Disclaimer: Naruto y cía. pertenecen a Masashi Kishimoto, la idea del fict pertenece a mi cabeza. «S pertenece a S» xD

Fict con contenido LEMON (así, en mayúsculas y remarcado), SasuSaku, oneshot, oficialmente queda abierta la sección de ficts subidos de tono. O sea, cuando haya otro, aquí irá. Capítulos sin enlaces que pretenden simplemente contar las infinitas (+ 1) maneras en que el Clan Uchiha puede resurgir gracias a Sakura.


Proyecto: Resurgimiento

Oneshot SasuSaku



El infierno quedaría como Yuki no Kuni, en comparación al clima en Konoha.

Este fue el pensamiento firme que se mantuvo en la mente de Haruno Sakura, cuando la joven sacudió por enésima vez la toalla contra su cabellera rosada. Esta acción la hizo más por el hecho de mantener sus manos ocupadas, intentando olvidarse de la ola de calor que afectaba a Hi no Kuni, en especial a Konohagakure no Sato.

Y para variar, a Kakashi-sensei se le ocurrió entrenar en este clima caluroso. Sakura bufó irritada, aún con la pierna doliéndole, luego de haberla usada como soporte cuando la condenada rama del árbol se desbarató en un dos por tres. La joven estaba segura que la rama se hizo cenizas debido a su peso.

Bueno, Sakura rectificó sus ideas, al analizarlo detenidamente: Para que la rama se hiciera polvo, debía arder... y verdaderamente el ambiente da para ello.

La joven volvió a mover la cabeza, sintiendo sus cabellos ya secos, mientras que su cuerpo comenzaba a transpirar, seguro por andar pensando en altas temperaturas.

Los orbes verdes observaron la habitación, preguntándose qué tiempo le llevaría tomar otro baño refrescante, con el agua fresca deslizándose por su cuerpo, enfriándola de una manera física. Aunque en honor a la verdad, meterse en la ducha, precisamente ahora, no bajará la temperatura de su cuerpo y aumentará considerablemente la de su mente.

No cuando Uchiha Sasuke está quitándose el polvo y el sudor causado por la inusual reunión mentalizada por quien fuese el sensei del grupo siete, hace casi ya diez años atrás, el mismo sensei a quien de cuando en cuando le aparece su vena nostálgica y los hace llamar para que tengan un entrenamiento.

Sakura supo bien cuál eran las intenciones de Kakashi-sensei con su aparentemente extraño comportamiento. Quería reunirlos, sabiendo que así el trío es invencible, sean cuales sean de las circunstancias.

La joven de apellido -aún- Haruno a veces quería sacar a su sensei de un error en su teoría: El grupo siete siempre ha estado unido, a pesar de los caminos que cada uno tuvo que recorrer y de las emociones existentes entre ellos. Uzumaki, Uchiha y Haruno jamás han estado separados, incluso en la distancia se habían mantenido más cerca que nunca.

Aunque Sasuke seguía manteniendo contacto con los integrantes de Taka, Sakura aprendiendo técnicas médicas, Naruto empeñado en que Godaime, cariñosamente llamada obaachan, se jubile, a pesar de su apariencia de eternos veinte.

Y, un secreto a voces, dos de los integrantes del G7 se mantenían más unidos que nunca.

Sakura se acercó al ventilador, que estaba en la mesa cercana a un sillón alargado (que era la última incorporación a la habitación de Uchiha), encendiéndolo para que girara por la habitación. Al principio, el aire era fresco, porque estaba movilizando las corrientes cálidas del cuarto. Y la joven sabía que esto sería momentáneo.

Repentinamente una sensación la atacó, desde lo bajo de su espalda, recorriéndole toda la médula, hasta concentrarse en un cosquilleo en su cuello. Con tantos años sintiéndola, Sakura pudo identificarla, no con un nombre, sino por lo que le provoca.

En años anteriores se hubiese sentido insegura, de hecho, la primera vez creyó derretirse, desaparecer, quien-sabe-qué, antes de durar un par de minutos en aquella situación. Pero el tiempo no pasa en vano, y los descubrimientos que surgen en cada encuentro dan sus frutos.

