Disclaimer: La saga Twilight no es mía, es de la grandiosa Stephenie Meyer y el fanfic Rebirth pertenece a Jayeliwood, yo solo me adjudico la traducción.

N.A: Fanfic beteado por Isis Janet.

Capitulo 1

El comienzo

Sentía su piel cálida sobre mi mano e inhalé profundamente. Sería la última vez que la vería así. Completamente humana y sin dolor.

Podía oler su deseo y me asombró que eso la emocionara ligeramente. Cualquier humano normal habría estado aterrorizado. Pero mi Bella nunca fue normal.

Acuné su cabeza entre mis brazos. Podía oír su corazón latir furiosamente en su pecho y mi frío corazón dolió. Deseé nunca haber hecho este trato, no importara lo mucho que amaba a Bella.

Examiné su hombro. Intentando deducir el mejor lugar para morder. Miré a Bella, sus ojos me rogaban que continuara. La besé fuertemente en los labios y sus dedos se envolvieron en mi pelo. Su piel se sonrojó y me hizo querer rogarle por un día más, solo para que pudiéramos hacer el amor y tumbarnos a la luz del sol pero sabía que me diría que lo hiciera ahora, por encima de cualquier otra cosa.

Quité el cabello de su hombro y clavé mis dientes en su delicada piel. La sangre fluyó en mi boca. Era deliciosa, como el mismo cielo. Me odié a mi mismo por querer más pero mi amor por ella me hizo detenerme. Un gritito escapó de sus labios, excitación y dolor mezclados. La ponzoña no le había hecho efecto todavía y oprimió su mano contra mi cabeza, apretando mi boca hacia la herida abierta.

Bebí despacio, permitiendo que la ponzoña llenara su bello cuerpo. Ella sabía delicioso pero la culpa de estarla contaminando me llegó. No había preocupación por matarla. Era una lucha por continuar.

Supe el momento en que el dolor empezó. Tomó mi pelo, jalando con toda su fuerza de el. Estaba intentando no gritar. Estaba preocupada por herirme, por herir mis sentimientos y todo eso lo hizo aun peor.

Podía sentir mi cuerpo ligeramente caliente por su sangre y mis ojos picaron a causa de las lágrimas que nunca caerían. Finalmente me hice hacia atrás, extendiéndola contra la alfombra en el suelo. Limpié mi boca y me recosté. Empecé a sollozar, pero las lágrimas no vendrían. Un nuevo olor lleno el cuarto, dolor. Era tangible.

La mano de Bella cayó de mi pelo y arañó la alfombra, intentando luchar contra el dolor. Me alegré de que su herida no fuera tan mala como la que yo experimenté. No fue tan aterrador para ella. Su cabeza volteó hacia mí y sus ojos estaban llenos de lágrimas.

"Por favor no estés triste Edward. Está bien. Son solo tres días. Te amo". Susurró, su pecho se movió con dolor. Su corazón estaba latiendo rápidamente, como no lo había escuchado antes. Su cuerpo estaba luchando contra la ponzoña, una batalla que nadie ganaría.

"No tienes que ser fuerte por mi Bella. Grita si quieres. Estaré bien". Sostuve su mano y ella la apretó con todas sus fuerzas.

"Estoy bien. Sé que pasará". Sus ojos se cerraron fuertemente y se volvieron a abrir, mirándome a mí. Vi que empezaron a vidriarse por encima y supe que estas serian las últimas palabras que diría como humana. Sus ojos se cerraron de nuevo y su cuerpo se agitó. Apreté su mano otra vez y sollocé.

No supe cuanto tiempo pasó desde que entró. Ni si quiera me di cuenta de que estaba allí hasta que puso su mano sobre mi hombro. Era sorprendente como pasó desapercibido por mí

"Edward, la vigilaré. Ve a cazar, algo. Lo que sea. Necesitas descansar". La voz de Carlisle era amable. Mi padre era tan cortés, tan amoroso. Deseé ser un poco mas como él. Podía ver las palabras 'no te preocupes hijo'destellando en su mente.

"No puedo". Contesté, sin apartar nunca los ojos de Bella. Su cara se torció en agonía y sus ojos permanecieron completamente cerrados. Sus labios se movían furiosamente, rogando algo. Escuché mi nombre junto con el de Charlie y Reneé.

