Capitulo 1.

Ahora ya se por que se divide en civiles y militares, los civiles tienden a tener una vida común y corriente, los militares tienden a vivir la desgracia, ser testigo de ella y ser cooperador de ella con sus manos. Entre mas insignias tengas en tu pecho, mas desgracia has visto, estas mas cerca de la locura, y muchas veces de la sed de poder, sed que quieres aplacar. Por eso nos dividen.

Cualquier civil que ose a repasar esta división, creyéndose algo mas de lo que es, o sea un civil, sufrirá las consecuencias, consecuencias que lo marcaran de por vida, o acabaran con ella. Por eso es mejor ser un tranquilo civil, si VES algo que esta mal, TU estas mal, es así de simple, todo siempre para los militares, y el gobierno ira bien. No hagas nada en su contra o pagaras las consecuencias, las injusticias a los ojos de los militares son diferentes a los ojos de los civiles.

- Capturamos a una rebelde. Por lo que hemos averiguado, es sustancial en todo esto, de: "No al impuesto de los Útiles",- Acentúo con sus manos morenas las comillas en el aire- Por favor, deberían callarse y tragarse su impuesto,- El hombre, de facciones duras, moreno y ojos azabaches como su cabello, uniforme impecable el cual presumía la cantidad de insignias y las tres estrellas doradas de "Coronel".- Hazte cargo de que esta situación…Pero antes de que la desaparezcan- hizo una pausa.- sácale la información que puedas, no me importa como, toma- dio entrega un sobre amarillo.- Es dura, Sasuke-.

Otro joven estaba presente en la oscura habitación, alumbrada por una tenue luz en el escritorio el cual estaba delante de un gran ventanal, y justo en el medio, aquellos hombres; de rasgos semejantes, pero no iguales, hombres de diferentes edades… y con diferentes ideales.

El mas joven de estos recibió el sobre, su mirada azabache; penetrante y afilada, se deslizo por el sobre, en sus largas y varoniles manos. Su rostro inexpresivo, imponente, ante la mirada de quien osara verlo a los ojos. Su uniforme semejante al hombre detrás del escritorio, se amoldaba a su espalda ancha y su abdomen plano, su cuerpo estaba bien trabajado, justo al lado derecho del pecho varias insignias destacaban, entre ellas unas dorada "Mayor".

Una leve brisa despeino sus rebeldes cabellos negro-azulado, mientras sus delgados y carnosos labios se separaban:

- Yo también lo soy, Obito- respondió con vos gruesa y potente, justo al tomar el sobre se giro sin más ni menos hacia la gran puerta de madera.

-Una última cosa Sasuke-kun- El joven se detuvo con la mano en la perilla de la puerta de Caoba- Habla con el rango, no con el hombre- Dijo el Coronel, con una media sonrisa en su rostro.

-Si, señor- escupió el menor, abriendo la puerta para salir con paso elegante y orgulloso, orgullo que por cierto estaba herido, cerrando la puerta de un golpe escucho la maldición de su tío en la habitación al caerse la lámpara, una media sonrisa se cruzo en su rostro.

Camino calmado y sin prisa por la mansión, directo al sótano. Sus orbes azabaches leían con detenimiento uno de los papeles del sobre. Información que no le servia en lo absoluto. A menos que le interesara que la criminal estudiaba Medicina en su 4to semestre con muy buenas calificaciones, que él le llevaba 2 años y medio. ¿De que coño le servia eso?

De que coño le servia, cuando ella había hecho un revoltillo contra algo tan… estúpido e importante para el equilibrio del país. Sino le gustaba que se fuera y listo.

Bajo las interminables escaleras de caracol, hasta llegar a una pequeña sala de piso de cerámica, donde en una puerta detrás de la pared se encontraban dos militares, militares que al ver al joven que podría ser su hermano menor se tensaron con miedo, saludando con su brazo levantado tocando con la punta de su mano el gorro verde.

- descansen- hablo el joven mientras tomaba el pomo de la puerta y bajaba otras escaleras, estas diferentes: sin pasamano y de cemento, mientras que un bombillo a medias alumbraba al final y otro al comienzo. Se inclino para no pegar su cabeza de las columnas, ya que era relativamente alto: 1.87. Fácilmente podía pasar por modelo, entre sus facciones y belleza.

