Disclaimer: Twilight no me pertenece losextrañémucho.


Preludio

"¿Por qué enamorarse en alguien que puedes confiar? Es como empezar a leer un libro del cual ya sabes su final."

—Kill me, deadly.

"Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel."

—Mahatma Gandhi

Mientras todos en la familia, menos mis padres, conducíamos hacía el hospital, sentí unas ganas enormes de ahorcar a Rosalie, ya podría culpar de eso a mi propio embarazo y a mis hormonas. Por supuesto que a Rosalie se le había roto la fuente en el preciso momento cuando Edward por fín iba a decir la verdad, y estaba feliz, genuinamente, pero había una parte más poderosa que quería que su Familia se enterara ya, porque a Edward se le estaba acabando el tiempo. No podía pasar eso, justo en el momento cuando había decidido operarse.

Íbamos en el Vanquish de Edward sobrepasando el límite de velocidad, y lo único que podía pensar era en "3 o 4 meses a lo mucho" me sentía la persona más egoísta, pero el miedo que sentía no lo podía contener. Edward tomó mi mano, y con nuestros dedos entrelazados, reposó su mano en mi vientre.

"Todavía no lo puedo creer" Susurro mientras le salía una lagrima junto con su sonrisa.

"¿Estás enojado conmigo?" Pregunté, la duda me estaba matando. Había pasado noches en vela pensando si Edward me odiaba ahora, ahora que llevaba conmigo algo que el no quería, un bebe que nunca quiso.

"Bella" Dijo con un suspiro. "Nunca estuve enojado, Estaba horrorizado. Me moría del miedo, me estaba matando la culpa. Nunca estuvo en mis planes, lo sé, y ahora dejaba a un huérfano, ¿cómo podía? Lo siento. Por todo en general." Quitó su malo de mi vientre y pude notar como apretaba las manos contra el volante.

"Pero" Dije, apenas me salió voz de lo atorada que sentía la garganta. "Eso ya no importa, no importa ya que te vas a operar, que vamos a poder verlo crecer, que va a tener un padre, que todo va a estar bien."

Edward me volteó a ver de una manera que nunca lo había hecho, ni al principio cuando sentía que lo odiaba, y me miraba con arrogancia, con control, con poder. No cuando nos casamos, que me miraba con amor, con adoración, no. Esta vez me miró con miedo, con angustia.

"Si" Contestó al final.

Estábamos en medio de la carretera, hacía el hospital, cuando Edward detuvo el carro. Obviamente no habíamos llegado e íbamos a tarde al parto de Rosalie, el salió del auto y abrió mi puerta, y con un solo movimiento me sacó del carro. Recargándome contra la puerta, se inclinó contra mí y me besó. No era hasta que volví a probar sus labios cuando me di cuenta cuanto los había extrañado, tomó mi cara entre sus brazos, sentía dolor en su boca, desesperación. Una pequeña lágrima se me escapó y no pude evitar sonreír ligeramente contra sus labios.

"Tengo miedo" Dijo, cuando nos apartamos pero nuestros rostros aún estaban a centímetros de distancia. "Pero lo voy a hacer porque te amo, porque ya lo amo a él" Dijo tocando mi vientre, abrazándome después. "O a ella"

Cuando llegamos al hospital a Rosalie ya la habían internado y por el momento no permitían visitas. Esme, Carlisle, Jasper, Alice y Emmett estaban sentados en la sala de espera, cada uno con una diferente expresión. Era divertido, incluso en estos momentos, la situación por la que íbamos a pasar.

Ellos me habían felicitado mil veces por mi embarazo, pero aun así no paraban los comentarios de cómo es que íbamos a ser papás. Me llenaba de felicidad pensar en eso, justo ahora que Rosalie y Emmett estaban a punto de convertirse en padres. Después de una hora dejaron entrar a Emmett al cuarto de Rosalie.

"No lo puedo creer" Dijo Esme cuando llevábamos casi 3 horas allí. "Parece que fue ayer cuando yo misma los estaba pariendo"

"¡Oh, mamá, por favor!" Dijo Alice riendo "No es momento para que te pongas así se sentimental, el bebé siquiera ha nacido"

"Bueno" Contestó Esme con resignación "Cuando seas madre entenderás" Y en eso me volteó a ver a mí. Edward había salido a tomarse su medicamento, con la excusa de un café. "Bella" Continuó "No sabes lo feliz que soy de tenerte en la familia, te lo digo de corazón, en serio. Nunca creí que Edward me iba a dar nietos."

"No, en eso tienes razón" Continuó Alice "Yo tampoco. Pero ¿qué planes tienen? ¡Me muero de la felicidad!" Casi gritó. "Voy a ser tía, otra vez"

"Bueno" Respondí "La verdad no tenemos idea de lo que vamos a hacer, lo único que sabemos es que lo amamos mucho."

Alice iba a volver a hablar cuando Emmett entró corriendo a la sala de espera.

"¡Mamá, YA!" Gritó. Una enfermera se acercó regañándolo, diciéndole por octava vez que no podía ni gritar en un hospital, pero Emmett la ignoró totalmente. Nos paramos los cuatro al instante.