En vez de intimidarse, Sakura atinó a soltar un quejido, intentando que sonara a frustración por el calor del ambiente, colocándose entonces frente al ventilador, para refrescarse, aunque esta acción a ella misma le estaba subiendo la temperatura de manera acelerada.

Ella sabía.

Podía sentirlo, a pesar de no verlo directamente: Uchiha Sasuke estaba observándola. En silencio. Con su cuerpo recién salido de la ducha. Y, Sakura daba su vida por ello, con los mismos pensamientos nada amistosos que ella estaba teniendo.

Después de todo, un entrenamiento siempre sube la adrenalina. Aunque en honor a la verdad, cualquier gesto de Uchiha enciende a Haruno, y viceversa.

Comenzando el juego que tanto Sasuke como ella conoce, Sakura echó su cabeza para atrás, para que el aire del ventilador la refresque (o al menos eso aparentar). Luego comenzó a desabotonarse los botones de su blusa, sus dedos temblando en el proceso.

Cuando la blusa estuvo totalmente abierta, la joven agitó la tela contra su cuerpo. Sakura reprimió una sonrisa al oír a Sasuke contener la respiración. Él tarde o temprano tendrá que respirar, y ella se encargará que él abarque todo el aire posible.

Con lentitud, la tela comenzó a caer del cuerpo de la kunoichi, mostrando lo que él tantas veces ha visto, conquistado y amado, ambos sabiendo que es el privilegio que él disfruta, para el goce mutuo. Sakura no pudo evitar soltar un gemido, imperceptible para el oído humano, pero audible para Sasuke, siendo él quien conocía todo sobre ella, descubriendo cada vez más.

A medio vestir, Sakura volteó ligeramente, observando por su hombro la reacción de Sasuke, sintiendo escalofríos ante la mirada azabache penetrante e intensa, devorando cada parte de su delgado cuerpo, el cabello azabache aún húmedo y alborotado, como si lo hubiese estado sacudiendo contra una toalla, una imagen aparentemente amenazadora, en concordancia con su respirar pausado.

Sakura se deleitó con el cuerpo de Sasuke. No era musculoso, ni delgado, ni grueso, más sí firme y resistente no solamente a las técnicas ninjas, sino cuando la protege, y en especial cuando él la sostiene contra la puerta cerrada del cuarto... y entonces...

La joven sintió sus mejillas entibiarse ante aquel recuerdo. Sus pies comenzaron a moverse como si tuviesen vida propia, dando unos pasos hacia él, quien avanzó también unos cuantos pasos.

Una de las cosas que Sakura ama de Sasuke es que más que palabras, él es acción. Y el que sus labios estén sobre los de ella, los brazos del joven rodeándola para aferrarla contra sí, levantándola para que las piernas de ella le rodeen la cintura, le dicen más que mil caracteres pronunciados.

La joven esperó a que Sasuke la depositase en la cama, pero apenas logró percibir que no se dirigían al lecho, testigo mudo de tantas noches de pasión, sino que los pasos de Sasuke los guiaban hacia el alargado sillón.

Seguramente él decidió que era hora de estrenarlo.

Sasuke soltó a Sakura, para que ella se acomodara en el sillón, agachándose de a poco, sin separarse de su boca, mordisqueándola algunas veces con la suficiente fuerza para enrojecer sus labios, pero sin lastimarla en el proceso. Sakura apoyó sus rodillas en el sillón y deslizó sus manos por el pecho de Uchiha, hasta colocarlas detrás del cuello, y atraerlo más hacia ella.

Muchas veces Sasuke jugaba con el cuerpo de Sakura, tocando sus puntos de placer, descubriéndolos en algunos casos, en otros creándolos. Pocas veces ella había tenido la oportunidad de recorrer el cuerpo de su amante, principalmente porque él afirmaba que el hombre es un ser visual, y la vista de ella desnuda, más sus vívidos recuerdos, eran más que suficientes.

