Disclaimer: Los personajes de card captor Sakura no me pertenecen. Esta historia la hago sin fines de lucro, solo como diversión.

El chico popular, Común. Chica nerd, común. Chico se enamora de chica, común. Chica lo… ¿Rechaza por no estar a su nivel? Esto ya no es común. ¿Qué será capas de hacer un muchacho con el corazón y orgullo roto? Llego la hora de demostrar que al corazón no lo manda la razón…

"Uno más uno no siempre es dos"

Cielos, no lo podía creer, me sentía como en el paraíso. La verdad es que nunca había creído en todas esas estupideces del amor, siempre vi a las mujeres como objetos, al menos, hasta que la conocí a ella… Suspiré por milésima vez en el día mientras volvía dejar mi bolso en mi casillero, luego de una extenuante jornada de práctica, es que ser el capitán del equipo de fútbol no es tarea fácil.

-¡Hey Shaoran!- escuché que me llamaba Eriol cuando estaba por irme, por lo que me detuve.

-¿Qué ocurre?-

-eso mismo es lo que debería preguntar yo- me contestó mi amigo mirándome interrogante –has estado distraído durante todo el entrenamiento-

-Eso no es verdad- negué yo frunciendo el seño, en serio podría haber estado pensando todo el santo día en mi bella chica de ojos verdes, pero en ningún momento había perdido de vista la pelota.

-Ya… ¿entonces cómo explicas que cuando el entrenador nos ordenó que comenzáramos con los pases cortos tú dieras tiros al arco y a la hora del partido de practica te pusieras a correr alrededor de la cancha dominando la pelota?-

-eh pues yo…- comencé a balbucear poniéndome completamente rojo -¿en serio yo había hecho eso?- Dios el amor me tenía bastante malo…

-pues si- contestó sonriente mi amigo ahora que había confirmado mi falta de concentración –así que ahora abre tu bocota y explícame que te ha sucedido que te tiene así-

-pues es que Eriol, verás yo…- tome aire un segundo. Ya que contarle a quien se hace llamar mi mejor amigo que estoy enamorado tiene sus pros y sus contras. Pro: me puede aconsejar. Contra: me molestará. Pro: me felicitará por asentar cabeza al fin en lo que es el amor. Contra: Me molestará aun más si la chica no cumple sus expectativas. Contra: lo tendré sobre mí el resto de la vida mientras intenta "ayudarme"…

-es que tú…- insistió mi pequeño amigo de gafas mientras yo suspiraba. No me quedaba otra o le contaba todo de una buena vez o le inventaba algo lo suficientemente creíble como para que no lo molestara por un buen rato.

-Es que yo…- comencé, pero fue entonces que la volví a ver, paso caminando por el pasillo absolutamente indiferente a mi amigo y a mí. Y entonces no pude evitar que mi corazón comenzara a latir a mil por hora, que mis pensamientos se enredaran completamente y que mis ojos la siguieran queriendo grabar a fuego en mi memoria todos y cada uno de sus delicados movimientos

-¡Hey Shaoran te estoy hablando!- me grito Eriol de pronto al oído, dándome cuenta en ese instante de que llevaba más de cinco minutos viendo el pasillo por el cual se había marchado mi doncella.

-ah, que… ¿Qué me decías?- le pregunte completamente abochornado, en tanto el me miraba bastante divertido.

-ya hombre, que te has vuelto a quedar pegado- rió –así qua ya, anda suéltala ¿Qué te ocurre?- preguntó nuevamente.

-pues verás… yo… me he enamorado- confesé, ya que en esos momentos lo que menos tenía era cabeza para inventarme algo bueno.

Pasó algún tiempo en los que el ojiazul se me quedó observando en silencio, hasta que poco a poco su sonrisita de idiota fue creciendo más y más, lo que significaba: problemas para mí.

