Los personajes se sobreentiende que son propiedad de Stephenie Meyer, por desgracia (ya me gustaría que Edward, Jasper o Carlisle me pertenecieran). La historia original es de Richard Paul Evans, que a su vez, le pertenece a una mujer americana. Así que no se dejen engañar, de alguna forma u otra, esto sí ocurrió.

Lo siento, sé que prometí actualizar hasta el miércoles, pero no pude refrenarme. Este es mi capítulo favorito, y me moría de ansias por que lo leyeran. Además de que hoy es mi último día de vacaciones, ya que mañana regreso a la odiosa escuela… ¿Verdad, Vane?

En fin, espero que lo disfruten tanto como yo. Disfrútalo, querida lecaosma

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EPÍLOGO

Estaba sorprendida. Había llorado bastante con el relato, y no podía creer que fuera una historia de verdad. El relato de Esme me había mantenido embelesada y cautivada alrededor de una hora. Era tan linda, pero tan triste su historia… Sin embargo, no podía creer que terminara ahí.

-¿Y qué pasó después?

-Volví a Gretna, con mi madre, y Edward y yo rápidamente nos instalamos ahí. Hace calor, ¿sabes? Y al principio era insoportable, pero de alguna forma u otra nos adaptamos de inmediato. Yo había cambiado mucho, y mis amigos también, aunque pronto volvimos a convivir. Me hice de nuevo amiga de mi mejor amiga de la infancia, Renée, pero no era lo mismo. Extrañaba bastante a mi querida Rosalie, al igual que Edward. Como le prometió a su tía, de inmediato me pidió que lo metiera a una escuela de música, y cuando se casó Rosalie, el año pasado, le tocó una canción.

-¡Qué lindo! Me gustaría conocer a su hijo, Esme.

-Por supuesto. Seguro Edward estará encantado de conocerte también -el móvil de Esme sonó, y se disculpó para contestar. Luego volvió sonriendo.

-¿Y empezó a trabajar? ¿Siguió pintando?

-Si, comencé a pintar, y Renée me convenció que vendiera mis cuadros. Me sorprendió que tuviera tanto éxito, pero por lo menos no necesité buscar un empleo de oficina. Pude quedarme en casa con Edward y mi madre.

-Vaya, me alegro mucho por usted... -asentí. Sin embargo, una duda se debatía en mi mente, pero no sabía si preguntársela o no: ¿qué había pasado con Carlisle?

-Sé que te mueres por preguntarme acerca de Carlisle, Elianna -sonrió, y yo me apené un poco-. Pero no te preocupes, a eso iba. Claro que siempre pensé en él, cada nueva pintura la hacía pensando en él, y guardé con mucho recelo su retrato. Me resigné a vivir una vida sin él... Pero la vida nunca transcurre como lo esperamos, ¿no es así? Seis meses después de mudarme a Gretna, todo cambió....

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Esme estaba almorzando con Renée en una cafetería al aire libre en el centro de la ciudad. Era un bello día, y uno de esos pocos en los que el recuerdo de Carlisle no la hacía sufrir, sino sonreír. No estaba preocupada por Edward, ya que su madre lo recogería cuando saliera de la escuela.

-Esme, creo que deberías aceptar la invitación que te hizo ese abogado, James, aunque sea sólo para que lo conozcas un poco...

-Renée... -exclamó Esme. ¿Es que Renée nunca dejaría de hacerla de casamentera? El estilo Woodhouse había quedado ya en el pasado. Además, ya había tenido la misma plática con ella los últimos tres meses-. Sabes que no quiero, no me interesa salir con alguien más.

-Pero Esme, eres joven aún. Necesitas divertirte, despejar tu mente de vez en cuando... Los divorcios ocurren, y no es el fin del mundo cariño...

-Bien sabes que no es por John, sino por él...

-Bla, bla, bla... -Renée le restó importancia con un gesto de la mano-. Cariño, él se la perdió, y hay muchos hombres por ahí, Esme.

Esme rodó los ojos, y sonrió. Su amiga nunca cambiaría.

