HELLO! etto ¿por donde empiezo?, ah!

GOMENASAI!

De verdad lo lamento mucho, tarde siglos en poder inspirarme y escribir algo más o menos decente. Pero tengo justificación, mi mama estaba malita, y tuve que cuidarla a ella y a mis dos hermanas. Realmente lo siento. No me maten please! T-T Pero ya volví y aquí les traigo (tristemente y felizmente) el final de mi primer fic Ichiruki!

Sin palabras para agradecer todo su apoyo y todos sus reviews! AHAAA 159!

Menciones de honor:

kuchiki goddess, story love, SSofiXX, Maka009-chan, Hannah Kuchiki, Euphrasie Elessar, Uchiha Katze, Naoko tendo, Giuleee, AdeTaka-KinoTary, hatsujaya, Ai-chan ( oh claro que si, la cara de Renji y Byakuya seria digna de verse jaja, pero entonces Kon no sobreviviría ni el primer día, mil gracias por leer el fic, de antemano gracias, cuídate mucho), Chappy, GreXx, Yuri Reed (Gracias de verdad, jaja Kon siempre se mete en todo tipo de problemas jajaja, gracias por apoyarme, cuídate),NabikiSama, alecita122, Karola ( Oh mil gracias, se agradece de verdad que me dejes un comentario, y me encanta saber que mi fic te agrada. Te mando muchos besos), twilight-princess kuchiki, darklover71, Ktita (Tienes razón, lo Isshin ni yo me lo esperaba jaja, que bueno que te gusto, ahora si leerás la verdadera reacción de Ichi, muchas gracias por leer cada capitulo. Te mando un enorme abrazo),MiStErY MaYu-ChAn, LucyChan_MKR (jaja no sufras más, ya esta aquí el capi, muchas gracias, ojala y lo disfrutes), Kaidoimaru (oh grax, me halaga tu review, aquí esta el final, disfrútalo. Ya veraz que le harán a Kon XD), Vicko Shinigami, Ruki-0408, jesica-haruzuchia, love ichiruki (jaja, me encantan tus reviews de "apoyo y motivación" y he aquí la respuesta a todas tus preguntas, menos la de Yuzu XD, muchos besos y disfruta el capi), taia himura, rukia Kurosaki-chan (Si, creo que Isshin sintió mucho dolor, jaja gracias por leer, aquí le dicen adiós a su orgullo),AC Akasuna , f-zelda, oo Takahashi oo, plattusaetos (Gracias, ya puedes leer el final =3),Shiroi Kimiko.

Ustedes son lo mejor de lo mejor.

CAPITULO DEDICADO ESPECIALMENTE PARA CADA UNA DE LAS PERSONAS MARAVILLOSAS QUE SE TOMAN SU TIEMPO Y ME REGALAN SU COMENTARIO.

Bleach no es mío, pero algún día le pertenecerá a los fans y ese día el mundo será un lugar mejor y lleno de Ichiruki.

Un gigai para Kon

Capitulo final: El gigai

Ichigo se encontraba desorientado. Saltando de tejado en tejado intentando detener al escurridizo objetivo que llevaba persiguiendo parte de la mañana.

¿Es qué acaso esa enana no pensaba detenerse?

Tenía que decirle algo de demasiada importancia y simplemente no lo escuchó. De verdad intentó hablar con ella pero parecía de más mal humor que de costumbre, y ahora sí, él no había hecho nada.

Miedo…

Esa sensación ante lo desconocido… incertidumbre… desesperación…

Pocas veces, tal vez muy pocas, esa emoción le invadía, pero siempre lograba superarla, porque sabía que tenía el poder para hacerlo. Pero esta vez… se sintió inútil…

Presa del pánico, Ichigo aceleró el paso que hasta ahora mantenía. El Hollow, en sí, no era un problema, el verdadero inconveniente era la terca shinigami que tenía como compañera. El joven de ojos avellanados intentó detenerla pero ella lo ignoró, de la misma manera que él lo había hecho esos días.

- Buen trabajo, Ichigo – se maldijo. En esos instantes deseaba poder ser más expresivo. Las cosas que Yoruichi y Urahara le revelaron, terminaron por rematar al pobre chico.

¿Cómo decirle a Rukia que…?

Que era lo más importante en su vida…

Tan sólo basto verla sonreírle a otro, para que los celos y la rabia le quitaran todo vestigio de razón; tan sólo el pensar que alguien más estuviera con ella, lo llenaba de ira. Rukia no era de nadie… ella era libre…

Y eso le angustiaba…

Porque él quería que fuera suya.

Y ahora… le habían dicho que podía desaparecer… ¡Mierda!... ¿Por qué la vida se empeñaba a quitarle siempre a la mujer que la daba sentido a su existencia?

Respiró profundo varias veces, intentando despejar su mente y pensar en una solución. Urahara había dicho "no salir y entrar más de una vez del g¡gai", bueno ahora que Rukia ya había salido, la medida más lógica sería evitar que Rukia volviera a entrar en el gigai hasta conseguir uno nuevo.

¿Por qué demonios Rukia usaría un gigai tan problemático?

