Aclaración: la narración en cursiva= acontecimientos del pasado.

LA REVANCHA DE LA NAVIDAD

By Sweet Viictory

CAPITULO 4


-¡Detengan ese ruido infernal!

Suplicó el caballero, apretando los dientes por el repentino dolor aturdiéndole los sentidos. Giró instintivamente su mirada en busca de su cruel verdugo, encontrando rápidamente al responsable a pocos metros de distancia suya.

-¿¡QUÉ!?

Se limitó a vociferar el otro caballero, sin dejar de pasar la aspiradora por la sala.

-¡Que dejes de hacer tanto escándalo, Cáncer!

Insistió, subiendo la voz cuando el santo de Cáncer pasó el aparato por debajo de sus pies. Aunque, a decir verdad, para cualquier otra persona, el disque escándalo se escucharía como una simple aspiradora haciendo su trabajo; sin embargo, no era el caso de este joven, pues el susodicho traía una resaca marca "no lo vuelvo a hacer," la cual amplificaba de tal forma el ruido de la aspiradora, que esta más bien asemejaba el sonido de una turbina de avión.

-¡QUE APAGES ESO, TE DIGO!

-¿Y este qué traerá?

Pensaba el cangrejo, rascándose la cabeza a la par que observaba con extrañeza al blondo que tenía enfrente. Cosa curiosa, el joven articulaba su boca exageradamente sin emitir sonido alguno, señalaba desesperadamente su sien una y otra vez, frunciendo el entrecejo en una clara expresión de enojo no muy típica de él.

-¿Se habrá quedado mudo?

Continuó diciéndose mentalmente el cangrejo. Entonces recordó que estaba escuchando su reproductor de música al máximo mientras hacía la limpieza. Se golpeó levemente la frente con la mano, y se quitó los audífonos que llevaba puestos antes de apagar por fin el aparato.

-¿Que dices, Shaka?

-Gracias Buda -suspiró aliviado el de Virgo, dejándose caer pesadamente en el sillón donde antes dormía- Esa cosa me estaba taladrando la cabeza

-Te refieres... a esto

Acto seguido, enciende la aspiradora nuevamente con perversa sonrisa, haciendo que Shaka tapara sus oídos esbozando una mueca de dolor.

-¡SI, A ESO! ¡Apágalo, apágalo por lo que más quieras! -Shaka masajeó sus sienes una vez que el santo se apiadó de su alma- Siento como si la cabeza me fuera a estallar

-Entonces toma -el recién llegado a la sala le alargó una humeante taza al de Virgo- te cedo mi café. Se ve que lo necesitas más que yo

-Gracias Saga.

Gustoso aceptaba la taza de café, ligeramente más tranquilo. Y digo ligeramente, porque en realidad la calma la volvió a perder en cuanto el "siempre considerado" Máscara Mortal jugaba con sus nervios, prendiendo y apagando la maquina.

-¡AGH! ¡Más te vale que dejes de hacer eso, o te juro por Athena que voy...!

Shaka inhaló y exhaló profundamente para recuperar la paciencia. Se levantó del sillón, y con extraña calma caminó hacia el sádico cangrejito.

-Permíteme -dijo, arrebatándole la aspiradora, destrozándola al estrellarse contra la pared-

-¡OYE! -reprochó Cáncer, pegando un pisotón- ¡No es justo! ¡Con escoba será más difícil limpiar este tiradero, Shaka!

-No recuerdo casi nada. -volvía a tomar asiento, ignorando con naturalidad las quejas del de Cáncer- ¿Qué pasó ayer?

Se puede ver de fondo a un cabizbajo cangrejo, quien regresaba arrastrando los pasos con escoba en mano.

-Con que no te acuerdas ¿Eh? -otro caballero se adentraba a la sala para unirse a la conversación. Uno que, por su tono de voz, no le creía mucho al de Virgo- Qué conveniente memoria la tuya, especialmente si estás padeciendo de semejante resaca… ¡Uy! ¿Eso es café?

Y como si hubiera sido preparado para él mismo, arrebató la taza justo antes de que el rubio diera el primer sorbo.

-¡Oye! ¡Que eso es mío! -intentó quitárselo sin éxito- ¡Dame acá, Fénix!

-Que irritable... -Ikki pegó un buen trago, despreocupadamente degustando el energizante líquido-

-¡Vaya! -exclamó Saga, fingiendo sorpresa por el enfado de Virgo- Yo pensaba que después de lo que confesaste ayer, serías más amable con Ikki

Terminó el de Géminis con aire malicioso, aprovechando la momentánea amnesia del más cercano a Dios para divertirse a costa suya.

