CADENAS Y GRILLETES

(Chains and Shackles)

Por Toshiba

Traducido por Inuhanya

Disclaimers: Si viven aquí, deberían estar en casa en este momento. No esperen, no. Oh sí, si no saben cuál es el disclaimer estándar, probablemente no han leído muchos fanfics.

También, el estilo de narración para la escena de la pelea ha sido 'prestada' de la novela, A Brave New World de Aldous Huxley. El libro no tiene nada que ver con esta historia o con DBZ en general, sólo fue mi inspiración para escribir la secuencia.

Nota: Esta historia contiene temas adultos, principalmente violencia y un poco de maldiciones, pero hay un poco de lemon aquí. Han sido advertidos. También noten que se mencionan movimientos de pelea, mayormente técnicas de artes marciales. Alguna de ellas pueden ser mortales así que les aconsejaría que no los hagan en casa, especialmente los ataques de ki (=P). Como siempre, si tienen preguntas o comentarios, escríbanme.

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Capítulo 6

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"En el nombre de los Dioses, qué fue eso? Se sintió que aterrizó cerca a la casa; podría haber sido un misil?"

El igualmente conmocionado Sar'in sacudió su cabeza, repasando los últimos momentos del descenso del objeto. "No podría haber sido un misil, parecía como si cayera directo de los cielos. De la velocidad en que llegó y por su fiero descenso diría que tuvo que haber venido de muy alto en la estratosfera. Nada producido en este planeta podría alcanzar esa altura; nunca he visto algo con ese nivel de ingeniería. Podría haber sido una especie de meteorito pero se veía muy grande para hacer semejante cantidad de daño. Algo de ese tamaño fácilmente habría destruido la casa con el temblor."

Desde hacía mucho Chi-Chi había ignorado la respuesta del técnico, disparando órdenes a los guardias que pronto se enfilaron en el salón principal. La explosión, o lo que fuera, había sacudido la casa fuertemente construida a través de sus cimientos y Sar'in supo que el salón pronto sería ocupado como lo estuvo ese día que había jurado su lealtad; tal vez hoy sería el día en que llegaría a ser puesto a prueba. Sus ojos captaron los movimientos de los guerreros mientras rápidamente tomaban armas de las decoradas paredes, notando con un poco de orgullo las armas de ki que Modulus había desarrollado. Si era Enleo iba por un rudo despertar, sin importar con qué ventaja tecnológica resultara Gero para usar contra la Señora.

"Hombres, quiero que rastreen el área. Parece y se sintió como si la cosa aterrizara aquí, por el Oeste de Bushi, a no más de una legua. Divídanse en grupos de cuatro y cada uno tome una dirección e investiguen; esta no es una pelea, es reconocimiento. Si es un ataque, no podemos confiar en que Enleo viene de la dirección en la que aterrizó el misil o de la que provino. Si encuentran algo: el objeto, tropas, cualquier cosa que se vea sospechoso, regresen inmediatamente. Usen sus armas sólo si es una emergencia, está entendido?"

Una rápida nota de reconocimiento fue sonora y los hombres salieron rápidamente. Él podía sentir la electricidad en el aire; la anticipación del combate fluía dentro de él mientras el salón se llenaba con cuerpos vestidos en negro y rojo. Esos dos mil ojos miraban a su Señora como ese día cuando se les había informado de esta amenaza. La guerra había comenzado y todo lo que podía hacerse ahora era observar y esperar.

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Fue el fuerte olor de amonio lo que encontró las fosas nasales de Kakarotto, regresando su mente inconsciente de las oscuras profundidades. Parpadeando sus pesados ojos, sus cejas se levantaron y sus angulares ojos se ampliaron en shock ante lo que vio a su alrededor. Sólo un momento atrás estuvo en el espacio exterior, mirando el oscuro abismo que era el infinito universo, justo antes de que ese remolino se abriera de la nada y se lo tragara. Kami, debía estar loco, nada de eso tenía sentido. Dónde estaba, cuánto tiempo había estado fuera, qué había pasado allá? Buscando en la nave encontró la respuesta al menos a dos de sus preguntas; habían pasado cinco días desde que había dejado la nave. Cuando encontró el radar para la nave del Príncipe se dio cuenta, con gran alegría, que había aterrizado en el planeta correcto. Una lenta y estática pulsación sonó de un pequeño monitor en la nave: localización, el este, a varios kilómetros.

Sintiéndose con sus sentidos, Kakarotto buscó por el distintivo ki de Vegeta. Sonriendo ante las pequeñas lecturas de poder que pellizcaban sus sentidos, una realización golpeó al Saiyajín, no podía sentir a Vegeta. Ellos habían estado experimentando con esconder sus verdaderos niveles de poder pero por qué el Príncipe lo haría ahora? Sólo usaban esa técnica cuando peleaban con un oponente de alto ki pero no había nadie cercano a sus niveles de poder, no había un nivel élite de poder aquí. Tal vez Vegeta sintió su llegada y estaba probándolo, aunque nunca se escondía de una pelea. Con frecuencia usaban esa técnica para asustar a los oponentes en los torneos que organizaba King Cold, escondiendo sus niveles de poder, hacían arrogantes a sus oponentes hasta que se daban cuenta que era muy tarde. Aún, Vegeta escondiendo su poder ahora no tenía sentido, a menos que los nativos de este planeta también pudieran hacerlo. De cualquier forma, no iba a encontrar al Príncipe con sólo sentarse ahí. Mirando el radar observó la señal en el aparato de la nave. Si voy a encontrar respuestas del escondite de Vegeta, también podría comenzar aquí.

Abriendo finalmente la compuerta de la nave, el guerrero Saiyajín se levantó y comenzó a elevarse en el aire. Sus pulmones se llenaron con el aire limpio del planeta mientras su nariz intentaba captar los olores de quema y muerte que normalmente acompañaban una batalla. Se sorprendió mientras continuaba elevándose en el aire, sobre las copas de los árboles, los intocados árboles. Este planeta estaba en perfecta condición; no había una marca de incendio o un cráter en ningún lado donde sus ojos podían ver. Vegeta nunca se habría dado por vencido sin una pelea, a menos que los nativos lo hicieran; pero entonces por qué Vegeta está escondiendo su nivel de poder? Cada minuto que pasaba en este planeta lo confundía más y más. Tal vez no había ninguna vida alienígena en él? Nadie lo había cartografiado o incluso encontrado, no sabía si tenía un nombre pero alguien, ciertamente Vegeta no, había reparado la nave así que la vida y la vida inteligente existía. Kakarotto detuvo su ascenso y miró el insospechado planeta el cual parecía contener muchos misterios. Miró sobre el espeso bosque donde había aterrizado, el planeta obviamente podía desarrollar vida vegetal pero no había señales de vida animal, aunque el estrépito probablemente había espantado todo. Girándose en el aire, encaró el oeste, la luz del bajo sol iluminaba los oscuros acantilados en la distancia. Una vez que encontrara la nave, entonces tal vez podría comenzar a responder algunas de esas preguntas. Kakarotto dejó a su aura rodearlo, sin preocuparle lo que hubiese allá; no voy a dejarlos pensar que un guerrero Saiyajín les tiene miedo. El sonido del fuerte viento pasaba sus oídos mientras volaba sobre los densos bosques. Mirando a través de los árboles, un poco de movimiento captó sus ojos, así que había algo ahí, y sus oídos captaron los sonidos de ramas quebrándose y jadeos, sabía que estaban tratando de huir. Bakas, como si pudieran escapar de él, pero le darían algunas respuestas, así que supongo que los dejaré vivir.

Escuchando con cuidado sus jadeos, el Saiyajín descendió rápidamente, cayendo por los árboles y aterrizó en frente de los hombres. Ante él había cuatro hombres, todos vestidos en armaduras negras y roja y armados con varias armas. Así que este planeta tenía vida inteligente, y guerreros para pelear, aunque unos con un poder de pelea muy bajo. Atacarlos y luego hacer las preguntas o preguntarles y luego atacarlos; el dilema atravesó su mente. Nunca tuvo una oportunidad para decidir cuando uno de los nativos lo interrogó.

"Quién eres y qué estás haciendo en tierra Bushi?" El clic de un arma siendo cargada y la sensación de energía de ki comenzó a irradiar de la criatura. La repentina explosión de ki hizo a Kakarotto examinar más a las criaturas. Para su sorpresa, las cosas casi se veían como Saiyajíns, pequeños Saiyajíns pero Saiyajíns nada menos. Miró sus cinturas, casi esperando ver una peluda cola marrón envuelta alrededor pero tal apéndice no existía. Bueno, hay algunas similitudes en apariencia pero no son Saiyajíns, ni son lo fuerte suficiente para derrotar a Vegeta; aunque sus ki no se sentían bien.