-Lo pensaré Renée, pero no te prometo nada. Y bueno, tengo que ir a la galería, Amanda quería verme.... ¿Quieres acompañarme?

-No, gracias, cariño. Tengo que llevar a Bella al médico a que le quiten la férula de la pierna... Esa hija mía un día de estos se quebrara más que una pierna... Es tan despistada la pobre... -suspiró Renée y se pusieron de pie-. Hasta luego, Esme.

-Adiós, Renée. Salúdame a Bella. Dile que la iré a visitar pronto...

Esme se dirigió a la galería, y Amanda la llamó.

-Esme, te llamé para pedirte más cuadros. Ya casi se han agotado. Sólo queda el paisaje de la casita en la pradera, y el retrato del hombre rubio, ese que no quieres vender...

-No, Amanda. Ese cuadro es muy importante para mí, y sólo consentí en exhibirlo porque me prometiste que de inmediato rechazarías cualquier oferta por él.

-Pues si, Esme. Pero vino un cliente muy interesado en ese cuadro, y me ha ofrecido hasta medio millón por él, así que por eso te hablé...

Esme frunció el entrecejo.

-No le prometiste nada, ¿verdad?

-No, pero insistió tanto, y hasta pidió hablar contigo, así que ahí está, en la sala de conferencias -Esme suspiró, y se dirigió a hablar con el hombre. Entró a la sala, y ahí estaba un hombre rubio, delgado, que se volvió en cuanto sintió que ella entró. Era muy atractivo, de su edad aproximadamente, y unos profundos ojos azules. Tenía una linda sonrisa. El hombre le extendió la mano, y ella la estrechó.

-Así que usted es la artista. Mi nombre es Jasper. Es un placer conocerla -la saludó con un marcado acento británico.

-Igualmente... -Esme divagó en sus pensamientos. Jasper le recordaba tanto a Carlisle. Rubio, ojos azules e inglés.

-Usted tiene un gran talento, señora.

-Llámeme Esme.

-Esme. Pues si, es muy talentosa, y mi socio y yo compramos algunos cuadros suyos, pero estamos especialmente interesados en el retrato, sólo que nos dijo la vendedora que ese cuadro no estaba a la venta.

-Así es, no lo vendo.

-Esme, si es por dinero, pagamos lo que sea.

-No se trata del dinero, Jasper. Es que ese retrato tiene un gran valor sentimental para mí. Es lo único que me queda de un gran amigo, sólo su retrato y mis recuerdos... -suspiró.

-¿Acaso murió?

-No, Simplemente se fue.

Permanecieron en silencio, y Jasper le colocó la mano en un hombro, sonriendo.

-¿Sabe? Creo que la razón por la que no lo vende, es porque no le pertenece.

Esme lo miró extrañada.

-¿Cómo dice?

-Esa pintura no es suya. Usted se la regaló a él.

-¿Cómo lo sabe?

-Verá Esme. Lo que pasa, es que yo soy Jasper Cullen, el hermano del modelo. Él me lo dijo.

-¿Su hermano? -Esme no lo podía creer.

-Así es. Carlisle es mi hermano.

-¿Está él aquí? -los ojos de Esme se llenaron de lágrimas.

-Bueno Esme. Carlisle me dijo que usted le hizo prometer que no la buscara, así que no puede acercarse a usted, porque es un hombre de palabra. Pero creo que se acobardó, así que me mandó a mi primero... Tal vez cambió de opinión -miró por sobre el hombro de ella, y Esme se volteó.

-¡Carlisle! -las lágrimas brotaron y se arrojó a sus brazos. Carlisle la besó, y luego la apartó, para poder mirarla bien-. Pero... dijiste que no tenías nada que hacer en este país.

-Esme, amor... Estaba dolido cuando lo dije... -le secó las lágrimas-. Discúlpame por haber tardado tanto en romper mi promesa...

Miró a su hermano, quien los contemplaba con los ojos llorosos.

-Lo siento, Esme. Él es Jasper, mi sentimental hermano menor...

-Yo, lo siento... Es que me alegra ver a Carlisle tan feliz luego de tanto tiempo... Desde que... -parpadeó, y Carlisle le puso una mano en el hombro.