-¿Qué se supone que fue?

Shaka cuestionó, después de una ardua lucha por recuperar el preciado tónico anti-resaca de las manos del peliazul. A lo que Saga e Ikki intercambiaron miradas de escepticismo.

-¿Van a seguir así todo el día, o se dignarán a contarme que ocurrió?

A modo de desconfianza, sus compañeros le miraron entrecerrando los ojos una vez más.

-¡Es la verdad! Ya les dije que no recuerdo casi nada, sólo algunas cosas. Mmm... -acarició su barbilla- Como nuestra maravillosa actuación en los villancicos, por supuesto que me acuerdo -los recuerdos de su golpe de suerte le provocaron esbozar una sonrisa soñadora- Esto... ¿Qué otra cosa? ¡La máquina de humo! -chasqueó los dedos triunfante- ¡Sí, de esa también me acuerdo! -aseguró sonriente-

-¡Como olvidarla! -reprocharon al unísono Fénix y Saga-

-Casi muero de asfixia gracias a ti

Géminis se cruzó de brazos, totalmente indignado, por lo que Shaka solo atinó a sonreír nerviosamente de recordar el incidente...

-X-

Las luces del escenario se bajaban, y el eco de una tétrica voz provocó el estremecimiento en algunos espectadores...

-Ebeneeeezer Scrooooooge... -resonó el lamento de Saga-

-Es hora de la entrada de Saga. Dale, prende la maquina de humo

Obedeciendo a Afrodita, el entusiasmado Shaka prendió la maquina de humo para así crear un ambiente más lúgubre para la entrada del fantasma.

-Ebeneeeezer Scroooooge...

Llamó con su lastimosa voz al santo, quien corría como alma que lleva el diablo en busca de un escondite. Finalmente, el decidido Géminis se abrió camino para aparecer magistralmente en escena.

-¡Ebe..!. cof-cof-cof...

Y seguro hubiera sido una aparición impactante a de Saga, de no haber sido por que la molesta maquina de humo le desencadenaba una tos como de perro.

-Ebene... cof-cof... zer... cof-cof...-apretó sus puños, desesperado- ¡EBENEZERSCROOGE!

Saga habló lo más rápido que pudo antes que le ganara otro ataque de tos, causando que la audiencia riera divertida por lo inesperado que habían resultado sus atropelladas palabras.

-Ya estuvo bueno con el humo, Shaka... -susurró Afrodita sin obtener respuesta- ¿Shaka…?

Afrodita giró sus ojos para ver que entretenía al santo de obedecer sus instrucciones, e incrédulo a lo que presenciaba, pasó su mano lentamente por el rostro.

-¡MUAJAJAJA…!

Shaka estaba sumamente entretenido, cargando la máquina como si fuera una metralla, moviéndola de un lado a otro mismo Gángster.

-Sientan el poder del amo de la niebla ¡Y sucumban ante mi bendición de las tinieblas!

Pero la diversión de Shaka se vio prontamente interrumpida por la mirada de desapruebo que le otorgaba el de Piscis. Fue hasta ese instante cuando súbitamente adoptó una expresión seria, más propia de sí, apagando el artefacto inmediatamente.

-Ejem... lo siento.

-¿Es que ya no me reconoces? ¡Mírame! -ordenó con voz de ultratumba, acercándose al tembloroso Ikki, quien se hacía ovillo en su sofá- Soy tu antiguo socio, Jacobo Marley.

-¿Marley?

Ikki asomó la cabeza del escondite para ver la larga figura del caballero, quien portaba un antiguo traje de etiqueta, enredado con gruesas cadenas y grilletes que le apresaban los pies.

-¡SCROOGE! -rugió Saga, repentinamente acercó su rostro enojado, pálido y cadavérico al del Fénix- ¿Recuerdas que en vida robaba y estafaba a los pobres?

-Claro que me acuerdo... ¡Vaya que tenías talento! -apremió sonriente- ¡Todo lo hacías en menos de un día!

-Sí, la verdad es que tenía clase. Disfrutaba tanto de mis días en el poder...

Saga se irguió orgulloso, olvidándose momentáneamente de dónde estaba, pues incluso soltó una risa perversa al recordar sus tiempos dominando en el Santuario al ejercer como patriarca. Sacudió su cabeza al darse cuenta de que sus memorias andaban llevándole totalmente por otros rumbos.