Varias explosiones llamaron su atención, por fin les había alcanzado. Rukia y el Hollow se debatían de manera casi brutal, pero la shinigami llevaba la ventaja por mucho, el pobre hueco sólo se limitaba a huir por su seguridad.

- ¡ENANA!–

La shinigami pasó de largo mientras continuaba torturando al enemigo - ¡Ya te dije que puedo yo sola! –

La misma respuesta de hace rato. El pelinaranja frunció aún más su ceño, si ella no iba a escucharlo entonces la obligaría. A la fuerza…

Rukia volvió a golpear al Hollow con todo su ímpetu arrancándole un chillido ensordecedor. Una vez más, Ichigo lograba confundirla. Aún estaba enojada con él, por llegar tarde y ni siquiera dignarse en avisarle.

¡¿Avisarle? ¿Y para qué?

Rukia no podía decir ni reclamar nada. Y eso era lo que le daba más coraje.

Sumergida en sus pensamientos, Rukia ni siquiera notó el largo brazo del Hollow a centímetros de su abdomen. Como un rayo, el ataque iba a darle de lleno y a punto de recibir el impacto, Rukia sólo pudo esperar.

Pero no pasó nada…

- ¿Qué…? – de repente sintió que el suelo ya no estaba bajo sus pies. Alguien la estaba cargando. La cara de la pelinegra se tornó fosforescente al verse en los brazos de cierto muchacho con mala cara – Ichi… -

- Idiota – El chico la acomodó en una de sus extremidades, mientras empuñaba a Zengetsu en la otra mano – Esto te sucede por… -

- ¡¿QUÉ RAYOS TE PASA? – Reclamó indignada - ¡TE DIJE QUE PODÍA SOLA! –

- No te estoy ayudando – El muchacho reforzó su agarre, apretando el pequeño cuerpo de Rukia contra sí – Yo voy a protegerte… aunque no lo pidas –

Los ojos del shinigami asustaron por un momento a la chica, el color oro que se reflejaba sobre su iris sólo podía significar una cosa.

Estaba molesto…

Incapaz de moverse y sintiendo sus mejillas arder, la ojiazul desvió su mirada. Esa fue la señal que le indicó a Ichigo que, por lo menos ahora, Rukia dejaría de ignorarlo.

- Acabemos con esto – Y así, con espada en mano y abrazando a la pelinegra, Ichigo se lanzó contra el desdichado Hollow.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Kon estaba nervioso, prácticamente temblaba de pies a cabeza.

Ichigo había encontrado su gigai. Por todos los shinigamis ¡CASI LO DESCUBREN! Y es que hasta ese momento, el peluche jamás había considerado esa posibilidad. Si eso llegaba a pasar sería su fin inminentemente. No quería ni imaginarse el tipo de torturas del que podía ser victima, si es que el joven Kurosaki se enteraba de que todo el tiempo Kai había estado viviendo bajo sus narices.

Un escalofrió recorrió su espina dorsal de sólo imaginarse la cara de maniático que pondría el chico, era preferible morir en manos de un Hollow.

Y su nee-san, su querida y amada nee-san lo odiaría por el resto de su vida. Eso no lo soportaría, a menos que ambos acabaran juntitos, si era capturado infraganti no volvería a ver la luz del sol, y sabría si sólo hay algodón en su interior.

Debía correr el riesgo, su nee-san lo valía. Si tenía suerte, en vez de matarlo lo amarían y le pagarían unas vacaciones a alguna isla llena de chicas en bikini – Sí, como no – de cualquier forma debía terminar lo que había empezado, tomó su placa y la miró expectante.

Si mal no recordaba, Urahara había estado ahí esa misma mañana. Pero realmente no había escuchado ni una palabra de lo que él y el pelinaranja habían hablado, pero le daba igual, los problemas de los shinigamis lo tenían sin cuidado.

- Es tu último día, Kai, es hora de la verdad –

- ¡RUKIA! ¡MALDITA SEA! –

Rápidamente, Kon reaccionó, Ichigo y Rukia habían vuelto y por la forma en que se gritaban parecía que no estaba en su mejor momento, como pudo, el peluche tomó su gigai y brincó por la ventana, antes de que los jóvenes llegaran y le vieran.

- He dicho ¡NO! – Rukia subió por las escalaras lo más rápido que pudo. Y detrás de ella, y de más mal humor que de costumbre, Ichigo controlaba sus deseos de tomarla por el cuello.

- ¡ENANA! – para ese momento, todos los insultos habidos y por haber ya habían salido de la boca del sustituto - ¡¿CÓMO PUEDES SER TAN INSOPORTABLE? –

- ¡Déjame ya! – la joven se dio media vuelta y plantó su pie en la cara del chico, aprovechando que (gracias a las escaleras) era más alta que él. Lo único que el pelinaranja vio fue la suela de la sandalia de la chica y después se dejó caer hacia atrás, con la figura del diminuto pie marcada en medio de sus ojos.

- ¡MIERDA, ENANA! – se talló la parte adolorida, ¿Cómo habían acabado peleando? Ah sí, ya recordaba; en cuanto se cargó al Hollow la chica lo mordió para soltarse de él y huyo prácticamente a la casa. Ahora tenía que evitar que la chica ingresara al gigai y darle su merecido por tan infantil comportamiento.

