Disclaimer: Twilight no me pertenece. El giro de trama, sin embargo, es completamente de mi autoría.


III. ~ No es muy divertido estar bajo un arma cargada.


Se ve frente al espejo, rota, como una muñeca de porcelana abandonada y vacía. Sus ojos opacados como dos soles tras su eclipse. Lo único que brilla de ella es el arma que brilla metálica sobre sus manos.

La piel traslúcida de su cuerpo sólo sigue gritando que muere con el pasar de los minutos. Bella cierra los ojos, recordando los últimos momentos que serían olvidados de su memoria. Ella sabía que necesitaba, no, que debía hacer esto. Tal vez haría sufrir menos a Charlie si ella no estaba. Él encontraría su arma en el piso del baño, para después seguir con su vida.

Aprieta el arma más contra su cuerpo.

No siente gran pesar, la verdad, sólo considera que está adelantando lo inevitable. La vida le dio una oportunidad que le fue arrebatada. Él deseó que fuera mortal, y eso era lo que iba a demostrar en esos momentos, por supuesto.

Bella se permitió recordar su nombre una vez más.

Edward.

Se permitió mencionarlo.

—Edward…

Y la garganta le duele como la sed de un neófito recién nacido. Se relame los labios secos, y se limpia, con el dorso de su mano, esas lágrimas que se habían escapado de sus ojos. Estaba segura que no dolería, porque terminaría tan pronto como había empezado. Ella quería ser como Julieta, y morir por la ausencia de su Romeo; con la única diferencia que Romeo no había muerto, y no lo haría (si es que llegaba a hacerlo), por ella.

Lloró un poco más fuerte, para permitirse el desahogó antes de partir. Está bien, lo acepta, él no la quiere, nunca lo hizo, y ella estaba consiente de eso: nunca fue lo suficientemente buena.

Frunció el ceño, con ira, odiándose a sí misma por no tener la fuerza para haberle retenido. Pero ya era tarde para lamentarse del pasado, sólo podía cortar la línea de su futuro. Estaba decidida desde hacía unas horas, no podía —y no quería— vivir sin él. Alice debía de haberlo visto, sabía que él se lo contaría, y, quizás, lo máximo que él haría sería tener lástima por la pobre humana que alguna vez le había amado. Porque sí, el mundo seguiría girando, los árboles seguirían creciendo, el sol seguiría brillando y Edward continuaría existiendo; Bella sabía que su muerte no alteraría nada de eso.

¿A alguien le importaría? ¿Alguien se daría cuenta? Lo dudaba.

Con mano temblorosa, levantó el arma, con la otra apagó la luz del baño. Volvió a cerrar los ojos, y dejó que las lágrimas fluyeran por su rostro. Era el adiós. Adiós a todos. Y los nombres de todos sus seres amados pasaron por su mente, todos los buenos recuerdos. Charlie, Renée, Jacob, Ángela, Jessica, Mike, Eric, Quil, Embry, Billy, Phil… Alice, Jasper, Rosalie, Emmett, Carlisle, Esme…

Edward

—…te amo.

Y, simplemente, por eso debía apretar el gatillo.

¡Bang!


Continuará.


¡3/5!

De verdad que lamento muchísimo la tardanza, no pretendía demorar tanto. Ayer en la noche terminé este drabble, pero FF no me dejaba subirlo por algún motivo aparente. Ahora, que estoy libre, lo hago.

Me dio mucha pena escribir este drabble, escuchando música triste y eso... bien, no fue muy buena idea, supongo. xD Pero en fin, ya falta poco para el final. ¡Sólo dos drabbles más y byebye a este fic! Aw.

¡Gracias a todos por sus maravillosos reviews! Son el motor de mi imaginación, he dicho. Espero que les haya gustado este drabble, ¡también espero sus comentarios al respecto! Saludos.

Janelle.