7. Perla negra

-Neji…

La dulce voz de la pelirrosa se quebró al pronunciar su nombre.

Era tan irreal, tan mágico, pero a la vez tan cruel.

Maldijo a su inconsciente, a su desesperado corazón, a su padre y a todos aquellos culpables de que sus días fueran una desgracia. Maldijo sin pensarlo su vida, la vida que vendría, pero no se atrevió a maldecir a la criatura que tenía que nacer de sus entrañas.

Quería llorar, pero sus ojos blancos, llenos de amor y ternura, detuvieron las cristalinas lágrimas que amenazaban con escapar y corretear salvajemente por su rostro.

Sakura temblaba imperceptiblemente como una hoja, y apretaba los puños intentando que la incertidumbre no ganara más espacio en sus facciones.

Se veía tan real, parado frente a ella con su característica elegancia y gallardía, tan él.

Lo amaba tanto, que pensó sería capaz de volverse loca de dolor si esto era sólo una fantasía.

Neji entonces se preguntó la razón de verla destrozarse frente a sus ojos. Sintió un profundo golpe en el corazón al creerla infeliz. Se veía consternada, afligida, y lo miraba de una manera que no expresaba ni alegría ni quebranto, una mirada imposible de leer.

-No soy a quien esperabas, ¿Cierto?

-Sakura, Neji.

Tsunade tomó la mano derecha de la pelirrosa, e hizo lo mismo con la del hombre a su izquierda, para luego juntarlas ambas entre las suyas y presionarlas levemente.

Sus dedos finos se posaron sobre los de ella, y renegó de su sangre, de su apellido, y nuevamente de su progenitor, al no poder sentir su piel. Unos finos guantes de seda cubrían sus manos, pero a pesar de eso, el calor que despedía su cuerpo era inconfundible.

-Es tú…

El Hyuuga le dirigió una mirada a la Hokage, pero esta sólo tenía ojos para la pelirrosa. La observaba con una sonrisa en los labios, como si ella notara algo que los demás, incluido él, no.

-Deseo de todo corazón… que este camino que comenzarán dentro de muy poco a recorrer juntos, borre las heridas del pasado y los haga muy felices.

-Gracias, Shisou.

Hokage y Raikage se sonrieron, y junto a ellas Neji se sintió como un intruso.

-Hinata -llamó luego Tsunade, y soltó las manos de los jóvenes para girarse y mirar a la Hyuuga.

Sorprendido, Neji vio que su prima traía con ella el gran tesoro del Clan, y entendió la razón.

-Juro que te lo recompensaré de la mejor forma posible, prima -pensó el, mirando en dirección del rubio Uzumaki- sé lo que te costará olvidarte de ella, así como también sé por qué aprecias tanto esa reliquia…

-Por… por muchos años… la leyenda de esta joya no se cumplió… no se si sea verdad tampoco, pero… pero hoy, yo deseo que se haga realidad… que sean felices, de todo corazón.

-Gracias -dijo Neji, y tras una reverencia de ambos Hyuuga, y roja como solo ella podía estar, Hinata abrió la pequeña caja de plata entre sus manos y extendió sus brazos en dirección de su primo.

-Una perla negra -pensó la Haruno en cuanto la vio.

Con una mano, el Hyuuga tomó suavemente la muñeca derecha de la pelirrosa, y con la otra quitó la tela que cubría la delicada mano de la Haruno.

Cuando Neji tomó su mano y nada ocurrió, Sakura entendió que por primera vez, su kekengenkai no funcionaría con él porque ya tenía todo lo que podría poseer de ese Hyuuga.

Luego, el castaño retiró del lugar donde había permanecido por más de quince años la joya, y antes de que ella lograra reaccionar, ya era la portadora de la más antigua reliquia del Clan Hyuuga.

