Los personajes pertenecen única y exclusivamente a Stephenie Meyer (aunque debería robárselos por no seguir escribiendo Midnight Sun). La historia es mia, o algo así. Escribo lo que se me ocurre, pero basada un poco en los tiempos que ella establece en su historia, y en esta temporada navideña.

Esta viñeta es corta, lo siento. Pero siendo quienes son, supongo que esta bien. Muchas gracias a VictoriaEverglott por sus reviews. Y para todas aquellas que se pasan por aqui, les deseo una muy Feliz Navidad.

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OBSEQUIOS

Jasper POV

Alice y yo llevábamos diez años juntos, hasta ahora los años más felices de mi existencia, y aunque buscábamos, todavía no encontrábamos a los Cullen, la familia vampiro que se alimentaban sólo de animales, a quienes nos uniríamos, según las visiones de Alice.

Mi pequeña dama, a quien amaba con todo mi ser, y yo nos encontrábamos en un nevado lugar de las afueras de New York, dentro de una cabaña abandonada en medio de la nada. Estábamos sentados delante del fuego que había encendido a petición de Alice en la chimenea. Alice estaba sentada, en medio de mis piernas, recostada en mi pecho, y yo la tenía aprisionada entre mis brazos.

Nos quedamos un largo tiempo observando cómo las llamas danzaban entre los troncos de encino, y cómo las flamas fluctuaban entre azul, naranja y rojo. Apreté más a Alice hacía mi, y de pronto sentí que se tensó. Supuse que estaba teniendo una visión.

-¿Qué ves, Alice? -le pregunté. Usualmente ella me decía lo que veía al momento, pero esta vez no respondió. Esperé un momento-.- ¿Alice? -le rocé la mejilla con mis labios, y se destensó. Oí su musical risa, y me acarició la mejilla con su pequeña mano.

-Jasper, ¡me desconcentraste! -exclamó, con fingida molestia. La conocía bastante bien para conocer todas sus expresiones y tonos de voz, y sabía que no estaba molesta.

-Lo siento, señorita. Pero dígame, ¿qué vio?

-Jasper, ¿sabes qué día es hoy? -preguntó, pegándose más a mi. Su pregunta me desconcertó. ¿Qué sentido tenía contar los días en una vida inmortal? Lo único importante para mí era ella, y lo demás me tenía sin cuidado.

-No, Alice. No tengo idea... Cuéntame de tu visión.

De nuevo escuché su risa melodiosa.

-Vi a los Cullen. Están en un estudio o sala, cantando alrededor de un piano. Edward está tocándolo, y se ven muy alegres. Esme y Carlisle están abrazados; Rosalie y Emmett se miran embelesados a los ojos, y él la tiene sujeta por la cintura; y Edward, a pesa de estar solo, toca alegremente. Están celebrando -me explicó.

-¿Celebrando? ¿Qué celebran, pequeña?

-Ay Jasper -giró su rostro y me dio un ligero beso en la mejilla-. Hoy es Navidad. Los Cullen están cantando villancicos.

-Navidad... -repetí quedamente, y enterré mi rostro en el negro cabello de Alice.

-Si... ¿quieres que celebremos? -sugirió. La emoción la embargaba, y gracias a mi don de ser sensible a los sentimientos de los demás, pronto me encontré emocionado también.

-Pero no tenemos árbol de navidad, ni adornos... nada -me oía extraño, con voz emocionada, pero negándome a festejar-. Ni siquiera tenemos obsequios, Alice.

-Nos tenemos a nosotros, Jasper. Podemos celebrar sin necesidad de todo lo material. Podemos simplemente cantar, como ellos.

-Bueno, pero será necesario que me ayudes a recordar la letra de los villancicos...

-Está bien -accedió Alice, y comenzó a recitar la letra de algunos villancicos. Y cuando me sentí listo, entonamos un par de canciones, como un dúo experimentado de soprano y tenor. Fue divertido.

-Jasper -dijo Alice cuando terminamos de cantar-, yo tengo un obsequio para ti.

-¿Ah, si? -le besé el cabello.

-Si.... Yo soy tu obsequio de Navidad -anunció, y se volteó para abrazarme. Me reí un momento.

-Alice no cuenta -intenté sonar serio-. Se supone que los obsequios son algo que no tengo y tu me das. Sin embargo, tú has sido mía desde antes que te conociera.

Mi pequeña hizo un puchero. Se veía tan tierna y linda....

-Entonces, ¿qué te puedo obsequiar?

-Lo mismo que yo... -tomé su rostro entre mis manos y la besé repetidamente en los labios-. Estos besos no los tenias, pero ya te los di. Y de estos, te puedo dar todos los que quieras -la besé de nuevo, pero ahora en la nariz, en los párpados, en las mejillas, y en la frente.

-Basta -se rió-. Ahora me toca regalarte besos a ti -me besó por todo el rostro, impregnándome de su dulce aliento.

-¡Feliz Navidad, Jasper!

-¡Feliz Navidad, Alice!

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Creo que esta es la última viñeta, pero si alcanzo a escribir la otra, la subiré mañana.

¡Saludos!