Bella debe estar en el refugio el día siguiente para empezar a lidiar con el desastre del día anterior, desde lo monumental a lo mundano. No sólo hay medios de comunicación a los que hay que responder y más entrevistas de parte de la ley—sin mencionar las ramificaciones legales—sino que el ataque sorpresa de Brady significa que no se compraron abarrotes y el refugio carece de leche y grapas. Como Maddie está en su última semana antes de los exámenes finales, Bella no puede pedirle que no vaya a clase para ir a la tienda.

–Dios, odio pedirte esto– le dice Bella a Edward buscando la lista del mandado en su portafolio. Se visitó mejor que de costumbre hoy porque sabe que hablará con mucha gente oficial. –Pero necesito tu ayuda.

Edward se arrodilla enfrente de la silla y la toma de las manos, deteniendo su ocupada labor. – ¿Qué necesitas que haga?

Ha sido un santo desde que ella se levantó, haciéndole de desayunar, empacando su comida, llevándole la ropa cuando ella se dio cuenta que se había llevado la ropa interior equivocada al baño… y no hubo nada de tiempo para sexo. Él ni siquiera lo pidió.

–Ir de compras– le dice, tratando de ocultar su sonrisa. –Ya sé, ya sé… vampiros de compras.

–Está bien– le dice –¿qué necesitas?– Mira a su alrededor en la cocina.

–No es para mí, es para el refugio– le da la lista que hizo ayer mientras esperaba en la estación de policía.

Edwards ve rápidamente la lista.

–¿Alguna marca en particular de cereal?– pregunta.

–Genérica. Compramos con un presupuesto corto– le da la tarjeta de banco del refugio. Su nombre ya está en la tarjeta ya que antes debió usarla para comprar suministros médicos, nunca leche, cereal y azúcar. –No compres nada extra– le advierte. –Es diciembre, así que las cosas están apretadas con las dietas. La fruta fresca más barata, pimiento rojo sólo si es más barato que el verde, etc.

–Entendido, jefa.

No confía mucho en él. Sus ojos tienen cierto brillo, pero está desesperada.

–Gracias. Por todo.– Lo toma de la ropa para acercarlo y besarlo. –Perdón por mandarte de compras en vez de pasar la mañana en la cama contigo, pero eres estupendo y prometo recompensarte por esto el viernes en la noche.

Ríe. –Parecía que ibas a cuatro lados al mismo tiempo en la mañana. Es lo menos que podía hacer.– Se levanta.–No tienes que recompensarme, pero esperaré ansioso al viernes de todos modos. Te veo en un rato en el refugio.

Todavía le toma veinte minutos salir de la casa y, qué bueno, alguien fue al refugio la noche anterior a traerle la van para tener algo que manejar. Pasa la mañana en el teléfono y casi no escucha cuando Edward llega con las compras, pero Denise, una de las niñas viviendo ahí, se lo hace notar cuando grita con entusiasmo: "¡Chocolate!"

Oh, Dios, piensa Bella, masajeándose la cien. Compró extras de todos modos. Debería ser más inteligente que la versión de ella que manda a un hombre (incluso a un vampiro) a la tienda con una lista e instrucciones estrictas a seguir. Mark nunca fue capaz de salir sólo con las cosas de la lista tampoco. Y ahora Bella no puede excusarlo diciendo que lo mandó con hambre.

Entra silencioso y cierra la puerta detrás de él. Ella lo mira.

–Compraste extras.

–Pagadas por mí.– Le da los recibos, los dos. –Puedes ponerlo con las donaciones.– Sabe que tienen que llevar un record de esas cosas para la declaración de impuestos, y cuando ve el recibo de la "donación," en realidad no es tanto. Sólo unos treinta y cuatro dólares con unos cuantos centavos.

–¿Qué compraste?

–En su mayoría dulces navideños. Hay niños aquí; necesitan bastones de caramelo.

–Y chocolate.

–Y chocolate.

–Sus madres te van a odiar por la dosis de cafeína.

Edward se ríe y se sienta en la silla frente a su escritorio, estirando sus largas piernas. –Pero los niños me adoran, lo que significa que la próxima vez que tenga que examinarlos o vacunarlos, no gritarán tan fuerte. O por lo menos, confiarán más en mí cuando les diga que no va a doler… mucho.

–Los sobornos con azúcar funcionan siempre. Especialmente con los menores de doce.

–Espero que siga funcionando para las de veintiocho.– Saca una bolsa grande y la pone en su escritorio.