-¡Ay! Digo… ¡No! Hice mal, estoy arrepentido. Pero ahora tengo que cargar con estas cadenas por toda la eternidad. Oh tal vez más -tragó saliva al recordar de nuevo sus pecados anteriores y pensar en su condena futura- ¡No hay esperanza para mi! ¡Estoy perdido! ¡PERDIDO! Y lo mismo te pasará a ti… -lo señaló con desprecio- Ebenezer Scrooge. Pero escúchame bien, -el Fénix asentía temeroso, temblando cual gelatina recién hecha- Esta noche vendrán a visitarte tres espíritus. Has lo que te digan, o tus cadenas serán peores que las mías -Ikki apretó su cuello, denotando angustia al oír tan terrible advertencia- Adiós, Ebenezer...

Saga ondeaba su mano a modo de despedida, caminando despreocupadamente de espaldas. Se marchaba tan despreocupadamente, que no se percató del bastón tirado en medio de su camino hasta que ya era demasiado tarde...

-¡Marley cuidado con…!

-¡Echen pajaaaa…!

Fue lo único que alcanzó a decir Saga antes de aventarse un improvisado pecho a tierra, cayendo estrepitosamente fuera del escenario y desencadenando así la estrepitosa risa de la audiencia.

-El bastón… -murmuró Ikki, encogiéndose de hombros- Eso debió dolerle

-X-

-De eso si me acuerdo -Shaka esbozó un atisbo de travesura en su sonrisa- Fue una caída majestuosa, Saga -palmeaba la espalda del Geminiano a modo de felicitación-

-Cállate, Shaka -el resentido Saga lo miraba de soslayo- Ahí si tenías que haber prendido la dichosa máquina de humo

-¿Y cómo lo iba a hacer? Te levantaste tan rápido del suelo, disque aparentando naturalidad, que ni tiempo me diste de encenderla.

Saga apretó el entrecejo sintiendo que sus mejillas comenzaban a arder.

-No pretendías que me quedara esperando tranquilamente a que alguien me levantara ¿Verdad? Además -se dirigió un tanto sonrojado a Ikki- ¡TÚ no tenías porque dejar el bastón tirado!

-Yo ni me di cuenta -Ikki se encogió de hombros sin remordimiento alguno- Se suponía que estaba espantado. ¿De qué demonios te estás quejando? Al público le cayó en gracia cuando te caíste…

-Ajá... Muy gracioso, muy gracioso...

Géminis bajaba el volumen de su voz y se hundía en el sillón, apretando el entrecejo cual niño emberrinchado. En ese momento, dos jóvenes recién levantados, (a juzgar por las pijamas y los cabellos revoloteados del par.) llamaron la atención del trio, dado a sus alegatos matutinos.

-¡Que no, Aioros!

-¡Que SI, Aioria! T-t-todos te v-v-vimos

El león dorado no podía más que apretar los dientes del coraje; en cambio, el despreocupado arquero escondía su rostro en un mal disimulado intento por no reírse de su hermano por enésima vez.

-¡No estaba tartamudeando…! Además, todo salió bien -murmuró Aioria, sonrojándose-

-Gracias a que se le prendió el foco a Shaka, gato

Apuntó burlonamente Cáncer, quien ahora descansaba sus manos de lo más campante sobre el palo de la escoba.

-¡Al menos yo no olvidé mis líneas! -con aire victorioso, Leo mordazmente contraatacó a su mayor-

-No entiendo que hay de malo con la improvisación. -Aioros respondió de lo más casual- Los actores profesionales lo hacen...

-X-

Ikki buscaba minuciosamente por cada rincón de la habitación. Su incesante rastreo le decía que finalmente estaba libre de cualquier acompañante indeseado.

-¡Bah! ¡Espíritus! -gruñó, recostándose en su amplia cama- ¡PAMPLINAS!

Ladró al viento, haciéndose el valiente. Se acurrucó tranquilamente, tan tranquilamente, que ni cuenta se dio del acompañante que estaba a su lado.

-Buenas noches -dijo su risueño compañero-

-Buenas noches...

Respondió Ikki con naturalidad, sin dejar de acurrucarse plácidamente en su cama. Cinco segundos después, el Fénix abrió los ojos, totalmente espantado

-¿¡QUIEN RAYOS ERES TU! -cuestionó al visitante, impulsándose fuera de la cama como resorte-

-Yo soy el espíritu de la navidad pasada -Aioros contestó sin levantarse, llevando sus brazos tras la cabeza para ponerse más cómodo- Que cama tan cómoda la tuya

-¿El espíritu de la navidad pasada?

