¡Saludos, mis estimados lectores! Empezaré ésta loca, loca historia, deseándoles a todos una muy Feliz Navidad y esperando de corazón que en estos días lleguen hasta ustedes y sus familias bendiciones y esperanzas al por mayor n_n

En fin, antes que otra cosa debo ADVERTIR que este fic comenzó a tomar forma luego de varios días sobreviviendo a base de mucha, pero MUCHA cafeína, y como un mero pretexto para desahogar algo del estrés ocasionado por el fin de un semestre escolar, así que si esperan encontrar una trama seria y coherente con las épicas batallas del señor Kurumada… mejor no sigan leyendo, porque esto… es sólo una parodia XD

ADVERTENCIA: El fanfiction que se presenta a continuación es el resultado de someter una imaginación hiperactiva a los efectos de la cafeína. La autora no se hace responsable de la sarta de tonterías que haya podido escribir durante el delirio ocasionado por el exceso de dicha sustancia en su torrente sanguíneo. Si desean seguir leyendo, corren bajo su propio riesgo.

TERAPIA FAMILIAR

1. ¿Terapeutas en el Olimpo?

¡El Olimpo! Lugar mágico y encantador, morada de los Dioses Griegos, donde los más bellos jardines que la imaginación humana pudiera imaginar se alternaban con hermosos y magníficos templos, gloriosos ejemplos de la mundialmente conocida arquitectura griega clásica. Y en el punto más alto de aquel pequeño paraíso, se encontraba la construcción más grande y esplendorosa de todas: el hogar del todopoderoso Zeus, Señor del Cielo, quien evidentemente no había escatimado en lujos para su hogar, pues su humilde vivienda constaba de no menos de 50 habitaciones, e incluía una completísima sala de juegos y un amplio auditorio para reuniones, así como una preciosa y gigantesca piscina.

Aquel día en particular, la casa del magnánimo Dios se encontraba más concurrida que de costumbre, pues el Señor del Rayo y el Trueno había citado a algunos de sus hijos y hermanos para tratar algunas delicadas situaciones… y ellos no habían sido los únicos invitados.

Así, en una espaciosa y confortable sala del recinto del Dios, varias deidades se encontraban reunidas aquella mañana en un tenso e incómodo silencio, simplemente intercambiando miradas entre ellas.

Por un lado, en el extremo de un amplio sofá ubicado de espaldas a un enorme ventanal que daba hacia los jardines de afuera, la actual reencarnación de Athena estaba cruzada de brazos y con una gran gota en su nuca, mirando disimuladamente a cada uno de los allí reunidos. Artemisa se encontraba en el extremo opuesto del mismo asiento, también cruzada de brazos y con una expresión de disgusto en el rostro. Y en medio de ambas Diosas, un fastidiado Apolo tenía la mirada puesta en el techo de la estancia mientras tamborileaba sus dedos sobre sus piernas.

A un lado del sofá ocupado por los 3 hermanos, un reencarnado Poseidón se encontraba completamente despaturrado en un mullido sillón, con la mirada fija en el extremo más oscuro de la habitación, donde, sentado en otro sillón medio oculto en las sombras, Hades le sostenía la mirada sin parpadear siquiera.

Del otro lado de la sala y justo de frente al ventanal, otros dos amplios sofás habían sido dispuestos para otras 3 Diosas y 3 Dioses más. Una de las Diosas, de largos cabellos de color castaño rojizo y ojos del mismo color, no era otra que Hestia, Diosa del Fuego y el Hogar; y sentada a su lado estaba Deméter, la Diosa de las Cosechas, de cabellos y ojos de un tono castaño claro. Ambas veían con algo de aprensión al resto de los Dioses Olímpicos allí presentes, sobre todo a cierto Dios de los Cielos, quien se paseaba inquieto de un lado a otro de la sala, con sus largos cabellos dorados agitándose a su espalda, y con una mirada exasperada en sus ojos celestes.

-¡Esto es inaudito!- exclamó de pronto el Señor del Trueno a la vez que se detenía justo en medio de la sala- ¡¿Cómo demonios se atrevieron a hacer semejante barbaridad sin siquiera consultarme antes?!- les reprochó visiblemente molesto a sus dos hermanas.

-¡Por todos nosotros, Zeus!- le respondió Deméter seriamente- Ya era hora de que alguien hiciera algo por remediar esta bendita situación. ¡Esos inconscientes casi hacen arder Atenas y tú apenas y les llamaste la atención!- agregó señalando a los Dioses frente a ella.

