Los personajes se sobreentiende que son propiedad de Stephenie Meyer, por desgracia (ya me gustaría que Edward, Jasper o Carlisle me pertenecieran… grrrr). La historia original es de Richard Paul Evans, que a su vez, le pertenece a una mujer americana. Así que no se dejen engañar, de alguna forma u otra, esto sí ocurrió.

Esta historia se la dedico a lecaosma, quien me ha apoyado muchisimo, y quien ha hecho que me enamore perdidamente de Carlisle gracias a sus historias. ¡Te mando un abrazote, amiga! No es la historia que te había dicho (ninguna de las dos, de hecho), sino que fue algo que surgió de pronto. Lo otro sigue en pie.

También le agradezco a Karina, una ciberamiga, que me ayudó con el título y con el summary. ¡Un abrazo!

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PRÓLOGO

Me encontraba en el centro comercial, más exactamente, en una librería. Desde que tengo memoria, me ha gustado leer. Mujercitas, El Conde de MonteCristo, Orgullo y Prejuicio... Los clásicos y contemporáneos, me gusta leer de todo un poco.

Ese día fui a comprar mi dotación de libros para el mes, pero ahora estaba en busca de algo más... Un libro diferente... Soy especial amante de las historias de amor, pero quería una historia linda, algo que me hiciera llorar, algo que me hiciera sonreír, y algo que me hiciera creer que el amor no es exclusivo de las novelas.

Me pasé bastante tiempo entre los anaqueles, leyendo las sinopsis de la contraportada de los libros, esperando que algo me llamara la atención. Había conseguido ya algunos ejemplares, interesantes, más no el que buscaba.

-Hola.

Me volteé y vi que me llamaba una mujer joven, muy bonita. Tenia el cabello del color del caramelo, una piel muy blanca, un rostro bello en forma de corazón, y unos lindos ojos de color esmeralda. Me agradó enseguida. Sin embargo, no entendía por qué me hablaba.

-Hola -contesté el saludo.

-Te he estado observando... ¿Buscas un libro en especial?

-Si -asentí-. Sé que sonará algo tonto, pero busco un libro de amor, pero uno que la historia suene algo real, como algo que pueda ocurrir realmente fuera de las páginas -le expliqué, y me dio tanta confianza que no tuve más remedio que explicarle mi verdadero motivo-. Busco leer una historia que me haga creer que el amor existe en la vida real -sentí que me sonrojé. Ella sonrió con dulzura.

-Me llamo Esme....

-Mucho gusto, Esme. Mi nombre es Elianna.

-¿Tienes tiempo, Elianna? Me gustaría invitarte una taza de té....

No vi inconveniente alguno.

-Claro -acepté, algo extrañada por su invitación. Llevé a la caja los libros que ya había escogido, los pagué, y nos dirigimos al área de comida, donde tomamos asiento en una mesa en la terraza. Esme fue por el té.

-Tal vez pienses que es algo extraño que una desconocida te invite a tomar el té, pero me intrigó lo que me dijiste, eso de que quieres una historia que te haga creer en el amor -sonrió-. Tengo algunos libros para recomendarte, pero primero me gustaría contarte mi historia de amor favorita.

La forma en que le brillaban los ojos me hizo entender que de verdad, sería una historia interesante.

-Claro... ¿De qué autor es?

-Es mía. Es mi historia de amor.... -suspiró, y comenzó su relato.

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