OTRA OPORTUNIDAD PARA PETE

Capitulo 1: Retrocediendo cien días

Por: Okashira Janet

Ginban Kaleidoscope no me pertenece a mi (Obviamente) si así fuera Pete hubiera vuelto a la vida mágicamente en el ultimo instante pero bueno… supongo que debemos la creación de estos hermosos personajes a Rei Kaibara, así que mil gracias, sin más que agregar comenzamos.

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Acababan de patinar, las olimpiadas habían terminado, habían volado juntos frente a un millón de espectadores pero nadie lo sabía y a ellos tampoco les importaba.

Tazusa caminó hacía donde el hielo estaba al descubierto, fuera de la pista, lejos de los reporteros y de las cámaras, solo quería compartir ese momento con él, con Pete, porque él se iría, los cien días habían terminado.

¿Qué se dijeron en esos momentos?, quizás cosas carentes de importancia, de un momento para otro comenzó a nevar y el rubio opinó sonriente que quizás ese era un regalo de despedida de Dios.

Pero Tazusa no quería una despedida, no quería que él se fuera, se había acostumbrado a su presencia como al acto de respirar, lo necesitaba amonestándola en su cabeza, dándole ánimos para continuar, lo necesitaba como nunca había necesitado a nadie.

Porque ella estaba sola, sin padres, sin amigos, sin gente de su edad, solo tenía a su hermana, a Mika, a su entrenador y al patinaje ¿Puede una chica de dieciséis años sobrevivir con solo eso?

-Pete…- sintió como él lentamente se desprendía de su cuerpo, era extraño porque no lo había sentido entrar y sin embargo era tan duro sentirlo irse, era como si una parte de su alma se trozara y se rompiera para dejarlo marchar.

-¡No te vayas!, ¡Puedes quedarte a vivir en mí el tiempo que quieras!, No importa no tener intimidad ni vivir sin comer jitomates-

-Es muy dulce de tu parte decir eso- él le había sonreído mientras flotaba, mientras se elevaba y la abandonaba, ella estiró el brazo, las lagrimas que pugnaban por escapar de sus hermosos ojos violetas, quería gritarle que lo quería, que no se fuera, que ella estaba sola sin él.

-Sonríe- él le había pedido una ultima sonrisa y ella sonrió para él, con todo el cariño de su corazón, con toda la valentía de su alma y cuando la esencia de Pete se volvió un punto en la lejanía se dejo caer de rodillas sobre el frío hielo y lloró, lloró hasta estar segura de haber agotado todas las lagrimas.

-Yo… yo te quiero-

………

..

.

-Pete Pumps-

-¡Ah!- el rubio se puso lentamente de pie, había estado sentado en un salón frío, algunas personas se encontraban a su alrededor pero nadie hablaba, todos parecían muy sumidos en sus asuntos y Pete no quería molestarlos, debía de ser muy incomodo eso de que un rubio canadiense te molestara cuando estabas en el cielo.

-Pete Pumps- el ángel que estaba frente a un escritorio se subió las gafas observando al desorientado canadiense que se acercaba sin saber bien a bien que hacer.

-¡Soy yo!-

-Lo veo- el chico bajó los ojos medio avergonzado, claro, era el cielo después de todo y los ángeles eran algo así como omnipotentes ¿Verdad?

-Pete Pumps, joven canadiense que murió hace cien días, tuvo un periodo de prueba-

-Ah… sí…- el joven aviador giró su vista hacía todos lados como si buscara algo –La primera vez que estuve en el cielo ni siquiera me abrieron las puertas, solo escuche una voz que me mandó de regreso a la tierra-

-¿Usted poseyó a Sakurano Tazusa durante cien días, no es cierto?-

-¡Ah!- el rubio saltó -¡Sí!... fue algo muy lindo, lo agradezco-

-¿Sabe usted cual era su misión en la tierra esos cien días?-

-¿Misión?- el joven parpadeó sorprendido –Creo que fue una especie de penalización por la forma inconsciente en que lleve mi vida todo este tiempo-