"¿Ya nació?" Preguntó Esme emocionada.

"Oh, no. Ya empezó a pujar, ¿no es algo importante?"

"Cariño, pueden pasar horas hasta que nazca, solo entró en trabajo de parto." En ese momento entró Edward a la habitación.

"¿Ya nació?" Sonreí internamente. Algún día estaríamos los dos en la misma situación. Yo negué con la cabeza y los dos nos sentamos de nuevo en el sillón, abrazándonos.

"Bueno" Empezó Emmett "El Doctor dice que ya pueden pasar, pero solo unos segundos." Esme y Alice se levantaron al instante, siguiendo a Emmett.

"¿No vienen?" Preguntó Alice.

"No, Alice. Vayan ustedes, no creo que a Rose le gustaría que este toda la familia viéndola sufrir." Contestó Jasper, Edward y yo solo sonreímos mientras salían a través de la puerta. "En unos minutos regreso" Dijo Jasper y desapareció también.

"¿Ya te lo imaginas?" Después de estar un par de minutos de silencio. "El día en que tu y yo estemos aquí, esperando lo mismo. ¿Te lo imaginas?"

"Todo el tiempo" Contesté.

"Voy a estar ahí" Dijo "Te lo juro." Sonreí. Por minutos pensé que nada había podía ir mal, que al final todo iba a estar bien.

Cuando Emmett volvió a la sala, llego con Alice y Esme junto con él.

"La próxima vez que me vean seré papá." Dijo, dando media vuelta y corriendo hacía dentro e nuevo, con la enfermera detrás de él.

"Nunca pensé que iba a ver a Rose así" Dijo Alice "Era espeluznante"

"Bueno, es el milagro de la vida." Contestó Esme.

No había pasado ni 1 hora cuando entró Emmett de nuevo a la habitación. Y por la expresión en su rostro supimos que ya había nacido. Nos paramos a felicitarlo y Esme a secarle las lágrimas de cocodrilo que tenía por toda su cara.

Fuimos a ver a ver al bebé al cunero, que lo confundimos con una niña, Joshua Cullen había nacido perfectamente sano y hermoso, claro que también eso dijimos de la niña con la que lo confundimos.

Porque Edward se había cansado y se sentía fatigado, nos disculpamos y nos fuimos a casa. No a la casa de los Cullens, no a la de mis padres, a la nuestra. A la pequeña pero hermosa casa de dos pisos que nuestro hogar.

"Se me había olvidado decirte" Dijo Edward cuando entrabamos a la casa. "Me tomé unas libertades."

Sin saber de qué hablaba me guio hacía el segundo cuarto de la casa, donde teníamos cajas de mudanza y cosas que no necesitábamos. Pero ya no estaba eso, ahora había una cuna de madera, pintada de blanco, era lo único que había en la habitación. Se me encogió el corazón al ver el detalle.

"Lo siento por tardarme tanto" Dijo, antes de besarme arrebatadamente, con fuerza con deseo. Como la pareja de recién casados que éramos. Me besó hasta que ninguno de los dos pudimos con nuestra respiración, sentía que el corazón se me salía del pecho, la sangre me ardía. Y sin embargo tenía miedo.

Edward me cargó y me llevo a nuestra habitación. Recostándome lentamente en la cama, la extrañaba, extrañaba a mi cama, extrañaba dormir con él.

Empezó lentamente a tocar con sus manos desde mis pantorrillas hasta mis muslos, arrastrando mi vestido en el acto. "Te amo" Me susurro entre besos. "Te necesito"

"Yo también" Contesté, pero caí en cuenta cuando ya me había quitado mi vestido por completo, lo que le pasó la última vez que pasó. "Edward" Dije intentando quitarlo de mi "No está bien"

"¿No está bien tener hacer el amor con mi esposa?" Dijo sin dejar de besarme.

"Tengo miedo" Sentí como perdía cada vez menos la razón, mientras pasaba de mi boca a mi cuello. "Tengo miedo de que te pase algo"

"No te preocupes por mí, he llevado bien el tratamiento" Su boca seguía tan pegada a mi piel, a mi clavícula, a mis pechos, a mi abdomen ligeramente abultado. "Te amo" Susurró.

Desabotoné su camisa tan rápido como pude, tocando su pecho, su corazón. Pasé mis dedos por su abdomen hasta llegar a su pantalón. Él se lo quitó rápido dejando ver a través de sus bóxers su preminente erección.

Sin dejar de besarme me quito las panties y mi brassiere, y como si fuera nuestra noche de bodas nuevo, ahí nos tomamos como la primera vez. Como si nuestras no tuvieran ningún problema y lo que único que nos preocupara era la felicidad que estábamos viviendo en esos momentos.

Me desperté en la mañana con el mejor sentimiento del mundo, lo tenía ahí, a mi lado. Pude sonreír antes salir corriendo al baño para poder vomitar, según la ginecóloga, los síntomas desaparecían después del primer trimestre, y yo solo llevaba dos meses. Era horrible pasar por esto todas las mañanas.