- ¡¿ES QUE ESTÁS SORDA? – Gritó al recuperar la compostura - ¡No vas a entrar al gigai! – Esa orden ya se la había dado mientras la perseguía de regreso.

- ¿Estás demente? ¿Por qué no voy a hacerlo? ¡ES MÍO! - ¿Qué le pasaba a ese bobo? La verdad, es que se sintió tan avergonzada cuando él la cargo, que decidió alejarse lo más posible del chico. Y no se le ocurrió otra forma de que él la soltara más que mordiéndolo. Luego corrió y escuchó algunas tonterías como de que no debía regresar a su cuerpo falso ¿Y ahora de cual se había fumado Ichigo? ¿Qué tenía que ver su gigai en esto?

Ahí estaba el famoso gigai, Rukia se acercó al objeto inerte dispuesta a introducir su alma. Pero detrás de ella, el shinigami la detuvo.

- ¡Rukia, te lo advierto! –

- Ja… ¡Kurosaki-kun no es nadie para decirme eso! –

- No tientes tu suerte, enana – la desesperación lo estaba matando. Utilizar la violencia no serviría y la chica no lo escucharía - ¡Si entras a ese gigai…! –

- ¿Qué? – Preguntó la pelinegra, esperando una respuesta lo bastante lógica para no hacerlo.

- ¡No entres y punto! –

- ¿Por qué? – Volvió a preguntar.

El chico mordió su labio inferior. No entendía por que le costaba tanto explicarle a la chica - ¡Esa cosa puede matarte! –

Rukia puso sus ojos en blanco, por si Ichigo no lo había notado, ella ya estaba muerta – El gigai está bien –

- ¡No! –

La joven dio un paso acercándose más.

- Rukia – levantó su dedo y señalo amenazador.

Un paso más cerca del cuerpo.

- ¡Rukia! -

- Ichigo, por Dios, ¡El gigai no tiene nada! ¿Por qué no quieres que entre? –

Así se quedaron un rato, retándose con la mirada. Rukia yacía a un lado de su gigai sonriendo de manera maliciosa y a punto de entrar en él. Ichigo mantenía su dedo en posición amenazante, como si sólo manteniéndolo así, la chica no entraría.

- Aléjate de eso – volvió a ordenar el sustituto, pero por la forma en que Rukia le miraba, sabía que tenía todas las intenciones de desobedecerle.

- Oblígame – Desafío la morena.

- No me provoques, enana –

- No te atreverías, fresita-kun –

Mentalmente, Ichigo gritó blasfemias tan grandes que sabía podían condenarle al infierno.

- Es la última vez que te lo digo, no entres al gigai –

- No… pasa… nada – y con toda la intención de entrar, Rukia terminó de aproximarse a su gigai, pero una sombra sobre ella le hizo mirar hacia arriba.

¡AHAAAAAA!

TRAHASSSSS!

La poca paciencia del muchacho se esfumó al olvido. Rukia se acercó al gigai para entrar en el, pero en menos de un parpadeo, vio como la enorme masa muscular del joven Kurosaki se iba sobre ella. Impidiendo que ella entrara al gigai y que pudiera respirar.

- ¡ICHIGO! – Gritó la shinigami debajo del muchacho - ¡¿QUÉ HACES? –

Poco consciente de lo que acababa de hacer, el pelinaranja sólo se levantó un poco para que el aire llegara a la chica aprisionada por su cuerpo – Te lo advertí –

- ¡QUÍTATE! – Dictaminó la chica, el sonrojo en sus mejillas se acrecentaba con cada segundo - ¡ANIMAL! –

- Sólo si me obedeces – No supo muy bien por qué, pero sentir a la pelinegra a su merced comenzaba a agradarle al muchacho.

- ¡QUÍTATE! ¡No pienso hacerte caso! – Rukia intentaba, vanamente, levantar al mastodonte de encima de ella - ¡ESTÁS LOCO! –

- Bien, pues puedes irte acomodando –

- ¡¿Qué? –

La ojiazul estaba segura que tendría un ataque al corazón.

Ichigo colocó su cara entre su hombro y su cuello. Ahora el color de sus mejillas podía competir con un tomate. El joven de ojos avellana sintió como el cuerpo de Rukia se tensaba con su nueva acción, sonrió para sus adentros cuando la chica contuvo la respiración al sentir su aliento en la piel de su cuello.

- ¿Ya vas a escucharme? – le susurró de manera suave.

Todas las sensaciones que se agolparon en ella, hicieron que perdiera el habla. Pero es que… se sentía tan bien estar así con Ichigo… tan agradable… tan protegida…

Se limitó a asentir ligeramente, pero lo suficiente para que el chico sintiera.

- Todo tiene que ser difícil contigo ¿no? – Rukia abrió sus ojos desmesuradamente. Kami, estaba segura que su corazón se detendría cuando una de las grandes manos de Ichigo comenzó a acariciar una de las pequeñas manos de ella.

- Ichigo… -

El muchacho aún mantenía su rostro escondido entre el hombro de la chica, oliendo su aroma embriagante, cuando escuchó su nombre, se vio forzado a salir de su trance. En contra de su voluntad se separó y se sentó frente a ella mientras le ayudaba a hacer lo mismo.