Ante aquella afirmación, Saori y Artemisa se dirigieron una sutil y asesina mirada de reojo, mientras que Apolo se limitó a suspirar profundamente, aún con la mirada en el techo. Por su parte, Hades y Poseidón ni siquiera se dieron por aludidos, ya que ambos continuaban aún con la mirada fija en el otro, a pesar de que sus ojos se estaban poniendo rojos por el esfuerzo que los dos hacían por no parpadear.

-Querido, hace ya varios meses que regresaste a la vida a todos los guerreros y que todos acordamos que trataríamos de vivir sin problemas, pero este fue el quinto incidente ocurrido desde entonces- intervino Hestia- No decimos que no sepas cómo manejarlo, sólo creemos que un poco de orientación no le cae mal a nadie, ¿no lo crees?-

-Pero… ¡¿PSICOTERAPIA?!- gritó Zeus con una venita palpitando en su sien- ¿No podemos resolver esto simplemente mandando a alguien al Tártaro o algo así? ¡Ninguno de nosotros necesita terapia!-

-¡Ja! ¡Parpadeaste!- gritó de pronto Hades a la vez que se paraba de un salto de su asiento, señalando acusadoramente a Poseidón- ¡Yo gané! ¡Soy el mejor jugando serios!-

-¡No es verdad!- protestó el Dios de los Mares también levantándose- ¡No parpadeé! ¡Exijo que se repita!-

-Corrijo: CASI ninguno de nosotros necesita terapia- se retractó Zeus a la vez que veía a sus hermanos con una enorme gotota deslizándose por su rostro.

-¿Terapia?- preguntaron los dos Dioses viendo a su hermano menor con un enorme signo de interrogación sobre sus cabezas.

-Si hubieran puesto atención a lo que se ha estado hablando la última media hora, sabrían bien a qué se refiere mi padre- les reprochó Saori viéndolos con mala cara.

Tanto el pelinegro como el peliazul observaron confundidos a la Diosa reencarnada, luego a Zeus, que los veía con una mirada de hielo, después a los 4 peculiares visitantes que estaban sentados junto a Hestia y Deméter, y finalmente intercambiaron miradas entre ellos, para luego volver a fijar sus ojos en Zeus.

-¡¿Quieres que tomemos terapia?!- rugió Hades más pálido que de costumbre- ¡¿Estás loco o qué?! ¡¡Ni de broma pienso participar en semejante tontería!!-

-¡Cierto!- coincidió la reencarnación de Poseidón indignado- Suficiente tengo con las 4 sesiones a las que la señora Solo me obligó a asistir como para que ahora tú también me quieras meter en otras-

-¿Fuiste a terapia?- le preguntó Saori bastante sorprendida.

-Ah... pues sí- admitió el peliazul rascándose la cabeza con expresión apenada- Es que mi mamá accidentalmente me escuchó amenazando con hundir el yate de un empresario que no respetó un trato con la compañía Solo… y como que tuvo la idea de que no estaba bien que me creyera la reencarnación de una antigua deidad griega- explicó con muchas gotitas en su rostro.

-¿Y quedó satisfecha luego de 4 sesiones?- interrogó Zeus viendo perspicazmente al Señor de los Mares.

-Sip, el psicoterapeuta en persona le dijo con eso bastaba… luego de que Tethys lo dejó atrapado toda una noche en una trampa de coral-

Poseidón sonrió con expresión burlona al recordar el suceso, mientras que los demás se limitaron a verlo con muchas gotitas en sus rostros.

-¡Feh!, cómo sea- murmuró Hades encogiéndose de hombros- ¡El caso es que no pienso tomar terapia! Y otra cosa, ¡no me digas que esperas que estos tipos la hagan de psicoterapeutas!- agregó señalando despectivamente a los visitantes que aquel día habían acudido al Olimpo.

-Te juro que no fue idea mía- respondió Zeus lacónicamente y dirigiéndoles una mirada de reproche a sus hermanas.

-Entiendo que sea incómodo para ti, Zeus, pero te aseguro que hemos venido en la mejor disposición para ayudar en lo que podamos- dijo entonces una de aquellas visitas, un hombre alto y de porte imponente, de piel muy blanca y que tenía barba de candado y largos cabellos negros, algunos de los cuales caían sutilmente sobre la cuenca cerrada de su ojo izquierdo, mientras que su ojo derecho, de un pálido color azul, observaba con un ligero toque de burla al magnánimo Dios griego.

