¡Hola! Bueno, primero que nada disculparme por la tardanza ¡soy un desastre! Pero subí capítulos de mis otros fics, entre ellos uno de los antiguos, otro nuevo y no sé de cuál más, pero en fin, ahí estás ^^.

Ahora sí, respondo los reviews que no pude responder por falta de tiempo en los capítulos anteriores.

Reviews Capítulo 8

Eli Granger Malfoy: Sí, Hermione es bastante tonta la pobre, pero qué le vamos a hacer, si nos encontráramos en ésa situación habría que vernos ¿cierto? No todo lo que reluce es oro, se dice, y en algunas ocasiones lleva toda la razón del mundo. Besitos ¿y como es que no te veo conectada últimamente? Ya me lo explicarás cuando te vea.

Karix7: ¡Karen! Tú sabes que te adoro, así que aquí tienes otro capítulo con todo mi amorcito del mundo para que sigas enganchándote más a tu droga que se llama Malfoy jiji. Te quiero mucho amiga, de verdad.

Zareth Malfoy: Intentaré hacerlos más largos, pero este fic está dando sus últimas bocanadas aunque no te lo creas, le quedan como cuatro capítulos, así que de todos modos supongo que el resto serán más explicativos e interesantes. Besitos y gracias.

Señora Malfoy: Mmmmm creo que todas andamos en deseo por ese diablillo entrometido jajá jajá no te sulfures, mujer, que ya verás que todo se va aclarando cuanto más avancemos ¿si? Besitos.

Pixo: Bien, tú creo que me vas a matar, porque si has leído el libro te darás cuenta de que estoy cambiando bastante la versi´´on (sobretodo ahora, que se acerca cada vez más el final) yo no lo quiero hacer tan enrevesado como Gallego, así que nada, espero que te guste. Sí, efectivamente tengo una hija, el dia 25 de este mes cumple dos añitos y se llama (obvio) Laura jajá jajá ¿por quién será?.

LizziTTA: Yo con tu nick siempre me equivoco, mil perdones ^^. Bueno espero que sigas leyendo esta historia, aunque te defraude, pero deseo con todas mis fuerzas no hacerlo ¡besitos!

Alexandra: Un demonio puede tener ciertos sentimientos, pero hasta un punto, al menos, eso es lo que quiero dar a entender, y ahí está el juego de la historia. Espero que sigas leyendo y te guste ¡Gracias por todo!

Chiqui33: No te preocupes, todas las que escribimos o leemos fics de Draco Malfoy acabamos o bien matándolo o bien híper ventilando considerablemente por ese rubito empedernido jajá jajá. Besos.

Maria: Es que Draco es muy demoniaco, a su manera, y muy angelito… aunque también a su manera ^^. No te preocupes si llevas capítulos de retraso, porque yo me retrasé con el fic, así que ahora estamos en paz ¿no crees? Jiji Besitos.

Sealiah: esto me pasa por responder reviews a deshoras, que ya tus preguntas están contestadas ajajá. Lo siento, ¡pero no desesperes! Un beso.

Luna- Maga: Créeme ¡TODAS AMARIAMOS SER BESADAS POR DRACO MALFOY! Jajajaja creo que con eso cumpliría todas mis expectativas, de verdad. Un beso, y espero que tengas suerte en los exámenes, que leí en un review de otro de mis fics -¿El Arco quizás?- que andas estudiando fuerte. ¡Ánimo!

Y ahora nada más, ya responderé los del capítulo nueve en el siguiente.

Disclaimer: Personajes paridos artificialmente por Rowling, yo solo me divierto un ratos con ellos. Esta historia está adaptada del libro de Laura Gallego "Dos Velas para el Diablo", por si alguien tiene dudas.

¡A leer!

Medianoche: Capítulo 10

Shangai es la urbe más grande de toda China y tiene un total de diecinueve millones de habitantes, convirtiéndose en una de las ciudades más pobladas de todo el mundo. Al dar con el mar, tiene mucho movimiento marítimo, pero sobretodo es por excelencia la capital económica del país, controlada por…

- A ver cuando te das cuenta de que Google no tiene toda la información necesaria para conocer a fondo Shangai, Granger. Tienes que haber estado ahí, y las referencias bibliográficas sólo te pueden mostrar un cinco por ciento de toda su magnitud.

Malfoy estaba más insoportable que nunca y eso ya era mucho decir. Desde que habíamos llegado al apartamento no hacía otra cosa que hablar por teléfono en diferentes idiomas, buscar en una base de datos e ir de aquí para allá guardando todas sus pertenencias en una enorme maleta de viaje.

