Sólo por si las dudas:

Guasón = Joker

Prólogo

Época Actual

Guarida del Guasón, Ciudad Gótica

Altas horas de la noche

Pateó la caja que le obstruía el camino. Tanteó en la oscuridad, buscando algo de lo que aferrarse. Finalmente se tiró sobre un sillón. Se levantó de un salto. Se había sentado sobre un patito de goma.

- Estúpida Harley…- gruñó, tirando el patito lejos. Quizá Bud y Lou se encargarían de lamer ese juguete. E intoxicarse luego. Harley estaría ahí para cuidarlos. A veces parecía que se preocupaba más por esos perros que por Él.

Todo el lugar era un desastre. Parecía que no había visto una escoba en meses. Habían cosas tiradas por todos lados.

Se tapó el rostro, apoyándose del sillón.

Harley estaba bastante sensible esos días. Le dolía la cabeza, sufría de mareos y nauseas, y cada vez que Él le decía algo, ella le respondía agresivamente, y se largaba a llorar. Tal vez se está poniendo vieja, pensaba Él.

Y después de seis años a su lado, no le podía pedir mucho. Pero le fastidiaba su actitud. No se preocupaba ya de su aspecto físico, Él podía vislumbrar un aumento en su vientre.

Aunque…si llegaba siquiera a ser lo que Él estaba imaginándose…

No, Harley no le ocultaría algo de esa calaña. No a Él. No podía, no…

Presionó más las manos enguantadas en su rostro. Empezaba a dolerle la cabeza a Él.

Debían ser esas salidas con Ivy. Ésas dos pasaban demasiado tiempo juntas. Como en ese momento, que en vez de estar a su lado, estaba de fiesta con Poison Ivy.

Apenas y podía recordar esos tiempos en que sólo Él era el único criminal fichado de esa ciudad…ahora ya no. Habían miles de farsantes que osaban con compararse a Él, y Batman le había quitado atención. Ahora debía luchar por conseguir encuentros con el murciélago. Hasta incluso se había conseguido ayudantes aviarios ese murciélago…ya no serían nunca más ellos dos solos…

Resopló, fastidiado.

Toc, toc.

- Rayos…- murmuró. ¿Quién sería? Limpió su camino de los objetos que se interponían a su paso. A lo mejor era su bueno amigo El Acertijo, con quien habían decidido entregarse una noche a los vicios mundanos del alcohol. Logró llegar junto a la puerta, no sin haber pisado unas mil cosas antes.

Tal vez, si no hubiera estado tan abrumado de pensamientos, se hubiera percatado que la manera de tocar la puerta era la misma que lo interrumpió a Él alguna vez, hace seis años atrás, de besar a una desaparecida Harleen Quinzel en el baño de su apartamento…

Abrió la puerta.

- Vaya, vaya…¿Y dónde se escondió la Anarquía esta vez, Mr. J.? -.