-Púdrete, Odín- murmuró el Señor de los Cielos viendo con muy malos ojos a la suprema deidad nórdica, luego de lo cual volteó a ver aún con más reproche a sus hermanas- ¡¿Por qué habiendo tantos Dioses en el mundo tuvieron que llamar a Odín?! ¡¿Qué sabe él de psicoterapia?!-

-Sacrifiqué uno de mis ojos a cambio de la sabiduría que viene desde el principio de los tiempos, ¿te acuerdas?- le reprochó el Dios del norte seriamente- Y por lo visto, eso es algo que te hace mucha falta en estos momentos-

-¿Entonces de verdad viniste con el afán de ayudar y no para tener un motivo por el que le puedas restregar en la cara a mi hermano que eres mejor que él?- le preguntó Hades viéndolo inquisitivamente.

-Sólo quiero ser de ayuda- exclamó Odín en tono ofendido y poniendo cara inocente- Que en el proceso gane algo con qué burlarme del presuntuoso de Zeus en la próxima Asamblea Internacional de Deidades, es cosa aparte- agregó pensando para sí mismo, esbozando una maliciosa sonrisa.

-Vamos, muchachos, no sean descorteses con Odín- pidió Hestia amablemente- Además, fui yo quien le pidió que viniera a darnos su consejo y él tuvo la bondad de responder a mi llamado, junto con Forseti- agregó señalando hacia un joven de largos cabellos de color rubio platinado y ojos grises, quien era ni más ni menos que el Dios nórdico de la Justicia, la Paz y la Verdad, y el cual se limitó a sonreírle dulcemente a la Diosa.

-Ok. Digamos que entendemos por qué llamaron a esos dos- intervino Poseidón- Pero, ¿qué hace ese otro par aquí?- cuestionó señalando a los otros dos visitantes, que continuaban sentados tranquilamente.

Uno de ellos era un Dios algo más bajo que la mayoría de los varones presentes, pero no por ello su porte era menos imponente que el de los demás. Tenía la piel bronceada y el cabello corto y crespo, de color negro; sus ojos eran del mismo color y, algo en su penetrante y sagaz mirada, recordaban a los ojos de un halcón, semejanza que parecía acentuarse por algunos otros de sus rasgos faciales (NA: Damas y caballeros, denle la bienvenida a mi versión de Ra, el Dios solar egipcio… que tenía cabeza de halcón hasta antes de que mi imaginación decidiera adoptarlo XD)

La otra deidad invitada era una hermosa y menuda Diosa, también de piel bronceada y largos cabellos lacios y negros, que tenía los ojos de un peculiar color aceitunado y con las pupilas dispuestas de tal manera que eran prácticamente idénticas a las de los gatos (NA: Y continuando con Dioses de la tierra de los faraones, reciban ustedes a Bastet, la Diosa gato protectora del hogar y de las mujeres embarazadas, asociada con la Luna y símbolo de la alegría de vivir n.n)

-Qué maleducado eres con las visitas, Poseidón- le reprochó dicha Diosa, viéndolo seriamente.

-En todo caso, son visitas de Zeus, no mías- respondió el señor de los Mares encogiéndose de hombros despreocupadamente.

-Yo los invité a ellos dos, así que compórtate, hermanito- pidió Deméter viendo con malos ojos al peliazul- Además, mejor vete haciendo a la idea de que pronto también serán visitas tuyas- sentenció seriamente.

-¡¿Cómo dices?!- preguntó el peliazul abriendo bien grandes los ojos.

-¡Bueno, pero de veras que ustedes no prestaron nada de atención a lo que estábamos diciendo, ¿verdad?!- les espetó Zeus más que molesto a sus dos hermanos.

-¡Nah! Siempre que nos haces venir es para regañarnos por algo, así que desde hace siglos optamos por ignorar la parte del sermón- dijo Hades con todo el cinismo del mundo, logrando que un tic nervioso apareciera en un ojo del Señor del Cielo.

-Y luego dicen que no necesitan terapia familiar- murmuró Odín viéndolos con algunas gotas en su cabeza.

-¿Qué quiso decir Deméter con que pronto serán mis visitas?- insistió Poseidón con varios signos de interrogación sobre su cabeza.

-¡Si hubieras puesta atención sabrías de lo que hablamos!- le espetó Zeus enojado.

-¡Ja! Como si tú me pusieras atención alguna vez cuando te hablo- le reprochó el peliazul viéndolo seriamente.

-Perdón, ¿dijiste algo?- el magnánimo rey del Olimpo vio de reojo a su hermano con una mirada burlona mientras él se limitaba a apretar los puños, con una venita palpitando en su sien.

-Par de inmaduros- murmuró Hades, viendo a ambos con muchas gotitas en su frente.

-¡¿A quién le dices inmaduro?!- gritaron los aludidos viendo con miradas asesinas al pelinegro.