Sakura quería darle más a Sasuke, necesitaba entregarle más. Y existía algo aún. Justamente días anteriores había encontrado un libro sobre técnicas que parecía haber sido escrito por Jiraiya, aunque eran más informativas e incluso ilustrativas.

La joven sintió en sus pies descalzos el piso, y se impulsó lo suficiente para provocar que Sasuke se recostara en el sillón. Él la dejó hacerlo, seguramente pensando que ella buscaría una cálida sesión de ella moviéndose rítmicamente sobre su cuerpo. A Sasuke le encantaba esa posición, aunque no lo expresaba en voz alta, pero sus manos deslizándose desde los pechos de la fémina hasta donde la espalda pierde su nombre, regresando continuamente...

Lo dicho. Sasuke es más acciones que palabras.

Sakura dejó que él pensara que así sucederían las cosas. Igual, iban a terminar de esa manera, ambos lo sabían. Pero antes ella tenía sus propios planes, que incluían deshacerse del pantalón del joven, no es que no le gustaran, negro es un color magnífico, no obstante en esos instantes aquella prenda definitivamente no era la favorita de ella.

Las cálidas manos de Sakura se deslizaron por el miembro de Sasuke, sintiéndolo firme, duro. Sasuke se estremeció entre los dedos de ella, demostrándolo no solamente en la tensión de su cuerpo, sino por los dientes presionando los labios de la kunoichi con cierta brusquedad anormal.

La joven deslizó una mano por el cuerpo de Sasuke, subiendo hasta su pecho, y luego empujándolo, la otra logrando que el joven se pierda en las sensaciones, prácticamente convirtiéndolo en un títere, sin voluntad. Sasuke se lo permitía, porque sabía que aunque ella tuviese el poder de destruirlo, no iba a hacerlo.

Lo que él no imaginaba era ver cómo Sakura se arrodillaba frente a él, una parte de la casi inexistente conciencia haciéndole notar lo que ella iba a hacer. Verlo fue otro cantar. Parecía tan... irreal, sublime... Sasuke creyó por una milésima de segundo que su lujuria le estaba provocando una visión, pero si era el caso, se sentía tan auténtica. Los labios de Sakura se cerraron alrededor de la cabeza de su hombría, y lo último de raciocinio que le quedaba, se escapó de su mente.

Una mano de Sakura se posó cerca de su pecho mientras la otra se apoyaba en el abdomen, las uñas apenas penetrando en su piel que emanaba sudor, los dedos haciendo círculos sin sentido, deslizándose con facilidad, a veces bajando hacia donde su lengua jugueteaba y su boca succionaba, llevándolo a descubrir nuevas sensaciones.

Sasuke no pudo reprimir un ronco gruñido mientras Sakura se tomaba su tiempo en reconocerlo, detalle a detalle, como si tuviesen todo el tiempo del mundo. Las varoniles manos se mostraban inquietas, sin saber si acunar su rostro, o deslizarse por su suave cabello hasta enroscarlo entre sus dedos. Indeciso, atinó a dejarlas a lo largo de su cuerpo mientras disfrutaba ante el descubrimiento de cuánto de él Sakura podía tomar.

Y aunque ella se tomaba su tiempo, también es cierto que lo aprovechaba al máximo, la boca de Sakura llegó a envolver tanto al miembro de Sasuke que él simplemente dejó caer su cabeza en el respaldo del sillón, exhalando aire por medio de los dientes.

–S.a.k.u.r.a.– Sasuke alcanzó a decir al instante en que la mencionada se las arregló para abarcar dentro de su boca toda la longitud de su falo.

Ella nuevamente lo hacía, entregaba más de sí por el bienestar de él, y precisamente ahora Sasuke creía haber muerto y pisado el... infierno... cielo... lo que sea... Kami... nunca iba a poder volver a ver los labios de ella sin recordar cómo...

–S.a.k.u.r.a.– volvió a repetir con voz más roncosa al momento que la mano pequeña y delicada de la mencionada se deslizó ágilmente hasta la base de su miembro, aprisionándolo con la suficiente fuerza para hacerla notoria de su presencia y de lo que provoca en él.

Entregarle todo sin pedir nada a cambio.

