La belleza de ser Ninja.

Capitulo 1

Han paso tantas cosas desde la última vez que lo vi, su búsqueda por Sasuke había terminado, además se había enfrentado con muchas dificultades a sus enemigos saliendo victorioso.

Tsunade-sama había curado sus horribles heridas después del combata final. Parecía que en ese momento perdería a mi querido Na…Naruto-kun, pero que cosas digo, él nunca ha sido mío, pero mientras él se hacía más fuerte, yo, iba incrementando mis posibilidades de seguir mi camino Ninja como el suele decir.

Naruto-kun te he extrañado tanto, tú sigues de viaje ¿Por qué no regresas? Shino dice que aún no puedes afrontar la rivalidad, Oh mi querido Naruto, haz sufrido mucho, pero aún así no te acostumbras a ver el sufrimiento ¿Verdad?

Hinata se había perdido en sus pensamientos sin darse cuenta que sus amigos la observaban desde lejos, preocupados por ella no apartaban su mirada mientras trataban de adivinar los pensamientos de la futura líder del clan Hyouga.

Shino se acerco lentamente a su amiga, coloco su mano en su hombro y ella volteo con una sonrisa cálida en su rostro.

-Según Tsunade-sama él regresara pronto, Hinata- dijo Shino mientras miraba el ocaso frente a ellos.

Se encontraba en un bosque a tres días de Konoha, su misión era encontrar una aldea perdida o mejor dicho lo que quedaba de ella. A su espalda se encontraba un pequeño lago cuyas aguas eran de un azul intenso.

-¿Pero que dices?- dijo la kunoichi tras ser descubierta

-Que pronto Naruto regresara, así que démonos prisa si quieres estar ahí para cuando llegue-

-Hai- acepto decir Hinata.

-Anda Kiba, tú y Akamaru vayan por el este, yo iré al sur, el oeste esta lleno de peligros, esa zona la revisaremos mañana con más calma. Por ahora solo nos queda una hora ,por lo mucho de luz, así que tu Hinata aprovecha para usar tu técnica- Dicho esto Shino, Kiba y Akamaru desaparecieron.

Hinata salto a la punta de una formación de rocas, se coloco en posición y…

-BYAKUGAN- Grito, sus ojos fueron marcados y empezó a observar a su alrededor.

-No se ve nada nuevo – dijo mientras volvía a la normalidad – Será mejor que continúe por el norte-

Ya en el campamento los tres compañeros y el can hacían sus labores, dos tiendas habían sido levantadas, Kiba estaba juntando leña, mientras que Shino ordenaba y memorizaba los mapas de la región y Hinata preparaba la cena.

-Hummm..... Ya puedo oler lo que cocina Hinata, ¿verdad que huele deliciosa Akamaru?- Dijo Kiba cuando recogía el último leño. Akamaru ladro una vez, mientras levantaba el hocico en busca del olor.

-Ya esta, acérquense- dijo Hinata mientras desempacaba cuatro tazones.

Shino, Akamaru y Kiba tomaron lugares junto a la fogata, Hinata servía un espeso caldo en cada tazón, después le ofreció una a cada uno y tomo su lugar.

-ITAKIDAMASU – Gritaron todos al unísono.

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Estoy tan cansado, nunca pensé que el solo caminar me ayudaría, pero por lo menos me ha dejado ver mejor las cosas. Cuanto tiempo ha pasado, me pregunto si todavía alguien que me recuerda. ¡feh! Lo dudo mucho, ni siquiera Sakura-chan, ha de estar encantada con tener a Sasuke solo para ella. Que afortunado, regresar a casa no suena tan mal y si nadie me recuerda entonces are que me recuerden, hasta algunas travesuras sería genial en es este momento.

Naruto libero una sonrisa traviesa, levanto su mirada para encontrarse con una importante montaña, cuyos rostros de los Hokages de Konoha mantenía gravado.

-Al fin en casa- entro corriendo por las puertas, su primer objetivo descansar y su cama lo estaba esperando.

