La saga de Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer

Seis Meses

Resumen:

Su vida cambió radicalmente, cuando un niño de 6 años, apareció en su puerta con una mochila, una sonrisa, y despreocupadamente solo. No era un secreto que odiaba a los niños, pero ¿Cómo hacerse cargo de uno durante seis largos meses?

ExB


Casi beso

Bostecé tapándome la boca con la mano, y sintiendo el sueño y aburrimiento apoderarse de mí, mientras, Alice jugaba con Will a Dios-sabe-qué, y se reían y hablaban como si fuese lo más importante del mundo. Mi amiga había venido, personalmente a decirme que Edward había vuelto, para entonces iba muy enfadada hasta que le conté lo sucedido el otro día, su cara se iluminó, pero, un sentimiento extraño se apoderó de ella, y en un intento vano, centró su máxima atención en el pequeño inquilino que tenía en casa, dejándome en el sillón sentada sintiendo mis parpados cada vez más pesados.

Habían pasado cuatro días desde que vino Edward a mi casa, y, en un intento de no verle, había hecho que trabajase en otro despacho, y que, por el trabajo que no se preocupase, siempre se lo amontonaría en su mesa cada mañana y cuando acabase podría irse. Así, más o menos, no le veía, y me ahorraba algún disgusto, pero, teniendo a aquel duendecillo en mi casa, y con esa extraña expresión pintando su casa, me decía que algo escondía, y pronto lo sabría. No había vuelto a recibir otra llamada de Renée, por mucho que la intentase localizar, su móvil siempre estaba apagado y Will se rehusaba ha hablar.

- ¡Bella! - el grito de Alice, hizo que saliera de mis pensamientos y la miraba confusa.

- ¿Qué ocurre? - pregunté, cuando la vi con la chaqueta puesta y su bolso colgando en su hombro -. ¿Ya te vas? - pero la sonrisa que cruzó en su cara, hizo que me estremeciese en mi sitio.

- Nos vamos - desvié la mirada y vi a Will, cogiéndole de la mano a mi amiga, a caso, ¿Ese niño se llevaría con todo bien, menos conmigo?

- ¿A dónde? - pregunté ilusamente, y Alice volvió a sonreír con maldad.

- Al cine - alcé la ceja, y mi cara se descompuso totalmente.

- ¿Qué? ¿Ahora? Pero... - mi chaqueta fue lanzada y se posicionó en mi cabeza.

- ¡Va! Ponte la chaqueta que nos vamos - fruncí el ceño, mientras de quitaba la chaqueta de encima, odiaría a Alice y a su mente retorcida por el resto de mi vida, si lo que estaba pensando se cumpliese.

Tiempo después, con regaños y disculpas, me subí en el Porshe de Alice, y llegamos al cine en menos de diez minutos, a consecuencia de la conducción loca de mi amiga. Cuando bajamos Alice buscó con la mirada a alguien, y acto seguido sonrió, y fue corriendo a lanzarse a los brazos de Jasper. Cogí de la mano a Will, y lo arrastré, literalmente, a dónde se hallaban mis amigos.

- ¡Quiero que Alice me coja! - exclamó el niño, zafándose de mi agarre. Fruncí el ceño.

- ¿Por qué te tienes que llevar bien con todos menos conmigo? - me enseñó la lengua, y se abrazó a la pierna de Alice.

- ¡Oh, Will! Mira, Jazz, este es Will - cogió al niño entre sus brazos y comenzó a andar, dejando a su novio y a mí atrás -. Vamos, sino no habrán entradas.

- ¿Quién es ese niño, que me ha robado la atención de mi novia? - preguntó, claramente, celoso. Me reí ante su rostro contraido y su ceño fruncido, mirando a su eterno rival, abrazarse al menudo cuerpo de Alice, mientras esta lo cargaba, sin saber que su novio estaba a punto de matar a ese niño.

- Oh, es algo así como mi hijo, pero sin serlo. Es decir, soy su tutora legal, creo. Porque a este paso, lo veo viviendo contigo y con Alice - Jasper comenzó a negar con la cabeza rápidamente, que dudé si se mareaba o no.

- Ni en broma - sentenció serio. Empezamos a caminar, tras Alice que iba hablando y riendo con Will, mientras Jasper murmuraba cosas que no quise entender, y yo hundía mis manos en los bolsillos de la chaqueta, y observaba a mi alrededor. Seguí caminando hasta que choqué con el menudo cuerpo de Alice, rígido y plantado delante de las carteleras del cine.