Termino las últimas cerraduras de la gruesa puerta de metal, empujándola sin mucho esfuerzo, dando a una habitación, en peores condiciones que el mismo sótano.

Justo en el centro de la habitación, ni muy lejos ni muy cerca, una silla de madera con una pequeña mesa y varios utensilios,- que no quiso prestar atención- un bombillo alumbraba a medias el lugar, sitio de la atención de los mosquitos del sótano. Luego de recorrer por segunda vez la habitación el joven reparo por fin el despojo humano que se encontraba en la silla que antes había observado y que por mero interés pasó por alto.

Despojo que tenía un cabello enmarañado de color rosado pastel- muy rosa para su gusto- hasta la cintura, su cuerpo delgado y marcado por golpes y rasguños, y una que otra herida abierta, permanecía inmovilizada con unas cuerdas, lo suficientemente fuertes para marcar sus brazos desnudos. Apenas una sucia camiseta cubría sus vergüenzas al igual que unos rasgados jeans, y sus pies sucios y deteriorados se encontraban uno sobre otro. El rostro de la joven, cubierto con una venda en los ojos mientras que sus labios resecos y partidos se curvaba una media sonrisa. Que dejo ver unos dientes en buen estado. -"Lo único"- pensó él joven.

Camino hasta la mesa de cocina del centro, con una ceja alzada observo los utensilios, probablemente de tortura…

- Es una zorra Sasuke-san- exclamo un joven de cabello grisáceo y dientes de sierra, mientras miraba sin compasión alguna a la joven la cual rió por lo bajo.

-¿Qué le han hecho?- pregunto la gruesa y melodiosa voz de Sasuke. Sin mostrar preocupación, una simple pregunta de compromiso.

-pues no ha querido hablar- Respondió encogiéndose de hombro el joven.

-pues así menos va hablar, llama a Juugo, Suigetsu, y que empiece a atenderla- ordeno Sasuke mientras echaba un ultimo vistazo a una herramienta con rastros de sangre la cual calzaba perfectamente con algunas marcas del cuerpo de la joven.

- Si señor- respondió el joven de cabellos grisáceos.

Ya solos, Sasuke se acerco hasta la joven, con paso clamado y sin verdadera curiosidad. Acerco su mano morena hasta una marca del cuello de la joven que verdaderamente le llamo la atención. Enseguida el contacto con su pálida piel desapareció con brusco movimiento de parte de la joven.

Sasuke alzo una ceja, tomando de nuevo y con más brusquedad el rostro de la joven, la cual respondió de la misma manera no sin antes lastimarse aun más con la presión que ejercía el hombre sobre su piel.

Sin duda alguna era un golpe, un golpe lo suficientemente fuerte como para dejarla inconsciente, ¿que clase de hombre le haría algo así a una mujer en semejante estado?, y no solo eso, la marca se repetía, alrededor de su cuerpo, lo que se alcanzaba a ver era un contraste entre sangre seca, moretones entre azul y morado y unos un poco amarillento, sin contar los rasguños.

- Señor, ¿para que soy bueno?- interrumpió un grandulón, sus ojos verdes se desplazaron de Sasuke hasta la joven, los cuales se abrieron entre sorpresa y lastima- ya veo-

- En efecto, Juugo, has lo tuyo- dijo Sasuke mientras se apartaba del cuerpo de la joven, apoyo su cuerpo de la mesa mientras entrelazaba sus brazos en el pecho.

Escuchaba las quejas de la joven mientras era tratada por Juugo, y observaba las pequeñas muecas que hacia debido al dolor. Esto sin duda era nuevo. Pero nadie le dijo a ella que mordiera la mano del amo que le da de comer. Sasuke encogió sus hombros con gesto indiferente, exacto ella misma se lo busco. Se giro sobre si mismo y tomo el sobre, se acerco hasta el cuerpo de la joven y coloco sus dedos en la venda que cubría los ojos, con paciencia pero sin intenciones de ser delicado desato la venda, los parpados con marcas y sus ojos con bultos alrededor, eran comparables con el estado de su cuerpo. Sorprendidos, pero sin prisa los parpados se separaron, no sin antes acostumbrarse a la luz. Unos jades, escudriñaron con el ceño fruncido el rostro implacable de Sasuke.