-A tus órdenes, Ebenezer. -se levantó de la cama el castaño, quien usaba una túnica blanca y banda dorada en la frente- Mi misión esta noche es llevarte a visitar tu pasado

-¿Ah, si? ¡Pues yo no pienso salir! -bufó aferrado-

-¿No? ¡Ja! ¡Me canso! -Aioros subió las mangas de su túnica, más que dispuesto a llevar consigo al terco Fénix a cualquier precio- ¡Tu sales, POR QUE SALES! O me dejo de llamar Aioros de Sagitario

Soltó bruscamente el cuello del pijama del Fénix, provocando que este trastabillara. El arquero luego le dio la espalda

-Ya parece que voy a dejar que alguien más ocupe mi puesto.

-¿Qué estás diciendo, Aioros?

Tras los telones del escenario, se escuchó hablar entre dientes a una preocupada Shaina, quien hojeaba frenéticamente el guión de la obra, en busca de los inesperados diálogos del arquero.

-¡Mucho menos si es un caballo volador!

Sin embargo, el de Sagitario seguía con su acalorado discurso al aire, provocando que el Fénix se encogiera de hombros y ocasionalmente volteara a ver a sus compañeros tras bambalinas como pidiendo ayuda.

-Por que una cosa es que te preste MI ARMADURA para salvarte el pellejo de vez en cuando...

-¡Eso no va en el diálogo! ¡Ya cierra la boca!

Shaina señalaba su cuello con la mano indicándole "corte," tratando de tal forma inútilmente el detener el dialogo del arquero. Mientras tanto, justo al lado de la Cobra, Seiya brincaba y movía los puños en una parodia de boxeador, como retando al dorado en escena a. Y este de seguro se le hubiera ido encima, de no ser por que Ikki lo tenía bien agarrado.

-…Pero otra muy distinta es que te la vaya a ceder. ¿ME ENTIENDES?

Aioros señaló sus ojos y luego a Pegaso como diciendo: "te estoy viendo," a la par que apretaba la boca para controlar la ira.

-¡Yo no me jugué trece años de mi...! ¡Auch!

Sobó su cabeza después de que un ladrillo de utilería arrojado por la cobra lo golpeara, sacándolo así al fin de su trance. Y como si nada hubiera pasado, Aioros acomodó su túnica blanca y carraspeó estoicamente.

-Por eso digo que nos vayamos ya, Ebenezer Scrooge…

Tomó a Ikki del brazo y entre la neblina desaparecieron.

-X-

-Lo que los profesionales no hacen, es arrojar ladrillos… -bufó Aioros y apretó el entrecejo, haciendo una nota mental para reclamarle después el golpe a cierta amazona- Esa cobra me debe una explicación... -se dijo más para él mismo que para los demás-

De pronto, un gritó de júbilo proveniente del segundo piso, reclamó la entera atención de los santos. Todos giraron instintivamente en búsqueda de su dueño, quien venía huyendo de alguien a toda velocidad desde el segundo piso.

-¡BANSAI! -gritó el emocionadísimo Kanon, deslizándose audazmente por el pasamanos de las escaleras- ¡Esto es más que genial! ¡Grabé a Milo vomitando!

-¡Dame esa cámara, mequetrefe! -gruñó el iracundo Milo, quien bajaba corriendo a gran velocidad tras el menor de los gemelos-

-Nada de eso, mi querido alacrán ¿Acaso tienes idea de las múltiples formas con las que podría chantajearte con este video en el futuro? -el gemelo, evitando ser alcanzado por el de Escorpio, corría en círculos por el largo sillón donde estaban sentados la mayoría de los santos presentes- ¡Ni que estuviera loco, bicho!

-Juro que cuando te atrape... -amenazaba Milo, casi pisándole los talones- ¡Te clonaré, luego mataré a todos tus clones, y te obligaré a ver como los pulverizo! ¡Así sentirás como te mato una y otra, y otra vez!

-No sabes el favor que me harías

Resopló seriamente el mayor de Géminis, cruzando su pierna y dejando caer con desgano su cabeza sobre su mano. Dicha afirmación provocó que Kanon detuviera su carrera en seco.

-¡Te agarré!

Cosa que aprovechó el guardián de la octava casa para arrojarse sobre Kanon mismo luchador de la triple A.

-¿Te das cuenta que hablas de tu hermano, perro del mal? -refutaba Kanon, completamente ofendido, sin dejar de forcejear en el suelo con Milo-

-Sólo digo la verdad -inmune ante la mirada de cachorro herido que intentaban aplicarle su menor, Saga respingó la nariz- Al menos ya no darías tantos problemas, mira que lo de anoche no se me olvida...

