Nuestro clan

Naruto ni sus personajes me pertenecen, ¿ok Son de Kishi.

Capítulo siete: No hay nada más sabio que el tiempo…

Tiempo… a veces pasa tan rápido, y otras tan lento… Para Sasuke Uchiha había pasado demasiado rápido para su gusto. Su hija, la misma que dormía acunada entre sus brazos cada vez que su madre debía cumplir una misión, ya tenía dos años. Nunca imaginó como cambiaría su vida con la llegada de esta niñita al mundo, había cambiado mucho, se dejaba querer y entregaba amor, todo para ella. Con Sakura seguía siendo igual, a ratos fríos a ratos el mejor esposo del mundo…

-¡Papá, papá!

El aludido llegó a su casa con su uniforme ANBU, pero con la máscara en una mano, debió acompañar a Naruto a Suna, era algo así como un guardaespaldas, junto con Sai y Shikamaru. Cuatro largos días estuvo lejos de su familia, su hija siempre le hacía mucha falta, al igual que Sakura, las dos eran ahora su vida, vivía por y para ellas, todo lo que hacía lo realizaba con ellas en mente, de esos amores que se dan sin esperar nada a cambio, de los que en verdad son sinceros.

-Hola, hija- la tomó en brazos y le dio un beso en la frente. Su pequeña Miko-chan era una copia miniatura de su abuela, llevaba su cabello sujeto en dos coletas bajas y solía usar vestidos, todos con el símbolo de su clan en la espalda.

-Bienvenido, Sasuke- desde la cocina la pelirrosa le gritó a su esposo.

-¡Mira papi!- en su mano derecha tenía un dibujo, que Sasuke estudió lentamente. Era una versión a crayones de su familia de tres.

-Qué lindo, ¿es para mí?

-¡Sip!- contestó, y abrazó fuerte, quizás en exceso, a su papá- Te quiero…

-Yo te quiero más.

-Miko-chan, ve a lavarte las manos, es hora de cenar

Sasuke se agachó, para dejar a su hija en superficie, la cual corrió en dirección al baño.

-Hola- se acercó a Sakura y la tomó por la cintura- ¿Qué hay para cenar?

-Gyuudon y arroz…- pasó sus brazos por el cuello de su marido, y apoyó su cabeza en el pecho fuerte de él- ¿Cómo te fue?

-Hmp… bien, Naruto dijo que quizás vendrá mañana, tiene algo para ti.

-¿Qué cosa?

-No lo sé, pero no quise preguntarle, es demasiado extremista con sus explicaciones.

-Sasuke…- se separó un poco y lo miró a los ojos- Tenemos que hablar…

-¿Qué? ¿Estás embarazada?- una media sonrisa apareció en su rostro, al mismo tiempo que sus ojos destellaron levemente.

-Emm… no… lo siento- rió levemente al ver el cambio de expresión del Uchiha- Es sobre Miko…

-¿Le pasa algo? ¿Está enferma?

-No lo sé… pero parece triste, quizás le duele algo y no nos quiere decir… ¿tú sabes algo?

-Pues… no, yo la noto igual que siempre…

Ambos se soltaron rápidamente al escuchar un ruido fuerte desde la cocina, Sasuke llegó en menos de dos segundos ahí.

-¿Qué pasó?

Frente a él, su hija estaba sentada en el piso, sobándose una rodilla.

-Me caí…- susurró.

Su padre se acercó y se agachó, para tomarla entre sus brazos.

-¿Estás bien?

-Sí…

-¿Quieres dar un paseo después de cenar?

-¡Ya, ya!- una gran sonrisa iluminó su rostro, pareció que Sasuke haría lo mismo, pero sólo se quedó en una media sonrisa.

Comieron mientras Miko hablaba sobre sus amigos, sus padres parecían fascinados escuchándola, pero en verdad estaban preocupados. ¿Qué le pasaba? Quizás era algo demasiado obvio y no se daban cuenta, Sakura estaba asustada, le atemorizaba el que su hija estuviera enferma y no pudiera hacer nada para ayudarla… Caso aparte era Sasuke, quien analizó cada posibilidad, desde una enfermedad a una pelea con uno de sus amigos, pero no encontró nada, la idea de salir con ella para hablar le tranquilizaba a ratos, pero seguía siendo su primera prioridad saber por qué su pequeñita ya no tenía los ojos destellantes.


La luna había tomado lugar en el estrellado cielo, una suave brisa balanceaba las arboledas de Konoha, que de noche vivía de nuevo, todos salían a las calles, para pasear, comprar o simplemente ir a comer en familia…

Los dos Uchiha caminaban tomados de la mano por un sendero de piedras, camino a un parque de juegos que solían visitar. Sasuke se había vestido con su ropa cotidiana, no podía andar por ahí con su traje ANBU, sobre todo si no llevaba la máscara puesta.

-Papá…- la niña hizo que se detuvieran y se sentó en el pasto, a lo que Sasuke la imitó.

-Dime

-¿Qué le pasó a mis abuelos y a mi tío…?

El hombre quedó prácticamente petrificado, ¿qué debía responderle? Jamás había pensado en eso, no podía decirle que Itachi había matado a todos y que después el lo mató, sin saber que todo lo hizo por su bien…

-El otro día…- el Uchiha paró oreja para escuchar bien lo que Miko diría- El otro día cuando fuimos al festival una mujer dijo algo feo sobre ti…

-¿Qué dijo?- sus facciones se tornaron duras.

-Dijo que tú y mi tío no parecían los ase- asesinos que eran- dijo, con dificultad en la palabra.

El único sobreviviente del clan abrió de par en par los ojos, ¿qué haría ahora? Sintió algo muy extraño por dentro, asumió que debía ser temor, temor a lo que su hija pensaría de él si le contaba todo lo que pasó, ahora sabía por que estaba tan desanimada, ¿quién habría sido el imbécil que se fue a meter donde no debía?

