Disclaimer: Naruto y cía. pertenecen a Masashi Kishimoto, la idea del fict pertenece a mi cabeza. «S pertenece a S» xD

Gracias por sus comentarios ^^ registrados, respondo con las grandiosas opciones de este site, y aquí les traigo otra manera de las infinitas (+ 1) en que Sasuke y Sakura practican cómo resurgir el clan Uchiha. Loable misión la de estos dos xD

Este fict está dedicado a angelina mi amiga secreta del día 28 de marzo, en la actividad del FCSasuSaku de Naruto Uchiha. Gracias por todo, preciosa.


Title: Perspectivas


Konoha tendrá que buscarse a un nuevo Hokage.

El joven bufó irritado tras su máscara de ANBU, tratando de expulsar la exasperación de su cuerpo, sin conseguirlo realmente, mientras sus músculos se tensaban al sentir dos brazos delgados envolverlo en una caricia que buscaba ser seductora.

Una de las primeras cosas que aprendió en sus misiones ninjas, cuando apenas era un crío de once años era que no se debía asesinar a aquel quien se protegía. Y en honor a la verdad, nunca antes en toda su existencia había sentido la tentación de incumplir esta regla establecida por la simple lógica.

–Eres tan fuerte y ágil –ronroneó dulcemente la joven, sacudiendo los bucles dorados que adornaban su frente, y dándole su mejor mirada de ternura.

Inevitablemente él recordó a Ino Yamanaka, quien en su niñez utilizaba (en honor a la verdad sin éxito) aquellas artimañas para conseguir lo que ella quisiera de los chicos. Lo malo es que lo que menos le interesa a la mayor parte del género masculino a esa edad es una kunoichi. Quizá algún día las kunoichis serían iluminadas por la divina inteligencia y se percatarían que la mejor manera de atrapar a un prometedor shinobi es demostrando excelentes técnicas ninjas.

No es que su compañera de equipo sea una pésima aliada, y claro está, no es que él esté interesado en que ella sea más allá que eso. No, eso nunca. Ni pensarlo siquiera.
Y esa estúpida joya no es más que... bueno… cuando la vio en aquella tienda... ¡Rayos! En algunos lugares era costumbre darle a una persona un presente por cumplir años. ¡Pero que nadie piense que él estaba pendiente de esta fecha!

No es nada en especial el que él le entregue algo por su cumpleaños. Después de todo, la conoce desde que tiene uso de razón, y para cada etapa de su existencia puede describirla con pocas palabras: Irritable a los cuatro años de edad, molesta a los once, fácil de enojar a los dieciséis, y explosiva en sus actuales casiveintiún, (Y no, repitiendo otra vez, él no está pendiente de ello).

La fémina en cuestión es de temer cuando está irritada y no es que él alguna vez haya recibido un ataque directo de parte de ella, oportunidades no han faltado, las circunstancias lo han salvado, pero él ha sido testigo de lo fuertes que son sus técnicas, las que mínimo lo mandarían un mes al hospital, pudiendo ser menos, pero ella no cura las heridas que provoca.
Y ahora, con su aura encendiéndose, él se preguntaba si iría a pasar una temporada en cuidados intensivos.

–Hn.

Buscando muy dentro de sí algo de sutileza, el ANBU trató de desprenderse de la otra fémina, colocando sus manos en los hombros de la susodicha. Pero esto pareció ser contraproducente, porque la delicada-doncella-que-debía-ser-rescatada descaradamente se colocaba en puntillas, dispuesta a ser besada y sabrá-Kami-qué-más.

Mientras que a poca distancia de ellos, los puños de la kunoichi, envueltos en aquellos guantes negros, parecían listos para lanzar un ataque en cualquier instante. Y el blanco perfecto obviamente era un shinobi envuelto en los caprichosos brazos de la hija de un feudal.

–Quiero agradecerte –murmuró la rubia, envolviendo más sus brazos alrededor de él.

–La cuenta le llegará a su padre – fue el seco comentario del shinobi.

La otra lanzó un suspiro de fascinación.

Quizá era la máscara, o el cambio de voz a través de ella. O ambas cosas al mismo tiempo, agregando a esto las ridículas fantasías de una chiquilla que había visto en él a su príncipe azul. ¡Craso error! Él de príncipe no tiene de nada y el azul es el color que suelen adquirir los rostros de sus enemigos cuando usa sus técnicas más siniestras, aprendidas en un oscuro camino que conduce a lo más profundo del infierno.

