Los personajes pertenecen a .

Deep Sleeping.

(Sueño profundo)

Introducción.

A veces la vida puede ser injusta y traicionera, en ocasiones tan vil como el propio infierno. Suele ponerte trampas como a un propio ratón, y el pobre hambriento por el rico queso fue. Tiendes aprender a veces de formas muy impropias, siempre y cuando te sepas guiar por tus propios errores, la vida suele ser difícil, hasta posiblemente engañosa, pero nunca imposible. Se sobrevive aprendiendo de su agarre, si te aferras la caída será menos dolorosa, en vez de que veas la vida color de rosa. Como el vagabundo que vive de simpatía, y se destruye de dolor, como el rico que vive del oro y se destruye con su inmune soledad.

Yo en lo personal sobrevivo de la mejor forma posible, padre soltero a los 18 años ¿Quién lo diría?. Mi mundo siempre fue un caos pero eso termino justo en el momento en que me cruce con la madre de mi hija. Tanya es del tipo de mujer que te compra por amor, pero no hablo del tipo de dinero, se asemeja mas al engaño disfrazado de verdad. Te en dulza el paladar con un caramelo, terminando ser un despreciable y amargo irritante. Inclusive le creí cada melosidad por mas patética que fuese, esa fue mi primer derrota.

Siempre fui el típico adolescente, codiciado hasta en los rincones mas aislados, audaz y perspicaz. Jamás temí al rechazo, no tenia ni idea de lo que eso significase, para mi era irrelevante. Tome mis propias decisiones desde los 15 años, nunca puse por delante a mi familia o mis amigos, ante todo siempre y primero yo. Nunca me puse a pensar en lo hiriente que llegue a ser, jamás me importo y ahora imploro el perdón.

El día que cumplí 16 años, mi vida dio un giro de 180° grados, la vida me dio cachetada con guante blanco, que bien merecida me lo tenia. Entonces aprendí a tener bien puestos los pies sobre la mísera tierra. Encontré una nota sobre el cuerpecito inquieto de mi pequeña hija.

Edward

Espero algún día me puedas comprender,

A veces la vida nos tiene deparado distintos caminos,

El mió no es atarme aun amarre que no deseo.

Si bien se que tu tampoco, has con la niña lo que te convenga mejor.

Con amor, siempre tuya Tanya.

Golpe bajo, embarace a Tanya, teniendo los dos 15 años, mis padres me ofrecieron apoyo, pero me negué, siempre fui muy independiente, sin dejarme ayudar por nadie .Los padres de Tanya fueron menos tolerables, terminaron por correrla. Al principio pensamos en el maldito aborto, después nos acobardamos, ella por su propia seguridad y yo por la inocente vida que llevase en su vientre. Otra opción, la adopción, pero me aborrecía la idea de que cayera en manos tortuosas. Tanya se imponía a la idea de reacomodar su vida por otra nueva etapa. Por otra lado yo no estaba del todo preparado para tener un bebe, en ocasiones el miedo se apoderaba de mi ser, con fieles lagrimas, que terminaban quemando cada parte de mi inconciente cuerpo.

Nuestro hogar siempre fue Inglaterra, cuando tenia 3 meses de embarazo fue entonces cuando las cosas se vieron complicadas. Tanya no quería ser reconocida por aquella que hecho a perder su vida, a tan corta edad. Así que nos mudamos aun pueblecillo de nombre Forks, que se encontraba en la península de Olympic, al noroeste del Estado de Washington. En esa localidad llueve mas que en cualquier otro sitio de los Estados Unidos, empezaría a extrañar los calorosos rayos del sol.

Nos instalamos en un no muy lujoso departamento, pero si lo suficiente acomodado, para ofrecer un sano ambiente. Lo pague Utilizando el dinero que había ahorrado para los gastos de mi Universidad. Que también sirvió para obtener suministros y el poco sobrante, lo alce para futuras ocasiones. Momentos muy frecuentes, gracias a los antojos de Tanya. Y por ellos nos habíamos quedado sin un centavo, cosa por la cual hizo un escándalo de los mil demonios. "Quieres ver nacer a tu bebe, entonces busca como mantenernos", aun tengo bien presente su poco original amenaza.

Busque todo tipo trabajo, pero mis pocos estudios no me permitían la gran cosa. Una ocasión que Salí a dar la vuelta por una plaza, me tope con una melodía armoniosa, que provenía de uno de los tantos locales musicales. Intente convencer al dueño, para que me dejara dar la muestra con diferentes tonadas. La música siempre fue mi pasión, desde los 4 años mis padres ya podían escucharme dando golpecitos a las teclas de mi diminuto piano, algo que les inspiro para inscribirme a clases particulares.