"Qué estás haciendo en tierra Bushi? Respóndeme, o enfrentarás las consecuencias." Tierra Bushi, qué extraño nombre para un planeta, tal vez fui muy rápido para catalogar a este planeta como inteligente.

"No sabía que fuera la tierra de alguien. Ese es el nombre de este planeta, tierra Bushi?" Bueno, también podría obtener algunas respuestas de ellos antes de que me divierta.

"No juegues al tonto conmigo, eres un miembro de la armada de Enleo; la armadura debe ser algo que Gero inventó, nunca la he visto antes en ninguna de sus tropas. Responde la pregunta, qué estás haciendo en tierra Bushi y dónde está la armada de Enleo?"

Ahora Kakarotto supo que estaba loco, de qué estaba hablando esta criatura; quién demonios era Enleo y qué es un Gero? Veo que no voy a obtener nada inteligible de estas criaturas. Con esa idea en mente comenzó a aumentar su poder, preguntándose si estos débiles patéticos podían sentir el ki.

El normal brillo amarillo rodeó el cuerpo del Saiyajín, los ojos de los humanos se abrieron en respuesta. Pánico se elevó en los guardias ante el espectáculo, si esto era una invención de Gero, un nuevo guerrero mecánico o algo, tenían muy poca opción de escapar o informar a Bushi sobre esta nueva amenaza. Sabiendo que sólo tenían unos momentos antes de que fuera muy tarde, uno de los guardias levantó su cañón de rayo en su hombro y le apuntó a la cabeza de la criatura con cola. Concentrándose en su objetivo, el guardia tiró del gatillo y dejó volar la energía hacia la bestia, su atención se desvió por un momento para darle un mensaje a sus camaradas, su Señora y familia. Lo que sea que pasara después de esto, sería el final de todos ellos. Enleo estaba aquí y con recursos más fuertes de los que alguien pudiera haber imaginado.

Le tomó a Kakarotto sólo un segundo sentir la extraña energía de ki volando hacia él y preparó un bloqueo contra él. Así que estas criaturas pueden usar ki, aunque no es propio. Tomando eso como una maniobra ofensiva, el Saiyajín respondió, apuntando a la criatura que le disparó con esa extraña arma. El guerrero, sorprendido de que Kakarotto hubiese contenido el disparo, trató de apuntar su arma de nuevo; el nerviosismo hacía inestable su agarre. El hombre gritó mientras el Saiyajín lo golpeaba por su plexo solar, sacándole el aire y golpeando su bazo. La criatura cayó de rodillas y luego al suelo, gruñendo ante el inimaginable dolor. Sus camaradas simplemente pudieron mirar en shock ante el ataque de la criatura, su velocidad, su fuerza. En ese momento olvidaron su misión y el instinto de supervivencia intervino. Dos de los hombres agarraron sus armas, esperando herir a la criatura, para detenerla o al menos desacelerarla para que pudieran escapar. No tuvieron una oportunidad de apuntar cuando la atención de Kakarotto se volvió y voló hacia ellos, golpeándolos antes de que pudieran halar sus gatillos. El último hombre simplemente corrió, esperando y rezando por que lo que fuera no lo atacara, su necesidad de sobrevivir más allá de todo lo demás. Estoy dispuesto a entregar mi vida para pelear contra Enleo, pero si ese es el tipo de soldados que tiene entonces no tenemos oportunidad contra ellos. Tengo que advertir a la Señora, podría haber algo que podamos hacer.

Kakarotto se giró para ver a la criatura correr por el bosque, hacia los acantilados y la señal. Cobarde; no se quedó para ayudar a sus camaradas, no es que no pudiera haberlos ayudado. Bueno, si la localización de Vegeta no le interesaba, las armas que usaban esas criaturas y sus orígenes ciertamente sí. En todas las historias que había escuchado a su padre contarle y a sus hermanos sobre las proezas del escuadrón, nunca recordó algo sobre armas de ki, tal vez este mundo era más un desafío de lo que parecía. Lo que sea que fueran esas 'criaturas', obviamente eran guerreros de más bajo poder. Esta roca tenía un pez más grande, y el hecho de que le hubiesen hecho algo a Vegeta significaba que definitivamente eran dignos de su atención. Sonriendo, decidió correr tras el ser en huida, volar alertaría a la criatura de su presencia y lo que sea que estuviese ahí quería sorprenderlos. Sintiendo el ki del otro ser, su agudo oído Saiyajín captó el sonido de su torpe retirada. Pronto vería un poco de acción real.

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Pasando por los inmaculados corredores del palacio blanco y púrpura, la figura de armadura caminaba detrás de otra mientras era conducido por corredores que nunca había visto. Este lugar parecía un laberinto para él, en las pasadas dos semanas que había pasado aquí había memorizado el camino hacia el salón, el estudio, la perrera, y el dormitorio de esa mujer pero una gran parte de esta casa aún era un misterio para él. Bueno, estaba engañándose, todo este mundo era un misterio para él pero el más grande era qué estaba haciendo caminando por esos particulares corredores, usando una bastarda versión de su armadura Saiyajín.

Aún recordaba la noche anterior, y el juramento que le había hecho a la bruja de cabello azul y estaba seguro que todo esto tenía algo que ver con eso. Después de haber despertado, encontró que no estaba más en el estudio, ni la mujer con él, sino que estaba durmiendo en la habitación de un sirviente, con un joven en la puerta. Maldiciendo mentalmente de que no hubiese despertado con esa atormentadora mujerzuela, suspiró ante la sensación de sábanas bajo él; definitivamente era mejor que las pequeñas celdas de la perrera. En verdad no había estado ahí en una semana, siempre despertaba en otras habitaciones, con o sin una cama, pero nunca encadenado. Cuando estuvo totalmente despierto, el joven, vestido en el estándar taparrabo blanco, le informó que la Señora tenía una nueva asignación para él y con eso, un nuevo juego de ropa. Disfrutando de la sensación de la armadura en su cuerpo, felizmente se puso la pechera blanca y azul y rápidamente siguió al joven para averiguar qué nuevo servicio tenía para él. Casi ríe ante el recuerdo de cómo le había informado que lo necesitaba para salvarla de los enemigos, poco sabía que un enemigo más mortal pronto sería liberado cuando estuviera libre de este maldito aparato.

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"Lady Chi-Chi, de todos los grupos de búsqueda sólo regresó uno, el que fue a investigar la explosión. Debemos enviar un grupo más grande, podrían haber sido atacados."

"No, Kreden. Si fueron atacados por algo saben que obtendrán la atención de la casa, debemos confiar en que van a regresar. No podemos permitir que más tropas sean enviadas a investigar lo que podría ser nada si hay una posibilidad de que Enleo pueda atacar. Fortalece a los guardias, continúen buscando cualquier cosa que pudiera venir y tú," dijo Chi-Chi, señalando a Sar'in. "Contacta a Modulus, deben ser informados si este es el ataque."

"Señora, Señora, Chielam fue ubicado atravesando el Pasaje Ignatieff pero ningún otro miembro del grupo está con él." Jadeó un soldado tan rápidamente como pudo entregar las noticias.

"Mi Lady, debemos asumir lo peor, que Enleo ha atacado. Qué debemos hacer?"

Chi-Chi miró la asamblea; podría haber estado preparada para este momento desde que tenía catorce años pero el temor aún la invadía. Qué si no podían ganar; estaba enviando a todas aquellas personas a la muerte, pero aún si sobrevivían este día podrían esperar sobrevivir la total ira de ese monstruo sadista? A este punto, la única idea que entró en su mente fue un dicho que su madre solía decirle, es mejor morir de pie que vivir de rodillas. Ella nunca se rendiría, aún si eso significaba su muerte, vengaría a sus padres, y buscando por la multitud supo que todos estaban dispuestos a hacer el mismo sacrificio, para vengar a sus familias, amigos y amados que se habían ido antes que ellos, antes de su momento.

"Todos ustedes, ármense. Si este es el ataque, quedará en la historia de Gaia que una posición fue tomada este día contra el peor monstruo de nuestra época, que estuvimos dispuestos a pelear contra la tiranía. Recuerden su entrenamiento, ustedes son los grupos más grandes que pudiera haber liderado y que estaré con ustedes si ustedes están conmigo."

Otro rugido atravesó la casa mientras la gente de Bushi tomaba la decisión de pelear. Tan fuerte fue que nunca escucharon los sonidos de combate justo hasta que las enormes puertas de madera se abrieron.

"Señora; afuera hay una criatura, una criatura con cola atacando la fortaleza. Chileam estaba en shock cuando lo dejamos entrar. Apenas pudimos cerrar la puerta antes de que esta cosa comenzara a atacar."

"Una cosa con una cola, de qué estás hablando? Sar'in, Lady Bulma dijo que Gero era un genio en biología y química, podría haber construido o creado a este guerrero?"