–Oooh– gime, apurándose a abrirlo. –¡Trufas rellenas de crema de Linden!

–Pensé que lo necesitarías hoy. Hubiera ido a un confitero de verdad, pero no tenía mucho tiempo y era el mejor chocolate que tenía la tienda.

–Creo que hasta el Hersheys hubiera sido genial hoy. A como van las cosas, quizá me termine esta bolsa antes de mediodía.

–¿Tan mal así, eh?

–No me dejes empezar. Acabo de colgar con Rose. El acta de Brady será leída en cuanto salga de la clínica del condado de Habersham, y lo más seguro es que se le ofrezca libertad bajo fianza.

–¿Fianza?– Edward suena sorprendido

–Rose argumentará que hay riesgo de escape, claro, pero el juez es el mismo con el que tuvimos problemas la vez pasada. Brady será una oveja negra, pero su familia sigue teniendo muchas palancas qué jalar.

–¿Qué no es un crimen capital? ¿Asalto con un arma de fuego?

–No, sólo es una felonía de segundo grado porque no fue exitoso. Además, es su primer cargo con armas y la única herida fue a él mismo. La cuestión es si el juez va a dictar una fianza alta, y la respuesta probablemente será no. El interdicto también será reconsiderado y modificado, pero estoy preocupada. Sé que Brady es impulsivo y toma malas decisiones como su rutina. Ahora se está sintiendo aprisionado, lo que lo desespera. Tengo miedo que escape. Pero hablé con Hannah esta mañana, y ella tiene más miedo que vaya a demandar custodia del bebé. No quiere a las niñas, pero querrá a este bebé si es niño. Puede demandar una prueba de paternidad, creo, y tendrá algo con qué pedir al niño… aunque si encontramos al juez indicado, estoy segura que podemos presentar el caso en el que no debe tener custodia y quizá ni siquiera contacto. Llegar a la tienda de Alice con un arma es suficiente argumento para eso.– Su tono es sarcástico. Edward ha estado asintiendo en silencio.

–De todos modos, tenemos que arreglar la situación de Hannah antes de que nazca el bebé, pero una prueba de paternidad podría requerirle que se quede en el condado White, o por lo menos en Georgia. Necesita dejar el estado, preferiblemente muy lejos, y empezar de nuevo. Brady está más arraigado a esta área que ella. –Hace una pausa y estudia a Edward. –¿Podemos hacerle un ultrasonido y saber el sexo del bebé? Hannah está segura que si es una niña, el interés de Brady desaparecerá. ¿Ya tiene cinco meses, no?

–Veintiún semanas. Hablaré con su doctor, quizá ya tiene uno programado. – Se sienta y mira hacia la puerta para asegurarse de que está cerrada. –Puedo hablar con el técnico también. Dependiendo de quién es, podría hacer que ella o él duden un poco y digan que es una niña, incluso si están seguros de que es niño. No sería una mentira tan grave. Determinar el sexo no siempre es tan fácil y si enterarse de que es una niña haría que Brady renunciara a sus derechos…

–Me encanta tu mente retorcida, Dr. Masen. Esperaba que Hannah dijera que Brady no es el padre, a pesar de que está casi segura que sí lo es.

–¿Sólo está casi segura?– la expresión de Edward no tiene precio.

–No preguntes. Entre más sepas es más rara la historia.

Se ríe. –Bueno, estaba segura que era de Brady la primera vez que la examiné.

–Aparentemente hay razones para dudarlo. O quizá sólo está tomándose muy en serio las acusaciones de Brady de que estaba teniendo una aventura con uno de los compañeros de cacería de Brady y con el mejor amigo de su hermano.

–¿Otros dos hombres?–con la cabeza gacha, se aprieta el puente de la nariz, luego mira a Bella de reojo. –¿Cómo se mete la gente en estas situaciones? ¿No se dan cuenta de lo loco que se ve desde acá afuera?

–Oh, este caso no es tan loco, Edward. Es sólo un poco– levanta la mano para mostrarle una pulgada entre el pulgar y el índice. –He visto peor. El problema principal aquí es que ambos tienen problemas controlando su ira, y carecen de muchas habilidades de vida, pero sólo uno de ellos está tratando de superar eso. Estoy segura de que Hannah está diciendo lo que sea para que Brady se aleje de ella, pero necesito que uno de los consejeros hable con ella, porque declarar una infidelidad puede ser un tiro por la culata en el juicio. Descubrir que el bebé es una niña es probablemente una mejor táctica… asumiendo que pasa eso.