- Urahara vino esta mañana – comenzó a explicar.

- Sí, lo sentí – Rukia no miró de frente al chico, en cuanto se separó de él, extrañó el contacto.

- Él y Yoruichi me explicaron algo sobre tu gigai –

La chica levantó su cara extrañada - ¿Qué te dijeron? –

- Bueno… no entendí muy bien – el joven se rascó su cabeza – dijeron que era un gigai muy delicado y que no debías usar tu reiatsu cuando lo llevaras puesto –

Rukia arqueó una ceja - ¿Y qué más? –

- Dijeron que al entrar y salir de él, consumes energía… - pareció meditar un poco – Y que… -

- ¿Qué? –

- ¡No me interrumpas! ¡Esto es muy difícil de explicar! – Rayos, Ichigo odiaba exponer las cosas - ¡Ah! Y que, como hoy era su ultimo día, no debías entrar y salir más de una vez o… ¡O DESAPARECERÍAS! –

Silencio.

Rukia se quedó atónita por completo, al tiempo que Ichigo le miraba alterado.

- … -

El chico apretó sus puños – Rukia ¿Por qué no pusiste atención cuando Urahara te lo dijo? – Ese regaño pareció hacer reaccionar a la pelinegra.

- Ichigo… ¡¿DE QUÉ RAYOS ME ESTÁS HABLANDO? –

- ¿Cómo que de qué? ¡De tu gigai! –

- Jajaja – la morena comenzó a reír descontroladamente. Ichigo se ruborizó.

- ¿Qué es tan gracioso? ¬¬#-

- Jajaja… ¿Estás seguro de que Urahara no estaba ebrio? –

- ¡Rukia! ¡No estoy jugando! –

- Yo tampoco – se controló – pero es que de verdad, no sé de lo que me estás hablando –

- Entonces tu gigai… es decir… ¿No te pasará nada? –

Rukia negó con una expresión divertida, eso alivio excesivamente al pelinaranja, quien dejó escapar un cansado suspiro – Menos mal… pero entonces, ¿De qué gigai hablaban? –

- No lo sé – Rukia se puso de pie – Yo sólo tengo este –

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En cuanto Kon se colocó el gigai, sintió una pequeña presión en su pecho. Pero no le dio demasiada importancia, así que dejando de lado eso, Kai se preparó para dar el golpe final.

Su plan de hoy era sin duda lo más arriesgado que hasta ahora había hecho. Ya que sus posibilidades sólo se reducían a dos:

O Rukia lo asesinaba…

O Ichigo lo hacía…

Y ninguna de las dos opciones era muy alentadora. Ya era un poco tarde, pasaba del medio día, así que si sus cálculos eran correctos, el gigai sólo duraría por cinco horas más. Y en esas cinco horas, Kon debía conseguir algo que nadie jamás había hecho…

Un beso de Rukia…

Sí, aunque sonara imposible, el peluche se propuso como última meta obtener un beso de la shinigami, sin importar en que parte del rostro, el sólo quería un beso. Y con eso, aseguraba al 100% conseguir su cometido. Porque Ichigo no soportaría eso y terminaría por declararse a la chica. Pero el riesgo de esa acción era demasiado.

Aunque si lo lograba, moriría con una sonrisa en el rostro.

- ¡Listo! - Con su cuerpo bien acomodado y la determinación en alto, Kon se dirigió a la puerta de la casa Kurosaki - Buena suerte, Kai –

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- No, no sé qué es – Respondió la pelinegra, después de haber accedido, al fin, a su gigai.

- Pero estoy seguro que lo puse aquí – Ichigo buscó por toda la habitación la placa que había encontrado al despertar, pero ya no estaba en donde la había dejado.

- Tal vez Kon la vio – Rukia se dirigió al armario donde se suponía yacía el muñeco - ¿Kon? – Le llamó al abrir la puerta corrediza, esperando que el peluche se lanzara a ella - ¿Kon? –

- ¿Qué pasa? –

- No está aquí – Extraño, ahora que lo analizaba el peluche actuaba raro desde hacía unos días. Rukia se encogió de hombros, ese peluche pervertido siempre era así - ¿Quieres seguir buscando? –

El pelinaranja suspiró – No, dejémoslo así – dijo al tiempo que se acostaba de espalda a la cama, cubriendo con un brazo su frente – Estoy cansado –

Rukia se sentó a su lado. Ahora que lo recordaba, Ichigo no había dormido bien, porque había regresado tarde. Las manos de la chica apretaron su vestido, tal vez, y ya que las cosas volvían a la "normalidad" entre ellos… podía preguntarle dónde había estado… o con quién…

- Ichigo… - murmuró quedamente. Le incomodaba bastante tocar ese tema, además… lo que les había pasado hace rato la tenía muy nerviosa – Yo… me preguntaba… -

- Mmm… - le contestó él, descubriendo su rostro para mirarle desde abajo.

- Anoche… tú… -

¡Anoche! Ichigo se alertó al escuchar aquello. Era cierto, aún debía decirle a Rukia el por qué de su llegada tarde, se sonroóo, el chico se sonrojó bastante, porque al contarle eso, inevitablemente le tendría que decir lo que sentía por ella.