Placer era nada comparado con lo que Sasuke creía sentir. Era demasiado intenso, demasiado impactante. No podía ser real. Los labios de Sakura ejercieron la presión exacta para provocarle una descarga eléctrica que pareció sacudirle hasta su misma alma, la suave respiración de ella sobre su sensibilizada piel no hizo más que expandir su placer por todo el cuerpo.

Lejanamente agradeció estar recostado, caso contrario hubiese caído en ese preciso instante. Siempre imaginaba a Sakura deslizar dentro y fuera de aquella boca provocadora su erecto miembro y esos pensamientos lo llevaban al borde de la locura, ahora, verlo con claridad, se dio cuenta que su imaginación no se comparaba en absoluto con la bendita realidad.

Tratar de que durase para siempre era imposible, aunque lo que esta vez había hecho Sakura, Sasuke lo recordará hasta la eternidad.

Sakura inspiró una cantidad de aire al sentir en su paladar una mezcla de salado y acre, percibiendo que la tensión del cuerpo de Sasuke iba lentamente desapareciendo, la respiración de él completamente agitada, las caderas irremediablemente balanceándose contra ella.

El cuerpo de Uchiha se relajó totalmente, dejándose caer sin fuerzas en el sillón, su piel más empapada que cuando había salido de la ducha, la respiración profunda e inconsistente. Sasuke pareció encontrar interesante la estructura del techo porque de ahí no quitaba la mirada.

Si alguien le hubiese dicho hace una década atrás que Sakura... No, realmente no lo hubiese creído, pero... si hubiese tenido la ligera sospecha de que así iba a ser su existencia con ella... entonces es más seguro que nunca se hubiese ido de Konoha.

No, realmente sí lo hubiese hecho.

Porque las circunstancias y vivencias lo llevaron a este punto. Y definitivamente Sasuke no pensaba cambiar ni el más mínimo detalle.

Sumido en sus pensamientos, apenas movió una de sus manos, de manera automática, hacia los cabellos de color rosa de la fémina, y deslizó sus dedos por medio de los mismos, percibiendo su suavidad y sedosidad. La caricia lenta era irregular, sin consistencia alguna, descendía y ascendía sin ritmo, aunque cada vez era más baja, pronto incorporando su otra mano.

Cuando las dos manos de Sasuke estuvieron alrededor de la espalda de ella, la alzó en un movimiento, colocándola sobre él, sus labios posándose en el lóbulo izquierdo, para aprisionarlo, dejando que su cálido aliento se deslizara por la piel de su mujer.

Sasuke sintió el estremecimiento de Sakura, los brazos de la joven envolviéndolo, provocando que los pezones erectos de la fémina rozaran con su piel sudada, desembocando en miles de sensaciones indescriptibles.

Los labios de Sasuke descendían, tomando como rumbo el cuello de Sakura. De manera impulsiva, las piernas de ella se cerraron, siendo inevitable que su rostro se sonrojara. Un fugaz «La siguiente vez no me dirás que no» pasó por su mente, palabras que su amante le había dicho la primera vez que él trató de probar sus otros labios. Sakura había asentido en ese entonces aceptando la tregua que él le había concedido; Sasuke sonrió, de manera intrigante, para juguetear unos instantes con su cuerpo, y luego susurrarle «Ya es la siguiente vez»

Desde aquella ocasión prácticamente era un ritual que él practicaba, aparentemente todo era por ella, para que estuviese húmeda y lista para recibirlo. En el fondo Sakura admitía que las relaciones sexuales resultaban mejor, pero aún así, cada vez que Sasuke la preparaba, Sakura no podía evitar el recordarlo por el transcurso de las siguientes doce horas.

Y últimamente él se pasaba preparándola, demasiadas veces a la semana. No es que el sexo con Uchiha Sasuke le incomodara, eran los recuerdos que la perseguían mientras trabajaba en el hospital, sintiendo que tenía estampado en el rostro la leyenda «Sexualmente Satisfecha».