-Para los que llevan su vida inconscientemente existe el purgatorio- el ángel volvió a subir sus gafas y observó inquisidoramente al rubio –Su misión imperiosa era llevar una luz de esperanza a Sakurano Tazusa-

-¿A Tazusa?-

-No me diga que no notó su soledad-

-Yo…- Pete cerró los ojos, por supuesto que había notado que la joven patinadora no era exactamente una chica con muchos amigos (de echó solo tenía una amiga) y tampoco es que tuviera un hogar bien formado y unido (por Dios que vivía con su entrenador y su hermana), además los reporteros estaban en su contra y había gente que la acosaba todo el tiempo.

-Su misión era que esa joven lograra tener una sonrisa, algo así como un ángel de la guarda-

-¡En serio!- Pete sonrió y el ángel alzó una ceja medio confundido ¿Acaso el chico frente a él no entendía la gravedad de lo que había pasado?

-Pete Pumps, los ángeles de la guarda no tienen permitido enamorarse-

-¿A que se refiere?-

-Esta prohibido-

-Nadie me dijo- el muchacho se encogió en la silla y el ángel levantó una ceja inquisidora.

-Entonces acepta que usted se enamoro de Sakurano Tazusa-

-Era imposible no hacerlo- respondió con sinceridad porque a su forma de ver las cosas no había otra manera de hacerlo.

-¿Ella lo correspondía?-

-Sí… eso creo…-

-Usted joven, se ha metido en un gran problema- el ángel acusó a Pete con un dedo y el rubio se hundió más aún en su asiento.

-Pero yo estoy aquí, Tazusa esta allá…- en los ojos del chico se vislumbró una disimulada tristeza –Así es como debe ser…-

-Al enamorar a un ser terrestre deja un hueco en su corazón, Sakurano Tazusa es la clase de persona que entrega su corazón una sola vez-

-¿Qué?- de la impresión Pete casi se atraganta con su propia saliva.

-Sakurano Tazusa se ha enamorado de usted y es imposible que su recuerdo se borre, debido a que es la clase de persona que solo entrega su corazón una vez su vida está marcada desde ahora para no volver a sentir amor-

-Debe estar mintiendo- el chico apretó los puños inconscientemente.

-Usted debió de haber medido las consecuencias de sus actos-

-¡Pero yo no sabía!, por favor, debe haber alguna manera, Tazusa es una chica muy linda y muy fuerte, no puede estar sin sentir amor toda su vida-

-Las personas fuertes endurecen su corazón para no sentir dolor, una vez que entregan su amor solo lo hacen una vez, si resultan lastimadas no vuelven a caer en el mismo error-

-¡Pero eso es tan…!- el chico se puso de pie pero el ángel simplemente le propinó una larga mirada.

-Algunas almas humanas fueron creadas así-

-¡Usted debe de poder hacer algo!- le estaba gritando a un ángel pero por algún extraño motivo eso no parecía tan importante en esos momentos.

-De hecho hay una solución- el ángel bajó lentamente la mirada y entrecruzó las manos, los rulos rojos de su flequillo le taparon por un momento el rostro.

-¿Cuál es?-

-Retroceder los cien días-

-¿Qué?-

-Volver su consciencia al momento justo de su muerte-

-¿Volverme a la vida?- de tan aturdido como estaba el pobre rubio no sabía muy bien lo que estaba pasando.

-Si vive o muere será cosa de sus propias habilidades pero algo es seguro, el periodo de tiempo en que vivió con Sakurano Tazusa será borrado-

-¿No lo recordare?- el rubio entreabrió la boca, incluso seguir muerto no parecía tan malo si de esa forma podía atesorar los momentos pasados con la joven patinadora.

-No usted no- el ángel le clavó la mirada y por un momento Pete hizo una mueca asustado al imaginar que el ángel lo estaba viendo con maldad.

