Notas iniciales: Lamento la demora, este fict he avanzado los capítulos posteriores e incluso parte del final, aunque es costumbre mía, tener fragmentos de la historia, faltando las escenas que las unan xD

Advertencia: Por como Kishimoto avanza, esto va a ser como una especie de AU (Aunque todos los ficts son AU xDD ) A lo que me refiero es que existirán spoilers de cuando en cuando, pero arreglado lo de Kakashi (Kishi, te amo!) falta lo de Sasuke (Kishi, te odio xD) así que no tomen este fict como una secuencia exacta del manga.

Millones de gracias por la grandísima paciencia y más por los reviews


Capítulo 003: Vaticinio


Aún sin abrir los ojos, Sakura percibió su entorno diferente. Una extraña mezcla entre calor y frialdad la rodeaba. Inconscientemente ella sonrió, pensando en lo ilógico de la descripción que su mente le daba, pero no podía describirlo de otra manera: ella sabía que hacía frío y sin embargo se sentía cálida.

Pocos segundos tardó en percatarse que no estaba sola.

El corazón le dio un vuelco.

Ella sonrió sin poder evitarlo.

No era la primera vez que ella veía a Sasuke dormir, algunas de sus primeras misiones duraron días y debieron acampar al aire libre. Kakashi-sensei se entretenía con su librito no apto para menores de edad y Naruto caía rendido con los brazos extendidos, introduciéndose en el mundo de Morfeo al instante. Sasuke se recostaba de lado y Sakura se las arreglaba para acomodarse de manera en que la última imagen de aquel día era la de él durmiendo. O al menos él fingía dormir, porque Sakura estaba ciento por ciento segura que Uchiha cerraba los ojos pero no descansaba.

Ahora era completamente distinto, Sakura no notaba tensión en su rostro, y el cuerpo de él caía pesadamente sobre la base que les servía de cama, al igual que el brazo que la rodeaba y la atraía hacia él.

Una ráfaga de aire movió el techo, amenazando con derrumbarlo en cualquier instante, el ruido de hojas levantándose, un aroma a humedad, todo le indicó a Sakura que una tormenta se acercaba. Y a ella no le importaba, por lo que la joven volvió a entregarse al mundo de Morfeo, sin poder evitar volver a sonreír en el proceso.

Al abrir los ojos verdes, en vez de notarse un brillo, claramente se reflejó la incertidumbre. El sonido de ramas chocando, hojas cayendo, era curiosamente llamativo. Sakura, sin preocuparse por su total desnudez, colocó los pies en el frío piso y se dirigió a la puerta.

Sasuke sintió el preciso instante en que ella se levantó, por lo que el joven se sentó, deslizando la mano por el rostro para despabilarse, no era la primera vez que su sueño se interrumpía, y no era una situación agradable. Sus ojos, oscuros como el cielo, se posaron automáticamente en la fémina que estaba a unos pasos más allá. El viento se deslizó por los cabellos de color rosa, desarreglándolos y haciéndolos caer en la parte posterior del cuello y en el inicio de su desnuda espalda.

El joven se levantó, tardando menos en llegar hacia el punto que a ella le había tomado algunos pasos. El cielo pareció partirse en dos cuando un rayo apareció, iluminando brevemente todo a su paso, la herida del firmamento se abrió y grandes gotas comenzaron a caer, empapando todo a su paso en cuestión de segundos.

Sasuke notó el líquido caer en la pálida piel de Sakura. Dirigió una mano hacia ella, tratando de hacerla entrar al rústico refugio. No sea que ambos se resfríen. Ella, conociendo de técnicas médicas, como se lo demostró al curar el ardor de sus ojos, debería saberlo a la perfección.

«Es tan molesta»

Las palabras apenas habían cruzado por su mente cuando su mano, literalmente, traspasó el cuerpo de ella.

–Nunca vas a volver... ¿Verdad? –El susurro de Sakura hizo eco, mientras las gotas seguían deslizándose por su pálida piel, recorriéndola, deslizándose lentamente por las curvas de su cuerpo.

Sasuke no podía visualizarla bien, los ojos verdes se encontraban escondidos en el flequillo rosa. Repentinamente el Uchiha sintió que el aire se negaba a ingresar a sus pulmones.

El líquido que recorría el cuerpo de ella era espeso y rojo.

Sasuke abrió los ojos con brusquedad, el aire salió de sus pulmones con tanta fuerza que le lastimó el pecho. El ambiente olía a humedad, la tormenta golpeaba con fuerza el techo, el ruido que ocasionaba el choque del agua se adueñaba de la habitación. Afortunadamente no existía una gotera, o al menos no en donde la cama se encontraba. Aún así Sasuke no quiso pensar en el líquido que le recorría la piel ni los motivos por los cuales se encontraba en ese estado.

