Disclaimer: Todo le pertenece a Stephenie Meyer, yo solo me divierto con los personajes, por favor no demandas.

Summary: Edward esta casado con Tanya con quien no es feliz. Al entrar a dar clases a la universidad de Forks se encuentra con Bella ¿Que deberia hacer ella al enamorarse de su maestro casado? Alejarse de el y ocultar lo que siente ó aceptar ser su amante

"Te Presento a mi Amante"

a Twilight Fanfic by

Cinthia Swan

Capitulo 6: Ignorada

Edward POV

Después de escuchar la historia de mi amigo vestido de Winnie Pooh Bella y yo nos quedamos solos en completo silencio. Yo no podía apartar mi vista de ella, ese traje de baño se le ceñía al cuerpo y resaltaba sus caderas, subí mi vista pasando por su blanco y plano abdomen para llegar al busto el cual resaltaba con el tono azul de la tela. Finalmente llegue a su rostro, esos labios rosados apenas entreabiertos que parecían invitarme a cerrarlos con los míos, y sus ojos cafés que miraban fijamente el mar. Aparte mi mirada ya que lucia incomoda y era lo que yo menos quería.

— ¿Bella? —escuche una voz masculina detrás de nosotros, ambos nos giramos y vi a un chico moreno y alto, de cabello oscuro y largo que miraba a Bella deslumbrado como si acabara de ver el sol.

— ¡Jacob! Que gusto verte de nuevo, ¿Qué haces aquí? —Bella se puso de pie inmediatamente y se le lanzo a los brazos, lo cual hizo despertar algo en mí, peor que aquella vez que Newton la invito a salir, me puse de pie detrás de Bella esperando que ese chico la soltara.

—Aquí vivo ¿recuerdas? —contesto sonriendo pero no quitaba las manos ni la mirada del cuerpo de mi Bella, momento, ella no era mi Bella— Bella te ves… hermosa.

—Gracias —Bella bajo la mirada pero ese tipo no la soltaba así que decidí no ser ignorado y me aclare la garganta para que ese chico se enterara que yo estaba con Bella.

—Oh, Edward el es Jacob Black mi mejor amigo —note que remarco la palabra amigo y una sonrisa casi inadvertida se formo en mi rostro— y Jake el es Edward Cullen un amigo y también mi profesor.

Estire la mano tratando de contener mi sonrisa al recordad la ultima mascota que Alice había tenido, casualmente ella había insistido en ponerla Jacob, y todos los demás le decíamos Jake hasta que Alice decidió asesinarlo con su comida.

— ¿Cuál es el chiste Cullen? —pregunto Jacob un tanto molesto dejándome con la mano estirada.

—No es nada importante —baje la mano, pero no pude dejar de sonreír.

—Edward ¿de que te ríes? —pregunto con un tono molesto y desesperado, me vio atravesándome con esos ojos que cada momento me gustaban más y decidí hacerle saber mi gracia.

—Bueno si tanto insistes, ¿recuerdas ese perro que mencione al cual Alice lo asesino con su comida? —ella asintió mientras yo la miraba, jamás vi la reacción de chico— era un perro café, grande y con el pelo desordenado. Se llamaba Jacob y de cariño le decíamos Jake.

Intente esconder la sonrisa, no quería de ningún modo que esto resultara insultante para el chico, solo era una coincidencia que se llamaran igual y que su aspecto me lo recordara, Bella rió fuertemente inundando mis sentidos con su musical sonrisa. Fue entonces que mire al chico el cual respiraba agitadamente y sus manos estaban cerradas en puños.

—Que bueno que te resulte gracioso Bella —su voz sonó fría al dirigirse a Bella— quizás yo compre una araña y le ponga tu nombre.

Esa era una reacción que jamás me espere, yo era quien lo había insultado, por más amigo que fuera de Bella, no tenía derecho a hablarle así a una mujer y menos a ella.

—Cuidado en como le hablas —le dije dando un paso hacia el, mirándolo fijamente.

—Déjalo Edward —Bella se puso entre los— si quiere compararse una víbora y ponerle Bella me da igual, como todo lo que el hace.

Su voz sonaba dolida pero seria y fuerte.

—Bella no quise decir que…

—Déjalo así Jacob, nos vemos luego, vámonos Edward —Bella paso a mi lado, pero yo no quite la vista del chico, me había molestado bastante con su reacción hacia Bella y deseaba partirle la cara, entonces sentí la cálida mano de Bella sobra la mía y la mire. Había entrelazado sus dedos con los míos y empecé a caminar junto a ella.