- ¿Por qué llegaste tan tarde? – la morena se atrevió a mirarle, él parecía sorprendido y bastante perturbado, Rukia temió por la respuesta, le pareció que los pocos segundos que pasaron fueron horas.

- Yo… - ¿Por dónde empezar? Ichigo estaba a punto de hacer la revelación más importante de su vida, se sentó en la cama y observó a la joven de bellos ojos, y por el contrario a lo que él pensaba, ver su rostro lleno de ansia le dio valor para continuar – Yo no pude regresar –

- ¿Te paso algo? ¿Un Hollow? ¿Un accidente? ¿La Sociedad de Almas? Yo no... mmm! – Rukia se alteró un poco, la curiosidad la estaba manipulando, el joven de ceño fruncido negó a todo lo que la chica dijo y optó por cubrir su boca para continuar.

- Estuve hablando con Kai un rato -

"¿Kai? Pero…"

- Se suponía que lo llevaría a su casa – El muchacho sabía lo que la shinigami pensaba - Pero le pregunte unas cosas y… terminamos peleando –

- ¡Ichigo! – Rukia se preocupó aún más - ¿Por qué ustedes…? –

- Por ti… - la interrumpió rápidamente y lo dejó salir, así sin más, mientras le miraba de frente y sin titubear – Nos peleamos por ti -

- ¿Por… mí? – la pelinegra quedó en estado de shock. No podía asimilar bien lo que acababa de escuchar – Tú… -

Ichigo tenía un sonrojo bastante notorio, pero eso no le impidió mirar de frente a la muchacha que estaba en peor estado que él. Ese era el momento, Rukia no dijo nada y le invitó a continuar, la manzana de Adam del Kurosaki subió y bajó sonoramente, mientras acercaba su rostro al de la morena.

- ¿Quieres saber por qué? – musitó con tono suave, sin dejar de eliminar la distancia que lo separaba de la joven.

- Ichigo… - Rukia cerró poco a poco sus ojos. Un poco más y, un poco y ellos…

DIM DOM!

- ¡EL TIMBRE! – de un salto, la pequeña shinigami se alejó del pelinaranja y, con la cara horriblemente roja, le miró por un segundo para luego correr fuera de la habitación, dejando a Ichigo como un completo idiota y maldiciendo al desdichado que había mandado por el caño su momento. ¡Maldito timbre!

Rukia corrió escaleras abajo intentando, por todos los medios, normalizar su respiración y el latir de su corazón. ¿Qué había sido todo aquello? ¿Acaso Ichigo quería…? ¡¿Besarla? Oh no podía ser, pero estaba segura que el chico tenía esa intención, y ella… ella no iba a resistirse.

Llego hasta la puerta y recostó su frente en el frío material, mientras sus ruborizadas mejillas luchaban por volver a obtener su color normal - ¡Ahora abro! – Respiró profundo y tomó fuerza suficiente para actuar natural – Diga… -

- ¡RUKIA! –

- ¡KAI! –

El joven castaño y de mirada oscura se encontraba radiante y feliz, sonriendo en todo su esplendor y saludando con una mano a la sorprendida chica - ¿Cómo has estado? Rukia –

- Ho… hola – la pelinegra no se imaginó ni por un momento el ver a su nuevo amigo ese día, ni mucho menos en ese momento, las palabras se atoraron en su boca.

- ¿Kurosaki está aquí? – Kon preguntó, le pareció extraño ver a su nee-san ida, tal vez sí habían pelado muy fuerte esta vez.

- Ah… sí, sí… Ichigo está… ¿quieres pasar? –

- Por supuesto – sonrió una vez más y entró a la casa, guiado por la joven de ojos azules.

- Vaya, vaya… Rukia, veo que tu amiguito vino hoy también –

La nombrada se giró sorprendida al escuchar la voz del sustituto, e inevitablemente el sonrojo acudió a ella otra vez y le temblaron las rodillas. En las escaleras, y reclinado en la pared con los brazos cruzados, estaba Ichigo, no hacía falta preguntarle el por qué de su expresión molesta e insípida. Kon tragó saliva, Ichigo parecía más enojado que la tarde anterior.

- Ichi-chan – le llamó el alma modificada - ¿Te sientes mejor? ¿Ya no te duele el golpe de ayer? – Kon sabía muy bien, que irritando al chico, conseguiría acelerar sus emociones.

- ¿Golpe? ¿Cuál? – el pelinaranja se contuvo un poco. Kon le miró con satisfacción y sonriendo. Terminó de bajar las escaleras y se puso delante del recién llegado, mientras se mataban con la mirada. Rukia estaba en medio, pero siendo ignorada por los dos hombres. De repente sintió esa tensión tan enorme que irradiaban ese par, y fue ahí, cuando por primera vez, se dio cuanta de la discordia entre ellos.

- Kai – Rukia interrumpió la batalla mental - ¿Qué te trae por aquí? -

- Rukia, me sorprende que no lo sepas… la única razón que podría traerme a esta casa – el chico se inclinó un poco hasta quedar a la altura de la ojiazul – Tú – contestó sonriente al tiempo que pegaba su frente con la de la chica.

