Los personajes son propiedad de CLAMP.

TRAS EL TELÓN

PRÓLOGO

"Los demonios"

por

Charlotte & Chocolate con Menta


Se abre el telón. La potente luz de los focos ilumina a dos figuras, ambas de pie en el centro del escenario, destacando en medio de la oscuridad. Son un hombre y una mujer, firmes y serios de cara al público. Los rostros pálidos, la mirada profunda, los labios cerrados. El muchacho, que sostiene un pequeño cuaderno en su mano derecha, da un paso adelante. Al leer, su voz resuena, rotunda pero suave, en toda la sala:

¿Qué es el teatro? El teatro es el género literario relativo a la actuación, que consiste en representar historias frente a una audiencia, mediante el uso de elementos como el discurso, la escenografía, música, y gestos. Las obras que este arte escénico comprende, han sido concebidas especialmente para ser encarnadas frente a un público. Se podría decir que, al representar una obra teatral, se busca crear un lazo que una al público en su conjunto, con el espectáculo viviente…

El joven alza la vista del libreto, y permanece en mutis, mientras el foro espera a que continúe. Sin embargo, su compañera se adelanta, mirando su propio cuadernillo, y habla:

La tradición atribuye la primera representación trágica a un poeta más o menos legendario, Tespis, quien habría compuesto en el año 534 a.C., para las Grandes Dionisíacas el primer diálogo entre un Coro y un actor, que iba representando diversos personajes. Se cuenta que Solón, asistiendo a dicho espectáculo, se escandalizó y preguntó al autor-actor cómo no se avergonzaba de fingir, de "mentir de esa manera"… (La joven levanta la vista de su libreto y mira al oscuro, con los ojos carentes de emoción y repite la última frase, mientras recorre con la mano la hoja que estaba leyendo). Mentir… de esa manera… Mentir… de esa manera. Mentir. Mentir… MENTIR.

Su compañero, al ver que ella no agrega nada más, mira con desconcierto su libreto. Carraspea, aparentemente incómodo, y continúa recitando.

Éste fue el primer fenómeno, según sabemos, de la desconfianza moral que circundará, en muchos países y muchas civilizaciones, al teatro, y especialmente a la persona del actor (recordemos, por lo demás, el sentido que posteriormente adquirió el vocablo que designaba al actor, hipócrites, que de "interlocutor" pasó a significar "hipócrita"). Tiempo después, aparece Esquilo, que introduce en la escena un segundo actor, y desde ese momento la tragedia se desarrolla, no ya entre el protagonista y el coro, sino principalmente entre los protagonistas que aparecen en la escena. Y así se convierte en drama…

Según la definición griega clásica, drama es la forma de representación de acciones a través de su representación por actores y por medio del diálogo. Existe una confusa tendencia dramática hacia únicamente todo lo que incluya elementos trágicos, especialmente cuando se da el llamado "final trágico".

La tensión en el ambiente es palpable. El público no emite un solo sonido, el muchacho permanece rígido en su posición, con la mirada bailoteándole entre su compañera y su libreto. Quitando un pañuelo blanco de su bolsillo, se seca el sudor de la frente, y sigue con voz forzada:

Y si damos un salto al teatro desarrollado en las sociedades orientales, más concretamente, en la japonesa, hemos de citar el denominado teatro , surgido en el siglo XV (La chica parece hacer caso omiso de las explicaciones de su compañero, pues andando parsimoniosamente, desaparece tras bambalinas). Más tarde, de este género brotaría el kabuki, el más popular, y basado sobre todo en la capacidad de los intérpretes… (De entre las sombras surge la conocida silueta de la joven, pero esta vez, su rostro está cubierto por una máscara blanca. El muchacho, esforzándose, acaba su frase)… y en la apelación a los sentidos antes que al intelecto…

La silueta femenina se va dibujando cada vez con más claridad, al igual que su máscara. En ella, destaca una enorme sonrisa dibujada en negro, y unos ojos vacíos que transmiten extraña alegría. Un apagado murmullo acompaña la carraspera del acompañante de la joven, que sin dudar un momento, continúa:

Entre los griegos y romanos, las máscaras eran una especie de casco que cubría enteramente la cabeza y además de las facciones del rostro, tenía pelo, orejas y barba, habiendo sido los griegos los primeros en usarlas en sus teatros a fin de que los actores pudieran semejarse físicamente al personaje que representaban.

Nuevamente, el silencio hace presa del recinto. Parecía tener sentido, pero la joven realiza un movimiento que desconcierta a cuanta persona presente se encuentra allí. Rápida, arroja el libreto hacia un lado y se pone una mano en la cadera, cual gesto de cansancio, con un atisbo de rabiosa feminidad, que hace que los presentes se sienten en las puntas de sus butacas.