"No tengo idea de lo que Gero es capaz, nunca he escuchado de alguien teniendo la tecnología para crear seres vivos. Espere un minuto, dijo que tenía una cola, algo más?"

"No lo sé, sólo lo vi por un momento antes de que la puerta fuera cerrada. Chileam ha estado balbuceando desde que lo entramos sobre criaturas voladoras con colas. No he podido darle sentido a nada de eso, uno de los otros guardias notó que la cosa tenía una cola. Debe haber sido la cosa que lo atacó; debe haber matado a los otros."

"Has podido ver más, puedes ver algo de la armada de Enleo?" Preguntó Kreden.

"No, señor. Lo único que hemos visto es a esa criatura, pero de las murmuraciones de Chielam suena como si pudiera ser peor que Enleo."

"Bueno, lo que sea los quiero armados a todos. Enleo puede ser arrogante pero nunca enviaría a un soldado a atacar un enemigo, sin importar lo fuerte que pudiera ser. Si este es uno de los de Enleo, lo quiero muerto y devuelto en pedazos." El temor de Chi-Chi se renovó; ella podría pelear contra monstruos humanos pero aterrorizantes criaturas voladoras con colas era otra historia. Si ese asesino bastardo piensa que puede intimidarme con su nuevo monstruo, va a recibir una gran sorpresa.

Las murmuraciones en el salón fueron silenciadas rápidamente por los sonidos de peleas en el corredor. Parecía que la cosa había entrado a la casa, y de los ruidos estaba encontrando resistencia. Gritos de terror comenzaron a filtrarse por la puerta abierta del salón. No podía ser un demonio, el momento de la oscura noche estaba acercándose, tal vez las supersticiones eran ciertas, pero por qué atacaría Bushi y también al comienzo del día.

"Mantengas sus puestos, hombres. No ataquen hasta que sepamos exactamente qué es, luego podemos planear para futuros ataques si hay más de ellos allá afuera."

Los sonidos comenzaron más fuertes, gritos y el sonido de carne contra carne hacían eco por el corredor escasamente iluminado y luego un mortal silencio cayó sobre la casa. Los amortiguados sonidos de pasos pronto llenaron el vacío, el golpeteo se tornó más y más fuerte en el ensordecedor silencio. El maldito bastardo, no intenta esconderse de ser detectado, definitivamente tendrá un rudo despertar. Los pasos finalmente se detuvieron y el clic de mil armas de ki llenó el salón, sus hombres estaban listos para enviar esta criatura a la otra vida. De pie en el umbral estaba una criatura que se veía como un hombre: alto, muy fuerte, apuesto, con negro cabello en puntas y una confiada sonrisa en su bronceado rostro. Usaba una armadura blanca con azul, tal vez era una creación de Modulus, pero Bulma nunca atacaría un aliado. El hombre simplemente permaneció en la puerta, actuando casi inconsciente de los cientos de ojos en él y las armas apuntadas a su cabeza; su pose era tan relajada y confiada como la sonrisa en su cara. Cruzando sus brazos sobre su pecho, una profunda voz de tenor resonó pronto por el lleno salón.

"Deseo ver al Señor de esta casa, lo reto a un duelo."

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Yamcha miraba mortal a la figura que atravesó las puertas del salón de entrenamiento, ese mono de cabello en punta usando la armadura de un guardia de Modulus; lo enfermaba hasta el fondo. Cuando la Señora les había ordenado ir al salón de práctica con la promesa de una nueva ayuda en el entrenamiento, había estado ansioso de ver con qué nueva creación había salido. Había sido casi una semana desde que había declarado la casa en un estado de emergencia pero después de unos días comenzó a pensar que no era nada sino una broma; nunca había confiado en esa pequeña perra de ojos pálidos. Y ahora esto, por qué estaba pasando este planeta: haciendo tratos con asesinos, permitiendo que Bruhas vivieran en la casa, y ahora, dejando que un alienígena asesino peleara con sus leales guardias. La Señora debía haber contraído una enfermedad de la mente en este último año, y parece haber empeorado en el último mes.

El alienígena ahora estaba ante todos ellos, sonriendo con ese aire de superioridad como lo hizo el primer día en el que Yamcha lo vio en la cámara de tortura. Bulma no veía el peligro que representaba para ella, para todos? Esa cosa con cola era un monstruo y tenía que ser destruido. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando su atención se volvía del Saiyajín al sonido de pasos a lo largo del pasillo. Bajando elegante las escaleras fue confrontado con su ángel, la hermosa criatura que había estado en sus sueños desde la primera vez que se encontró en sus brazos. Se movía elegantemente por el gigante salón, el movimiento de sus caderas claramente visible por el brillante vestido azul que usaba y le permitió a su imaginación retirar lentamente el resto de su vestuario. El recuerdo de ella, esa suave y lechosa piel, su delgado cuerpo, esos encantadores senos y sedosos muslos lo bañó mientras observaba su progreso por el salón. Aún después de todo este tiempo aún la deseaba, anhelaba enredar sus manos en ese suave cabello, tener esas piernas envueltas alrededor de su torso, esa mirada de devoción en sus ojos cuando ambos golpeaban sus clímax. Su fantasía terminó cuando la escuchó hablar finalmente, su seria voz lo regresó a la realidad.

"Como todos han estado trabajando extremadamente duro para la inminente batalla, he decidido darles un reto. La persona ante ustedes es un Saiyajín, un miembro de una poderosa raza de guerreros y le he permitido pelear contra ustedes sólo para ver qué progresos han hecho y para darles una idea de lo que podrían estar enfrentando cuando comience la batalla. Sólo tendrán un combate uno a uno y sin ataques de ki, está entendido?" Dijo la Señora, sus ojos miraban los del Saiyajín mientras hacía el último comentario.

"Cómo deseas que pelee usando este collar?" La profunda y burlona voz del Saiyajín habló en respuesta a la extraña declaración de Bulma. Supongo que tampoco sabe exactamente lo que va a pasar hoy. La oculta rabia del Príncipe Mono ante la situación hizo la propia inconformidad de Yamcha mucho más soportable. Yamcha sonrió ante la realización de que el extraterrestre tenía miedo de pelear contra ellos con ese collar puesto. Bueno, él no necesitaba ki para pelear, al menos no contra esa cosa. Cuando Bulma me vea derrotar a su pequeño mono regresará a mi.

"La configuración del collar se bajará a donde tu poder esté al nivel de un humano. También te recuerdo que me has dado tu palabra de lealtad y pido este requerimiento de ti, mantienes tu palabra, Príncipe Vegeta?"

Asintiendo, un esclavo técnico caminó hacia el Saiyajín y comenzó a manipular los controles del collar. Un pequeño pito siguió pronto, junto con una sonrisa del extraterrestre. En un intento por intimidar a los guardias, la criatura permitió que una baja luz blanca lo rodeara, mostrando su poder. Mirando hacia sus guardias, se enojó al encontrar la mirada de temor y aprehensión en sus ojos ante esta nueva amenaza. Maldiciendo mentalmente a todos ellos por su cobardía, les gritó una orden de hacer formación y los nombres de tres guardias que serían los primeros. Yamcha rió cuando el primer hombre subió al escenario de lucha al otro lado del Saiyajín; era un guerrero más joven, uno de los nuevos en la casa pero era un peleador mortal, por supuesto, así como los dos que vendrían después de él. Dependiendo de cómo los manejara el pequeño mono, podría enviar algunos de sus soldados más débiles, o si prueba ser un reto tal vez tome el próximo asalto.

"Muy bien combatientes," gritó Bulma, "Comiencen."

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Kakarotto miraba en el mar de rostros ante él; bueno, al menos había encontrado el origen de aquellas extrañas criaturas que había encontrado en el bosque. En frente de él habían cientos y cientos de esa nativas criaturas, todas usando el mismo uniforme negro con el emblema rojo sobre sus corazones; estúpidos bakas; sólo le hacía más fácil para él ubicar un ataque. De nuevo sintió el aire turbarse con esa extraña energía, ki pero no ki. Supongo que definitivamente es el lugar.

"Deseo ver al Señor de esta casa, lo reto a un duelo."