-¿Entonces?-

-Tazusa es quien no recordara, o mejor dicho, para ella esos cien días no han pasado ni pasaran-

-¿Y yo?-

-Su condena será recordarlos-

-¿Mi condena?, no parece tan malo-

-Es lo que usted dice ahora, piénselo un momento Pete Pumps y luego respóndame ¿Acepta el trato?-

-¡No hay nada que pensar!- el canadiense se puso en pie, sus ojos azules relampagueando de emoción -¡Acepto ahora mismo!-

-Me lo suponía- el ángel entonces se puso de pie también, sus largas alas blancas brillaron en el silencio de aquel cuarto frío –Entonces buen viaje Pete Pumps-

-¿Eh?- y como si bajo él se hubiera abierto un pozo el rubio se encontró cayendo a toda velocidad por el cielo, las nubes ahogándolo y la sensación de que todo se volvía negro.

-Doko ¿Por qué hiciste eso?- otro ángel de larga cabellera azul echó un ojo por donde Pete había desaparecido entre las nubes.

-¿Hacer que?- el pelirrojo se hizo el desentendido.

-¿Por qué regresaste a Pete Pumps a la Tierra retrocediendo los cien días?-

-¿Diversión?- el pelirrojo ladeó la cabeza y los lentes se le fueron de lado.

-¿O es porque tú eres el ángel de la guarda de Tazusa y te sentías celoso?-

-¡Claro que no!- el tal Doko bufó –Solo que como su ángel de la guarda no puedo permitir que le hagan daño a mi protegida-

-Y por eso deshaces los mandatos de Dios-

-No hice tal cosa- el pelirrojo suspiró y volvió la vista al hoyo en el piso que empezaba a cerrarse –No borré los recuerdos de Pete y sí él la quiere tanto como parece quizás pueda dar a todo esto un verdadero final feliz-

-Sentimental-

-¡Nah, cállate!-

……………….

Música, Pete podía oír música y abrió los ojos lentamente, veía todo como si no lo hiciera exactamente por sus ojos sino por algo más ¿Y por que sus manos aferraban un volante?, ¿Por qué llevaba puesto los guantes?, ¿Por qué aún podía ver el cielo?.

"Si vive o muere será cosa de sus propias habilidades" recordó las palabras del ángel y entonces lo comprendió ¡Ese era el momento justo de su muerte!, ¡Había regresado los cien días!.

-¡Tazusa!- gritó el nombre dentro de la pequeña cabina al tiempo que forzaba al máximo el volante para elevarse, recordaba exactamente bien porque había muerto, por un error de calculo, porque después de hacer los giros había quedado demasiado cerca del suelo.

-¡Peetee!- en el suelo su amigo John gritó haciendo altavoz con sus manos a sabiendas de que ni aún así lo escucharía.

-¡Ah!- la gente empezó a gritar y correr pero John los esquivó a todos y se puso en pleno campo poniéndose de puntillas.

-¡Peetee!-

-Tengo que hacerlo, tengo que hacerlo, no puedo volver a morir, por Tazusa tengo que salir de esta- el rubio jaló desesperadamente el volante intentando ganar altura, del motor trasero empezaba a salir humo.

-¡Debo hacerlo!-

-¡Peetee!-

-¡Tazusa!- y como si el nombre de la chica le diera fuerza arrancó sus ultimas energías en forzar el volante hacía arriba y con él la avioneta que luego lentamente empezó a aterrizar.

-¡Oh Pete!- John corrió hacía donde su amigo aterrizaría sin importarle la cantidad de humo que la pequeña nave despedía.

-¡Pete, Pete, Pete ¿Estas bien?!- el rubio se encontraba tan aturdido que simplemente giró sus ojos azules hacía su amigo como si no alcanzara a reconocerlo.

-¡Soy yo, John! ¿Estas bien?, por un momento pensé que te matarías-

-Yo también…- el joven entonces bajó del pequeño compartimiento ayudado del brazo de su amigo y en cuanto su pie tocó el suelo recibió una ovación completa por parte del público presente.