-valla hombre ¡Enhorabuena!- me felicitó palmeándome la espalada con tanta fuerza que casi me tira al piso –ahora dime ¿quién es la afortunada chica que tiene al capitán del equipo de fútbol a sus pies? ¿Es del equipo de porristas?- preguntó

-la verdad es que no- contesté bajando la vista bastante sonrojado.

-¿entonces?-

-es… es… Sakura Kinomoto- confesé cerrando los ojos esperando cualquiera fuera la reacción de mi amigo. Pasaron uno, dos, tres segundos. Nada. Un minuto, dos, tres. Nada. Esto ya era raro. Abrí levemente mis ojos para encontrarme con una cara, más que de sorpresa, de horror de parte de mi mejor amigo. Valla mierda, no le debí haber dicho nada.

-Espera, espera…- dijo moviendo la cabeza de un lado a otro desconcertado -¿dijiste Sakura Kinomoto?- yo asentí -¿la misma Sakura Kinomoto que ambos conocemos?- volví a asentir sintiendo como mis orejas comenzaban a arder, no estaba acostumbrado a hablar de ella con alguien que no fuera yo mismo. Eriol se quedó un buen momento en silencio como analizando mis palabras, hasta que de pronto se echó a reír –valla Shaoran, esa ha estado buena, casi me la creo. Pero ya dime que es lo que en verdad te tiene así-

Yo fruncí el seño completamente serio –no es una broma- le dije, logrando que se quedara en silencio sin su sonrisita en el rostro.

-¡Por dios amigo no puedes estar hablando en serio!- exclamó mirándome, como buscando algo en mi expresión que le indicara que todo era una broma, cosa que no iba a encontrar.

-¿y por qué no?-

-Bueno, pues porque… porque estamos hablando de Kinomoto, la chica más nerd de toda la escuela y tu eres Shaoran Li, capitán del equipo de fútbol y el chico más popular de toda la escuela, vosotros sois… incompatibles. Además, tu puedes tener a cualquiera, no tienes porque conformarte con esa fea…- hasta allí no más lo deje explicarse, ya que milésimas de segundos después lo tenía acorralado contra la pared con la clara intención de golpearlo.

-No vuelvas a llamarla así- lo amenacé mirándolo con furia –y que ella sea catalogada como nerd no pone ni un impedimento para que yo me fije en ella, a mis ojos es hermosa y menos con absurdos argumentos como los tuyos-

-vale, vale, amigo, te creo- me contestó Eriol un tanto nervioso –pero ya suéltame que debo tener los huesos intactos para el próximo partido.

Yo suspiré, soltándole –lo siento, creo que se me paso la mano- me disculpe.

-no te preocupes, puedo entender que quieras defender lo tuyo- me sonrió ya como siempre –aunque lo que no entiendo es como llegaste a fijarte en ella-

-Bueno, es la cuñada de Faren- expliqué –y cada vez que ella me pedía que la fuera a buscar a casa de su novio (ya que la muy floja aun no saca licencia de conducir), me toca verla y de pronto, no supe como, ya estaba enamorado de ella…- suspiré otra vez, ¡Por Dios! ¿Acaso no sabía hacer otra cosa?

-Cielos amigo, ya estas perdido- dijo Eriol poniendo su mano en mi hombro –mi más sentido pésame- bromeó.

-Ja- contesté yo mirándolo feo –gracias Eriol, me encanta tener un amigo como tú- ironicé.

-¿y que quieres que te diga? Si es la verdad- contestó él tomando su mochila y comenzando a caminar a la salida de la escuela -¿y que piensas hacer ahora?-

-No lo sé- dije encogiéndome de hombros mientras lo seguía –Supongo que la invitaré a salir…-

-Vamos Shaoran, es ahora o nunca- me animó Eriol, mientras los dos espiábamos a Sakura, que era la única persona que permanecía en el salón de clases. Y armándome de un valor que no sabía que tenía me encaminé hacia ella.