- Para tu información, señor Engreído, las autoridades británicas aconsejan que antes de visitar un país conozcas algo de su cultura, de esa forma será más fácil tu integración dentro de sus costumbres.

- Mira, sabelotodo, he vivido al menos cinco mil años - sonrió de forma arrogante, de medio lado, como siempre que iba a sacarme de quicio - así que sé del tema mucho más que tú. Además te recuerdo que estás muerta ¿cómo coño piensas integrarte, dándoles un susto?¿con una sesión extra de ouija?

Me crucé de brazos, molesta por esas ínfulas que se daba ahora de diablillo inteligente.

- Presumido - murmuré, cerrando el ordenador de un manotazo.

- Siempre - respondió él, metiendo una camisa en tonos verdosos en la maleta.

Qué rara es nuestra forma de relacionarnos, pensé, observando cómo trajinaba en busca de sus enseres personales en el baño. Por una parte -y había que admitir que ésta al menos ocupaba un noventa por ciento del día- era un ser arrogante, cruel, despiadado, egoísta, ególatra, narcisista y consentido. Un niño mimado acostumbrado a tener lo que deseara cuando deseara. Si se tratara de un ser humano normal -ya sabéis, sin alas, inmortalidad y ausencia de necesidades que no fueran sexuales- yo lo definiría con la palabra snob.

Sin embargo, el diez por ciento restante -una nimiedad que duraba, escasamente y para mi desgracia, solo unas cuantas horas- parecía alguien que tuviese alma, como si en cuestión de segundos ascendiera un nivel y se diera cuenta de que no actuaba bien. Entonces todo eran caricias, frases que me desconcertaban y manos enlazadas ¿no es de locos?

- ¿Crees que ese Theodore Nott estará dispuesto a ayudarnos? - pregunté, mientras me desperezaba como una gata aún sentada en la mesa del ordenador. Malfoy me echó una mirada significativa, encogiéndose de hombros dos segundos más tarde.

- Theo es un demonio, así que no lo hará por amor al arte, eso lo tengo claro - cerró la cremallera de la maleta y la colocó a un lado de la cama - Tendremos que negociar con él al igual que lo hicimos anteriormente con Krum.

Tan sólo la mención de ese nombre me daba escalofríos. Recordé sus ojos oscuros como la noche taladrándome amenazadoramente, para después dejarme tirada en el suelo agonizando por su maldad. Realmente aterrador. No sabía nada acerca de la apariencia de Theodore Nott, pero podía conformarme si no me salía con ningún truquito diabólico similar al de Víktor Krum.

- ¿Qué sabes exactamente de Nott, Malfoy? - el rubito entrometido tomó asiento en la cama, tumbándose boca arriba con los pies colgando. Sino supiera que era imposible, juraría que estaba cansado.

- Hace siglos que no nos vemos - arrugó la nariz y el ceño, concentrándose en sus reflexiones - La última vez creo que fue hace seiscientos años en unos carnavales en Venecia.

Sin poder evitarlo salté como un resorte de mi asiento, soltando un grito de exclamación.

- ¿Has estado en Venecia? - Malfoy asintió, y me miró con esos ojos grises que parecía que leyesen mis pensamientos. Me acomodé a su lado, y pude percibir con nitidez ese aroma tan característico suyo a menta y tabaco.

- He viajado por todo el mundo, Granger - soltó un suspiro y palpando los bolsillos de sus pantalones sacó el paquete de cigarrillos - Viví allí unos cientos de años, pero me aburrí y me marché.

- ¿Cómo puedes aburrirte en un lugar como Venecia? - repliqué, como si la idea no me entrara en la cabeza. Alcé una de mis manos y comencé a contar con los dedos - Góndolas, San Marco, cultura, romanticismo, palacetes…

- Y agua - repuso Malfoy, con voz cansina mientras aspiraba de su pitillo - Agua y mierda por todos lados.

Me quedé en silencio, recordando la promesa que Ron me hizo en verano de llevarme algún día a Venecia para recorrerla de norte a sur. Joder, pero mira que ha cambiado mi vida en poco más de un mes. Hace nada estaba dispuesta a casarme, formar una familia y vivir junto a Rahhel el resto de mi vida; ahora Ron estaba muerto, yo misma estaba finiquitada y convertida en fantasma, a eso le sumamos el lío en el que ando metida , y tenemos una mezcla explosiva que evidentemente me había explotado en las manos.