-X-

-Me temo que no hay otra solución, compadre...

Aseguraba el hombre, aunque parecía que trataba de convencerse a sí mismo. Su brazo se tensaba, elevándose lentamente para cortar el cuello de tajo. Dejó caer su brazo y...

-¡No puedo! -se dejó caer al suelo, derrotado- ¿Por qué no puedo hacerlo? -frustrado, se jaló los cabellos y alzó su cabeza para encarar a la víctima- Digo, si ya he matado antes a hombres, ¿No debería ser esto lo mismo, o incluso más fácil?

Se escuchó un glugluteo como respuesta, y el abrumado Shura dejó caer su cabeza sobre el brazo; justo en la mesita donde estaba el ave moviéndose lenta y despreocupadamente

-¡Vamos! Venga de hay, tío. Ya sabes lo que dicen ¿No? Sin sacrificio no hay victoria

El pavito ladeó la cabeza, miró fijamente al Cabrito, y volvió a gluglutear. Finalmente, el caballero sacudió la cabeza, decidiéndose a completar la cruel hazaña...

-¡Te juro que si le tocas una de sus plumas... !

La puerta se abrió de golpe, mostrando a un hombre que señalaba a Shura amenazadoramente. Pero como la puerta se cerró con el mismo impulso con la que se abrió, el misterioso hombre no alcanzó a terminar su advertencia.

-Y Shiryu decía que no nos encontraría, eh -Shura veía con recelo la puerta. Se encogió de hombros, restándole importancia y dispuesto a continuar- ¿En qué nos quedamos?

-¡TURKEEEEEY!

Bramó Kanon, echando a volar la puerta de una patada al puro estilo Jackie-Chan

-¡Kanon! ¡¿Por qué hiciste eso?!

-¿Y qué pretendías que hiciera, Shura? No me iba a quedar con los brazos cruzados mientras lo degollabas -le acusó con férrea mirada, para después agacharse a la altura del ave y así abrazarlo tiernamente- Lo mínimo que deberías hacer, es dejarme despedir de COOORKEYYY -arrastró las letras del nombre para darle remordimiento de conciencia a la cabra-

-Con que Corkey, ¿no? Que curioso, podría haber jurado que le llamaste Turkey cuando tumbaste la puerta -Shura señaló con escepticismo- Buen momento para prestarle atención al nombre que propuse ¿A que sí?

-Ya Shura, permíteme decirle adiós ¡Por lo que más quieras!

Rogó Kanon, dándole aire dramático al asunto. El español cerró los ojos ante tal escena, pero los volvió a abrir rápidamente al percatarse apenas en el peculiar atuendo de Kanon.

-¿Por qué rayos estás vestido de esa manera?

Escrutó con cuidado la rara vestimenta del peliazul. Aunque claro, si hablamos de Kanon, no hay razón para extrañarse. ¡Con este gemelo cualquier disparate es posible! Tal y como lo era el atuendo de espía Hollywoodense que se cargaba el ex general marino; el cual lo enfundaba en un traje negro, incluyendo todo y pasamontañas.

-Esto... verás... lo que ocurre es que...

Kanon se incorporó lentamente, sin encontrar una excusa creíble para su vestimenta. Shura arqueó una ceja, observándolo sospechosamente de brazos cruzados.

-Estoy en una misión de rescate

-¿Rescate…?¿De rescate? -repitió aún más confundido- ¡Por el amor de Athena, Kanon! No estarás pensando en...

Ambos caballeros arrastraron lentamente la mirada hacia el despreocupado plumífero, captando el propósito del temerario Géminis. Sin embargo, antes que Shura hiciera algo, Kanon lo noqueó con un sartén que sabría Athena dónde se ocultaba.

-Lo siento, Shura. Pero era mi deber rescatarlo, los pavos son unas aves hermosas y tiernas. Además, Saga nunca me dejó tener mascota cuando niño y yo ya me encariñé…

Susurró Kanon, pensativo en la mencionada memoria de la infancia; luego sacudió la cabeza, enfocándose de nueva cuenta en su propósito

-¡Muy bien, Turkey! Es ahora o nunca... ¡Agh, demonios, esto pica! -liberó su cara del pasamontaña un tanto desesperado, moviendo su abundante cabellera con gracia envidiable- ¡Listo, esa cosa no me dejaba respirar! No sé para que me lo puse si de todas formas la cabra me reconoció -Turkey/Corkey glugluteó como respuesta- Lo sé amigo, le daba un toque de misterio al disfraz.