-Se dice que sólo cuando la paz, el amor y la felicidad unen a un verdadero matrimonio, esta perla se volverá del color de nuestros ojos. La leyenda jamás se cumplió, debes saberlo, porque no deseo forzarte a quererme…

Neji entrelazó sus dedos a los pequeños y aparentemente frágiles de ella, anhelando no obtener a cambio un rechazo.

El buscó conteniendo el aliento su mirada, y ella dichosa le correspondió, al comprender la sinceridad de sus palabras, pero el entendió el gesto como una obligación.

Sakura sonrió, y dos lágrimas plateadas acariciaron su rostro.

-Es de valientes sonreír, cuando el corazón llora, ¿No, Sakura? -pensó el Hyuuga- ¿Tanto daño te hace el estar a mi lado?

Tsunade se apartó de los jóvenes, y caminó hasta Hiashi, quien había comenzado un discurso acerca de la prosperidad y la unión que esta boda le traería tanto a Konoha como a Kumoga, para evitar cualquier incidente.

Neji intentó apartar la mirada. Lo confundía enormemente la actitud de la pelirrosa, primero triste, y ahora juraría que su sonrisa no era de valentía, sino de felicidad.

Sus ojos jade brillaron a la luz de la luna, mientras más silenciosas lágrimas bañaban su rostro, mientras ella unía su otra mano a la de él.

-¿Qué haces?

No se quería separar, esto no era un sueño, y aunque tuviera toda la vida para estar a su lado, cada segundo en el mundo shinobi bien podía ser el último, y ella disfrutaría hasta el final de esta historia que aún no había comenzado.

-Y aunque mi amor no sea correspondido

-Aunque no sea yo a quien esperabas

-Dedicaré mi vida a amarte

-Cuidaré de ti, y no dejaré que nadie nos separe

-Porque te amo, Neji.

-Porque me enamoré de ti, Sakura.

.

.

-Ino, me estás asustando, deja de llorar.

-Pero… pero… ¡No puedo!

-Puedes, solo.

-¡No! ¡No lo entiendes! -lo interrumpió- ¡Nadie entiende!

Ya preocupado, Naruto volvió a mirada a la rubia, y luego dirigió sus ojos azules hacía los recién comprometidos shinobis.

Si Ino lloraba, significaba que Sakura estaba sufriendo y ella lo sabía.

Él era consiente de la capacidad de la Yamanaka para leer las mentes, pero también conocía la unión espiritual de ambas amigas, y estaba seguro de que ella sufría en cuerpo y alma de todo el dolor de la pelirrosa.

-¿Por qué llora, Ino?

Sus ojos zafiros se llenaron de angustia.

Si Ino sufría por Sakura, él también lo haría.

Y tal vez, así, un poco de la gran pena de su amiga se aliviaría.

-¿Qué?

-¿Por qué llora? ¿Le duele mucho?

La ojiazul lo miró sorprendida, ¿Acaso Naruto no lo sabía? No, como no podía saberlo.

-¡Serás idiota!

La rubia comenzó a llorar aún más, y escondió su rostro en el pecho del Uzumaki que ya no tenía idea ni de que pensar. Naruto abrazó a Ino intentando tranquilizarla, pero eso solo avivaba el llanto de la rubia, así que optó por buscar a Shikamaru desesperadamente, encontrándolo huyendo de su problema.

-Maldito novio cobarde.

.

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-Así que te casas… Sakura.

Desde lo más alto y alejado del Monte Hokage, escondido entre los frondosos y milenarios árboles que rodeaban la Villa en toda su extensión, una sombra encapuchada escondía su chakra para no ser detectado por los inútiles ninjas que custodiaban Konoha en las afueras.

-¿Amor eterno, eh?

Con sus iris teñidos de rojo sangre, continuó observando con detalle las escenas que se sucedían en la fiesta. Reconoció cada rostro de sus viejos compañeros, a los Senseis de la academia, y se detuvo con especial detalle en el rubio portador del Kyuubi.

-Ahora no haré nada para detenerlo… es una lástima, Naruto, que seas tú quien debas pagar por su traición.