Y yo podría llorar con esta sonrisa, eterna sonrisa… ¿verdad? Podría saltar, ir corriendo, volver. ¡Podría decirles a todos ustedes cuantas mentiras quisieran escuchar! Y no sería una tragedia (comienza a moverse de una esquina a otra, tropezándose apenas con su compañero), porque todo es mentira. Yo no soy yo. Y este lugar… simplemente no existe. (Silencio, su rostro mira al suelo y la máscara impávida sigue arrojando palabras y palabras). Es una gran mentira… todo es un engaño. ¡Pero yo puedo ser como todos y puedo hacerlos rabiar y llorar y reír también, porque me enseñaron! ¡Me enseñaron a Mentir, como todo lo que existe y es el Teatro! ¡Sí, señores! ¡Todo es una maldita mentira!

El muchacho, que antes la observaba con sorpresa infinita, arruga el ceño y desvía la mirada al suelo. Su mano estruja el libreto con fuerza, lo exprime, lo tortura, y finalmente lo deja caer. El impacto rompe el silencio como un trueno, la jovencita se asoma, intentando ver el rostro de su compañero, inclinándose temerosa. Pero no le llueven gritos, ni una avalancha de reproches. En lugar de eso, él levanta la cabeza, riendo sombríamente. De súbito, se hinca frente a su compañera, extendiéndole una de sus manos, colocándose la otra cerrada fuertemente sobre el pecho. La audiencia no se atreve a respirar.

Es una parodia de la realidad. Invento mi existencia. Invento mis sonrisas, mis llantos, mis logros, hasta que me aburra de ellos, y otros ya vendrán. Te creo, te amo, te odio, te deseo y te asesino, pero también es esta mente enferma quien puede revivirte. La sangre desaparece de estas manos, acarician tu rostro. Estos labios fríos te besan la frente, justo frente a las puertas del Infierno. (Repentinamente, su expresión cambia a una de completo extravío). Y me aterrorizo. Sí, me enfermo, me vuelvo un cobarde, y quiero subir para poder respirar… Huyo, tan rápido como puedo, y la luz del sol ciega mis ojos, los quema, los envuelve en llamas. El dolor apuñala mis retinas, las lágrimas resbalan, y pienso que ya estoy curado…

La máscara se desliza del rostro de la joven, y también cae al suelo, revelando la turbación en dos ojos brillantes. Su boca entreabierta no dice nada, pero su mano se aferra con desesperación a la mano que él le tiende.

Pero yo no existo. Ni voy, ni vengo, ni siento. No estoy aquí, ni tú, y ese amor, se llama Vacío. Se llama Mutismo. Se llama Premura, Desvarío. No te inventas, yo te invento, y te moldeo con cada mirada que te regalo, con los ojos que no ven, con mis manos cortadas de tanto intentar alcanzar el silencio para matarlo. No, todo es engaño. Y no estoy aquí, ni hablo. Ni veo. Ni siento. Ni voy ni vengo. No soy, Shaoran. No estoy a tu lado. Soy un fantasma, tal como tú, en medio de esta enorme mentira que llamamos… Amor.

El muchacho, que la mira fijamente, acalla sus últimas palabras.

Y se cierra el telón.


Notas de las autoras: Bueno, bueno… ¿qué tal todo? Soy Choco-chan, hablando, esta vez, no sólo en mi nombre, sino también en el de Charlotte, de quien también es este fan fic. Para quienes hayan llegado hasta las notas, después de semejante paranoia de prólogo, los felicitamos. La verdad, ahora mismo terminamos de escribirlo, luego de varias horas de trabajo, y nos gusta tanto cómo quedó, que no podíamos esperar a que lo leyeran.

Pero no se asusten: si bien tenemos pensado que esta historia sea bastante más oscura, más madura y más esquizofrénica (?) que otras que hemos hecho, tampoco van a ser los demás capítulos como este prólogo. El fic estará escrito desde P.O.V de Sakura y Shaoran, mi amiga Charlotte se encarga de la primera, yo del segundo, al igual que hemos hecho aquí (aunque la parte del narrador nos la repartimos entre las dos, según cuadró xD). Será mucho más fácil de seguir, y más claro, no tengan miedo de eso. Y, además, prometemos muchas escenas de SS, así como los lemons que tanto (nos) gustan a todos, y… en fin, una trama tan retorcida como ambas acostumbramos hacer. Aunque, si cabe, ésta lo será aún más xD.

Los personajes, los secretitos, las historias, ya se irán revelando. Pero quédense con el detalle del prólogo, que, aunque no lo parezca, revela mucho, tanto de Sakura, como de Shaoran.

Otro punto que hay que aclarar es que esta historia NO está terminada, así que la iremos escribiendo sobre la marcha. Se intentará actualizar cuanto antes, pero sean comprensivos (que sabemos que lo son…).

Y, como favorcito especial… dejen muchos largos y jugosos reviews, para saber qué les pareció.

Se despiden de ustedes,

Charlotte y Choco-chan.