Después de inspeccionar que nadie los observara, o que Shura hubiera despertado; Kanon se aproximó al ventanal más cercano con cauteloso andar y pavito en brazos.

-Es hora de liberarte. ¿Listo? -abrió la ventana, precavido - ¡Ahora! ¡Vuela Turkey, vuela hacia la libertad!

En su arranque de adrenalina, y sintiéndose el chiquillo de la película "Liberen a Willy," Kanon arrojó al ave por la ventana, rumbo a su preciada libertad.

-¡Vamos, vamos! ¿Qué estás esperando, por qué no vuelas? -preguntaba un desesperado Kanon, viendo que el ave se había quedado estática justo donde había aterrizado en el jardín- ¡Anda, Turkey! ¡Camina, corre, vuela...! ¡Lo que sea, pero muévete!

Apremió, prácticamente saliendo él mismo por la ventana con tal de mover al pavito.

-X-

-¡Yo quería salvar la vida de un pobre animal en peligro!

Su voz sonaba entrecortada, no sólo por la emoción al recordar el emotivo rescate de Turkey/Corkey, sino también por el tremendo esfuerzo que ejercía para impedir que Milo le quitara la cámara. Ni así, Kanon cedía al agarre del Escorpión. Afortunadamente para el de Géminis, en ese momento apareció un aliado, o algo similar...

-¡Piensa rápido!

-¿Y esto? -quien entraba por la puerta principal capturó con destreza la cámara-

-Camus, dame esa cámara acá si te dices ser mi amigo -se acercaba amenazante un irritado Escorpión- Es lo mínimo que podrías hacer por mi ya que, gracias a ti, enfermé del estómago

-¿A mi? -el hielito andante genuinamente parecía confundido ante tal acusación- No tengo idea a qué te refieres, Milo -aseguró finalmente, encogiéndose de hombros-

-¡Fuiste tú el que me obligó a comer esa espantosa sopa!

-No exageres, Milo. No fue tan malo -aseguró Camus, esbozando el atisbo de una sonrisa traviesa-

-¡Lo fue! -bramó exasperado- Créeme que estoy considerando seriamente denunciarte a GreenPeace, Camus. A ver si te quedan ganas de guisar ballenas. -Acuario rodó los ojos al cielo- ¡Te lo digo! No he parado de vomitar en toda la noche, creo que hasta bajé tres kilos -apesadumbrado sobó su delicado estómago-

-Hyoga no se queja tanto -sentenció fríamente-

-¡Por supuesto que no! Pero eso es sólo porque yo tengo estómago, no una trituradora, como tu discípulo. Seguramente el infeliz tuvo que acostumbrarse a tus limitados talentos en la cocina si pretendía sobrevivir. -viéndole de soslayo, el indignado Milo meneó la cabeza en negación- Eres cruel, Camus...

-¡Y UN INCONCIENTE TAMBIÉN! -Camus y Milo se giraron extrañados hacia la gruñona voz- ¡QUIERO QUE SAQUES EN ESTE PRECISO MOMENTO A ESE ANIMAL, ANTES DE QUE LLENE MI PISO LIMPIO CON SUS HUELLOTAS!

Los alaridos de mamá regañona que pegaba el de Cáncer le hubieran causado escalofríos a cualquiera. Cualquiera, menos al imperturbable Camus de Acuario, pues el caballero se limitó a encogerse de hombros.

-Como quieras. Vamos a dar otro paseo, Turkey... ¿O era Corkey? ¡Como te llames, pues! -jaló levemente la correa para animarlo a salir- ¿Sabes? -le habló seriamente al pavito- Eres un imán para las chicas, incluso me estás empezando a caer bien...

-¿Chicas? -Milo alzó su cabeza como perrito al escuchar esas mágicas palabras- ¡Yo quiero ir! ¡Espérame, Camus! -y salió disparado para darle alcance-

-Después de todo creo que Camus si se encariñó con Corkey

-Su nombre es T-U-R-K-E-Y…

La cabra miró con mala cara a Kanon al escuchar el énfasis que le daba al nombre. Ni que fuera estúpido para que le deletrearan el dichoso apodo-

-¡TUR-KEY! ¿Es tan difícil entenderlo, Shura?

-¡Y un cuerno! ¡Para mi es Corkey!

-¿Qué clase de nombre es Corkey? -vociferó Kanon evidenciando su frustración-

-Uno más original que Turkey, claro está. Me compadezco de tus futuros hijos, no quiero ni imaginar los nombres que les darás...