- Draco.

- ¿Qué?

- Cuando todo esto termine ¿iremos juntos a Venecia? - observé que apagaba el cigarrillo en el cenicero con parsimonia, y muy lentamente se incorporó, sin quitarme esos ojos grises hermosos de encima. Sus alas negras hicieron un movimiento extraño, aleteando un par de veces para desentumecerlas. Vale, me estaba arrepintiendo de haberle sugerido tal cosa.

- No hay un "nosotros", Hermione - fueron las cinco palabras más duras de toda mi vida - Si salgo vivo de ésta tú cruzarás el túnel e irás a otro mundo donde yo no tengo cabida. Estás aquí por una misión, por un asunto sin resolver, que es la muerte de tu prometido - una mueca de asco se dibujó en su rostro anguloso y arrastrando las palabras añadió - No debes quedarte conmigo.

Bueno, por una vez en su demoníaca vida había hablado con coherencia ¿pero tenía que ser precisamente ahora? Sabía que estaba muerta, que mi vida había sido truncada en el momento menos oportuno, y sin embargo, aunque en el fondo comprendía que no era culpa suya, mi impotencia y furia por no poder manejar el asunto fue descargada en su contra. Sí, era injusto, pero también lo fue que me asesinaran en esa estación. Intenté aparentar que aquellas palabras no me habían dañado en lo más profundo de mi alma, mostrar una indiferencia que rayaba en la teatralidad.

- Tienes razón.

Malfoy emitió un gruñido y fue entonces cuando el teléfono sonó por primera vez en toda la noche. Caminó hasta el escritorio y lo descolgó bruscamente.

- Hola, Snape - se volvió hacia el ventanal, dándome la espalda - Sí, Bellatrix habló de una profecía y voy a Shangai en busca de… - lo vi tensarse de inmediato, algo no iba bien - No es necesario… ¿qué? ¡Eso expondría todos nuestros planes! - apoyó una mano pálida en el cristal, y vi por el reflejo que estaba malhumorado - No me jodas Snape, yo trabajo solo. No es orgullo tan di… Bien, cinco minutos. Aquí lo espero.

Nada más colgar masculló entre dientes algo ininteligible y sus alas se extendieron, dejándome completamente extasiada por la extraña fuerza que poseían.

- ¿Y? - le pregunté, alzando las cejas - ¿Más misiones suicidas?

Se mesó el cabello rubio, alborotándolo en la coronilla con gesto de enfado y luego me miró. Sus dientes estaban apretados, y la mano apoyada en el cristal pareciera que iba a traspasarlo de un momento a otro.

- Tenemos visita - anunció - El Jefe viene hacia aquí.

Se metió en el baño e intentó peinarse adecuadamente, untándose algo en el pelo que prefería no clasificar. Me levanté de la cama y apoyándome en el marco de la puerta observé su reflejo en el espejo. Tenía una mueca de disgusto, las manos a ambos lados del lavabo y la mirada gris fija en su rostro reflejado, pero muy lejos de allí.

- Quiere acompañarnos a Shangai - pronunció la frase arrastrando las palabras, y supe que es pequeño inconveniente no encajaba ni al derecho ni al revés en su plan de acción. Yo no sabía quién era Snape, así que no sabía a qué venía tanto disgusto; total uno más o uno menos no iba a cambiar nada ¿verdad?

- ¿Cuál es el problema? - me encogí de hombros, intentando comprender lo que Malfoy veía y yo no - Si Snape viene, quizás Nott esté obligado a darnos más información de la que pensábamos.

Pero él negó con la cabeza, desviando la mirada del espejo para encararme. Se cruzó de brazos con el ceño fruncido, recargándose en el lavamanos.

- No es Snape quien va a venir, sino tu protector - parpadeé varias veces, intentando tragar aquella noticia tan inesperada. Fue como si el marco de la puerta me quemara, y sentí una rabia interna que no pude contener ¿ahora se dignaba a presentarse, después de mi asesinato?

- ¿Qué? Pero… ¿por qué?

- Algo no va bien - pasó un dedo por sus labios, reflexivo - Si no ha aparecido hasta ahora, es que los del otro bando han movido una ficha que no esperaba; la ficha ha tenido que cogerle por sorpresa, no ha sabido reaccionar y ahora nosotros…

- ¡Malfoy, deja de hablar en tecnicismos y escupe lo que tu cabeza retorcida opina de una buena vez, pero sin jeroglíficos! - exclamé, irritada. El diablillo me lanzó una mirada llena de cólera.