Otra vez, la venganza hacía bullir sus venas.

Otra vez, ese salvaje deseo se apoderaba de él y lo convertía en un monstruo.

¿Cuántas veces había estado tras esa sádica meta?

¿Cuántas vidas habían arrebatado sus manos para que su alma consiguiera la paz que el deseaba, la sangre de todos aquellos infelices que con tanto odio quería?

-Ahora eres tú, la que me hace sufrir…

Ella, quien le había prometido amor para toda la vida. Amor sincero, incondicional.

Ella, a quien vio sonreír en brazos de otro hombre, llorando de felicidad.

¿Con qué jodido derecho le hacía esto?

¿Cómo sin ocultar su alegría siquiera le había clavado un puñal en el corazón?

Su puño impactó con bronca contra el tronco del árbol más cercano, y un pequeño hilo de sangre corrió por la corteza de ese gran roble.

Nuevamente traicionado, por la única persona que él creyó lo amaba de verdad.

Nuevamente herido, por primera y última vez, por la mujer a la que él se había permitido querer.

-Pagarás con sangre… y tus ojos morirán de tanto llorar ríos de dolor como los míos.

Porque su orgullo pisado, y su corazón herido, no sanarían con un simple perdón.

-Nee, ¿Qué hacemos aquí, jefe? -dijo un muchacho apareciendo a su lado.

-Guerra… Konoha quiere guerra.

.

.

-Tsunade-sama.

-¿Kakashi? ¡Oh, Kakashi! ¿Qué sucede? ¡Ven, brinda conmigo!

Con una exaltada sonrisa en los labios, producto de los litros de alcohol que fluían por su sangre, la rubia se volvió hacia el Jounin y le tendió un vaso de sake que él cortésmente rechazó.

Entonces el peliplata pensó en no decírselo, la veía tan feliz, porque al fin esa noche se había decidido después de tantos años a tener un poco de paz.

Kakashi suspiró.

No podía retrasarlo un segundo más, debía contarle, ella era la Hokage y tenía que saberlo.

-Él estuvo aquí.

El vaso de sake que sostenía la mano izquierda de la rubia se quebró en el piso, y ella inmediatamente adoptó una expresión seria y afligida en su rostro.

-¿Aquí?

-Sentí su chakra, lo escondió muy bien, solo que liberó inconscientemente un poco de su esencia por estar enojado, o algo así… mandé a los Ninken y… encontraron un rastro de su sangre, no hay dudas de que era él.

La Quinta giró un poco su rostro, y miró nuevamente con dolor a su pupila.

-La quiere a ella, Kakashi…

Borracha y todo, Tsunade jamás olvidaría que la pelirrosa era ahora la luz de los ojos del Uchiha, por quien sería capaz de matar para hacer suya, o destruirla a ella para que no sea de nadie más.

-Lo sé.

-La lastimará, no tendrá compasión…

-Tsunade-sama.

-Lo mataré, perdóname, sé que lo aprecias, pero… no dejaré que vuelva a herirla.

Kakashi cerró los ojos. Sakura o Sasuke. Que gran dilema.

El Hatake no podía negar que quería mucho a la pelirrosa, pero el Uchiha había sido para él como un hijo, y le dolería menos mil torturas que una traición más de él.

Porque a pesar de los años que no compartió con Sasuke, a pesar de saberlo capaz de cualquier cosa para lograr sus metas, Kakashi jamás lograría entender, como al pequeño pelinegro que una vez fue la figura seria del Grupo 7, no le temblaría la mano para vengarse de las personas que más lo quisieron sin esperar nada a cambio.

-Hay que cuidar a Naruto también, si se entera de esto es capaz de hacer una locura.

-Eso es cierto.

-Alertar a todos los ninjas, ¿Cómo diablos no fue detectado? ¡Bola de inútiles!

-¿Por qué justo ahora, Sasuke? ¿Tanto te costaba cambiar un poco antes? Ya no hay vuelta atrás para ti, no permitiré que te quedes con Sakura, ella no sería feliz a tu lado…

-Perros ninja por toda Konoha.

