Disclaimer: La saga Twilight no es mía, es de la grandiosa Stephenie Meyer y el fanfic Rebirth pertenece a Jayeliwood, yo solo me adjudico la traducción.

N.A:Fanfic beteado por Isis Janet.

Epilogo

Once meses, un Volvo plateado, tres camas, una pared y una docena de arboles después…

No podía creer lo feliz que era. Era nuestro primer aniversario y voló como una mancha borrosa. Bella y yo estábamos juntos en la universidad, yo estaba trabajando para una licenciatura en derecho y Bella se preparaba para la facultad de medicina, para la sorpresa de todos. Además, compramos nuestra propia casa.

Le vendé los ojos y apreté fuerte la venda para que no espiara. El paseo en auto duró siete horas y Bella se quejó todo el tiempo, claro que hice caso omiso. Todo valdría la pena. Solo quería ver su cara.

Era alrededor de medianoche cuando detuve el automóvil. Rodeé el auto para que Bella bajara. La tomé en mis brazos y caminé a través de los arboles. Cuando finalmente llegamos la puse sobre sus pies. Estaba molesta por las cosas que no veía. Quitó la venda de sus ojos. Miré como su mandíbula se abrió y luego sus labios formaron una hermosa sonrisa.

"Oh Edward…" Susurró mi nombre.

Sonreí cuando la observé dar vueltas por nuestro prado. Había una manta extendida en el suelo, pequeñas velas dentro de copas de cristal por todo alrededor. Pétalos de rosas adornaban el suelo.

"¿Cómo…?" Sonrió, tenia sus dedos sobre sus labios.

"Se lo pedí a Alice, sabes que siempre esta dispuesta a ayudar…" Metí las manos en mis bolsillos y sonreí, mirando mis pies. Me sentí tímido, como si fuera nuestra primera vez en todo de nuevo. Sin embargo, esta ves no tendría que ser tan dulce. Ella no se rompería.

Caminó lentamente hacia mí, con una pequeña sonrisa jugando en sus deliciosos labios. Su hermoso vestido negro se movía alrededor de sus caderas. Pasó sus dedos por mis brazos y se levantó sobre la punta de sus pies. "¿Tienes una idea de lo sexy que eres?"

Tomé su pequeña cara en mis manos y la besé con todo el deseo que había estado guardando por horas. Ella gimió suavemente contra mis labios. Se separó de mí y me llevó de la mano. Cuando llegó a la manta se detuvo. Quitó su mano de la mía y se apartó de mí. Sentí mis rodillas débiles y caí sobre ellas.

"Eso no es justo…"

Bella sonrió traviesamente. "En la guerra y en el amor todo se vale…" Pasó sus manos por sus brazos hasta llegar a sus hombros. Jaló los lazos de su vestido y este cayó al suelo.

Traté de levantarme y tocarla pero caí sobre mis pies. "Oh no, yo no dije que ya podías levantarte". Su sonrisa se agrando mientras caminaba hacia mí. Vestía solo un sostén de encaje negro combinado con las bragas, las medias negras cubrían lo largo de sus muslos y traía tacones de aguja.

"Bella…" Gemí. Movió su dedo frente a ella. Mordió su labio cuando paso su mano por su estomago.

"¿Que debo quitarme, Edward?" Mordió una de sus uñas mostrando una falsa inocencia. Tocó la tierra con la punta de su zapato.

"Todo menos las medias y los tacones". Podía sentir una sonrisa ansiosa propagarse por mi cara. Ella sonrió de nuevo cuando extendió la mano detrás de ella, desabrochando el sostén. Cayó al suelo, exponiendo sus perfectos pechos al fresco aire de la noche. Tomé una lenta y trabajosa respiración, disfrutando la vista.

Despacio empezó a acercarse a mi, deslizando sus manos por su estomago. Puso sus dedos debajo del fino encaje negro. "¿Esto también?"

"Bella… si… por favor…" Sus labios formaron una sonrisa seductora por mis palabras. Bajó lentamente las bragas por sus muslos y rodillas. Pasó por sus tobillos y se las quitó completamente. Sus manos descansaban en sus caderas.

"¿Te gusta esto?"

"Permíteme levantarme y te mostraré cuanto". Miré su hermoso brillo a la luz de la luna. Me hizo señas con su dedo y casi salté de la manta. Envolví mis brazos alrededor de su delgada cintura. Sus dedos se entrelazaron en mi pelo y nos besamos por un tiempo que yo sentí como horas.

Finalmente, Bella rompió el beso y comenzó a desabotonar mi camisa. Deslizó sus manos por mi pecho y envió escalofríos a mi espalda. Me quité los zapatos rápidamente y me incliné a besar su piel.

Pasé mis dedos por la piel de su estomago, moviéndolos hasta llegar a uno de los hinchados montones de carne. Siseó de placer, inclinando su cabeza hacia atrás.

Lleve mis labios a su oreja. "Has sido una niña traviesa, Isabella".

"Oh, ¿lo he sido ahora? Tal vez deberías castigarme". Movió sus pestañas, sus labios estaban ligeramente separados.