–Tiene tres niñas ya, y la probabilidad de tener un niño disminuyen con la edad… no que esté muy viejo para eso ya, pero es muy probable que sea una niña.

–Crucemos los dedos.

Edward se queda en el refugio hasta mediodía. Juega UNO con algunos de los niños, lo que sorprende a Bella. A Rose le encanta jugar con ellos, pero típicamente el único contacto de Edward con ellos es cuando los tiene que examinar o curarles algún golpe o raspadura, o ponerles alguna vacuna. No es malo con ellos, claramente teniéndoles más paciencia que algunos de sus compañeros de la preparatoria, pero sí les habla indirectamente en ocasiones. Y cuando una de las niñas se hace la valiente y se sienta en su rodilla, sólo se ve raro, como si no estuviera seguro de qué hacer.

–Creo que tienes una admiradora– Bella le dice más tarde.

Edward se encoje de hombros. –Me sorprende que quisiera acercarse tanto… me recuerda a ti, de hecho. La mayoría de los humanos son atraídos por nosotros, pero mantienen una distancia física. Ella… no lo hizo.

Bella se ríe de él. –Tiene ocho años y tú estás guapo… y eres seguro. Y sí, algunas niñas empiezan así de pequeñas. Espera a que te pida que te cases con ella.

El rostro de Edward muestra dolor. –No sabría cómo responder a eso – sus ojos encuentran los de Bella. –¿Puedo decir que ya tengo a alguien conmigo? ¿Qué le decimos a la gente de aquí?

La sonrisa de Bella se transforma en un ceño fruncido. –Creo que sería difícil pretender que sólo somos amigos. Maddie ya se dio cuenta; asume que estamos saliendo. Quizá eso es suficiente por ahora. No necesitamos ser más específicos, y mucha gente sale junta por mucho tiempo. Puedo darle vuelta al asunto de llevarte con Charlie si eres sólo mi "novio," pero si eres mi prometido o mi esposo, tendría que hacerlo. –Respira hondo. –Tendré que decirle a Martha, supongo.

–Dijiste que te dijo que empezaras a salir con gente.

–Lo dijo. Pero decirme que lo haga a enterarse que lo estoy haciendo… son cosas muy diferentes. Es… muy sabia, pero sigue siendo la madre de mi difunto esposo.

Edward asiente. –Ser tu novio es una buena historia por el par de años que viene. Simplificará mucho pero no causará muchas reacciones. –Se agacha para darle un beso antes de irse. –Sigues siendo mi esposa, en mi cabeza– le susurra.

–Y tú sigues siendo mi esposo–le susurra también.

Considerando todo, los días siguientes pasan con pocos problemas. La cirugía de hombro de Brady sale bien, y aunque necesitará terapia física y probablemente no podrá ya trabajar en construcción, estará bien al final. Afortunadamente para el refugio, las palancas que tenía la familia no funcionaron con la policía. Brady había causado muchos problemas por mucho tiempo. Entre su historial y el testimonio del cliente de la tienda, no se presentaron cargos en contra de Esme. El periódico The White County News pone la noticia dentro, en la parte inferior de la página 5A, en vez de en la parte inferior de la primera plana, como Bella esperaba (ya que en este condado pasa muy poco). Fue suerte, la verdad; las nuevas regulaciones de la Agencia de Protección Ambiental se difundieron el lunes y afectarían todos los parques estatales y nacionales—uno de los cuales estaba a un lado de Helen—así que se les dio preferencia a las noticias nacionales sobre las locales, y tomó suficiente espacio para que la noticia del refugio quedara bien escondida. Aún así, Bella se pregunta si el editor hizo una decisión de discernimiento, poniéndola detrás para no darle tanta atención. Después de todo, llamó a Bella para preguntar si podía hacer una editorial sobre el refugio, y la importancia de ellos en general (sin fotografías para mantener confidencialidad), a lo que Bella accedió agradecida.

El viernes por la mañana, Carlisle pasa a su oficina. Edward quedó de recogerla al mediodía para ir a firmar un montón de papeles, así que se sorprende cuando Carlisle toca su puerta medio abierta y mete la cabeza. –¿Bella? ¿Tienes un minuto?

–¡Claro que sí!– Deja su bolígrafo y sale de su escritorio. No se siente bien sentarse ahí con Carlisle en el cuarto. Impone un respeto único. Él cierra la puerta, se isneta y pone sus manos frente a él, inclinándose. –¿Cómo está Esme? –pregunta Bella.