-Turkey no es tan malo ¿O si, Mu? -cuchicheaba Aldebarán atestiguando la escena de lo más entretenido-

-Me gusta más Corkey. Tiene estilo -contestó sin perder de vista a los que aún seguían discutiendo por la identidad del ave-

-¡Bah!... A quien le vine a preguntar de nombres... Como tu digas, MU

Aldebarán soltó un poco irritado debido a la diferencia de opiniones con su vecino de abajo. Observó al carnero con algo de resentimiento, y el otro le regresaba la mirada un tanto ofendido, pues había detectado algo de hostilidad en la pronunciación de su nombre.

-Aún así a mi me alegra que hayamos salvado la vida del pavito. Todo gracias a mí…

Aldebarán sonrió hinchando el pecho, sin ser desapercibido por Shaka, pues quizá era otra oportunidad de recuperar su escaza memoria.

-X-

Por las calles de Tokio caminaban Aioros, Aioria y el muy alegre Aldebarán. Y como el trio de santos era del grupo de refuerzos, sus pasos se volvían cada vez más rápidos, prácticamente a ritmo de maratonista olímpico. Inesperadamente, Aldebarán detuvo su marcha, con ello extendiendo su colosal brazo para así también detener a sus compañeros; quienes efectivamente terminaron yéndose de espaldas al estrellarse contra el poderoso brazo del Torito.

-¡Acabo de recordar algo! -soltó el alarmadísimo Adebarán, como quien olvida que dejó guisando los frijoles-

-¿Ahora qué pasa, Alde? -aún tirado en el suelo, Aioria entrecerraba un ojo, sobándose la cabeza-

-Kanon me encargó que comprara el pavo para la cena

-¿¡Y hasta ahora te acuerdas!? -se incorporó sobre sus hombros el de Leo- ¡Será imposible encontrar uno tan tarde! Y ya levántate, Aioros...

Apremió, sacudiendo por los hombros al de Sagitario, quien a juzgar por la forma en la que sus labios involuntariamente se torcían en una sonrisa traviesa, evidentemente fingía estar desmayado.

-Te lo digo, Alde, a estas alturas de seguro ya todos estarán vendidos ¡Arriba, flojonazo! -agitándolo un poco más fuerte-

-Nada es imposible, mi buen gato rapero. ¡Mucho menos en la víspera de Navidad! -señaló con nuevos bríos el de Tauro- Debemos ir a conseguirlo, estoy seguro que en alguna tienda habrá un pavo... ¡ANDANDO! -alzó un puño animadamente e inició la marcha, pero al notar que nadie lo seguía regreso sobre sus pasos- ¿Aioria?

-¡Vamos, hermano! -el pobre arquero era agitado cual maraca, y ni así deba señales de reaccionar- ¡Aioros…! -por un momento Leo consideró abofetearlo con tal de que se pusiera en pie-

-¿Estará bien?

Tauro inspeccionaba la escena de pie con cara de preocupación. Aioria suspiró exhausto.

-Ni creas que te voy a cargar, Aioros -sentenció severamente-

-Que mal hermano menor, yo sí te cargaba cuando eras bebé... -dijo seriamente Aioros, sacudiéndose el polvo de los pantalones al ponerse de pie- Anda fortachón, ¡Sólo tres cuadras! -el menor cerró los ojos, evitando la expresión juguetona del Centauro- Yo te cargo el resto del camino...

-Venga ya -soltó el resignado león- ¡Súbete, gordito!

-¡Oyeme, más respeto! -Aioria rió de buena gana una vez su hermano se acomodó en su espalda- ¡Vayamos por ese pavo!

Anunció un entusiasmado Sagitario, levantando su puño cual general antes de entrar al campo de batalla.

-X-

-Creía que ya tenían un pavo -apuntó Shaka con curiosidad-

-Sí, pero Corkey...

-¡TURKEY! -refunfuñó Kanon ante la mirada de suficiencia de Shura-

-¡Como se llame! -corrigió un poco exasperado Aioros- Pero los cocineros no contaban con que el pavo era la mascota de Harry Houdini... ¡Y que se les escapa!

-X-

-Turkey, si no te mueves a la de ya, Shura se va a despertar y...

Una tos fingida a su espalda lo interrumpió. El gemelo menor giró lentamente sobre sus talones, esperándose ya lo peor.