-¡Eres un héroe!-

-Ah…- en otras circunstancias el rubio hubiera saltado y gritado algo como "¡Wow is fantastic!" o algo por el estilo pero en esa ocasión simplemente se quedo tieso como si no acabara de salir de su estupor, realmente estaba vivo ¡Vivo!

-¡Pete, gracias a Dios!- un hombre mayor de cabello algo canoso le propinó un fuerte aventón al chico en un hombro –Si te matas vaya susto que le hubiera metido a tus padres-

-Mis padres…- era cierto, sus padres, sus amigos, todos estaban ahí, podría volver a verlos ¡No había muerto! Y cuando por fin ese pensamiento llegó a su mente con la seguridad de lo inevitable soltó un suspiro y una sonrisa tonta se empezó a dibujar en su cara.

-¿Pete?- John giró hacía él y lo zangoloteó un poco, quizás su amigo no había muerto pero tal vez había quedado medio tonto.

-¡John, John, no lo vas a creer!- olvidándose de toda la gente a su alrededor el rubio tomó a su amigo por los hombros y lo sacudió provocando que sus rizados cabellos castaños se sacudieran con fuerza.

-¿Qué casi te matas?- los ojos verdes del otro se volvieron dos espirales -¡Pero si lo vi todo en primera fila!-

-¡No eso no!- el joven piloto entrecerró los ojos –Y no deberías de hablar de mi muerte de esa forma-

-¡Pero si no has muerto!- el castaño alzó un dedito explicativo y el rubio paró de sacudirlo perplejo, era cierto, para ellos era como si él nunca hubiera muerto.

-John ¿Me creerías una historia de fantasmas?-

-¿Ah?-

………….

-Y ya sabes, tienes que ayudarme a convencer a mis padres-

-Bueno Pete, amigo, no sé…- John tragó saliva entre nervioso y animado, Pete se había pasado toda la tarde contándole la historia de cómo había muerto y había poseído a una patinadora japonesa de nombre Sakurano Tazusa por cien días y ahora quería que le ayudara a convencer a sus padres para partir los dos juntos con rumbo a Japón, claro, como si fuera tan fácil llegar y decir "¡Hey! ¿Sabes que?, me voy al otro lado del mundo por unos días, no me esperen" y tampoco era como si ellos dos fueran mayores de edad para hacer lo que se les viniera en gana.

-¡Vamos!- el rubio puso cara de cachorrito abandonado y el castaño tragó saliva girando el rostro.

-Haré mi mayor esfuerzo-

-Oye John… ¿Me crees verdad?-

-Si te soy sincero aún sigo pensando que te golpeaste la cabeza con algo o se te metió el humo de la avioneta en el cerebro pero ¿Si vamos a Japón descubriré si es verdad lo que dices, cierto?-

-¡Sure!-

-Ok, ok…- el castaño entonces tocó el timbre que conducía a la mansión de los Pumps, su amigo (y él) eran en realidad los hijos de los mas acaudalados hombres de Canadá, solo que no les gustaba fanfarronear con eso y como eran aventureros de corazón a sus padres no les había molestado el hecho de que pidieran una avioneta de regalo de Navidad (aunque quizás se asustarían si les contaban el incidente de esa tarde).

-¿Quién?- el ama de llaves se detuvo en el umbral pero luego de una breve ojeada sonrió amablemente –Joven Aarhus, joven Pete, que alegría que hayan vuelto-

-¡Gracias!- ambos chicos contestaron al unísono y entraron al salón ruidosamente, la ama de llaves les cedió el pase aún sonriendo, John era el amigo de infancia de Pete y ambos tenían la misma complexión y la misma sonrisita amable y sincera en los labios.

-¡Mamá!- Pete gritó y corrió al comedor seguido de su amigo -¡Papá!-

-¿Por qué tanto alboroto?- el señor Pumps pasó una mano por el alborotado pelo de su hijo y de paso le dio un aventoncito en el hombro al castaño.

-¡Queremos decirles que…!- ambos hablaron al mismo tiempo pero en ese instante la señora Pumps apareció con su cabello rubio recogido en una coleta y muy risueña prendió el televisor.