"¡Bella!" Escuche desde la habitación "¿Qué tienes? ¿Estás bien?" Camine la puerta para abrirle, y me encontré con un Edward ridículamente graciosa, con una expresión de horror en su rostro. "Mi amor" Dijo acercándome a él.

"Estoy bien Edward, es solo… los síntomas."

"¿Necesitas algo?"

"Necesito que te vayas a tomar tu medicamento, eso me tendrá más tranquila."

Edward resopló mientras salía del baño. Me vi en el espejo, aún no tenía nada, pero juro que podía sentir como crecía en mi nuestro hijo, cada más grande, cada día más cerca de estar con nosotros. Me sorprendía sentirme así, nunca fui una de esas personas que pensó que iba a tener hijos, ni siquiera los deseé, supongo que el hecho de estar en la situación, cambia totalmente la mente de una mujer.

Los siguientes tres días fueron perfectos, si en una oración los pudiera resumir. Me sentía realmente como una ama de casa, haciendo poca limpieza, esperando a Edward para comer, hacer el súper con él, salir a cenar, tener una vida normal.

El domingo, el día que daban de alta a Rosalie y a Josh del hospital, nos despertamos tempranos y fuimos a desayunar, para después pasar con los Cullens porque ahí se iba a quedar Rose durante dos semanas.

"Awww" Dijo Alice "¡Los extrañé! Pero está bien, los entiendo. Necesitan tiempo solos."

"Gracias hermana" Dijo Edward mientras entrábamos a la casa.

"¡Vengan a conocer a Josh!" Gritó Emmett desde la sala, donde estaba Rosalie acostada un sillón y el bebé en los brazos de Esme.

Después de que Edward saludara a su madre, y ver a Josh. Pude ver la escena que me tenía al borde del llanto.

"Tómalo" Le dijo, dándole el bebé a Edward. "Muy pronto mi amor, tu tendrás uno igual." Le dijo después de voltearme a ver a mí.

Ver cargar a Josh en los brazos de Edward fue mi luz del día, el recuerdo de que cuando todo se pusiera negro, si había más situaciones difíciles, iba a recordar esta imagen, a mi esposo cargando a nuestro futuro bebé.

Me acerqué a ellos, Josh se había quedado dormido eventualmente en sus brazos, tan pequeño, ta hermoso, tan tierno. Era una tarde hermosa.

Después de pasar toda la tarde con los Cullens y con Josh que era la iluminación en los ojos de toda la familia, caímos en la rabia de Rosalie. A Emmett, el inteligente, se le ocurrió contar la historia del día del hospital que confundimos a Josh con una niña, que aparte resulto ser asiática. Emmett, por supuesto pensó que era una anécdota graciosa, Rosalie obviamente no.

"¡Confundieron a mi hermoso bebe varón…" Exclamó indignadamente "Con una niña llamaba Geum JanDi!" Siguió. "¡Una niña coreana!" No podía evitar reírme de toda la situación. Al final culpamos a Emmett y nos libramos del regaño de Rosalie.

"Se lo diré a Josh cuando crezca, vas a ver Emm, ¡que su padre lo confundió con una niña asiática!"

"Mi amor, lo pude haber confundido con una papa, no hay mucha diferencia." Intentó salvarse Emmett, lo cual fue un gran, gran error.

"¡EMMETT MCCARTY CULLEN! ¡Estás comparando a mi hermoso hijo con un tubérculo!"

Así que al final el que resultó regañado y amenazado a años futuros fue Emmett, pero nada le quitaba lo gracioso.

Para la cena, los Cullens se habían lucido, en toda la expresión de la palabra. Habían contratado Chefs para la ocasión, celebrando la llegada de Josh, todo estuvo delicioso y maravilloso, me sentía realmente feliz.

Justo cuando los estábamos despidiendo para ir a casa, el teléfono de Edward sonó, y salió al jardín trasero. Esperé 10 minutos después de alcanzarlo allí, los demás seguían en el comedor conviviendo.

"Edward" Le dije cuando llegué hacía el "¿Está todo bien?"

Metió su celular al bolsillo y dio la media vuelta lentamente, con una expresión de blanco en sus ojos.

"Era Daniel" Empezó. "No hay, no encontraron donador."


¡Wow! En serio que me tardé esta vez. No tengo excusa, ustedes saben lo complicado de mi pobre situación estudiantil. #SufroComoPrecious Bueno, aquí está este capítulo y ojala les haya gustado jiji, la verdad es que hay algo fuerte que va a pasar en el próximo y PROMETO, PROMETO subirlo este mismo verano. Se los juro.

Muchísimas gracias a todas las personas que siguen todavia con esta historia, que no lo puedo creer, llevamos 4 años con ella, ¡wow! Si no fuera por que cada rato me llegan sus notificaciones al celular, de que siga actualizando sus favs y follows? que en mis tiempos no había jajajá. Los quiero mucho y aquí sigo.

Until death, honey I swear.
Michelle