-Er… Kinomoto- la llamé algo nervioso mientras sentía que mis mejillas comenzaban a enrojecer.

-¿Qué deseas Li?- me preguntó ella con su dulce voz mientras dirigía aquellas hermosas orbes esmeraldas que tenía por ojos se posaban en mi persona.

-Es que bueno… yo… quería saber si tú, bueno, si tú…- comencé a balbucear, maldición ¿Porqué no me salían las palabras?

-si yo… ¿qué? Vamos Li no tengo todo el tiempo- me apuró ella impaciente, tomando su mochila.

-Bueno, verás… tú… tú… ¿Me podrías prestar tus apuntes de japonés? Es que debo un examen que de seguro me lo toman mañana y quisiera estar preparado- inventé.

-Claro- me contestó simplemente mi pequeña flor mientras sacaba un cuaderno de su mochila y me lo entregaba –pero me lo devuelves mañana intacto- advirtió.

-por supuesto- le sonreí yo de manera estúpida mientras la veía marcharse del salón sin haberle dicho al final lo que sentía por ella.

-valla cobarde que tenemos por capitán- comentó Eriol cuando entro al salón segundos después mirándome con resignación.

-es que no pude Eriol. Me puse demasiado nervioso y no me salían las palabras- intenté explicarme mientras me rascaba la cabeza –pero al menos tengo su cuaderno- sonreí luego mostrándole el objeto como cual trofeo –creo que no me cansaré de leerlo en toda la noche – dije comenzando a ojearlo.

-valla que estas cagado- susurró Eriol mirándome con compasión antes de arrastrarme por los pasillos del instituto mientras yo seguía perdido en mi mundo de fantasía en el que Sakura Kinomoto era el centro.

Y aquí estamos, un mes después, Eriol y yo nuevamente observando a escondidas a la chica que día a día se roba todos y cada uno de mis pensamientos, luego de una serie de miles de intentos fallidos de declaración. Había intentado ya de todo.

En un principio con encuentros casuales, en los que finalmente terminaba por pedirle prestado alguno de sus apuntes. Intenté luego llevarle flores, pero me arrepentía a último momento y las dejaba como decoración para el salón de clases. Después me la jugué intentando citarla anónimamente a algún lugar de la escuela, pero nunca acudió a estas citas y ya se me acababan las ideas…

-Vamos compañero trataba de animarme Eriol nuevamente –no sé a que le tienes miedo, solo recuerda que eres Shaoran Li, al que ni una chica se le resiste, y esta no puede ser menos- dijo antes de empujarme a la biblioteca donde se encontraba Sakura.

-¿Li?- dijo ella al verme llegar de forma tan repentina, volviendo a posar segundos después su vista en el libro que leía –Es raro verte en la biblioteca ¿quieres que te preste otro de mis apuntes?- me preguntó ¡Cielos como no me enamoraría de ella si es tan atenta! –Aunque creo que aún no me devuelves los de historia, sería bueno que ya me lo devolvieras, tenemos examen la próxima semana y me gustaría estudiar- demasiado atenta diría yo ¿es que acaso no podría olvidarse de unos cuantos cuadernos para poder guardarlos yo como tesoro?. Pero bueno, volvamos a lo que vine.

-No, yo… Esto… verás Kinomoto, yo quería hablar contigo- le dije lo más tranquilo que pude.

-entonces habla- contestó ella simplemente sin apartar su vista de la lectura.

-Es que verás yo… yo… es decir tú…- comencé a decir mientras me iba poniendo cada vez más nervioso, pero esta vez lo tenía que lograr, así que tomando aire, cerré lo ojos y solté lo que tenía que decir -¡Tú me gustas mucho!- bien, ya lo había dicho, ahora solo me quedaba abrir los ojos y saber su respuesta. De a poco comencé a levantar mis parpados, hasta dar con su rostro, que seguía pegado al libro, solo que ahora lo adornaba un ligero tono carmín en las mejillas. -¿No piensas decir nada?- le pregunté luego de un rato de silencio

-¿Y qué debería decir?- preguntó ella al fin dirigiendo su bella mirada hacia mi persona.