Desde ese día trabajo gustoso, y compartiendo mis mas remotos gustos, por la música clásica. No me pagan una fortuna pero si lo suficiente como para mantener a una familia de tres, fui dichoso, a pesar de que Tanya no estaba muy conforme con mi empleo y lo poco que le podía ofrecer. Llegue a comprarme un piano con el dinero que logra recaudar después de los gastos necesarios, en el cual solía tocar para apartarme de mi triste realidad y alejarme de los estridentes gritos de Tanya.

Mi apresurado desgane, acabo con los mejores momentos que no supe aprovechar, el amor de mi familia, la compresión de mis amigos, la preocupación de mis padres. Día a día no terminaba de reprocharme mi estupida actitud hacia mis seres queridos. Cada que intentase comunicarme con ellos, Tanya me lo impedía reaplicando su ya memorizada amenaza. "maldigo la hora en que la conocí" me quejaba mentalmente cada que me era posible, para que después la imagen de una hermosa niña en mis brazos, invadiera mi frió y duro corazón. No podía arrepentirme de ello, no de mi hija.

Los siguientes meses, largos y contados, fueron tan duros como distante. Ni ella ni yo podíamos sonreír como acostumbrábamos. Era una sombra la que invadía la habitación que compartiríamos por el resto de nuestras vidas. Su mirada destilaba odio puro.

En nuestra primera cita con el ginecólogo, aun recuerdo que se avecinaba una torrencial lluvia. La emoción al saber por primera vez el sexo de mi bebe. Tal vez aquel aguacero, era una simple señal de festejo por la caída de un nuevo Ángel. Como pase suavemente mi mano por el vientre de Tanya, que con un hostil gesto me retiro la mano. No importaba que tan cruel llegase a ser, la aguantaría así tuviese que morir a su lado, porque en ella había una hermosa parte de mi, mi hija.

Una negra noche, que yace iluminada por estrellas. Tanya empezó a quejarse, de momento pensamos que solo seria una falsa alarma como muchas otras veces. Pero el dolor y los quejidos que emitía, comenzaron aumentar. Tome a Tanya en brazos, después de a asegurarme no que no hacia falta nada, para dirigirnos al hospital. Le di mi mano durante el camino para que pudiese librarse del dolor contagiándomelo a mí. Pero no sentía más que pura e infinita felicidad.

Dentro de este, enfermeras y doctoras, acudieron a nuestra ayuda, el embarazo de Tanya era prematuro, así que seria peligroso no tener el debido cuidado. Mi hija deseaba conocer el mundo antes de tiempo, y yo anhelaba conocerla tanto como yo se que ella a mi. Corrí a lado de Tanya sin soltarle la mano, que ya se encontraba morada por su apretón.-¿Usted es el padre?-. Pregunto con cierta curiosidad una de las enfermeras.-si- respondí con orgullo.-bueno, entonces venga conmigo, por favor- me pidió.

La enfermera me acomodo una bata blanca y un cubre bocas, para acompañarme al cuarto, donde ya se encontraba Tanya en su laborioso trabajo de parto. Entre un puja y tú puedes, se escucho un armonioso y melodioso llanto, que invadió de paz la habitación.

Tanya hizo desden de cargarla, yo no rechace mi oportunidad de tener por primera vez en brazos a mi hija. Una niña con bellos ojos esmeralda y uno que otro pelito cobrizo. Su piel tan más clara y nívea como la nieve, tan suave como el algodón. – ¿Cómo la llamaremos? – le pregunte a Tanya, una vez estando en su cuarto para que descansase. Tanya me regalo una mueca de indiferencia. – no lo se –. Repuso. – Carlie, se llamara Carlie–. Afirme.

Carlie siempre pedía mi atención, no entendía como no le podía la falta de amor por parte de Tanya, bien era considerable ni yo la necesitaba. Era yo quien veía por ella cada noche, cada mañana y cada tarde. Quien le hacia los cambios y se desvivía por ella. Pero por Dios! Quien no, tan hermosa. Si mis padres la vieran se moriría entre tanta atención. Alice, mi hermana, seguro la mataría de cansancio con sus compras rutinarias. Rosalie, seria como una segunda madre para ella, que va, la única a decir verdad y Jasper ese tipo lograría calmarla antes de que la pudiese llevar al piano.