Al Uchiha le tomó algunos segundos recobrar la calma. Una irónica sonrisa se cruzó por su rostro.

Una pesadilla.

Había dejado de sufrirlas hace mucho tiempo atrás, cuando se levantaba empapado en sudor, tembloroso y sin aliento. No tenía a su madre para llamarla, aunque eso hubiese significado la pérdida de su orgullo. De hecho, en sus pesadillas se encontraba Mikoto, ensangrentada, debajo del cadáver de su padre.

Una estúpida e insignificante pesadilla, como las que tuvo cuando era un crío.

Y hablando de ellas... Haruno sí que lo era.

La fulminó con la mirada... pero sólo por un par de segundos, después de todo, ella ni se da por enterada de la situación.

«Hn. Todo es tan molesto.»

Con todo el cuidado de un experimentado shinobi, Sasuke abandonó el lecho sin que Sakura se percatara, de hecho, ella sólo atinó a aferrarse a la calidez que él había dejado, y seguir sonriendo, esta vez, de verdad.

Uchiha ladeó ligeramente la cabeza, inconscientemente analizando cada detalle de Haruno, la forma en que sus labios se curvaban ligeramente, dándole vida a su rostro cansado.

Ignorando el tiempo que se dedicó a observarla, Sasuke buscó sus ropas, luego de vestirse tomó la mochila, hurgando dentro de la misma hasta obtener una sábana que hacía perfecto contraste con la raída que cubría el soporte que hacía de cama.

El joven comenzó a frotar la tela contra sus brazos, desviando su mirada hacia la ventana cercana a la puerta. El viento corría de derecha hacia izquierda, desviando el aguacero fuera de la habitación, aún así, las gotas descendían de la rústica construcción, la puerta se mecía suavemente, a instantes la lluvia parecía menguar, luego volvía con menos intensidad.

Extendiendo la sábana sobre el cuerpo de Sakura, Sasuke acomodó la mochila, empujándola con el pie derecho, verificando que la misma no resulte afectada por la lluvia.


Sakura se estremeció un poco, percatándose que uno de sus pies estaba congelándose, por lo que de manera inconsciente lo metió debajo de la sábana, y se hizo un ovillo debajo de la misma.

Despertando lentamente, la joven tardó poco en descubrirse desnuda, con un extraño cosquilleo recorriéndole la piel y un leve dolor en sus partes íntimas. Las mejillas las sentía tibias, la inseguridad adueñándose de ella ante el primer pensamiento al cual se aferró como si su vida dependiera de ello.

Estaba sola, Sasuke no se encontraba ahí.

La joven se incorporó lentamente, por el dolor físico que experimentaba, más por la existencia del mismo que por la intensidad, puesto que no era fuerte, sólo la hacía ser consciente de su existencia.

Los orbes verdes se deslizaron por el suelo de la habitación, en búsqueda de su ropa, pronto las encontró dobladas sobre una mochila que a ella no le pertenecía. El primer movimiento hacia el borde de la cama le resultó un tanto incómodo, pero Sakura notó que podía moverse.

Sus pies toparon el frío piso, provocándole estremecimientos. Sakura se deshizo de la sábana que la cubría, y estuvo a punto de levantarse, cuando tuvo esa extraña sensación que siempre la ataca cuando se siente observada.

No sintió cuando llegó, ni siquiera puede calcular desde cuando se encontraba ahí, arrimado al borde de la puerta. Sakura se sintió terriblemente tentada a cubrirse con la sábana aunque sería absurdo. Él vio y tocó, no hay nada que le sea oculto.

Sasuke esperó que ella se cubriera, pero Sakura no lo hacía. Se quedó con las ganas del comentario del por qué la timidez a estas alturas. Detrás de él, una suave llovizna seguía cayendo, aunque no lo suficientemente fuerte para justificar que él estuviese completamente empapado.

La joven automáticamente desvió su mirada de la de Sasuke al momento que él se acercaba. Ella no pudo evitar que toda la sangre se acumulara en su rostro. Sus manos gráciles y temblorosas instintivamente se dirigieron a la sábana, pero él no le dio tiempo para siquiera rozarla.

Sasuke no pudo evitar soltar una pequeña sonrisa de satisfacción, por diversos motivos. También quiso ignorar la calidez que se extendió en su pecho al sentirla temblorosa entre sus brazos, tal como el día en que vino al mundo... no, Sakura estaba muchísimo más cambiada, con curvas moldeando su cuerpo, y una expresión tan... interesante cuando sus labios se encontraban entreabiertos, invitándolos a saborearlos.