-¡¡Aaahh, ya déjense de tonterías!!- gritó de pronto Apolo, poniéndose de pie con rostro fastidiado, logrando que los 3 hermanos se callaran de inmediato y voltearan a verlo sorprendidos, aunque no tardaron mucho en cambiar su expresión de sorpresa por otra más seria- Por favor- agregó tímidamente el joven Dios, sentándose de nuevo y sonriendo nerviosamente, al ver las miradas que los mayores le dirigían, sobre todo su padre.

-¿Así son siempre?- le preguntó Ra a Hestia, viendo a los griegos con una gran gota en su nuca.

-De hecho… hoy están tranquilos- contestó la Diosa del Fuego sonriendo con muchas gotitas en su rostro.

-¡Ya fue suficiente!- exclamó Deméter imponiendo silencio en la estancia- Vean nada más cómo estamos. Es claro que necesitamos mejorar nuestra comunicación y las relaciones personales entre nosotros, y ya que nadie ha querido hacerlo por las buenas… ¡TODOS tomaremos esta terapia como familia!-

-¿Y qué si me niego?- cuestionó Hades retadoramente.

-Te niegas… ¡y juro que el próximo invierno Perséfone no regresará a tu lado si no es con un cinturón de castidad hecho por el mismo Hefestos!- rugió la Diosa de las Cosechas casi echando fuego por la mirada.

-¡Noooooo!- gimió el señor del Inframundo angustiado- ¡No puedes hacer eso!-

-¡Oh, claro que puedo!- declaró la Diosa bien seria- Y mira que ganas no me han faltado de hacerlo en los siglos pasados, ¡así que no me tientes!-

Bajo semejante amenaza, al Dios de los Muertos no le quedó de otra que irse a sentar todo enfurruñado y cruzado de brazos, con cara de niño castigado, ante la atónita mirada de todos los presentes.

-¿Alguien más quiere que le dé razones para participar en esta terapia?- preguntó Deméter recorriendo con la vista a los demás Olímpicos, con un peculiar y perverso brillo en la mirada que dejaba bien en claro que tenía "argumentos" de peso contra cada uno de ellos.

-¿Cómo dicen que será la terapia?- interrogó Poseidón, también tomando asiento y poniendo cara de niño bueno, mientras que Zeus sólo resopló resignado.

-Es simple- comenzó a explicar a Odín- Nosotros nos dividiremos para acompañarlos a ustedes por todo un día, para ver cómo se desenvuelven en sus relaciones con otras personas y para que podamos hablar tranquilamente y sin interrupciones sobre cualquier cosa que los inquiete o que crean intervengan en sus relaciones familiares. Posteriormente, volveremos a reunirlos y trataremos de solucionar cualquier conflicto de manera pacífica. ¿Tienen alguna duda?-

-¿Qué hice para merecer esto?- murmuró Apolo con una gran gota deslizándose por su rostro.

-Iniciaste un incendio en Atenas con tu cosmos, ¿ya lo olvidaste?- le reprochó Artemisa, alcanzando a escucharlo y viéndolo de reojo.

-¡Ustedes estaban haciendo temblar la ciudad con su cosmoenergía! Les pedí al menos 50 veces que se calmaran, ¡y no me escucharon!-

-Querido, hay mejores formas de hacer entender a las personas- comentó Hestia sonriéndole amablemente, aunque con varias gotitas en su rostro.

-No a mis hermanas, tía- aseguró Apolo suspirando resignado- Una vez que empiezan a discutir no hay quien las calme por las buenas-

-Suerte que yo pasaba por allí y pude apagar el incendio- se ufanó la reencarnación de Poseidón con pose de héroe.

-¡¿Suerte?! ¡¡Inundaste todo el barrio de Plaka con el torrencial aguacero que le dejaste caer encima, animal!!- le espetó Saori.

-¡Ay! Un poquito de lluvia no le hace daño a nadie- se disculpó el peliazul sin inmutarse, ganándose que todos lo vieran con malos ojos.

-¿Y se puede saber por qué discutían ustedes dos?- les preguntó Bastet a Athena y Artemisa.

-¡¡Por culpa de ella!!- exclamaron al mismo tiempo las 2 Diosas, señalándose mutuamente.

-¡¿Cómo que por mi culpa?!- gritó Saori indignada- Ese día nos habíamos reunido en aquel café en Atenas para discutir cómo es que una misteriosa flecha salida de la nada fue a dar justo en el trasero de mi Patriarca mientras él y yo supervisábamos la evolución que han logrado mis santos en sus técnicas de combate-

-¿Y cómo estás tan segura de que esa flecha fue disparada por tu hermana?- interrogó Odín.