No se detuvo anta nada, ni ante nadie, siguió derecho hasta toparse con su casa. Abrió la puerta y vaya desastre que se encontró en ella.

Los pisos llenos de hojas secas, polvo tierra, vidrio rotos, vio hacia las paredes, estas estaban llenas de telarañas, una ventana estaba rota al fondo. Desilusionado bajo la mochila pensando en como diablos iba a limpiar todo esto con lo cansado que estaba, se dirigió hacia su habitación, entro en ella y la encontró en un estado casi igual al del recibidor.

Suspiro exhausto, se dirigió al cuarto de limpieza saco una escoba, unos trapos, se coloco un pañuelo en la cabeza para cubrirse del polvo, por último saco una plumero, se sorprendía al ver todas esas cosas, si nunca había sido limpio.

Paso toda la noche en vela, limpiando hasta el último rincón de la casa. Calló rendido recostado sobre la pared del cuarto de limpieza y poco a poco fue cayendo al suelo.

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Después de haber cenado, Shino, Kiba y Akamaru se metieron en una de las tiendas, Hinata permaneció un poco más frente a la fogata y cuando creyó que sus amigos estaban totalmente dormidos, se dirigió a un pequeño claro en el bosque.

-SELLO DE LOS 64 GOLPES- dijo y rápidamente empezó a moverse, esa técnica ya solo le servía para calentamiento, la había mejorado con el paso del tiempo y ahora ese jutsu se le hacia tan lento.

De repente se oyó un ruido entre los arbustos cercanos, Hinata paro sus movimientos y acercándose lentamente se asomo tras estos. Lo que logro ver era una águila herida, Hinata se sorprendió más al ver el emblema de Konoha en el águila, la tomo delicadamente entre sus manos y la llevo consigo hasta el campamento, sonde curo sus heridas.

El águila traía consigo un pedazo de pergamino, Hinata lo tomo, era una nota de Konoha destinada a ellos, la abrió y empezó a leer.

Shino, Kiba y Hinata su misión será suspendida, regresen lo antes posible

Hinata no podía creer, los iban a remplazar ¿Por qué?, ¿a caso se habían tardado demasiado tiempo?, solo llevaban tres días ¿entonces?-

Hinata corrió a la tienda de los jóvenes, entro sin pudor para encontrarse con un Kiba sumamente dormido y a un Shino que ya había despertado y se ponía los zapatos para salir.

-¿Qué sucede Hinata?- dijo al verla entrar velozmente.

-Es que… es que… -Tambaleo su palabras –Bueno es que yo… yo encontré un águila mensajera de Konoha y esto era lo que traía –le entrego el pergamino.

Shino se levanto, camino fuera de la tienda se paro en seco y miro a Hinata que lo había seguido.

-Despierta a Kiba, nos vamos- Dijo seriamente mientras se dirigía a sus pertenencias.

Hinata volvió a entrar en la tienda, se arrodillo a un lado de Kiba y con ambas manos meneo el cuerpo de este.

Kiba abrió sus ojos perezosamente, encontrándose con la bella Hinata frente suyo.

-Kiba ya nos vamos- se puso de pie y en la puerta volteo hacia Kiba .Parece que seremos remplazados –Salio lentamente mientras Kiba rápidamente se había puesto riste ante la noticia.

-¿Cómo es que nos remplazan?- Dijo el Inuzuka enojado mientras alcanzaba a sus compañeros.

-Debe de haber una explicación para todo esto- Afirmo Shino.

-¿Tu crees?- dijo Hinata tímidamente.

-Debemos de ver el lado bueno, tal vez nos espera algo mejor o nos necesitan para otra cosa- su objetivo era tranquilizar a sus compañeros.

Kiba y Hinata solo afirmaron con la cabeza mientras se observaban el uno al otro entre los tres.

Rápidamente juntaron sus cosas y se pusieron en marcha, de seguro era lago urgente como para que los suspendieran.

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