El galope de caballos resonaba a la distancia, indicando que la misión llegaba a su fin. Los dos ninjas parecían haberse percatado de ello. Y aun así el bastardo, según la perspectiva de la kunoichi, no la apartaba.

–Me voy – soltó la joven ninja, dando un brusco giro de noventa grados sobre sí misma, provocando que su melena de color negro,que apenas rozaba los hombros, cayera por mechones en su espalda rígida y erguida.

–Ya era hora, queridita – soltó la rubia en un claro tono de desdén, parecía no percatarse que no tendría ni un segundo a solas con su nuevo juguete.

Los guantes negros de aquella ninja debían de ser de un material sumamente especial para soportar la tensión de los rígidos músculos que amenazaba con destrozarlos. A pesar de estar cubierta por una máscara de ANBU, la kunoichi volvió observó por encima de su hombro a su compañero de misiones, e increíblemente dejando entre ver sus emociones.

–¡Hn!

Aunque era un monosílabo que él usaba y generalmente era de difícil interpretación, al decirlo ella significaba dos cosas: Un «¡Vete al infierno!» o «¡Púdrete!» y bien el comentario podría ser para la princesita o para el shinobi que parecía no poderquitársela de encima.

El otro sonrió detrás de su máscara. Su compañera, de una u otra manera se dio cuenta, después de todo, los ninjas ven por debajo de lo debajo. Y la sonrisa arrogante de él la enfureció, él se dio cuenta y ella se dio cuenta que él se dio cuenta.

Los galopes cesaron al instante en que dos caballos, con sus respectivos jinetes, se mantuvieron a escasa distancia de la doncella y su amante de fantasía.

La kunoichi desaparecía a la velocidad de la luz, la princesa del cuento de hadas sonreía creyendo que ahora venía el famoso «y vivieron felices para siempre»; los jinetes bajando de la montura, la rubia abrazando al aire.

Un momento, algo andaba mal.

¿En dónde estaba su salvador?

–¡Hime-sama! – exclamó un joven de mediana edad, sacando una frazada para envolver en ella a la hijita de su señor.

–¿En dónde está? – chilló frustrada la rubia, buscando con la mirada en los alrededores – ¿En dónde?

Era necesario más de diez años en entrenamiento ninja para dar con la respuesta.


A kilómetros de distancia, la kunoichi comenzó a desacelerar el ritmo de su frenética carrera, y no era porque le estuviese dando tiempo a su compañero para darle alcance. Siendo realista, él simplemente la supera en velocidad. Bien él puede darle una ventaja de media hora, igual terminará alcanzándola en menos tiempo.

Pero que ni se crea que volverán a la aldea juntos. La misión terminó y ella ya no está obligada a mantener algún tipo de relación con él, ni siquiera dirigirle la palabra.

Cuando volviese a la aldea, ella sabía que lo primero que haría: Destrozar el escritorio de su Hokage en clara señal de demostrarle lo que piensa al respecto de enviarla en misiones con él. ¡Maldita sea la hora en que le juró lealtad y maldito sea su sentido de honorabilidad!

La kunoichi se detuvo en la rama de un árbol, y hubiese amado que su compañero se hubiese ido de largo, pero él hizo lo mismo que ella y, para joderle el ánimo, al mismo tiempo.

¡Malditos sean sus reflejos!

–¿Sucede algo? – indagó el shinobi. Definitivamente la máscara le agregaba un endemoniado toque sensual a su voz. Pero ella no caería.

–Nada fuera de lo normal, senpai. – La última palabra fue lanzada con todo el sarcasmo del mundo.

Él hizo el ademán de acercarse, ella juraría que el infeliz sonrió detrás de su máscara.

¡Kuso!

–¡No te me acerques, maldita sea!

–¿Estás enfadada por algo?

Ahora sí nadie podía negárselo. El bastardo se burlaba en cada sílaba que pronunciaba.

Una fugaz mirada a su alrededor y la kunoichi rompió una de las principales reglas de ANBU: no quitarse la máscara en una misión pero ¡Qué demonios! La misión está terminada, de paso dejaba de concentrar su chakra para cambiar el color de cabello y reunía todas sus fuerzas para enviar al malnacido al profundo infierno.