-Pues porque Shion casi manda a encerrar a Aioros de Sagitario en Cabo Sunion antes de que él nos hiciera notar que la flecha no era suya, sino que tenía una inscripción que decía: "Propiedad de Apolo, el Dios más sexy del Olimpo. No tocar"-

-¡¡Volviste a agarrar mis flechas sin permiso!!- rugió el Dios de la Luz, la Verdad, la Profecía y todo lo demás, viendo con muy malos ojos a su gemela.

-Un momento- intervino el joven Dios nórdico de la Justicia y demás- Si la flecha decía que era propiedad de Apolo, ¿por qué asumiste que el disparo fue hecho por Artemisa, Athena?-

-Pues porque a ella le encanta jugarme bromas pesadas- explicó la pelimorada en tono resentido- Además, no me imagino a Apolo prestándose a algo tan tonto como dispararle al trasero de mi pobre Patriarca-

-Quién le manda a tu Patriarca andarse metiendo en el trayecto de mis flechas- comentó la Diosa de la Caza encogiéndose de hombros- Ese tiro no iba dirigido contra él… pero tuvo la mala idea de pararse a tus espaldas-

-¡Hermana, eres una…!-

-¡¡Niñas, ya basta!!- intervino Zeus elevando su cosmos considerablemente antes de que sus hijas intentaran empezar a desgreñarse.

-¿Ya ves? Sólo así entienden- le dijo Apolo.

-Creo que este será el trabajo más difícil que haya tenido que hacer en toda mi larga e inmortal vida- comentó Odín con una ENORME gotota en su cabeza y los otros 3 visitante asintieron con expresión similar.

-Pues al mal tiempo darle prisa, ¿no?- sugirió Hestia con una risita nerviosa.

-Sí, creo que será lo mejor- aceptó Odín resignado- ¡Oigan! ¡Empecemos de una vez!- exclamó llamando la atención de todos.

-¡Espérate tantito!- intervino Apolo- Si esto es una terapia para TODA nuestra familia… ¡¿por qué Ares, Hermes, Hefestos y Dionisos no están aquí?!-

-¡Es verdad!- asintió Saori- ¿Y qué hay de Hera y Afrodita?-

-Dionisos aún no sale de la resaca producida por su fiesta de anoche, y Hermes está ocupado por ahora, pero ambos participarán en la terapia más adelante- explicó Zeus- En cuanto a los demás… sus tías creyeron que ellos necesitan otro tipo de terapia primero- agregó con algunas gotas en su nuca.

-¿Qué tipo de terapia?- quiso saber Hades, que seguía enfurruñado en su asiento, medio oculto en las sombras.

-Créeme: No quieres saberlo- aseguró el señor del Cielo muy serio.

Y mientras estos Dioses continuaban con su reunión, no muy lejos, en otra bella, aunque mucho más pequeña, vivienda del Olimpo, una hermosísima y despampanante Diosa y un Dios no muy atractivo y algo jorobado, de cabellos de un tono azul grisáceo, se encontraban sentados en una acogedora sala, frente a una bonita Diosa de largos y ondulados cabellos rubios platinados y ojos de un pálido color lila, misma que respondía al nombre de Frigg, Diosa nórdica del matrimonio, la maternidad, las artes domésticas y otras cuantas cosas.

-Sé que han tenido problemas en su matrimonio- les dijo amablemente a la pareja frente a ella- Pero lo importante es que ambos quieran resolver sus conflictos. Les aseguro que yo haré lo que esté en mis manos para ayudar en lo que pueda-

-Agradezco mucho su amable intención, señora Frigg- dijo Hefestos, Dios griego de la Metalurgia, quien tenía muchas gotitas en su nuca- Pero… Afrodita y yo llevamos muuuuchos años viviendo separados-

-Lo sé, lo sé- respondió la Diosa en tono comprensivo- Pero no importa cuánto tiempo haya pasado, sino que los dos decidieron superar sus diferencias y se han reunido el día de hoy para hablar-

-Frigg…- una pequeña venita palpitaba en la sien de la Diosa griega de la Belleza y el Amor sensual- Si Hefestos y yo nos reunimos hoy… ¡¡fue porque la condenada Deméter nos mandó a decir a cada uno que este año había obtenido una magnífica cosecha de fresas y que nos regalaría un pastel horneado por ella misma!!-

-La tía Deméter hornea los mejores pasteles de frutas- suspiró Hefestos- Pero en lugar de eso, nos encontramos con que nos habían inscrito en una terapia de parejas contigo-

-¡¡Ya le enseñaré a esa Diosa que con la hermosa Afrodita no se juega!!- rugió la Diosa de la Belleza, sacudiendo sus largos cabellos dorados y casi echando fuego por sus ojos de color turquesa.