-pues no sé, acabo de declararte mis sentimientos y deberías de sentirte bastante alagada, ya que cualquier chica moriría por estar en tu lugar- le contesté yo presumidamente.

-oh, entonces déjame pensar- me dijo callando un momento –haber, que te parece: ¡Oh gran Li Shaoran, me siento orgullosa de generar tales sentimientos en ti! No se que decir…-

-pues te salió muy bien- le sonreí. Al fin todo estaba saliendo como quería, y solo en unos momentos más estaría con mi bella doncella –ahora me preguntaba… Si quisieras salir conmigo-

-Eh, pues no sé- dudó ella –primero respóndeme tú ¿Cuál es la integral del seno de equis al cuadrado?-

¿Integral de que qué? ¿Qué diablos tenía que ver eso con el tema? –Eh, ¿ocho?- respondí encogiéndome de hombros.

-Error- contestó ella cerrando su libro y guardándolo en la mochila –lo siento, pero si no sabes algo tan simple como eso no puedo salir contigo- dijo poniéndose de pie, dejándome completamente desconcertado.

-Pero, pero ¿Eso qué es? ¿Calculo avanzado? Por favor, ni siquiera tomo esas clases, ¿cómo quieres que lo sepa? En cambio si me preguntas algo de deporte o alguna otra rama por el estilo de seguro te contesto correctamente-

-¿Y de qué me sirve que sepas sobre eso?-

-Bueno…- quise contestar yo, pero no se me ocurrió nada que decir.

-Ves, es inútil, yo necesito de alguien que sepa más que yo y lo siento, pero tú ni siquiera llegas a mi nivel- dijo antes de irse.

En tanto yo, aturdido, comencé a mirar a mi alrededor encontrándome con una alumna que debía de ser de uno o dos cursos más abajo.

-acaso… acaso ¿Ella me ha rechazado?- le pregunte, por lo que la niña, algo tímida asintió. ¡Esto no podía ser verdad! ¿Quién se hubiera imaginado que la chica más nerd de la escuela se atrevería a rechazar al gran Shaoran Li? Esto no se quedaría así, no señores, ya verá, ¿Su nivel? ¡Ja! Ya verá esa muchachita… ¡esto ahora es persona! Esperen, ya era personal… mierda, estoy jodido. Suspiré

Me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó, me rechazó…

¡Maldición! Ya había pasado más de una semana de mi declaración a mi querida Sakura, mismo día en que el chico más popular del instituto había sido rechazado por primara vez, por nada más y nada menos que la chica tachada como la desadaptada social de la escuela. Y seguiría ahora en mi ritual de masoquismo, por aquel hecho, en el que golpeaba mi cabeza contra la almohada, de no ser por la oportuna intromisión de mi mejor amiga en mi habitación.

-Muy bien Shaoran, es hora de levantar ese ánimo- me dijo sonriendo mientras tiraba de las sabanas de mi cama para tirarme al piso.

-¡No quiero!- exclamé yo abrazando a la almohada e ignorando el dolor provocado por el golpe que me di contra el suelo.

-vamos, no puedes quedarte toda la vida llorando por un rechazo- me retó mientras se hincaba junto a mi cabeza y me empezaba a picar con un lapiz que debió encontrar por allí.

-¿Quieres apostar?- le pregunté mirándole solo unos segundos, antes de volver a hundir mi rostro en la almohada.

-la vedad es que no- suspiró mi amigo poniéndose de pie –sé que eres capas de quedarte allí por mucho tiempo más, pero bueno, tú te lo pierdes- escuche que me decía mientras se alejaba –yo que te tenía la solución para tu problema con la cerebrito esa…-

No sé como fue… pero en un segundo, mi amigo ya tenía la almohada que antes estaba atrapada en mis brazos, en su cabeza –no vuelvas a llamarla así- lo amenacé poniéndome de pie.