Un murmullo atravesó la reunida multitud, la atención de aquellos ojos se movieron de él hacia el frente del salón, hacia una elevada plataforma donde permanecían dos figuras. Una estaba vestida en un inmaculado uniforme blanco, un faro en el oscuro salón, especialmente rodeado por el oscuro traje del resto de los nativos. Este debía ser el líder de estos 'guerreros', una extraña apariencia, escasamente era un guerrero. Sólo otra estupidez que podría atribuirle a estas criaturas, escoger un líder tan frágil, con el mismo sentido de la moda de Zarbon, como el líder de un grupo de guerreros. Oh bueno, qué podía esperar de seres con niveles de poder así de bajos. Ignorando al líder aparentemente inafectado de esta gente, su atención regresó al otro ocupante de la plataforma, una mujer. Hmmm, debe ser una sirviente o una concubina de su líder, pero aún, qué estaría haciendo en frente de todos los guerreros. La incredulidad de Kakarotto ante las extrañas costumbres de este planeta fue reemplazada mientras su mirada caía sobre la mujer en el escenario. Estaba vestida como una de los soldados, ese traje negro, un vestuario extraño para una concubina. Sus ojos Saiyajín la observaban intensamente, ese uniforme escondía mucho de su figura pero aún podía captar las cimas y curvas de una mujer, una muy atractiva. Estudiando su rostro, atrapó su mirada y sonrió con sorpresa cuando la mujer encontró su dura mirada con desafianza. Tenía espíritu, cuando esto termine tal vez la tome como mascota.

"Dónde está la cabeza de su casa, es un cobarde para no enfrentar mi desafío?"

Tan interesante como era mantener el encuentro de miradas con esa mujer, su muy frágil paciencia estaba comenzando a quebrarse. Por qué ese sujeto vestido de blanco no avanza y acepta mi desafío, pero qué puedes esperar de débiles? Pensando en una forma para provocar una respuesta, comenzó a acumular una pequeña cantidad de ki en su mano; si el líder de estos guerreros deseaba esconderse tras ellos tal vez debía hacer a un lado su cubierta. Escaneando la multitud, sus ojos escogieron un blanco y levantó su mano cargada de ki para apuntar directamente al pecho de la criatura, un centro mortal con el extraño símbolo rojo sobre su corazón. Kakarotto miró de nuevo al escenario, sus ojos en el extraño hombre de blanco, aprendería lo que significaba jugar con un Saiyajín. Su sonrisa se amplió mientras la criatura de blanco se daba cuenta de lo que el Saiyajín estaba planeando hacer y miró al otro ocupante del escenario. La propia mirada de Kakarotto siguió al hombre y la sonrisa se desvaneció ante la ausencia de la fiera criatura. De repente sintió un movimiento en el salón, el mar de cabezas se apartaba justo por el centro y una figura entró a la vista, una figura más pequeña vestida de negro, una figura curvilínea con ojos caoba que quemaban en los propios e infinitos negros.

"Soy el líder de esta casa y acepto tu desafío."

Si la pequeña criatura hubiese escogido ese momento para golpear al Saiyajín no habría sido capaz de reaccionar. Kakarotto le permitió a sus ojos intentar confirmar las palabras que sus oídos habían captado; esta, esta mujer era la cabeza de una fortaleza de soldados, soldados que obviamente la respetaban. Su mente daba vueltas con muchas posibilidades de por qué esto podría y no podría ser verdad.

"No pareces tan conversador ahora, es que no crees que una simple mujer pueda ser un reto, o es que estás asustado?"

Una sonrisa apareció en ese pálido rostro mientras la propia expresión de superioridad de Kakarotto se desvanecía en un frunce. Ella se atrevía a insultarlo, a implicar que él, uno de los Saiyajín más fuertes en cuatrocientas generaciones y- esta criatura con un nivel de poder de cien se burlaba de él. Tienes espíritu, pequeña, pero no creo que eso te salve.

"Cuál es el problema, criatura? Enleo piensa que con enviar humanos con cola me intimidará? Te doy la opción de irte ahora antes de que mis guerreros y yo te despedacemos; toma tu decisión."

Kakarotto comenzó a reír ante el comentario de la pequeña 'humana'; aún piensa que soy una especie de soldado de este sujeto Enleo. En realidad cree que soy un 'humano'. Esto podría ser interesante; tal vez juegue un poco más.

"No me importa si eres intimidada por nuestras tácticas, declaré un desafío y escuché que lo aceptaste. No me importa si crees que puedes derrotarme, hay más de nosotros de lo que podrías soñar derrotar. Así que, estoy listo si tú lo estás, 'Señora,' si lo eres, pero no estás permitida de usar tu tonto escuadrón en esto."

Esperando por un corto comentario, Kakarotto fue impresionado mientras la mujer asentía. El concurrido salón fue despejado de repente, la masa negra se movió para acomodarse a lo largo de las gruesas paredes de piedra del gigante salón. Mirando alrededor, notó las marcas en el piso, las líneas de un área de pelea. Mirando hacia su oponente sintió una extraña punzada de decepción, nada de cola.

"Cuál es tu nombre, cosa? Yo soy la Lady Chi-Chi de la casa Bushi y nunca peleo con un oponente sin saber su nombre."

"Soy el Teniente Kakarotto, un nombre que estoy seguro pronto aprenderás a maldecir."

Una tos desde la plataforma desvió la atención de Kakarotto y de la arrogante mujer. Ahí estaba el hombre de blanco, junto con varios otros de alto rango. Uno de los hombres más altos salió de la multitud y miró a los dos combatientes.

"Desde que un desafío ha sido declarado continuaré con las reglas de combate en esta casa. Toda la pelea debe hacerse dentro de la arena. Si alguna parte del cuerpo pasa las líneas, la persona es descalificada. Todos los golpes están permitidos y la victoria llega de una descalificación, una sumisión o un knock-out. Tenemos una regla en esta casa, Teniente; si alguien derrota al líder de esta casa él se vuelve la cabeza de la casa Bushi. Están entendidas estas reglas?"

Ambos peleadores asintieron en acuerdo y se enfrentaron mutuamente.

"Entiende esto, criatura, nunca he sido derrotada y no planeo serlo." Respondió la pequeña figura mientras tomaba una pose.

"Muy bien, comiencen!!"

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Podría haber sido en un nivel más bajo que de lo que era capaz pero la muy larga contenida ola de batalla recorría el cuerpo del Príncipe de los Saiyajín, incrementándola aún más mientras su tercer oponente subía para encararlo. Los primeros dos habían sido peleadores simples, escasamente un reto comparados con Kakarotto y los otros compañeros de entrenamiento que había tenido en el pasado, pero fueron un plácido calentamiento después de su hiato. Vegeta bloqueó el gancho derecho dirigido a su sien mientras consideraba a este nuevo competidor; este estaba tomando un acercamiento mucho más directo con el Príncipe Saiyajín, al menos lo había aprendido de observar a sus camaradas anteriores.

El primero de las élites de Bulma lo había tomado con calma, tratando de evaluar qué tipo de peleador era Vegeta. Después de unos golpes experimentales que lanzó el humano, intentó golpearlo en el estómago y usó su asumida inestabilidad como los comienzos de un asalto. La mirada en el rostro del humano mientras recibía el golpe con no más de una mueca no tenía precio, shock mezclado con rabia y una pequeña medida de presentida derrota. Sin importar cuántas veces hubiese visto esa mirada nunca se cansaba de ella. Sonrió ante el shock del humano cuando imitó el ataque de su enemigo, sacando el aire del sorprendido peleador y lo siguió con un codazo bajo su quijada. En ese momento, sus contenidos instintos de batalla volvieron a la vida, y antes de que el guardia pudiera reponerse para defenderse salió volando del área de pelea, la marca roja de la palma de Vegeta claramente impresa bajo el mentón del hombre inconsciente. El siguiente tomó el obvio no-uso de sus piernas como una debilidad y después de unas cortas patadas decidió golpear. Humano baka, como si no pudiera decir que no vendría; él había enfrentado diez de los peleadores más fuertes de Vegetasei cuando tenía diez años, los enfrentó y los derrotó antes de que pudieran asestar un golpe. Este humano tomó un acercamiento similar, girando su pierna para golpear a Vegeta en las costillas con una patada. Bloqueando rápidamente el obvio disparo, Vegeta decidió probar su habilidad con sus piernas y sus manos. Usando su rodilla, Vegeta entregó un fuerte rodillazo en las costillas del hombre, una satisfactoria sonrisa tiró de sus labios mientras sentía las costillas crujir bajo el asalto y observó al hombre tambalearse hacia atrás. Un grito de dolor siguió, junto con una mirada de pura rabia de la fuente del doloroso sonido. Ante eso, todo decoro y estrategia fue abandonado mientras el enfurecido guardia corría hacia el Príncipe Saiyajín, lanzando sus puños bajo la rápidamente esquiva cabeza de Vegeta. Un sonido ahogado pronto reemplazó los siseos del hombre mientras Vegeta sujetaba la expuesta tráquea del guardia y comenzaba a apretar hasta que su rostro comenzó a tornarse púrpura y sus golpes alguna vez fuertes se tornaron débiles bofetadas. La cabeza del hombre finalmente se desplomó mientras se desmayaba. Riendo ante el inconsciente estado del segundo guardia, Vegeta lo lanzó de la arena y miró a su audiencia. Ese onore que lo había torturado en su primer día, 'Yamcha' lo había llamado Dazu, tenía una mirada de rabia que sobrepasaba la de su segundo oponente. Lo imagino; él los entrenó y los eligió como una muestra de las habilidades de pelea de la casa, y como una gran extensión de las propias, y Vegeta había trapeado el piso con sus primeras dos elecciones como si fueran nada. Su divertida mirada cayó en el otro objeto de su interés, esa mujer, Bulma. Casi había esperado ver también una rabia ciega en sus ojos, y casi se deleitó ante la idea de sus ojos destellando con rabia. En vez, se encontró con una mirada fría, más fría de la que hubiese sido, evaluación y crítica irradiaban de esos pozos azules. Así que su pequeña humana estaba probándolo, viendo si era digno. Supongo que era afortunada de haberlo encontrado, si esto era de lo que tenía que protegerla no es de extrañar que le temiera a estos enemigos suyos. Incrédulo ante las ideas que habían llegado a él, las sacó de su cabeza y encaró a su próximo oponente.