¿Mi familia?.. No había día que no me preguntase por ellos, era de vida o muerte no pensar en cada miembro familiar. Mis padres, mis hermanos, y mis amigos que ya formaban también un lazo especial. Como pude alejarme de todo lo que alguna vez fue y sigue siendo tan importante para mí.

No podía retractarme de mis actos no ahora, tenia que ver primero por mi pequeña e inocente hija, Tanya siempre le miraba con desprecio y repetía que había sido un error. Muy contrario a mi única opinión, para mí fue un milagro, de no ser por Carlie, seguiría siendo aquel adolescente ególatra.

(2 años más tarde)

Los Días pasaron demasiado rápido para mi gusto, quería disfrutar cada momento a lado de Carlie. Luego de que Tanya tomara la decisión de abandonarnos, con la idea de que yo también era infeliz, las cosas en casa se relajaron. Me era más fácil mantener una familia de dos, podía darle todo lo que Carlie realmente se merecía. Es una niña muy inteligente, hasta el día de hoy no me a cuestionado el porque su mamá se fue, ella lo sabe y es lo que mas me puede que este conciente de los hechos. Había logrado terminar dentro del instituto de Forks, solo me faltaría terminar una carrera. A saber que podía llevarla a una guardería que no acabara con mis escasos recursos, después de platicarles mí caso.

La vi dar sus primeros pasos, poco después de que cumplió su primer año, sus primeras palabras "papá", y el que a veces me preguntara, ¿Por qué su papi se ve tan joven?

-papi, papi, a que no me encuentras- la melodiosa voz de mi hija, me saco de mi ensoñación.

Íbamos tarde, tendría que llevarla a la guardería, y de acto seguido ir a ver lo de mi Universidad. Estaba con la idea de poder arreglar los papeles, para poder viajar con Carlie a Inglaterra, quería que mis padres la conocieran, Carlie necesitaba mucho amor y mi familia se lo sabría dar, además así seria mas fácil que me concentrase un poco mas en mis estudios, la mayoría de mi tiempo era para ella, cosa que nunca me a importado, pero si quiero darle una mejor vida, tendría que buscar la forma.

-Carlie, vamos a llegar tarde- le suplique.

-No encuéntrame-. Me rogó.

Ya luego de buscarle por cada rincón, donde seguían unas pequeñas huellitas, de sus pies mojados y descalzos, me indicaron a su cuarto de juegos. Fue cuando vi pasar unas pompitas muy conocidas.

-Carlie, ¿porque te quitaste la ropa?-

-Tommy dice que así se anda más rico- grito de algún lugar de la planta alta.

Tommy era su mejor amigo de la guardería, un niño de ojos negros y cabello castaño, un año más grande que ella, Carlie tenía 2 años y Thomas 3 años. Fue su primer amigo y hasta el momento el único sincero, o al menos eso es lo que Carlie me platica. Cuando por fin la encontré escondida bajo mi cama, la tome sobre mi hombro seguido de unas cosquillas.

-Para papá, ya para-.

-Vamos a ponerte la ropa-.

-¿No puedo ir así?- hizo un pequeño puchero.

Negué con mi cabeza con una sonrisa divertida la cual ella correspondió de una dulce manera. Después de vestir a Carlie, con un vestido rosa y un sombrerito campestre del mismo color, y sus tennis de igual forma. La tome de la mano, pero Carlie le dio un jalo a mi mano para que me detuviera.

-papi, te amo-. Me dijo con lágrimas en los ojos.

-Yo te amo mas, no tienes porque llorar-. Le dije guiñándole un ojo, cosa que hizo que su hermosa sonrisa se asomara con resplandor.

La tome en brazos, para acomodarla en su sillita del asiento delantero, Carlie me volvió a jalar con un intento de su pequeña fuerza, para darme un gran abrazo, que agradecí a todos los Dioses. Tan así que puede escuchar como susurraba un "adiós", tan inteligible para ella como para mí, supuse que era mi imaginación.

Una vez están en el asiento del copiloto, Carlie se giro para verme con sus hermosos ojos y dedicarme una vez mas su preciosa y deslumbrante sonrisa tan picara. Di reversa para dar vuelta al auto, cuando el grito de mi hija me hizo dar un respingo.

-¡¡Papi Cuidado!!-. Grito frenética.

Seguí la dirección que su pequeño dedito apuntaba, a la ventana de su costado. Abrase a Carlie con todas mis fuerzas, después de que unas luces me cegaron para encontrarme con un muro blanco.