-valla amigo, parece que en verdad estas enamorado- comentó en cuatro ojos arreglándose los lentes mientras se sentaba en mi cama.

-Claro, creí que ya te lo había dicho- le susurré yo algo molesto apoyándome en la pared mientras mis mejillas se sonrojaban levemente.

-Bueno, si, pero creí que solo era de momento- dijo encogiéndose de hombros- Pensé que luego de su rechazo se te pasaría, pero ya veo que no. Estás loco y perdidamente enamorado de Kinomoto. Nunca creí poder llegar a verte así- rió en tanto yo solo lo miraba con fastidio –Pero de todos modos, es mejor así, con mayor razón ahora querrá ayudar…-

-¿Ayudar? ¿Quién?- pegunté ansioso, acercándome a él.

-Mi novia- sonrió aun más, dejándome desconcertado.

-¿Novia? ¿Y tú desde cuando tienes novia?-

-Desde hace tres días, el problema es que como has estado toda esta semana sin salir al mundo exterior no te lo había podido contar-

-ya veo… Supongo que es con Daidouji ¿No?- deduje, ya que mi amigo llevaba tras aquella muchacha bastante rato y a menos que mi alejamiento del mundo hubiese sido extremo, no creo que halla decidido rendirse, cosa que comprobé cuando el asintió con la cabeza –Ya, ¿Y cómo se supone que ella me puede ayudar con Sakura?-

-Bueno, Tomoyo y Kinomoto son primas- me contó como si nada, dejándome bastante sorprendido. No tenía idea de aquel parentesco –Y con lo buena que es mi Tommy ha decidido ayudarte luego de tu gran rechazo…-

-Pero… ¿Cómo es que ella se ha enterado?- me desconcerté por un momento para luego mirar con desconfianza a mi mejor amigo –No se lo habrás dicho tú ¿Verdad?- pregunté.

-¡Claro que no!- exclamó él levantando las manos en señal de inocencia –Pero recuerda que habían más estudiantes en la biblioteca al momento que te declaraste y que tú no hallas ido a clases no significa que no se halla corrido el rumor de que fuiste rechazado por Kinomoto-

-bueno, no lo había pensado así- suspiré sentándome sobre el escritorio- ¿Y cómo se supone que tu noviecita me ayudará?-

-Eso pregúntaselo a ella- dijo Eriol mientras se dirigía a la puerta –Está aquí abajo-

-¡Qué!- exclamé -¿Qué se supone que hace ella acá?-

-Es que con la posible ayuda tan cerca, pensé que sería más fácil sacarte de tu encierro- me sonrió inocente mi amigo saliendo de la habitación y dirigiéndose a la sala, en tanto yo me iba al baño a lavarme la cara y sacarme un poco aquel rostro de depresión causado por el encierro.

Una vez listo baje a la sala, encontrándome con la poco agradable escena de mi primo intentando comerse a su novia en mi sofá –ejem…- fingí toser para que se dieran cuenta de mi presencia y se separaran. Logrando mi objetivo –Les agradecería que no comieran pan frente a los pobres- comenté sentándome en el sofá que estaba frente a ellos.

-Si, disculpa Shaoran- dijo Eriol acomodándose las gafas –Bueno, creo que ya se han visto antes, pero de todos modos los presentaré. Tomoyo, el es Shaoran, mi mejor amigo. Shaoran, ella es Tomoyo, mi novia- Nos presentó.

-Un gusto- la salude yo, ya la conocía de vista. Es una muchacha muy guapa de cabello negro que le llega a la cadera y unos ojos amatista bastante bellos, aunque no logran superar de ninguna manera a los de mi ojiverde.