–Está mejor, gracias por preguntar. Los últimos días no han sido fáciles para ella, pero creo… bueno, no puedo justificar ningún acto de violencia, pero esto fue un evento monumental para su curación, el poder proteger a alguien más que depende de ella. En una manera, fue como si Esme protegiera a la mujer joven que fue.

Bella asiente. Su mente está dando vueltas tratando de descifrar qué trae a Carlisle acá.

–No sigo enojada con ella. ¿Ella lo sabe, verdad?

–Creo que sí, Bella– sonríe levemente. –Pero no estoy aquí por Esme, aunque ambos estamos muy agradecidos de cómo has luchado no sólo por proteger al refugio y a Hannah, sino también a Esme, de la prensa y la policía.

–Esme ha pasado a ser el corazón de este refugio. No estaría bien hacer menos que eso.

Asiente. –Estaría feliz de escuchar eso. Pero lo que vine a decirte es que planeo abrir un consultorio médico general de manera local. El hospital regional está en el condado de Habersham y no quiero ir a Demorest todos los días. Más aún, en esta era de especialización, los doctores generales están haciéndose cada vez menos y más alejados, especialmente en estas áreas rurales. Pero es para lo que fui entrenado originalmente, y lo que aún me gusta más que nada… ser un anticuado doctor familiar. –Baja la voz para que nadie escuche. Bella debe acercarse para escucharlo. –El hecho de que tengo tantos años de experiencia y me he especializado en varias áreas también me permite traer un nivel de cuidado que los doctores generales no pueden tener. Creo firmemente que las comunidades rurales merecen esto al mismo nivel que las ciudades grandes.

Bella está segura de que todo esto es verdad, pero sigue sin saber por qué está aquí. Él le sonríe y le dice:

–Compré un edificio de oficinas a dos millas de aquí por la carretera del condado. Esme y Emmett ya están trabajando en planes para remodelarlo como una clínica con laboratorio y un pequeño quirófano, pero quería que estuviera cerca porque quiero ponerlo a disposición de tus clientes cuando algo se necesite más allá de la limitada clínica que tienen. También me encantaría ayudar a Edward con el trabajo de la clínica aquí. Pienso que este servicio voluntario le ha servido mucho, y no quiero que deje de hacerlo por ningún motivo, pero quiero… quiero tener algo que compartir con él. Hay veces que está en Atlanta pero quizá necesites un doctor cerca, sin tener que viajar media hora para llevar a un paciente a urgencias. Cualquier cuota de la clínica será exonerada, claro. Aunque los seguros médicos gubernamentales hacen eso más fácil estos días.

La boca de Bella está de seguro abierta. Esto es mucho más de lo que pudo haber pedido. El tiempo de voluntario de Edward sólo complementa a su enfermera. Tener a Carlisle a distancia que se pueda caminar (aunque un largo camino), es un envío divino. Y por más que respete la habilidad de Edward, Carlisle ha practicado medicina por más de 150 años. En ese tiempo, no sólo ha sido un doctor general, sino que ha hecho medicina interna, ortopedia, cardiología, endocrinología, oncología, pediatría, y ha sido varias veces la cabeza de salas de emergencias de residentes alrededor del país. Es una enciclopedia de sabiduría médica andante… y gratuita.

–Gracias– dice con completa sinceridad.

Sonríe. –No es absolutamente nada. Bella, no podría estar más orgulloso de lo que tu, Rose, Esme y Alice han construido aquí. Y Emmett y Edward y Jasper también, claro… pero en la mayor parte son mis chicas, si me perdonas el lenguaje anticuado. Es extraordinario. Quiero ayudar. Mi tiempo el ultramar fue una gran bendición. Me siento renovado como médico tanto como ser humano, por decirlo de algún modo, pero uno no tiene que ir del otro lado del mundo para ser de ayuda.

Carlisle empieza a levantarse, pero Bella lo detiene:

–¿Puedo hacerte una pregunta y pedirte tu opinión?

–Claro– se vuelve a sentar.

Bella baja la mirada. –He estado tratando de pensar en algo qué regalarle a Edward de navidad. Tengo una idea, pero…. Quiero hablar contigo de eso, y necesitaría tu ayuda de todos modos. – Carlisle parece curioso y asiente para que Bella continúe. –Es algo que sólo yo puedo darle, y de otro modo, no puedo darle nada que no pueda él adquirir….