–Sasuke-kun – susurró la joven, sintiendo cómo se le eriza la piel ante el contacto del empapado Uchiha, unas pequeñas gotas cayeron de su cabello negro sobre el cuello que portaba unas marcas moradas, producto de la pasión de la noche anterior. –Me estás mojando.

Él no le prestaba total atención, porque no podía despegar la vista de una especial gota deslizándose por la piel de Sakura creciendo conforme avanzaba y se unía a otras gotas, y por eso apenas percibió su voz susurrante y... ¿tímida? Tuvo que retroceder mentalmente las palabras de ella para poder contestarle.

–No tienes idea de cuánto – replicó Sasuke, en el mismo tono que ella.

–¿Eh? – El cuerpo de Sakura se tensó al sentir más pequeñas gotas de agua deslizándose por su piel. – Espera, Sasuke-kun... yo estoy... desnuda.

Sakura soltó una cantidad de aire, por medio de los apretados dientes al ver a Sasuke arquear una ceja ante lo obvio.

–Así estás perfecta para lo que voy a hacer contigo.

El cerebro de Sakura se olvidó de enviar la orden a su aparato respiratorio para que expulsara el aire, no percatándose de que Sasuke la sacaba del rústico sitio que les servía de refugio, sólo dándose cuenta de ello cuando sintió las suaves gotas de lluvia chocando contra su piel. Ella no se atrevió a preguntarle a dónde se dirigían, sólo recostó la cabeza en el empapado pecho del Uchiha.

El trayecto no fue largo, pronto se detuvieron, aunque más bien, Sasuke se detuvo, por lo que automáticamente ella lo hizo. Con cuidado, Sasuke la fue bajando de sus brazos.

–Despacio– fue la única advertencia que Sasuke hizo. Sakura fue deslizándose lentamente, esperando encontrar el frío y húmedo pasto a sus pies, por consiguiente estuvo a punto de hundirse.

Entonces ella volvió sus ojos desde el rostro de Sasuke, hacia el piso, notando que él estaba al borde de... ¿un lago? No, era demasiado pequeño para llamarlo así. Y el agua que lo llenaba estaba caliente.

Sakura se sumergió cuidadosamente, hasta que llegó al fondo, el agua apenas traspasaba sus pechos.

Su mente comenzó a divagar entre ideas sobre el por qué existe un estanque en medio del bosque, rebosante de agua caliente. Las piezas cayeron con facilidad, y esto la hizo sonreír.

–Gracias, Sasuke-kun.

–Hn. Yo no hice nada.

«Y el agua está caliente por simple don de la naturaleza. » Es lo que Sasuke parecía a punto de decir para justificar las circunstancias.

Sakura tomó entre sus manos un poco de agua y la llevó a su rostro. Sus manos bajaron por su cuello, e involuntariamente tomaron rumbo hacia sus pechos.

–...por traerme – dijo ella, aunque ambos supieran perfectamente que no era el único motivo.

Sasuke desvió la mirada hacia el cielo que aún se mantenía nublado, dejando caer la llovizna. Luego pareció recordar algo y con la agilidad que lo caracteriza, desapareció de los ojos de Sakura. Unas hojas cayendo le indicaron que él estaba entre las ramas de un árbol cercano.

Luego él apareció con una porción de manzanas teniendo como base una gran hoja. Las colocó en el piso, sentándose en el borde, y estuvo a punto de darle una mordida a una, cuando la acción de Sakura removiéndose dentro del agua llamó su atención.

–¿Qué sucede? – indagó el Uchiha, provocando que Sakura volviera a sonrojarse.

–Yo... este... – Sakura miraba hacia todos lados, como deseando encontrar la respuesta que estaba oculta.

Sasuke pensó que ella estaba preocupada por si alguien aparece repentinamente, estuvo a punto de decirle que no debía preocuparse, cuando recordó brevemente a Sakura deslizándose delicadamente en la cama, con una leve mueca de dolor en su rostro.

Dejando la manzana junto con las otras, Sasuke se quitó los zapatos. Se sumergió con la ropa puesta, igual ya estaba mojada.

Siendo más alto que ella, Sasuke la puso frente a sí, alzándola un poco con un brazo, dejando el cuello de ella a la altura de su boca. La mano libre de él se deslizó suavemente por la rodilla de Sakura.

La joven atinó a tragar nervios, la piel le tembló y no pudo echarle la culpa al frío. Una corriente le recorrió la médula al sentir cómo la mano de Sasuke ascendía lentamente por su pierna, aún sabiendo que él lo hacía para quitarle los fluidos producto de la noche anterior, Sakura no podía evitar las sensaciones que despertaba en su cuerpo.