-Ya pasó, Jasper... No hay por qué recordarlo.

-Está bien... Siento también haberme querido divertir un poco a tus costillas, pero es que Carlisle no ha parado de hablar de ti desde que me encontró, así que creo que merecía una retribución -le tomó una mano-. Gracias por haber cuidado a mi hermano.

-En realidad fue al revés, Jasper. Y me alegra tanto que por fin estén juntos. Yo sé que Carlisle te adora.

-Y yo a él... Es mi hermano mayor -sonrió con orgullo, mirando a Carlisle.

-Pero, Carlisle... –exclamó Esme-. ¿Y la promesa? ¿Por qué la rompiste? Es decir, me alegro, pero yo te hice tanto daño...

-Verás, Esme... Es que una mujer me pidió olvidarla, pero desde entonces me he arrepentido. No cometeré el mismo error de nuevo. Además, no es muy inteligente prometer no amar a alguien cuando tu corazón pertenece completamente a esa persona.

-Pero dijiste que el amor no da una segunda oportunidad...

-Vaya, Esme... Estás poniendo muchos reparos. ¿Acaso ya no quieres a este pobre doctor que sueña contigo aun cuando está despierto? -bromeó Jasper, y rieron.

-Si lo dije Esme, pero ¿qué sé yo del amor? Lo único que sé es que me pediste tener fe una última vez, y lo hice.

-Ay Carlisle... -Esme estaba llorando de felicidad, y Carlisle la abrazó con fuerza, con amor. No creía que podría ser feliz de nuevo-. Prométeme que no me dejarás nunca.

-Está bien -le susurró en el oído-. Pero es la última promesa que hago. ¿Dónde quedará mi respetabilidad si rompo cada promesa que te hago? -se rió, y la besó una vez más.

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-Así es cómo termina en realidad mi historia, Elianna. Poco después nos casamos. Edward amaba a Carlisle, y de inmediato lo aceptó como su padre. Jasper se quedó a vivir con nosotros, aunque se hizo muy amigo de Emmett, y cuando conoció a su hermana, una muchacha muy agradable, se fue con ella a Carolina del Norte, y viene a visitarnos con regularidad. Y Rosalie ya es madre de una pequeña bebé.

-¿Y John?

-Él sigue ahí. Por increíble que parezca, se interesó más en Edward después del divorcio. En el verano, Edward pasa dos semanas con él y Rosalie y Emmett en Forks, y mi niño es feliz. John tiene una nueva novia, una joven que conoció en Italia, y creo que se casarán pronto.

Me quedé meditando en la historia de Esme. De verdad que si no fuera porque ella misma me la había contado, no la creería. Parecía sacada de un libro...

-Gracias por compartir su historia conmigo, Esme. Con todo esto, estoy segura que ningún libro me hará creer en el amor tanto como su historia.

-Me alegra, Elianna -sonrió-. Y si me permites, te daré un consejo.

-Claro -asentí.

-Las novelas de amor son muy bellas, te enseñan a creer en el amor, y a esperar. Pero nunca quieras que tu vida suceda exactamente como en los libros. La vida nunca será tan perfecta como lo describen los autores, no todo es "La Vie en Rose"... Aunque la vida real sea un poquito más difícil, y a veces hasta dolorosa, la felicidad y el amor son más maravillosos. Como yo. Imaginaba que seria feliz como en los libros, pero a pesar de todo lo que pasé, ahora soy infinitamente más feliz de lo que imaginé y esperé... Así que nunca pierdas la esperanza, Elianna. El amor está ahí, esperándote, y lo descubrirás cuando menos lo esperes.

-Gracias, Esme...

-¿Aún quieres que te recomiende algunos títulos?

-No, creo que así está bien. Me quedaré por mientras con los libros de investigación y suspenso que compré... Quiero seguir pensando en su historia... -le dije.

-Bueno, de cualquier manera, te daré mi teléfono y mi e-mail para que me contactes cuando quieras.

-¡Oh si! Por favor... -intercambiamos teléfonos y direcciones electrónicas, y de pronto, llegó un hombre rubio, muy guapo, con un niño de cabello broncíneo.