Y a pesar de que el otro sabía a la perfección el rostro que se encontraba tras la máscara, no pudo evitar sentir una cálida sensación expandiéndose en su pecho al ver cómo aquellas hebras negras volvían a ser rosas, tan jodidamente tentadoras para deslizar los dedos e impregnarse de su sedosidad. Demonios, era... era como descubrirla... otra vez, avivando esa sensación dentro de él, inquietándole, indicándole que mientras no ubique esa pieza en su lugar seguirá ahí, torturándolo los pensamientos, molestándole.

Detrás de la máscara el shinobi sonrió y, sabrá Kami cómo, ella lo supo, entrecerrando en esos instantes los ojos verdes, apretando los dientes en un claro reflejo de indignación, malinterpretando toda la situación otra vez. Claro está que con los antecedentes, léase mutismo absoluto de parte de él, más fácil era pensar en burla, a esperar lo que no es y darse de bruces contra la realidad.

Sakura dio un paso atrás, en clara señal de alejarse del ANBU, soltando el aire bruscamente en un bufido que movió algunos mechones rosas al sentir detrás de ella aquel de quien deseaba apartarse. Ella lo interpretó como una centésima muestra de la velocidad inalcanzable que él posee, comparable solo con el actual Hokage. Y recordando al Kage, ¿Por qué ese cabeza hueca lo envió con él? ¿Qué ganaba con ello? ¡Oh! ¡Sí! Esta vez tendría respuestas, así tenga que partirle la cabeza con el tazón de ramen, a ver de qué tamaño es el cerebro del rubio.

El Uchiha se encontraba atento a cada una de las acciones de Sakura, por lo que no pudo evitar sentir decepción al ver que los hombros tensos de Sakura caían, en señal de rendición. Eso lo derrumbó más que nada, porque esperaba de ella gritos, reclamos o cualquier cosa que la haga dar el primer paso. Lo que sea que haga sentirle que, a pesar de todo, ella sigue ahí.

Desde hace varios años venían diciéndole a Sakura que Sasuke era cruel hasta la última célula, pero ella no quería verlo, así se destrozara a sí misma y se lo negara en cada ocasión en que parecía que avanzaba un paso en aclarar qué tipo de relación estaban llevando. Siempre existió un algo que la hacía no desistir en romper todas esas murallas que Uchiha había formado alrededor de él.

Sakura desistió de averiguarlo, Si alguna vez logró traspasarlas, está claro que jamás lo sabrá. No cuando él ya ha decidido, y ella no es la que él eligió.

La joven parpadeó, intentando retener las lágrimas. Todo se reducía a elecciones: Sasuke decidió no quedarse en la Aldea con ella, decidió formar un nuevo equipo sin ella, y ahora decidió formar una vida de pareja. Ante el eco de las palabras de la pelirroja con su claro y descarado «No tengo que luchar por él, me ha pedido que sea su mujer» el nudo en su pecho se intensificó. No debía llorar por lo que jamás le perteneció.

Entonces ¿por qué seguían con ese juego provocando cada vez más tensión? ¿Acaso necesitaba verla amándole aunque jamás le corresponda?

Demonios, ¡Sí! Seguía amándolo, aunque no debiera. ¿Quería una prueba diaria y constante de ello?

El sonido de la máscara contra el césped en nada amortiguó el susurrante «No puedo más» que Sakura decía casi sin cesar, aunque sonara como súplica. Se cubrió el rostro con las manos, totalmente frustrada, anhelando que él se marchara. Pero a estas alturas ya sabía que Sasuke no la dejaría en paz, sin embargo no imaginó que él también se deshizo de aquella máscara ANBU, lanzándola a algunos metros más allá, y la tomó de las muñecas, obligándola a encararlo.

La mirada de Sakura expresaba angustia y desesperación total. Ella estaba al límite. Pero no era el límite al cual Sasuke quería empujarla.

–Ya no más, Sasuke-kun. No lo resisto.

La perturbación que inicialmente Sakura observó en los profundos negros ojos, por unas milésimas de segundo se transformó en dolor, para dar paso a una furia controlada, como la de todo un Uchiha que se jacte como tal, cubriendo sus más profundos temores.

–Te enamoraste.

Sakura sintió que el aire se le clavó en los pulmones. Él quería confirmarlo. ¿Para qué? Ella no lo comprendía.

–Sí.

Sasuke recordó el burlesco comentario de Suigetsu, jurando a los 4 vientos que lograría enamorar a aquella médico de exótico cabello rosa que le curó tan eficazmente, mostrando sus afilados dientes y pareciendo que buscara una reacción - o el permiso - de Sasuke, quien no le dio la importancia al asunto. El Uchiha no lo creía capaz de siquiera hacerla recordar su existencia, después de todo, Sasuke creía con arrogancia, Sakura siempre le había profesado un amor intenso.