- ¿Abreviando? Estamos jodidos, Granger.

Y el timbre de la puerta sonó tres veces seguidas anunciando que nuestro querido invitado, jefe y protector había llegado. Di un respingo y me dirigí corriendo hacia el salón para acomodarme en el sofá. El timbre volvió a sonar y escuché los pasos lentos de Malfoy sobre el piso enmoquetado. Se paró frente a mí, alzando un dedo con impaciencia.

- No hables, no pienses y ante todo intenta no ser una molestia - siseó, con los dientes apretados - Si por tu culpa muero te quedarás siendo una fantasma toda tu puta vida, la cual creo recordar es eterna ¿entendiste?

- Lo he captado, no hacía falta ser tan explícito - musité.

Me dirigió una última mirada insolente y fue a abrir la puerta hacia el recibidor. Escuché el cerrojo, el click de la puerta al ceder y los pasos amortiguados por la esponjosa moqueta.

- ¡TÚ! - el rubito estaba gritando, vaya… eso sí que era nuevo.

- Malfoy, chir neb lisbeth ugr - susurró a media voz el recién llegado; pero mira la manía que tienen los demonios en hablar en lenguas extrañas y desconocidas.

Me incorporé del sofá y fui hacia el hall a investigar. Total, igual daba esperar en un sitio que ir en su busca a otro ¿no? Carraspeé antes de llegar a ver a mi "protector", y vi una figura de hombre que reconocí perfectamente: Su cabello, sus ojos, la sonrisa en cuanto me vio. Pero algo era diferente, claro, las dos alas negras como chorros de luz que brillaban bajo la tenue bombilla de la lámpara del hall, más grandes y hermosas que incluso las del querido rubito de mis pesadillas.

Creí morir de nuevo.

- ¡HARRY!

- ¿Le conoces? - preguntó Malfoy, estupefacto y de malhumor.

****

- Nunca pensé que nos reencontráramos, más aún después de tu muerte y la de Ron. De todos modos me alegro de volver a verte, Hermione.

Harry Potter, mejor amigo del ángel Rahhel desde hace años y, para sorpresa de todos, demonio de nivel superior desconocido hasta ahora pero que me protegía en las sombras. Bien, supongo que pensáis exactamente lo mismo que yo ¿me perdí en alguna parte?.

Hasta donde yo sabía, Ron salvó a Harry de un accidente y desde entonces habían permanecido unidos, como hermanos. Cuando conocí a su novia, Ginny, no aprecié nada extraño en esa pareja, ¿y si la pelirroja no sabía nada de su verdadera identidad? O peor aún ¿y si ella también era un demonio? Me sentía tan lejana ahora mismo, y no solo del mundo y de los que consideraban mis amigos, no; ahora me venía nítidamente el rostro pecoso y sonriente de Ron, ese que parecía no haber roto un plato en su vida y que ahora resultaba resquebrajar la vajilla entera.

Estaba a años luz de ser la persona que pensaba que era antes de morir. Yo, Hermione Jean Granger, tonta en mi ingenuidad humana había pretendido enfrentarme a todos para vengar su muerte y resultó que fui yo la que acabó bajo tierra y sin vida ¿y para qué, para descubrir que Ron mentía constantemente?

- No entiendo nada - murmuré, todavía sin salir del shock.

Malfoy no estaba mucho mejor que yo, para qué mentir; ambos estábamos sentados en el sofá del salón y observábamos a Harry, que se mantenía serio y en silencio acomodado en una de las sillas. Lo vi asentir levemente con la cabeza, cruzándose de brazos sin apartar esos ojos verdes tan penetrantes tras las gafas.

- Es comprensible - aceptó Harry, atusándose las mangas de su camisa azul como si aquello no fuera nada del otro mundo - Cuando apareciste en la vida de Ron, nosotros hicimos un pacto de silencio para que jamás saliera a luz la verdad y… en fin, vivir tranquilamente y en paz.

- ¿En paz? - Inquirió Malfoy despectivamente; su ceño estaba fruncido y aunque su tono siempre era repelente y tosco, ahora estaba más enfadado que nunca - Tú no sabes lo que es eso.

Joder, ¿es mi impresión o se cuece algo en el ambiente llamado "odio mutuo"? Parece que estos dos tienen ciertos rencores escondidos por ahí abajo. Bueno, habrá que investigar más tarde el asuntillo.

- Por supuesto - coincidió Harry, colocándose las gafas - Ahora me doy cuenta que nunca podrá ser así hasta que él desaparezca..