-El gusto es mío, Li- me contestó la muchacha mientras se acercaba a la orilla del sofá y se inclinaba hacia el frente, mirándome atentamente. Pasamos así varios minutos, en los que ella me examinaba sin parpadear y yo tan solo la veía entre extrañado y cohibido –Entonces es cierto- murmuró de pronto, sobresaltándome, mientras se volvía a acomodar junto a Eriol que tan solo veía la escena divertido.

-¿Es cierto qué?- le pregunté curioso.

-Que estas loco por mi prima- me sonrió –solo mírate, se te nota en la cara tus días de encierro, además que tu ausencia a clases esta última semana no hace nada más que confirmar mis sospechas-

-Bueno, esto, yo…- tartamudeé, sonrojado, por ser tan transparente, lo que al parecer le causo gracia a la novia de mi mejor amigo, ya que se puso a reír.

-No tienes que ponerte así de nervioso- sonrió –es más, ahora que me di cuenta que lo que sientes por mi prima es sincero, con mayor razón voy a ayudarte-

-¿Y cómo crees que podrás hacerlo?- le pregunté ilusionado –cualquier cosa que me ayude a estar más cerca de mi flor de cerezo siempre será bienvenida-

-Bueno, tampoco te diré gran cosa, solo te comentaré un par de detalles que e podrían ayudar a conquistarla- yo asentí rápidamente, esperando a que continuase –verás… Sakura no es tan fría como aparenta, al contrario, la verdadera Sakura es una chica soñadora y muy romántica, pero nunca ha tenido suerte con lo que a relacionarse se refiere, por eso puede llegar a ser tan arisca con la gente, además de eso hay que sumarle la presión que ella misma se impone en sus estudios para alcanzar alguna beca en la universidad y dejar de ser un peso tan grande para su hermano, quien es quien se hace cargo de ella desde la muerte de su padre, como has de saber. Es por eso que Sakura vive el día encerrada en su mundo y nada la saca de allí… Al menos hasta hace una semana, cuando un chico se declaró enamorado de ella, eso ya había pasado antes, ya que Sakura a pesar de ser tan solitaria y despreocupada por si misma, es bastante bonita. Pero en fin, este chico era diferente, de partida, porque era impensable que alguien como él se fijase en ella, sobre todo por los rumores que corren en la escuela, y en segundo lugar, porque en realidad parecía sincero, no como los otros que solo iban tras ella por alguna apuesta u otra cosa por el estilo. Pero con lo cabezota que es mi prima, lo rechazó de todos modos, y cruelmente-

-Y valla que fue cruel- comenté yo sonrojado al recordar aquella tarde hace una semana, en la que había decidido confesarme.

-¡Silencio que aún no termino!- me retó la amatista, por lo que yo solo me encogí en el sillón bien calladito esperando a que continuase –Bueno, lo que tenemos que destacar antes de que saques tus conclusiones es que mi prima, con lo romántica que es, siempre ha pensado que si alguien la llega a amar de verdad, va a ir más allá de un rechazo y más allá de su mascara de mujer fría. Ella aún cree en el amor de novela, en el que su príncipe intentara sobrepasar todos los obstáculos que se le impongan con tal de enamorarla. Así que Li, si en verdad estás enamorado de Sakura llegó el momento de que lo demuestres y des lo mejor de ti por conseguirle, confío en que cuidaras muy bien de ella.

Bien, la primera parte del plan estaba lista. Ya que tal como lo había dicho Daidouji, la única forma de conquistar en corazón de mi querida Sakura, era demostrándole cuanto la amo, y la única forma que encontré para demostrarle que no me rendiría, fue devolverle el cuaderno de historia…

-¡Devolverle el cuaderno de historia! ¿Ese era tu gran plan del cual hablabas todo el fin de semana?- Me preguntó mi mejor amigo mirándome sorprendido en lo que yo solo observaba tranquilamente el horizonte desde el techo de la escuela, que era donde nos encontrábamos.

