La saga de Crepúsculo pertenece a Stephanie Meyer.

Infierno personal

Resumen:

Bella pensaba que su vida no podía ir a peor, después de haberle gritado su amor en público. Pero enseguida la peor noticia que podía haber escuchado llegó a sus oídos; viviría con los Cullen por tiempo indefinido.

Todos humanos.

ExB


Hospital

POV EDWARD

Mirase dónde mirase, aún si fuera por la ventana, los sollozos de Alice no pararían. Aún cuando quisiera mandarla callar, ella se resguardaría en la camiseta de Jasper, ignorándome. No sabía cuanto tiempo podría soportarlo, el saber que ella pudiese estar entre la vida y la muerte, traía consigo la impotencia de no poder entrar allí y gritar que, aunque se estuvieran horas y horas ahí dentro sin comer ni beber, que la salvaran.

Coloqué mi mano sobre mis labios, aguantando las ganas de llorar; Bella no quisiera verme triste, sin embargo, no lo conseguí. Pronto el fruto de todos mis esfuerzos por mantenerme fuerte se vino abajo, cuando sentí los tacones de Rosalie venir desde la otra punta del pasillo del hospital. Ni si quiera sabía quién la había llamado, en realidad, no sabía cómo me había logrado sentar en una de esas incómodas sillas del hospital.

Era como estar en otra dimensión; sentía lo que decían, no obstante, mi cuerpo estaba quieto, incapaz de reaccionar. Dudaba de que pudiese pestañear. O quizá si, quizá esto solamente fuera un sueño, un duro sueño, y cuando me despertara y fuera a su habitación la vería poniendo su ropa en la maleta, y con una sonrisa me haría saber que lo ocurrido anteriormente era un infame sueño filtrado en mi cabeza, y ya esta. Solo eso. Un sueño. Y se lo explicaría y ella reiría, y sabía que ese era el mejor sonido que en mi vida había escuchado. Su musical risa.

- ¿Edward? – la voz de Rosalie sonaba preocupada, aún así, quería ocultarla con su tono de superioridad, ¿Ni en los momentos cruciales podía quitarse su máscara?

No le contesté, no me moví. El cuerpo me pesaba demasiado como para volverme y pedir un necesitado abrazo.

- Lleva así desde que Carlisle entró a la habitación – susurró Alice con la voz quebrada.

¿Tan amigas se habían echo Alice y Bella? Sí, seguramente, sí.

- ¿Hace mucho de eso? – no hubo respuesta, pero me imaginé el asentimiento de mi hermana, y más lágrimas desbordaron por mis ojos.

La gran mano de Emmett se colocó en mi hombro, apretándolo suavemente, pero no le miré. Sabía que él también estaba sufriendo, su simple movimiento me hacía ver todo el cariño que le había cogido a Bella.

A fin de cuentas, ¿Quién de la familia no la quería?

Las horas sentado en esas sillas me estaban comenzando a pasar factura, sin embargo, mi cuerpo aún no reaccionaba; no, en realidad era yo. No me quería mover, no quería que viesen lo débil que estaba, no quería que vieran todo el daño que me haría perderla, y tampoco deseaba el que me tuvieran compasión.

El pequeño cuerpo de Alice se sentó a mi lado, y entendí que todos los demás nos habían dejado a solas. Ella era la única que me había visto destrozado, la única persona que sabía todos mis secretos. La miré de reojo, pero Alice no me miraba, tenía la vista fija en sus manos que descansaban en su regazo.

Tenía las mejillas rojas, igual que la nariz, y sus ojos estaban hinchados, sin embargo, ya no lloraba. En algunos momentos se pasaba la manga de la camiseta por la nariz, y veía como apretaba sus labios para no llorar; alguno de los dos se tendría que ver fuerte para enfrentarse a cualquier resultado.

- Todo saldrá bien – murmuró con la voz quebrada.

No le contesté porque sabía que era solo para animarme, sin embargo, yo ya estaba preparado para lo peor, o eso quería pensar.

- Bella se recuperará – volvió a murmurar, para auto convencerse de un hecho que quizá nunca se cumpla.

- Alice – contesté, y ella cerró los ojos con fuerza, mientras dos lágrimas salían de sus ojos.

Estuvimos un rato en silencio, hasta que Alice pasó sus pequeños y delgados brazos por mi cuello y me obligó a recostar mi cabeza contra su hombro. Le correspondí el abrazo débilmente, y dejé que el tormento me viniera a atormentar.