- ¿Él? - pregunté sin comprender a quién diablos (y nunca mejor dicho) se referían.

- Voldemort - Harry pronunció su nombre con odio tatuado en cada letra, cada sílaba.

- Aquí, Mister Maravillas - indicó Malfoy con desdén - Se enfrentó al Señor Tenebroso no una, sino varias veces con la intención de destronarle… - sonreía altanero, arrogante - Pero cada uno de sus planes fallaron estrepitosamente.

Vaya, así que el mejor amigo de Ron era un diablillo rebelde sin causa frente al resto del mundo demoníaco por tener problemas con el Jefe ¿eh? Ay, quién lo diría con esa cara de mojigato y sus pintas de humano eternamente agradecido. No, si ya me lo imaginaba desnudándose y llevando bajo las ropas el traje de Superman para enfrentarse al temible Lex Luthor en persona. ¡No os riáis! Visto lo visto, todo es posible en esta vida, hasta que yo sea bruja.

- Sí - coincidió Harry, desviando la vista de nosotros - Como ves, Hermione, no es oro todo lo que reluce.

- Ni que lo digas - susurré, observando alternativamente a ambos demonios - ¿Y se puede saber qué pinto yo en todo esto? Y lo que más me preocupa ¿qué papel guarda Ron y su muerte con Voldemort?

- Es una buena pregunta - coincidió el rubito, y casi creí que por error se había esnifado un bote de pegamento. Me pellizqué el brazo, y comprobé que efectivamente no estaba soñando ni delirando. ¡Oh, por favor! ¿no tendrá un episodio de enajenación mental?

Por primera vez, y fuera de todas mis suposiciones, el diablillo engreído me dio la razón. Por fin una de sus neuronas estaba funcionando de manera adecuada ¡aleluya!. Casi me caigo del sofá al escuchar sus palabras de apoyo. Aunque teniendo en cuenta que su querido "Jefe", aquel por el que había entrado en el juego, causado mi muerte y arriesgado su vida era un tipo hacia el que Malfoy sufre una cierta animadversión -y pese a que no lo haya comentado se ve a la legua, incluso una muerta como yo lo percibió- pues hombre, es lógico que desee saber porqué precisamente lo eligió a él, Draco Malfoy, ídolo sex-symbol y ególatra demoníaco donde los haya ¿verdad?.

- Conocí a Rahhel bastantes siglos atrás, al toparnos por casualidad hace ya doscientos años - se puso en pie y comenzó a dar vueltas por el piso, sus alas extendidas amenazadoramente. Esas alas eran terroríficas, superando con creces las de Malfoy. - Por entonces estaba muy vigilado por Voldemort, y cambiaba de lugar constantemente. Yo sabía que mi cabeza tenía un precio tan elevado y exorbitante que ninguno de los demonios habidos en la Tierra dudaría un instante en enfrentarse conmigo para lucir mi cabeza como un trofeo en bandeja de plata; de ese modo se aseguraban los favores de su Señor.

- ¿Y que esperabas? - replicó Malfoy, sino fuera imposible juraría que parecía ofendido - Eras tú o nosotros, ¡por supuesto que te dimos caza!

- ¡Quisiste matarle! - le grité, dejando un hueco bastante grande entre ambos en el sofá para que corriera el aire. Nota mental: Nunca te fíes de quién tienes a tu lado, y menos si es un demonio rubito que se deja chantajear por cualquiera.

- El caso es - continuó Harry, ignorando nuestro careo - que una mañana, en el mismo centro de Londres y a plena luz del día fui atacado por varios demonios. Cuando ya estaba a punto de morir, apareció Rahhel con su espada angélica - vi que una sonrisa despuntaba en sus labios, llena de tristeza y melancolía - Ron era un completo desconocido, y sin embargo arriesgó su vida por salvar la mía ¿increíble? Mucho, sobretodo teniendo en cuenta que era un ángel… al igual que su acompañante, el cual también luchó por protegerme.

- Como sigamos en ese plan de telenovela me largo de aquí - se quejó Don Ego cruzándose de brazos. Admitiréis al menos que todo lo que tiene de guapetón lo lleva de idiota en la sangre.