-Hijo que bueno que has llegado, mira esto- como si se tratara de una clase de embrujo los tres hombres presentes giraron su vista hacía la tele en donde una reportera nacional presentaba los primeros lugares del torneo de patinaje.

-Como primer lugar de esta apasionante contienda nos encontramos con la inigualable Lia Garnet Juitiev- en la pantalla apareció la imagen de una chica de cabello corto y expresión apacible que se deslizaba por el hielo casi como si fuera algo tan simple como el sencillo hecho de respirar.

-¡Que hermoso!- la señora Pumps palmoteó alegremente con las manos ya que siempre le había gustado el patinaje artístico pero tanto Pete como John se aferraron a la mesa e impulsaron el cuerpo hacía delante anhelantes, uno porque no cabía en si de la incertidumbre y el otro porque esperaba ver en pantalla a esa tal Tazusa cayendo y quedando inconsciente en el hielo.

-En segundo lugar nos ha sorprendido un nuevo talento que ha dejado a todo Canadá con la boca abierta- la reportera siguió hablando al tiempo que en pantalla aparecía una hermosa jovencita de largos cabellos violetas en plena ejecución de un triple lutz perfecto.

-Sakurano Tazusa representante de Japón ha llegado arrasando en esta competencia y se ha llevado el segundo lugar en el programa corto, como verán…- la reportera siguió hablando pero Pete ya no pudo oírla porque por debajo de la mesa su amigo le propinó un disimulado codazo.

-¿No dijiste que se caía y se desmayaba?- el castaño le habló en un susurro.

-Sí, eso pasaba- el rubio le contestó de la misma forma.

-¿Entonces?-

-¡No sé!-

-¿Qué pasa, aquí?- el señor Pumps los observó fingiendo seriedad.

-¡Nada, nada, nada!- Pete sonrió lo mas felizmente posible –Solo que John y yo hemos pensado-

-Que quizás…- el castaño se metió en la conversación pasando un brazo por los hombros de Pete.

-¡Para ampliar nuestros horizontes culturales!-

-¡Para aprender técnicas de aviación directas desde el lejano oriente!-

-¡Para volvernos hombres intelectuales de mundo!-

-¡Y para regresar al lugar donde viví por mucho tiempo!-

-¡Quisiéramos pasar una temporada en Japón!- nuevamente ambos chicos dijeron la ultima frase al unísono con los ojos brillantes de emoción.

-¿En Japón?- de la impresión la señora Pumps casi se cae al piso.

-¿Cuánto tiempo?- Pete sonrió forzadamente observando a su padre.

-Ahh… ¿Unos tres meses?-

-¿Por qué esa repentina emoción por visitar ese país?-

-¡Por favor, por favor, por favor!- ambos jóvenes chillaron y el señor Pumps negó con la cabeza, había olvidado los infantiles que podían ser esos dos cuando se juntaban.

-Habrá que pedirle su autorización al señor Aarhus-

-¡Papá me dejara ir si usted deja ir a Pete!-

-Pero la escuela…- el rubio volteó a ver esperanzado a su madre.

-¡Entraremos a una escuela de ese país!, ¡Hasta sería una experiencia cultural de nivel superior!-

-Ah…- John se puso morado, él no manejaba el japonés con la perfección con que lo hacía Pete.

-Sí es así…- pero antes de que pudieran decirles si les daban o no su aprobación ya Pete había tomado a John por el cuello y le frotaba los castaños cabellos con su puño canturreando algo que sonaba como "Let´s go, let´s go, let´s go to Japan"

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Tazusa subió al avión que la llevaría a Japón sin los ánimos que pensó que sentiría, había ganado el segundo lugar en el programa corto y les había cerrado la boca a los tontos reporteros de su país que auguraban que se volvería a caer pero aún así no se sentía tan realizada como supuso que se sentiría, a su lado su entrenador se desvivía en decirle lo bien que lo había hecho y como ese segundo lugar le daba la oportunidad a Japón de llevar tres representantes.