- ¡Estamos aquí! - gritó, alzando su brazo y moviéndolo agitadamente, para llamar la atención de Emmett, Rosalie y... Edward. Fruncí el ceño, y me acerqué a su oído, con enfado contenido al ver que lo que me temía se había cumplido.

- ¿Qué diablos crees que haces? - pregunté molesta.

- Oh, vamos. Todos somos amigos, hemos de recuperar el tiempo perdido, así que disimula y pon tu mejor sonrisa - fruncí más el ceño, y apreté los dientes.

- Me parece muy bien - murmuré con sarcasmo, cuando nuestros amigos llegaron hasta nosotros. Emmett nos saludó y me dio su abrazo de oso, regañándome por haber desaparecido durante cuatro días, Rosalie nos saludó y me envió una mirada de sufrimiento y mi confusión aumentó más, en cuanto a Edward, solo nos miró y puso su atención a las carteleras del cine.

- ¿Cual veremos? - preguntó Jasper con molestia en la voz, Alice sonrió, mientras señalaba una cartelera de miedo. Aguanté la respiración y comencé a negar con la cabeza.

- E-Es de miedo - tartamudeé y miré a Will, era pequeño no podía entrar en películas como esas -. Y a parte, a Will no le deben gustar y no le dejaran entras... - dije como quien no quiere la cosa.

- A mi no me asustan - dijo sin importancia -. Siempre las veo y nunca tengo pesadillas.

- ¡Claro! Solo hace falta un poco de persuación y nos dejaran entrar - exclamó Alice para ir a comprar las entradas con Will cogido entre sus pequeños brazos, ¿No se cansaba de cogerlo?

Una vez entramos a la sala con Will, no le tomé importancia a como nos habían dejado pasar con un niño de seis años, ya que sabía perfectamente que Rosalie y Alice tenían algo que ver. Pero, en ese momento, lo que más odiaba, era, estar al lado de Will y de Edward. Mataría a Alice nada más saliesemos del cine. Desvié la mirada a Edward, que comía con absoluta calma las palomitas que había comprado, con la vista fija en la pantalla, esperando a que empezase, de un momento a otro, las luces se apagaron y el miedo comenzó a invadir mi cuerpo, no me gustaban las películas de miedo, luego tendría pesadillas toda la noche. Me mordí el labio, mientras apoyaba mis piernas en el asiento, apretadas contra mi pecho, usando la chaqueta de intermediaria entre mi visión a la pantalla. A ratos miraba y a otros largos ratos no.

- ¿Ha pasado ya lo de miedo? - susurré a Edward, a sabiendas que si no estuviese en esa situación de pánico, no le dirigiría la palabra.

- No, ya te avisaré - asentí, escondiéndome más detrás de mi chaqueta. Cuanto odiaba las películas de miedo.

Al ver como Edward no me avisaba, me armé de valentí y asomé un poco la cabeza tras la chaqueta, y gemí ahogando un grito, mientras mi boca se abría del miedo, y volvía a mi refugio, en un intento de quitarme esas horribles imágenes de mi cabeza, definitivamente; esa noche tendría pesadillas, seguro.

Una vez se hubo acabado la película, fuimos a cenar, mientras el miedo aún estaba presente en mi cuerpo, nos sentamos en un pequeño restaurante, que por, consecuente, me tocó, de nuevo, al lado de Edward, todo era culpa de Alice. Cuando pedimos nuestra cena, estábamos hablando de temas sin importancia, hasta el grito, tras nosotros, hizo que volteamos la cabeza, y quise nunca hacerlo.

- ¡¡Eddie!! ¡¡Estoy aquí!! - Edward se había levantado de la silla, y había sido abrazado por una chica, la cual, había dado un beso en los labios a Edward. Volví mi vista al plato, y fruncí los labios, intentando calmar mis reacciones impropias para la ocasión.

Me resultó extraño que nadie preguntara o comentara nada, así que, levanté un poco mi mirada, y me sorprendió un poco lo que vi; Alice negaba con la cabeza, Jasper tenía la vista perdida en el plato, Emmett tenía una gesto de asco ante la chica, y Rosalie apretaba los dientes. Y, entonces, me di cuenta, esa chica era su novia, y todos lo sabían menos yo, y las palabras de Ali me hizo darme cuenta de que mis teorias eran acertadas.