No se cuanto tiempo caminamos por la orilla, el tiempo parecía no tener sentido cuando llevaba a Bella a mi lado de la mano, vi una rocas y la dirigí hasta ellas, puse mi espalda contra la piedra más grande y ella quedo frente a mi. Note sus ojos un poco rojos y humedecidos, ese estúpido la había hecho sentirse mal. Un impulso me llevo a tomarla entre mis brazos y abrazarla fuertemente, sus manos se posaron sobre mi espalda y las mías bajaron a su cintura.

—Lo siento, no fue mi intención insultarlo —apreté mis manos para tenerla más cerca— y el no debió tomarla contra ti.

Inspiré el aroma a fresas que emanaba su sedoso cabello, sentí como si miles de iones eléctricos pasaran por mi cuerpo al sentir su calida piel contra mi pecho el cual estaba descubierto por la camisa desabotonada.

—Se molestó conmigo por que… el me ve como algo más que una amiga, —eso era peor, si al chico le interesaba Bella, ¿Cómo le hablaba así?— por eso le molesto que yo me burlara, además es su culpa ser tan amargado.

—No lo culpo —dije acercándola más a mi cuerpo, no quería dejar ni un centímetro de distancia entre los dos, deje una mano en su cintura y con la otra levante su rostro para ver esos ojos cafés— sentir algo por ti y saber que no le correspondes debe ser muy… frustrante.

Dije lo que sentía en realidad, yo estaba empezando a sentir cosas pro Bella que jamás había sentido por ninguna mujer, y estaba seguro que ella no sentía lo mismo. Me acerque peligrosamente poseído por el color rojo de sus labios, sentí su dulce aliento en mi rostro y su respiración que se hacia más y más agitada, subió sus manos a mi pecho e intento inútilmente alejarse pero no la deje. Al contrario la acerque mucho más y roce mis labios con los suyos.

Se sentían calidos y suaves. Nuestros labios se amoldaban como si estuvieran hechos para solo besarse entre ellos. empecé a mover mi boca contra la de ella, la sentí estremecerse entre mis brazos y puse ambas manos en su cintura de nuevo. Sus brazos rodearon mi cuello y levanto más el rostro para permitirme más acceso a su boca. Pase mi lengua por sus labios entreabiertos pidiendo permiso para entrar y ella me lo concedió abriendo más su boca. Explore con mi lengua la suya la cual parecía tímida. Oí un suave gemido salir de su boca y perderse en la mía, pero no se separo. Sus manos jugaban con mi cabello mientras yo sentía su piel arder bajo mis manos.

Estaba completamente perdido en ese beso cuando una voz me saco de mi más hermoso sueño.

— ¡Emmett! No seas infantil —escuche la voz de Rosalie muy cerca.

Bella se separo asustada y note ese rubor hermoso en sus mejillas, se dejo caer en la arena y con su temblorosa mano empezó a jugar con los granos de arena. Detrás de las rocas apareció Emmett seguido de Rosalie.

—No debiste contar nada —grito Emmett.

— ¡Supéralo! Tenías doce años. Pero por que me sorprende si sigues comportándote igual y además…

Deje de escuchar su absurda conversación y me concentre en Bella quien seguía en la arena, me senté a su lado y entonces ella levanto su vista hacia mi.

—Bella, yo… lo… —no sabia que decir, me había encantado y quería repetirlo una y otra vez— yo lo siento, fue un error.

— ¿Un error? —su voz me pareció dolida— si, claro, lo se, será mejor que lo olvidemos y jamás se vuelva a repetir.

Sus ojos se miraban brillosos por las lágrimas que se habían juntado, pero yo no me podía permitir jugar con ella. Yo estaba enamorado de Tanya, Bella solo era atracción física y no tenia derecho a jugar así con ella. Yo siempre había sido un caballero y no iba a hacerla mía para después dejarla, no se lo merecía y Tanya tampoco. Yo me había casado con la idea de que era para toda la vida, me case enamorado de Tanya, aunque ella nunca había sido capas de despertar en mi lo que Bella había logrado con tanta facilidad.

Nos habíamos sumido en un silencio incomodo, yo no sabia que más decirle y ella miraba fijamente el mar. La risa de Alice se escucho y Jasper venia tras ella.

— ¡No! —Alice se detuvo de repente— será mejor que nos vayamos, empezara a llover en unos minutos.

— ¿Cómo lo sabes? —pregunto Emmett sorprendido.

—Oh, yo lo se todo —dijo con una modestia que le destilaba por los poros

—Wow, a ver, ¿Qué ves en mi futuro? —pregunto Emmett extendiéndole la palma de la mano.