- Bien- respondió Sasuke sin apartar la vista de los jades. Colocándose a la altura de la joven en cuclillas, dejo caer las hojas del sobre en el suelo de cemento, entre documentos, hubo algo que le llamo la atención, un papel de diferente tamaño, un papel de diferente textura… un papel que estaba buscando.- Me pregunto, si Naruto, le gustaría saber tu condición, Sakura- dijo Sasuke, mientras una sonrisa arrogante se cruzaba en su rostro.

El gesto de la joven más que un gesto, fue una expresión de impotencia, de ira… y más aun cuando aquel hombre extremadamente guapo alzaba la foto de ella y su mejor amigo. Con toda la fuerza que le quedaba, el poco optimismo y un poco de suerte, escupió en aquel rostro perfecto, justo en el pómulo. Sonrió dejando mostrar una hilera de dientes perfectos y sin daño alguno.

-¡Oh! Sasuke-sama- exclamo el grandote. El cual se detuvo con un ademán tranquilizador de Sasuke mientras que con la manga de su perfecto uniforme limpiaba su pómulo, sin apartar la vista de los jades.

- Déjala, Déjala- dijo con todo el odio que podía expresar con palabras, no caería tan bajo como para golpearla, pero bien merecido se tenia todos sus golpes, ¡como se atrevía!. Si aquello fuera un hombre, sus segundos de vida hubieran empezado desde que forcejeo con su tacto.

- Bien, Sa-ku-ra, trate de ser amable, de ir por las buenas, pero me temo, que si no hablas…- tomo la foto entre sus dedos, justo en la zona del abrazo del muchacho rubio y de la muchacha de cabello rosado, la foto, hermosa foto de unos buenos amigos, -o novios- fue convertida en dos partes, una de ellas tenia el rostro feliz de la muchacha y la otra parte el del rubio de ojos azules eléctricos. No sin dar tregua a la foto, Sasuke saco un yesquero de su bolsillo, levantando la parte del muchacho rubio justo al frente de la joven y en la punta inferior de la imagen coloco el yesquero.

-¡NO!- exclamo la joven, quebrando su voz.- Solo… solo no la paguen con él- y toda fortaleza quedo reducida a trocitos mientras la joven demostraba su punto débil, su talón de Aquiles, su dolor de solo pensar en que podría sucederle a él… los llantos empezaron, empezaron para no acabar, cascadas de lagrimas empezaban a correr, lagrimas que esperaba que nunca salieran, un sollozo desgarrador llamo la atención de varios de los presentes que con sonrisas se acercaron a la habitación.

No se podía sentir más humillada, no se podía sentir más débil que nunca, no se podía sentir más realista, no se podía sentir con tanto odio hacia ese hombre, el tal Sasuke, como en ese momento.

-Vaya, Vaya, 15 minutos con Sasuke Uchiha, y la dura muchachita cae- escucho de uno de los presentes seguro el tal "Deidara".- Llora, perra, llora ja, ja, eso es por lo que me hiciste-

Sakura alzo su vista, lo mucho que le permitió el dolor, hacia el rubio, por lo menos desde que él había tratada de tomarla por la fuerza mas nadie lo intento, se llevo con ella un buen trozo de un dedo Deidara. Eso era, no podía dejarse ganar así como así, no, ella estaba ahí era por una buena razón, una causa que los demás seguirían.

Cerró sus ojos en un intento de detener las lágrimas, y todo se oscureció, las pisadas, las risas y el odio, empezaron a escucharse y sentirse lejos, mientras la mirada azul eléctrica y aquellas dos palabras que tanto le gustaban "Sakura-chan" la sumían en un profundo hueco lejos de la realidad.

-¿Oye que le pasa?- Escucho a lo lejos la voz de Deidara.

- Se ha desmayado…- respondió otra voz. Cada vez mas y mas lejos.


Lo He editado gracias a los reviews. Espero resivir mas!