-Ho-hola Shura. Am, amigo mío... je… -trató de escabullirse, pero sabiendo bien que no podría, prefirió intentar distraerle con lo primero que le vino en mente- ¿Alguna vez has escuchado esa sabia frase que dice "perdonar es divino"? -Shura sonrió extrañamente tranquilo-

-¿Y tu has oído eso de...? -se acercaba con cautela sin dejar de sonreírle- ¿Ojo por ojo y diente por diente? Sabio también ¿Eh?

-Creo que tiene un mensaje referente a la venganza -apuntó, genuinamente olvidando por un segundo el punto de la conversación- Para ser sinceros creo que la venganza nunca es buena. Siempre se lo digo a Saga, pero el nunca... ¿Oye, que traes escondido ahí?

-Una sartén -respondió Shura quitado de la pena, una vez le había regresado el golpe que lo dejó inconsciente en primera instancia- Tienes razón Kanon. La venganza no es buena. Con tu permiso -se disculpó, pasando por arriba del cuerpo del desmayado Geminiano- ¿Dónde estará ese pavo fugitivo?

-¿Y bien…? -preguntó Camus con esa frialdad tan suya. Shura, resignado, negó con la cabeza- ¿Qué quieres decir con eso?

-Se me escapó el pavo

Ambos guerreros quedaron paralizados ante la confesión del recién llegado, pues ya no contaban con mucho tiempo para terminar el plato principal de la cena. Incluso pensaron que el de Capricornio les jugaba una inapropiada broma, para deshacerse del estrés que los consumía a cada segundo. Pero era tal el rostro de derrota en Shura, que no dejaba la menor duda que decía la verdad

-A ver si entiendo esto… -se aventuró a preguntar Shiryu, reuniendo toda la paciencia que le quedaba para no caer en pánico- ¿Estás queriendo decir que a ti, Shura, caballero dorado de Capricornio, se le escapó como si nada un pavo?

Para toda respuesta, el rostro de Shura se tornó de un rojo vivo. Camus apretó los ojos, rogándole a Athena le diera fuerzas para no asesinar a ninguno de los presentes ante tal catástrofe; por su parte, el incrédulo dragón sentía ya un tic nervioso apoderándose su ojo.

-Sí Shiryu. Desapareció, se fue, se...

-¿Esa bola de plumas se te escapó como si fuera un reo? -El de acuario comenzaba a denotar su impaciencia- ¿No será que tú también le querías perdonar la vida al animal?

-¡Claro que no, Camus! -objetó Shura, aunque en el fondo sintió no estar siendo completamente honesto- Además, no se me escabulló tan fácilmente como dice Shiryu. Si Kanon no se hubiera entrometido, nada de esto estaría pasando.

-¿Y dónde está?

-¡Ya te dije que se escapó! ¿Cómo voy a saberlo?

-Me refiero a Kanon… -siseó Camus, sintiendo claramente como una vena palpitaba en su frente-

-Ah, te referías a él. En este momento lo dejé inconsciente. Debe seguir tirado en algún lugar de la mansión. Podemos aprovechar para buscar a Corkey... -Shiryu y Camus izaron una ceja por la familiaridad con la que habló el cabrito- ¡Digo, al pavo ése!

-Será mejor que lo encontremos de una vez por todas

-¡Cierto! Ya es bastante tarde, habremos de darnos prisa para encontrarlo. Al menos es sencillo, capturamos al ave, lo matamos, lo cocinamos... ¡Y listo!

El ingenuo comentario del dragón, además de evidenciar que Shunrei era quien dominaba en la cocina, causó que al par de dorados les recorriera un sudor frío por el cuerpo. La obra estaba a punto de acabar, y el equipo de master chefs Atenienses tenía el tiempo en su contra antes de servir la cena navideña a los invitados.

De no encontrar pronto a Turkey/Corkey, el guajolote escapista, el trío acabaría lidiando no sólo la cólera de una emberrinchada diosa adolescente; sino también, la ira de una muchedumbre enardecida y hambrienta.

Continuará…


Mis muy queridos lectores, primero que nada, gracias por su tiempo al leer esta alocada historia navideña. Espero que los fieles seguidores de Shaka no me quieran masacrar por el enredo en el que lo metí, pero recuerden que esto es meramente un parodia sin fin de ridiculizar a ningún personaje.

Originalmente, cuando escribí este fic (el cual fue de mis primeros.) hace ya casi una década, este concluía en la entrega del capítulo 4. Sin embargo, después de re-editarlo (cosa que sólo me tomó diez años en hacer) caí en cuenta de que el final se había extendido demasiado! Por ello que decidiera incluir la versión remasterizada del fic dividiéndolo ahora en un capítulo 5.

Hasta la próxima, y muchas gracias!