-O sea que… ¿ninguno vino voluntariamente a esta sesión?- preguntó la deidad nórdica con una gran gota sobre su cabeza.

-¡Ja! Como si quisiera seguir atada a un Dios que se atrevió a dejarme en ridículo frente a todo el Olimpo- gruñó Afrodita.

-¡¡Tú te acostaste con mi hermano!!- rugió Hefestos.

-¡¿Y qué con eso?!-

-¡¿Cómo que "Qué con eso"?! ¡¡Se supone que eras MI esposa!!-

-¡Tú me conocías y así quisiste casarte!-

-¡Uh! Este será un día muuuuuy largo- suspiró Frigg viendo pelear a la pareja.

Y al mismo tiempo, en un hermoso campo de flores, muy lejos de Grecia, otras dos deidades olímpicas recién llegaban al lugar, donde un peculiar Dios, de piel azulada, cabellos y ojos negros, ¡y 4 brazos!, los esperaba con una bondadosa sonrisa.

-¡¿Visnú?!- exclamó Hera, la Diosa griega del Matrimonio y esposa de Zeus, viendo más que confundida a su singular anfitrión.

-¡Hera, Ares!- les dijo el Dios hindú, abriendo hacia ellos sus 4 brazos- ¡Bienvenidos sean! ¡Qué gusto que por fin hayan aceptado tomar un curso conmigo para aprender a controlar la ira!-

-¿Controlar… la ira?- balbuceó el Dios griego de la Guerra a la vez que empezaba a experimentar un tic nervioso en uno de sus ojos.

Visnú seguía viéndolos con una gran sonrisa y con los brazos abiertos, pero los dos Dioses griegos parecían haberse quedado congelados y todo el ambiente se sumió en un tenso e incómodo silencio, incluso se pudo ver pasar rodando por allí una gran bola de matorrales secos como las que hay por los desiertos… misma que quedó reducida a cenizas cuando el cosmos de Hera comenzó a elevarse peligrosamente.

-Con que me invitaban al más relajante spa que se hubiera abierto en el mundo, ¿no?- murmuró la Diosa, casi echando fuego por sus hermosos ojos castaños rojizos- Queridas hermanas, ¡¡pueden darse por muertas!!- rugió haciendo estallar su cosmos de modo que su larga cabellera pelirroja comenzó a ondear a su espalda.

-"Acompaña a tu madre", "Sé un buen hijo", "Al menos por un día no le des disgustos"- murmuraba por su parte, Ares, imitando las voces de sus tías y con una mirada asesina en sus ojos negros- ¡¡Viejas arpías hijas de…!!- (NA: El diálogo del Dios de la Guerra fue editado por el alto contenido de malas palabras, por su comprensión, gracias n_nu)

-Por lo visto, hoy tendré mucho trabajo por hacer- se dijo a sí mismo el Dios hindú, aún sonriendo, aunque con muchas gotitas en su frente.

Pero regresando al hogar del todopoderoso Zeus…

Los Dioses Olímpicos presentes, al parecer, ya se habían resignado a someterse a la singular ocurrencia de Hestia y Deméter (NA: Aunque muy contentos que digamos no estaban XD)

-Bien- suspiró Zeus con resignación- Entonces, ¿cómo se dividirán para acompañarnos?- les preguntó a sus queridos invitados, quienes intercambiaron miradas entre ellos.

-Decidamos esto de una manera justa- sugirió Odín, al mismo tiempo que sacaba un dado de sabrán las deidades allí reunidas dónde- El que saque el número más alto, se queda aquí en el Olimpo; el siguiente, en orden descendente, se va al Inframundo; el que sigue, al fondo del mar; y el valor más bajo, se va al Santuario de Athena. ¿Todos de acuerdo?-

-Me parece bien- asintió Ra- Pero, quien se quede aquí en el Olimpo, ¿no tendrá que valorar a más Dioses que los demás?-

-No te preocupes, querido- intervino Hestia- Para que sea más cómodo para ustedes, ¿qué les parece si Artemisa y Apolo se van con Athena; Deméter se va al Inframundo con Hades; y yo me voy con Poseidón? Así, a quien le toque aquí sólo se queda con Zeus, Hermes y Dionisos-

-¡¡NO!!- gritaron de inmediato Hades, Deméter y Apolo, logrando que todas las miradas quedaran fijas en ellos.