Tragué con dificultad y me incliné hacia ella. Dudé un segundo, dejando que mi aliento recorriera su piel, luego puso su labio inferior entre los míos. Lo chupé con suavidad, jalándolo un poco antes de liberarlo. "¿Qué voy a hacer contigo?"

"Voy a hacer lo que tu quieras…" Murmuró, cerró sus ojos. Pude oler su deseo creciendo entre sus muslos.

"¿Serás una buena chica?" Deslicé mis dedos entre sus muslos, dejo salir un lento gemido.

"Si, si sigues haciendo eso…" Sus ojos comenzaron a girar hacia atrás.

Metí mis dedos dentro de ella solo por un segundo para luego apartarme lentamente, dejando que mis dedos se arrastraran contra su piel sensible. "Tienes que ganarte tu premio".

Gruñó mi nombre, causando que yo gruñera también. Agarré sus muslos, forzando sus piernas alrededor de mi cintura. La golpeé fuertemente contra un árbol. No lo había hecho antes, nunca la había tenido de este modo. Sentí sus dedos entrar en mis pantalones, frotando mi piel hinchada dentro de estos.

"Estas siendo mala de nuevo". Solté una de sus piernas y giré su cuerpo. La presioné con fuerza contra el árbol y recorrí sus muslos con mis dedos.

Me incliné hacia su cuello y lo besé. Tomé sus pequeñas muñecas y las sujeté con una mano. Empecé a explorar su cuerpo más en serio. Era suave y tembló ante mi tacto.

"Por favor..." Suplicó con voz suave.

"¿Por favor que Isabella?" Gruñí en su oreja.

"Ahora… por favor… ahora…" Su voz se estremeció. Fue demasiado para mi. Mi mano libre me libero de mi prisión y entré en ella.

Su grito hizo eco a través del prado. Liberé sus muñecas y agarré sus caderas. Bella se presionaba contra mí. Nuestros movimientos eran rápidos y fuertes. Bella gemía con cada movimiento. Era tan increíblemente erótico.

Salí de ella y la hice girar de nuevo para que quedara de frente a mí. "Bueno, yo iba a hacer el amor contigo en la hierba pero aquí estoy… cogiéndote contra un árbol. Ahora ¿Cómo es que ocurrió?" Entré de nuevo en ella.

Gimió algo fuerte y se formó una sonrisa perversa en sus labios. "Amo cuando hablas así. No sabes lo que me hace…"

"Oh, si lo sé". Me movía fuertemente contra ella. Presioné mis labios en su oreja. "Y creo que me gusta mas que a ti…"

Se rio tontamente y envolvió sus piernas en mi cintura. La llevé de regreso a la manta y la puse debajo de mí. Su cabello cayó sobre su cara, haciendo destacar aun más su pálida piel. Enterré mi cara en su cuello, besando toda la piel que pude encontrar.

"Eres mas hermosa con cada crepúsculo". Respiré contra su piel.

"¡Oh Edward...!" fue todo lo que le susurró. Me retiré y vi sus ojos color topacio.

"Te amo..."

"También te amo". Besó mis labios ligeramente. "Hazme el amor".

Entré de nuevo en ella. Era difícil no hacerlo. Sus músculos se apretaron a mí alrededor, mostrando el poco control que yo tenia.

Apretó las piernas alrededor de mi cintura. Lento y constante es lo que tuve que recordarme. Era difícil no ser salvaje, un monstruo. Un monstruo que solo quería una cosa.

Sus dulces gemidos flotaban por todo el prado. Era como música en la oscuridad.

Fue entonces cuando sentí pequeñas gotas caer en mi espalda. Pronto comenzó a empapar mi camisa. Miré al cielo y sonreí mientras el agua corría por mi rostro. La sonrisa de Bella combinó con la mía.

"Es exactamente como la primera vez…" Ella levantó un poco su cara al cielo. Se inclinó y me besó en la mejilla. Entrelazó sus dedos en mi cabello.

"Edward, ¿Por qué no vamos al coche?" Su sonrisa perversa se volvió a extender por su rostro.

Me puse los pantalones tan rápido como pude y recogí su ropa regada y la tomé en mis brazos.

"Entonces, ¿de que color debe ser nuestro próximo auto?" Pregunté con una sonrisa.

Bella se burló de mi pregunta, envolvió sus brazos fuertemente alrededor de mi cuello. "Oh, ¿qué dices de uno rojo?"


N.A: Bien aquí es cuando van las explicaciones.

Algunas sabrán y otras no, fui plagiada hace poco, precisamente con esta historia, que si bien no es mía, el trabajo de traducirla si lo es y bueno en ese momento decidí borrarla e irme de la pagina.

Recibí muchos MP y correos donde me animaban a no hacerlo y sobretodo a no darles gusto a esas personas que plagiando a otras autoras solo consiguen que se vayan, así que aquí estoy de nuevo, con bríos renovados, nuevas ideas, dos para ser precisas pero que no verán la luz hasta que termine todo lo pendiente.

Gracias de verdad por su apoyo, a las que ya leyeron y decidieron releer y a las nuevas bienvenidas.