Al menos este nuevo tuvo un poco de juego, aún si su primer movimiento no funcionó. Después de bloquear el golpe dirigido a su cabeza, el humano continuó presionando, usando la abertura en la pose del Príncipe para lanzar una rápida patada a su estómago, tanto para poner distancia entre él y el Saiyajín como para evaluar cualquier daño físico. Observando a este tercer oponente, Vegeta decidió que había tenido suficiente de este calentamiento, si tenía que pelear contra débiles, también podría dirigir esas peleas. Tomado su decisión, el Saiyajín se precipitó hacia el otro peleador, brazo atrás y listo para golpear. Sorprendido por la velocidad a la que se movía el Saiyajín, el tercero de los guerreros de Bulma fue atrapado inconsciente mientras un puño atrapaba al hombre bajo el mentón, destrozando la quijada y enviándolo a volar. Hmm, mujer baka, podría haber sido capaz de entender sobre el nivel de poder pero sus atributos físicos eran otra historia. Había notado con interés cuán fácil había roto los huesos del guerrero, mucho más delgados y más quebradizos que los suyos. Bueno, qué podía esperar de un planeta con una décima de la gravedad de Vegetasei.

"Ciertamente espero que esto no sea todo lo que tienes, me sorprende que este lugar nunca haya sido conquistado antes. Por supuesto, por qué conquistar algo sin valor."

Ojos negros se hundieron en ojos negros mientras Yamcha siseaba con rabia ante el comentario de Vegeta. El Príncipe rió mentalmente, ese humano también era recreado muy fácilmente, tan rápido de enojar, no es de extrañar que la mujer lo hiciera a un lado. Estoy sorprendido de que la mujer le entregara a semejante flojo una posición de tan alto rango, realmente me parece del tipo con poca inteligencia en su cabeza.

Girándose para escuchar o ver si sus palabras la habían afectado como a su subordinado, de nuevo encontró su expresión sin respuesta, fría y calculadora.

"Quién es el próximo, quiero ver más de su grandiosa defensa."

Por el rabillo de su ojo vio que varios de los guerreros vestidos de blanco se acercaron hacia el área de pelea pero su avance pronto fue detenido por una figura más alta y levemente más fornida, con cabello en punta. Así que, el pequeño rechazado de Bulma deseaba pelear contra él. El hombre obviamente deseaba morir, querer retarme después de haber presenciado los destinos de los primeros tres. Oh bueno, supongo que la venganza vendrá más temprano de lo que había esperado. Tomando una pose de Señor, Vegeta consideró a su nuevo oponente. Cómo pagaría este humano por lo que hizo, lo haré gritar antes de acabarlo, pero lo dejaré vivir para que siempre sienta la humillación.

Su rival adoptó una pose normal y básica ante la arrogante del Saiyajín. Rodeándose por un momento, Yamcha saltó hacia el Príncipe Saiyajín, un grito desgarraba sus pulmones.

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Al segundo que había visto esa cabeza lo supo, el cabello lo delató aún antes de ver la larga cola marrón y la siempre presente armadura. Saiyajín; un escalofrío bajó por su espina mientras pronunciaba esa palabra por lo bajo. Ahora Sar'in permanecía junto a Kreden, observando con silencioso horror mientras el alto guerrero Saiyajín y su nueva Señora se alistaban para pelear.

Después de que el desafío fuera propuesto, Sar'in trató de decirle a Chi-Chi del peligro que estaba enfrentando. Sabía que aún pensaba que estaba tratando con uno de los soldados de Enleo; por los dioses, ahora deseaba que lo fuera. Si este era cercano al nivel de la otra criatura, fácilmente podía destruir esta casa y todo en ella. Aún, cuando encontró esos oscuros ojos negros fijos en los suyos, una mirada divertida que apenas contenía agresión tras ellos, se paralizó. Incluso ahora, después de que esos ojos lo dejaran y al segundo en que más burla fuera vista en el desafío, no le dijo a ChiChi del peligro en el que estaban todos. Mirando a las dos figuras listas para pelear, Sar'in hubiese dado cualquier cosa por haber intervenido para salvarla de pelear con ese monstruo; y mirando alrededor vio que no era el único.

"Muy bien, comiencen!!" Gritó Kreden, y los dos combatientes comenzaron a rodearse. Ambos guerreros estaban evaluando, analizando. La persona al otro lado era un extraño, alguien con quien nunca habían peleado, o nunca tenido un encuentro. ChiChi, habiendo escuchado los reportes de sus hombres, tenía suficiente previsión para no saltar a la batalla, aún con su coraje desde antes había entendido que sería la más débil en esta batalla. Lo que más sorprendió a Sar'in fue la cautela que estaba teniendo el Saiyajín, o era una provocación muy ingenua para intentar convencer a ChiChi de atacar, y tenerla con la guardia baja o tal vez sólo estaba probándola. Ella había dicho que nunca había perdido un encuentro y sin importar el amor que tuvieran los Saiyajín por la violencia, probablemente estaba fascinado por el desafío. Las ideas de Sar'in en estrategia de combate fueron olvidadas mientras observaba a una de las figuras, el Saiyajín, lanzarse hacia la Señora ChiChi, brazo atrás y listo para llevarla a la pared de la arena. El técnico no supo quién se vio más sorprendido, el Saiyajín o él mismo cuando ChiChi, usando una agilidad que no pensaba que pudiera poseer un humano, esquivó el puño y entregó un sólido golpe de palma por la quijada del Saiyajín. Un escalofrío atravesó el salón, ese golpe, con suficiente poder tras él, podría matar. Que ChiChi usara ese golpe, y tan pronto en el encuentro mostraba que entendía la amenaza de esta criatura, y tan enamorada que estuviera con el desafío como lo estaría normalmente, también entendía el peligro en el que estaba poniendo a todos si perdía. El respeto de Sar'in por la mujer aumentó ante esa idea.

El Saiyajín sacudió su cabeza, intentando disipar el golpe que se sintió muy grande para ser entregado por una fuerza tan pequeña.

"Eres un reto más grande del que hubiese anticipado," el Saiyajín sonrió mientras frotaba su mentón. "Para mostrar el buen caballero que soy, aumentaré un poco más las posibilidades." Con eso, la armadura se deslizó por su cabeza y golpeó el piso con un sólido golpe. Pateando la armadura hacia el escenario, el Saiyajín reasumió su pose antes de que ChiChi comenzara su ataque, pateó su costado, ganándose un pequeño gruñido del Saiyajín antes de girarse, evitar su ataque para dispararle un codo a su sien. Sintiendo que no estaba tan afectado por esos golpes como había esperado, la mujer comenzó a disparar una serie de golpes al estómago de Saiyajín. Enviando un último puño a su estómago, ChiChi entregó de nuevo un golpe de palma bajo el mentón, echando hacia atrás la cabeza de la criatura mientras movía su pie bajo él. La mujer estuvo por golpear otra vez a su oponente cuando escuchó una fuerte carcajada. Poniéndose de pie, el Saiyajín acarició su mentón y le sonrió a la jadeante ChiChi.

"Ese fue un buen calentamiento, pero el juego se acabó. Ahora comienza."

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Puño, patada, bloqueo, bloqueo, golpe, puño, bloqueo. Bulma observaba con compuesta indiferencia mientras veía a su antiguo amante y al nuevo atacarse mutuamente con furia incontenida. Desde el primer momento que vio a Vegeta supo que era peligroso, como un animal esperando para atacar, su rabia apenas contenida bajo su propio control y los confines del collar. Mientras ese lado la había asustado, aún estaba fascinada por él, preguntándose qué tipo de peleador era y cómo podría ser si se liberaba de los confines de su collar. Mientras lo observaba pelear con los tres primeros retadores se dio cuenta que su plática de los Saiyajín y su poder era más que sólo un estímulo vago; si ganaba su verdadera lealtad, ni todas las tropas de Enleo o Gero combinadas podrían lastimarla.

