Ningun personaje me pertenece, todo a la maravillosa de Stephenie Meyer a la que le debo mucho, aun sigo luchando por los derechos de Edward, pero todavia no es mio, solo me dedico a escribir marihuanadas por diversion.



Prefacio



—Adiós, Bella —dijo entonces con la misma voz suave, llena de calma.

—¡Espera! —espeté mientras intentaba alcanzarle, deseando que mis piernas adormecidas me permitieran avanzar.

Durante un momento creí que él también se acercaba, pero sus manos heladas se cerraron alrededor de mis muñecas y las inmovilizaron a mis costados. Se inclinó para acariciar ligeramente mi frente con los labios durante un segundo apenas perceptible. Se me cerraron los ojos.

—Cuídate mucho —sentí su frío hálito sobre la piel.

Abrí los ojos de golpe cuando se levantó una ligera brisa artificial. Las hojas de una pequeña enredadera de arce temblaron con la tenue agitación del aire que produjo su partida.

Se había ido.

Le seguí, adentrándome en el corazón del bosque, con las piernas temblorosas, ignorando el hecho de que era un sinsentido. El rastro de su paso había desaparecido ipso facto. No había huellas y las hojas estaban en calma otra vez, pero seguí caminando sin pensar en nada. No podía hacer otra cosa. Debía mantenerme en movimiento, porque si dejaba de buscarle, todo habría acabado.

El amor, la vida, su sentido... todo se habría terminado.

Caminé y caminé. Perdí la noción del tiempo mientras me abría paso lentamente por la espesa maleza. Debieron de transcurrir horas, pero para mí apenas eran segundos. Era como si el tiempo se hubiera detenido, porque el bosque me parecía el mismo sin importar cuan lejos fuera. Empecé a temer que estuviera andando en círculos —después de todo, sería uno muy pequeño—, pero continué caminando. Tropezaba a menudo y también me caí varias veces conforme oscurecía cada vez más.

Al final, tropecé con algo, pero no supe dónde se me había trabado el pie al ser noche cerrada. Me caí y me quedé allí tendida. Rodé sobre un costado de forma que pudiera respirar y me acurruqué sobre los helechos húmedos. No se por cuanto tiempo me quede alli, ya ni siquiera me importaba, escuche muy cerca el crujir de las hojas y ramas, pero no me importo segui mirando al vacio, aturdida, perdida mientras sentia como las lagrimas recorrian mis mejillas.

- Por fin... -dijo una voz dulce, como la de una niña, detras de mi. Reconoci esa voz al instante, tal vez si fuera en otro momento estaria muriendome del panico y estremeciendome. Pero ahora apenas me movi, dirigi la vista hacia donde habia escuchado la voz y ahi estaba, con una sonrisa triunfante; Victoria. Por fin tendria su venganza, pero esta vez no importaba, porque ya no habia razon para seguir viviendo, la muerte aliviaria el dolor.

Victoria se acerco rapidamente, sin perder esa sonrisa, sus ojos brillaban de excitacion. Llego hasta mi, me habia incorporado y la miraba fijamente, esperando que terminara con esto. Ella me miro por unos instantes, escrutando mi rostro.

- Matame -dije. Ella sonrio aun mas, me levanto del suelo y acerco sus afilados dientes a mi cuello sin dejar de sonreir, y finalmente disfrutando del momento, me mordio.


Nota de autor:

*Esta es mi primer historia, asi que en el proximo capitulo no sean tan malos. Seguro ya tienen una idea de lo que hizo Victoria. La idea no es totalmente mia, una amiga tambien fanatica de Twilight me la dio mientras leiamos por enesima vez Luna Nueva y Eclipse. Pero lo demas lo hare yo, a ver como queda. No se ve muy bueno, pero en el proximo estara mejor, denle chance, sip?

Alles Ist Gut Solang Du Wild Bist!