Rukia parpadeó un par de veces mientras se ruborizaba, otra vez, por lo que el ex-peluche le había dicho. Sin embargo, antes de poder siquiera responder algo, sintió como era atraída por la cintura y alejada del joven castaño.

- ¡Te dije que te alejaras de ella! – En un arranque de celos y posesividad, el joven Kurosaki tomó a la chica por la cintura mientras la acercaba a él y se interponía entre ella y el ojinegro -¿No lo entendiste? –

- ¡El que no entiende es otro! – Reclamó Kon, y sacando valor de quién sabe dónde, haló de la mano a la joven, soltándola del abrazo del pelinaranja - ¡Rukia puede decidir con quien quiere estar! ¡Ella necesita a alguien que la aprecie… no a un imbécil como tú! –

Esa frase resonó como eco en la cabeza del shinigami.

- ¿Vienes, Rukia? - le consultó antes de salir. Y con la mano de la chica atrapada entre la suya, caminó hacia la salida.

Completamente atontada, la shinigami no supo que objetar. Kai volvió a caminar y abrió la puerta, y antes de salir, la pelinegra se giró para ver a Ichigo y le lastimó ver la expresión en su rostro. Los ojos azules se cruzaron con los avellana, y en ese instante… algo se rompió.

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El cielo sobre Karakura comenzaba a nublarse, los días de frío amenazaban con regresar.

¿Qué había sido todo aquello?

Sinceramente, Rukia tenía un torbellino de ideas y sensaciones surcando su cabeza. Hace varios días, las cosas con Ichigo comenzaban tornarse frágiles, su apatía para con ella y la frialdad con la que le trató, hizo que se deprimiera. Sin embargo, de la nada aparecía Kai, y le ayudaba a iluminarse un poco los días. Y al mismo tiempo, su amistad con el pelinaranja volvía a estabilizarse y hacerse más confusa que antes. Ichigo… ese testarudo… siempre conseguía revolver sus sentimientos de manera descontrolada. Un beso, increíble pero cierto, habían estado a punto de besarse en su alcoba. De no ser por la llegada de Kai, eso hubiera ocurrido. Y luego, el castaño se le declaraba, dejándola aún peor que antes y sacándola de ahí.

Y ahora era llevada por el ojinegro hacia algún lugar. Se sintió como una basura, como algo sin valor alguno, por no oponer resistencia y quedarse callada.

Esa mirada…

Ichigo tenía esa mirada…

Dios, Ichigo de verdad se sentía como un imbécil…

- Kai… - la morena paró sus pasos, deteniendo al mismo tiempo al joven castaño – Yo… -

- Rukia, por favor – suplió el chico – Sé lo que me dirás pero, me gustaría hablar por última vez contigo –

Nee-san! ¡Por favor! T-T"

- No… es decir, es que… ¿por última vez? ¿De qué hablas? – la chica se percató del contenido de la frase.

Kon sonrió de manera melancólica, pensar en su último día era triste, pero lo era aún más decírselo a alguien – Es que, ya no estaré más por aquí, al menos no yo –

Rukia no entendió muy bien, miró de manera interrogante al muchacho moreno y este sólo volvió a sonreír – Vamos –

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"Nee-san debería buscar a alguien que la aprecie… no a un imbécil como tú"

Las mismas palabras de Kon. Ichigo se sentó en una de las escaleras con su atención perdida.

¿Realmente él no la merecía?

Eso dolía, de verdad que dolía. El pensar que la había tenido tanto tiempo sin apreciarle de verdad, sin darle todo lo que él podía y sentía, porque lo que sentía no era nuevo, era algo que se había cultivado y había crecido con el tiempo. Y ahora que lo sabía, no podía hacer nada.

¿De verdad era un imbécil?

Sí… sí que lo era. Se maldijo a sí mismo, por ser como era. Él la había salvado, ella le había salvado. No iba a rendirse. Ichigo Kurosaki no se rendiría.

¡La enana no era de nadie!

Eso estaba claro… Pero él intentaría pertenecerle.

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Las hojas de los arboles se movían al compas del viento.

Kon se sentó en el pasto al lado de la joven. Desde allí podían ver parte del parque. El silencio reino un rato.

- ¿Sabes? – Kai inició la plática – la primera vez que te vi, no imagine lo mucho que valías – Rukia le miró – Sin embargo, ese mismo día me di cuenta que detrás de tu gélida mascara, había una mujer hermosa y valiente, que no se rinde ante nada y afronta sus problemas con honor –

- ¿Kai? –

- Por eso, decidí que ibas a ser alguien importante para mí – continuó explicando Kon – Y yo… yo quería ser alguien importante para ti… - el moreno miró hacia el cielo – Pero tú ya tenías a esa persona -

Rukia se sintió extraña, como si lo que Kai le decía no lo estuviera diciendo él, si no alguien más. Decidió seguir escuchándole sin decir nada.

- Ichigo es un idiota, eso no se discute – prosiguió el alma – Es por eso que no soltará sus sentimientos de manera fácil – rió un poco – Pero te puedo asegurar, que lo más importante para él… eres tú –

Las mejillas de Rukia ardieron de nuevo, y no supo donde esconder su cara, a punto de levantarse, la mano del muchacho se posó en su hombro y le obligó a mirarle. Y toda la ternura y comprensión que reflejaba, hizo que Rukia dijera las palabras más puras y sinceras que podían salir de su boca.

