Esta es una de las dos historias que tenía en mente. Si leyeron el summary, ya saben que está Sirius...

Pasen, vean, y comenten...

Volvió una noche…

Perdón, ¿Nos conocemos?

Ya pasaron tres años desde la caída de Tom Riddle, y los que sobrevivieron, siguen sus vidas como pueden.

Pasada la euforia inicial, aceptar las perdidas fue duro, y acostumbrarse a vivir sin estar bajo permanente amenaza les costó más de lo que todos imaginaron.

El trío dorado no fue la excepción…

Harry vive en la casa de Grimauld Place, con Ron. Hermione los visita cada vez que regresa a Londres, ya que decidió aplazar su carrera, y viaja por el mundo sin descanso. No todos aceptan que los tres jóvenes perdieron casi toda su adolescencia, luchando una guerra que les quedaba grande, y que se perdieron de vivir lo que la mayoría de los jóvenes hace en esa época; y ven con malos ojos, que a veces tengan actitudes inmaduras y hasta egoístas.

Ron estudia con Harry, y a su vez, colabora en el negocio con George, pero este tampoco es el mismo. Sin su gemelo, la vida y Sortilegios Weasley no es igual; y solo sigue adelante en parte por mantener viva la memoria de su hermano, y en parte, por que al fin y al cabo es una fuente de ingresos importante, pero a veces envidia a Hermione y esa independencia que supo defender con uñas y dientes.

Harry, en cambio, intercala sus clases en la Academia de Aurores, con permanentes y peligrosos deportes, y ya no es raro para nadie recibir fotografías del joven ascendiendo los picos más inhóspitos del planeta, o mostrándose en caída libre en un acantilado, o practicando aladeltismo. Parece que tanto tiempo de sentir la adrenalina a flor de piel, dejaron huella.

Cuando los tres se juntan en Londres, aprovechan para salir juntos y divertirse.

Una de esas noches, a la salida de una discoteca, Harry de pronto se paraliza.

Los antiguos mecanismos de defensa de Ron y Herms, vuelven a aparecer.

-Harry, te pusiste pálido, ¿Qué te pasa?- Hermione lo toma de un brazo mientras toca la varita, que nunca deja en casa, a pesar de que rara vez la usa en la calle; y mira en la misma dirección del joven, pero solo ve un callejón desierto y oscuro. Ron a su vez, cubre a sus amigos, ya tiene la varita en su mano, y mira amenazante al callejón.

-¿No lo vieron? El perro…Sirius…-Harry intenta correr al callejón, pero es detenido por sus amigos.

-Harry, por favor. Ya hace cinco años de la desaparición de Sirius. Sabes que no es posible…-Pero sus ojos buscan la oscura silueta del perro que Harry dice haber visto. Después de las cosas que vivieron juntos, nadie puede acusar a Ron Weasley de ser un escéptico, y solo ensaya la forma de tranquilizar a Harry, para tranquilizarlo; pero sabiendo que su amigo nunca vio espejismos, ni cosas que no tuvieran una razón.

Hermione, los saca del trance en que se encuentran y tomándolos de la mano, se aparece con los dos jóvenes en la puerta de la antigua casona.

Ninguno menciona el tema, pero unos días más tarde, saliendo de un supermercado, la escena se repite; solo que en esta oportunidad, Harry corre detrás de su visión, sin darles tiempo a sus amigos a reaccionar.

Cuando finalmente lo alcanzan, el ojiverde está transpirando y un leve temblor lo sacude. Él insiste en que ese perro que vio, es Sirius, y los otros se miran preocupados. ¿Será una secuela de todo lo vivido? Los medimagos que los trataron, después de la caída de Voldemort, les aseguraron que después de vivir hechos tan traumáticos, era común que las personas sufrieran desajustes nerviosos, pero, ¿Ahora? ¿Después de tres años?

Como no hay ningún perro a la vista, los tres regresan silenciosos a la casa.

Diez días mas tarde, estando todos los Weasley reunidos en La Madriguera, es Bill quién comenta, distraídamente, que últimamente, se topa casi todos los días con un perro negro, de aspecto amenazante, y que en mas de una oportunidad, lo alimentó, ya que la mirada del perro, le recuerda a la de Fred, por lo insolente…

Harry mira a sus amigos con una expresión de incertidumbre. ¿Pero por que, si es Sirius, escapa permanentemente de él, y en cambio se acerca a George sin temor? ¿Será el mismo perro? ¿Será Sirius después de tanto tiempo?

El muchacho se toma la costumbre de dejar en el jardín de su casa un recipiente con agua y otro con comida. En el caso de que sea su padrino, conoce la forma de acceder al jardín, y quizás…

Después de unos días, al fin, los platos aparecen vacíos. Harry defiende su teoría, y Hermione apela a toda su lógica para rebatirla. Ron duda.

