Asi es! Estoy de vuelta! con el fic mas difícil q haya hecho!! Lol

"Renacer"

CarlislePOV

Londres, 1663

Miré las antorchas con desagrado.

No podía creer que estuviera haciendo esto. Mi padre, el pastor de la iglesia del pueblo, me había forzado a hacerlo de nuevo. No podía culparlo; ahora era viejo, y no podía hacerlo él, pero… ¿Cómo podía ordenarme hacerlo a mí? ¿Su hijo?

Desde que puedo recordar, mi padre y algunos hombres del pueblo habían consagrado sus vidas a cazar y destruir a las criaturas sobrenaturales que –supuestamente- amenazaban a los ciudadanos. Más de una vez había visto arder el fuego y había escuchado la masacre, sin saber siquiera si tenían la razón. Después de todo, ¿eran las víctimas realmente vampiros? ¿No deberían ser capaces de escapar si lo fueran? Siempre me había sentido mal al respecto, pero mi padre no lo comprendía; para él, eran monstruos, demonios que debían ser destruidos para salvar las almas de la gente. Cuando cumplí 18 años, empezó a incluirme en su grupo de caza… y ahora aquí estaba, con 23 años, atado a un deber que no deseaba, forzado a matar criaturas que dudaba fueran monstruos.

"Carlisle… alguien vio uno cerca de aquí. Debemos ir" me dijo uno de los hombres. No pude recordar su nombre; me rehusaba a formar parte de su grupo, asi que tendía a olvidar cosas así.

"De acuerdo" respondí, reacio. Odiaba matar, sin importar la criatura que fuera. ¿Cómo podía yo terminar con una vida? Especialmente después de las enseñanzas de mi padre, que decían que todos éramos criaturas de Dios… suspiré, y seguí a los demás.

Las calles estaban vacías. Nadie se atrevía a salir una vez que creíamos que había algo cerca. De pronto, escuché algo… un 'hombre' apareció en la calle, gritando algo en latín. Después de eso, huyó.

"Debemos dividirnos. ¡Si encuentran alguno, den una señal!" dije, intentado sonar indiferente y serio. Los hombres asintieron.

Poco después, estaba corriendo por una de las oscuras calles junto con dos hombres. Sujetaba una antorcha en mi mano derecha, y una pequeña campana en la izquierda… si encontraba algo, la haría sonar para pedir ayuda. Temblaba un poco; a pesar de tantos años, me era difícil hacer esto. De nuevo pensé en mi padre, y en la forma en que me había obligado a convertirme en esto… nunca sabría todas las veces que desperté en la noche, acosado por las pesadillas de la matanza… escuchando los gritos y viendo sus cuerpos arder sin piedad alguna mientras el pueblo parecía complacido.

Me sentí asqueado por todo aquello. Después de todo, la gente no debería sentirse feliz ante la muerte de otro ser. La gente no debería observar a otros arder con una sonrisa en el rostro; estaba mal, era horrible pensarlo… ¿Cómo es que no podían verlo?

Pero lo que más temía era la incertidumbre. Mi padre y el resto del pueblo normalmente recibían un reporte de cualquiera que hubiera visto un vampiro, pero nunca intentaban investigar a fondo los hechos. Cualquier persona podía decir que había visto uno y nosotros lo cazábamos… ¿Pero y si no eran vampiros? ¿Y si el testigo simplemente había mentido para deshacerse de algún vecino desagradable o de un rival? Ni siquiera mi padre podía asegurar con total seguridad que la persona capturada era un vampiro, asi que ¿Cómo podíamos estar seguros? Podríamos estar asesinando humanos normales, simples ciudadanos afectados por las suposiciones o maldad de otros, y eso nos convertiría en asesinos… de ninguna forma mejores a los criminales en prisión, o a los monstruos que supuestamente cazábamos. ¿Era yo un asesino? ¿Lo era?

Seguía pensando en todo esto mientras corría. Siempre era igual; ¿Por qué no podía simplemente deshacerme del remordimiento y la culpa? De esa forma, al menos no me sentiría tan mal. Mi niñera me había dicho una vez que mi compasión era una bendición y una maldición, y yo le creí. Después de todo, nadie parecía sentirse tan mal como yo.

Me distrajo un movimiento en un callejón. Mi corazón se detuvo, temeroso; el movimiento había parecido más rápido que cualquier humano, sobrenatural. Me pregunté si, después de todo, mi padre tenía razón… Me acerqué al callejón lentamente, con cuidado de no ser escuchado. Sujeté la campana con tanta fuerza que me dolía, y sostuve la antorcha en alto para ver. Los hombres me esperaron afuera. El lugar estaba vacío, no había nada ahí. Suspirando de alivio, me relajé y di la vuelta para irme, pero lo que vi entonces me paralizó.

Alguien estaba de pie frente a mí. La antorcha me permitió ver su rostro: el hombre era hermoso, pero parecía enfermo; tenía unas grandes ojeras negras bajo los ojos y llevaba una túnica negra. Me pregunté si estaría perdido.

"¡Me asustó! ¿Esta perdido, señor? ¿Puedo…?" comencé, pero me detuve al verlo con mayor claridad… tenía ojos rojos. Retrocedí un poco, pero sabía que era inútil; estaba en un callejón sin salida. El hombre (si es que era un hombre) se me acercó con tal velocidad que no pude verlo. En un segundo, me empujó contra la pared, gruñendo suavemente. La antorcha cayó de mi mano mientras intentaba desesperadamente combatirlo, hacer que me soltara.