-Es solo la primera parte del plan Eriol- le sonreí –ya verás que Sakura se dará cuenta que mi amor va más allá de quien es más inteligente que quien- expliqué –ahora es mejor que me valla a la biblioteca, tengo que pedir unos libros para el examen de mañana- dije antes de irme de allí en dirección al lugar antes señalado.

Si, aunque nadie me creyera, la primera parte de mi plan era devolverle el cuaderno de historia a mi amada Sakura, pero la verdad es que el plan no era tan simple, ya que entre las hojas del cuaderno le adjunte una nota en la cual le indicaba que no me daría por vencido hasta lograr conquistarla. Así que ahora, sólo me queda esperar a ver su reacción y era precisamente para eso que ahora me dirigía a la biblioteca, pero me vi interrumpido en mi camino por un par de compañeros del equipo de fútbol.

-¡Ey Li!- me llamó uno de ellos de cabellos negros que era de mi porte.

-¿Qué ocurre Yamasaki?- le pregunte deteniendo mi caminar y mirándolos a ambos.

- eso mismo queremos saber nosotros- contestó el rubio que estaba junto a Yamasaki, del cual no recuerdo bien su nombre –hemos escuchado rumores de que te le has declarado a Kinomoto y que esta te ha rechazado-

-Así es- confirmé yo alzando una ceja preguntándome hasta donde querían llegar con eso.

-¡Pero Li!- exclamó el rubio –tú puedes tener a cualquier chica, ¿Por qué rebajarte a estar con ella?- alegó

-Discúlpame Fujiwara- le dije acordándome de su apellido, mientras intentaba disimular mi molestia con el arquero de mi equipo –pero a quien decida declararme, arriesgándome por supuesto a su rechazo, no es de tu incumbencia, mientras que yo tenga un buen rendimiento en el equipo-

-Tienes razón Li- habló ahora Yamasaki –pero debo recordarte que ya has faltado toda una semana a los entrenamientos y el campeonato Inter escolar está cerca-

-No te preocupes por eso, podré ponerme al día- contesté –ahora si me disculpan, tengo cosas que hacer- dije antes de continuar con mi camino, corriendo, ya que ya estaba bastante atrasado y si no me apuraba no podría ver la reacción de mi bella flor al ver mi nota.

Llegué a la biblioteca justo a tiempo, ya que de inmediato la logré divisar sentada en la última mesa de la biblioteca, así que me moví rápida y ágilmente para lograr esconderme tras unos estantes que estaban a solo unos metros de mi amada.

Ella estaba molesta, lo supe cuando comenzó a tirar sin ningún cuidado los cuadernos que utilizaría sobre la mesa, mientras mascullaba algo como "Tomoyo… Cree…Idioteces" o al menos eso fue lo que logré entender desde mi posición.

Y fue entre esos cuadernos que sacaba que de pronto vi un pequeño papel caer al suelo, el cual reconocí como mi nota.

Por unos segundos pensé que quizás Sakura no la habría visto y la primera parte de mi plan habría fallado, pero mis temores desaparecieron cuando la vi agacharse, aún con el seño fruncido, a recoger el papel, el cual leyó inmediatamente y para mi felicidad pude notar un pequeño sonrojo en sus mejillas, pero este no duró mucho, ya que luego de un ligero suspiro que parecía cansancio, dejó la nota a un lado y se puso a estudiar.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

N.A:

Holaa! :) despues de mucho tiempo estoy de vuelta con una historia que me venia rondando en la cabeza hace mucho, pero que no habia podido llevar a cabo por mis estudios U.u pero ahora que estoy de vacaciones se las traigo a ustedes y espero de todo corazón que les haya gustado el comienzo.

Las actualizaciones vendran tan pronto como mi inspiracion y sus reviews así lo quieran xD

Espero sus comentarios y criticas. Se kuidan

bye