Una noche, los dos jóvenes se quedan espiando el jardín, y casi de madrugada, cuando el pelirrojo está por dar el brazo a torcer, e irse a la cama, el perro aparece. Come todo lo que hay en el plato, bebe con ansiedad; y finalmente, se recuesta bajo la glorieta, mirando hacia la ventana en que están Harry y Ron. Su aspecto, más que atemorizante, es abatido. El pelinegro lo mira, conteniendo la respiración. No quiere hacer nada que asuste al animal, tanto si es Sirius, como si no, ya decidió que ese perro se quedará en esa casa. El pelirrojo no sale de su asombro, pero reacciona, y sube a despertar a Hermione. Desde la ventana de su cuarto, ella puede observar la imponente silueta del can, pero sigue negando que sea Sirius.

Así transcurren varias noches. El pero viene, come, se hecha en el jardín a observar la casa, y se marcha.

Después de una semana de la misma rutina, Harry sale al jardín, y se para donde el perro pueda verlo. Éste no huye, y el joven se acerca unos pasos. El can se encrespa, y gruñe bajo, pero Harry no se detiene. Murmurando palabras tranquilizadoras, logra acercarse al animal. Cuando quedan enfrente, el perro lame la mano del joven amistosamente, pero nada en él revela que sea Black.

Después de largo rato en el jardín, Harry comienza a acercarse a la casa, con el perro a su lado. Hermione y Ron que observan toda la escena por la ventana del primer piso, se lanzan escaleras abajo, para poder verlo de cerca; pero su llegada asusta al animal, quien se esconde detrás de las piernas de Harry, buscando protección.

Harry los detiene con un gesto, mientras tranquiliza al animal, que se muestra desconfiado.

Mas tranquilo, el perro comienza a husmear la casa, y acaba echándose en el sillón que hay frente a la chimenea…El favorito de Sirius.

Harry les permite acercarse a sus amigos, que lo hacen con cautela y curiosidad. Hermione es la primera en estirar la mano hacia el animal, que a pesar de su aspecto, le inspira simpatía, y aunque su lado racional le niega la posibilidad de que sea el antes merodeador; en el fondo desea que pudiera ser verdad, aunque sea para recuperar a alguno de todos los que les quitó la maldita guerra.

El animal acepta la muestra de afecto, y lame la mano que la joven le alcanza, lo que inspira a Ron, y dejando de lado sus temores, se acerca también.

De a poco, el perrazo va entrando en confianza, y un rato mas tarde, casi amaneciendo, están los tres peleándose para ver a quien corresponde ahora el turno de acariciarlo, mientras que el animal, los mira complacido y hasta se anima a bajar del sillón para husmear los rincones.

Todos se quedan dormidos en la sala, y grande es su disgusto, a la mañana siguiente, al despertar y ver que el perro se fue.

Sólo Harry, que sigue convencido de su primera impresión, busca en el sitio correcto; y los otros dos no salen de su asombro, cuando alertados por el pelinegro, suben, y lo encuentran perfectamente acomodado…En la cama de Sirius.

El perro parece notar la presencia de sus nuevos amigos, se estira, y salta feliz a su encuentro. Los saluda moviendo la cola, e inmediatamente, sale por delante de ellos, para dirigirse a la cocina; como si lo hubiera hecho toda la vida.

El debate se instala nuevamente. Harry insiste en que es Sirius, e incluso un par de veces abraza al animal, llamándolo por ese nombre, y rascándole las orejas, lo cual parece agradarle.

Hermione, renuente a que el perro lleve el nombre del merodeador; insiste en buscarle otro, por si resulta que las ideas de Harry no sean correctas,(aunque en su interior ya lo descartó, e insiste en que es todo una suma de casualidades) y Ron, se limita a observar al perrazo, que amenaza con dejarlo sin desayuno; lo cual no le hace ninguna gracia.

Una atmósfera de placidez se hace presente en la casa. Los tres pasan la mañana compitiendo por la atención del animalito, quien los observa con expresión divertida. Hermione decide que hay que darle un baño, y los tres terminan en el baño principal de la casa, con espuma hasta en las orejas; es un perro muy vigoroso, y parece encontrar una satisfacción especial en salpicar y dejar el cuarto hecho un desastre.

Agotados, lo dejan vagar a su antojo, y él se dedica a recorrer la casa a sus anchas, para terminar una vez más en el cuarto de Sirius.

Los dos varones, a la tarde acuden a la Academia, y Hermione aprovecha para salir con Ginny, quién intrigada por todo lo que su amiga le cuenta de la nueva mascota; quiere ir a la casa a conocerlo.

Una vez en la casa, Hermione comienza a llamar al animal, pero no aparece. La castaña se impacienta.

-Ginny, por favor, sube a la habitación de Sirius. Le gusta dormir allí- La pelirroja hace lo que le pidió su amiga, quien sigue la búsqueda por el jardín. Un grito la arranca de su reciente incomodidad, transformándola en conmoción.

Aparece en la habitación del tercer piso, varita en mano, pero ésta se le cae por la sorpresa.

Desde la cama, un Sirius exactamente igual al que atravesó el velo, las observa impertinente.

-Perdón. ¿Nos conocemos?-


Plop! Apareció nomás...Y parece que no recuerda nada.

¿Será así?

¿Habrá perdido sus encantos, también?

Actualizo pronto! Que la musa, después de las vacaciones que se tomó, volvió con todo!

Tildibesos!

11 ene 09