-¡Mamá! -exclamó el niño, y se arrojó a los brazos de Esme, quien se puso de pie, y besó discretamente al hombre. De inmediato supe quienes eran. Esme nos presentó.

-Carlisle, Edward, ella es Elianna, una joven amiga que hice en la librería -me miró-. Elianna, ellos son a quienes tanto querías conocer.

-Mucho gusto, doctor Cullen -nos estrechamos las manos-. Esme me ha contado su historia, y me pareció maravillosa.

-Llámame Carlisle -sonrió-. El gusto es nuestro, mío y de Edward, ¿verdad, hijo? -Edward también me estrechó la mano.

-Así es, Elianna -me enamoré de ese niño. Y bueno, de su padre también. Era tan atractivo y atento como Esme lo había descrito, y se veían felices.

-Bueno Elianna -exclamó Esme-, creo que es hora de que nos vayamos. ¿Quieres que te acompañe a tu casa?

-No, está bien. Llamaré a mis amigas para quedarnos a ver una película. Gracias por todo.

-No hay de qué... Hasta luego Elianna. Seguimos en contacto... -me abrazó suavemente, y nos despedimos con un beso en la mejilla. Carlisle me estrechó la mano de nuevo.

-Hasta pronto, Elianna. Te invitaremos a cenar -bajó la voz, en confidencia-. Tienes que ver los cuadros de Esme -me guiñó un ojo, y reí.

-Por supuesto. En especial su retrato.

-Adiós Elianna -se despidió Edward, y no pude refrenarme y lo besé en la mejilla. Era un niño muy dulce y lindo.

-Adiós Edward. Cuando vaya a tu casa, ¿tocarás el piano para mí?

Él sonrió emocionado.

-¡Por supuesto!

La feliz familia se alejó, Carlisle y Esme abrazados, y Edward tomado de la mano de Carlisle. Yo me quedé viéndolos, suspirando, y con una sonrisa en el rostro. No tenía ninguna duda: el amor si existía, y ellos eran la prueba viviente de ello. Mi móvil sonó, y respondí.

-¿Diga?

-Elianna, soy yo, Victoria. ¿Estás ocupada? Mi hermana quiere ir al cine con su amigo, y quería ver si me acompañas...

-Claro, ya estoy aquí en el centro comercial.

-Ok. ¡Mil gracias! Te veo frente al cine, ¿si?

-Claro... ¿Sabes? Tengo algo que contarte.... Me pasó algo genial...

-Está bien, me iré más temprano para que me cuentes, ¿ok?

-Ok. Nos vemos al rato. Bye.

-Bye

Tenía muy claro que le contaría. La historia de Esme y Carlisle.....

FIN

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Bien, pues si, este es el final de la historia. Muchísimas gracias por haberla seguido, y por todos los lindos comentarios que me dejaron en el transcurso de la historia. No saben cuánto me animaron. Espero que les haya gustado, y en caso de que sea así, les recomiendo que lean el libro en el cual me basé para escribirla. Se llama La última promesa, y el autor es Richard Paul Evans. La verdad, a mí me encantó la historia, y pues por eso quise adaptarla con los personajes de Twilight para que la disfrutaran.

Quiero agradecerles una vez más a todos (as) ustedes, y en especial a lecaosma, que siempre me estuvo apoyando, y a quien le dediqué esta historia. A continuación pongo los nombres de quienes se tomaron un minuto de su tiempo cada vez que subí capítulo nuevo, para dejarme su opinión:

Rosa Cullen

Victoria Everglott

lecaosma

EminAnimE

Erika

CullenAlice

Mi esposo (¡te quiero Neto! XD)

rukatenoh7

-Steph-Midnight-

soluna15

kaichi09

Dani Malfoy Granger

De verdad, gracias a todos (as) ustedes, y estén al pendiente, que ya estoy trabajando en otro Carlisle x Esme, pero no les puedo asegurar cuando la subiré, para no decepcionarlos (as) en caso de que no me sea posible. Como sea, un abrazo a todos (as), y nos vemos pronto.

Fino ad allora, cari amici….