Sin recuerdos.

Capítulo 11.

Sin fuerzas.

Seguía escuchando como 'La Copia' se reía de su victoria, alzaba sus ojos derrotados para observar como el orgullo que desprendía su enemigo se agrandaba a cada instante, definitivamente Ranma Sautome había perdido la batalla contra sí mismo y por su culpa, la vida de Akane pendía de un hilo invisible.

Deseaba llorar como nunca lo había echo, deseaba desaparecer y dejar de existir en las mentes de todos sus conocidos, ¿De qué le servía ser un maestro de las artes marciales si había perdido contra sí mismo?. Aunque sentía como la luz iba desapareciendo de su cercanía, eso no le importaba, después de todo la oscuridad se había adueñado de su corazón desde hacía mucho tiempo y por culpa de eso, jamás mostró un apéndice de compasión por el estado de su Akane.

¡Si!, era SU Akane y tal como había sonado formaba parte del pasado, por que ahora, ella había escogido a su rival.

Se abrazó a si mismo y se maldijo nuevamente, su tozudez, su crueldad, su frialdad...tantos sentimientos negativos y en ninguno estaba la compasión, la amabilidad y sobretodo el amor. Tonto había sido al descubrir ese hermoso sentimiento demasiado tarde.

-Perdóname Akane..-susurro con dolor..-siento todo esto, he sido un tonto y siempre lo seré, me dejé llevar por esto sin mirar en ningún momento mi interior.

Por un leve instante sus ojos apagados y sin vida, se detuvieron en el cuerpo inerte del maestro Happosai. Lo observó sin ver nada y suspiró con desgana como si todo formará parte del destino. Si Happosai estaba ahí, seguramente había descubierto el truco y por ser demasiado listo y bocazas para algunas cosas, había acabado como él.

Sumergido en la más completa oscuridad.

Dobló sus rodillas y permaneció estático sin mirar nada más a parte del cuerpo del anciano, todo había acabado y ahora la energía que siempre le había caracterizado se había quedado reducida a la nada, ¿para que luchar si no hay victoria?.

Las risas estridentes de 'La Copia' se filtraban con decisión en su mente, esos ruidos tan espantosos le obligaban a pensar en negativo y dado su estado demacrado, iba ganando más pasos contra él. No podía hacer nada para enfrentarse y derrotarle, después de todo esa No-Muerte se había echo con el amor de Akane Tendo.

-"Mi querido yo, debes pensar en que nada tiene solución y que la muerte tan enemiga de todos los mortales, se llevará el cuerpo mortal de mi amada para después renacer en la inmortalidad, ella lo ha elegido y nada tiene su solución" ..-con un movimiento de sus manos hizo aparecer un reloj de arena y como si fuera la copia del objeto más frágil que habitaba la Tierra, lo dejó caer con suavidad en ese agujero negro que por momentos se iba cerrando para desaparecer eternamente...-"para que veas que no hay rencor ante mi victoria te mostraré el tiempo de vida que le queda a Akane".

Y de la misma forma que se había expresado, dejó caer con sutileza ese hermoso reloj de arena. Ranma alzó su vista vacía hacía ese objeto y comprobó con desánimo como quedaban menos de un dedo para que toda la arena se consumiera. Alzó su mano y la rozó con el cristal del reloj, balbuceó algo que no llegó ni a comprender él mismo y como si su mente ordenara silenciosamente su incapacidad, siguió contemplándolo mientras la luz de ese agujero negro se apagaba para siempre y él permanecería en su interior por el resto de la eternidad.

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Una gota de agua resbaló por su frente fría y abriendo un ojo para volver nuevamente a la vida real, vio con alegría como su amado padre estaba ahí, velando por ella y por su recuperación. Sonrió débilmente y moviendo los dedos de su mano, intentó levantarla, pero desgraciadamente carecía de fuerza.

Sentía los labios secos al igual que la garganta y sobretodo sentía un extraño vacío en su corazón, circunstancia que no entendía en absoluto.

-Papa..-susurro con un hilo de voz.

Soun le negó con la cabeza, le acarició los cabellos y besándole en el frente, aspiró con fuerza la lágrima que estaba a punto de salir de sus ojos.

-No hables mi pequeña..-le respondió suavemente..-has de reponer energías para ponerte buena lo antes posible.

-¡Oh papá nunca se te ha dado bien mentir!..-sonrió con tristeza..-siento que no hay nada y no suena bien.

-No digas esas cosas..-le reprocho Soun..-simplemente has pillado un virus bastante fuerte y te hace pensar cosas que no son.

Soun tragó saliva y se levantó de la cama, se llevó una de sus manos a su rostro y evitó derramar las lágrimas que no quería que su pequeña viera, si él se desmoronaba ya no quedaba nada y su niña sabría el destino que tenía. No, aunque su corazón se partiera por mil trozos, debía ser fuerte delante de Akane, ya después en la más completa intimidad se desmoronaría como el padre que era.

Akane volvió a cerrar los ojos y respiró con dificultad.

-Papá..-tragó saliva con repulsión..-¿dónde está Ranma?.

La mirada enternecida de Soun se transformo en frialdad. Odiaba ese nombre y la persona que iba con el, ¿por qué después de su indiferencia su Akane preguntaba por ese malnacido?, apretó la mandíbula y respiró varias veces para intentar calmarse, ahora mismo a su hija no le convenía verle en mal estado por culpa de ese desgraciado Ranma Sautome.

Dirigió su mirada dolida hacía la moribunda de Akane y la mantuvo quieta en el mismo sitio sin apartarla de esa persona que tanto le dolía y que deseaba morir en lugar de su pequeña. Cerró momentáneamente sus ojos e intentó normalizarse, debía tranquilizarse por el bien de la enferma.

-Se ha ido Akane..-respondió con cautela al observar el rostro sorprendido de Akane..-mejor dicho..-se mordió los labios..-le hemos echado de la casa.

-¿Por qué?..-insistió con dolor.

Soun avanzó hacía Akane y colocando un dedo en sus labios la obligo a callar.

-Eso no importa hija mía, ahora él no volverá a tratarte como si fuera una carga.

En la cabeza de Akane seguía revoloteando las palabras de su padre, si habían echado a Ranma tenía que haber montado una muy fuerte, pero después de tantas burradas que había echo en su vida, esta debía ser la que había calado por completo al bueno de su padre. Sus ojos se humedecieron y girando su rostro hacía otro lado cerró los ojos, ahora mimo no quería ver nadie.

Ahora mismo solo quería estar sola.

Continuara

Buenas, lo sé..sin comentarios en cuanto a mi tardanza, pero he de comentar que he tenido una falta de inspiración IMPRESIONANTE y que no he tenido ganas de continuar ninguna de mis historias, sé que tengo unas cuantas incompletas, pero escribir sin emoción y cualquier cosa pues como que tampoco es bueno, además los lectores no se merecen leer cualquier cosa que escribas y lo hagas sin la emoción y las ganas de antes.

Así que os he de garantizar que poco a poco..va retornando la inspiración y he comenzado por Ranma por que es el que tenía MÁS ABANDONADO.

Así que nuevamente me disculpo por la tardanza y muchas gracias por permanecer ahí.

Un saludo enorme.