Ahora comprendía que ese amor se cansó de esperar una respuesta.

–Sé feliz, Sasuke-kun – una vez soltadas las primeras palabras, algo se activó dentro de Sakura, haciendo que comenzara a hablar de corrido – Pero al menos debes tratar de permitir que ella haga algo, no seas muy exigente cuando cometa fallas, no todos somos perfectos pero ella debió ser más perfecta en algo para que la hayas escogido como tu mujer, aunque eso no es que me haga menos o más que ella, solo quisiera saber por qué no fui yo, para poder cerrar definitivamente este capítulo, sin embargo siempre te recordaré como alguien especial, pero entiéndeme si no puedo soportar verte en algún tiempo, y por favor no me pidas que sea yo quien revise a Karin cuando esté esperando tu primer hijo si es que no está...

–¿ ¡ Q u é ? !

Abruptamente interrumpida en su monólogo, Sakura sintió las mejillas húmedas, y comenzó a balbucear un «Sé feliz», entrecortando sus anteriores frases de manera desordenada, incoherente y en medio de las lágrimas.

Sasuke entrecerró los ojos, deduciendo ágilmente la situación, aunque no entendía el por qué demonios Sakura se había imaginado que él iba a tomar a Karin por mujer, solo comprendió que Suigetsu ni asomaba en el asunto. Y Sakura seguía aconsejándole por su vida sentimental, con frases cada vez más incomprensibles.

Tsk.

Definitivamente molesta.

Sasuke vio la situación yendo a una sola dirección.


Cuando tenía alrededor de once años, Sakura imaginaba su primer beso con Sasuke en un ambiente romántico: flores de cerezo cayendo, ambos sonrojados, sus labios encontrándose con timidez y torpeza.

La realidad era completamente diferente.

Casi no podía respirar, sentía que la piel le temblaba y las piernas no le sostenían, se hubiese caído de no ser por Sasuke reteniéndola contra la corteza del árbol. Se decía que Sasuke era el hombre más frío del mundo, Sakura comprendía que ese frío también quemaba.

Ella sintió que un calor líquido se deslizaba hasta su bajo vientre al contacto de los labios de Sasuke en su barbilla, en su cuello, en el inicio de sus pechos, comenzando a descubrir terrenos nunca explorados. Inquieta e impulsiva, se deshizo de los guantes para deslizar sus manos por dentro de la camisa negra de Sasuke, sus uñas penetrando la piel temblorosa en el preciso instante en que la boca del Uchiha se deslizó por el botón erecto de uno de sus senos desnudos.

A Sasuke pareció gustarle, porque volvió a repetir la acción con el otro seno, utilizando en esta ocasión su pierna para apoyarla entre las de ella. Sakura lo tomó como base para impulsarse hacia arriba, quedando a su altura, buscando apoderarse de sus labios.

Sasuke la complació, dejando que la lengua de ella se deslizara tímidamente para juguetear con la de él, las manos de ella acariciando a la par que las de él, buscando unirse más. sus pieles rozando contra la otra, sincronizando el acelerado latir de sus corazones.

Sasuke no evitó la tentación de mordisquear el labio inferior de ella, hinchándolo, acariciándolo con sus propios labios en una succión que le sacó a Sakura aquellos gemidos que traspasaban todo su ser como si de un trueno se tratase. Al sentirla húmeda se atrevió a deslizar su erecto miembro en la cálida cavidad, negándose a ceder terreno y ganándose un fuerte mordisco en el labio inferior.

Una vez que sus pelvis se encontraron totalmente se mantuvo ahí, contra ella, sintiendo la opresión de las paredes vaginales en su miembro, probando en instantes después al penetrarla y volverse a hundir en ella.

Quemaba.

No había otra manera de describirlo, el cuerpo de Sakura lo quemaba.

Los dedos de Sasuke encontraron un palpitante punto entre las piernas de Sakura, haciendo que las piernas de ella se cerraran más entorno a su cadera y que todo el cuerpo de ella se retorciera de éxtasis y placer.

Esto terminó por matarlo, y se corrió dentro de ella.


Demonios.

Ella lograba enfurecerlo.

No era como exactamente había planeado las cosas y Sasuke odiaba cuando algo no salía como él lo planeaba.