- Todo esto es necesario, y además - aclaró Harry, observándome directamente - Hermione tiene derecho a conocer porqué ha muerto - tragué saliva, y a mi lado escuché un bufido de indignación, pero sin embargo, Draco no puso ninguna pega más - Como iba diciendo, tanto Ron como su acompañante sabían quién era yo, y estaban dispuestos a ocultarme para que Voldemort no me encontrara, así que…

- Eh, ¡un momento! rebobina la cinta - me incorporé inmediatamente del sofá, enarcando una ceja sin desviar un segundo mis ojos oscuros de los verdes de Harry - Que yo sepa, y créeme que ahora dudo mucho de lo que sé y lo que desconozco, Ron no estaba metido en la Guerra Sobrenatural ¿también me mintió en eso? Porque estoy pensando seriamente en que tenía el síndrome de Pinocho.

- Granger, - me llamó Malfoy, sujetándome por el brazo y obligándome a tomar asiento de nuevo - cierra el pico y déjalo terminar, sino vamos a estar aquí tres días escuchando batallitas de Don Quijote Potter y Sancho Weasley.

- ¡Oye, que es la vida de mi prometido! - le espeté, dándole un golpe en el hombro, él me miró ceñudo - Lo que te ocurre es que aquí no eres el protagonista, y eso te jode…

- No sigas por ahí - me amenazó ¿pero quién se creía, Al Capone?. Lo único que le faltaba era atusarse el bigote y chasquear los dedos para que uno de sus esbirros me eliminara con una metralleta y me transformara en un colador andante lleno de balas por doquier.

- ¿Y qué vas a hacer al respecto? ¿Matarme? - puse un dedo en mi mentón y cara de sorpresa, como si acabara de descubrir algo - Ah, no ¡pero si estoy muerta! ¡y todo gracias a ti!.

- Será gracias a tu inteligencia pez - contraatacó - Porque la que no me escuchó fuiste tú, Doña Perfecta.

- ¿Disculpa? - repliqué, y me centré en permanecer atenta a esa mirada gris desdeñosa que me regalaba - Mi inteligencia está muy por encima de alguien como tú. En vez de Draco deberías llamarte Narciso.

- Al menos yo soy guapo y puedo disfrutarlo en vida.

- ¡Serás insensible! - exclamé herida.

- ¿Debería saber algo? - preguntó Harry, y ambos viramos hacia él, que se encontraba frente a nosotros observándonos con curiosidad ¿saber algo de qué? Ay, mamma, no creerá éste que…

- ¡No seas pervertido! - respondí, azorada hasta las cejas. Luego se fijó en Malfoy, clavando aquellos ojazos tras las lentes con descaro.

- Es un fantasma, Draco, y lo sabes. Delden in tan mun yen.

- ¡No me vengas con remilgos ahora, Potter, que no está la cosa para que la caldees más! Pero ya que lo dices sí, sé que es un ente, y bastante pesado, ya que pides mi opinión - añadió el diablillo engreído, echándose hacia atrás en el sofá - Además, de todos modos no es asunto tuyo.

- ¿Podéis dejar de hablar en jeroglíficos, por favor? - me quejé, pero ambos pasaron de mi opinión y continuaron con sus charlas de macho man demoníacos. Eran exasperantes.

- No lo hagas - le dijo Harry a Malfoy, y este frunció el ceño aún más.

- No me ordenes - repuso el otro demonio, arrastrando las palabras.

- ¡Estáis hablando de mí como si no existiera! - intervine, virando de uno a otro - ¡Además, no viene al caso!

- ¡Cállate! - soltaron ambos demonios al unísono. Vale, ¿era yo o había ago que me ocultaban? Nota mental: Enterarme del asunto "jeroglífico" de ese par de retrasados. Urgentemente. Pero ya.

- ¡Estábamos hablando de Ron! - exclamé, y por fin me prestaron atención - Estamos aquí por una misión, no para discutir ¿entendido?.

Harry volvió a sentarse de nuevo como antes, y Malfoy se puso en pie y comenzó a encenderse un cigarrillo. Ninguno me respondió.

- Bien, tomaré eso como un sí - y dicho esto me volví hasta Harry, seria - Sigue con t…

¡PUM!

Un golpe seco invadió la casa de repente, en un gesto instintivo me tapé la cabeza con ambos brazos, creyendo que había sido Malfoy que venía a matarme con una de sus metralletas de mafioso, pero luego recordé que ya estaba muerta y que el rubito no era un mafioso sino un demonio -con alitas y todo-, así que mi actitud me pareció ridícula y bajé los brazos con brusquedad para distinguir qué había provocado semejante ruido.

No estaba preparada para lo que vino a continuación.