-¡Tía, por piedad, no hagas que me quede con mis hermanas!- suplicó el Dios oracular abrazándose a Hestia- Me voy al fondo marino, al Inframundo, ¡al Tártaro si quieres! ¡¡Pero no con ellas, por favor!!-

-¡Oye!- le reprocharon su gemela y Athena viéndolo con malos ojos.

-Creo que lo mejor será que Apolo no se quede con las chicas- opinó Zeus viendo a su hijo con muchísimas gotas en su nuca- Lo último que quiero es que haya un holocausto aquí en Grecia por culpa de uno de sus intentos de apaciguar a sus hermanas-

-Este… claro, como ustedes prefieran- aceptó Hestia a la vez que le daba golpecitos en la espalda al Dios siempre joven, que seguía abrazado a ella, al parecer aterrado por la simple idea de tener que pasar otro día con sus amadísimas hermanas- Entonces yo me voy con las chicas y Apolo se va con Poseidón, ¿está bien así?-

-¡Claro que no está bien así!- rugió Hades- ¡¿Por qué Deméter tiene que venir conmigo?!-

-¡Sí, ¿por qué yo tengo que ir con Hades?!- exclamó la Diosa de las Cosechas más que molesta.

-¿No les parece bien?- preguntó Hestia inocentemente- Pero Perséfone en persona me pidió que fuera de este modo; se va a poner muy triste si sabe que ninguno quiere poner de su parte para llevarse mejor entre ustedes-

Ante semejantes palabras, muchas gotitas aparecieron en las nucas de ambos Dioses, al mismo tiempo que se veían de reojo con unas miradas verdaderamente asesinas.

-Si ayuda en algo, dejaré que Perséfone vaya con ustedes al Inframundo mientras dure esta terapia- sugirió Zeus y a las dos deidades no les quedó de otra que resoplar resignados.

-¡Perfecto!- exclamó Odín- Y ahora, las damas primero-agregó cediéndole el dado a Bastet, con gesto galante.

Los 4 improvisados "terapeutas" hicieron su tiro con el dado, obteniendo: Bastet, 1; Forseti, 3; Ra, 5; y Odín, 6.

-¡¡Aaaaahhh!! ¡¡Yo no quiero quedarme con Odín!!- gritó Zeus furioso al ver los resultados.

-Ni modo, Zeus, el destino así lo quiere- se limitó a responder el Dios nórdico con una descarada sonrisa.

Pero el señor del Rayo y el Trueno apenas y le hizo caso, pues, de un veloz movimiento, jaló a Deméter de un brazo y se la llevó casi a rastras hacia afuera de la habitación, abriendo y cerrando las puertas de un golpe a su paso por ellas.

Una vez afuera, Zeus tomó todo el aire que pudo retener en sus pulmones para intentar apaciguarse un poco, aunque aún podía apreciarse un tic nervioso en uno de sus ojos cuando por fin se dirigió a su hermana.

-Dame una MUY buena razón para tener que soportar todo esto- le exigió casi echando fuego por la mirada.

-Si te niegas, le romperás su corazoncito a Hestia, tu hermana mayor que taaaanto te quiere y te ha procurado durante todos estos siglos, casi como una segunda y abnegada madre- les contestó la Diosa con una calma pasmosa.

Zeus pareció sopesar aquella respuesta durante algunos instantes.

-Puedo vivir con eso- sentenció apretando los puños tras un rato.

-Mentiroso- le dijo Deméter viéndolo burlonamente- Pero está bien, si esa no te parece razón suficiente, te puedo dar muchas otras- agregó sonriendo con malicia.

-No te creo- murmuró Zeus viéndola seriamente… y con algunas gotitas en su nuca.

-Hermanito, hermanito… Hestia y yo conocemos de sobra, y mejor que nadie, todos y cada uno de los pequeños deslices que has tenido a lo largo de toooooda tu vida, algunos de los cuales ni siquiera Hera conoce- agregó viendo mordazmente el magnánimo Dios, quien pasó saliva con dificultad- Pero eso no es todo, querido, además…-

-¡Bien! ¡Tomaré la maldita terapia!- la cortó Zeus, comenzando a alejarse a grandes zancadas por un pasillo- ¡¡Pero dile a Odín que empiece por Hermes o Dionisos, que yo quiero verle la cara el menor tiempo posible!!- rugió sin voltear siquiera y Deméter sonrió satisfecha con su poder de convencimiento antes de regresar con los demás, quienes estaban acordando algunos pormenores.