Sí, ahora Kyoko Shido su rival más poderosa también podría asistir a las Olimpiadas, que felicidad. La chica soltó un suspiro y apoyando su barbilla en una de sus manos se dedicó a observar por la ventanilla, la verdad no estaba de mal humor porque Kyoko Shido tuviera el pase libre a las Olimpiadas por su causa sino porque saliendo de la competencia la había detenido la arrogante Dominique y le había dicho quien sabe cuantas cosas en ingles (que obviamente) no había podido entender por más que se había esforzado pero aunque no había entendido casi ni media palabra algo en su interior le decía que no habían sido buenos deseos.

-Babosa- la chica entonces se cruzó de brazos gruñendo, no iba a dejar que una tonta de cabello corto y blanquecino la sacara de quicio, ella era Sakurano Tazusa, la chica del billón de dólares, próximamente campeona Olímpica, ya verían todos como ella les mostraba quien era en realidad.

-Tazusa ya casi llegamos- su entrenador le puso una mano sobre la suya y la chica tomó aire sabiendo lo que vendría a continuación, una turba de reporteros que a pesar de haber ganado la acosarían con una infinidad de preguntas malintencionadas.

-Si quieres podemos decir que…-

-No, no importa- la chica le sonrió aunque no fue una sonrisa amable ni alegre, era la sonrisa desafiante de alguien que esta presto a mostrar los colmillos.

-Sakurano-senshu ¿Qué siente de estar nuevamente en Japón?-

-Volver a casa es bueno-

-Sakurano-senshu ¿Cree que fue suerte que no se cayera en Canadá?-

-No podría llamarle suerte a mi arduo entrenamiento-

-Sakurano-senshu ¿No siente algo de rabia porque por su causa Shido-senshu tiene el pase libre a las Olimpiadas?-

-Todavía no se decide quienes serán las representantes de Japón en las olimpiadas- la joven de cabello violeta apretó los puños aún a pesar de los ruegos de su entrenador que intentaba calmarla y anunciaba débil y nerviosamente que dentro de poco tendrían una rueda de prensa.

-Sakurano-senshu- un reportero gordo y de mal aspecto le dirigió una sonrisa de lo mas perturbadora -¿Entonces usted duda de que la elijan, no es cierto?-

-Ese asunto no esta en mis manos- la chica se cruzó de brazos, de buena gana les habría dicho algo como ¡¿Qué no ven que acabo de ganar segundo lugar en Canadá bola de imbeciles?! Pero se contuvo porque su entrenador la había tomado del brazo y había dado por zanjado el asunto anunciando que la chica no respondería más preguntas.

Poniendo una cara realmente inexpresiva la chica simplemente dejo que la banda transportadora la siguiera llevando a su destino, entre el tumulto de reporteros que la rodeaban de pronto asomó el rostro un joven de cabellos castaños atado en una coleta baja que simplemente le tomó una foto al tiempo que una fugaz sonrisa aparecía en sus labios.

…………..

-Tazusa, Tazusa despierta- la chica abrió lentamente los ojos y se encontró con la mirada marrón de su hermana menor quien la observaba contenta.

-Tazusa, apura, te he hecho un desayuno maravilloso por haber ganado en Canadá-

-¿Solo por eso?- la joven patinadora volvió a taparse con las sabanas.

-¡Vamos, vamos!, te lo hubiera hecho aunque hubieras perdido-

-Si como no- la chica entonces estiró un brazo y su hermanita corrió hacía la puerta.

-Baja pronto-

-Sí y Yoko…- la chica la observó, por unos momentos las miradas de ambas hermanas se encontraron reconociéndose –Gracias…-

-¡De nada!- momentos después los pasitos ágiles de su hermana se perdían por la escalera y Tazusa sacudió la cabeza para pasar a darse un baño y bajar a desayunar, como su hermana había dicho era un desayuno especial y de lo más suculento aunque no pudo disfrutar tanto la digestión cuando al salir de su casa y caminar a la escuela se encontró con una turba de reporteros y una buena cantidad de fisgones algunos de los cuales le pedían su autógrafo y otros tantos que esperaban de algún modo salir en televisión.