Una maleta de piel de leopardo había aterrizado de cualquier manera en la mesa grande del salón; se había abierto a causa del golpe y había prendas femeninas y masculinas desperdigadas por todos lados. Malfoy tenía colgando de su dedo índice lo que parecía un tanga de satén en tonos perlados y Harry llevaba por sombrero un sujetador de encaje negro a juego con lo que parecían ¿unos calzoncillos de encaje? Debería omitir esa imagen de mi cerebro. Antes de que pudiera preguntar algo otra maleta pasó rozando por mi cabeza y cayó justo enfrente de nosotros, pero ésta vez no se abrió. Joder, ¿quién estaba haciendo la mudanza a estas horas de la noche?

- ¡Draco, viejo amigo!

Distinguí perfectamente sus enormes alas negras plegadas a la espalda, y un cuerpo ancho y grande cómo de un oso, que había atrapado a Malfoy entre sus brazos parecidos a cadenas de hierro forjado. Parecía el hermano demoniaco de Winnie the Pooh. En dos zancadas se había puesto frente a Harry- el cual se desembarazaba de la ropa interior con un asco evidente plasmado en su cara- y lo abrazaba con la misma efusividad, incluso se permitió elevarlo varios centímetros.

- ¡Potter! No te veía desde que Bulstrode quiso enterrarte vivo hace trescientos años en el cementerio de París ¿Cómo te encuentras? - el desconocido se giró para abrazarme a mí también, pero se percató de que yo era una desconocida a tiempo; frunció el ceño, contrariado - ¿Y esta cosa quién es?

- Nott, ¿se puede saber qué haces aquí? - inquirió Malfoy, sin poder evitar sonreír a pesar de todo. Maldito cerdo arrogante.

Theodore Nott no era el demonio que me había imaginado en mi cabeza. Tenía el cabello negro, largo y bastante desordenado; sus ojos estaban algo separados y eran como canicas oscuras brillantes bajo la tenue luz del salón. Nott se había acercado hasta donde estaba yo sentada y se arrodilló frente a mí, sometiéndome a un escrutinio indescriptible con sus ojos.

- Así que eres tú - murmuró sonriente, pasándome un pulgar por la mejilla.

- ¡Theodore Nott, espero que tengas una buena excusa para que mis zapatos de Prada estén en medio del pasillo! - era una voz femenina inusitadamente autoritaria, y tanto el aludido como yo volvimos la cabeza a la vez.

Allí en el umbral había una mujer. Su cuerpo esbelto iba envuelto en un vestido ceñido escarlata y en sus hombros llevaba un abrigo negro que parecía bastante caro. Sus ojos, de un azul impresionante, nos observaba con reprobación, y el cabello largo y negro caía en ondas perfectas hasta sus hombros sujeto a medias por un pequeño broche a un lado. Tras el abrigo, ella también poseía dos alas negras, pero de un tamaño inferior a la de los otros tres demonios, y decorada con plumas doradas en sus bordes.

- Pansy, cariño… - Nott estaba pálido como el papel y temblaba como un flan ¡ja! ¿y éste es un vidente prestigioso en todo el mundo demoníaco por sus profecías? Pues vaya tela en quién debíamos confiar. Nota Mental: Los videntes son unos calzonazos en potencia.

- Ni intentes chantajearme con tus sonrisas de diablillo - le advirtió la mujer, haciendo resonar sus taconazos de infarto cuando Nott se le acercó con mirada hambrienta - ¡Estás castigado dos días sin sexo!

- ¡¿Qué?! - gritó el vidente, consternado - Pansy, ¡te compraré otros zapatos, un armario nuevo! ¡Otra isla en el Caribe!

- ¿Y perderme el espectaculote ver cómo te humillas? Ni de broma, guapito - le dio la espalda, y la boca pintada en rojo sangre tomó la forma perfecta de una O - ¡Draco, pero qué bueno que estás! - le halagó; ¡Pero qué descaro!, esa tía se estaba volviendo insoportable ¿no opináis lo mismo? Se acercó a Malfoy y le hizo una revisión de pies a cabeza - Ya ni recordaba lo que es tener a un demonio hecho y derecho frente a tus ojos desde hace trescientos años, ¡qué casualidad! Justo el tiempo que llevo con Theo.

Nott tomó asiento justo a mí en el sofá, pero lejos de estar enfadado parecía alegre, incluso me guiñó un ojo. Ese demonio me empezaba a dar miedo.