Ella estuvo por dar por terminada la demostración. Conocía a Yamcha y su orgullo, había estado esperando el momento en que el primer combatiente había sido lanzado fuera del ring. Al principio la había sorprendido, sabía que Vegeta era fuerte pero cómo podría haberse vuelto así de fuerte tan rápido? Lenta realización descendió sobre ella mientras miraba el collar, había olvidado recalcular el nuevo nivel para su incremento de poder después de que Kayra lo curó. Le había dicho al esclavo bajar el drenador del collar para permitirle al Saiyajín un octavo de su poder, ahora parecía ser más poderoso de lo que originalmente deseó permitirle. Para cuando captó lo que había pasado finalmente era muy tarde; Vegeta había gritado su insulto y Yamcha, como el arrogante idiota que era, cayó justo en la trampa del Príncipe. Ahora que los dos estaban envueltos en el combate, de hecho estaban en un punto muerto mientras cerraban sus brazos, ambos luchando por la posición sobre el otro. Vegeta sonrió de repente y rompió la llave, su cabeza golpeó la mitad superior de Yamcha mientras sus piernas derribaban la mitad inferior al piso. El atacado aterrizó duro sobre su espalda y gruñó ante la fuerte punzada de dolor.

"El calentamiento se termina," gruñó Vegeta, "Ahora comienza."

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Tan pronto como esas palabras dejaron la boca de la criatura, ChiChi pudo sentir que estaba de cabeza. Había entregado una de las combinaciones más peligrosas, y se había encogido como si fuera una simple cosquilla. Había imaginado que debía estar ocultando algo pero cuánto exactamente tenía que determinarse. Si eso era lo que consideraba un calentamiento, cómo voy a enfrentarlo? No estaba ni sudando.

"Por vencida ya? Bueno, qué podría esperar de una mujer? No es de extrañar que estos guerreros sean tan débiles, si eres la mejor de todos."

ChiChi resopló ante su burla, si piensa que va a provocarme para pelear enceguecida me ha subestimado grandemente. Bueno, si la fuerza física es mi debilidad en esta pelea, supongo que la sobre confianza es la suya. Al conocer al enemigo, te conoces, siempre decía mi padre, supongo que esta criatura no es tan sabia.

Decidiendo que era ahora o nunca, ChiChi corrió hacia su oponente, sonriendo mentalmente ante su muy relajada postura. Cuando estuvo al alcance de sus brazos, agarró sus hombros y usó el impulso para saltar sobre él. Obviamente sorprendido por el movimiento no convencional, fue muy lento para detenerla de darle un rápido golpe en los riñones. Saltando de nuevo, ChiChi se preparó para entregar una patada en su sien cuando sintió una firme mano sujetar sus piernas. La repentina fuerza de ese fuerte puño sobre su tobillo detuvo el movimiento de su patada y usando su vulnerable posición en el aire a su ventaja le dio una rápida patada en sus costillas. El fuerte ardor del dolor la atravesó; eso dolió, dolió mucho. El dolor pronto fue hecho a un lado mientras daba otro golpe, esta vez para romper su clavícula. Adrenalina la recorrió, ChiChi hizo un fuerte movimiento y lanzó una rápida patada al brazo sosteniendo su pierna, dirigiéndola hacia su radio expuesto. El disparo de dolor que entregó fue suficiente para él aflojar su agarre en su tobillo. Con la presión ida alrededor de su pierna se dejó caer al piso, rodando lejos y de nuevo adoptando una pose. Esta vez el Saiyajín simplemente se abalanzó hacia ella, más rápido que antes, con sus puños a sus costados, listo para comenzar un asalto en su abdomen. Rodando de costado, escapó pero supo que estuvo listo tan pronto como se levantó. Antes de que se hubiese puesto en una posición apropiada, estuvo sobre ella nuevamente, sujetando sus hombros y clavando su rodilla en su estómago. Doblándose en su agarre, sintió el fuerte dolor mientras su puño cerrado se estrellaba en su espalda, derribándola al suelo.

"Eso es todo lo que tienes?" Ella escuchó una burlona voz.

Forzándose de rodillas, notó su desenrollada cola por primera vez. No supo por qué pero un sentido interno estuvo gritándole de repente, sobre el dolor y el cansancio que sentía. Levantándose en una rodilla, se abalanzó hacia él, al principio dirigiendo un puño a su estómago pero moviéndolo a último minuto hacia la peluda extensión.

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Jadeando fuertemente, Yamcha retrocedió de su oponente y limpió la sangre de su boca. El arrogante bastardo es bueno, muy bueno. Que los dioses lo ayuden si escapa de ese collar, pero aún está en él, y podría ser bueno pero no invencible. Al menos estaba jadeando, levemente al menos, y no estaba ileso, pensó Yamcha, mirando el pequeño corte bajo el ojo del mono.

Contra su mejor juicio, Yamcha miró hacia la mujer de azul. La expresión de Bulma aún era severa e impasiva, la misma mirada fría que había confrontando cuatro días atrás en el cuarto de baño. Esta era otra de sus pruebas para él, para ver si era digno? No podría haber funcionado mejor para ella, permitirle a ese monstruo pelear contra él, con ambos de ellos en igual poder, midiendo quién era el mejor hombre.

Después de su breve distracción, de nuevo depositó su atención en su oponente. Por los dioses, cómo podría su Bulma permitir que semejante criatura la tocara, acariciara, se deleitara en ella como él alguna vez? Se bufó ante su bajo enemigo y no pudo sacar la imagen de los dos juntos de su mente. Como si viera la imagen que ocupaba la mente de Yamcha, vio a Vegeta sonreírle, burlándose. Con rabia más allá de todo, Yamcha nunca la había experimentado elevarse dentro de él; es responsable por esto, por el cambio de Bulma. Pensando en nada más que acabar con la cosa que lo enfermaba imaginariamente, Yamcha se precipitó hacia el Saiyajín. Dirigiendo una patada a la espinilla de su oponente, siguió con un corte superior al mentón, contento de finalmente haberle dado un golpe que sorprendiera al Saiyajín. Tomando a la criatura bajo el cuello, levantó su pierna para arrasar los pies del mono bajo él. Yamcha sintió su pierna elevarse y al último momento, sintió las manos de Vegeta sujetar sus tríceps. Asombrado de cuánto pesaba el Saiyajín, Yamcha pudo hacer poco mientras el peso combinado de él y su oponente caía al piso.

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Azotando su cola de un lado a otro, observaba a la joven ponerse de rodillas. Tenía remarcable fuerza para alguien tan pequeño, tan débil, bueno, débil para un Saiyajín. Él le sonrió, si tuviera la fuerza detrás de esa habilidad sería un oponente para un Saiyajín, excepto para él o el Príncipe. El repentino recordatorio del Príncipe lo hizo recordar su propósito aquí en este planeta; este no era el momento para estar jugando con los nativos. La pregunta de lo que le pasó a Vegeta salió de nuevo a la superficie. Si esta joven era una de los guerreros más fuertes en este planeta entonces por qué no había sido conquistado por el Príncipe, o al menos por qué no había hecho conocida su presencia. Qué misterios guardaba este lugar.

Ah, mi pequeña oponente se está levantando, concentrando su atención en el otro guerrero. Era obvio que la pequeña demostración de su habilidad probaba ser muy efectiva. Me pregunto si este planeta tiene tanque de recuperación, quería conservarla. Mientras abría sus ojos, casi sonríe; tenía más vida en ella. Su sonrisa se desvaneció rápidamente cuando siguió su mirada, así que pensaba que podía llegar a su cola, huh? Él la observó saltar y lanzarse hacia él, su puño doblado para golpear su estómago. Su posición cambió en el aire fallando completamente el golpe y en vez abrió su mano para agarrar su cola. Asombrado por su velocidad, sus sentidos fueron más rápidos y su cola se movió del camino y se enrolló alrededor de su cintura otra vez. Girándose con ella, le permitió adoptar de nuevo una pose, no había caso en terminar esta batalla antes de que pudiera tornarse realmente interesante.

La mujer le resopló, por burlar su ataque y saltó hacia él otra vez. Asalto dos, pensó Kakarotto mientras se lanzaba para encontrarla a medio camino. Tan pronto como estuvo cerca él comenzó a disparar golpes, puños y patadas casi tan rápido como si estuviera en un combate con su padre. Verdadero a su naturaleza, ella estaba soportándolo, no cediendo una pizca pero nunca pudiendo ganarle al otro. Se veía como si estuviera cansada de nuevo y sus bloqueos y esquivas ahora se estaban volviendo más lentos, mientras el golpe atravesaba su defensa. Entregando lo que en su mente fue un leve golpe, golpeó su adoloridas costillas. Recibió un gruñido de dolor por sus esfuerzos, y más gruñidos de rabia mientras sujetaba sus brazos a sus costados. Cerrando sus codos, él comenzó a apretarla, sacando el aire de sus pulmones. Hmm, o un knock out o una sumisión para ganar, me pregunto cuál llegará primero.

