiosidad por saber si estamos escribiendo para alguien o a la nada... Por supuesto, quería agradecer a Ritsulin-Elric por ser fiel a cada capítulo (a veces cuando escribo pienso en si te gustará o no xD) y a todos los anónimos que nos dejan un review de vez en cuando, da mucha motivación recibirlos y ver que está gustando algo a lo que dedico mi tiempo n_n.

En fin, que no me enrollo más, si quieren leer yayayaya el siguiente capítulo... ¡Reviews, please!