- Siempre intenta ponerme celoso con una de sus patrañas, yo hago como el que muerdo el anzuelo y así me perdona rápidamente sin tener que cumplir el calvario que me impone - me susurró, y su rostro se tornó teatralmente en uno más entristecido - ¡Mira que eres cruel! Nunca debí aliarme contigo.

- Habértelo pensado antes, querido - replicó la mujer canturreando en voz baja, toqueteando con sus uñas lacadas en rojo sangre el torso del rubito, el cual - la verdad sea dicha- parecía encantado con la escenita. Los fulminé con un simple vistazo.

- ¡Malfoy! - rugí, levantándome del sofá para interponerme entre esa asalta-demonios y él, refunfuñó por lo bajo cuando le encaré con furia - Se supone que íbamos a ir a Shangai para verle ¿se puede saber qué hacen aquí?

- No tengo ni idea - admitió, observando detenidamente a Nott llorando desconsoladamente en el hombro de Harry, que comentaba algo de un hombre que parece mujer - Theo, deja de lloriquear, pareces una nenaza.

- ¡Draco, esto es serio! - exclamó el demonio, dejando de lagrimear por fin - Cuando te acostumbras a dormir en un lecho caliente después te vuelves adicto… yo… no podré vivir sin ella… - miró a la tal Pansy, que permanecía sentada en una de las sillas fumando e ignorando completamente a su novio - ¡Mírala, es que llevas demasiados años sin probar su carne, Malfoy, eso es lo que te ocurre!

- Probablemente - admitió el rubito, y lo maté de un solo vistazo - ¡Qué! ¡No me mires con esa cara porque fue hace siglos!

- Seiscientos años exactamente, cariño - intervino Pansy, dando una bocanada a su pitillo con semblante nostálgico - Ah, sí… Pero nunca olvidé esa noche en Berlín en la que tú me fo…

- ¡BASTA! - bramé, sin deseos por escuchar los detalles sexuales de nadie de los presentes en general y de Malfoy en particular; me dirigí con paso decidido hacia Nott y lo zarandeé bruscamente - Tú, habla ¡y quiero una respuesta clara! ¿qué haces aquí?

El vidente se tornó taciturno y miro de soslayo a Harry, cosa que no se me pasó por alto.

- Vine a ver a Potter - anunció, y fijó su vista en él - Ya sé lo que pasó, y deseo unirme a vosotros.

- Me alegra escucharlo - respondió Harry, hablando por primera vez desde que llegaron - Pero tenemos varias preguntas que hacerte, antes de que decidas unirte a nosotros.

- Eso ya lo sabía - se pasó las manos por el cabello azabache y posó un dedo en la sien, de forma orgullosa - Yo lo veo todo, y la respuesta es sí.

- ¿Sí qué? - le espeté, aún sin apartar mis manos del demonio; Nott me miró fríamente y nté un escalofrío invadiendo mi cuerpo.

- Sí, Lucius está detrás en todo esto y, tal y como imaginasteis, yo fui el que le hizo esa misteriosa profecía que tanto ansiáis tener en vuestras manos…

- Eso no es ninguna novedad - objetó Malfoy, encendiéndose un cigarrillo con el mechero que le ofreció Pansy - Necesitamos algún incentivo, Theo, para saber a ciencia cierta que no nos la estás jugando.

- Bien, es un cambio plausible - concedió del demonio, desplegando sus alas unos segundos; miró de nuevo a Harry, sin atisbo de maldad - También sé que lo que busca Potter lo tienen bajo custodia constantemente y a buen recaudo en Venecia.

- ¿Qué? - preguntamos a la vez Malfoy y yo, girando nuestras cabezas para pedirle cuentas a Harry, que parecía haber sufrido un colapso.

- ¿Está bien? - murmuró, y Nott asintió, señalando a Pansy - Si me pasara algo, ella sabe el camino, os lo indicará, pero hay que ponerse en marcha… no aguantará mucho.

- Harry - lo llamé, harta ya de tantos quebraderos de cabezas y jeroglífico de por medio - ¿De qué diablos estáis hablando?

- Del secuestro de un ángel - convino Nott, bastante serio.

- ¿Ángel? - Malfoy parecía extrañado, y yo también, pero Harry solo nos lo confirmó con la cabeza, pensativo.

- Malfoy, tu padre ha secuestrado a Ginny Weasley, la hermana de Ron.

- Y eso significa - continuó Nott, con un deje de tristeza - Que la única vidente del bando de los ángeles está a punto de morir.

Bien, y ahora ¿qué se supone que tenemos que hacer?

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Se acepta de todo menos virus.

Besos.

Shashira