Fue entonces cuando me mordió. Sentí que sus dientes perforaban la piel de mi cuello, y sentí que sus labios se movían con urgencia en la herida, bebiendo mi sangre. Esto era un vampiro… mi padre tenía razón. Sentí un dolor insoportable en el cuerpo, y me asusté. Sabía que iba a morir aquí, y rogué por la muerte, de esa forma al menos ya no sentiría dolor. Pero algo iba mal; el vampiro parecía tambalearse, como si en verdad estuviera enfermo. En un momento, pareció escuchar algo, y se detuvo. No pude evitar gritar de dolor… todo mi cuerpo dolía, ardía como si estuviera en llamas; ¿Era esto lo que habían sentido esas pobres criaturas cuando mi padre las quemó?

El vampiro me soltó. Caí al suelo con fuerza, retorciéndome de dolor. Vi con dificultad que el vampiro huía, alejándose del callejón… vi los cuerpos de los hombres que estaban conmigo, y después vi pasar a un grupo de hombres que seguían al vampiro. Quise gritar de nuevo, pero me falló la voz. El vampiro me había herido de gravedad: mi cuello sangraba mucho, y podía sentir las marcas de sus dientes en mis brazos y pecho… ni siquiera me había dado cuenta de que me había mordido tantas veces. Respirar era una agonía, y sentía un dolor intenso en las piernas… probablemente me había roto los huesos.

Me percaté con horror de lo que estaba sucediendo. Lo había escuchado en varias ocasiones. Él no me había matado, pero su veneno estaba en mí… ¿iba a convertirme en uno de ellos? ¿O estaba muriendo? Pensé en mi padre, mi familia… si regresaba con ellos transformado, ¿los mataría? Mas importante aun, ¿me matarían ellos? Me di cuenta con asombro de que lo harían; sería un extraño para ellos, ya no sería su hijo. Me asusté; no deseaba morir.

Fui vagamente consciente del sonido de pasos que se acercaban… ¿Cómo es que podía escucharlos? Seguramente, era el resto de los hombres, buscándome. Estaba seguro de que me matarían si me encontraban así. Tenía que escapar.

Me arrastré dolorosamente por el suelo, buscando un lugar donde ocultarme. Cada movimiento era agonía, cada respiración era dolor; podía ver el rastro de sangre que dejaba tras de mi después de cada movimiento, pero finalmente encontré algo: había una pequeña puerta ahí, y no estaba cerrada. Intenté levantarme para abrirla, pero el dolor me detuvo; con esfuerzo, conseguí empujar la puerta. Prácticamente caí por las pocas escaleras hasta que me detuve, respirando con dificultad.

Me di cuenta de que estaba en un pequeño almacén; podía oler los vegetales podridos con inusual intensidad. Me asusté aun más… pero el dolor aumentó. Contuve un grito, temeroso de que alertara a los hombres de mi presencia. Me moví hacia un costal de papas podridas, y ya no pude moverme más.

No supe cuanto tiempo pasó… el dolor era demasiado para mí, no podía pensar en nada más. Apenas pude contener mis gritos de agonía, pues sabía que de ello dependía mi supervivencia. Permanecí ahí, retorciéndome de dolor, esperando que la muerte me liberara de este sufrimiento… hasta que, finalmente, empezó a desaparecer.

Cuando me vi librado del dolor, me levanté lentamente, intentando revisar mis heridas. Vi con horror –y asombro- que ya no había ninguna. Era como si, durante mi estado de delirio, hubieran sanado milagrosamente. Pero entonces supe lo que era, la cosa que era… me había convertido en un vampiro, la misma criatura que mi padre cazaba tan fervientemente. No supe como sentirme ante eso. Una parte de mi se sentía asqueado, aterrado ante mi nuevo ser, pero el resto de mi estaba confundido. No sentía ninguna diferencia en mi mente, ¿de verdad era un monstruo? Encontré un pedazo de cristal cerca de mí, y miré mi propia imagen: mi piel era blanca, mis ojos rojos… arrojé el cristal, asustado ante mi propia imagen. Me di cuenta con asombro que ahora podía ver claramente en la oscuridad, y que podía escuchar hasta el más leve sonido… mis sentidos eran más sensibles, y reaccionaban al olor más leve, al roce más suave.

Abrí la puerta lentamente, notando mi nueva fuerza y velocidad, y miré afuera. Estaba oscuro. Di un paso al exterior, tan lentamente que los humanos no podían oir mis pasos. Miré hacia la luna, con una extraña sensación en mi garganta… ardía con fuerza, como si se quemara. Detecté un pequeño residuo de mi sangre, que aun quedaba sobre el suelo. El ardor aumentó cuando la olí, el aroma más dulce que hubiera percibido jamás. Sin pensar, me arrodillé y lamí el rastro… desgraciadamente, solo era una mancha. Pero me di cuenta de lo que hacía y me detuve; entonces supe que el ardor era sed, y que estaba condenado a beber sangre para sobrevivir. Me rehusé a creerlo, pero la prueba estaba ahí… me había comportado como un vampiro, desesperado por beber sangre. Olí a la gente cerca, y el aroma era peor. Apenas pude controlar mis instintos… estaba tan sediento… pero no, no podía vivir así. Si debía terminar con mi vida para evitarlo, lo haría.

Comencé a correr lejos del pueblo, tratando de proteger a la gente de mí. Corrí tan rápido que me pareció que volaba; mi nueva fuerza vampírica me lo permitía.

Mi último pensamiento fue que mi familia se sentiría avergonzada de mí… la familia que probablemente mataría, la familia que no podría volver a ver…

Muy bien! El 1er capitulo y la transformación de Carlisle! ¿Qué les parecio? Investigue un poco para ser exacta con las fechas y eventos, espero este bien…

Pobre Carlisle!!! Me siento mal por el lol.