- Edward, por qué no la presentas, Bella no la conoce - mis ojos se cristalizaron, y levanté la mirada para fijarla en los ojos esmeraldas de Edward.

- Bueno, ella es... - se pasó su mano por sus cabellos -. Ella es una amiga, Lauren - su voz sonó triste e insegura.

- ¿Y tu eres...? - preguntó con superioridad mirándome despectivamente.

- Bella Swan... - dije débilmente. Fijé mi vista en Alice, que me miraba con preocupación, e intenté poner una de mis mejores sonrisas.

- Bella Swan - murmuró con desprecio impregnado en su voz, el cual me causó confusión, la miré con los ojos entrecerrados, en un intento de reconocerla, pero, para mi, ella, era una completa desconocida -. Fui su prometida - dijo con superioridad. Pero, entonces, me di cuenta de que hablaba en pasado.

- ¿Fuiste? - pregunté con una ceja levantada. Ella asintió molesta, y se volvió a dirigir a Edward.

- Bueno, Eddie ya nos veremos por aquí - besó su mejilla, ya que Edward había girado la cara, y a su pesar Lauren me envió otra mirada sombria y se marchó, moviendo sus caderas estrepitosamente.

- ¿Fue tu prometida? - pregunté desinteresadamente, mientras la curiosidad me carcomía por dentro.

- Si, algo así - asentí, sintiendo un vacío en mi estómago.

- Tengo sueño, vámonos a casa, Bella - movió mi brazo, agarrándose a él, y asentí, a decir verdad, se lo agradecí de que me sacara de allí, dudaba mucho que pudiera reprimir más la tristeza incomprendible que sentía en esos momentos.

- Bueno, ha sido bueno salir, pero tener un niño a mi responsabilidad tiene sus consecuéncias, así que, yo, mejor me retiro - sonreí, depositando el dinero de mi comida encima de la mesa, y cogiendo a Will en brazos.

- Espera, Bella, que te llevo - negué con la cabeza.

- No esta muy lejos mi casa, en serio. Ya nos veremos.

Me di la vuelta y salí de allí, sin correr, pero si yendo lo más rápida que mis piernas daban. Cuando estuvimos más o menos lejos del restaurante, Will me miró con una sonrisa.

- Te he salvado - fruncí el ceño, se me olvidaba una cosa; el niño era actor.

- Así que no tienes sueño, ¿No? - pregunté, mientras lo bajaba al suelo, y lo agarraba de la mano.

- No, me debes una - suspiré, el niño ese no podía hacer las cosas por caridad, claro que no.

- ¿Qué quieres? - pregunté, después de varios segundos en silencio.

- Quiero que... - se llevó un dedo a sus labios, pensando, y cuando fue ha hablar me di cuenta que un coche nos seguía a poca distancia, sentí mi corazón acelerarse y apreté, por inercia, la mano de Will -. ¿Qué pasa? - preguntó ante el fuerte apretón y el aumento de velocidad.

- Ese coche nos esta siguiendo - dije con el miedo en mi voz, y las imágenes de la película vista esa tarde, solamente causó que mi miedo aumentara. Will miraba el coche con el ceño fruncido, y yo temía que no me abriera el labio con mis propios dientes.

El monstruito de mi lado, soltó mi mano y corrió hacía el coche, el cual se había parado. Aguanté la respiración, mientras veía a Will al lado del coche. La voz no me salía, mi cuerpo estaba clavado en el suelo, mis manos sudaban, y ni si quiera las lágrimas me salían del miedo que tenía. La puerta del conductor se abrió, y sentí que ahí acababa mi vida, pero el cabello cobrizo de la persona que había salido del coche, y sus ojos esmeraldas fijados en mí, sentí el miedo desvanecerse, para remplazarse con nerviosismo. Se acercó a mí, con Will pisándole los talones, y me miró directamente a los ojos.

- Bella, ¿Estás bien? - fruncí el ceño, y convertí mis manos sudorosas en puños.

- ¡Me has dado un susto de muerte! - grité, dándole pequeños golpes en su pecho - ¡No vuelvas ha hacer eso! - seguí dándole pequeños golpes, sintiendo mi cara humedecerse - ¡No vuelvas a...!