- No estás solo, Edward – dijo Alice con la voz más firme de lo que me imaginaba.

No le contesté pero apreté mis brazos más fuerte contra su contorno, y hundí mi cabeza en su cuello.

Las puertas donde se hallaba Bella se abrieron y cerraron con cuidado. Me levanté de golpe y fui hacia Carlisle. Asintió en silencio, y miró tras su espalda, invitándome a entrar a la habitación.

Tragué en silencio, y me encaminé hacia la puerta.

Esperaba a que Alice me siguiera, no obstante, abrazó a nuestro padre, y éste le correspondió.

Abrí la puerta y entré, cerrándola tras de mí. Allí en la cama, inyectada a unos cuantos cables y varias máquinas que hacían un sonido aterrador, estaba Bella. Más pálida de lo normal, con los ojos cerrados y sin ese adorable rubor que la mayoría de tiempo portaba en sus mejillas.

Me acerqué a su cama y le acaricié el rostro, aún sabiendo que no iba a moverse, tenías las esperanzas de que frunciera el ceño, me mirara y preguntara con la mirada por qué la despertaba de su sueño. Pero no. No sucedió nada ella siguió durmiendo, y yo apreté fuertemente mis ojos, controlando mis emociones.

Incliné mi cuerpo sobre el suyo y deposité un breve beso en su frente, quedando en esa posición unos instantes, mientras inspiraba su fragancia, aún estando en un hospital tenía ese tan característico olor que la delataba.

Me separé de ella, y le volví a acariciar el rostro.

- Enseguida vuelvo – susurré, y me encaminaba hasta la puerta.

Había comprendido mientras esperaba fuera de la habitación que no era el único que lo pasaba mal; toda mi familia sufría en silencio, y seguramente, estarían ansiosos por entrar.

Nada más salir, Alice entró a toda prisa a la habitación, Rosalie, Emmett y Jasper la siguieron en silencio.

- Me quedaré aquí hasta que despierte – le anuncié a Carlisle, vi como iba a protestar, sin embargo, en el último momento asintió.

Esperé fuera del cuarto hasta que todos mis hermanos salieran, con los rostros más aliviados al ver que Bella estaba estable. Alice me dio un abrazo a modo de despedida y me prometió que mañana estaría aquí a primera hora.

Volví a entrar a la habitación, para verla dormir placidamente. Me senté en la silla que había junto a la cama, y apoyé mi pómulo contra mi puño.

Verla con los ojos cerrados y la respiración acompasada, era extrañamente satisfactorio. Soltó un pequeño quejido para volverse a sumir en un profundo sueño; no puedo decir que no me alarmé, pero al ver como volvía a su posición inicial, me tranquilicé bastante.

Luchando contra mis párpados, continué media hora más despierto, pero, lamentablemente, el sueño me venció.

POV BELLA

Fruncí el ceño, mientras luchaba contra la presión que mis ojos se abrieran, sin embargo, estos no parecían ayudarme con la difícil tarea. Dejé de hacer esfuerzos y me limité a escuchar las voces que habían a mi alrededor.

- ¿Aún no ha despertado? – preguntó la cantarina voz de Alice, al otro lado de la puerta. Quise sonreír, no obstante, nada de mi cuerpo funcionaba.

- Despertará pronto – la voz alegre y calmada de Carlisle.

- ¿Puedo entrar? – preguntó la voz de mi madre, con la voz amortiguada y quebrada.

Quise gritar que estaba despierta, pero no podía moverme, La puerta hizo un pequeño sonido al abrirse y los tacones y la colonia de mi madre se hicieron presentes en la estancia. Al parecer había entrado sola, sin acompañantes. Un peso se acomodó a un costado de la cama, y me acarició lentamente la frente.

- ¡Oh, Bella, cariño! – se lamentó Renée.

Hice un sobreesfuerzo para moverme, y extrañamente, lo conseguí. Moví los dedos de la mano derecha, abrí lentamente la boca, y los párpados se fueron separando para divisar directamente la figura de Renée.

- M-Mamá – murmuré con la voz estrangulada y ronca.

- ¡Oh, Bella! – comenzó a llorar de nuevo, mientras me acariciaba las mejillas.

- ¿D-Dónde estoy? – aunque estaba bastante claro dónde me encontraba no pude evitar preguntarlo.