Kakashi volvió a suspirar.

Tsunade era Tsunade, y quien sabe cuantas botellas de sake no la dejaban procesar que un par de pulgosos no detendrían a Sasuke.

-Y ratas -concluyó la rubia.

El peliplata asintió, porque contradecirla significaría otro dolor de cabeza, y por el momento ya tenía muchos.

.

.

-Sasuke…

Mirando hacia todos lados, en busca de una pequeña señal más, Sakura se alejó rápidamente de las mujeres Hyuuga de las que había permanecido cautiva los últimos minutos.

Lo había sentido, solo por un segundo, pero estaba segura de que era él.

-Sasuke…

Olvidando donde se encontraba, corrió hasta las escaleras de piedra que la llevarían a la terraza situada sobre la oficina de la Hokage, y nuevamente buscó su chakra por todo el lugar.

-¿Dónde estás?

-¿Qué haces?

Sorprendido, su corazón dio un vuelco dentro de su pecho al encontrarse a Neji con los ojos indudablemente bañados en tristeza.

Su cuerpo entero comenzó a temblar, y deseó no haberse dejado llevar por sus impulsos, e ir a buscarlo en medio de su fiesta, ocasionando seguramente serios problemas debido a su conducta.

Maldición, maldición, maldición.

¿Cómo demonios decirle que estaba buscando a Sasuke?

No deseaba mentirle, pero el seguramente malinterpretaría las cosas, más aún al tratarse de cierto Uchiha.

-Yo…

-¿Buscabas a alguien?

Ella afirmó en silencio con la cabeza, y comenzó a llorar otra vez.

Lo había arruinado, todo era culpa suya. Y aunque le pidiera perdón de rodillas, el orgullo Hyuuga era fácil de herir, pero mil veces más difícil era de sanar.

-¿A Uchiha Sasuke tal vez?

Su débil llanto se intensificó, y se abrazó a si misma buscando el consuelo que pensó de él no obtendría.

-Perdón…

Como un rayo, el Hyuuga se acercó hasta ella, y comenzó a borrar el rastro de sus lágrimas con el dorso de su mano.

Conteniendo el aliento, sus ojos jade lo miraron con extrañeza, pero inmediatamente los cerró y se dejó dominar por las delicadas caricias de él.

¿Por qué estaba siendo tan suave, cuando ella silenciosamente le había confesado que estaba buscando a un renegado con desesperación?

-Olvídate de él.

Aunque su tono sonó autoritario, Neji jamás la lastimaría si ella no lograba hacerlo.

Sakura asintió con la cabeza y levantó la mirada. Él la observaba impasible, escondiendo su dolor tras una fachada de indiferencia.

-Olvídate de él -repitió.

La mano que había dejado de acariciar con sutileza su mejilla, se deslizó con cuidado hasta su nuca, y antes de que él o ella entendieran lo que pasaba, sus labios se encontraron provocado un tímido roce.

El amor disfrazado se escapó entre los inaudibles suspiros, y poco a poco la cobarde caricia desapareció.

La impotencia de no sentirla suya estalló en su pecho, y con desesperación intensificó el beso y lo volvió agresivo y demandante.

Ella también estaba desesperada por demostrarle su amor de alguna manera, porque jamás se lo diría, no le confesaría su amor porque tendría mil y una formas de demostrárselo como esta.

Ella lo besó con amor.

Él la besó con locura.

Como muchas noches lo habían soñado, y como muchas noches más se volvería a repetir.


¡Hola! (: ¿Cómo están?

He aquí el séptimo capitulo, del que sinceramente me siento orgullosa.

SAKURASS, gracias por hacerte el tiempo para betear mi historia. Yo pronto sabré lo que la universidad hará con mis horas, y seguramente te comprenderé aún mejor.

Muchos besos a todas (: ¡Hasta el próximo cap! Fer