Sasuke sopló su pecho, provocando que las gotas de sudor cayesen con rapidez, luego deslizó sus labios por las curvas, acariciándolo de manera tan sublime, rindiéndole culto a aquel refugio en el que muchas veces él había acudido. Las manos de Sakura se deslizaron por los cabellos negros del joven al momento que él aprisionaba en sus labios uno de los erectos pezones mientras los dedos de Sasuke se deslizaban en círculos por su plano vientre, hasta alcanzar los tensos muslos de ella.

Sakura se estremeció cuando Sasuke tocó la parte adolorida del entrenamiento, una reacción muy diferente a las que ella tiene cuando él le da placer, y Sasuke lo percibió, por lo que, para analizarla mejor, hizo que la joven se recostara en el sillón.

Es tan ingenua.

Repentinamente Sasuke acarició los bordes de los labios de Sakura, tomándola desprevenida, sus ojos verdes brillando en la habitación, la sangre acumulándose en las mejillas de Sakura, e incluso en sus pechos, porque ella comenzó a sentirlos más pesados, con las puntas sensibles ante el roce que Sasuke hizo con su rostro en ellas.

La cabeza del joven descendió, Sakura cerró los ojos al percibir la lengua deslizarse por donde sus dedos habían pasado antes, serpenteando al alzar, a veces introduciendo un dedo o dos en su interior, provocándolo, empapándolo, concentrando el calor en ese punto de su cuerpo. Inesperadamente Sasuke succionó, logrando al instante que las caderas de Sakura se arquearan, en busca de más de las placenteras sensaciones.

Las manos de Sakura aprisionaron el cabello azabache, demostrando indecisión entre apartarlo o acercarlo más. Sasuke posó sus labios completamente en los de ella, deslizando su lengua dentro de su humedad, saboreándola enteramente. Sakura cerró fuertemente los ojos, su piel sensibilizándose más, percibiendo el sudor recorriéndola en forma electrizante y cálida.

Sasuke maneja bien la electricidad y el fuego.

El primer golpe de su orgasmo la tomó con fuerza, sus pies se clavaron en el cuero del sillón y su grito fue ensordecedor, dejándola con la garganta ardiendo. Los latidos de su corazón se aceleraron, y todo el oxígeno del mundo parecía ser poco para su agitado cuerpo.

Olas cálidas le siguieron a su orgasmo, sobre todo porque él parecía renuente en abandonar su sitio. Sin embargo, Sakura quería sentir a Sasuke dentro de ella, irremediablemente, a.h.o.r.a. por lo que se deshizo con brusquedad de su contacto y se abalanzó sobre él, aprisionado sus labios entre los de ella.

Sus sabores mezclándose, sus almas y cuerpos fusionándose.

Sakura no pudo evitar suspirar entre sus labios cuando su interior, palpitante y cálido, envolvió al erecto miembro de Sasuke, amoldándose a la perfección, sus caderas se encontraron, y por unos instantes la joven se mantuvo estática, saboreando la sensación de sentirlo nuevamente formando parte de ella, luego comenzó a ondular sus caderas, de manera suave al principio, cada vez perdiendo lentitud.

Las manos de Sasuke se posaron en su cadera, deteniendo el vaivén que se volvía más frenético.

Sakura se apartó de su rostro, sus labios desconectándose en el proceso. Verde y negro se encontraron por incontable vez en las mismas circunstancias: deseo, placer, pasión, éxtasis.

Los ojos de Sasuke siguieron el rumbo de una perlada y brillante gota de sudor, una que resaltaba entre las demás, que iba adquiriendo más tamaño conforme se deslizaba por la piel de Sakura e iba tomando sudor a su paso. La gota se perdió en el rumbo sur de la joven, y los orbes azabaches se concentraron entonces en el punto en que sus cuerpos se unían.

Probando la resistencia de ambos, Sasuke guió a Sakura en un suave y torturante lento movimiento de cadera. Él no pudo contener un ronco gemido, ella sintió que los vellos de su piel se erizaron, los músculos de ambos se mantuvieron tensos.