Sí, besarla sí estaba dentro del plan, pero joderla, en el sentido literal de la palabra, no. Sakura se veía tan malditamente besable, aunque no sabía si esa palabra existía, pero tenía que hacer algo con esa inseguridad inundando su rostro. Y todo fue tocar sus labios para sentir que el paraíso se abría ante sus manos, caía en el calor del mismo infierno y nuevamente volvía al edén con cada caricia recibida que no pudo detenerse hasta hacerla suya, reclamarla suya.

Ella conseguía hacerle perder la cordura, que su parte racional se fuera al carajo para seguir bebiendo de su cuerpo como si fuese el manantial en el desierto, permitiéndoselo, entregándoselo todo sin siquiera una promesa de por medio.

Sakura cuenta con una increíble fuerza capaz de destruir todos los huesos de su adversario en un solo golpe, y así mismo la siente tan frágil entre sus brazos que hace desear tenerla así por el resto de sus días. Sasuke tendría que pensar bien sus acciones, pero no ahora, cuando acercaba sus labios a la cabellera rosada, comenzando un camino.


Mientras esperaba a que su corazón dejara de latir desbocadamente, Sakura sintió suaves besos por todo el rostro. La cordura lentamente adueñándose de su psiquis, su cuerpo aún relajado pero la expresión de su rostro denotando total preocupación. Sasuke lo percibió de inmediato, por lo que abruptamente la sacó de esa línea de pensamientos.

–¡No te atrevas a seguir pensando que tengo algo con otra!

Quizá por la tensa posición en que Sakura se encontraba, el cuerpo de ella comenzó a temblar conforme sus orbes verdes se perdían en un punto imaginario.

Sasuke la asió contra sí y se dejó caer hasta el pasto, aún sosteniéndola semi desnuda.

Ya después se preocuparía por acomodarse las ropas, ahora dejaría que Sakura terminara de asimilar los hechos.

Definitivamente tendrá que buscar un mejor momento para darle aquel medallón por su cumpleaños... Sasuke no pudo evitar sonreír... Y por esperarlo por tanto tiempo.

Y verdaderamente, verdaderamente Sasuke quería simplemente besarla, para hacerle sentir que es real, pero todo fue tocar sus labios para que sus manos tomaran vida propia decidiendo recorrer el cuerpo que antes habían acariciado, sin saciarse aún de Sakura.


Tres días atrás...

–Tengo una misión para ti, Uchiha. – El aludido arqueó la ceja. Casi ni se acostumbraba a la voz mandona de Naruto, pero el rubio se esforzaba tanto por cumplir. –Es de rescatar a una princesa cautiva en el país de... ¡Eh! ¡Espera, que no he terminado de hablar!

–No lo haré y púdrete por siquiera sugerirlo.

Naruto sonrió ampliamente, destapando un estuche de plata obteniendo de ahí una metálica pluma que, según el rubio, utilizaba en ocasiones especiales.

–Esto tengo que anotarlo entonces. Suigetsu me ha pedido tanto ser de Konoha, lo pondré a prueba. – Al ver que Sasuke reiniciaba su partida, se apresuró en agregar: – Sakura-chan me rogó tanto por esta misión. La veía desesperada por salir de la Aldea, ella va a ir en compañía de... Suigetsu, voy a ponerlo en este pergamino de misiones y se lo daré...

La descarga eléctrica fue directa. Naruto soltó el bolígrafo, soltando miles de maldiciones contra Sasuke.

–Maldito, si ahora quieres ir entonces dímelo, y no me electrocutes.

Sasuke solo volvió la mano a su posición original, dándole una última mirada de advertencia.

–Sale en una hora. Date prisa, y la próxima vez no me ruegues tanto – refunfuñó Naruto retomando el bolígrafo y estampando el nombre de Uchiha Sasuke junto a la de Haruno Sakura, aunque no le pagarían lo que realmente se debería por involucrar a un ninja del rango de Sasuke. Pero es que el Uchiha taaaaaanto suplicó.

Naruto se sobó la nuca en señal de preocupación. Casi temía que esos dos definitivamente rompan lo que sea que tienen. Se prometió a sí mismo un mes sin ramen si al menos Sasuke y Sakura no regresan de la misión de manera civilizada.

El rubio volvió a confiar en sus instintos, en que estaba simplemente haciendo lo correcto, aunque el camino que pone este par no sea el más fácil.

Fin del proyecto.