- Gracias –

Rukia acercó su rostro al de él y depositó un dulce beso en su frente, como señal de infinito agradecimiento.

Avergonzado e impresionado, Kon se llevó una mano hacia la zona y sonrió felizmente.

- No hay de que… nee-san –

- ¿Cómo me llamaste…? –

- O_O Anno… etto… - "¡AHAAA! ¡LA REGASTE!"

- ¿Acaso tú…? -

El corazón de Rukia se paró en seco, al igual que el de Kon. La fuerza espiritual de Ichigo se sentía tan aplastante que se vieron forzados a buscarle.

Y ahí, detrás de ellos, el pelinaranja les miraba, con sus ojos llenos de furia, pero sobre todo, decepción.

- ¡Ichigo! – Rukia se incorporó rápidamente.

- Lamento interrumpir – Dijo de forma fría pero hiriente.

- Nosotros no… -

- Fresita, ¿es qué no puedes dejarnos solos? – se adelantó Kai, y Rukia se sorprendió del cambio de actitud tan repentino – Rukia no te necesita –

- ¡Eso es algo que te tiene sin cuidado! – Explotó el pelinaranja.

- ¿Cómo dices? Pues, a mí no, pero a Rukia sí. No es fácil tratar con imbéciles - Antes de que Rukia se diera cuenta, Ichigo ya estaba tomando a Kai de la camisa y a punto de encestarle un golpe. La shinigami estuvo a punto de gritar, pero el puño de Ichigo se quedó a medio camino.

- ¿No vas a golpearme? –

- Tal vez yo sea un imbécil, tal vez tengas razón… - Ichigo miraba al castaño – Pero si ella quiere estar conmigo o no… no es tu problema – con fuerza, el pelinaranja dejó ir el puño al rostro de Kai, tirándolo al suelo, cuando este cayó, su camisa se desacomodó mostrando parte de su cuello, y ahí, atada a una cadena, una pequeña placa se asomó.

- Eso es… -

- Bien hecho, fresita – Ágilmente, Kon escondió la placa.

- ¿De dónde sacaste eso? – el pelinaranja estaba irritado.

- ¿Sacar qué? –

"Esa placa era… la misma que encontré hoy, justo antes de que Urahara llegara… y me dijera sobre…"

- … El gigai -

- ¡Ichigo! – Llamó la joven, al tiempo que detenía al sustituto tomándolo del brazo.

- Rukia –

La shinigami le miró con reproche y le soltó, luego miró a Kai. Y sin decir nada, comenzó a correr lo más rápido que pudo.

- ¡Rukia! –

Kon se levantó limpiando su rostro – Ichigo – el aludido se viró para verle – Rukia es fuerte, pero muy frágil… Ve por ella – le empujó un poco. Ichigo sonrió a medias y antes de seguir a la chica volvió a girarse.

- Tú y yo… tenemos un asunto pendiente, no salgas del gigai o desaparecerás, Kon – y corrió tras la chica dejando con cara de muerte a un tembloroso Kon.

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¿Por qué corría?

¿Por qué era tan débil?

¿De quién huía?

¿A qué le tenía miedo?

Rukia paró de correr cuando el aire le faltó. Otra vez… otra vez escapaba de sí misma, escapaba de los sentimientos que no tenía permitido tener.

La pelinegra se dejó caer al suelo, mientras las lágrimas caían de sus ojos. ¡Esos sentimientos humanos le atormentaban!

Para cuando se dio cuenta estaba de nuevo en la casa Kurosaki.

¿Por qué si corría de todo eso, volvía a ese lugar?

La respuesta era tan sencilla, que le daba miedo admitirlo. Ese era su hogar.

Cerró sus ojos y se dejó abrazar por la soledad.

- Kuchiki Rukia es una cobarde –

La morena levantó su rostro al escuchar la acusación. Detrás de ella, el joven de ojos avellanados ocultaba su mirada en la oscuridad.

- Ichi… -

- Nunca pensé eso de ti – la muchacha se levantó cuando Ichigo comenzó a acercarse.

Él daba un paso hacia el frente y ella retrocedía dos más.

Rukia se sentía completamente asediada por el joven de llamativos cabellos, y la mirada que él le dedicaba jamás la había visto, nunca. Atemorizada por su actitud, decidió que no era buena idea dejarle continuar.

- No quiero hablar contigo – Dijo mientras se alejaba un poco más – Ya hemos hablado suficiente por hoy – logró utilizar el tono más frío que tenía.

- Me importa una mierda, enana – Ichigo se acercó invadiendo el espacio personal de la chica y tomándola por el brazo – Vas a escucharme, te guste o no –

Algo se movió en el interior de Rukia cuando sintió el contacto de la mano del muchacho sobre su piel, e instantáneamente se liberó del agarre – No - repitió cortante, no quería nada más con él, no ahora que se sentía tan frustrada.

- No es una petición –

La pelinegra se sonrojó visiblemente cuando el chico se acercó a escaso milímetros y la tomó de ambas manos, para evitar cualquier intento de escape. Intentó librarse una vez más, pero la fuerza del chico era más que la de ella.