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Mientras Vegeta sentía sus pies moverse bajo él sólo una idea llegó a su mente, no voy a caer sin ti conmigo. Con eso, agarró los hombros de su oponente y le permitió a su peso corporal llevarlos a ambos al suelo. Humano baka, realmente cree que llevándome al suelo cambiará algo, cualquier maniobrabilidad que haya perdido puede ser más por mi peso. Sabiendo que su ventaja no le haría ningún bien en su actual posición, usó su pierna para girarse en el aire y darle un rodillazo al humano caído en el estómago con su otra pierna. Los dos cayeron en sus costados y Vegeta usó su anterior ataque para tomar la ventaja. En tanto como le doliera decirlo, estaba disfrutándolo inmensamente, pelear con este humano. Había pasado mucho tiempo desde que realmente practicara sus habilidades de lucha, su técnica física sobre las de ki. La lucha cuerpo a cuerpo había sido una de sus primeras lecciones y una a la que no había vuelto en mucho tiempo, prefiriendo patadas y golpes para agarres, ahogos y llaves. Parecía, infortunadamente, que su oponente tenía más experiencia o reflejos más rápidos en este momento. El humano lo golpeó en su mejilla herida, y antes de que pudiera responder, el Príncipe encontró dos brazos apretándose alrededor de su garganta, cortándole el aire en un mortal abrazo. Trató de gruñir cuando la rodilla de su oponente se conectó con el lado de la suya propia. No podía dejar que este humano lo derrotara; él era Vegeta, Príncipe de todos los Saiyajín. Con eso, Vegeta apretó su puño y golpeó el costado de su agresor, tomando un profundo respiro mientras la presión alrededor de su cuello se aflojaba. Apretando su otro puño, el Príncipe Saiyajín comenzó a atacar a su débil contraparte humana con venganza, golpeando su mentón y sien.

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Cómo puede continuar, pensó Sar'in, haciendo una mueca mientras veía al Saiyajín golpear sus costillas. Nunca había visto ninguno de los combates o ejercicios de entrenamiento durante su estadía en Bushi pero no podía ser nada comparado con esto. Una rabia despertó dentro de él, el deseo de saltar y atacar al Saiyajín, hacer cualquier cosa para ayudar a la mujer que ahora estaba sacrificándose por una causa perdida.

"Ese idiota de Enleo. La Señora dijo que era inteligente pero usar uno de sus guerreros para derrotarla y conquistar la casa. El cobarde, no viene él mismo y la reta." Escuchó murmurar a Kreden por lo bajo, una sensación de impotencia dominó al segundo al mando de la Lady de Bushi.

Los comentarios de Kreden fueron olvidados rápidamente mientras el miedo reemplazaba ahora la rabia en la mente del técnico. Eso, esa criatura con cola finalmente había decidido que había tenido suficiente y ahora estaba apretando a la mujer en sus golpeadas costillas, exprimiéndole la vida. Sar'in sólo pudo gruñir furioso mientras observaba continuar la tortura, sabiendo que no había nada que pudiera hacer para salvarla.

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El sonido de carne contra carne llenó sus oídos mientras intentaba bloquear el espectáculo ante ella. Bulma quería gritar; su máscara cuidadosamente puesta comenzaba a romperse bajo la presión de observar a los dos hombres golpearse mutuamente. No podía soportarlo, su corazón y su lealtad la dividieron en dos. Siempre había tratado de mantener una distancia emocional entre ella y sus esclavos de placer pero parecía que ellos no entendían el mismo principio. Había visto pelear antes, había observado prácticas, combates, incluso batallas pero sólo uno que otro recuerdo comparado a esto; la noche del ataque y la muerte de sus padres. Esa noche, el asesinato había sido personal, como lo parecía aquí. Había visto tanta sangre y la idea de que iba a derramarse de nuevo, por ella, hizo hundir su estómago en el piso. Observó en silencioso horror mientras Vegeta comenzaba a golpear a Yamcha, una mirada de venganza en sus ojos. Su mirada se movió hacia Yamcha, su rostro y mentón cubiertos en su propia sangre. Sus ojos captaron el movimiento de la mano de Yamcha antes de cerrar sus ojos y girar su cabeza con dolor.

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No puedo respirar, no puedo dormirme. No, no puedo rendirme, no puedo dejarlo ganar. ChiChi abrió sus ojos, peleando una batalla de dos frentes, contra él y contra su propio cuerpo débil. Sólo tenía una oportunidad; tomar su cola. Tan bien como su desoxigenada mente podía funcionar sabía que esa cola suya era una debilidad. Y aún, en su actual posición no había forma de poder alcanzarla. Debo pensar, el cuerpo se ponía pesado. No, no voy a morir aquí. Madre, sé que es un golpe sucio pero es todo lo que me queda.

Tomando su última onza de fuerza, ChiChi echó hacia atrás su pierna y llevó su rodilla hacia la entrepierna de su atacante. Su grito de dolor fue como música para sus oídos mientras sus manos caían de su costado y caía de rodillas. Componiéndose antes de caer, rudamente alcanzó la peluda extensión marrón alrededor de la cintura del hombre arrodillado y la apretó por todo lo que valía.

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Maldita criatura, pensó Yamcha mientras trataba de mover sus piernas de debajo del sorprendente agarre que lo tenía sujeto al suelo. Trató de bloquear los rápidos golpes dirigidos a su cabeza pero fallaba miserablemente. Sabía que sólo tenía una posibilidad pero este hombre quería su sangre; Bulma debió haberlo enviado a la cámara de tortura más seguido para quitarle la capacidad de pelea. Rotando su muñeca, Yamcha sintió el bienvenido alivio de una fría pieza de acero en su palma. De nuevo probó sus piernas, esperando usarlas como apoyo para poder ejecutar un ataque con el cuchillo.

Maldito bastardo, tiene que haber una manera de distraerlo.

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Tan pronto como el dolor en un costado terminó, el otro lado llameó y supo de la experiencia que esto no iba a terminar pronto. No sabía a quién odiaba más, a ella por atraparlo con la guardia baja o a él por ser muy suave con ella. El dolor se disparó de nuevo por su espina mientras le daba a su cola otro duro tirón. Le tomó todo su orgullo y terquedad no gritar ante cada retorcijón o tirón; él era un Saiyajín, no podía permitir que esta pequeña y débil humana lo derrotara. Y aún, podía sentir la fuerza dejando su cuerpo cada segundo que sostenía su cola, al demonio la cola Saiyajín y toda su debilidad. Un respiro junto a su oído lo trajo de nuevo a la realidad.

"Mira quién es el débil ahora?"

Grande fue la rabia Saiyajín y el poder que llegó con ella.

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Le tomó un segundo sentir ese ki, un segundo para reconocer su origen y otro segundo para gritar de dolor mientras sentía un cuchillo atravesar su traje y deslizarse por su antebrazo. Sintió a esa mano bajar para otro golpe, esta vez en su cara. Enfurecido ante las cobardes acciones de su oponente, una violenta rabia comenzó a fluir por el Príncipe Saiyajín como fuego líquido y por primera vez desde que le habían puesto ese collar elevó su poder. Su ki llameó en respuesta y fue bañado en una brillante luz blanquiazul. La fuerza de su aura lanzó al otro hombre lejos. Momento de mostrarle a ese onore el verdadero poder.

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Nunca en todas las batallas que había visto Sar'in, las cuales no fueron muchas, había habido un giro tan rápido de un lado y luego al otro. Primero, vio a la Señora arrodillar al Saiyajín, causando una mueca colectiva por el salón. Luego había agarrado la cola de la criatura, haciéndolo gritar en agonía. Un segundo después, los papeles se cambiaron de nuevo y él cubrió sus ojos cuando una brillante luz amarilla envolvió al ser humanoide y lanzó a ChiChi a varios pies. Antes de que pudiera ponerse de pie había sido agarrada de nuevo, esta vez con ambas manos en su espalda. Los dioses nos salven de este mal.

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Sangre goteaba libremente en el piso de la arena, una mezcla de la de Yamcha y la de Vegeta. El movimiento del cuchillo de Yamcha fue más rápido de lo que pudo ver pero cuando escuchó gritar al Príncipe Saiyajín vio el cuchillo en manos de Yamcha. Le tomó a Bulma un breve momento preguntarse qué había distraído a Vegeta lo suficiente para permitirle a Yamcha el uso del arma cuando una luz rodeó al Saiyajín, una luz que sólo había visto tres veces en su vida. Llamando al técnico que había ajustado el collar la primera vez, tomó el control y observó la pelea.