-Mamá dijo que un asesino era una persona que mataba a otras personas…

-Y tú… ¿crees lo que dicen de mí?

-Yo creo que papá es una persona buena y que no hizo nada malo…

-Lo importante siempre es lo que tú pienses de mí, ¿vale?

-Vale

-Volvamos a casa, mamá debe estar esperándonos…


-Miko ya está durmiendo…- Sakura entró a su cuarto, donde Sasuke estaba sentado en el marco de la ventana, con la vista fija en la luna- ¿Pasó algo?- Se acercó rápido a la ventana y le tocó el hombro- ¿Sasuke?

El bajó de un salto y se sentó en la cama, con la cara entre las manos.

-Le mentí…

-¿Cómo dices?

-Me preguntó qué había pasado con Itachi, y con mis padres… y yo no le contesté, sólo le dije que lo importante era lo que ella pensaba de mí…

-Ay, Sasuke…- se sentó a su lado y lo abrazó.

-¿Qué iba a decirle? ¿Sabes?, tu tío mató a todos nuestros familiares y después yo lo maté a él, pero no sabía que lo único que quería era protegerme… ¿Puedes decirle eso a una niñita de dos años? No la viste… por eso estaba tan extraña, piensa que soy un maldito asesino, no es que tuviera una idea equivocada…

-¡Para! Tú no tienes la culpa, hiciste lo que cualquiera habría hecho en tu lugar…

-Nunca pensé que tendría que hablar de eso con ella, para peor le mentí, piensa que soy una blanca paloma…

-No podías hacer nada más… algún día le explicaremos qué sucedió en verdad, y yo estaré junto a ti, para apoyarte en todo como siempre- el Uchiha pasó los brazos por su cintura y escondió su cara en su cuello, haciéndole cosquillas- ¿Estás llorando?- dijo con un toque de gracia…

-Hmp… qué pesada, déjame tranquilo…- le besó el cuello y luego los labios, con suma delicadeza.

-¿Por qué eres tan perfecto?

-¿Tú crees que un asesino puede ser perfecto?

-Relájate, en serio. Ten por seguro que a pesar de todas las cosas que hiciste o no Miko te va a seguir queriendo de la misma forma, además… somos shinobis, y es normal haber matado a alguien, literalmente.

-Pero no a tu hermano, Sakura.

-Mejor cambiemos el tema

-Mejor no hablemos de nada…

Era simplemente un bipolar. Cuando estaban a solas solía ser mucho más expresivo, a veces hasta dejaba ver una de sus escasas sonrisas, que por cierto, eran maravillosas. Sakura jamás se imaginó cómo podría ser Sasuke en realidad, para ella siempre fue alguien frío como piedra que estaba alejado de todas las personas del mundo, pero cuando lo conoció al cien por ciento no era capaz de reconocerlo. Sí, es cierto, le gustaría que siempre fuera así con ella, pero cada momento que pasaban juntos, cada vez que él le decía "te quiero", era un recuerdo que quedaría grabado por siempre en su memoria. Al igual que cuando su hija era pequeña y su esposo la cargaba en brazos, las ocasiones en que lo encontró cantando, cuando ambos le enseñaron a caminar, cuando el Uchiha le dio la sorpresa para su cumpleaños con la nueva palabra, mamá. Son partes de su vida, que no se pueden borrar ni en cien años.

No se había dado cuenta de que ya la tenía tendida sobre la cama, aprisionándola con sus brazos y con la rodilla entre las piernas de ellas, sujetándose. Ambos sabían hacia donde iba eso, y sin decirse nada dejaron que el momento pasara.

-Estás empeñado con la idea, ¿no?

-¿Qué idea?

-De tener otro hijo, cada vez que te voy a decir algo me dices "¿Estás embarazada?"

-Hmp… ¿qué quieres que haga? No es un tema que se me haga indiferente, se trata de mi familia, de ti, de mí y de Miko.

-Pero sólo han pasado dos años, ¿no crees que es demasiado pronto?

-Hm… pues no- y sin pensárselo dos veces se lanzó de nuevo contra Sakura, específicamente hacia su cuello, a lo que ella reaccionó encorvando la espalda y echando la cabeza hacia atrás.

-Esta vez…- dijo con dificultad- Yo elijo el nombre.

-¿Eso es un sí?

-Tómalo como quieras, si es contigo que sean diez hijos más, si así lo quieres.

-Deberías tener cuidado con lo que dices- suspiró contra su cuello y luego se sentó, arrastrándola con él. La tomó muy fuerte por la cintura, casi aplastándola contra su pecho- Entonces, a trabajar se ha dicho…

Tiempo… la familia Uchiha probablemente necesitaría ayuda del sabio tiempo para criar a los supuestos diez hijos… Sakura siempre había dejado en claro que quería tres, y Sasuke cuatro. Corazón les sobraría para quererlos a todos por igual, ahora vendrían de nuevo los complicados nueve meses y el resto de la eternidad, juntos.


Chan chan!!! Aquí les dejo un nuevo capi, más extenso… en este tiempo de receso del fic he aprendido muchas cosas, y las voy a plasmar en el próximo proyecto que tengo un carpeta, un SasuSaku para todos ustedes! Y díganme… ¿les gustó? Bien complicado lo de Sasuke, a ningún padre debe gustarle mentir a sus hijos…

¿Comentarios? ¿Críticas? ¿Sugerencias?

Ah, sí! Si por esas cosas de la vida a alguno de ustedes les gusta el ItaSaku, pasen por mi profile, es una historia basada en la vida real, con dedicación a una de mis mejores amigas…

~Taashy-