—Yo no necesito leer la mano —dijo Alice sonriendo.

— ¿La planta del pie? —Emmett levanto el pie hasta la altura de Alice, que no era mucha.

—Eres asqueroso —chillo Alice golpeando el pie— yo no necesito nada de eso, yo solo lo veo. Y veo una mujer, rubia y dos niños, gemelos.

Alice empezó a dar saltitos, después me miro a mí y me guiñó un ojo.

—Será mejor que vayamos a recoger las cosas y nos larguémonos de aquí —Bella se puso de pie y empezó a caminar hacia donde antes habíamos estado.

— ¿La mordiste o por que se puso así? —pregunto Alice divertida.

—No la mordí —gruñí.

—Pero estuviste a punto, si Emmett no se hubiera acercado, la hubieras mordido.

Maldito duende vidente. Cada día me convencía más de que mi hermana estaba loca.

—Alice, tu vienes conmigo, Bella se ira en el jeep con su hermano.

—Pero yo quiero ir con Jasper.

—Entonces Jasper se viene con nosotros.

—Pero es que yo creo que Bella y tu…

— ¡Basta Alice! Deja de jugar a cupido, entre Bella y yo no pasara nada, y lo que paso es tan incomodo para ella como para mi. Si no te gusta Tanya como mi mujer lo siento mucho, pero deja de meterte en mi vida.

Le di la espalda y camine directo hasta mi Volvo, estaba enojado conmigo mismo por llevar tan lejos las cosas con Bella y me había desquitado con mi hermana. Ya después le pediría perdón.

Emmett subió las cosas al jeep y ayudo a Rosalie a subirse, después aparecieron Alice y Jasper solos, Bella no se miraba por ningún lado. Jasper ayudo a Alice a subirse al jeep y después de subió el.

—Y…

—Bella se quedo con un amigo —me dijo Jasper antes de que yo preguntara— el la llevara más tarde a su casa, nos vemos allá.

— ¡Amargado! —escuche gritar a Alice cuando arranco el jeep.

Yo me quede de pie intentando localizar a Bella y llevarla conmigo de regreso a Forks, si, estaba celoso de que se quedara con Jacob, pero después lo pensé mejor. Si ese chico estaba interesado en Bella, esto seria lo mejor, que ella encontrara un hombre que la amara, no que solo la deseara como yo.

Bella POV

Estaba recogiendo las cosas para regresar de una vez a casa. Encontré mi blusa y mi short y me los puse, empezaba a refrescar y algunas nubes ya tapaban el sol. Buscaba mi celular cuando una mano morena me lo entrego.

—Bella… —Jacob estaba frente a mi con la cara de arrepentido, vi en sus ojos ese amigo, mi Jacob, el que fácilmente podía gustarme, aunque no como el quería— lo siento.

—Esta bien Jacob, no será la primera vez que metes la pata, además yo también me burle de ti.

—Tu no, fue ese tipo —su rostro se tenso y después cambio a ser amable de nuevo— te invito a comer.

—Es que vine con ellos Jacob y…

—Ve, no te preocupes por nosotros —dijo Alice, y luego susurro— esto le servirá y hará que se le retuerza el hígado.

— ¿perdón? —pregunte.

—Que nosotros comeremos hígado —Alice se encogió de hombros— quédate, estoy segura que este chico te regresara sana y salva a tu casa.

—Por supuesto, la cuidare más que a mi vida —sonrió Jacob y me hizo sentir algo incomoda, pero la verdad no moría de ganas de regresar a Forks sentada junto a Edward, así que decidí quedarme.

Mi hermano y mis amigos desaparecieron y Jacob me llevo a su casa, ahí estaba Billy quien me recibió con los brazos abiertos. Comimos y conversamos, era como sentirse en casa, había pasado miles de tardes en casa de Billy. La noche y la lluvia aparecieron. Jacob me presto una de sus chamarras, me sentí calientita y cómoda, la olí y me de di cuenta que no se asemejaba nada al olor tan natural de Edward, el de Jacob era agradable, pero el de Edward era simplemente encantador. Pero ¿Por qué estaba comparando el aroma de Jacob con el de Edward? Quizás ese beso me había dejado más confundida de lo que pensé.

—Y entonces…

— ¿Qué?

—Ese tal Edward y tú son…

—Alumna y profesor.

—Que suertuda, yo siempre quise salir con mi profesora del jardín de niños y jamás lo conseguí —se burlo Jacob.

—Es hermano de Alice, y fuera de la universidad no es nada mío, salimos a dar un paseo nada más.

—Pero estabas sola con el —note que apretaba el volante, dejando ver los nudillos blancos por la presión.