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Una hermosa luz amarilla, como los rayos del sol, la rodeó, junto con un cálido cuerpo y un brazo que sujetaba sus brazos. Débilmente luchaba contra el agarre de acero, sabiendo que este era el final. Lo siento madre, padre. Por favor, perdónenme. Ella tembló involuntariamente mientras sentía su aliento contra su oído.

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Con el cuchillo deslizándose de su mano por el impacto del misterioso golpe, Yamcha rápidamente se giró y enfrentó a su rival, su ahora brillante rival. Después de todo eso, aún no había usado la mayoría de su poder. Apretando sus dientes, el hombre tensó sus músculos y se preparó para el inminente ataque.

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Todo lo que pudo hacer fue sonreír mientras la sentía temblar bajo él, sabía que el fin estaba cerca al igual que él.

"Tienes espíritu, pequeña. Habrías sido una excelente guerrera Saiyajín."

Sus ojos se ampliaron en horror ante lo que dijo. Sabes lo que eso significa, bueno, puedes pensar en eso después de tu siesta.

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Kami, el poder, había pasado mucho tiempo. Mirando a su rival, él sonrió con pura malicia y voló hacia la criatura ahora indefensa.

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Escucharía un alfiler caer en el piso del salón mientras Sar'in observaba con suspendida incredulidad al Saiyajín levantar su mano y tocar a la mujer de cabello oscuro en su sien. La mujer, su nueva Señora, quien se había enfrentado contra esta criatura por casi una hora y que casi había derrotado, se desplomó contra el Saiyajín y se desmayó, incapaz de pelear. Casi acunando el bulto en su pecho, la movió a uno de sus fuertes brazos y le gritó a la casa, un sentido de autoridad en su voz.

"He derrotado a su Señora en combate, como todos lo han visto. Qué dicen?"

Sar'in hirvió con rabia mientras toda la asamblea reunida, los guerreros de Bushi, gritaban a todo pulmón.

"Viva el Amo de la Casa Bushi!!!"

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Bulma hizo una mueca mientras un fuerte golpe reverberaba por la arena, el encuentro había terminado y muy decisivamente. Ahí, a veinte pies donde estuvo un segundo atrás, estaba Yamcha, saliendo de un hueco en la pared. Poniéndose de pie, la miró, y cayó de rodillas, luego al piso; estaba frío.

"Lleven a los heridos a la Bruha, debe tener algo para curar sus heridas."

Sus guardias asintieron y comenzaron a irse, llevando a sus compañeros caídos con ellos. Un gruñido rompió su concentración mientras se giraba hacia el Príncipe Saiyajín, el resplandeciente Príncipe Saiyajín. Él saltó del escenario y la miró, su intención tan clara que hizo detener a sus guerreros, ignorando su orden directa. Caminando hacia ella, no pudo evitar compararlo con una pantera: elegante y hermoso, pero mortal. Poniendo su máscara de indiferencia, ella igualó su mirada, nunca me inclinaré ante ti, Vegeta. Él continuó caminando hacia ella hasta que estuvo a simples pulgadas de su nariz.

"Ese fue un movimiento muy estúpido de ti, liberar mi poder de los confines del collar. Deberías estar agradecida de que te haya dado mi palabra de honor; no te atacaré mientras use este collar. Como he pasado tu tonta prueba, pido una recompensa. Esta curandera tuya, usa magia, verdad?"

La máscara de indiferencia cayó mientras su cerebro procesaba sus palabras. Quería ver a Kayra, pero por qué? Su mente estaba siendo nublada por sus palabras, su presencia. Sintió su calor corporal envolviéndola, junto con esa hermosa luz de varias noches atrás. No sabiendo por qué requeriría tal reunión, simplemente asintió ante su pregunta.

"Deseo verla mañana, tengo una pregunta para ella." Anunció Vegeta, actuando como si fuera el Señor de la casa. No sabiendo si podría requerir tal cosa de la mujer, decidió que lo primero era lo primero, y de nuevo le ordenó a sus tropas ir a la curandera.

"Señora, no creo que debamos llevar al Amo Yamcha como está, el movimiento podría lastimarlo más."

"Pueden venir por él más tarde o traer a Kayra para revisarlo. Será mejor si lo hacen antes de que despierte, no le gusta la Bruha y sólo lo lastimaría más intentar alejarse de ella."

Satisfechos con la explicación, sus soldados se fueron finalmente, dejándola sola con el Príncipe Saiyajín y un inconsciente Yamcha. Mirando a Vegeta, notó de nuevo la raja en su brazo y recordó su grito de dolor al ser golpeado con el trozo de metal. Con los atentos ojos de otros idos, ella tomó su brazo en el suyo y lo estudió.

"Has sido herido. Llamaré a un esclavo para vendar la herida, te duele mucho?"

Sorprendido por su repentino tono gentil, Vegeta le permitió examinar su brazo.

"No sabes nada de los Saiyajín, mujer. Es un simple rasguño, una herida fresca. No necesito a tu curandera para esto."

Acercándose más a él, su mano trazó el costado de su rostro, haciéndolo retroceder levemente mientras tocaba el corte en su mejilla. Sin pensar en nada más, ella levantó su rostro levemente y lo besó, de lleno en la boca.

"Irás con uno de los esclavos médicos y que la revisen." Declaró ella, después de romper el beso. Para lo que sintió que tenía en esa mente Saiyajín suya, accedió a su demanda. Cuando los guardias regresaron por su golpeado camarada, Vegeta se fue con ellos, sonriendo ante su inconsciente oponente todo el camino fuera del salón de pelea.

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Regresó con ella unas horas más tarde, su brazo cubierto en un blanco vendaje y el corte sobre su ojo limpio pero no cubierto. Sus brazos estaban cruzados sobre su pecho en su clásica pose, su pecho desnudo, tuvo que renunciar a la armadura. Deteniéndose ante ella en su viejo 'uniforme', no hizo un movimiento hacia ella.

"Por qué decidiste ponerme a prueba hoy?"

"Preferirías que hubiese esperado hasta mañana?"

Su fría expresión no se movió. "Sabes lo que quiero decir, mujer; por qué me hiciste pelear con tus guerreros, por qué me permitiste esa amabilidad?"

Sorprendida ante su inesperada revelación, se acercó a él y envolvió un brazo alrededor de su cuello, su mano libre rozaba la piel por su clavícula.

"Necesitaba probar tu lealtad a mi. También deseaba saber qué tan buen peleador eras. Créeme, excediste todas mis expectativas. Te dije alguna vez que sólo podías usar tu cuerpo como un arma si lo ordenaba, quería saber qué tipo de arma había obtenido." Para entonces estaba besándolo a lo largo de su clavícula, su mano masajeaba el punto sobre su cola. Suspirando lo sintió ronronear contra ella, sintió sus brazos envolverse alrededor de su cintura y muslos y la cargó hacia la cama en espera.

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Yamcha yacía en una de las camillas en la sala médica, su cabeza y costillas envueltas en gasa pero estaba despierto y vivo, y deseando no estar de ninguna de las dos formas. Aún recordaba el grito de dolor mientras se lanzaba hacia su oponente, derramando la sangre de ese monstruo. El momento que le tomó a la criatura registrar el dolor y reaccionar fue el suficiente para levantar su cuchillo una segunda vez para deslizarlo por la garganta del mono y terminar para siempre con la amenaza. Sólo un segundo le tomó, pero fue un segundo muy lento mientras la criatura usaba su energía para lanzarlo como si no fuera nada sino un muñeco de trapo. Antes de que su mente pudiera procesar lo que le había pasado se encontró de nuevo por el aire, estrellándose contra una pared y luego todo quedó en negro. Cuando abrió sus ojos estaba seguro que debió estar alucinando, o en una pesadilla. Ante él estaba su amor, su Bulma, en las ensangrentadas manos de ese monstruo. Yamcha sintió su corazón partirse en dos mientras la veía acariciar su rostro, la mirada de devoción que sólo tenía reservada para él miraba los ojos de otro. Luego pasó, lo besó, y cada fibra de su alma quería gritar mientras su cuerpo yacía en silenciosa agonía. Cómo, cómo pudiste hacerme esto, Bulma? Pena como nada que hubiese sentido nunca lo cubrió y lágrimas se formaron en sus ojos. En todas sus veces juntos, ella nunca lo había besado en la boca, nunca lo dejó probar sus labios. Y aún, permitió que esa criatura, ese mono asesino tuviera lo que él, su primer amor, nunca pudo tener. No permitiré que pase esto, pensó Yamcha, luchando contra sus lágrimas; serás mía, Bulma.

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Continuará…