- Estás en el hospital, pero ya estas bien, cariño, de veras – sonreí un poco.

- ¿E-Estabas muy preocupada? – pregunté parpadeando seguidamente, a la vez que me acostumbraba a la luz de la habitación.

- Bastante, pero me calmé cuando vi a todos los Cullen preocupados y supe que estabas en buenas manos – me dijo con una sonrisa maternal.

Me mordí el labio, cuando, incapaz de controlarme, pregunté por él.

- ¿Y-Y Edward? – Renée me miró de forma pícara, y sonrió.

- Ha ido a comer algo, prácticamente han tenido que llevárselo a rastras. Parece que esta enamorado de ti – sonreí con verdadera alegría –. Vale, lo he entendido, voy a llamarle.

Me dio un beso en la frente y se fue de la habitación. No pude evitar sentirme más tranquila, vería a Edward, y mi corazón parecía también alegrarse, puesto que había comenzado a latir rápidamente contra mis costillas.

La espera fue interminable, sin embargo, cuando la puerta se abrió, y vi su silueta acercarse a mí, el corazón me dio un brinco.

- ¿Cómo te encuentras? – preguntó con todo su rostro preocupado.

- Bien – contesté incapaz de apartar la mirada de él.

- Nunca vuelvas a darme otro susto así – susurró, acariciándome el rostro.

- Lo prometo – dije con una sonrisa.

Se fue acercando lentamente a mí, hasta que nuestros labios se rozaron con un poco de ímpetu. Fue un beso corto, pero intenso.

- ¡Oh, vaya! ¿Os estamos cortando el royo, cierto? – dirigí rápidamente la vista hasta la puerta donde todos, recalco todos, miraban con ojos enternecidos y pícaros la escena, pero el que más me preocupaba era Emmett, quien había hablado con su tono socarrón.

Sería el blanco perfecto para sus burlas, "Una paciente en una hospital nada más despertar se da el lote con su novio". Si, ya casi podía imaginarme sus burlas.

- ¡Bueno, bueno se acabó el espectáculo! – gruñó Charlie por encima del embrollo –. No tengo porque estar viendo semejante espectáculo protagonizado por mi hija – me miró con su ceño fruncido –. Tu y yo ya hablaremos, Bella – dijo antes de desaparecer por la puerta.

- Tranquila, cariño, yo lo arreglaré – musitó Renée antes de seguirle el rastro a mi padre.

- Bueno, Bella, veo que te has recuperado del todo – comentó Alice con una sonrisa demasiado pícara para mi gusto.

Mi rostro, en esos momentos, debería estar igual de rojo que un tomate. Me mordí el labio, esperando que se fueran, no obstante, ninguno de ellos hacían ademán de moverse.

- Venga, chicos, el horario de visitas se ha acabado – comentó Carlisle con tono amable, expulsándolos lentamente de la habitación. Y antes de marcharse, se giró para mirar a su hijo – Edward, esta noche déjala descansar, lo necesita – y cerró la puerta.

Mi rostro se enrojeció fugazmente, y volví a morder mi labio.

- Bella – le miré aún sonrojada – Te quiero.

Volvió a besarme en los labios tiernamente, y se separó lo justo para mirarme a los ojos.

- Yo también te quiero, Edward – y volvió a juntar sus labios con los míos.

Quizá esta noche debería descansar, pero aún quedaban demasiadas noches sin planes y muchos días vacíos.

FIN


¿Hace falta que diga quién soy o os acordáis por qué extrañamente me queréis asesinar? Bueno, no quiero saber la respuesta. Prefiero imaginar que aún os gusta mi fic, y que no me odiais xD. En fin, dejando las tonterías a un lado, sé que desaparecí por un buen tiempo, pero no me pasó nada importante por el que ausentarme por tanto tiempo, es solo que simplemente me centré en "estudiar", y como me tenía que sacar la ESO sin querer ir a recuperaciones, pues tuve que dejar ésta página de lado y casi todo. Y, en fin, tuvo su resultado, me la he sacado sin tener que ir a recuperar ninguna materia.

Bueno, dejando mi vida a un lado, espero que os haya gustado este capítulo porque es el último. Al principio pensé en hacer un epílogo, pero no tengo ideas de cómo hacerlo ni estructurarlo.

Y por último agradecer a todas las personas que han seguido el fic, y han llegado hasta el finaal aunque haya pasado tanto tiempo.

Marinilla14