–Bella, esa no es la medida de un buen regalo, sabes…

–Lo sé. Y sé que tampoco es qué tan caro sea, pero en verdad quisiera que fuera algo especial. Sólo que no estoy tan segura de… ¿la etiqueta?

Carlisle ladea la cabeza. –¿La etiqueta? ¿Te refieres a la etiqueta del tiempo en que Edward nació?

–No. Me refiero a, eh, etiqueta vampírica. Quiero darle una pinta de mi sangre. – Lo deja salir y puede ver qué tanto la sugerencia lo sorprende. –Sé que suena un poco loco, pero la gente dona sangre todo el tiempo para hospitales. Esto sería más, eh, personal, pero no es como si me lastimaría o me costaría mucho. Y para él, sería como darle, no sé, Dom Perignon. Es lo único que puedo darle que sé que realmente quiere, y que sólo yo puedo darle. Sería darle algo de mí misma.

Ha conseguido dejar a Carlisle sin palabras. Espera que no sea de horror ya que sabe que sus políticas en cuanto a beber sangre humana, pero esto no es lo mismo para nada, en su mente. Finalmente, se acomoda en su asiento y dice:

–Bella, eso es… muy generoso– y ella puede descifrar por el tono de su voz que se lo va a negar. –Es también, perdóname, una idea extremadamente mala.– Su sonrisa es incisiva. –Creo que entiendo por qué estás ofrenciendo esto, y es extraordinariamente aceptante de quién es él. Pero sería como ofrecerle una botella de un buen vino francés a un miembro de Alcohólicos Anónimos que se ha mantenido sobrio por 20 años.

Bella siente cómo cae su expresión. –No era mi intención que fuera así.

–Lo sé.– Carlisle se acerca y toma la mano de Bella con las suyas. –Es una oferta hermosa, pero debes entender que sería una tentación terrible. Si probara tu sangre, podría hacerlo entrar en un estado de locura, que podría matarte por el resto. Y eso lo mataría más dolorosamente que una daga en el corazón. Además, está en contra de lo que creemos en cuanto a beber sangre humana.

Suspirando, Bella pasa una mano por su cabello. –Temía que dijeras eso. Sé que no beben sangre humana y por qué, pero esto sería un regalo. No estaría robándolo o matando a alguien. Yo estaría dándola. Me costaría tan poco y le daría algo único.

–Entiendo eso, y es realmente un gesto precioso… en teoría. Pero esto no trata de filosofía, sino de un peligro para ti. Incluso si pudiera beberla y no atacarte instantáneamente, desharía todo el trabajo que ha hecho para estar cómodo contigo. Simplemente la oferta de algo así podría ser demasiado. Estoy seguro que la rechazaría, por lo menos al principio. Pero la idea estaría en su cabeza y se convertiría en una tentación terrible. Eso no sería bueno.

–Una vez me llamó su heroína personal.

Claramente le hace gracia a Carlisle . –Desafortunadamente no es una mala metáfora… incluyendo la naturaleza altamente adictiva de la droga.

Bueno, ahí va esa idea. Bella se pregunta si debería avergonzarse por siquiera pensarlo, pero le dice:

–No tengas vergüenza– seguro notó su vergüenza, o la olió. –Me da gusto saber que lo amas lo suficiente para ofrecerlo; muestra que puedes aceptarlo por quien es. No hay nada de vergüenza en eso. Pero también me da gusto que me hayas preguntado primero a mí. –Carlisle se acerca y le dice –Lo que creo que le gusta más es tu tiempo. Tus caricias. Tus besos. Tu calor humano. Lo has hecho un hombre muy feliz estas últimas semanas… estos últimos meses, de hecho. Antes, sólo lo he visto así una vez… hace diez años en Forks. Y para ser honesto, creo que eso era luz de luna a la luz solar que es su alegría hoy. Se siente completo contigo. Si quieres hacerlo feliz, dale un anillo de matrimonio. Una banda de oro simple, creo. A Edward no le gustan las cosas muy elaboradas. Quizá no lo pueda usar muy seguido, pero significaría muchísimo para él. Quiere usar tu anillo tanto como tú usas el suyo. Que lo graben en el interior con algo para él. Ese sería el mejor regalo, de navidad o de lo que sea, que le podrías dar.

Bella asiente. –Gracias.

–De nada–Carlisle dice. Luego, parándose, se agacha para darle un beso en la frente y se va.

Bella piensa en la plática, luego abre su teléfono para hablarle a Rose:

–Tengo planes con Edward para hoy en la tarde, pero ¿podríamos ir de compras por un anillo mañana en la tarde?