Los dientes blancos de Sakura se clavaron en su propio labio inferior, conteniendo un grito de frustración, la piel se estremeció al sentir el aire caliente saliendo con cierta brusquedad de la boca de Sasuke, en forma de bufido, antes de envolver entre sus labios un erecto pezón.

Sakura se sentía líquida en sus brazos.

Él controla todo.

Los movimientos de su cadera, su placer, el de él, sus sentimientos, su vulnerabilidad, su seguridad.

Sakura lo acepta.

Más que nada, ella ama que todo sea así.

El sonido del succionar que Sasuke provocaba, sus gruñidos de placer se entremezclaban con los gemidos de Sakura, las féminas manos recorriendo la espalda sudada de su amante, las piernas envolviéndolo, aprisionándolo al ritmo de su palpitante interior.

Sílabas entrecortadas y sin enlace que ambos pronunciaban sin coordinación alguna. Su miembro entrando y saliendo del grácil cuerpo de Sakura.

Es morir y revivir.

Sasuke dejó sus pechos, para besarla apasionadamente, su lengua deslizándose dentro de ella, dejando que su homónima hiciera lo mismo con la boca de él. La marejada se volvía más salvaje e inestable, amenazando con arrastrarlos hasta grandes alturas y lanzarlos al abismo.

Sakura fue la primera en dejarse caer, su cuerpo temblando entre los brazos de Sasuke, pequeños orgasmos golpeándola constantemente, cobrando más fuerza hasta que sintió como si su cuerpo se fragmentara en un millón de pedazos.

Sasuke la siguió, llenando con su esencia el interior de la joven, olvidando el tiempo, espacio, sintiendo que toda su vida ha transcurrido por y para ella.

«Estúpidos sentimientos que me provocan ideas cursis» pensó Sasuke, dejando el rostro entre las curvas de los pechos de su Sakura, sonriendo altivamente, siendo conocedor de que ella jamás lo manipularía por el hecho gobernar en su corazón.

Sasuke notó cuando Sakura bajó la mirada hacia aquel punto en donde sus cuerpos se mantenían conectados, con el rostro notablemente ruborizado, las olas de placer deteniéndose lentamente, el cuerpo más sudado y agitado que nunca. Los orbes negros captaban cada suspiro, cada detalle de su sonrisa, y momentos como ese le hacían creer que eran ciertas esas ridiculeces sobre un hombre siendo capaz de vivir solamente por la felicidad de su mujer.

«Nuevamente esas ideas...»

–Creo que no voy a poder moverme en un buen rato... siento las piernas como si estuviesen hechas de gelatina – murmuró Sakura, intentando parecer casual con su comentario. Sasuke no despegaba los ojos de la forma en que los labios de ella se movían.

–No tengo problemas con ello – respondió él, en el mismo tono de ella.

–Demo... estamos pegajosos – insistió Sakura, resaltando el plural. Sasuke pareció meditarlo por unos segundos, para luego curvar sus labios en una sonrisa, provocando que el corazón de Sakura diera un vuelco.

–¿Es una invitación a la ducha lo que estás proponiéndome? – preguntó, al momento que una de sus cejas se arqueaba. Sasuke no le permitió que ella dijera más, porque de inmediato agregó – Sé escuchar una proposición, cuando me la das.

Sakura sonrió inevitablemente, deslizando sus dedos por el pecho de Sasuke. Semanas atrás él le había propuesto que le ayudara a resurgir su clan, y ambos se habían empeñado tanto en ello, dejando a un lado los métodos anticonceptivos, que Sakura se asombraría si en esos mismos instantes no estaba ya esperando al primer Uchiha Haruno en la historia de Konoha.

Pero... sólo por si acaso.

–No necesito responderte – comentó Sakura, tratando de no denotar entusiasmo, como si estuviesen platicando sobre el clima de Konoha – Eres un hombre de más acciones que palabras.

Sus rostros se acercaron para que sus almas se comunicasen por medio de sus labios mientras Sasuke deslizaba sus brazos por la cintura de Sakura. Sin más palabras, sus pasos se dirigieron a la ducha.

Piel húmeda, fácil para deslizar las manos.

Definitivamente ellos van a disfrutarlo.

Fin del proyecto.



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