- Ichigo… me haces daño –

- Esto es importante –

Rukia le miró en silencio. Era tan extraño estar tan cerca. ¿Todo lo que Kon le había dicho era cierto? ¿De verdad ella era… para él… tan importante?

- Lo sé – contestó la pelinegra – sé que quieres decirme y no me importa –

Ichigo frunció aún más sus cejas - ¿No te importa? – Apretó su agarre - ¿Cómo puedes decir tal estupidez? –

- ¡No tienes por qué explicar nada! ¡Me da igual! –

- ¡Maldita sea, Rukia! ¡Es importante para mí! –

Ichigo sintió que le punzó el corazón debido a la actitud de Rukia. Entonces ella no…

- Ichigo – Susurró la ojiazul. El chico aflojó sus manos al ver la reacción de Rukia – Yo no puedo… -

- ¿No puedes? o… ¿no quieres? –

Los labios de Rukia temblaron. ¿Cómo decirle que era lo que quería más que nada?

Ichigo sonrió, no necesitaba que Rukia se lo dijera, con tan sólo verle a los ojos podía leer sus pensamientos, podía ver su alma.

- Yo sé… que no me enamore de una cobarde – y sin decir nada más, y ante una atónita Rukia. La tomó por la cintura y la levantó sutilmente, al tiempo que encerraba su pequeño cuerpo entre el de él y la pared, para poder tocar sus labios. Y así, con toda la paciencia del mundo, comenzó a besarla, sin prisas, sin miedo. Pero con todo el cariño y deseo que había reservado para ese momento. Su momento…

Y al sentir sus labios poseídos por los del shinigami, Rukia olvidó por completo ese miedo que sentía. Ichigo era… la única persona que lograba hacerla cometer locuras, que lograba despejar su mente y hacerla sentir viva…

Con la chica temblando por su beso, y con el aire haciéndole falta, Ichigo se separó un poco sólo para verle a los ojos. Y perderse en ellos.

- Eres la persona más importante para mí… - susurró tan cerca que con cada palabra, sus labios volvían a rosarse – Te amo, enana –

Rukia cerró sus ojos y sonrió. Una lágrima furtiva resbaló por su sonrojada mejilla – Ichigo… quiero quedarme contigo… para siempre… –

Por amor… se comenten muchas tonterías… pero… ya no le importaba el castigo… no si él estaba con ella.

- Así será – finalizó el pelinaranja, al tiempo que volvía a besar a la chica y perdía la noción del tiempo y el espacio.

De su cuenta corría que ella jamás se separaría de él.

Nunca…

- Te amo, Ichigo -

The end

AHAAA NO PUEDO CREERLO!

Lo he terminado. Oh Kami, de verdad espero no haber decepcionado a nadie, si es así, mil disculpas por no cumplir sus expectativas T-T

Ya saben acepto cualquier, comentario.

Y una vez más, les agradezco infinitamente el haberse dado su tiempo y leer las creaciones de esta chica. Hacen que valga la pena escribir.

Cuídense mucho, y que tengan buena suerte!

.

.

.

Kon miró desesperado hacia todos lados.

¡ICHIGO LO HABÍA DESCUBIERTO!

Peor aún…

¡ICHIGO LO IBA A MATAR!

Rogó y oró a todos los dioses y shinigamis para poder huir lo más lejos posible en tan poco tiempo. Tal vez el otro lado del mundo sería bueno.

¡NO! Incluso sería muy cerca si el sustituto estaba enojado.

- ¡VOY A MORIR! – sollozó el peluche, aún metido en su gigai.

Ichigo le había dicho que no saliera o desaparecería.

- ¡¿POR QUÉ NO ESCUCHE A URAHARA? T-T –

La tenía bastante difícil, porque si no desparecía con el gigai antes de que Ichigo lo encontrara, moraría en sus manos de la manera más cruel y dolorosa posible.

- ¡Tal vez pueda cumplir mi sueño más profundo!… ¿pero no creo que mi nee-san e Inoue-san quieran hacer un trío conmigo? –

CRAT, CRAT

El tronido de unos dedos a su espalda lo sacó de su pervertida fantasía. De repente el leoncito sintió un escalofrió.

- Hora de sacarte del gigai… K-A-I – Ichigo apareció detrás, con la cara de asesino en serie psicópata y sádico más terrorífica que el peluche había visto.

- ¡NO! ¡ICHIGO! ¡ESPERA! ¡TE AYUDE CON NEE-SAN! –

Ichigo volvió a tronarse los dedos.

- Lo sé –

- ¿en serio? –

- Sí… por eso déjame ayudarte a salir del gigai –

- ¡Ichigo! – Pronunció con estrellitas en los ojos - ¡Gracias! –

- No hay de qué – sonrió sádicamente – Si no puedes salir por tu cuenta… yo… -

Se acercó a él y lo tomó por el cuello.

- ¿Qué vas a…? –

- ¡VOY A SACARTE A GOLPES! –

¡AAHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

¡NOOO!

¡ESPERA!

¡NEEEE-SAAANNNNN!

¡TASUKETE*!

PLAAASSSSSS!

Fin. ^^

Koraru-san

*Tasukete = ¡ayuda!