-Resumiendo- decía Ra en el momento en que la Diosa de las Cosechas volvía a la sala- Bastet se va con Athena, Artemisa y Hestia al Santuario de la primera, y pasará el resto del día entrevistándose con ellas y con los guerreros de las chicas-

-¿Tienes que hablar con cada uno de mis santos?- interrumpió Saori, viendo a la Diosa gato- Porque si es así creo que te tomará muuucho tiempo, ya que son 88 en total-

-¡Nah! Con entrevistarme con los que son más allegados a ti será más que suficiente- respondió la egipcia encogiéndose de hombros- Además, por allí escuché que tus santos dorados están de muy buen ver- le susurró al oído con mirada coqueta.

-Pues… ¡Oye!- le reprochó la Diosa de la Sabiduría y la Guerra Justa viéndola seriamente

-Ejem. Como iba diciendo- prosiguió Ra- Forseti irá con Apolo y Poseidón al fondo marino para hablar con ellos y con los generales marinos-

-¿Podemos pasar primero a Atenas?- preguntó el señor de los Mares, levantando la mano como niño en la escuela- Tengo que darme una vuelta por mi oficina y por mi casa, digo, de la familia Solo-

-Claro, Poseidón- aceptó Forseti con una amable sonrisa- ¿No te causa inconveniente, Apolo?-

-Nop, ninguno- contestó el Dios oracular, quien se veía bastante feliz luego de saber que pasaría un bello día lejos de dos potenciales dolores de cabeza.

-Bien- continuó el Dios halcón- Yo iré con Hades y Deméter al Inframundo para conversar con ellos y también con algunos de los espectros y con Pandora-

-Y con Perséfone- le recordaron sus dos "pacientes", hablando al mismo tiempo, lo que provocó que ambos voltearan a verse entre ellos con miradas de hielo.

-Sí, también con ella. Y, finalmente, Odín se queda aquí para entrevistarse con Zeus y sus otros 2 hijos. Y mañana, a esta misma hora, nos veremos de nuevo aquí para revisar las conclusiones a las que hayamos llegado y para intentar resolver cualquier conflicto pendiente, ¿de acuerdo?-

-De acuerdo- respondieron todos a coro para que luego, cada uno tomara su propio camino.

El plan sonaba muy bonito en teoría, pero había llegado la hora de ponerlo en práctica… ¿dará resultado?

Bien, pues hemos llegado al final del primer capítulo. ¿Podrán los Dioses del Olimpo resolver sus conflictos familiares… o será que acaben volviendo locos a sus "terapeutas"? XD

Bueno, sólo unas pequeñas aclaraciones antes de despedirme:

- Odín es el principal Dios del panteón nórdico, señor de la Guerra y la Sabiduría, inventor de las runas (y por ello asociado a la Profecía) y amante de la Poesía. Esposo de Frigg (Diosa nórdica del Matrimonio, la maternidad, el manejo del hogar, el amor reposado y las artes domésticas), aunque pareja de otras cuantas Diosas, y padre de muchos otros Dioses entre los que destacan Thor, Balder, Vali, etc., etc, etc.

-Forseti es el Dios nórdico de la Justicia, la Paz y la Verdad. Hijo de Balder (y por tanto, nieto de Odín) y de la Diosa Nanna. Se decía que era el más sabio y elocuente de los Aesir (Los principales Dioses del panteón de las mitología nórdica) y que era capaz de reconciliar incluso a los enemigos más acérrimos (Motivo que le valió quedar incluido en esta historia n.n)

-Ra es el padre solar de los Dioses egipcios, usualmente representado con cabeza de halcón (aunque mi imaginación le dio pequeño cambio a ese detallito XD) y poseedor de 4 facultades: el gusto y la palabra, la visión, el oído, y el tacto y entendimiento.

-Bastet es la Diosa egipcia con cabeza de gato, señora de la Maternidad, la Luna y los aspectos pacíficos de la existencia; protectora del hogar y defensora de los hijos; símbolo de alegría de vivir y por ello asociada a la armonía y la felicidad (Y andará por aquí, ya que mis versiones de los Dioses griegos de veras necesitan armonía u.u)

-Visnú es el más poderoso de los Dioses del panteón hindú, conocido como el "Conservador"; la deidad benévola que todo lo incluye. Generalmente representado con 4 brazos y piel de color azul (No sé si fue por asociación a Shaka, pero cuando pensé en alguien que pudiera ayudar al control de la ira de inmediato pensé en un Dios hindú n_nu)

No tengo nada contra esos Dioses… ¡pero sí que les he dado un trabajo difícil en esta historia, ¿verdad?! ¡Y eso que esto fue sólo el principio! XD Jeje, pues espero les haya gustado este capítulo. Espero sus reviews para conocer su opinión. De nuevo, ¡¡Feliz Navidad para cada uno de ustedes!! Hasta el siguiente capítulo n.n