—Jacob, Edward es… —el simple hecho de pensar en la palabra me daba escalofrió, me mordí el labio.

— ¿Es que? ¿Gay?

Me reí por su suposición, creo que seria un desperdicio y un delito que un hombre como Edward fuera gay.

—No, no es gay, esta casado —escupí la ultima palabra.

—Oh, se ve muy joven.

—Si, pero supongo que le llego la locura como a Charlie y Reneé. Allá el, no me interesa.

Voltee hacia la ventana para que Jacob no notara las lágrimas que se acumulaban en mis ojos. Recordé las palabras de Edward 'fue un error'. Para el si, pero para mi, había sido mi primer beso, jamás había sido besada por nadie, y el lo había hecho de una manera que de ningún modo olvidaría, para mi no había sido un error. Suspire al recordar la sensación de sus labios contra los míos, algo que nunca volvería a sentir, algo que estaba segura ningún otro hombre iba a ser capaz de despertar en mi. Mi estomago se lleno de mariposas que intente hacer desaparecer, no estaba bien que pensara en eso. Tenia que olvidar lo que Edward me hacia sentir. Esto era simplemente imposible.

—Llegamos —la voz de Jacob me saco de mis pensamientos

—Gracias, me la pase muy bien —le di una sonrisa sincera y baje del auto. Entre a mi casa, Emmett y mi papá estaban cenando, les di las buenas noches y subí a mi cuarto. Me di una larga ducha y llore.

Aunque no quería no pude evitar que las lagrimas salieran mientras recordaba lo grandioso que había sido mi día, para terminarlo con tres simples palabras 'fue un error'. quería gritar, quería dormir, quería esconderme en mi cama y no salir jamás. quería no verlo de nuevo. Y quería en ese momento tenerlo junto a mí.

Con los ojos hinchados me fui a la cama y me perdí en mi sueño intentando no recordar más, pero no fue así, pues hasta en mi sueño lo vi de nuevo.

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El lunes había llegado aun cuando desee que no lo hiciera. El domingo había estado metida en mi casa haciendo tareas y hablando con Angela de lo maravilloso que lo había pasado con Ben, a veces me daba envidia, yo quería encontrar a ese hombre que me hiciera sentir lo que Ben causaba en Angela. Me pregunto varias veces que me pasaba, pero no sabia si contarle mi experiencia con mi primer beso, me avergonzaba decirle que nuestro profesor había sido el autor.

Llegue en el jeep de mi hermano, se estaciono y vi el Volvo de Edward a tres carros de distancia. El corazón empezó a palpitarme como loco. Me dirigí a mi salón y el ya se encontraba sentado en su escritorio leyendo. Pase junto a el para ir a mi asiento pero no levanto la vista hasta que el reloj marco las 8 en punto.

Dio la clase y nos dejo un trabajo sobre los escritores de 1800. A lo largo de toda la clase se dedico a caminar entre las mesas de la derecha, alejado de la mía, tampoco me miro y mucho menos me dio la palabra.

Así pasaron los días, en su clase el no me miraba, no me hablaba, no había ido a su casa desde aquel beso y cuando nos encontrábamos en el estacionamiento se despedía con un seco 'adiós'. Me sentía ignorada y eso me dolía y me hacia enojar. Yo sabia que las cosas iban a cambiar después de aquel beso, pero no tenia por que tratarme como si yo no existiera.

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Casi mes después las cosas seguían igual, salvo por la situación en que Rosalie seria la capitana de porristas y estaba convenciéndome de participar.

—Bella por favor —era la décima vez que me lo pedía.

—No Rosalie, sabes como soy con mi coordinación, de hecho creo que la olvide al nacer y no la traje conmigo.

—Nosotras te ayudaremos —hablo Alice— solo serán unos bailes, nada de piruetas ni cargas.

—Yo no bailo Alice.

—Si bailas y lo haces muy bien —el tono de Rosalie ya mostraba molestia.

—No —dije firmemente

—Esta bien, no insistiremos más —dijo Rose— por hoy, oye Bella, ¿Cómo celebraras tu cumpleaños?

—No lo celebrare

— ¡¿Qué? —Alice me miro como si acabara de confesar un grave delito— ¿Cuándo es?

—Mañana —me encogí de hombros.

—Es muy poco tiempo, solo me dará tiempo de organizar algo sencillo y…

—Alice, no me gustan las fiestas ni los regalos, así que no organices nada, ni compres nada, ¿entendido?

—Claro como el agua —sin embrago esa sonrisa que tanto me asustaba se cruzo por su rostro.