-¡Rayos!- corrió porque no tenía ganas de entrevistas matutinas y cuando pasaba jadeante el portón se encontró con su mejor amiga (y la única que tenía) Mika, una tranquila joven de anteojos y sonrisa amable.

-¡Tazusa, que alegría!-

-¡Hola Mika!- le contestó el saludo aún jadeante y ambas subieron al patio principal para llevar a cabo los honores de todos los lunes.

-Me alegra que hayas ganado en Canadá, por aquí todo el mundo andaba diciendo que…-

-Me iba a caer- completó la joven soltando un suspiro -¡Pero ya vieron que no, soy Sakurano Tazusa la chica del billón de dólares!-

-Si, bueno, de verdad me alegra que hayas ganado-

-Para variar-

-Con esto de seguro que vas a las Olimpiadas ¿Verdad que si?-

-Probablemente…- la chica de cabello violeta echó la cabeza hacía atrás recordando la entrevista del día anterior con el reportero gordo.

-¡Claro que iras!- exclamó su amiga en un gritito ahogado –Si no lo hicieras se notaría enseguida que es una trampa-

-Pero son capaces de hacerlo, ya vez que no les caigo muy bien que digamos- la chica siseó contrariada y en ese instante una monja que pasaba vigilando el orden se puso un dedo sobre los labios ordenándole que se callara.

-Pero no creo que se atrevan- Mika continuó susurrando lo más bajo posible –Aunque cuando tú no estabas por aquí hicieron correr el rumor de que te caerías porque le habías robado el lugar a Shido-san y que…-

-¡¿Qué yo había hecho que?!- Tazusa gritó encolerizada y en ese instante una voz tras ella la hizo dar un respingo.

-Que usted habla demasiado fuerte Sakurano-san, acompáñeme a mi oficina-

………….

Cuando por fin Tazusa llegó a su casa se sentía molida, la directora la había retenido en su oficina por un montón de tiempo hablándole de los modales de una señorita, de la manera de comportarse y de que ella era demasiado escandalosa, lo de siempre.

De verdad que Tazusa no los entendía, decían que se comportaba como una estatua budista sin sentimientos y cuando dejaba salir su coraje y su furia todos replicaban, ¿Quién los entendía?.

-Babosos todos- la chica se echó sobre su cama hundiendo la cabeza en la almohada, siempre que perdía una competencia no podía conciliar el sueño toda una semana, ahora que había ganado no tenía ese problema pero no estaba tan feliz como se suponía que debía estarlo.

-Soy Sakurano Tazusa, la chica del billón de dólares, gane en Canadá y tengo mi pase asegurado a las Olimpiadas ¿Qué más puedo pedir?- y así, convenciéndose a si misma que todo estaba bajo control y que no le faltaba nada se tendió en el colchón con los brazos abiertos a los lados sin quitarse siquiera el uniforme, el entrenador le había dicho que empezarían a entrenar hasta el día siguiente así que bien podría disfrutar su tiempo libre en echarse una siestita.

Notas de Okashira Janet: ¡Hola!, una nueva historia para reavivar un poco esta olvidada sección, esta vez me voy por lo largo, espero que el inicio no los defraude. Se supone que seguimos el curso de la serie aunque eso sí, muchas cosas cambiaran radicalmente empezando por el hecho de que Tazusa gana en Canadá ¿Por qué?, bueno en el segundo capitulo cuando se ve que la chica esta haciendo su ejecución Pete entra de golpe y porrazo en su cuerpo, a mi modo de ver las cosas eso fue lo que la desequilibro para lanzarla al suelo, Pete no entra Tazusa no cae.

Como es una categoría medio muerta esperare a tener unos cuantos reviews para continuar (tengo paciencia así que no me importa que pasen meses), cuídense, feliz año nuevo y día de reyes Ciao

2 de Enero del 2009 Viernes