- Bella, tranquila - sus manos limpiaron rastro de lágrimas, mientras hacía un sobresfuerzo por no llorar. A decir verdad, no lloraba porque me hubiese causado un buen susto, sino, había recordado a Lauren y la manera en que deía mi nombre, y como miraba a Edward, diciéndole lo que le pensaba a él, transformándolo en el susto del coche -. ¿Ya se te ha pasado? - cerré los ojos y asentí -. Vamos entra al coche - en situaciones normales me hubiese negado, pero, como esta no era una situación normal, no me negué.

El viaje en coche fue silencioso, ya que Will se había dormido en el asiento trasero, y yo iba muy perdida en mis pensamientos para entablar conversación. Una vez llegamos a mi casa, estacionó el coche delante de mi edificio, y Edward como buen caballero se ofreció a ayudarme a llevar a Will hasta casa.

- Hasta aquí, ya esta bien, Edward - el me miró interrogante y yo le sonreí -. De verdad, solo es subir en ascensor e ir a mi casa, creo que podré - abrí la puert del portal y él me dio a Will, yo con toda delicadeza lo cogí, sin despertarle y volví a mirar a Edward.

- Hasta mañana, Bella - dijo, mientras me acariciaba la mejilla, alcé mi mano y la puse sobre la suya, dejando descansar mi cara en ella. Estuvimos largo rato mirándonos, hasta que, poco a poco, fuimos acercándonos. La escena debería verse graciosa, me estaba a punto de besar con Edward, con un niño entre mis brazos, que a decir verdad, era algo pesado. Cuando nuestros alientos se rozaban y entrelazaban, Will emitó un pequeño gruñido, y salí de aquella burbuja que habíamos creado.

- Nos vemos mañana, Edward - dije separándome de él completamente, y yendo hacía los ascensores.

Cuando acosté a Will en el sofá y lo tapé con una manta, y cuando me acosté yo en mi cama, aún sentía mi rostro arder y estar a centímetros de él. Las mariposas no desaparecían de mi estómago, y mi corazón latía cada vez más fuerte. Y una pregunta cruzó mi mente.

¿Edward me iba a besar?

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OoOoOoOoOoO

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Mi móbil sonó por quinta vez consecutiva, y yo apreté más los ojos, al parecer, al mundo se le daba bien despertarme de buena mañana un fin de semana que podía dormir hasta tarde, sobretodo cuando tienes un niño madrugón que pone tu televisión a las nueve de la mañana a toda pastilla, y tu móbil no deja de sonar, que, seguramente, será una Alice emocionada por saber lo que ocurrió el día anterior. Me levanté con pesadez de mi cama, y cogí el móbil de la mesa de mi cuarto, y me lo llevé a la oreja, sin reparar en el nombre que marcaba la pantallita.

- ¿Díagme? - pregunté, claramente, con voz molesta.

- Bella, ¿Te he despertado? - su aterciopelada voz sonó en la línea del teléfono, y contení la respiración.

- No, no, ya me iba a levantar - conseguí decir sin trabarme en el intento.

- Ah, vale. Llamaba para ver si hoy estabas libre, Alice ha organizado una comida de bienvenida para mí en casa de Esme y Carlilse, y han insistido en que te llame para que vengas, que hace tiempo que no te ven - calló durante un momento en el que solo se oía su acompasada respiración -. ¿Vienes?

- S-Si, ¿A qué hora?

- A las dos. Nos vemos allí - y colgó.

Me tiré contra la cama, y cerré los ojos en un intento de tranquilizarme. Una parte de mí, estaba contenta porque iba a volver a ver a Edward ese mismo días, pero, por otro lado, estaba algo triste de que no comentara nada de ayer, del casi beso que nos damos. Aunque, si él no comenta nada, quizá no significó nada o fue solo una mala jugada de mi imaginación, pero su rostro apenas a centímetros del mío se sentía tan bien. La puerta de mi cuarto se abrió, y Will apareció por ella.

- ¡Bella! - me incorporé mínimamente en la cama para verle, lucía despeinado y con el pijama una talla más grande que la suya se veía gracioso.

- ¿Qué pasa? - pregunté, mientras él se acercaba.

- ¿Quién ha llamado?

- Vístete que nos han invitado a comer.


Hasta aquí el cap! Me libré de los exámenes, y ahoraa tengo puentee y hasta el lunes nada de escuelaa :) así que intentaré subir los capítulos de esta y las otras histórias.

Como ya sabéis, agradezo a todas las personas que dejan reviews, y leen mi fic :)

Nos leemos en el próximo capp!

Cuidensee!

Marinilla14