Carlisle asintió, me dio unos golpecitos en el hombro y salió. Ella gritó lamentándose, rompiendo mi corazón. Su cuerpo se agitó violentamente. Sus ojos se abrieron buscando algo que parecía nunca encontrar. Sus lágrimas fluyeron sin fin por su cara. Limpié las lágrimas de sus mejillas y ella gritó a mi toque. Retrocedí un poco y murmuró mi nombre. Toqué sus labios y dijo mi nombre de nuevo. Giró su cabeza hacia mí, sus ojos estaban abiertos completamente, pero ya no mirándome a mí.

Las horas pasaron de nuevo y el llanto se detuvo pero no los gritos. Su cuerpo se estremecía con el dolor, haciéndola retorcerse y dar vueltas. Después de una hora de movimiento constante cambio a un letargo algo pacifico. Todavía podía oír su corazón que bombeaba, pero era débil.

Alice no pasó desapercibida. Estaba transmitiéndome sus pensamientos, pidiendo permiso para entrar. Asentí, sabiendo que ya me había mirando decir si, entró sentándose al otro lado de Bella. Tomó la mano de Bella. Bella lloriqueó, su respiración era dolorosa.

"Estará bien, Edward". Su rostro era seguro.

La visión que tuvo, se transmitió en mi mente. Estaba luminoso y Bella estaba allí, sentándose a mi lado, sosteniendo mi mano. Podía verme, mis ojos rojos y los de Bella negros. No tenía palabras. Hacia parecer a Rosalie una chica común. Su cabello se arremolino alrededor de su cabeza en rizos y su piel de porcelana relucía con el sol. Vi el movimiento de sus labios, decía algunas palabras con una sonrisa encantadora.

Quise oír más pero la visión fue cortada por un grito feroz que emitió Bella.

"Ahora terminará". Alice me miró y comprendí la verdadera razón por la que estaba aquí. El corazón de Bella estaba a punto de detenerse y quería estar conmigo cuando lo hiciera. Alice puso una mano en el hombro de Bella y la sostuvo contra el suelo. Se esforzó bastante, su corazón aumento de velocidad, intentando luchar para mantenerlo con vida. Tomó una profunda respiración y entonces de detuvo completamente.

Un lamento se me escapó, no podría ayudarla. Alice estaba el instante a mi lado, sosteniéndome por la cintura. Por primera vez en más de cuarenta y cinco horas, solté la mano de Bella. Abracé fuertemente a mi hermana y puse mi cabeza contra la suya.

'Te quiero hermano'. Pensó y la besé en la cabeza.

"Yo también te quiero hermana".

Regresé la mirada hacia Bella. Su pecho se silenció y dejó de moverse. Sus ojos permanecieron cerrados. No hizo ningún movimiento además de tirar bruscamente de sus dedos. Extrañé el sonido de su corazón al instante.

"Mi hermana es hermosa". Me sonrió alegremente y yo le devolví la sonrisa.

"Siempre lo ha sido. Pero si, es maravillosa". Acaricié su pelo. Estaba empezando a ponerse pálida. La suave grasa de su estomago estaba desapareciendo y sus músculos se volvieron mas definidos. Menos de veinticuatro horas, y todo habría terminado.

Bella no se movió o gritó después de eso, pero sus ojos nunca se abrieron. Continúo respirando. Estaba asombrado de la transformación por la que paso. Su cuerpo adelgazó y sus curvas se hicieron mas definidas. Su piel se volvió como el granito y una sombra purpúrea apareció bajo sus ojos. Sin embargo, su olor había cambiado. Todavía olía como las flores y me alegré de eso. Pero había algo nuevo debajo de ese olor, algo como la luz y la dulce miel.

Me puse junto a ella, absorto por su apariencia. No pestañeé, apenas si respiré. Miré y esperé.

"Edward…" Susurró en el tono más ligero.

Me senté al instante, inclinándome hacia ella. "Aquí estoy. Todo esta bien, aquí estoy".

"Necesito una ducha". Se llevo las manos al rostro, quitando las viejas lágrimas y el sudor.

"¿Estas… hambrienta?" La miré fijamente. Sus ojos eran negros con un ligero toque de rojo alrededor. La última señal de su sangre estaba en el iris. Me pregunté como le parecía yo ahora. Me pregunté si aun era tan guapo para ella como antes. Me pregunté si el mundo seria diferente a través de sus nuevos ojos.

Movió su cabeza despacio, pensando. "Esto es…" Habló más claramente y pude escuchar cuanto había cambiado su voz. Era de algún modo mas gruesa, sexy y en un tono musical.

"¿Es que?" Acaricié su pelo. Me miró fijamente y me sonrió.

"Diferente. Eres ahora todavía más guapo. ¿Es eso posible?"