Sakura no percibió cuándo fue el momento en que su cuerpo se relajó, ni en qué instante los labios de Sasuke estaban recorriendo la piel de su cuello. Las manos de la kunoichi se apoyaron en las piernas del Uchiha, lo que le permitió a él usar la mano cercana para deslizarla por las curvas de su pecho.


Una vez satisfecho su apetito por comida, que fácilmente se interpreta a tres platos de ramen, la mente del rubio inmediatamente se transportó a sus dos preocupaciones principales, cada una con nombre y apellido.

Jugando con los palillos entre sus dedos, Naruto se preguntó qué estaría pasando por la mente de Uchiha Sasuke y por qué no se dignaba en regresar a Konoha, habiendo ya cumplido su objetivo de matar a Itachi.

¿Acaso la venganza no le satisfizo? ¿Qué es lo que está esperando?

Automáticamente esto lo llevaba a su siguiente preocupación: Haruno Sakura. El rubio imaginaba que su amiga estaba pasando por un inmenso estrés, imaginando los miles de «porque» de Sasuke para no retornar.

Pálida, ojerosa, taciturna y silenciosa. No eran palabras para describir a Sakura, pero eran las que lastimosamente iban a su descripción actual. Hubiese deseado con ganas acompañarla en las vacaciones que Tsunade, a regañadientes, le concedió, pero él tenía que esperar a Jiraiya y su informe sobre su misión ultra secreta y que ahora sí tenía que ver con Akatsuki, pues de ello dependería su siguiente entrenamiento.

Naruto refunfuñó por lo bajo. Esperaba que el ero-senin no le viniese con una estupidez tipo «la información obtenida saldrá en mi siguiente tomo de Icha Icha» porque Sakura le importa demasiado.

Mirando el cielo aún nublado y el ambiente lluvioso, Naruto admitió que esa horrible sensación de angustia lo había abandonado, aunque no por ello dejaba de sentirse inquieto. Estar de brazos cruzados, sin hacer nada, definitivamente no era para él.

A lo lejos observó a algunas personas de la aldea correr en busca de refugio, vale recalcar, de manera innecesaria, porque la lluvia seguía empapándolos. Por ello fue demasiado obvio el contraste de una joven caminando bajo la lluvia, dejando que el agua se deslizara por su melena larga y oscura.

El rubio sonrió de manera automática, feliz por ver a Hinata ajena al mundo a su alrededor, disfrutando de la lluvia. Sin proponérselo, Naruto recordó a la chica temerosa e insegura de años atrás y se sintió satisfecho por el cambio.

Aunque ella siguiera manteniendo su carácter tímido y titubeara al dirigirle la palabra, Naruto se sentía feliz porque – tal como Hinata le expresó hace mucho tiempo atrás – ellos son de los que no se rinden.

La sonrisa automáticamente se borró de los labios de Naruto cuando ella cruzó su mirada con la de él, provocando que, extrañamente para él, Hinata tropezara y estuviera a punto de caer sobre el piso.

Naruto sintió los músculos de su hombro relajarse al ver a Neji sosteniendo firmemente a su prima por el codo, evitándole que ella se estrellara contra el piso, al mismo tiempo que Tenten algo decía, a lo que Hinata sacudía la cabeza mientras sus dedos se entrelazaban, los labios de la joven Hyūga moviéndose lenta y temblorosamente. Naruto inconscientemente se preguntó si acaso ella tendría frío. Entonces el trío volvió sus ojos hacia el rubio aunque los claros de Hinata rápidamente desviaron la mirada hacia otro punto.

Tenten se volvió hacia Naruto y le saludó con una mano. El rubio respondió automáticamente no obstante nuevamente la extrañeza inundó su ser cuando Hinata hizo gala de su agilidad como kunoichi y, soltándose de Neji, desapareció.

Definitivamente ella era una chica bastante curiosa.

Repentinamente un pensamiento nada agradable inundó la mente de Uzumaki. Quizá Hinata también tenga problemas, como Sakura. Aunque analizándolo detenidamente, la angustia de Sakura se debe a Sasuke... ¿A Hinata le gustará también el imbécil de Sasuke?

Naruto aprisionó los dientes de manera inconsciente. ¿Por qué el idiota del Uchiha encanta a todas? Sacudiendo la cabeza, el rubio consideró absurda su idea. De hecho, analizándolo más detalladamente, Sasuke sólo intercambiaba monosílabos con Sakura (Y el muy bastardo creía que era demasiado)

Naruto no pudo evitar el sonreír irónicamente.

Y aún así, él está empeñado en el retorno del Uchiha.

Continuará...